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jueves, 10 de junio de 2021

Monster Magnet : una antropología al áspero sonido del God Bull

 


¿Acaso no sería una salida fácil publicar un álbum de covers y versiones de otros artistas para salir de la pausa musical dentro de una pandemia que ha frenado de manera repentina los estudios de grabación y los eventos públicos? La respuesta no es tan sencilla como lo parece en primera instancia, ya que si recibiéramos un material sin mayor propuesta que el simple hecho de tocar las viejas canciones, todo quedaría reducido a una forma sencilla de mantenerse bajo los reflectores mientras llega la ansiada normalidad. Sin embargo, cuando nos encontramos frente un material que intenta asimilar lo hecho por otros desde la perspectiva sonora propia, las cosas cambian radicalmente gracias a la posibilidad de escuchar un esfuerzo por adueñarse aquello que es ajeno hasta transformarlo en algo irreconocible. Eso es lo que ha hecho Monster Magnet.

Publicado durante mayo de 2021 a través de la reconocida disquera Napalm Records, A better dystopia es un intento por compartir aquella música oculta bajo el peso y el paso de los años desde la muy particular ótica de la banda comandada por Dave Wyndorf, logrando conjuntar una colección de temas muy sucios y distorsionados que durante 48 minutos no dejan de golpear las neuronas por medio de cuerdas electrificadas ahogadas en overdrive y fuzz. Ante una propuesta tan arriesgada, nos damos a la tarea de bajar la aguja y permitirnos que el ruido haga su tarea...

Cuando recibimos Mindfucker en marzo de 2018 (reseña-review) tuvimos la oportunidad de escuchar a un Monster Magnet revitalizado a través de su poderoso y escandaloso space rock lisérgico, pero tras el paso del tiempo, todo comenzó a enfriarse hasta provocar el olvido de la banda afincada en New Jersey. Sin embargo, y tomando como pretexto el forzoso encierro, Dave Wyndorf secuestró a sus compañeros para darle forma a una serie de canciones seleccionadas que le permitieran a sus seguidores conocer de manera directa las influencias sónicas de la agrupación, logrando así la comprensión de su sonido y hasta de su concepto lírico.

Primero nos encontramos al God Bull en una pose al puro estilo del omnipresente Aleister Crowley, pero en honor a la verdad, la bella dama de la izquierda en plena oposición a la momificada figura de la derecha, terminan por sacudirnos las pupilas junto con la saturación de colores chillantes que irritan la mirada. Tras este desafío visual, lo único que queda es aceptar el auditivo a través de una letanía psicotrópica e introductoria llamada "The diamond mine" de Dave Diamond, la cual es secundada por el sabor proto-punk cósmico de "Born to go", un tributo casi obligado a Hawkwind. Pero si lo que pudiéramos esperar del resto de A better dystopia es un viaje sonoro similar, Monster Magnet nos sorprende de manera grata con su furiosa versión al one-hit-wonder de J.D. Blackfoot "Epitaph for a head", donde las voces se acercan peligrosamente a otro exponente del stoner cósmico de la costa este: Neil Fallon de Clutch.

Sin lugar a dudas, el trabajo antropológico de Monster Magnet para descubrir y compartir las raíces del stoner y el hard rock áspero es lo que vale la pena de su nuevo trabajo, obligando al escucha a retornar a los originales y comprobar que todo se encuentra de manera embrionaria en dichos materiales perdidos por el paso del tiempo y la poca difusión. Ahí está el crudo riff de "Solid gold hell" de la banda australiana Scientists o la intensidad de la sarcástica "Mr. Destroyer" con su figura hipnótica que sólo es quebrada por su estribillo que obliga a gritar fight fight fight!! Y si por si fuera poco el rescate de la banda norteamericana, Dave Wyndorf y los suyos nos regalan una versión limpia de la eterna When the wolf sit" de Jerusalem, aquel grupo apadrinado por Ian Gillan de Deep Purple.

Una mención especial merece la versión que hace Monster Magnet al clásico fundamental que es "Be forewarned" de Pentagram, aquella banda elemental para el doom que cambió su nombre a Macabre y de la que todos hacen referencia pero a la que pocas veces se han acercado a tributar. Además de bajar la intensidad general del material sonoro, podemos comprender todo lo que Dave Wyndorf le debe a Bobby Liebling, ya sea en su poder escénico como en su imaginación lírica. Sin embargo, es necesario mencionar que A better dystopia se distingue por mostrarnos inimaginables influencias para la banda de New Jersey como lo es la desconocida pero fundamental "Situation" de Josefus con sus pasajes progresivos de hard rock intenso, el sucio rock de garage en el que se fundamenta "It's trash" de The Cave Men, el noise punk de la reciente "Motorcycle  (Straight to hell) de los Table Scraps, o la áspera psicodelia obscura contenida en "Welcome to the void" de Morgen. 

Una de las versiones hechas por Monster Magnet en su A better dystopia que fueron elegidas como sencillos promocionales acompañadas del arte de Joe Tait, fue "Learning to die", un track original de la mítica banda setentera Dust conformada por Richie Wise,Kenny Aaronson y Marc Bell, quien después sería conocido por su trabajo con The Ramones. Las afiladas guitarras de Garrett Sweeny y Phil Caivano nos bombardean sin clemencia bajo un tiroteo en estéreo muy interesante. Al unísono, las líneas de bajo en manos de Alec Morton ofrecen una base perfecta para que a cada pausa marcada por las estrofas la voz de Dave Wyndorf se luzcan en su esplendor mientras escuchamos líricas que reflexionan sobre la muerte. Por si fuera poco el trabajo de Bob Pantella en las percusiones no hace extrañar a lo logrado por el temprano Marky Ramone, ofreciendo de esta manera la fuerza necesaria dentro de un track que se distingue por sus fuertes cambios melódicos. Tras la escucha de este tributo, nos queda claro cómo el sonido de Monster Magnet ha alcanzado su estruendo e intensidad mientras bebe directamente del subterráneo sonido del hard rock áspero del pasado, aquel que es necesario rescatar del olvido.


A better dystopia  puede ser considerada una cápsula en el tiempo, una posibilidad de retorno bajo la perspectiva de la actualidad sonora, o quizá también, una justificación auditiva que hace explícitas las influencias y las herencias. Sin embargo, el último álbum de estudio de Monster Magnet logra de manera irónica colocar nuevamente a la banda bajo los reflectores mientras se establece su sonido a través de una serie de canciones que tuvieron su momento y ahora vuelven a la luz bajo un audiorama definido por uno de los grupos más fundamentales dentro de la escena stoner de la costa este norteamericana. El pretexto ideal para rascar en la tierra por aquellos tesoros perdidos se encuentra ante nosotros, ahora es el momento afinar el oído mientras disfrutamos el propio regreso de Dave Wyndorf en este plano de la realidad...

jueves, 3 de junio de 2021

Dunbarrow : un onírico navío que surca aguas de zozobra

 


Misteriosos y lúgubres personajes se asoman a través de aquella imponente ilustración. Su retadora pose es tan amenazante que hasta podríamos esperar que en cualquier instante salieran del plano para venir a nuestra caza y degollarnos. Aunque oculten sus intensiones, esos terribles individuos muestran los horrores y esfuerzos de una vida azarosa llena de intrigas y desazón que han sido lanzados a la mar de la vida. Nuestra mente juega alrededor de un millón de historias alrededor de una imagen, pero el sonido que en su interior se resguarda nos tomará de la mano hacia una lúgubre aventura que sabrá orientar nuestro navegar dentro de aquel onírico navío que surca aguas de zozobra. 

Tras aquella impresionante ilustración de corsarios, encontramos una desgarradora colección de relatos sombríos musicalizados por Dunbarrow, aquella banda noruega que ya en dos ocasiones anteriores nos han maravillado los tímpanos gracias a su proto-doom vintage que sabe construir lúgubres atmósferas donde la incertidumbre y la melancolía se posa para reinar con todo su poder. Armonías concisas que saben acompañar esas líricas misteriosas que se levantan frente a nosotros para hablar sobre los sentimientos obscuros del hombre ante la soledad, la impotencia y lo desconocido. 

