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martes, 31 de marzo de 2020

Pastor : el maravilloso adiós de una banda


En los últimos días del año 2019 tuvimos un par de noticias que nos provocaron sentimientos encontrados: al fin teníamos el segundo disco de la banda austriaca Pastor, pero al mismo tiempo el grupo anunciaba su final. De manera sorprendente, Unveil se convertiría en el epitafio para una agrupación en la que muchos depositamos nuestra confianza para recuperar la magia del primer metal y el rock obscuro. Aquí están las odas que clausuran siete años de historia sonora, quizá la mejor forma de darle punto final a través de su objetivo: crear música maravillosa.

Cuando escribimos sobre Evoke, el álbum debut de Pastor (reseña-review), describimos al cuarteto de Viene como una banda que había comprendido a la perfección aquel momento en que la maldad se aprovechó de las guitarras rabiosas para crear himnos obscuros y desgarradores llenos de misterio que saben explotar cada uno de sus rincones auditivos. Efectivamente, la banda bebía directamente de las neblinas del primer doom y la intensidad del NWOBHM, lo que provocaba que fuera relacionada con otras bandas como Demon Head, Duel, Burning Saviours, Demon Eye y BUS, pero los austriacos tenían entre sus mejores características su gran capacidad interpretativa y su gran imaginación compositiva que le permitía darle una amplitud de posibilidades a cada una de sus melodías sin perder su estilo propio.


Dentro del universo del protometal, Pastor se había hecho de un nombre importante; pero con su desintegración, sin duda queda un lugar vacante difícil de llenar debido a su virtuosismo e imaginación musical. Sin embargo, todo podría quedar reducido al gran trabajo logrado en su álbum debut, pero al escuchar cada uno de los siete temas que conforman su concluyente Unveil podemos confirmar todo el potencial de los austriacos.

A pesar de ser este material discográfico el último de la banda, ha sido pasado de largo para muchos debido al momento del año en que fue publicado, a la constante salida de bandas y discos que saturan el panorama y a la propia nota del cierre de actividades de Pastor. Por eso es necesario repasar sus surcos de manera urgente si deseamos disfrutar las últimas gotas de su elixir, algo que sin duda sucede desde el instante que las guitarras ahogadas en wah de Arik y Shardik nos permiten ver entes en plena caída libre bajo la fiereza sonora de "Sky descending" mientras el tema se desarrolla entre múltiples piruetas y posibilidades que ponen a prueba nuestra atención.


Tras aquel primer track acelerado y atascado de notas y situaciones sonoras tan dispares, Unveil se abre ante nosotros como un álbum rico en opciones sin perder aquel sabor a metal viejo lleno de acordes en picada y armonías agresivas. Una vez recuperada la respiración, las notas sombrías pero poderosas de "Bone dagger" cruzan la piel como una afilada cuchilla dispuesta a atravesar hasta el final gracias a la distorsión de las guitarras y ese bajo sucio en manos de Georg imposible de no compararlo con el sonido de Steve Harris en el primer disco de su Iron Maiden; aunque el solo de guitarra de Shardik tienen todos los elementos para elevarnos a la estratósfera. Bajo la misma intensidad sonora, "Obey" nos toma de la mano para recorrer obscuros senderos mientras las cuerdas electrónicas nos azotan con sus interminables figuras hasta que todo se descontrola en una carrera desbocada llena de intensidad.

Unveil tambien tiene momentos más sosegados como en "Slave of fear", un cover a Stone Axe que se distingue por su sombría introducción que logra llenar de temor al escucha hasta dejarlo abandonado a su suerte ante la fuerza de su melodía. De la misma manera, la tenue canción que dota de nombre al álbum nos sorprende con sus cuerdas prístinas sin efecto ninguno para que finalmente se provoque un sobre salto con aquellas inconfundibles "twin guitars" que entonan la endemoniada armonía que provoca la danza frente al fuego ritual. Por si fuera poco, el disco también contiene un extraño tema onírico llamado "City of sleep", que tras unos segundos alucinógenos podemos escuchar un juego de notas agresivas como si todo se tornara en una pesadilla imposible de abandonar.


Aprovechando un fan-video realizado por el canal de video Shlominger, Earthquaker escoge "Chaos age rises" como el tema más importante del Unveil gracias a su impresionante construcción melódica. Luego de un riff heredero del primer doom, Pastor construye una armonía violenta donde las guitarras afiladas clavan sus colmillos sin piedad hasta que entra la voz rasposa y apagada de Arik que tras varias frases logra construir un estribillo de juegos corales obligados. Alex mantiene el ritmo con sus insistentes percusiones, pero las cuerdas no dejan por un solo instante de crear figuras insistentes que obligan a mantener la atención; aunque el elemento distintivo del track está en el ritmo feroz inspirado en aquel metal acelerado de finales de los años setentas. Sin embargo, "Chaos age rises" tiene la capacidad de domar a sus jinetes para construir una base melódica donde podemos escuchar una voces tétricas y un inspirado solo de guitarra que jamás se apaga.


Si buscábamos un pretexto perfecto para regresar los tímpanos al Unveil más allá de la desaparición de Pastor como banda, una noticia publicada hace unos días nos lo ofreció. La reconocida disquera Cursed Tongue Records editará el último álbum del cuarteto de Viena en vinilo, lo que permitirá escuchar sus siete temas bajo un formato enriquecedor donde podremos descubrir cada uno de los detalles que los componen. La despedida de Pastor es un material que vale la pena escuchar más allá de la melancolía por su desintegración, es un álbum que vale la pena por sí solo gracias a las interesantes composiciones que lo conforman y al sonido que recupera el proto-metal setentero que hacía coincidir la maldad con la intensidad. Descanse en paz, Pastor...


viernes, 27 de marzo de 2020

Robots of the Ancient World : a un año de los jinetes cósmicos


Se ha cumplido un año desde que Cosmic riders, el segundo álbum de Robots and the Ancient World, vio su primera luz y marcó la transformación definitiva de la banda originaria de Portland, Oregon. El material discográfico es la culminación de un concepto sonoro logrado durante cuatro años de trabajo, una obra estridente que juega con la distorsión y la imaginación galáctica que logra la abducción tras la escucha de cada uno de sus surcos desgarradores. Ahora es momento de remontar el tímpano hacia sus ondas sonoras mientras comprendemos los cambios que han ocurrido en el interior del grupo.

