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viernes, 14 de mayo de 2021

Sonic Demon : la última bestia maldita de Italia

 


El aquelarre eléctrico se presenta ante nosotros de forma irremediable. El estruendo y la distorsión se toman de la mano con la única finalidad de bailar frente a un fuego ritual en honor al maligno. Gritos y alabanzas entonan odas que narran historias sobre obscuras ceremonias, sacrificios, sangre y venganza. Ante la ruidosa fogata, los pecados se muestran frente a nosotros con todo su poder y su insulto como si se tratara de una desfatacha insinuación más allá de la simple tentación. Mientras el sonido se desintegra poco a poco ante el ardor de una depravada lumbre llena de rabia y hambrienta de poder, el hombre se entrega de manera resignada hacia el encanto de un veneno adictivo ahogado en malicia.

A la luz de los primeros rayos de sol del año 2021, los estridentes acordes de la última bestia maldita de la ácida Italia se hicieron escuchar como si se tratara de un lamento distorsionado dispuesto a seducir los tímpanos de los amantes a los himnos dedicados al demonio. Bajo el nombre de Sonic Demon, nos encontramos ante una escandalosa banda que basa su sonido a través de agresivas guitarras ahogadas en saturación y percusiones violentas que nos proyectan a tiempos prehistóricos.  Un velo de misterio se posa sobre este animal rastrero, pero ahora es nuestro menester desentrañar lo que hay en su interior mientras descubrimos sus intenciones.

Sonic Demon nace en el pandémico 2020 a través del encuentro de dos enigmáticos personajes autonombrados con las siglas A. y P. De dicha sociedad dual surgen la creación de una serie de armonías atmosféricas construídas a partir del ruido y la aspereza que desgarrada los tímpanos. La electricidad toma por asalto nuestras bocinas hasta lograr casi su destrucción, pero dentro de aquel muro de sonido se ocultan una serie de melodías lacónicas que hablan sobre los cultos demoniacos y la maldad oculta en ellos. 

El dúo italiano ya había amenazado previamente a través de la publicación fugaz de dos demos: Doom 2020 y A thousand suns, ambos materiales creados bajo una estética minimalista y baja fidelidad donde cada instrumento se fue sumando poco a poco como si se tratara de una sucesión de capas de sonido sucio que en conjunto lograba un áspero ambiente de acidez lisérgica y películas giallo. Entre largos pasajes instrumentales y una que otra voz forzada, van transcurriendo cada uno de sus track como si se tratara tan sólo de una antesala de todo lo que tenía Sonic Demon oculto bajo la manga.


Sin embargo, en el momento que fue publicado Vendetta, su álbum debut de enero de 2021, todo quedó revelado de manera obvia y desfatachada. Editado por las disqueras Forbidden Place Records, The Swamp Records y Majestic Mountain Records, este primer disco de Sonic Demon se distingue de sus previas muestras por su sonido más definido a pesar del desconcierto que define al estilo de la banda, pero quizá lo más importante lo podemos escuchar en la definición de los tonos graves que logran darle profundidad y cuerpo a cada uno de sus tracks. Lo anterior queda claramente demostrado cuando escuchamos "Revenge", tema que hace obvia referencia al título del material discográfico donde su viscosa y adictiva melodía explota en las bocinas mientras aprovecha el poder de la distorsión entre notas sueltas y acordes sostenidos.

Si bien "Serpent witch" formaba parte del Demo 2020, la versión incluida en Vendetta es más agresiva y directa a través de sus ásperas notas y la intensidad de su interpretación ahogada entre tétricos efectos de sonido y obvia agresividad. "Cosmic eyes" está llamada a ser la pieza central de debut de Sonic Demon gracias a su colosal magnitud y sus cambios melódicos, los cuales demuestran que los italianos no sólo hacen ruido hipnótico a partir del hard psych, sino que también pueden jugar con los tiempos aletargados y pantanosos del stoner y el doom. El ruido distintivo que se entremezcla en las armonías de obligado baile salvaje se encuentra en "Freak trip", aunque bien podríamos considerar a "Blood and fire" como el track que define el estilo de los italianos a partir de su melodía ahogada en zozobra pero con una contundencia que nos recuerda la furia sonora de Electric Wizard, la estridencia multicolor de Ball y a aquella horda enferma de doom lisérgico sudamericano comandada por Mephistofeles, The Black Furs y Arteaga.


El primer trabajo visual de Sonic Demon lo podemos observar a través del video que acompaña a "Black smoke", track inaugural de Vendetta. Mientras se presenta ante nuestra pantalla varios extractos de películas clásicas como Häxen de Benjamin Christensen o La montaña sagrada de Alejandro Jodorowsky en perfecta armonía con algunas imágenes cosmicas de satélites en órbita y estrellas en plena ebullición, escuchamos un riff lento ahogado en fuzz y reverberación que poco a poco nos arrastra a sus abismos. Tras una larga y ácida introducción, el dúo italiano acelera el paso hasta crear una melodía hipnótica que en su estribillo logra acercarse a los fundamentales preceptos de Tony Iommi. Mientras las vibraciones saturan nuestro audiorama, la guitarra toma el control para ofrecernos un solo elemental donde el wah se convierte en su referente principal. De esta manera, todo queda concentrado en ruido, efectos lisérgicos y el ángel caído que busca adeptos para su adoración.


