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martes, 17 de septiembre de 2019

Viaje a Ixtlán : cuando la calma se transforma en un viaje interno


La música fluye sobre aire como si se trata de un río corriendo con paciencia y sin freno. Los acordes llegan a los tímpanos hasta que las vibraciones realizan su metamorfosis y, ahora como impulsos eléctricos, estimulan las sinopsis del cerebro, aquellos puentes de comunicación entre las neuronas llenos de química y electricidad. La atmósfera sonora demuestra la esencia intuitiva de un viaje a través de las sensaciones, ruido hipnótico que no tiene pausa y provoca el mantra del escucha, del músico y del ser humano que busca en su interior una forma de iluminación y reconocimiento...

De manera constante pero de manera pausada, la banda argentina de Viaje a Ixtlán ha ido desmenuzando su tercer álbum con la intención de permitir al oyente tener la paciencia suficiente para descifrar, asimilar y retener cada uno de los temas que lo conforman. Bajo el  nombre de Calma, nos enfrentamos a un disco doble que muestra dos cara distintas de una misma banda como si se tratara de un ente siamés que juega con el sonido eléctrico y las ambientes para construir distintos paisajes imaginarios.


Calma está claramente dividido en dos entidades: una primera conformado por una serie de melodías ligeras y bien definidas que provocan la ilusión de un flotar etéreo sobre un onírico océano,  y una segunda más experimental donde el viaje lúdico divaga entre atmósferas auditivas que simulan a una neblina que poco a poco se acerca hasta ocultar todo bajo su manto misterioso. Como si se tratara de otro amanecer, el más reciente material de Viaje a Ixtlán nos demuestra que la suerte no está echada, sino al contrario, las posibilidades están abiertas hacia nuevos caminos sin recorrer que alimenten al espíritu con infinitas opciones.

Cuando escribimos sobre "Sueño de agua" como adelanto a lo que con el tiempo conoceríamos como Calma (reseña-review), detectamos aquella sensación de paso seguro y firme más allá de que al final de túnel encontrábamos quimeras escondidas en nuestro subconsciente. Bajo la lógica de la primera parte del proyecto en donde un espejo sonoro serviría de reflejo para las sensaciones más elementales del ser humano, aquel primer sorbo nos mostró el sendero a seguir para llegar a los zumbidos enigmáticos de "El puente" con los que pudiéramos cruzar "El río" que nos separa de nuestra realidad y todo aquello que es "Atemporal", aquel lugar donde está resguardado lo desconocido, la incertidumbre y el azar.


Desde que Mariano Bertolazzi lanzó al destino a su Viaje a Ixtlán en 2013, el proyecto se fundamentó en la búsqueda constante y el desafío a lo establecido. Varios compañeros de travesía han acompañado a su navegación con la intención de mantener la misma lógica de cambio y exploración sonora, así que para este nuevo capítulo otros inquilinos han sumado su propio paseo interno para construir juntos una estética acústica muy definida a partir de la experimentación sonora y las fugas eléctricas. Oníricos teclados en manos de Andrés "El Jeque" Raffo, profundas y sostenidas percusiones a cargo de Lionel  Fortunato, y concretas líneas de bajo creadas por Cherman para levantar un muro inquebrantable de sonido y soporte melódico.

Sin embargo, Calma muestra su otra cara de la moneda por medio de largas caminatas que merodean terrenos profundos y abismos que proponen la pesquisa por encima de lo determinado.  A partir de prolongados y sostenidos ritmos rompen la tranquilidad, la furia toma control del sonido para acelerar la marcha y perder la noción entre tormentas eléctricas y vacíos que son llenados por el poder de la música. El individuo se transforma en un vehículo que circula de manera constante por una "Autopista" como si se tratara de un ente "Motórico" que tiene el afán de seguir avanzando aunque desconozca lo que le depara el destino adelante suyo, que como si se tratara de "El Aliado" eterno, acompaña en la ruta y orienta los pasos sin que sepa de su presencia constante.