Entre los meses de octubre y noviembre de 2018, Robots and the Ancient World se encerraron en los estudios Haywire para grabar un disco poderoso que lograra resumir todo lo logrado como agrupación tras cuatro años de existencia. Nico en las guitarras fuzz, Justin en las percusiones, Laven en el bajo y Caleb en las vocales construyeron una impresionante lluvia de meteoritos titulada Cosmic riders que logra rescatar el stoner espacial para agregarle algunos elementos de doom, metal y hard psych, conformando de esta manera un álbum bien balanceado lleno de posibilidades que merecen su revisión.

Robots of the Ancient World (2014-2018)

Sin lugar a dudas, Cosmic riders se acerca peligrosamente al desert rock noventero pero al mismo tiempo se permite inyectar otros elementos sonoros de mayor agresividad, por lo que podemos escuchar por momentos algún tufo a The Sword, Red Fang  y hasta Mastodon. Gracias a este objetivo sónico, el segundo álbum de Robots and the Ancient World se convirtió en una obra ambiciosa que obligó al grupo a una transformación en su alineación con la intención de ser interpretado de manera directa. Por lo anterior, la banda sufrió la partida de Laven, quien fue sustituido por Trevor; y por si fuera poco, Justin tomó el control de una segunda guitarra y ésto provocó la llegada de Harry para apoderarse de las percusiones vacantes.

Sin embargo, es necesario remontarse a cada uno de los tracks del Cosmic riders para identificar cada uno de sus elementos y al mismo tiempo disfrutar de su potencia sónica, elemento que despertó el interés de los amantes del stoner metal y albergó la esperanza de muchos seguidores de los acordes pesados y lisérgicos. Las sirenas se hacen escuchar en los altavoces y poco a poco nos ubicamos en algún rincón olvidado del Universo mientras la gravedad cero nos deja suspendidos ante la nada, aunque de manera irónica lo sea también todo. Tras la explosión de la Partícula de Dios, escuchamos "Oblivion stone" a través de hipnóticos acordes y graves cantos que logran transformarse en hechizantes notas llenas de rabia que al mismo tiempo nos permiten la inmensidad del espacio sideral frente a nuestra mirada.

Robots of the Ancient World (2014-2018)
Bajo una estética que hace coincidir a los suecos Truckfighters con aquel primer stoner galáctico hecho por Fu Manchu y Nebula, "Sweet Lady" desgarra las bocinas y sacude los cimientos de la tierra con su ruido, aunque el tema sabe construir una melodía infecciosa que atrapa en un primer momento y luego nos abandona a nuestra suerte nuevamente ante la ausencia de gravedad. Luego de que el ojo omnipresente se pose sobre la dulce dama de torso desnudo, Robots and the Ancient World nos ofrece una breve pero salvaje oleada de asteroides titulada "In my head", track incendiario que obliga a llevar su ritmo aunque no se deseé.

Cumpliendo con los estereotipos del rock desértico y el primer stoner, Cosmic riders nos ofrece en "High & drive" el sonido de motores V8 entre acordes desgarrados y psicotrópicos bajo el efecto alucinógeno del sol implacable; así que como va pasando los segundo todo se torna aún más psicodélico e introspectivo que de manera irremediable nos obliga a comparar el tema con lo hecho por los míticos Kyuss. Finalmente, el álbum cierra con el tema que lo bautiza, un track onírico que simula un viaje interespacial que logra escapar de las garras de la atracción gravitacional para observar constelaciones desconocidas y terminar de manera inevitable derretido por el calor de alguna estrella a punto de explotar en un millón de partículas.


El track más interesante del Cosmic riders es sin lugar a dudas "Five eyes", tema que arranca de manera sombría con una figura onírica heredera del proto-doom setentero para transformarse a los pocos segundos en una colosal muralla de sonido que es imposible atravesar. Sin embargo, la banda de Portland sabe jugar con las intensidades y logra bajar las revoluciones para obtener sensaciones contradictorias de rabia y somnolencia que sin lugar a dudas hechizan al oyente. Por si fuera poco, en su parte media escuchamos como los caballos de estos jinetes cósmicos se desbocan en una alocada carrera intergaláctica que sin duda se convierte en una delicia para los amantes del primer stoner metal directo y sin contemplaciones.

Robots of the Ancient World (2019-2020)
Tras la publicación del Cosmic riders, la banda mutó en un monstruo de cinco cabezas con múltiples posibilidades armónicas que uno desea escuchar tras lo alcanzado en este álbum. Aprovechando este periodo mundial de cuarentena, Robots and the Ancient World se encuentra grabando lo que será su tercer material, pero que bien sabemos que podremos escuchar una nueva propuesta sonora más poderosa y con mayores opciones para divagar por distintos senderos y constelaciones. Levantemos la mirada al cielo y esperemos que la caída de una estrella fugaz nos avise sobre la nueva producción discográfica de la banda de Portland, pero entre tanto retornemos hacia esas pequeñas maravillas ruidosas que Robots and the Ancient World nos regaló hace un año y que nos hacen albergar una esperanza para mejores cosas...

Robots of the Ancient World (2019-2020)

miércoles, 25 de marzo de 2020

Serpent Cobra : castigo, maldad y sufrimiento


Unas largas botas de vinilo y tacón de aguja se levantan erectas frente a aquel sumiso encadenado. Un fuete en mano determina quien lleva el mando esta situación, pero aunque parezca irónico, el placer ante el dolor y el castigo será disfrutado por ambos participantes. Sadismo y masoquismo como elementos que dotan de goce mientras el cuero y las cadenas sirven de afiches obligatorios, acaso inspiración para un sonido desgarrador y agresivo que corta al igual de un millón de cuchillas penetrando la piel del ingenuo escucha.