El misterio se posa sobre los integrantes de Sonic Demon, pero para contrarrestar el enigma que podría ser demasiado intrigante para una generación dependiente a la imagen, la banda se ha acercado al trabajo gráfico de Witchdoctor General, integrante de la lisérgica y escandalosa banda Devil's Witches. Aun sin ello, el dúo italiano tiene en su sonido toda la capacidad para llamar la atención del descuidado escucha gracias a la aspereza y los ganchos adictivos de sus melodías. Sin embargo, si una recomendación nos es permitida, para recorrer los escarpados senderos del Vendetta se requiere anda con pies de plomo y paso lento; ya que es facil extraviarse y caer sin remedio a sus barrancos interminables. Es necesario detenerse y permitir que aquel estruendo nos hable por sí mismo más allá de prejuicio y lugares comunes... el esfuerzo será seguramente recompensado.

miércoles, 12 de mayo de 2021

La Era de Acuario : el onírico vuelo del ave fénix

 


Incienso y menta, mística e introspección, ensoñación y extravío. La realidad queda evadida y las barreras del tiempo y el espacio terminan por ser eliminadas. Las aves que denotan la simplicidad y el frágil equilibrio natural se enfrenta irremediablemente con el poder eléctrico del fuzz áspero y los hipnóticos teclados ahogados en acidez lisérgica. Sean bienvenidos a la psicodelia de La Era de Acuario...

Una hermosa portada elaborada Robin Gnista nos ofrece la bienvenida. El artista gráfico que ha impreso su sello en ilustraciones que observamos en álbumes de gente como The Sonic Dawn, Black Elephant o Datura4, nos deleita la mirada a través de sobrevuelos que rondan un perfil femenino con obvias referencias autóctonas mientras se pierde entre referencias cósmicas, psicotrópicas y orientales. Bajo esta visión psicodélica, nuestra imaginación ya puede ir saboreado hacia dónde se puede dirigir la travesía sonora a la que nos invita la banda mexicana formada en 2018 luego del re-encuentro y viejas rencillas entre Sabú Avilés y Ximena Gama.


El sello peruano Necio Records ha dado cobijo a la publicación del homónimo álbum debut de La Era de Acuario, un material que rescata los cuatro temas del EP de septiembre de 2019 Lunar y es acompañado además por cuatro nuevos temas más. Dicho material fue publicado en formato de vinilo en marzo de 2021, logrando así un sustento físico a la onírica propuesta de la banda mexicana que es necesario ser escuchada de manera detenida para descifrar su contenido y, al mismo tiempo, poder rescatar su valor más allá de las obvias referencias al pasado hippie de la California de los años 60's.

Si bien podíamos imaginar los senderos que recorrería La Era de Acuario gracias al cover al "White rabbit de Jefferson Airplane hecho por el sexteto en compañía de las chicas de Ruido Rosa, el álbum desarrolla una psicodelia ahogada en distorsiones psicotrópicas y atmósferas etéreas al estilo de la banda danesa Baby Woodrose y el rescate del sonido mágico del Strawberry Alarm Clock. Si tan sólo escuchamos "Bailando en el mar", de manera inmediata podemos escuchar aquellas reminiscencias del pop lisérgico caracterizado por voces femeninas que entonan dulces melodías hipnóticas, guitarras eléctricas llenas de ecos y distorsiones, teclados líquidos y atmosféricos; todo ello dentro de suaves bases melódicas que a la menor provocación se dejan caer hacia un tobogán caleidoscópico.


El viaje ácido está asegurado con tan sólo bajar la aguja sobre los surcos del álbum debut de La Era de Acuario. "Lunar" te toma de la mano para comenzar una odisea cósmica a través de una dulce melodía que busca evadir la realidad a través de una guitarra fuzz controlada ante la neblina multicolor que se levanta a nuestro alrededor. Sin embargo, si existe algo que distingue a este material es aquellas referencias a la vieja psicodelia sesentera que estaba basada en los sonidos místicos de Oriente de la Asia trascendental como se puede saborear en las guitarras que simulan tenues cítaras en "Etéreo" y "Orgón", sin olvidar el canto de las sirenas que se pierden entre efectos psicotrópicos y nos abducen hacia una época de experimentación sensorial, amor libre y la búsqueda de paz interior.

La Era de Acuario fue grabado de manera íntegra por el guitarrista Sabú Avilés en su estudio PsychOut, nombre que nos remite de manera obligatoria a la vieja película de 1968 protagonizada por Jack Nicholson. Sin embargo, la masterización del material se hizo en Madriguera Studio a través de Iván Alamza, quien es conocido por ser baterista de Apolo. Los resultados de este gran trabajo sonoro se puede demostrar en lo que podemos escuchar en la atmósfera inmersiva de "Agujero negro", donde la madre naturaleza se expresa a través del canto de las aves mientras cada instrumento va tomando su lugar exacto para atraparnos y engullirnos al cruzar su horizonte de sucesos. Por si fuera poco, el material discográfico es completado con dos covers interesantes, uno realizado al cantautor francés Jaques Dutronc por medio de una traducción al español de su "Hippie hippie hourra" y otro a la banda británica Status Quo con una versión a su primer single "Pictures of Matchstick Man" bajo el nombre de "Fotografía". 


Más allá de lo nuevo que nos puede ofrecer la publicación del álbum debut de La Era de Acuario, es necesario retornar hacia aquel primer tema que significó su presentación al mundo. "Om Ganesh" fue presentada a finales de 2019 a través de un curioso video donde las imágenes de velas y burbujas de cristal que ofrecen misterio se entremezclaban con chicas bailando bajo un cierto toque kitch y luces cósmicas. Entre aquel extraño imaginario, surgía un tema de fuerte influencia psicodélica y ritmo hipnótico a partir de una melodía pegajosa que hablaba sobre una limpia espiritual y el resurgimiento de un nuevo ser como si se tratara de una reencarnación según la lógica hindú; lo que nos lleva de manera directa a la referencia de Ganesh, el señor de las multitudes que tiene la capacidad de eliminar los obstáculos y bajo su influencia se encuentran las artes. La armonía entrecortada nos toma de la mano hasta hechizarnos, pero cuando llegamos a su estribillo, todo se transforma en una dulce ensoñación de oníricos encantos donde todo fluye de manera integrada hasta lograr que los pies pierdan su soporte, quizá un viaje de múltiples posibilidades que de manera contradictoria extravía y encamina al mismo tiempo. 