III es un hermoso disco de contundentes melodías y letras hirientes. Sin salirse de la fórmula sonora lograda en en su debut más aquel manejo introspectivo sobre contar historias reflexivas del individuo y sus monstruos interiores que escuchamos en II (reseña-review), Dunbarrow nos ofrece en su tercer entrega un material más sombrío en sus líricas, pero de manera irónica, más directo en su composición gracias a sus riffs hipnóticos y armonías que obligan al escucha a levantar su copa para entonar los adictivos estribillos.  Aún así, las borrascosas tierras narradas por el quinteto de Haugesund requieren ser alcanzadas y conquistadas tras una complicada navegación por mares turbulentos y pantanosas  marismas.

Mientras una tenue llovizna cae, las guitarras comienzan su lacónico canto hasta crear un denso ambiente que nos obliga a prestar atención ante el inminente peligro. De manera inesperada, todo se transforma en una melodía infecciosa donde la muerte se pasea de manera graciosa a través del relato cantado a forma de juglar por Espen Andersen bajo el sugerente título de "Death that never dies". Este inaugural track nos ofrece un golpe certero al contener en su constitución diversos elementos armónicos que cambian de manera constante, logrando finalmente crear una tensión en el escucha con la intención de mantener su interés hasta aquella climática coda de riff hipnótico que no cesa en repetirse una y otras mientras un piano hecho por el músico invitado Auver Gaaren juega sobre la improvisación salvaje.

Luego de escuchar un arranca tan poderoso en su interpretación y tan impresionante en su consfrmación melódica, uno podría esperar ya pocas sorpresas en el resto del álbum, pero al lograr Dunbarrow establecer de manera definitiva su estilo, III tienen más momentos hermosos aguardando el instante preciso para ser revelados. Si bien es innegable que la congelante "Worms of winter" es un tributo directo al Black Sabbath más clásico a partir de su riff inicial y la línea melódica de su estrofa, el quinteto noruego encuentra la forma para crear una atmósfera propia para hacernos caer en su hechizo. Quizá "Lost forever" siga los mismos principios de composición, pero esta canción logra desmarcarse a través de baja su velocidad hasta lo abismal y rozar con el doom más clásico gracias a sus aletargados acordes secos y ásperos.

Sin embargo, III se distingue de sus antecesores por sus temas más crudos en su intensidad y por su sonido más actualizado sin perder aquel tufo vintage que se eleva desde los suelos gracias a sus composiciones míticas. Los riffs asesinos de "When it's all over" demuestran estas características, por lo que bien se podría en el track favorito de los amantes del proto-doom del nuevo siglo, aunque el tema tiene la capacidad de explotar otras venas sembradas por el primigenio heavy metal setentero. Aunque "Curse" busca mantener la misma esencia, este tema retorna sus pasos hacia el Dunbarrow de su álbum debut de largas líricas malditas e instrumentaciones que sólo sirven para acompañar la historia, aunque III todavía tiene elementos para sorprendernos gracias a la rastrera "Turns to dust" donde las guitarras de Erick Øvregård y Kenneth Lønning simulan un enjambre enojado que envuelve al oyente mientras las comprimidas notas graves del bajo de Sondre Berge recorren el mástil para ofrecer una vibración difícil de simular. Y si aún no tenemos elementos para sorprendernos, Dunbarrow nos ofrece una balada folk de sabores míticos y hasta medievales que poco a poco se sumerge en la zozobra general del álbum hasta ahogarnos en aguas abismales de las que será imposible escapar.

"Fue en una noche fría y azotada por el viento muy alejada del camino y el trayecto. A través de la tierra árida fue mi vuelo desde la ira eterna del pecado. Más allá del paso de las inclinadas colinas, rara vez me detuve a descansar. Por encima de la línea de los árboles aún más respiró mi ardiente pecho.

Aunque mi viaje me lleve entre la montaña y el mar, en mi corazón estarás...

Hacia picos dentados tan cubiertos de nieve, ese peligro contenía cada paso, pero desde lejos brillaba una luz y dentro de una cueva me arrastré. Las luces continuaron desde lo profundo y me llevó a un santuario sobre el cual caen estruendosas aguas cristalinas, reflexiones reclinado.

A través de salas de piedra y árboles de verde, dentro de mi corazón estarás...

Y pronto esas voces me hablaron como una sombra formada desde la piedra, mi rosa imagen en el espejo desde la obscuridad la tenía que conocer

Ahí colgando desde un hilo sobre la escala que mis pecados midieron. Era espada, esa sombra se balancea sobre un pozo de tesoro...

Un alma desolada divaga entre sus pensamientos y la soledad hasta que la atmósfera se torna pesada y enrarecida. Certeros golpes bajo el control de Pål Gunnar Dale marcan el tiempo de una canción venenosa de guitarras cremosas que construyen una melodía entrecortada que de manera inmediata entra a las neuronas para no abandonarlas. "In my heart" tiene todos los elementos de un hard rock de medio tiempo que juega con el misterio y la desazón a partir de acordes bien colocados y una lírica que de manera inmediata nos recuerda los escenarios creados por Edgar Allan Poe a través de sus cuentos como "Corazón delator", "El retrato oval", "Berenice" o "Ligeia". Viejas imágenes a blanco y negro retomadas de aquel "Meshes of the afternoon" de Maya Deren retan a la imaginación mientras la tensión crece, permitiendo al mismo tiempo que cada una de las guitarras nos regalen un solo intenso y mágico. Ahí está el Espen Andersen narrando una tétrica historia que sólo Richard Chapell (ex-vocalista de la banda) podría escribir con aquella combinación de ambientes mórbidos y pensamientos aterradores. Sin duda, "In my heart" es la mejor manera de adentrarse a los espesos océanos del  III.


Dunbarrow ya no es una sorpresa para nadie, ya que sus dos discos anteriores nos mostraron a una banda madura bajo un concepto sonoro definido de temas inquietantes hechos bajo líricas llenas de zozobra y melodías interesantes que saben mutar para construir atmósferas obscuras. Sin embargo, la publicación de III a través de la disquera Blues for the Red Sun nos ha demostrado que la banda ha perfeccionado ese estilo para ofrecernos un material mágico que sabe jugar con nuestros sentimientos y pensamientos. Sin lugar a dudas hay temas que entran como cuchillos sin contemplación, pero también existen melodías que requieren mayor paciencia para ser degustadas con lentitud para lograr descifrar todos sus elementos ocultos. Para aquel que nunca se haya acercado a los noruegos de Dunbarrow, sólo nos resta decirle que se está perdiendo de una de las bandas más importantes del hard rock obscuro de Escandinavia, aquel que es heredero de Witchcraft y Graveyard, pero que hoy ha logrado superado su innegable legado...

viernes, 28 de mayo de 2021

Jess and the Ancient Ones : la siniestra y precipitada nostalgia nórdica


Cuando una banda ha logrado establecer su sonido, cada nuevo álbum se puede convertir en un gran reto. Las decisiones se tornan complicadas al querer elegir entre mantener el estilo alcanzado o dar el siguiente paso en su evolución musical. Hoy nos encontramos con el cuarto álbum de estudio de Jess and the Ancient Ones, un grupo originario de Finlandia que se ha distinguido durante el paso de los años por ofrecer un hard psych con matices clásicos en base a teclados lisérgicos y guitarras afiladas, pero en esta ocasión han optado por revitalizar su propuesta sin perder la esencia que los identifica.

Vertigo es una obvia continuación en lo alcanzado en The horse and other weird tales de diciembre de 2017. Si bien se pueden palpar texturas más actualizadas, el nuevo álbum mantiene aquel tufo vintage de psicodelia inspirada en el surf garage en perfecta combinación con ambientaciones místicas heredadas de las líricas obscuras del occult rock. Existe un constante halo de nostalgia dentro de la atmósfera general del material discográfico, pero dicha zozobra caen en una extraña contradicción con las psicotrópicas armonías infecciosas; provocando finalmente una sensación de confusión y adicción. 

Publicado en mayo de 2021 a través de la disquera Svart Records, Vertigo supone un crecimiento para la banda de Finlandia gracias a la confección de temas elaborados con fuertes cambios melódicos, líricas angustiosas, diálogos intercalados entre los puentes sonoros, arreglos instrumentales interesantes y el hechizo de las voces de la hermosa bruja que sirve de referente obligado para la banda: Jasmin Saarela. Aun con ello, es necesario recorrer los pasillos multicolores que construye Jess and the Ancient Ones con mucho cuidado, ya que todo se puede tornar nebuloso y provocar el inevitable extravío.