A partir de 2017 se conformó en la pequeña ciudad argentina de Paraná una banda de proto-doom y metal setentero inspirado en sucios riffs, líricas malditas y melodías infecciosas. Bajo el nombre Serpent Cobra encontramos en un primer momento a Carolina Dussau (a.k.a. Fleshripper) en el bajo y voces, Emanuel Acosta (a.k.a. Brainblaster) en las guitarras y Barby Bianchini en la batería, quien fue sustituida a principios de 2019 por Ezequiel León. Durante este tiempo el grupo buscó construir su sonido y al mismo tiempo componer una serie de temas propios que hasta enero de 2020 han tenido la oportunidad de conocer la luz bajo el nombre de Anatomy of abuses.



Aunque la fórmula sonora no es nueva, Serpent Cobra se distingue por su estilo sucio y directo que muchas pierden tras encontrar el confort de los estudios de grabación. Su álbum debut fue grabado entre septiembre y octubre de 2019 por Anibal Rodríguez y Joaquín Amaduzzi en la ciudad de Santa Fe, para que finalmente fuera editado, mezclado y masterizado por el propio Anibal Rodríguez a través de Blazing Hatred Records. Por si fuera poco, el material está acompañado por la maravillosa gráfica de Emmanuel Leonhardt, la cual nos permite construir una idea de lo que podremos escuchar en su interior.

Anatomy of abuses es un álbum dinámico donde se pueden escuchar las distintas posibilidades sonoras del primer metal, logrando que el disco no se estanque en una misma estética repetitiva y aburrida. Si bien podemos escuchar temas rabiosos y pegajosos con líricas obscuras como se escucha en "Rulers of hell", también tenemos la posibilidad de bajar a los abismos con el ritmo aletargado de "Screams from the coffin" y su innegable esencia doom, algo que también ocurre con la mórbida "Serpent eyes" y ese bajo ácido que hipnotiza y que al mismo tiempo termina desgarrado por la distorsión de una guitarra afilada.


La poco más de media hora de duración del debut de Serpent Cobra logra desequilibrar las neuronas con sus sonidos pesados, mismos que pueden aprovechar la ambivalencia de la velocidad para desarrollar sensaciones contradictorias entre sí; algo que queda claramente demostrado en el track que le da nombre al disco gracias a su mórbida introducción que termina explotando en un frenesí descontrolado mientras pequeños extractos de películas serie B acompañan al ruido.

Sin embargo, Anatomy of abuses se distingue primordialmente por sus temas infecciosos que desde su primer acorde muerden para no soltar. "Dear Satan" no frena hasta dejarnos claro su amor al maldito mientras su melodía nos obliga a bailar alrededor de una fogata ritual cual si fuera un aquelarre, "General Discomfort" derrama su rabia contra la humanidad entre deseos de enfermedad y rabia aunque sus armonías sólo mantengan su paso concreto y un solo de guitarra sorprenda a más de un desprevenido, y finalmente ""Lord High Executioner" baja la velocidad para construir un riff heredero del viejo blues eléctrico pero sin perder el ruido distintivo del primer metal y sin olvidar su letra sobre castigo y sufrimiento.


"Cuando él está llamando
en la noche 
Satán es mi señor.
Sí, él está llamando
en la noche
me arrodillaré frente a él.

Él es el dueño de todo..."

El primer single del Anatomy of abuses es "Master of it all", un track francamente adictivo que por momentos recuerda algunos elementos de Beastmaker, aunque su maldad nos remite de manera obvia a The Oath. Sin embargo, el track inaugural del debut de Serpent Cobra tienen los suficientes elementos propios para funcionar, ya sea por su insistente figura que clava sus colmillos para soltar su veneno de manera inmediata como por su melodía hipnótica llena de malicia que termina en afilados solos de guitarra; quizá breves pero llenos de intensidad. Por si fuera poco, el tema se permite realizar un puente lleno de zozobra que nuevamente confiesa el gusto de la banda por las raíces de aquel doom setentero lleno de obscuridad y misticismo.


Aquí está la declaración de intensiones de Serpent Cobra, una impura bestia que bebe directamente de los pecados humanos y su adoración al maligno para crear una colección de odas obscenas y rapaces que logran atrapar al escucha sin mayor mediación. Resulta obvio que la manda llegará a una zona de maduración que le llevará tomar su sonido hacia un sendero de introspección y crecimiento, mismo que será completado con la llegada de José Imaz en las percusiones de la banda. Por lo pronto, Anatomy of abuses nos ofrece ocho opciones de análisis que de manera inmediata se pueden convertir en himnos para su género; algo que han detectado las reconocidas etiquetas Interstellar Smoke y Manicomio Discos para editar el material en formato físico. Es necesario posar de manera reiterativa la aguja sobre el vinilo, así como lo hace la dama dominante sobre el cuerpo del sumiso que tiene ante sí...


viernes, 20 de marzo de 2020

J A V A : la irónica dualidad de los astros


Los secretos del Universo son tan vastos como sus dimensiones. Las preguntas que se formula el ser humano son incontables al igual de las arenas que conforman el desierto. Su punto de vista condiciona su comprensión y poco a poco todo se reduce a dicotomías y contradicciones que sirven como respuesta según la forma en que está construido el cuestionamiento. Una de las posibilidades para salir de este conflicto es la búsqueda de soluciones por medio de formas no convencionales, opciones fuera de lo establecido que logren conjuntar visiones contrarias y permitan dar un paso hacia adelante. Así es como la música se ha acercado al cosmos...