Aunque los indicios nos indicen algo distinto, estamos ante la conformación de La Era de Acuario. La banda comienza a soportar su base sonora a partir de integrantes definidos más allá de tener de manera clara su imagen y su estilo ótico. Bajo esta construcción, el grupo mexicano está creando una colección de melodías que poco a poco son mostradas al Universo como si de gotas de una inminente lluvia se trataran. Tendremos que dejar correr el tiempo para conocer lo que el destino le depara a este interesante y místico proyecto, pero por lo pronto, será momento de retornar la aguja sobre los surcos para que sus sonidos vuelvan a inundar el ambiente bajo aquella contradicción adictiva de dulce embeleso y eléctrico desgarre...




lunes, 10 de mayo de 2021

Here Lies Man : la dicotomía provocada por un extraño ritual

 


Cuando leemos reseñas y revisiones sobre lo hecho por la banda angelina de Here Lies Man, siempre encontraremos en la descripción aquella combinación que de principio se escucha extraña: riffs inspirados en Black Sabbath y bases sonora soportada en el Afrobeat. Desde la publicación de su homónimo álbum debut en abril de 2017, este cocktail explosivo e irreconciliable de origen se transformó en una plataforma expresiva que de manera inmediata llamaba la atención de cualquiera que tuviera la suerte de encontrarse con sus ondas sonoras, pero una vez superado el primer impacto, todo se podía convertir en baile mientras en sus melodías se podía degustar un cierto sabor a obscuridad y maldad. 

Los años han pasado y la banda formada por la dupla de Marcos García y Geoff Mann en Los Ángeles, California se ha establecido de manera definitiva desde hace ya un tiempo a través del bajista John Paul Maramba y el tecladista Doug Organ. Sin embargo, bajo un concepto sonoro muy definido quizá fuera difícil construir de manera constante más material sin sonar repetitivo o hasta aburrido, pero al escuchar de manera detenida su cuarto álbum de estudio Ritual Divination, aquel presagio se elimina para ofrecernos un disco hipnótico que atrapa desde su primer acorde.


La leyenda cuenta que dentro de los descansos y ensayos de la banda de afrobeat Antibalas comandada por Amayo, el baterista Geoff Mann (quien también es hijo del jazzista Herbie Mann) comenzó a desarrollar nuevos sonidos junto con el guitarrista Marcos García, lo que los hizo abandonar a la banda y Nueva York hasta muchos años después para trasladarse a la soleada California y aprovechar su vieja esencia hippie. Tras aquella base de percusiones negras, se sumaron figuras de guitarras densas y teclados hipnóticos para crear un estilo único que hace coincidir en un mismo lugar el hard psych, el jazz actual, los ritmos nigerianos, la vibra latina y el poder del proto-doom.

Si bien en un principio Here Lies Man jugaba sobre más sobre las bases rítmicas que eran adornadas con distorsiones y sintetizadores atmosféricos, el sonido de la banda ha madurado para crear melodías sólidas que dejan por un momento el baile para centrarse en la fuerza y el sentimiento. Al escuchar la introducción "I told you (you shall die)", es imposible no degustar ese sabor a blues, pero el cuarteto recupera su estilo patentado al retornar a sus crudas figuras y las percusiones insistentes que te obligan a mover los pies hasta que todo explota por medio de un místico solo de guitara.

Quizá más que en sus álbumes anteriores, en Ritual Divination se escucha una presencia primordial de los riffs incisivos y adictivos que saben clavar su aguijón y soltar su veneno. "Collector of vanities" es directa con esos acordes ásperos e hipnóticos, pero en su encuentro con los teclados profundos y las percusiones rebuscadas, todo cae bajo los dominios del grupo angelino. De manera similar nos ocurre con "What you see" y su pausada armonía, con policromática "Run away children" y sus notas que suben y bajan de manera insistente a través de cambios constantes de velocidad, con "You would not see from heaven" y sus figuras entrecortadas. 

No hay duda que "I wander" y "Can't kill it" nos retorna hacia lo construido en los primeros discos de Here Lies Man a través de melodías hechas a partir de acordes y ritmos constantes, pero el cuarto disco de la banda tiene la capacidad de experimentar por medio de armonías tétricas que de manera inesperada se transforman en un gancho infeccioso y hasta alejado dentro su estilo, como ocurre en "Underland", "The fates have won" o en "Out goes the night", tres temas donde los juegos vocales se tornan muy importantes gracias a su presencia imponente hasta lograr abarcar todo el espectro auditivo. Una batería dentro de la ola surf en "Come inside" nos podría llevar hacia otros horizontes, pero los angelinos no permiten que el track se les escape de las manos al aterrizarlo con un ritmo obvio y constante que sabe regresar a su cause. Aun así, nos puede Ritual Divination ofrecer grandes sorpresas como en "Disappointed", tema que se transforma de forma radical gracias su aletargado y no menos misterioso puente sonoro, mismo que logra salir de su espasmo por medio de un subterráneo y ahogado solo de guitarra. 


"Yendo lento, desapareciendo. Nadie se muestra, nadie cerca.