Sin embargo, el gran responsable de que la banda ofrezca esta combinación adictiva es Thomas Corpse, aquel guitarrista de figuras hipnóticas de fuzz incisivo que escribe esas líricas fantasmagóricas como queda bien demostrado en la incendiaria "Burning of the velvet fires", la desbocada inauguración sonora de Vertigo. Para completar la escena, nos encontramos con los teclados de Timo Keinänen, quien al autonombrarse como Abrahammond comprendemos su valor en el estilo hipnótico de la banda; pero una vez que escuchamos "World paranormal", todo se transforme en una unidad indivisible que sabe crear canciones adictivas que en ningún momento pierden el interés por ser escuchadas.

Jess and the Ancient Ones se complementa a través de su poderosa base rítmica soportada en la exactitud  de las percusiones de Jussuf  Af Grann y las graves líneas de bajo a cargo de Fast Jake, quienes muestran su trabajo en esa pequeña joya llamada "Love zombie", track que en su conformación brinda el suficiente espacio para que cada integrante de la banda pueda mostrar sus capacidades interpretativas y al mismo tiempo termine siendo una alocada carrera hacia la ultratumba. Algo semejante nos ocurre con "What's on your mind" cuando su melodía desbocada se arroja al abismo de su estribillo mientras se pregunta Jess que hay dentro de la cabeza del oyente como si se tratara de un reto... ¿o quizá una burla ante los efectos de las sustancias lisérgicas?

Vertigo termina de manera sosegada a través de "Strange earth illusion", una larga melodía de once minutos y medio donde la banda de Finlandia nos muestra su cara más progresiva posible, ya que bien el track pasa por diversos y violentos cambios de intensidad como si se tratara de una pequeña suite que contiene en un su interior múltiples posibilidades sonoras bajo una misma historia. Sin embargo, el cuarto álbum contiene mucho más aire fresco que su colosal cierre en temas interesantes como "Born to kill" y su tensión sostenida jamás sofocada, aunque "Talking board" nos retorne a los primeros instantes del Jess and the Ancient Ones de psicodelia obscura contenida en aquel maravilloso EP debut de 2013, Astral Sabbath (reseña-review).

Bajo la misma estética retro-obscura que sirvió de plataforma sonora a la banda de Kuopio, Vertigo ofrece su primer mordida por medio de la incendiaria "Summer tripping man" y sus insistentes figuras que saben contenerse en los momentos precisos para otorgar múltiples colores a la interpretación. Aun así, por momentos parece que el track caerá en el abismo gracias a su loca carrera que parece nadie podrá detener, dejando de esta manera al pobre escucha ante una constante sensación de caída por un socavón. Y efectivamente, aquí es donde podemos comprender el nombre del álbum, pues la vehemencia y la aceleración de varios de sus temas provocan un mareo interno hasta que el descenso hacia nuestro propio interior se torna algo inevitable.

El trabajo visual de Giuliano di Girolamo realizado para "Summer tripping man" ofrece de manera concreta con sus ilustraciones lo que es el cuarto álbum de Jess and the Ancient Ones: un avión a máxima potencia que a la más mínima provocación deja caer sus proyectiles de destrucción masiva mientras la muerte cabalga a toda velocidad. Debemos tener cuidado, pues dejarnos llevar por la nebulosa portada de Vertigo hecha a base de una áspera imagen de un tornado grisáceo  nos podría condicionar a la escucha de un álbum sombrío de música aletargada, pero una vez que baja la aguja sobre los surcos del vinilo, sabemos que estamos ante caleidoscópico derrumbe que sólo encontrará sosiego hasta lo último de su verdadera profundidad: el alma de quien se atreva a escucharlo.  

miércoles, 26 de mayo de 2021

Bretus : entre el mito y la leyenda

 


La aparición de aquella enfermedad virulenta que ha tenido la capacidad de alcanzar la categoría de pandemia, ha ofrecido la oportunidad a la memoria para rescatar de sus rincones algunas imágenes y referentes sobre otras epidemias y horrores que han azotado al planeta. Las historias que han sido contadas desde los tiempos remotos, ofrecen relatos tétricos donde la imaginación hace mutar a la realidad hasta dotarle de una esencia mística y hasta que hace nacer del miedo y el temor a personajes y entidades de las cuales será imposible huir...

Luego de aquel momento de definición que significó Aion Tetra de 2019, la banda de doom clásico Bretus ha creado un álbum bajo los preceptos definidos de su estilo sonoro con la finalidad de ofrecer un audiorama a una selección de cuentos fantásticos y fantasmagóricos de su Italia natal. Si bien el cuarteto del ventoso puerto de Catanzaro se ha distinguido por crear una colección de odas inspiradas en las películas de horror y suspenso que forman parte del conocido cine giallo de gente como Mario Bava, Dario Argento o Lucio Fulci, pera esta ocasión el grupo se ha concentrado entre los mitos y las leyendas para lograr crear un disco ahogado en zozobra que a pesar de la pesadumbre no pierde su fuerza e intensidad a cada acorde realizado.


Tras dos misteriosa notas sumergidas en la congoja total, el ambiente se transforma a partir del ruido eléctrico que hace explotar las bocinas en un primitivo doom de ritmo constante, que como si se tratara de una tormenta eléctrica a la mitad de la noche, ilumina de manera breve y fugaz a la pesada penumbra que se posa sobre nosotros. A través de la inaugural y poderosa "Celebration of gloom", nos encontramos ante Magharia, el quinto álbum de Bretus que ha sido publicado en mayo de 2021 por medio de las disqueras The Swamp Records (CD), Overdrive Records (Vinil) y Burning Coffin Records (cassette).  Una vez escuchada esta afilada sentencia de melodía sostenida, la mordida suelta su veneno adictivo para evitar cualquier retorno posible de sus neblinas envolventes de sonido y terror.

Es innegable la influencia del cuarteto italiano con la vieja escuela del doom tradicional de bandas como Candlemass, Saint Vitus o Witchfinder General, pero poco a poco Bretus ha ido construido un estilo propio por medio de certeras melodías que utilizan como base ritmos aletargados creados a partir de colosales acordes y primitivas percusiones. Y para que no que quede alguna duda al respecto, Magharia nos ofrece en "Moonchild's scream" una muestra de su poder bajo su atmósfera sombría que los distingue mientras todo fluye hasta dejarnos abandonados y sumidos en la más densa obscuridad de los tan temidos bosques europeos a la mitad de la noche.

Dentro del tufo sombrío y fantasmal que satura el Magharia, el álbum ofrece algunos instantes llenos luminosidad que, de manera irónica, le ofrece más poder y magia a su esencia tenebrosa. La intensidad de "Headless ghost" creada a partir de fuertes cambios melódicos, las armonías afiladas de "Sinful nun" o los sonidos distorsionados hasta el feedback de "The bridge of damnation" que contrastan a la perfección con su abismal tonada, son una muestra de la dicotomía perfecta que onstruye a su alrededor una niebla de intriga ante lo desconocido y los seres que lo habitan.

No podía faltar un un puente sonoro de remanso para generar suspenso y tensión, y ésto lo podemos escuchar en la breve "Necropass", quizá un minuto que ofrece la oportunidad para recuperar el aliento para seguir hacia este muestrario de fantasmas y almas en pena. Sin embargo, lo mejor se encuentra en el cierre de Magharia por medio del track que lo bautiza, pues luego de una introducción bajo los preceptos de "Necropass", escuchamos una melodía insistente que está escondida entre teclados y sintetizadores hechos por Ghenes al abandonar la guitarra y que no se habían mostrado en el resto anterior del álbum. El tema se transforma misteriosamente en una sucesión de acordes que denotan temor ante los secretos ocultos en la obscuridad, aunque va pasando el tiempo y todo se torna aun más extraño debido a los efectos sonoros sobre las percusiones de Striges. Ocultas se encuentran las cuatro hirientes cuerdas graves de Janos, las cuales no pierden la oportunidad de ofrecer un soporte al tema, aunque los constantes cambios melódicos se transforman en un verdadero reto, terminado todo en un largo pasaje instrumental que reta al amante del doom clásico para que rompa sus cadenas y se abra a nuevas posibilidades sonoras.