Tras aquella odisea sonora que fue Interstellar translator, el álbum debut de la banda originaria de Israel J A V A (reseña-review), hace unos días ha sido publicado su continuación bajo el intrigante nombre de Implode / Explode, una condición ambivalente que hace referencia de manera obligada a los fenómenos cósmicos mientras las posibilidades acústicas se pueden aprovechar de dicha metáfora para tratar de explicar los eventos que ocurren en nuestras neuronas mientras el misterio de la música se apropia de las neuronas y recorre por sus sinapsis.


Si en un primer momento J A V A apostó a realizar un paseo por las galaxias gracias al soporte acústico de un mágico hard psych instrumental que lograba alzar la mirada al cielo mientras colocaba los pies en las arenas del desierto, para esta ocasión el trío afincado en al zona metropolitana de Tel Aviv y Yafo logran que su propuesta se convierta en una forma de interiorizar el sonido sin perder aquel referente astral para vincular finalmente la psicodelia ácida y el space rock en un misma cápsula que es deglutida para su desintegración interna.

Una vez suministrado el cosmos, las posibilidades se abren hasta el infinito mientras una lluvia multicolor toma el control del abismo de nuestros pensamientos. Se cierran los ojos y los acordes comienzan una tormenta acústica que nos toma de la mano para navegar por las constelaciones que tienen las dos posibilidades extremas que marca el destino: el derrumbe de su estructura en una implosión o la expulsión de todo su material al espacio sideral por medio de una explosión.


Como hace alusión su nombre, Implode / Explode es un álbum claramente dividido en dos, pero no de manera forzosa expresa cada elemento en dichas secciones. En un primer momento tenemos tres temas comunicados entre sí que arrancan con una mística introducción titulada "Submerge", que tras sus atmósferas que recuerdan nebulosas olvidadas en alguna parte del Universo, escuchamos un track rabioso de acordes concretos llamado "One lide wayne" que muestra la vena más venenosa de la banda a través de una armonía directa y sin contemplaciones que poco a poco nos hipnotiza hasta  que termina dinamitada en mil pedazos. Tras su estela ruidosa, "Slim cognito" inicia con sus tenues notas hasta a los pocos segundos se transforma en un tema de acordes entrecortados y filosos que de manera lógica da continuidad a su antecesora mientras se busca su espacio propio por medio del poder de un wah astral. Finalmente, esta primera parte del álbum cierra con un largo itinerario de ruido y hechizo nombrado "Open circuit demand", una oda a la divagación del ser humano entre lo que resguarda sus neuronas y lo que le deparan las estrellas que lo vigilan desde el cielo.

La segunda parte del material de J A V A es una muestra de las capacidades interpretativas de cada uno de sus integrantes. La guitarra de Gilad Kessler se deshace como si atravesara el horizonte de sucesos de algún agujero negro hasta que lograr cruzar para crear un salvaje descenso imposible de detener bajo el título de "Dig", tema que también se distingue por las incontenibles percusiones de  Dan Deutsch y la profundidad sonora del grave bajo de Jonah Helfman. En seguida escuchamos la que es quizá la melodía más experimental e introspectiva del Implode / Explode, ya que con el título de "Dinojuice" la banda se permite realizar un onírico viaje que bien podría ser un extravío por los obscuros abismos del interior como la ambigüedad de un cuerpo flotando para siempre en la ausencia de gravedad del espacio.


Implode / Explode cierra de manera magistral con "Rebreather", tema que muestra todas las posibilidades sonoras de J A V A. Primero tenemos esa guitarra insistente y constante que marca el ritmo a la cual se suma una línea de bajo que construye la melodía del tema. Al poco tiempo se suma la batería para ofrecer un cambio melódico para jugar entre el jazz y el rock progresivo mientras todo termina acoplándose en un juego multicolor que atrapa como si fuera la gravedad de un gran cuerpo celeste y  que, obviamente, jamás nos suelta. Los segundos transcurren y sabemos que no existe retorno posible, así que la única opción posible es dejarse arrastrar hasta el final de los tiempos, si éste existe según el plano de realidad cósmica donde nos encontremos.


Escapar al influjo de tu álbum debut es quizá tan difícil como tratar de huir de la fuerza de atracción de un agujero negro masivo. Muchas bandas terminan engullidas por aquel monstruo cósmico y perecen en el intento de mantener su estilo alcanzado y ofrecer al mismo tiempo algo nuevo. Tras una detenida escucha al Implode / Explode logramos escuchar a una banda que no ha abandona sus preceptos sonoros pero a la vez logra desprenderse de lo construido para buscar nuevos senderos por donde divagar. Las posibilidades sonoras de J A V A son bastante amplias, lo que le permite al trío de Israel ofrecer diversas opciones bajo una misma lógica temática y acústica, algo que muy pocas bandas pueden lograr tras a la publicación de su álbum debut. Ahora tenemos ante nuestros tímpanos 35 minutos que logran recrear la irónica dualidad de los astros...


martes, 17 de marzo de 2020

Grin : la paradoja de la dualidad sonora


¿Cuántas personas son necesarias para crear un inquebrantable muro de sonido? ¿Acaso se requiere un ejército entero para construir una sonora neblina que cubra todo a nuestro alrededor? Existen bandas que con el mínimo de personal pueden hacer que el ruido se haga colosal hasta derrumbar cualquier cosa a su paso, pero existen realmente muy pocos grupos que logran hacerlo sin perder el sentido de la melodía y al mismo tiempo crear un movimiento telúrico bajo nuestros pies. Uno de esos excepcionales casos es Grin...

En abril de 2018 fue publicado el abismal Revenant, el álbum debut de la pareja alemana Sabee y Jan Oberg con el que se hicieron presentes dentro del pequeño universo del ruido doom metal. En aquel material podíamos escuchar la potencia de un distorsionado bajo eléctrico que entonaba rabiosas armonías mientras la batería dejaba caer su tormenta de meteoritos sin cesar, y aunque su ruido era impresionante, las crudas voces que acompañaban a cada tema acercaban a su concepto sonoro al temido sludge. Sin embargo, todo quedo reducido a un atisbo de lo que podría ser Grin, dejando a su próxima producción discográfica todo su escándalo y su capacidad interpretativa.