Los ojos cerrados van profundos en los mares. No sé qué duerme en mí.

¿A dónde voy? ¿Quién puede ver? Nadie sabe, podría ser yo.

Ningún sueño mejor que este. Nadie ve. Todas mis cartas para tí se van en estos sueños.

Ningún sueño mejor que este..."

Si una hay un track que logra definir todo lo que es Here Lies Man dentro de su Ritual Divination, ese es el inaugural "In these dreams". Un paso marcial avanza sobre nosotros hasta que un riff poderoso como heredero obvio del hard rock  setentero nos asalta. De manera inmediata, los teclados lisérgicos siguen la melodía y todo se convierte en una fiesta que invita al baile maldito mientras unas oníricas líricas provocan un extravío mayor. La batería busca unirse al aquelarre con sus juegos y rebuscadas figuras, pero todo queda en una ensoñación que nos hace dudar lo que es fantasía y realidad. Sin embargo, si algo podemos valorar de este tema, es su cambio de velocidad que sin lugar a dudas nos lleva al recuerdo del más básico proto-doom, logrando así que todo se torne misterioso bajo el umbral de los abismos nebulosos del Black Sabbath más clásico. 


Si quisiéramos las mejores frases para describir el cuarto álbum de Here Lies Man serían: estamos frente una extraña combinación de sonidos que provocan una dicotomía adictiva, la cual invita al baile desenfrenado y al deleite de las obscuras melodías que en su interior se resguardan. Ritual Divination tiene la capacidad de despertar sensaciones contradictorias, pero su belleza radica precisamente en ello. Por un momento podemos encontrarnos en un vaporoso éxtasis de baile y desenfreno, pero al siguiente nos encontramos ante abismales pasajes que provocan el extravío y la ensoñación. Quizá pueda sonar exagerado, pero al cuarteto afincado en Los Ángeles les ha tomado cuatro discos para alcanzar de manera clara y concisa aquella mezcla tan anunciada y prometida que algunos no podíamos encontrar completamente...


 

jueves, 6 de mayo de 2021

Spelljammer : cuando el ruido muta hacia una cruda travesía

 


Un ruido lento, distorsionado y muy pesado se escapa de aquellas bocinas como si se tratara de un viscoso líquido de fluir calmoso, un tardo paso como si se tratara de una eléctrica marcha funeral que poco a poco nos va atrapando hasta ahogarnos en su pesadumbre. Pero una vez ahogados en esa vibración flemática, cada una de las neuronas logran romper su sinapsis que las unes a otras con la intención de emprender un viaje interno simulando una implosión de la cual es imposible liberarse. De esta manera, semejando a un lisérgico embrujo, el desplazamiento íntimo termina diluyendo las barreras que separan a la realidad de la fantasía mientras el sonido no deja de herir los tímpanos con su volumen, intensidad y aspereza.

Efectivamente, ante tal descripción quizá sea que los oídos sensibles se acerquen a la propuesta sonora de la banda sueca Spelljammer. Sin embargo, para los escuchas aventureros y arriesgados que tienen la capacidad de enfrentarse al sonido violento de velocidad pausada y casi arrastrada, el Abyssal Trip puede convertirse en un gustoso reto gracias a sus escarpadas melodías y abismales profundidades construidas a partir de acordes sueltos que saben aprovechar la distorsión para dejar que las vibraciones floten en el ambiente hasta provocar el extravío. 

El cuarto disco de Spelljammer  fue publicado a finales de febrero de 2021 a través de Riding Easy Records. Sin perder esas espesas atmósferas construidas a partir de densos sonidos y pasmoso andar, para esta ocasión la banda sueca logra condesar su estilo que la identifica por medio de una líricas reflexivas que dotan a su música de un ambienta aún más profundo. Al dejar caer la aguja sobre los surcos que cruzan el track inaugural del álbum, de manera inmediata nos sumergimos en anegadas aguas que poco a poco se van despejando hasta lograr una definida melodía. "Bellwether" se arrastra por los suelos hasta que tras casi cuatro minutos, una voz se escapa del muro de sonido para dejar escuchar su lamento.

Las contundentes guitarras de Robert Sörling encuentran su perfecto complemento con la gravedad del bajo de Niklas Olsson y la precisión de aquellas arcaicas percusiones en manos de Jonatan Rimsbo. Sin embargo, tuvieron que pasar más de cinco años para que el trío de Estocolmo lograra condensar un material discográfico, pero sin lugar a dudas, la espera ha valido la pena al construir una áspera colección de melodías que se levantan frente a nosotros como colosos imperturbables bajo innumerables capas de ruido que son necesarias desprender una a una para lograr desmenuzar su contenido.


 "Abyssal trip", track que le dota de nombre al álbum, es una muestra clara del claro encuentro entre lo pasmoso del doom con la distorsión pegajosa del stoner, lo que nos permite saborear algunos trazos cercanos a bandas como Sleep, Windhand o hasta sus paisanos Monolord. Entre sonidos lisérgicos de contundente fuerza, las líricas se filtran por las bocinas hasta ahogar al escucha a partir de un lento sopor y humo eléctrico del que es imposible quedar impávido, ya sea por la vibración, ya sea por el ruido o ya sea por lo colosal de su brutal encuentro; permitiendo de esta manera que las armonías cambien de intensidad al menor atisbo.