Calma toma su nombre de la quietud necesaria para la introspección, aunque ella no signifique de manera forzosa silencio o lentitud. Una muestra clara de ello es "Ruhe", track valvular sin posibilidad de freno que crea a su alrededor un mantra ideal para el sobrevuelo interior mientras se devoran kilómetros de asfalto. Utilizando la misma palabra que sirve como título para el álbum pero en idioma alemán, "Ruhe" aprovecha su melodía para inyectar adrenalina en el torrente sanguíneo y provocar el viaje neural hasta que los demonios que habitan los abismos del individuo son desatados finalmente.


Ante la era de la inmediatez y el correr líquido del tiempo, Viaje a Ixtlán nos ofrece su Calma como un remedio ótico que se suministra poco a poco mientras se potencia su efecto narcótico e introspectivo. Contra los materiales discográficos que se absorben en una sola toma como si se trataran de una cápsula instantánea, la banda argentina nos invita a recorrer detenidamente los laberintos de cada uno de ocho tracks que conforman su álbum por medio de la contradicción melódica y la ensoñación provocada por sus constantes ambientes de ruido eléctrico. Su veneno está corriendo por las venas tras el piquete del aguijón, ahora es momento para encontrar la calma y disfrutar la excursión por uno mismo...


viernes, 13 de septiembre de 2019

Rosalie Cunningham : entre bicicletas, mescalina y hermosas brujas lisérgicas


Cuando nos enteramos del final de Purson, nuestro corazón psicodélico y circense se rompió en un millón de pedazos. Luego de la publicación del Desire's magic theatre en 2016, su líder Rosalie Cunningham decidió hibernar de varios años con la intención de refrescar sus ideas musicales y construir su primer álbum solista, mismo que al fin ha sido publicado en los últimos días de julio de 2019 bajo un título homónimo y la publicación de Cherry Red Records.

Tras el cierre de su etapa con aquella banda mágica de nombre demoníaco, la bella bruja psicodélica del sur de Inglaterra dejó que el tiempo pasara sin ninguna presión mientras la composición siguió fluyendo por sus venas. Sin abandonar el estilo que caracterizó a Purson, Rosalie Cunningham ha creado una colección de temas con arreglos naturales que viajan desde la psicodelia cruda hasta el vaudeville y el viejo teatro de variedades de principios del siglo XX, una colección de guitarras distorsionadas y teclados penetrantes que regresan indudablemente al pasado.


El debut de Cunningham como solista se distingue por ser un disco libre que se permite divagar por todas influencias musicales de la bella multi-instrumentalista sin abandonar lo alcanzado con Purson y su combo lisérgico con sabor vintage. Grabado en complicidad con Rosco Levee (aka Ross Wilson), la colorida bruja ácida ha buscado crear un disco de variados sabores donde destaca su gusto por aquellos Beatles del Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band  y el Magical Mistery Tour, el indie pop de finales del siglo pasado cercano al estilo de Belle & Sebastian y la música de cabaret/burlesque.

En cada uno de los temas del Rosalie Cunningham podemos escuchar aquel mosaico sonoro que identifica al estilo de la gitana cósmica sin que un género se imponga sobre el otro, aunque el secreto del disco está en que cada ritmo obtiene su espacio de manera natural sin que se sienta una inclusión forzada o fuera de lugar. De esta manera, los ochos tracks que componen el material transcurren de manera orgánica y logran funcionar como una unidad caleidoscópica.


El álbum es tan variado que por un lado nos ofrece el adictivo rock cabaretero en "Fuck love" con aquel tufo a los primeros discos de la cantante sueca Miss Li y por el otro encontramos temas muy suaves como "Nobody hears" de piano onírico y guitarras acústicas que poco a poco van ahogándose en las clásicas atmósferas del indie pop. Sin embargo, el disco logra recuperar aquella psicodelia lisérgica que desarrolló Cunningham con Purson como se oye de manera muy clara en "Dethroning of the party queen" con su entrecortado juego teatral mientras las guitarras en fuzz y los teclados recrean la vieja magia sesentera.