No fue hasta enero de 2020 a través de la disquera Crazy Sane Records cuando los tímpanos fueron destrozados gracias al impresionante Translucent blades, un álbum que demuestra la maduración de la pareja de Berlín gracias a sus melodías consistentes, al poder de su sonido ahogado en neblinas estruendosas y a una producción técnica que logra contener en un mismo espacio su furia con la intención de que se convierta en un punto de fuga, un vómito acústico imposible de contener.

Translucent blades se convierte de manera inmediata en un disco fundamental debido a su capacidad para condensar el sonido de la catástrofe a través de una extraña mezcla entre doom metal, heavy psych, shoegaze y hasta post-metal hasta que finalmente logran crear una amalgama mágica, hipnótica y escandalosa. Sin embargo, las atmósferas logradas en el segundo álbum de Grin son variadas al lograr escapar del ruido por el ruido, ya que bien podemos perdernos en el estruendo abismal de la inaugural "Helix" con sus graves sonido que hacen vibrar hasta los cimientos, como al mismo tiempo podemos caer hechizados con las neblinas constantes de "Husk" que poco a poco nos ahogan hasta hacernos desaparecer de este plano de la realidad.


Las posibilidades son múltiples en Translucent blades, pero resulta obvio que Grin se siente cómodo entre la rabia armónica y los oníricos efectos que acompañan a cada ambiente logrado, como bien se puede escuchar en "Holy grief"; pero el dueto alemán sabe también abrir su panorama sonoro con fuertes viajes cósmico como se escucha en "Orbital grace" o en la hipnótica "Reviver" con aquella figura aletargada que es tan pesada como una loza sobre la espalda pero que al mismo tiempo tienen la capacidad de convertirse en una fuerte ensoñación lisérgica que por momentos se hace fantasmal.

Los Oberg tienen la capacidad de domar sus decibeles como lo hacen en aquel pasaje místico llamado "Antares", pero la característica principal de su segundo disco radica en esa posibilidad constante pero irónica entre la potencia de la instrumentación y la ácida fluidez de los efectos sonoros, lo que provoca que cada una de sus temas se convierta un mal sueño lisérgico, una fuerte y multicolor pesadilla de la que será difícil de despertar. El track que le da nombre al Translucent blades es la mejor prueba de ello, ya que mientras sus acordes azotan sin piedad a cada una de nuestras neuronas, las fractales aparecen frente a nosotros sin que por un segundo detengan su eléctrica tormenta.


Unos cuantos golpes de percusión marcan el tiempo perfecto para que un infernal figura entone su melodía hipnótica. Una psicotrópica voz nos habla desde el inconsciente hasta provocar que todas las imágenes a nuestro alrededor se conviertan en relámpagos de colores que no cesan de deslumbrar sobre la obscuridad eterna. El abismo recibe la tormenta eléctrica, el ruido y la distorsión buscan arrebatar al silencio su sempiterno poder, la bestia sonora se enfrenta al vacío en una eterna batalla en la que nadie jamás saldrá victorioso.


Translucent blades es un material sorprendente porque en todo momento se escucha aquel intento por romper el silencio, pero a cada instante se logra escuchar entre su ruidoso muro las grietas donde se cuela el sigilo. Sus mareas alucinógenas provocan el extravío, pero siempre el insistente sonido creado por esta pareja alemana logra retornar los pies a la tierra. Un álbum bajo estos conceptos acústicos jamás será sencillo de apreciar para aquellos tímpano sensibles, pero quien tenga la capacidad de desmenuzar cada resonancia para descubrir su esencia, logrará descubrir todo de lo que es capaz Grin...

viernes, 13 de marzo de 2020

Lunar Swamp : entre obscuros humedales y el fango oculto por la noche


Los constantes vientos del antiguo puerto italiano de Catanzaro vuelven a soplar con toda su fuerza para hacer llegar las notas que se resguardan en su obscura atmósfera. Las criaturas de la noche vuelven a tomar el control para lanzar sus clamores al vendaval mientras los tímpanos vibran con su tétrica melodía. Ha llegado el momento de escuchar los lamentos que surgen de aquel pantano oculto entre las sombras nocturnas, aquellos cantos de los que han quedado varados entre las aguas viscosas que ahora intentan atrapar a todo aquel que ose acercarse a sus sombríos terrenos.

En aquel vendaval mediterráneo ha surgido una nueva bestia llena de magia, fuerza y obscuridad que ha sido bautizada como Lunar Swamp. Tras aquel gusto por los distorsionados acordes aletargados, tres engendros de la noche han regresado la mirada a los primeros instantes de su género para recuperar las semillas con la intención de alimentar su estilo sonoro. Ahora es el momento de dotar de fuerza al doom clásico con la acidez lisérgica del hard rock psicodélico y con la esencia melancólica del blues electrificado inspirado por los tétricos terrenos del delta del Mississippi.


El distino hizo que el guitarrista Machen y el baterista S.M. Ghoul coincidieran en los senderos de la música, por lo que comenzaron a trabajar con nuevos sonidos que retornaran a los orígenes del hard rock y el protodoom, pero no fue hasta el regreso del vocalista Mark Wolf a su tierra natal que el proyecto encontró su soporte básico para terminar de construir su propuesta sonora y definir su concepto.

Como primera prueba de lo que ha creado Lunar Swamp como banda lo podemos escuchar a través de su primer EP titulado UnderMudBlues, material publicado de manera independiente a principios del mes de marzo de 2020. A través de sus cinco alimañas logramos comprender el universo lírico que acompaña al trío italiano mientras su desgarradora música nos golpea sin cesar como si se tratara de una metáfora de aquella condición climática que distingue a su natal Catanzaro.