Lejos de lo que podríamos esperar, Abyssal Trip nos regala bellos pasajes que sirven de respiro ante las bestias sonoras que conforman el material discográfico, como bien podemos vivirlo en "Peregrine", aunque todo puede transformarse de manera radical bajo el resguardo frágil de un acorde que sufre su distorsión con tan sólo el anuncio previo de un feedback hiriente. "Silent riff" nos toma de mano para que de manera inmediata todo se torne desgarrador bajo su atmósfera obscura, quizá helada. Su imponente hipnotismo construido a través de figuras concretas y adictivas contrasta con la aletargada "Among the holy" y su terror cósmico que le dota de figura. Sin embargo, estos fuertes contrastes son los que logran que el cuarto álbum de Spelljammer provoque la cruda travesía, ya que a cada uno de sus rincones nos espera un sorpresa inesperada que de nuevo despierta nuestro interés para saber qué es lo que sigue más adelante.

Sin aún toda la descripción hecha hasta este momento sobre el Abyssal Trip no logra despertar un mórbido deseo al lector de estas líneas por ingresar a las aletargadas aguas de Spelljammer, quizá el minimalista video de "Lake" alcance el cometido. Siendo éste el track más violento del álbum, aquel extraño personaje enmascarado y endemoniado que observamos en las imágenes de su trabajo visual logra despertar nuestra intriga mientras el sonido nos destroza poco a poco sin piedad. Si bien el vértigo ocasionado en la visión nos puede perder de momento, "Lake" nos retorna a nuestro centro de gravedad a través de una lenta figura ahogada en doom tétrico como si se tratara de un homenaje al riff lord Tony Iommi. Por si fuera poco, el tema alcanza hacia su parte media un onírico puente sin distorsiones con cierto sabor a medio oriente que logra representar de manera sonora aquella metáfora del lago, un espacio físico líquido que denota tranquilidad; pero en manos de Spelljammer, podría entenderse como vacuidad , un vacío o suspensión ante lo desconocido, ante nuevos mundos. 


Como lo sugiere su título, "Abyssal trip" es una travesía épica por lugares desolados que son necesarios recorrer de manera lenta debido a la inmensidad que ofrecen, quizá una magnificencia que intimida al viajero pero que al mismo tiempo enamora a quien sabe saborear su ruidosa belleza. Spelljammer no abandona su idea fundamental de la búsqueda del hombre ante su destino final, pero su último álbum lleva esta idea hasta sus últimas consecuencias bajo el hechizo de un sonido contundente que tiene la capacidad de transportar, mutar y romper con todo lo que se encuentre a su paso. Una fuerza eléctrica recorre cada uno de los densos pasillos del "Abyssal trip" bajo la premisa de provocar el extravío del escucha, pero aquel que tenga la capacidad de caminar sobre ellos con pies de plomo, tendrá la posibilidad de descifrar su esencia...



lunes, 3 de mayo de 2021

Kabbalah: un presagio de horror, enfermedad y muerte

 


Las voces de la noche, aquellas que se ocultan bajo el manto de la obscuridad al resguardo de los frondosos árboles del bosque místico, entonan una lúgubre melodía para delatar lo que la mano del hombre ha roto su tranquilidad a través de las máquinas de la muerte y la destrucción. Su desarrollo se ha convertido en enfermedad, su evolución se ha tornado en polución, su crecimiento se ha transformado en su propia sentencia. Un fuego abrasador se extiende hasta donde alcanza nuestra vista mientras todo termina bajo el calor infernal que dejará tan sólo ceniza y polvo. Este es el hedor que provoca la fatalidad y aquellos los ruidos que surgen de la angustia y el dolor ante el final de la madre que los ha cobijado durante la eternidad.

Bajo el título de The Omen, la banda española Kabbalah retorna para ofrecernos sus hipnóticos himnos que invocan misterio, evocan tiempos antiguos y entonan las sensaciones que únicamente podría despertar el velo de la muerte cuando se posa frente a nosotros. Sin embargo, el regreso de las tres obscuras musas no está dedicado a describir esos lúgubres parajes descritos en su espectacular debut Spectral ascent de julio de 2017 (reseña-review), sino que este nuevo trabajo está construido bajo la premisa de ofrecer un presagio ante la llegada de la parca y todo aquello que puede despertar su interés y provocar su tan temida función. 


Si bien es cierto que se mantiene la esencia de occult rock con tintes psicodélicos de su debut, la banda de Pamplona ha madurado su estilo al crear un álbum equilibrado a partir de mantener su sonido consolidado mientras ofrece líricas más profundas a través de mensajes claros y denuncias devastadoras. Ahí está su áurea etérea creada por el juego vocal de las sirenas malditas, pero hoy su canto es más claro que en antaño y su dicho no es alentador, sino al contrario, se transforma en indicio de destrucción, un lamento lleno de dolor y una angustia ante lo irrevocable del destino que nosotros mismos nos hemos construido.

The Omen fue publicado en enero de 2021 a través de las disqueras Ripple Music, Rebel Waves Records y Stoner Witch Records, logrando de esta manera una mayor difusión del mismo. Sin emabrgo, no es sino hasta bajar la aguja en el vinilo cuando descubrimos que el material resguardado encaja a la perfección con la época pandémica y de enfermedad en la que nos encontramos: lo que bien podría convertirse en un soundtrack ideal pensado para provocar zozobra y desazón. La verdad se ha postrado frente a nosotros mientras se muestra con toda su realidad y su fuerza, logrando a través del sonido envolvente de las guitarras desgarradoras y la melodía hipnótica de su inaugural "Stigmatized", la construcción de un ambiente tétrico que sabe erizar la piel ante el macabro entorno que nos envuelve por la enfermedad virulenta.