Asimismo, el disco se distingue por recuperar aquella psicodelia folk de guitarras acústicas y efectos sonoros oníricos que son perfectamente logrados como en la introducción de la obviamente beatlesca "House of the glass red", en la onírica "Buttlerflies" y en algunos instantes de la colosal "A yarn from the wheel", tema que en sus casi catorce minutos pasa de la distorsión total hasta la magia cósmica y la ensoñación lisérgica como si se tratara de una obra de rock progresivo construida en distintos movimientos. Aun así, el álbum tiene el suficiente espacio para regalarnos un ácido divertimiento que sabe explotar en el momento perfecto como en "Riddles and games" con su saturación estereo,  múltiples figuras melódicas y un solo de guitarra cortesía de la hermosa inglesa.


"Tú crees que estás vivo, ¿pero has viajado en mi bicicleta? Cuando tu apresurada y preocupada vieja rebanada de pan no la deja pasar, sacarás el signo de interrogación directo de tu cabeza. En la página, en el escenario, dentro de la consciencia corriente... yo sé que estamos destinados a ser. Bajando por los bosques y llevando aun amigo, escucho que hacen una bicicleta para dos. Y cuando la mescalina está golpeando dile que estás por recibir una gran sorpresa por la que sólo una vez el vientre será más grande que sus ojos. El hambre por el peligro nunca la cambiará y dice que sus amigos y yo estaríamos de acuerdo....
Déjame recomendarte a mi amiga, una medicina. Déjame tomarte para que andes en mi bicicleta. Caucho y calle haciéndome sentir justo como una híbrida criatura del futuro volando a través de un eléctrico cielo nocturno.  
Volando a la velocidad de la luz, las luces del tráfico me parpadean, todo va correcto...Beep, beep ¿he hecho algo mal? Me pregunto si me puedes seguir la corriente. Beep, beep. Así es como vamos desde tu cabeza hasta tus pies. Y yo estoy como 'estoy tratando de llevar el ritmo y pisar sobre tus zapatos gamuza azul'. Te recomiendo a mi amiga, una medicina. Déjame tomarte para que andes en mi bicicleta"

Con la finalidad de no decepcionar a los fans de Purson, Cunningham presentó como primer single a "Ride on my bike", tema de áspero riff asesino que tras algunos segundos logra mutar en una melodía circense multicolor que habla sobre un fuerte viaje lisérgico. Para acompañar al track, Rosalie nos ofrece el trabajo visual realizado por Louis Rangecroft donde podemos ver a la bella bruja recolectando misteriosos hongos en el bosque para transformarlos en lisérgicas bebidas que transforman bondadosas botargas de oso en endemoniados animales que terminan por hacer gemir a las guitarras en un lamento eléctrico.


Ahora ha llegado el momento para Rosalie Cunningham de presentar su álbum solista en directo, y para ello se ha rodeado de varios músicos que le ayudarán a recrear su burlesque multicolor: el baterista  de Purson Raphael Mura, su compañero creativo Rosco Leeve en la guitarras, el tecladista Lee Spreadbury y el bajista Alpha Michelle. Mientras todo comienza a caer por su propio peso, es nuestro deber digerir lentamente este pequeño hongo sonoro para permitir que su ácido recorra el torrente sanguíneo y con él logremos descifrar las múltiples opciones que nos ofrece Rosalie Cunningham en su esperado regreso...


miércoles, 11 de septiembre de 2019

Spiral Guru : cuando la jungla observa al manto estelar


El cielo siempre ha causado fascinación en el ser humano. Absorto en las luces que brillan sobre el manto obscuro, el hombre levanta la mirada y su imaginación encuentra figuras místicas en aquellos misteriosos cúmulos de estrellas. Leyendas e historias se desarrollan mientras el universo se posa sobre la humanidad, ensoñaciones inspiradas en la grandiosidad del firmamento...

A mediados del año 2013 en la ciudad de Piracicaba, en el estado brasileño de Sao Paulo, se conformó una banda con la intención de crear un grupo de stoner y doom inspirado en la ciencia ficción. Para febrero de 2014, el guitarrista Samuel Pedrosa, el bajista José Ribeiro Jr. y el baterista Jeff Pound presentaron su EP debut Let the journey begin... como una muestra de sus intenciones que llevaría por nombre Spiral Guru; pero al poco tiempo se sumó Andrea Ruocco como vocalista y letrista, llevando de esta manera a la agrupación hacia los senderos clásicos del hard rock  que quedarían registrados en The road, segundo EP que sería publicado durante agosto de 2015.