Si buscamos dentro de las líricas de Lunar Swamp una lógica o constante temática, las fuerzas obscuras y desconocidas de la naturaleza serían las grandes protagonistas. El pantano lunar se transforma en una fosa de brea de la cual es imposible de escapar para que acerque sus pasos y al mismo tiempo es inspiración para que de ella surjan terribles entes que hacen temer por nuestras seguridad y nuestra vida. Mientras un río sangriento alimenta a ese estero maldito entre acordes que se hacen polvo ante los tímpanos como se escucha claramente en "Crimson river", esa ciénega viscosa llamada "Green swamp" nos muestra lo mejor que sabe hacer la banda: densas melodías oníricas que se arrastran por el suelo hasta que logran asirse del tobillo para no dejarnos escapar de nuestro irremediable destino.

Las aguas estancadas sirven de trampa perfecta para animales, hombres y criaturas desconocidas, un espacio sombrío que alimenta la fértil imaginación de Lunar Swamp para crear espesos temas que son pesados como la carga de una pesada losa sobre la espalda, pero que al mismo tiempo se hacen pegajoso para crear alucinaciones multicolores que bien pueden provocar la pérdida de la razón. "Magic circle at twin moons" logra en su áspera tormenta sonora condensar los conceptos de los italianos, pero es en aquel momento en que la guitarra se ahoga en su efecto de sonido cuando encontramos una propuesta propia más allá de estilos y géneros tributados. Sin embargo, el trío de Catanzaro no se queda ahogado en su aletargados fluidos y, finalmente, logra desarrollar otras atmósferas gracias a la acústica "Creeping snakes" mientras la llovizna no cesa de caer sobre los obscuros humedales que ocultan aquel fango maldito donde quedaremos enganchados.


La primera probada a lo que sería UnderMudBlues la tuvimos con "Shamanic owl", una lisérgica oda dedicada a las fuerzas de la naturaleza que se encuentran resguardas en los húmedos bosques cubiertos por el manto de la noche. Sus criaturas no cesan ni un solo segundo de emitir su murmullo mientras el lamento de una armónica provoca una zozobra difícil de explicar. El wah se transforma en fuzz, el misterio en temor y la música en un clamor. Lunar Swamp encuentra los espacios suficientes para derrochar su rabia sonora y al mismo tiempo construir suaves letargos que le permiten levantar el vuelo e improvisar sobre soportes oníricos. Siete minutos y medio de ruido que sirve de metáfora perfecta frente a los temores creados por la mente humana ante lo desconocido, la ausencia de luz y un ambiente hostil.


Tras la escucha detenida UnderMudBlues del tenemos los elementos suficientes para escribir que Lunar Swamp puede convertirse en un nuevo referente del doom lisérgico gracias a su acercamiento a las raíces sonoras que le dieron origen. Sin lugar a dudas en el material hay fuerza y riffs malignos, pero el trío italiano sabe imprimir en esta primera entrega la esencia melódica del viejo blues sin que se pierda el sello inconfundible del doom, logrando con esta fórmula un sonido propio que casi nadie ha logrado más allá de emplear el mismo método de trabajo acústico. Sus casi treinta minutos de duración fluyen a gran velocidad en forma contradictoria a las aguas estancadas que le dotan de inspiración, por lo que sin duda está en esta capacidad el ingrediente que lo hace indispensable dentro de nuestra colección sonora...


miércoles, 11 de marzo de 2020

Sleepwulf : el innegable sabor del proto-doom sueco


Suecia se ha distinguido durante el presente siglo por aquella pasión hacia el hard rock vintage inspirado en los principios de la década de los setenta de la centuria anterior. A partir de las dos sendas marcadas por las míticas bandas Witchcraft y Graveyard, el país escandinavo ha definido su propio sonido sin abandonar esa esencia retro entre suciedad y obscuridad que dota de sabor a su música en las últimas dos décadas. A las últimas joyas que han salido a la luz como Stew, Svvamp o Svartanatt, una nueva criatura maligna con la letra S en su nombre se ha unido a la mágica prole: Sleepwulf.

La pequeña ciudad de Kristianstad al sur de Suecia ha sido el lugar que ofreció cobijo a cuatro jóvenes amantes del hard rock obscuro, aquel sonido que en su momento sembró las semillas de lo  que un tiempo después se bautizaría como doom. Owen Robertson, Sebastian Ihme, Victor Sjöström y Carl Lindberg se han encontrado bajo un gusto sonoro para a partir de él crear nuevas cosas sin perder es acre tufo a lo viejo.


El álbum debut de Sleepwulf es proto-doom de principio a fin, y como buen intento por recuperar las raíces de un género que estaba en gestación, se puede saborear en el material algunos elementos de hard blues, psicodelia y rock intenso. Bien podemos escuchar en un primer momento un tema en constante búsqueda lleno de riffs incipientes y adictivos de hard rock como en "Beast of collision", un track que por momentos recuerda a los primeros instantes de Kadavar pero sin aquella distorsión que nubla todo el panorama acústico; sin embrago los suecos nos pueden ofrecer una melodía obscura de figuras reptantes como en el single "Lucifer's light", tema que bien sirve como declaración de intenciones más allá de su tenue puente que nos demuestra a una banda multifacética.

Quizá el pecado del primer disco del cuarteto de Kristianstad es precisamente halo vintage que cubre sus nueve temas, que si bien por un lado muestra unidad sonora, por el otro podría espantar a los oídos desesperados por la búsqueda de constantes cambios. Aun con esta situación, cuando escuchamos el fluir natural de cada una de las composiciones sabemos que estamos frente a una banda que puede hacer cosas importantes. Tan sólo es posar la bocina sobre "Standing stones" para saber que la banda bebe directamente de las figuras armónicas de gente como Black Sabbath o Pentagram pero que al mismo tiempo no se dejan arrastrar por las guitarras desgarradoras para dejar todo bajo una tónica mágica llena de misticismo.