Aun así, el segundo disco de Kabbalah sabe encontrar el momento preciso para golpear con su fuerza más allá de sus densas melodías ahogadas en pesadumbre. Los poderosos acordes de "The ritual" logran asestar el puñetazo en la cara mientras escuchamos una lírica que habla sobre un aquelarre y la entonación de un hechizo que busca paliar la muerte que acecha paso a paso. De forma similar, "Labyrith" nos hace correr despavoridos sobre los pasillos ruinosos de una estructura que resguarda en su interior a la mítica Ariadna, aunque todo termina desmoronándose sobre un descuidado Teseo gracias a la distorsión eléctrica que simula la fuerza de un imponente minotauro indestructible.

Sin embargo, la esencia del The Omen se encuentra en su mística obscura, en aquellas neblinas sonoras que envuelven al escucha hasta extraviarlo en la nada. Si bien "Duna" nos describe un obvio abandono bajo el asfixio del ardiente desierto, "Night comes near" nos retorna a los bosques encantados resguardados bajo el manto de la noche mientras su melodía no puede romper las cadenas e influencias del ya clásico debut de The Oath (reseña-review) gracias a las guitarras frías, las voces tenues que sobrevuelan el escenario y los cortes secos que cambiar las armonías y dotan de fuerza a la canción misma. Y aunque "Lamentations" trabaja también sobre sonidos lúgubres que nos sumergen sobre abismos hasta abandonarnos en la antesala de ultratumba, "Liturgy" es el tema que logra amarrar el estilo de Kabbalah por medio de una batería tribal y una línea de bajo hechizante que terminan explotando ante la omnipresencia del fuzz y el embeleso de las brujas que ofrecen un sacrificio a las fuerzas del mal.


Esos ojos, rojos y ansiosos ojos
observan orquídeas morir
al borde de la extinción
el gran horror de la humanidad.
La higuera-catedral arde
los prehistóricos se han ido
y las viejas leyendas se han convertido en humo.

La Tierra
y todas sus vidas antiguas
han terminado su tiempo.
Habitantes del bosque 
huyendo del fuego.

Ceibas cayendo, murciélagos ciegos cantando, cavando tumbas para árboles sagrados.
El humo negro se eleva, el perfume mortal, todo infectado por la enfermedad. 
¿Qué viene después de los desastres naturales anunciados por las profecías de Nostradamus?
Fatal humo negro, perfume mortal, la raza humana es la enfermedad.

El rostro de la parca nos observa con su terrible mirada para anunciarnos su fatídico cumplido, uno provocado por el propio género humano contra el mundo que lo rodea y contra sí mismo. Mientras las ilustraciones de David Bermúdez nos muestran aquel ardiente horror entre poderosos colores rojos y negros, una tenue guitarra inicial nos ofrece la línea melódica de "Ceibas"  para después explotar en un conjunto de sonidos fuertes que poco a poco te hechizan hasta atraparte en su densa atmósfera. La guitarra fuzz de Alba y el bajo profundo de Marga se unen para crear una estridente figura al unísono mientras la batería de Carmen golpea, pero en el momento que las voces se unen para hablarnos de como la humanidad se ha transformado en la plaga de su hogar hasta dejarlo en cenizas, es cuando alcanzamos el clímax del tema. Esas tres siluetas misteriosas bajo un tétrico manto son imponentes, que como si se trataran de tres sacerdotes malditos dispuestos a dirigir una liturgia obscura, logran despertar una sensación de temor y misterio frente a un sonido hipnótico del cual es imposible escapar ante su embeleso.


Sin lugar a dudas, The Omen termina por confirmar la calidad de las tres chicas españolas gracias a sus líricas afiladas y su mórbida atmósfera sonora. Kabbalah se ha convertido en un referente obligado de los sonidos más tétricos del hard psych a partir de su pesado manto que cubre su obra de horror, enfermedad y muerte. Bajo una producción técnica que saben colocar cada elemento en su lugar, el segundo disco del grupo de Pamplona tienen todas las características necesarias para colocarse entre uno de los fundamentales del género mientras uno puede desgranar de manera detenida y gustosa cada uno de sus tracks sin perder su esencia. Los tres cráneos tienen entre sus restos aquel presagio que es obligatorio escuchar hasta el cansancio, o por lo menos, hasta que la pandemia nos permita escapar de nuestros aposentos y logremos zapar los océanos maldecidos con la intención de encontrarnos con el canto de aquellas tres negras sirenas... 


lunes, 28 de diciembre de 2020

Hypernaut : la magnificencia del estruendo del sonido

 


La ópera prima de una banda es la primera probada ofrecida al oyente ansioso, una muestra que servirá como referente obligado para todo lo que se ofrezca en el futuro. Existen trabajos que se elaboran de forma rápida con la intención de captar el dinamismo y la energía del momento como si se tratara de un producto crudo y sin pulir, pero también existen materiales que requieren de una mayor maduración con la finalidad de construir una obra definida a través de una expectativa concisa. Sin embargo, el uso de las redes sociales y la transformación del mundo musical ha quebrantado las reglas y los caminos establecidos para provocar que cada agrupación tome en sus propias manos la orientación de los pasos a seguir.

El arranque del camino de la banda peruana Hypernaut ha sido sinuoso entre esfuerzo por conformar una alineación definida que al mismo momento logre construir un estilo sonoro que le dote de identidad y unidad a sus composiciones. Si bien la semilla del grupo se encontraba en Bad Hombres, el contaste cambio de integrantes que a su vez modificaban el sonido terminaron por encaminar lo que hoy podemos escuchar en el recién publicado Ozymandias, pero es necesario comprender el largo recorrido de un tenaz joven para comprender por qué escuchamos lo que está contenido en el material discográfico que hoy es descrito en estas líneas.