Spiral Guru mutaría nuevamente al entrar como nuevo baterista Alexandre Garcia e incorporarse como segundo guitarrista Eduardo Miguel, logrando con esta alineación una estabilidad sonora que sería registrada en febrero de 2017 con To the other side, tercer EP de los brasileños donde la búsqueda sobre atmósferas más densas los llevaría hacia nuevos horizontes. Sin embargo, en julio de ese mismo año, la banda se transformaría en nuevamente y de manera definitiva en un cuarteto tras la salida de Miguel.

Desde ese momento, la banda se reconstruyó hasta lograr definir su estilo sonoro entre el stoner doom de sus orígenes y una psicodelia espacial que ya se podría respirar durante sus encarnaciones anteriores. De esta manera, el grupo logra publicar su álbum debut en julio de 2019 bajo el nombre de Void, un material mágico que mezcla la fuerza de la instrumentación junto el misticismo de voces etéreas y atmósferas lúgubres que denotan el gran vacío del universo.


Void es un álbum sombrío que ha sido grabado de manera irónica con claridad en cada uno de sus instrumentos, obteniendo al mismo tiempo una gran definición sonora y un ambiente de zozobra que aprovecha al máximo la dualidad provocada entre el ruido y el silencio. Bajo el arranque de un riff concreto y voces sublimes que poco a poco nos enamoran como si de sirenas galácticas se trataran, "Signs"deja sobre las bocinas un halo místico que despierta la curiosidad y la duda. Una vez bajo el embeleso, la banda nos ofrece un rugido directo y entrecortado llamado "The curfew al dusk", tema que a pesar del cambio ritmo mantiene aquella esencia mística a través de las vocales femeninas.

El primer álbum completo de Spiral Guru alcanza su equilibrio a través de melodías intensas y juegos vocales que vagan entre la sutileza y el mundo onírico, lo que queda demostrado claramente en "Time traveler", aquel track de bajo áspero y canto fantasmal. Guardando la misma lógica, "Virtual horizon" nos ofrece un hard rock con reminiscencias del movimiento alternativo de los 90's; sin embargo, Void  ofrece instantes paradójicos entre sí como en la mística "Mindfulness" con sus aires orientales, las rastrera "Showcase of dreams" con su paseo por los abismos del inconsciente, o los tribales ritmos de la cerradora "Holy mountain" con su ritual realizado en el centro de la jungla como lo muestra la portada del álbum realizada por Wendell NarkEdmi.


"Las sombras y la luz se encuentra lado a lado. Las impresiones son sólo ilusiones de mi mente. Es difícil saber si todavía estoy vivo. La vida y la muerte están cruzadas por una línea. Mi poder está en ver el mundo a través de tus ojos. ¿Puedo echar un vistazo a tu mente? Muéstrame tus visiones qué tan alto vuelan. Los humos de difuminan, ¡estoy ciego! Necesitamos revelaciones de vez en cuando porque nuestra educación está completamente perdida. 'No hay futuro', ha dicho el sabio. ¿Qué haremos con este presagio?"

El primer single del Void es "Oracle", un tema de figura constante que aprovecha el impulso de su enigmático riff inicial para golpear de manera insistente mientras las voces de Andrea Ruocco nos hacen cruzar el umbral que divide la vida y la muerte. Quizá este tema funciona en quien lo escucha porque, luego de su embeleso lúgubre, se permite cambiar de ritmo hacia un aquelarre intenso mientras la banda gira torno a una gran bola de cristal y la guitarra eléctrica nos receta un onírico solo para marcar la irremediable conclusión. Con un poco más de tres minutos, "Oracle" envenena y al mismo tiempo condensa la posibilidad de sonidos que el disco contiene.