Como podría ser obvio pensarlo, el homónimo álbum de Sleepwulf fue grabado en directo con instrumentos análogos y cintas de carrete abierto para su registro. Una vez que cruza por las bocinas el sublime pasaje instrumental que es "God of the gaps", la banda nos ofrece nuevamente otra tormenta imposible de no tomarla en cuenta. "Tumbling towers" se va desarrollando frente a nosotros mientras sus figuras nos hipnotizan poco a poco bajo un recuerdo innegable a lo hecho por los franceses Doctor Doom, pero cuando escuchamos la hiriente "Misty mountain" es cuando podemos definir lo que es el proto-doom y cómo es entendido en el siglo XXI gracias a sus notas afiladas y su nebulosa atmósfera que hechiza y eriza la piel hasta que un solo de guitarra nos hace perder la razón.

Si hasta este momento el primer álbum de los suecos no nos ha convencido, Sleepwulf nos ofrece un rebuscado riff que sabe beber directamente del blues psicodélico llamado "Wicked man" para construir una base sólida para la divagación y la improvisación ácida. Finalmente, el disco concluye con la sombría "One eyed Jailor", tema de melodía ahogada en zozobra que nos relata una tétrica historia mientras nos confiesa los orígenes escoceses del vocalista de la banda sin que por un instante se pierda ese sabor que recorre cada track del álbum.


El álbum debut de Sleepwulf arranca de manera magistral a través de "Wizard slayer", el tercer single promocional del material que termina por definir el estilo vintage del cuarteto balo los cánones melódicos del proto-doom. Un riff aletargado lleno de fuerza se arrastra por el suelo hasta que nos toma del tobillo para jamás soltarlo, pero una vez que se hacen escuchar sus voces, la intensidad disminuye hasta convertir la atmósfera en un ambiente frío y sombrío que intimida a quien ose posar sus tímpanos sobre la sobrecogedora oda. Magos, sombras y rituales malignos concentrados en un tema directo que recorre los conocidos senderos del rock obscuro...


Cuando un álbum debut es publicado por el oído clínico de Cursed Tongue Records, sabemos que estamos frente un material que realmente vale la pena. El cuarteto de Kristianstad han recuperado ese sonido aletargado y seco de aquella primera recuperación del proto-doom que hizo Escandinavia al principio de este siglo, pero Sleepwulf tiene aún guardado un as bajo la manga. Estos primeros nueve temas a penas  son una amenaza, una advertencia que nos obliga a estar atentos a su siguiente ataque.


viernes, 6 de marzo de 2020

Saturno Grooves : la nueva cabalgata cósmica de la criatura sonora


La mirada se levanta a los cielos para encontrar en ellos las respuestas a preguntas ancestrales, cuestionamientos que quizá siempre han vagado entre las neuronas de aquellos seres reflexivos que han vivido bajo su nocturno brillo somero.  Los sonidos que provocan su encuentro, su nacimiento y su muerte llegan a este confín del Universo y los misterios que producen comienzan a formular interrogantes que quizá jamás serán resultan. Sin embargo, la imaginación torna ante aquellos sonidos siderales hasta que todo se transforma en melodía y armonía que emula un viaje entre esos cuerpos olvidados a su suerte mientras flotan ante la nulidad de la gravedad.

 La exploración sonora de tres chicos registrada durante dos días en un estudio de grabación ha sido encapsulada en un material bautizado como Cosmic echoes, el álbum más reciente de los mexicanos Saturno Grooves que ha sido concebido según sus palabras como una conexión humana con el cosmos. Utilizando como vehículo perfecto el consumo de psicodélicos, la banda ha logrado concebir seis densos asteroides que logran su esencia a través de la improvisación sonora y la búsqueda de respuestas en la inmensidad del Universo que se ofrece ante nosotros.


Aquel sello conseguido por Saturno Grooves en Solar hawk está presente (reseña-review), ese sobrevuelo lisérgico por territorios galácticos que nos hechizan hasta perder el control, stoner y hard psych en coincidencia mientras las posibilidades se abren hasta el infinito estelar, recorridos místicos sin brújula e itinerario quebrado. Sin embargo, Cosmic echoes no es extravío total. La banda sabe tomarnos de la mano para que con su soporte electrificado nos acerquemos a los secretos guardados por el cosmos mientras la imaginación se deleita con diversos sonidos que asemejan a los captados por nuestros radares.

La ciudad que crece en el valle de la Guadiana sirve de guarida para que Adolfo Solis, José Peyro y Oscar Cisneros tomen sus armas musicales y observen el manto estelar que los cubre para inspirarse mientras todo termina en ensoñaciones psicotrópicas. Ambientes cósmicos son sonorizados y la posibilidad de desplazamiento se ofrece en cada armonía creada en sus manos. Naturaleza y cosmos en un torrente eléctrico que cruza los senderos nerviosos para ser reconstruidos entre sinapsis en música y travesía.

Foto: Ana Jimena Tolentino
 Cosmic echoes es inaugurado por medio de "Fire dome", una incendiaria ensoñación de sonidos desgarrados que golpea como una lluvia de meteoritos en campo abierto. Sin embargo, dicho tema se da la oportunidad de divagar con sonidos psicotrópicos que se refugian en los rincones de galaxias desconocidas, algo que también ocurre con "Celestial tunnel" pero que en este caso todo se distingue por sus juegos entrecortados y su radical cambio de melodia que simula el paso de un cuerpo a través del horizonte de sucesos.

De manera obvia, el tema central del Cosmic echoes es el track que lo nombra, un hermoso sueño lleno de ruido que asemeja a una suave oda que poco a poco nos hipnotiza hasta que todo comienza a tomar un rumbo distinto hacia un alucine multicolor que recuerda el fulgor de las estrellas explotando ante el manto sombrío del espacio sideral. Finalmente, el álbum cierra con dos pequeños fragmentos mágicos que salen del estilo construido por Saturno Grooves: primero tenemos aquel pequeño puente acústico llamado "Blind faith" que poco a poco se diluye como un cometa sobre el cielo nocturno y después tenemos una tormenta violenta llamada "Dark matter" que logra desarrollar aquel lado desconocido de la banda lleno de rabia y fuerza indomable que nos obliga a mover la cabeza bajo un clásico headbanging.