Las guitarras toman el control y sólo nos queda la opción de recibir su vómito a través de las bocinas desgarradas. Riffs hirientes y concretos que saben clavarse en la mente para no abandonarla a pesar de su intensidad. Unos ligeros teclados dotan de mayor obscuridad hasta que finalmente que caemos rendidos y de rodillas ante una melodía venenosa sin mayores posibilidades de transformación. "Cursed island" tiene todos los elementos para convertirse en la primera mordida al Magharia gracias a su vigor constante donde fluyen entes misteriosos y seres fantasmales que alteran los sentidos hasta el grado de provocar su pérdida. La poderosa voz de Zagarus cruza el plano sonoro con su desgarradoras notas vocales mientras nos narra una historia tenebrosas de una isla maldita perdida a la mitad de la nada mientras todo se torna espantoso. Doom sin contemplaciones ni experimentaciones, sonidos abismales y desgarradores que son directos dardos a las neuronas.


Bretus ha creado otra obra de arte dentro de los sonidos obscuros ahogados en vehemencia, pero es necesario permitir el fluir de cada uno de sus temas para que poco a poco nos vayan creando una perfecta atmósfera de zozobra y nos coloque en la antesala de la ultratumba. Magharia repta por los suelos hasta que de manera inesperada te atrapa en un marasmo de sonidos y texturas ásperas del que será imposible escapar, aunque se requerirá tener la paciencia y los oídos finos para poder descifrar los secretos que resguarda en su interior. Permitamos que la música hable por sí sola mientras los portales del más se abren ante nosotros para dejar que deambulen por este plano de la realidad aquellas melancólicas entidades llenas de rabia, dolor y venganza...



lunes, 24 de mayo de 2021

Wedge : como si no hubiera un mañana

 


Jugar con los planos temporales es una actividad que hacemos en todo momento, ya sea cuando recordamos el pasado, cuando vivimos el presente o cuando nos imaginamos el futuro. Sin embargo, existe un imperativo que dicta la emergencia constante por vivir el instante, ya que el riesgo acecha a cada rincón. Al eliminar lo que puede pasar en una próxima ocasión, todo queda reducido al eterno momento. Sin remedio posible, ahora sólo nos queda devorar la realidad a cada segundo, quizá, antes de que todo desaparezca sin la posibilidad de retornar a ello.

Bajo esta primera idea, nos encontramos con el tercer álbum de la banda alemana Wedge, que a través del sugerente título Like no tomorrow, nos incita a digerir de manera inmediata sus cuarenta minutos de duración contenidos en ocho incendiarios tracks antes de los tiempos pandémicos nos quiten la oportunidad; pero si uno se detiene a reflexionar la frase que nombra al disco, descubrimos que todo queda en un inteligente juego de palabras...

Como bien lo sabemos, el trío de Berlín es una banda que nos ofrece un hard rock directo y sin contemplaciones a través de un esquema vintage donde fluye los recuerdos sonoros de Grand Funk Railroad, Uriah Heep, Humble Pie o Cream. Cuando tuvimos la oportunidad de escribir sobre su debut (reseña-review), además de su continuación titulada Killing Tongue de febrero de 2018 (reseña-review), descubrimos a un grupo amante de lo retro que se aferraba a recuperar los viejos acordes mientras les ofrecía su propio toque. Siendo de esta manera, lo único que nos queda para comprender el título de su última producción es que, precísamente, no hay mañana porque todo lo que podremos escuchar en su interior es ayer.

Ya con esta premisa comprendida, emprendemos el viaje al pasado a partir de la inaugural "Computer" con aquel incendiario riff inicial, que como inagotable fuente de notas, nos ofrece un ritmo desbocado que de manera inesperada se hace entrecortada a través de una estrofa feroz. No ha pasado más de un minutos y de manera inmediata nos enfrentamos con la versión más salvaje de Wedge, logrando de esta  forma rescatar los mejores elementos de sus dos álbumes anteriores. El sabor a rock setentero de teclados hipnóticos es innegable, pero es necesario ir más allá para poder descubrir que los alemanes intentan crear un track más grande a partir con aquellas semillas de heavy metal que podemos escuchar con su impresionante solo de guitarra hecho a dos canales, aunque es imposible hacer a un lado aquellos juegos de bajo saturado que son una delicia hacia la parte media de este tema inaugural.

Ante colosal entrada, quizá el resto del material podría resultar innecesario, pero las afiladas guitarras de Kyryk Drewinski que dan soporte a "Playing a role" permiten situarnos ante una banda que hace temas directos que se permiten hacer divagues instrumentales cuando las condiciones son las precisas. Una vez demostradas las capacidades de Wedge en tan solo dos tracks, "Blood red wine" baja la intensidad para ofrecernos una melodía llena de zozobra construida a través de figuras rebuscadas y entrecortados acordes que logran subir la intensidad al ambiente. Y aunque Like no tomorrow fluye de manera natural pista a pista, "Across the water" rompe la esencia del álbum con una armonía que retorna al misticismo psicodélico donde los aires californianos se pueden sentir en una canción introspectiva de melodía domada y autoreflexión asegurada cuando David Götz abandona las cuatro cuerdas y se dedica a crear ambientes oníricos con su teclado.

Al dar la vuelta al plato, el tercer disco de Wedge nos reserva otra dosis de rock setentero sencillo con tintes sureños de la mano de "U'n'L", un tema sencillo donde destaca el paneado solo de guitarra de Kyryk. Por si fuera poco, escuchamos enseguida una baladilla retrospectiva titulada "At the speed of life" que, a partir de la obvia referencia al paso del tiempo por medio de las estaciones del año, poco a poco nos envuelve en su dulce embeleso hasta que termina ofreciendo algunos detalles lisérgicos que logran crear aquel tufo vintage general del álbum. Finalmente, Like no tomorrow cierra de manera magnificente por medio de los nueve minutos de su "Soldier", un largo pasaje de psicodelia que se eleva poco a poco como neblina por la mañana y que de manera inevitable nos ofrece visiones de la guerra de Vietnam o, dentro del cliché filmico, un enigmático paseo de río arriba entre un salvaje clima subtropical bajo las órdenes del capitan Willard como ocurre en Apocalypse Now. Sin embargo, "Soldier" tiene tan espacio en su interior, que la canción desarrolla diversos pasajes al grado de que puede pasar sin mayores complicaciones de los someros devaneos instrumentales a los secos acordes colosales llenos de poder y fraseos concretos.


 Y aunque Like no tomorrow es un álbum ambicioso en sus insistentes arreglos y constantes cambios melódicos de cada uno de sus tracks, "Queen of the night" destaca gracias a su simplicidad rocanrolera y su explosión armónica que obliga a mantener nuestra atención dentro de sus cuatro minutos de duración. Es irresistible la tentación de Wedge de hacer puentes musicales donde las atmósferas originales de las canciones terminan siendo transformadas de manera radical, "Queen of the night" retorna constantemente a su figura inicial e incendiaria donde la incesante batería de Holger Grosser sirve de referencia rítmica donde se soporta la desbocada armonía. Ahí están los arreglos de teclados y los pasajes instrumentales ahogados en referencias pasadas, pero todo se torna sencillo gracias a una lírica descriptiva sobre su remisión femenina que sabe devorar todo a su alrededor. Efectivamente, aquí tenemos al Wedge en su mayor expresión sin excesos ni retoques...