Santiago Echecopar sembró la semilla de lo que se convertiría con el tiempo Hypernaut a través del objetivo de crear una banda que desarrollara gustos musicales como el thrash, el grunge y el proto-metal. Bajo esta premisa, poco a poco se han ido sumando a su larga travesía una serie de músicos que han añadido elementos como el hard psych y stoner que terminaron conformando la salvaje amalgama que es su álbum debut: el baterista Gary Saavedra, el bajista Mike Yugra y los guitarristas Martín Cardich y Giancarlo Yepez, quien a su vez a sido sustituido por Juan Diego Stein.

El primer contacto que tuvo Earthquaker con Hypernaut fue a través de la publicación de "Multiverse... battleword" (reseña-review), el rudo track incluído en el compilado Doomed and Stoned Latinoamérica Vol. II de septiembre de 2018 que se distinguía por su melodía entrecortada saturada de imágenes cósmicas y realidades alternas a través de obvias referencias metaleras y un sucio grunge. El tiempo pasó y la banda fue grabando toda la instrumentación de su primer disco, pero en el momento en que iban a ser registradas las vocales, la contingencia mundial de salud retrasó las grabaciones. Sin emabargo, aprovechando las bondades de la tecnología, el trabajo a distancia fue desarrollando el material sonoro que faltaba hasta que se logró el resultado final que hoy podemos escuchar bajo el nombre de Ozymandias.

El álbum debut del quinteto de Lima arranca de manera directa a través de un riff acelerado y áspero llamado "Panic attack" donde podemos escuchar todas las influencias musicales de la banda y, de manera irónica, podemos detectar algunos elementos propios que lograr conformar su identidad. De manera inmediata recibimos una dosis de metal directo por medio "Bad hombres", un track que confiesa su pasado inmediato y que de manera inevitable identificamos estructuras armónicas que recuerdan a "Multiverse... battleword" pero en una versión jucho más breve gracias a sus riff entrecortados y la melodía contundente. Pero si estuvieran esperando que el álbum se mantuviera en la misma intensidad, "Atomic breath" reduce el octanaje para ofrecernos un tema que recuerda el hard rock ochentero del estilo Guns 'n' Roses bajo una estética sonora llena de efectos de guitarra que nos alojan de manera directa en la década de los 90's. 

En primera instancia, Ozymandias pareciera ser una obra incontenible y desbocada que sólo ofrecería granadas de fragmentación que irremediablemente nos dejaría exhaustos auditivamente, pero el material tiene track que saben domar la intensidad para que el oído preste atención a la propuesta sonora; algo que ocurre de manera indudable en "Swamp thing" con su velo de zozobra y su fuerza atroz. Sin embargo todo regresa a la carrera desenfrenada a través de la incontrolable "Cynicism is self-harm" con aquel tufo hard-core y quizá proto-punk que poco a poco baja la velocidad hasta los abismos del proto-doom. Bajo la misma tesitura y desenfreno podemos escuchar a la áspera "Worlogog" con su lírica de tecnología apocalíptica o a la brevemente salvaje "(There is where I) Draw the line" de melodía concreta donde su salvaje solo de guitarra sebe hacer explotar las bocinas en mil pedazos.


Uno de los temas más propositivos e interesantes del debut de Hypernaut es precísamente la concluyente "Ozymandias", que además de bautizar al material discográfico, ofrece una tormenta de sonidos que sabe jugar con los acordes sueltos, las distorsiones vibrantes y las melodías desbocadas para construir una pieza megalítica de proporciones farónicas. El riff que acompaña a las líneas vocales de cada estrofa asemejan al correr de los caballos del Apocalipsis, pero cuando llegamos al estribillo tenemos la oportunidad de frenar para tratar de identificar el monstruo sonoro que se ha posado frente a nospstros como una infranqueable muralla de ruido áspero como las arenas del desierto. En inevitable que no tomemos la referencia histórica del antiguo Egipto a través de la figura de Ramses II gracias al nombre del track, pero dicho dato que nos remite al pasado nos ayuda para colocar el bombardeo de verbos que nos atacan sin cesar dentro de un contexto de megalomanía, grandiosidad y magnificencia que obliga al escucha a rendir culto ante el poderoso gigante de sonido que atraviesa la carne hasta alojar su escándalo en nuestro interior. 


El ser descarnado creado por el artista de Indonesia Steven Yoyada y que sirve de portada para el debut de Hypernaut se transforma en un cyborg que observa el espectáculo multicolor del universo mientras el ruido satura el vacío, quizá una significación gráfica de lo que podemos encontrar en el interior que resguarda la ilustración. El primer acercamiento para muchos será a través de esta efigie impresionante, un gancho visual que asemeja al bombardeo sonoro que se esconde en cada uno de los tracks del Ozymandias; pero quizá la mejor recomendación que se puede hacer para ingresar al cosmos acústico de la banda peruana es hacerlo con pies de plomo, la paciencia y el oído fino, pues si realmente se quiere descubrir todos los secretos que existen en su interior, será necesario resistir a la tormenta de arena que el ruido y la distorsion que se ofrece en un primer plano para espantar a los tímpanos temerosos... 

jueves, 24 de diciembre de 2020

Tripping Haze Ceremony : el primer golpe del emperador malayo del doom

 


Gracias al universo de la música y su difusión a través de las redes electrónicas de comunicación, hemos tenido la oportunidad de conocer propuestas sonoras de todo el planeta; pero de la misma forma, también hemos sido testigos de cómo ciertos géneros y estilos han cruzado fronteras hasta alojarse en sitios inimaginables. Quizá por cuestiones de costumbres y rasgos culturales nos parezca imposible que los sonidos primitivos y obscuros del proto-doom occidental pudiera establecerse en los países del sudeste asiático como lo podremos comprobar en estas líneas.