"Sin vida, sin muerte, sin comienzo
Nosotros no tenemos fin
Sin amor, sin odio, 
sin luz, sin obscuridad
el eterno nada
siempre cero, eterno cero
el eterno nada..."

El primer sencillo del Cosmic echoes es "Forever zero", una obvia referencia a la ausencia de gravedad que nos ofrece una tenue línea de bajo que construye el sendero por el cual la guitarra suelta sus suaves figuras hasta tomar confianza y agarrar fuerza para hacer escuchar su riff definitivo. Como si se tratara de la odisea de las conocidas Voyager, esta cápsula de metal es lanzada al espacio para ofrecer la música terrestre al Universo. Las posibilidades sonoras se va abriendo poco a poco hasta que todo se desboca entre ruido y magia estelar que intenta develar los secretos ocultos en las nebulosas por tiempo, espacio y sonido.


Exploración de los sentidos a través de la exaltación psicotrópica, una mirada al universo desde el divague ruidoso, la enfermedad del cuerpo sublimada en sonido e introspección... Esto es Cosmic echoes, quizá el material más concreto de Saturno Grooves gracias a su coincidencia entre dinamismo y reflexión lograda a través de su hermosa metáfora sobre la recepción acústica que hacemos en nuestro planeta de todo lo que ocurre fuera de él. El Universo y el ser condensados en la improvisación sonora, una posibilidad entender su conexión y lograr explicar aquellas preguntas milenarias... sean bienvenidos al viaje por el cosmos.


miércoles, 4 de marzo de 2020

Grey Mantis : el blues vaporoso de Melbourne


Bajo la premisa de hacer coincidir en un mismo espectro sonoro a Black Sabbath y a Tame Impala, una banda australiana nacida en Melbourne se dedicó a componer varias cosas hasta que encontró en su blues vaporoso el espacio ideal para desarrollar su propuesta sonora. En los últimos días del año 2019 recibimos la publicación de Reflections, el tercer EP de Grey Mantis, por lo que es necesario escribir lo que podemos encontrar en su interior.

El trío conformado por Rebecca Cooper en la batería, Hannah Mawson y Jake Carmichael en la guitarra y voces han trabajado desde hace varios años con un sonido onírico que confiesa su gusto por las texturas ácidas mientras interpretan melodías densas e hipnóticas. En 2017 presentaron su crudo y sombrío Foundations, material al que le siguió en octubre de 2018 el insistente y hasta garage "Steppeing stones". La evolución entre cada producción muestra los senderos que Grey Mantis ha decido tomar para definir su sonido, logrando con su último EP un claro despegue con respeto a los dos anteriores.


Mientras un cuerpo meditabundo sostiene a una cabeza fraccionada que se parte para buscar en su interior, el trío de Melbourne nos ofrece cinco misteriosos temas donde el áurea de la densidad y la zozobra intentan atraparnos desde el primer instante. Bajo una atmósfera lisérgica de blues psicodélico y electrificado, la banda nos toma de la mano para llevarnos de paseo por los laberintos de la mente junto con nuestros demonios internos, quizá un intento por recrear una introspección que termina por arrancarnos los pies de la tierra y provocar una inevitable levitación. 

Reflections inicia con la escalofriante "Circle of trees", un tema de riff tóxico que envenena el alma mientras nos hipnotiza. La guitarra hiriente logra desgarrarnos el alma mientras el soporte rítmico de la batería y el bajo ofrecen una alfombra mágica lista para sobrevolar los abismos más profundos. Una vez declaradas las intenciones de Grey Mantis, la banda nos ofrece "Set the soul free", una sentencia sonora de tenue figura que por su melodía infecciosa ataca inmediatamente a las neuronas hasta ahogarlas en notas seductoras llenas de sentimiento y pasión.


El track que le da nombre al EP es un aletargado andar instrumental que termina por saturar las bocinas sin abandonar su esencia impregnada de dormidera y pasiflora. Aquí es donde nos damos cuanta de la capacidad de Grey Mantis para trabajar a partir de una idea central que luego es desarrollada a través de la improvisación y el alucine descontrolado. Finalamente, Reflections cierra el viaje con un track más directo llamado "Break through", una explosión de rabia que rompe con la cadencia alcanzada por los temas predecesores pero que al mismo tiempo no termina por eliminar el sopor psicotrópico y más bien provoca la desconexión total con la realidad circundante.


Si Earthquaker se quedara con una canción del Reflections para identificarlo y explicar sus características y alcances sonoros, "The day is yours" sería la elegida. Con un riff vaporo donde la guitarra se aparece frente a nosostros como si se tratara de un espejismo, el track nos ofrece un golpe certero que termina por ser redondeado en el momento en que se integran el resto de los instrumentos. Sin lugar a dudas, Grey Mantis es un power trio de hard rock psicodélico y con aquella mezcla entre wah y fuzz lo terminan confesando. Hay espacio suficiente en sus cuatro minutos de duración para un canto desgarrador, un solo de guitarra cósmico, instantes instrumentales que permiten identificar plenamente la melodía básica, y finalmente, explosiones emotivas que logran levantar de su asiento a cualquiera.


Las bases están plantadas si las intenciones de Grey Mantis eran consolidar su estilo. Blues lisérgico que permite la hipnosis como el escape, magia y furia sensorial que provocan un paseo hacia el interior de la mente, electricidad y sueño que intentan llegar lo más profundo del individuo. Es momento de que el mundo lo sepa, Australia tiene a un tesoro en sus manos... Bajemos la aguja sobre los surcos de Reflections y permitamos que sus acordes entren por los poros de la piel hasta saturar el alma. ¡Vale la pena hacerlo!