Por increíble que parezca, y aprovechando el juego de dobles sentidos, en Like no tomorrow no ha pasado el tiempo. En una primera instancia, el último disco de Wedge es un eterno retorno al rock clásico que intenta aferrarse a un pasado rico de posibilidades que sin embargo quedó atrapado en una burbuja de ilusión y pasión. Aún con ello, y con ellos nos referimos a nuestra segunda idea, Like no tomorrow requiere de paciencia para descubrir todos los elementos que lo componen más allá de las obvias referencias que remiten al ambiente vintage que siempre a caracterizado al trío de Berlín. Es necesario permitir que fluya el tiempo hasta que el álbum envejezca frente el frenesí y la maravilla de un disco recién publicado, para que de esta manera, podamos saborear de manera clara la calidad de cada uno de los ocho temas resguardados en este material discográfico. Regresemos la aguja sobre los surcos y volvamos a escuchar el Like no tomorrow hasta empaparnos de él...

viernes, 21 de mayo de 2021

Book of Wyrms : entre cantos de libertad, fantasía y cosmos

 


Escribir sobre un nuevo álbum publicado por una banda que ha establecido su sonido, supone la obligación de hacerlo a partir de una admiración por un material innovador donde la sorpresa al escuchar la reciente grabación, se convierte en algo obvio. Sin embargo, cuando se tiene la precaución de darle seguimiento al desarrollo de la agrupación tras una escucha detenida de sus producciones previas, aquellas características que los distinguen se convierten, más bien, en un deber que deberá ser cumplido en los nuevos tracks; pero que al mismo tiempo, se desarrollan nuevos senderos que pueden ser recorridos bajo la misa perspectiva auditiva. Así es el caso del Occult new age de Book of Wyrms... 

El cuarteto de Richmond, Virginia, trabajó en la grabación de su tercer álbum completo durante el mes de diciembre de 2020, y bajo los preceptos con los que llamaron la atención previamente, los nuevos temas serían construidos a través de concisos riffs y líricas que versan sobre horror, ciencia ficción y fantasía. Aquel sabor a space-rock de Hawkwind en encuentro perfecto con el occult rock de Blood Ceremony se puede degustar de manera inmediata, logrando de esta manera la conformación de un estilo definido que se podría convertir en una prisión; aunque el valor de Book of Wyrms es tomar como punto de partida su sonido para componer nuevas melodías hasta llevarlas a nuevas posibilidades.

Al escuchar los contundentes rasgueos de "Hollerglobin" por medio de su figura aletargada y acordes sueltos, encontramos al Book of Wyrms en su estado más puro, donde las largas melodías de ásperos sonidos se transforman en oníricas ensoñaciones de líquidas improvisaciones y cósmicas visiones. Entre teclados intergalácticos y voces etéreas los minutos pasan entre devaneos y escapes sin control, aunque si escuchamos la imponente "Dracula practice", sabemos que nos encontramos ante una banda que puede hacer del proto-doom su base para crear verdaderos colosos que podrían intimidar a cualquiera dentro del género gracias a su imaginación armónica y las múltiples posibilidades que pueden desarrollar en una sola canción sin traicionar su esencia.

Sin embargo, Occult new age rompe con sus predecesores al ofrecer una colección de temas más cortos y directos donde el común denominador son los riffs pegajosos y, ¿por qué no?, hasta bailables. La inicial "Meteoric dagger" juega con una guitarra boogie lisérgica que a la menor provocación muta hacia la aspereza gracias a la destreza de Kyle Lewis. Si permitimos que el disco continúe sobre sus surcos, las bocinas nos sorprenden con un hard rock contundente llamado "Colossal yield", un track que cuando se decide levantar el vuelo, la guitarra juega nos ofrece una serie de extraños sonidos que varían entre figuras orientales y rayos caídos desde algún punto alejado del universo. 


La acústica "Albrionlilly" nos puede servir como un beve respiro dentro de la atmósfera pesada que ofrece el Occult new age, pero con tan sólo escuchar las graves y profundas líneas de bajo creadas por Jay Lindsay en "Keinehora", sabemos que retornamos ante una banda que sabe provocar la zozobra si se lo propone. Si a ello le sumamos los hipnóticos cantos de sirena que salen de las cuerdas vocales de Sarah Moore Lindsay, todo se puede tornar hasta tétrico y abismal.

Efectivamente, el tercer álbum completo de Book of Wyrms, el cual fue publicado en los primeros días de mayo de 2021 por medio de Desert Records, es un material que ronda por diversos lugares del amplio espectro del hard rock, ya sea desde los reflexivos sonidos progresivos hasta la psicodelia más pesada, pasando obviamente por el proto-doom y las semillas del heavy metal. Una muestra muy clara de estas múltiples posibilidades sonoras se encuentra en "Weatherworker", un track que inicia con una sueva progresión de acordes misteriosos que logran endurecerse hasta dotar de cuerpo a la melodía gracias al ritmo impuesto por la batería de Chris DeHaven; mismo que termina mutando en un hard psych de múltiples guitarras que se desintegran ante nosotros y sintetizadores de referencias intergalácticas. 

"Orando de rodillas en un templo construido por abejas, recolectando granos de vida para su santa reina. El poder hecho por patrones que sólo ellos pueden conocer, mata a los incrédulos con la cosecha que ellos siembran.

Oh nena, cuando gritas, bueno, tal vez verás lo que quiero decir. Caos mágico, metasináptico...

Forzada a la geometría del robot, la apis encuentra su clave. Secretando aromas de amor, la colmena está lista para liberarse"

Una guitarra cíclica entona sus acordes de forma viciosa hasta que el resto de los instrumentos encuentran la forma de construir la melodía que la acompañe, pero tras unos segundos de búsqueda infructuosa que termina siendo utilizada como introducción, todo se transforma en una adictiva persecución sonora de ritmo desbocado bajo las enseñanzas de Black Sabbath. Aún así, Book of Wyrms se las arregla para inyectar su estilo en "Speedball sorcerer" al adornar la canción con múltiples cambios y arreglos hechos con elementos psych y space. Con sólo cuatro minutos tenemos de manera clara los objetivos que marcaron la construcción del Occult new age, aunque por méritos propios, "Speedball sorcerer" sobresale del resto debido a su aguijón que inyecta su veneno y, al mismo tiempo, muestra todos los elementos sonoros que identifican al cuarteto de Virginia bajo el dulce sabor de la libertad y la magia. 


Los astros comienzan a alinearse y poco a poco están generando las condiciones para que los escenarios se abran, permitiendo así que álbumes como el Occult new age se puedan escuchar de forma directa. Pero mientras ello ocurre, es necesario que terminemos por descifrar cada uno de los elementos que conforman al material hasta que, tras su constante escucha, sus melodías en conjunto nos terminen por enganchar de manera irremediable. El último material presentado por Book of Wyrms tienen muchas aristas que le permitirán al escuchar entrar a él como si de distintas puertas se trataran, cada una a la medida de cada gusto; sin embargo, la banda tiene la capacidad de resguardar todas esas posibilidades sonoras bajo una misma intención que dota de unidad al disco gracias un estilo propio y sus líricas cubiertas por el velo de la fantasía. El reto ha sido lanzado... ¿quién se anima a aceptarlo?

miércoles, 19 de mayo de 2021

Greenleaf : cómo contener el estruendo dentro de una burbuja

 


Si existe una banda dentro del amplio audiorama de la escena sueca que tras una incesante búsqueda por un estilo propio estableciera un sonido inconfundible, esa es Greenleaf.  A partir de aquel monstruo sonoro que es el Rise above the meadow de febrero de 2016, y sin olvidar su adictiva y contundente continuación  Hear the rivers de noviembre de 2018 (reseña-review), el cuarteto Borlänge ha conformado perfil acústico muy definido a través de una serie de melodías intensas que son expulsada por las bocinas por medio de un colosal estruendo al cual nadie podría pasar desapercibido. Sin embargo, ahora es el momento de dar el siguiente paso sobre aquel sendero escogido...

En marzo de 2021 fue presentado Echoes from a mass, un álbum editado por Napalm Records que se distingue por ofrecer etéreas y ruidosas atmósferas que poco a poco te van hechizando bajo un tufo a misterio y zozobra. Las colosales guitarras de Tommi Holappa se agolpan en las bocinas como si se tratara de un incesante zumbido, pero en el momento en que se encuentran los secos golpes de batería en manos de Sebastian Olsson y las profundas notas de bajo provocadas por Hans Fröhlich, todo se convierte en un cíclope de malignas intenciones. Tras esta referencias, ya podemos darnos una idea de lo que nos podemos encontrar.