La historia de Tripping Haze Ceremony nace en Selangor, un estado de la Federación de Malasia. En los últimos días de diciembre de 2018 fue publicado a través de bandcamp un demo conformado por tres temas que fueron realizados por el guitarrista y vocalista Epulyard, quien poco a poco conformó un power trio para establecer su sonido a través de la llegada de Sara en el bajo eléctrico y Lim en los tambores. De manera irónica, los tracks subidos a la página de la banda fueron compartidas por diversos programas de podcasts hasta crear una espectativa a su alrededor que ha sido satisfecha con la publicación de su álbum debut titulado de manera homónima y publicado en noviembre de 2020.


Lo primero que nos encontramos en el Tripping Haze Ceremony es una imponente portada realizada por Fugigaz que nos muestra un murciélago, aquel ser vivo que representa la noche, la muerte y la maldad, pero que par las condiciones de salud de este fatídico año de pandemia mundial, se ha establecido como el portador de un virus que ha sido recibido por el hombre. Con estos antecedentes visuales llenos de representación, lo único que podemos esperar dentro de su interior es un álbum denso y obscuro que nos arrastre hacia referentes sonoros asociados con los abismos y la ultratumba.

Una vez que la aguja toca los surcos del vinil, las espectativas son cumplidas al escuchar un tétrico canto de campanas lleno de misticismo que a los pocos segundos es oculto por el eco de unos secos y desgarradores acordes distorsionados que marcar una breve introducción aletargada y tenebrosa bajo el título de "Sativa's trip". Tras esta bienvenida lúgubre, Tripping Haze Ceremony nos ofrece algunas líneas de alguna vieja película norteamericana de serie B para después explotar sobre las bocinas una melodía fuerte de tempo lento llamada "Panhead dreams" donde podemos escuchar las obvias referencias sonoras a Black Sabbath, Flower Travellin' Band o Saint Vitus, aunque también podemos detectar los ácidos y desgarradores acordes al puro estilo de Church of Misery y, sobretodo, Electric Wizard.

Los ritmos pesados que se arrastran como grilletes atados al tobillo dominan en su totalidad al debut de Tripping Haze Ceremony, pero dentro de sus muros ruidosos que parecen derruirse podemos encontrar interesantes solos de guitarra, que lejos de ser virtuosos, podemos escuchar unos lamentos que de manera pausada se van deshojando hasta hipnotizar al escucha. Así como lo escuchamos en el alucinante final de "Panhead dreams", este concepto sonoro define a "Night of  the damned", aquel track que había sido lanzado previamente y que se convirtió en la culpable de hacer girar los reflectores hacia Malasia. Bajo su hechizo somnoliento, el trio asiático se va arrastrando de manera sosegada hacia los abismos mientras la guitarra entona su gemido lastimero para construir una atmósfera llena de zozobra de la que será imposible escapar. Si bien el Tripping Haze Ceremony desarrolla su fórmula sonora bajo distintos modelos de similar manufactura como en la lisérgica e instrumental "Space cat" o en la impresionante "Dead man's terror" con su espectacular riff etéreo que sabe clavar su daga de manera tranquila sobre el cuerpo hasta volarnos las neuronas con un cambio de ritmo muy al estilo de Sabbath, el trio malayo ofrece la otra cara de la moneda proto-doom a través de un onírico track acústico llamado "Ratapan anak"

Este tema es un cover a una balada ochentera realizada por la cantante Mona Fandey (aka.  Fendi), la cual tienen una mórbida historia debido a que esta artista pop también es conocida por haber sido ejecutada debido a que asesinó al político Mazlan Idris. La leyenda cuenta que Mona dejó su carrera musical para dedicarse a la magia negra, sobretodo vendiendo talismanes a políticos y gente de la alta sociedad; ahí fue cuando ofreció a Idris una serie de amuletos creados a partir de los objetos personales del presidente de Indonesia Sukarno por una alta cantidad de dinero. Al no cumplir con el pago, se convenció al político de hacerse un ritual en casa de la cantante, donde fue decapitado y desollado. 

Uno de los momentos más interesantes del álbum debut de Tripping Haze Ceremony es "Big red machine", un track de melodía densa que semeja a una marcha fúnebre por su paso lento y pesado donde su insistente nota golpea sin cesar bajo el influjo de una melodía hipnótica y dolorosa mientras escuchamos una advertencia: correr si queremos salvar nuestra vida. Tras sentir esa losa sonora por varios minutos, el bajo cambia la figura a una interesante figura que permite a una guitarra paneada completamente a la izquierda ejecute un solo seco que es rematado con una línea poderosa llena de distorsión que asemeja a una caida imparable a través del uso de acordes descendentes que se repiten constantes. Finalmente, la canción regresa a su estructura original hasta desfallecer en una cortante repetición del acorde principal que se deshace frente a nosotros mientras las bocinas se derriten ante el estruendo.

El proto-doom acidificado del trio malayo ofrece, más allá de su definido estilo, agua fresca a un género por demás visitado, ultrajado y olvidado. El álbum debut de Tripping Haze Ceremony retorna a la construcción de largas melodías y sensaciones fantasmagóricas donde la zozobra y la angustia se respiran en todos sus rincones, pero que al mismo tiempo, recrea un hechizo hipnótico heredero de la psicodelia más pesada. Este disco es un excelente augurio para el futuro, ya que si pensamos este material como el primero dentro de la conformación del trío como una agrupación, esperamos que la banda se afiance con el tiempo y la experiencia sobre los escenarios con la finalidad de crear una obra aún más interesante de lo obtenido en este momento.