Todo comienza con algunos acordes secos de guitarras ásperas que logran su despegue a través de unos nebulosos coros que le dan la bienvenida a Arvid Hällagård con su impresionante color vocal. El vacío cósmico se muestra frente a nosotros gracias a la inaugural "Tides", aunque su nula gravedad queda definitivamente suspendida cuando la meteórica "Love undone" suena a través de una melodía sencilla que sabe explotar las bocinas por medio de un estribillo adictivo bajo el espectro de diversos elementos llenos de misterio y duda. Quizá con ello podríamos predecir lo que resta en el Echoes from a mass, pero Greenleaf sabe mostrar sus cartas en el momento preciso, así que cuando escuchamos la rastrera "Needle in my eye" con aquellas figuras retenidas, sabemos que los suecos tienen dominado su estilo para saberlo dosificar y, finalmente, ofrecer un colorido bajo un sonido por más definido gracias al trabajo de Karl Daniel Lidén en la producción técnica.

Conforme van pasando cada uno de los tracks del Echoes from a mass, podemos comprender por qué Greenleaf es uno de los referentes fundamentales del stoner escandinavo, aunque al querer definirlo con la palabras todo se hace complicado, pues la esencia de la banda está en las sensaciones que despiertan a través del poder de su sonido, en las melodías que enganchan a la memoria de manera inmediata, en las líricas enigmáticas cubiertas por un espeso velo de misterio y en la atmósfera general de grandiosidad que se levanta frente a nosotros sin que nada se pueda hacer ante ello. 


Ante el paso receloso y pensado de "Bury me my son", sólo podemos encontrar a un Greenleaf ahogado en zozobra, aunque aquel instante donde el distorsionado bajo se queda solo para ofrecer el preludio a un mágico solo de guitarra roto por el cambio de notas, nos hace comprender de manera clara lo que es el cuarteto sueco en el audiorama actual. Es imposible negarse al irresistible aguijón contenido en el juego melódico de "A hand of might", una alegre figura que se transforma en un demonio gracias al volumen; pero el hechizo de guitarras hipnóticas que explotan a la menor provocación que con el tiempo se han convertido en marca registrada de Greenleaf lo escuchamos en la inmediata "March on higher grounds", un tema de sonido contenido como si estuviera atrapado en una burbuja que mantiene el estruendo en una pequeña cápsula que sabe resguardar el eco de cada instrumento.

Conforme nos acercamos al final del Echoes from a mass, quizá sólo podríamos esperar algunas variaciones a lo ya escuchado hasta el momento, pero siempre el cuarteto tiene un as guardado bajo la manga. "Hang on" es una encriptada alimaña que muestra sus dientes a pesar de estar embozada para obligarnos a cantar el estribillo con ella, "On wings of gold" sube el volumen a través de una contundente figura de percusiones prehistóricas y sobrevuelos de cuerdas electrificadas y coros cantados por arpías malignas, y "What have we become" baja finalmente la intensidad para ofrecernos una melodía hipnótica donde la guitarra de Holappa se adueña de todo hasta que permite que un somero acompañamiento siga la aletargada armonía. Esto es saber cómo acabar un álbum!!


"Buen Dios, será mejor que escape a un lugar donde pueda ser libre, 
encontrarme a mí mismo de otra manera y dejar los pensamientos que me han estado atormentando.
Y sí, no hay manera de quedarse, necesito un lugar al cual pertenezca,
encontrarme a mí mismo otro día y finalmente elegir lo correcto de lo equivocado.

"Buen Dios, será mejor que escape donde la tierra se encuentre con el mar
y encontrarme a mí mismo en una sombra sólida... en efecto,
Sí Dios, necesito un mejor camino a la casa donde pertenezco
donde la verdad sea tan clara como el día... ¡cuánto lo anhelo! 

En algún lugar a lo largo de esas líneas que hemos dibujado
perdí lo que pensaba lo que era verdad y ahora tengo que alejarme.

Dios, mejor me alejo de tí
Buen Dios, será mejor que selle el día
Sólo hazlo como me gusta, tenlo de la manera que lo digo
y deja a los fantasmas que me han estado persiguiendo.
Sí, ahora hay otra forma.
He estado molesto por mucho tiempo
Las sombras de tu alma en mí se habrán ido
y correré y me esconderé.
¡Qué difícil es para ver los colores de otra forma en mí!

En algún lugar a lo largo de esas líneas que hemos dibujado
perdí lo que pensaba lo que era verdad y ahora tengo que alejarme

Dios, mejor me alejo de tí..."

Si queremos tener una pequeña muestra de lo que Echoes from a mass nos puede ofrecer sin hacer el recorrido que estas palabras han intentado hasta este momento, permitamos que Greenleaf nos convenza en tan sólo cuatro minutos y medio. "Good God I better run away" es una muestra del sonido stoner escandinavo creado a partir de una velocidad constante y un venenoso ritmo adictivo que es imposible de abandonar. Aquella sensación de huida que se palpa en cada acorde agitado intenta expresar lo que la lírica contiene, quizá un loco, desbocado y hasta absurdo escape frente al omnipotente. Sin embargo, este catártico reclamo pone en duda lo que hemos llamado "verdad" y termina por echar abajo cualquier creencia y esperanza vana. Una vez hecha la declaración, no hay marcha hacia atrás, así que lo único que queda es dejarse caer en un abismo mientras se aceptan las funestas consecuencias de aquella herejía...



Cuando una banda tiene tantos años trabajando puede ser difícil esperar que ofrezca algo nuevo, pero lo hecho por Greenleaf en su Echoes from a mass es una muestra que siempre existe un paso más para dar. Más allá de las etiquetas sonoras, los suecos han construido una colección de ásperos riffs pegajosos que caen en perfección con sus líricas incisivas, generando de esta manera una serie de atmósferas colosales que nos sumergen en historias explosivas que al mismo tiempo guardan un tufo de zozobra y duda. Por ello, es necesario regresar nuestros propios pasos sobre los surcos del Echoes from a mass para oir de manera más detenida entre las resonancias y reverberaciones con la finalidad de encontrar nuevos sentidos y, finalmente, maravillarnos otra vez con la gustosa escucha...

 

viernes, 14 de mayo de 2021

Sonic Demon : la última bestia maldita de Italia

 


El aquelarre eléctrico se presenta ante nosotros de forma irremediable. El estruendo y la distorsión se toman de la mano con la única finalidad de bailar frente a un fuego ritual en honor al maligno. Gritos y alabanzas entonan odas que narran historias sobre obscuras ceremonias, sacrificios, sangre y venganza. Ante la ruidosa fogata, los pecados se muestran frente a nosotros con todo su poder y su insulto como si se tratara de una desfatacha insinuación más allá de la simple tentación. Mientras el sonido se desintegra poco a poco ante el ardor de una depravada lumbre llena de rabia y hambrienta de poder, el hombre se entrega de manera resignada hacia el encanto de un veneno adictivo ahogado en malicia.

A la luz de los primeros rayos de sol del año 2021, los estridentes acordes de la última bestia maldita de la ácida Italia se hicieron escuchar como si se tratara de un lamento distorsionado dispuesto a seducir los tímpanos de los amantes a los himnos dedicados al demonio. Bajo el nombre de Sonic Demon, nos encontramos ante una escandalosa banda que basa su sonido a través de agresivas guitarras ahogadas en saturación y percusiones violentas que nos proyectan a tiempos prehistóricos.  Un velo de misterio se posa sobre este animal rastrero, pero ahora es nuestro menester desentrañar lo que hay en su interior mientras descubrimos sus intenciones.

Sonic Demon nace en el pandémico 2020 a través del encuentro de dos enigmáticos personajes autonombrados con las siglas A. y P. De dicha sociedad dual surgen la creación de una serie de armonías atmosféricas construídas a partir del ruido y la aspereza que desgarrada los tímpanos. La electricidad toma por asalto nuestras bocinas hasta lograr casi su destrucción, pero dentro de aquel muro de sonido se ocultan una serie de melodías lacónicas que hablan sobre los cultos demoniacos y la maldad oculta en ellos. 

El dúo italiano ya había amenazado previamente a través de la publicación fugaz de dos demos: Doom 2020 y A thousand suns, ambos materiales creados bajo una estética minimalista y baja fidelidad donde cada instrumento se fue sumando poco a poco como si se tratara de una sucesión de capas de sonido sucio que en conjunto lograba un áspero ambiente de acidez lisérgica y películas giallo. Entre largos pasajes instrumentales y una que otra voz forzada, van transcurriendo cada uno de sus track como si se tratara tan sólo de una antesala de todo lo que tenía Sonic Demon oculto bajo la manga.


Sin embargo, en el momento que fue publicado Vendetta, su álbum debut de enero de 2021, todo quedó revelado de manera obvia y desfatachada. Editado por las disqueras Forbidden Place Records, The Swamp Records y Majestic Mountain Records, este primer disco de Sonic Demon se distingue de sus previas muestras por su sonido más definido a pesar del desconcierto que define al estilo de la banda, pero quizá lo más importante lo podemos escuchar en la definición de los tonos graves que logran darle profundidad y cuerpo a cada uno de sus tracks. Lo anterior queda claramente demostrado cuando escuchamos "Revenge", tema que hace obvia referencia al título del material discográfico donde su viscosa y adictiva melodía explota en las bocinas mientras aprovecha el poder de la distorsión entre notas sueltas y acordes sostenidos.

Si bien "Serpent witch" formaba parte del Demo 2020, la versión incluida en Vendetta es más agresiva y directa a través de sus ásperas notas y la intensidad de su interpretación ahogada entre tétricos efectos de sonido y obvia agresividad. "Cosmic eyes" está llamada a ser la pieza central de debut de Sonic Demon gracias a su colosal magnitud y sus cambios melódicos, los cuales demuestran que los italianos no sólo hacen ruido hipnótico a partir del hard psych, sino que también pueden jugar con los tiempos aletargados y pantanosos del stoner y el doom. El ruido distintivo que se entremezcla en las armonías de obligado baile salvaje se encuentra en "Freak trip", aunque bien podríamos considerar a "Blood and fire" como el track que define el estilo de los italianos a partir de su melodía ahogada en zozobra pero con una contundencia que nos recuerda la furia sonora de Electric Wizard, la estridencia multicolor de Ball y a aquella horda enferma de doom lisérgico sudamericano comandada por Mephistofeles, The Black Furs y Arteaga.


El primer trabajo visual de Sonic Demon lo podemos observar a través del video que acompaña a "Black smoke", track inaugural de Vendetta. Mientras se presenta ante nuestra pantalla varios extractos de películas clásicas como Häxen de Benjamin Christensen o La montaña sagrada de Alejandro Jodorowsky en perfecta armonía con algunas imágenes cosmicas de satélites en órbita y estrellas en plena ebullición, escuchamos un riff lento ahogado en fuzz y reverberación que poco a poco nos arrastra a sus abismos. Tras una larga y ácida introducción, el dúo italiano acelera el paso hasta crear una melodía hipnótica que en su estribillo logra acercarse a los fundamentales preceptos de Tony Iommi. Mientras las vibraciones saturan nuestro audiorama, la guitarra toma el control para ofrecernos un solo elemental donde el wah se convierte en su referente principal. De esta manera, todo queda concentrado en ruido, efectos lisérgicos y el ángel caído que busca adeptos para su adoración.


El misterio se posa sobre los integrantes de Sonic Demon, pero para contrarrestar el enigma que podría ser demasiado intrigante para una generación dependiente a la imagen, la banda se ha acercado al trabajo gráfico de Witchdoctor General, integrante de la lisérgica y escandalosa banda Devil's Witches. Aun sin ello, el dúo italiano tiene en su sonido toda la capacidad para llamar la atención del descuidado escucha gracias a la aspereza y los ganchos adictivos de sus melodías. Sin embargo, si una recomendación nos es permitida, para recorrer los escarpados senderos del Vendetta se requiere anda con pies de plomo y paso lento; ya que es facil extraviarse y caer sin remedio a sus barrancos interminables. Es necesario detenerse y permitir que aquel estruendo nos hable por sí mismo más allá de prejuicio y lugares comunes... el esfuerzo será seguramente recompensado.

miércoles, 12 de mayo de 2021

La Era de Acuario : el onírico vuelo del ave fénix

 


Incienso y menta, mística e introspección, ensoñación y extravío. La realidad queda evadida y las barreras del tiempo y el espacio terminan por ser eliminadas. Las aves que denotan la simplicidad y el frágil equilibrio natural se enfrenta irremediablemente con el poder eléctrico del fuzz áspero y los hipnóticos teclados ahogados en acidez lisérgica. Sean bienvenidos a la psicodelia de La Era de Acuario...

Una hermosa portada elaborada Robin Gnista nos ofrece la bienvenida. El artista gráfico que ha impreso su sello en ilustraciones que observamos en álbumes de gente como The Sonic Dawn, Black Elephant o Datura4, nos deleita la mirada a través de sobrevuelos que rondan un perfil femenino con obvias referencias autóctonas mientras se pierde entre referencias cósmicas, psicotrópicas y orientales. Bajo esta visión psicodélica, nuestra imaginación ya puede ir saboreado hacia dónde se puede dirigir la travesía sonora a la que nos invita la banda mexicana formada en 2018 luego del re-encuentro y viejas rencillas entre Sabú Avilés y Ximena Gama.


El sello peruano Necio Records ha dado cobijo a la publicación del homónimo álbum debut de La Era de Acuario, un material que rescata los cuatro temas del EP de septiembre de 2019 Lunar y es acompañado además por cuatro nuevos temas más. Dicho material fue publicado en formato de vinilo en marzo de 2021, logrando así un sustento físico a la onírica propuesta de la banda mexicana que es necesario ser escuchada de manera detenida para descifrar su contenido y, al mismo tiempo, poder rescatar su valor más allá de las obvias referencias al pasado hippie de la California de los años 60's.

Si bien podíamos imaginar los senderos que recorrería La Era de Acuario gracias al cover al "White rabbit de Jefferson Airplane hecho por el sexteto en compañía de las chicas de Ruido Rosa, el álbum desarrolla una psicodelia ahogada en distorsiones psicotrópicas y atmósferas etéreas al estilo de la banda danesa Baby Woodrose y el rescate del sonido mágico del Strawberry Alarm Clock. Si tan sólo escuchamos "Bailando en el mar", de manera inmediata podemos escuchar aquellas reminiscencias del pop lisérgico caracterizado por voces femeninas que entonan dulces melodías hipnóticas, guitarras eléctricas llenas de ecos y distorsiones, teclados líquidos y atmosféricos; todo ello dentro de suaves bases melódicas que a la menor provocación se dejan caer hacia un tobogán caleidoscópico.


El viaje ácido está asegurado con tan sólo bajar la aguja sobre los surcos del álbum debut de La Era de Acuario. "Lunar" te toma de la mano para comenzar una odisea cósmica a través de una dulce melodía que busca evadir la realidad a través de una guitarra fuzz controlada ante la neblina multicolor que se levanta a nuestro alrededor. Sin embargo, si existe algo que distingue a este material es aquellas referencias a la vieja psicodelia sesentera que estaba basada en los sonidos místicos de Oriente de la Asia trascendental como se puede saborear en las guitarras que simulan tenues cítaras en "Etéreo" y "Orgón", sin olvidar el canto de las sirenas que se pierden entre efectos psicotrópicos y nos abducen hacia una época de experimentación sensorial, amor libre y la búsqueda de paz interior.

La Era de Acuario fue grabado de manera íntegra por el guitarrista Sabú Avilés en su estudio PsychOut, nombre que nos remite de manera obligatoria a la vieja película de 1968 protagonizada por Jack Nicholson. Sin embargo, la masterización del material se hizo en Madriguera Studio a través de Iván Alamza, quien es conocido por ser baterista de Apolo. Los resultados de este gran trabajo sonoro se puede demostrar en lo que podemos escuchar en la atmósfera inmersiva de "Agujero negro", donde la madre naturaleza se expresa a través del canto de las aves mientras cada instrumento va tomando su lugar exacto para atraparnos y engullirnos al cruzar su horizonte de sucesos. Por si fuera poco, el material discográfico es completado con dos covers interesantes, uno realizado al cantautor francés Jaques Dutronc por medio de una traducción al español de su "Hippie hippie hourra" y otro a la banda británica Status Quo con una versión a su primer single "Pictures of Matchstick Man" bajo el nombre de "Fotografía". 


Más allá de lo nuevo que nos puede ofrecer la publicación del álbum debut de La Era de Acuario, es necesario retornar hacia aquel primer tema que significó su presentación al mundo. "Om Ganesh" fue presentada a finales de 2019 a través de un curioso video donde las imágenes de velas y burbujas de cristal que ofrecen misterio se entremezclaban con chicas bailando bajo un cierto toque kitch y luces cósmicas. Entre aquel extraño imaginario, surgía un tema de fuerte influencia psicodélica y ritmo hipnótico a partir de una melodía pegajosa que hablaba sobre una limpia espiritual y el resurgimiento de un nuevo ser como si se tratara de una reencarnación según la lógica hindú; lo que nos lleva de manera directa a la referencia de Ganesh, el señor de las multitudes que tiene la capacidad de eliminar los obstáculos y bajo su influencia se encuentran las artes. La armonía entrecortada nos toma de la mano hasta hechizarnos, pero cuando llegamos a su estribillo, todo se transforma en una dulce ensoñación de oníricos encantos donde todo fluye de manera integrada hasta lograr que los pies pierdan su soporte, quizá un viaje de múltiples posibilidades que de manera contradictoria extravía y encamina al mismo tiempo. 


Aunque los indicios nos indicen algo distinto, estamos ante la conformación de La Era de Acuario. La banda comienza a soportar su base sonora a partir de integrantes definidos más allá de tener de manera clara su imagen y su estilo ótico. Bajo esta construcción, el grupo mexicano está creando una colección de melodías que poco a poco son mostradas al Universo como si de gotas de una inminente lluvia se trataran. Tendremos que dejar correr el tiempo para conocer lo que el destino le depara a este interesante y místico proyecto, pero por lo pronto, será momento de retornar la aguja sobre los surcos para que sus sonidos vuelvan a inundar el ambiente bajo aquella contradicción adictiva de dulce embeleso y eléctrico desgarre...




lunes, 10 de mayo de 2021

Here Lies Man : la dicotomía provocada por un extraño ritual

 


Cuando leemos reseñas y revisiones sobre lo hecho por la banda angelina de Here Lies Man, siempre encontraremos en la descripción aquella combinación que de principio se escucha extraña: riffs inspirados en Black Sabbath y bases sonora soportada en el Afrobeat. Desde la publicación de su homónimo álbum debut en abril de 2017, este cocktail explosivo e irreconciliable de origen se transformó en una plataforma expresiva que de manera inmediata llamaba la atención de cualquiera que tuviera la suerte de encontrarse con sus ondas sonoras, pero una vez superado el primer impacto, todo se podía convertir en baile mientras en sus melodías se podía degustar un cierto sabor a obscuridad y maldad. 

Los años han pasado y la banda formada por la dupla de Marcos García y Geoff Mann en Los Ángeles, California se ha establecido de manera definitiva desde hace ya un tiempo a través del bajista John Paul Maramba y el tecladista Doug Organ. Sin embargo, bajo un concepto sonoro muy definido quizá fuera difícil construir de manera constante más material sin sonar repetitivo o hasta aburrido, pero al escuchar de manera detenida su cuarto álbum de estudio Ritual Divination, aquel presagio se elimina para ofrecernos un disco hipnótico que atrapa desde su primer acorde.


La leyenda cuenta que dentro de los descansos y ensayos de la banda de afrobeat Antibalas comandada por Amayo, el baterista Geoff Mann (quien también es hijo del jazzista Herbie Mann) comenzó a desarrollar nuevos sonidos junto con el guitarrista Marcos García, lo que los hizo abandonar a la banda y Nueva York hasta muchos años después para trasladarse a la soleada California y aprovechar su vieja esencia hippie. Tras aquella base de percusiones negras, se sumaron figuras de guitarras densas y teclados hipnóticos para crear un estilo único que hace coincidir en un mismo lugar el hard psych, el jazz actual, los ritmos nigerianos, la vibra latina y el poder del proto-doom.

Si bien en un principio Here Lies Man jugaba sobre más sobre las bases rítmicas que eran adornadas con distorsiones y sintetizadores atmosféricos, el sonido de la banda ha madurado para crear melodías sólidas que dejan por un momento el baile para centrarse en la fuerza y el sentimiento. Al escuchar la introducción "I told you (you shall die)", es imposible no degustar ese sabor a blues, pero el cuarteto recupera su estilo patentado al retornar a sus crudas figuras y las percusiones insistentes que te obligan a mover los pies hasta que todo explota por medio de un místico solo de guitara.

Quizá más que en sus álbumes anteriores, en Ritual Divination se escucha una presencia primordial de los riffs incisivos y adictivos que saben clavar su aguijón y soltar su veneno. "Collector of vanities" es directa con esos acordes ásperos e hipnóticos, pero en su encuentro con los teclados profundos y las percusiones rebuscadas, todo cae bajo los dominios del grupo angelino. De manera similar nos ocurre con "What you see" y su pausada armonía, con policromática "Run away children" y sus notas que suben y bajan de manera insistente a través de cambios constantes de velocidad, con "You would not see from heaven" y sus figuras entrecortadas. 

No hay duda que "I wander" y "Can't kill it" nos retorna hacia lo construido en los primeros discos de Here Lies Man a través de melodías hechas a partir de acordes y ritmos constantes, pero el cuarto disco de la banda tiene la capacidad de experimentar por medio de armonías tétricas que de manera inesperada se transforman en un gancho infeccioso y hasta alejado dentro su estilo, como ocurre en "Underland", "The fates have won" o en "Out goes the night", tres temas donde los juegos vocales se tornan muy importantes gracias a su presencia imponente hasta lograr abarcar todo el espectro auditivo. Una batería dentro de la ola surf en "Come inside" nos podría llevar hacia otros horizontes, pero los angelinos no permiten que el track se les escape de las manos al aterrizarlo con un ritmo obvio y constante que sabe regresar a su cause. Aun así, nos puede Ritual Divination ofrecer grandes sorpresas como en "Disappointed", tema que se transforma de forma radical gracias su aletargado y no menos misterioso puente sonoro, mismo que logra salir de su espasmo por medio de un subterráneo y ahogado solo de guitarra. 


"Yendo lento, desapareciendo. Nadie se muestra, nadie cerca.

Los ojos cerrados van profundos en los mares. No sé qué duerme en mí.

¿A dónde voy? ¿Quién puede ver? Nadie sabe, podría ser yo.

Ningún sueño mejor que este. Nadie ve. Todas mis cartas para tí se van en estos sueños.

Ningún sueño mejor que este..."

Si una hay un track que logra definir todo lo que es Here Lies Man dentro de su Ritual Divination, ese es el inaugural "In these dreams". Un paso marcial avanza sobre nosotros hasta que un riff poderoso como heredero obvio del hard rock  setentero nos asalta. De manera inmediata, los teclados lisérgicos siguen la melodía y todo se convierte en una fiesta que invita al baile maldito mientras unas oníricas líricas provocan un extravío mayor. La batería busca unirse al aquelarre con sus juegos y rebuscadas figuras, pero todo queda en una ensoñación que nos hace dudar lo que es fantasía y realidad. Sin embargo, si algo podemos valorar de este tema, es su cambio de velocidad que sin lugar a dudas nos lleva al recuerdo del más básico proto-doom, logrando así que todo se torne misterioso bajo el umbral de los abismos nebulosos del Black Sabbath más clásico. 


Si quisiéramos las mejores frases para describir el cuarto álbum de Here Lies Man serían: estamos frente una extraña combinación de sonidos que provocan una dicotomía adictiva, la cual invita al baile desenfrenado y al deleite de las obscuras melodías que en su interior se resguardan. Ritual Divination tiene la capacidad de despertar sensaciones contradictorias, pero su belleza radica precisamente en ello. Por un momento podemos encontrarnos en un vaporoso éxtasis de baile y desenfreno, pero al siguiente nos encontramos ante abismales pasajes que provocan el extravío y la ensoñación. Quizá pueda sonar exagerado, pero al cuarteto afincado en Los Ángeles les ha tomado cuatro discos para alcanzar de manera clara y concisa aquella mezcla tan anunciada y prometida que algunos no podíamos encontrar completamente...