Dejando a un lado el proto-doom que dio origen al sonido de la banda, Void nos muestra como en Brasil han asimilado el heavy rock para llevarlo hacia los terrenos oníricos de la psicodelia suave como lo han hecho agrupaciones de otras partes del mundo como Kabbalah, Stonefield o Devil Electric. Quizá sea ahora el momento para dejar que el sonido alcanzado por Spiral Guru se asiente y sea asimilado por el propio grupo, esperando que su siguiente material discográfico mantenga a flote lo creado y pueda desarrollar su estilo en composiciones con mayor aguijón como en "Oracle"... Estemos atentos, entonces.


miércoles, 4 de septiembre de 2019

Pharlee : la etérea y psicodélica banda californiana


Bajo la lógica de una constante búsqueda sonora y apertura de horizontes auditivos, integrantes de diversas bandas se han permitido la posibilidad de conformar grupos alternativos a los que forman parte de manera habitual, logrando en algunos casos crear realmente un estilo propio y distinto al de sus fuentes originales. Las posibilidades son infinitas cuando músicos de diversos géneros se unen, pero al mismo tiempo se camina sobre la cuerda floja en el momento en que los seguidores de las agrupaciones esperan que se cumplan sus expectativas mediante un sonido cercano a su gusto.

Si bien hace poco escribíamos sobre Lighting Born (reseña-review) y la unión de varios músicos de la escena de North Carolina, ahora les compartimos lo hecho por Pharlee, un grupo que conjuntó a diversos miembros de la escena del hard psych californiano. Sin embargo, lejos de lo que se podría esperar, esta banda nació en 2015 y desde entonces ha estado trabajando en su propio material hasta conformar un combo que mezcla al hard rock y al blues electrificado a través de la lisérgica magia de la vieja psicodelia remasterizada según el nuevo siglo.


Pharlee nace del encuentro entre la vocalista Macarena Rivera de The Budrows con el guitarrista Justin Figueroa de Harsh Toke, el baterista Zach Oakley de Joy y el bajista Dylan Donovan de Sacri Monti, a quien se uniría en un momento posterior el tecladista Garret Lekas. Sin embargo, no fue hasta abril de 2019 que por medio de Tee Pee Records tenemos la oportunidad de escuchar su debut discográfico titulado de forma homónima mientras observamos la imponente imagen de su frontwoman.

Condensada en menos de treinta minutos, la propuesta sonora de Pharlee navega entre aquel hard rock que sentó las bases para el llamado heavy metal y algunos pasajes oníricos cercanos a los primeros instantes del rock progresivo como queda de manifiesto en "Creeping", un tema de asesinas figuras que cortan como filosas navajas que por instantes logra reducir la tensión para permitir una tenue ensoñación que finalmente explota en un solo de guitarra energético. Aun así, el hard psych se convierte en la herramienta principal para unir cada elemento sonoro de la banda, como bien podemos escuchar en "Warning" con su mágica introducción de metálicas guitarras acústicas que logran transformase en un místico blues que poco a poco sube de tono hasta alcanzar un clímax psicotrópico.


A pesar de lo breve que es el debut de Pharlee, en él podemos encontrar certeros y fugaces golpes de hard rock como en "Darkness hour" con sus notas descendentes que poco a poco construyen una caída libre, pero al mismo tiempo tenemos la oportunidad de escuchar un tema con mayor desarrollo en "Goin down", track basado en un blues psicodélico donde Macarena enfatiza los colores ásperos de sus cuerdas vocales mientras la guitarra eléctrica se lamenta a través de su omnipresente wah. Finalmente, el álbum cierra con una tormenta de acordes y figuras que confiesan su deuda hacia el hard psych confeccionado por Radio Moscow y su escuela establecida en la costa oeste norteamericana.

Si bien el estilo del quinteto californiano se distingue por sus guitarras afiladas de insistentes riffs sobre poderosas bases de batería explosivas y bajos profundos, Pharlee aprovecha el sonido de los teclados para dotarle a su estilo una atmósfera vintage y psicotrópica imposible de dejar pasar. Pero lo que finalmente termina por cerrar el círculo son las retorcidas líricas de la banda, las cuales hablan de entidades mágicas más allá del plano de la nuestra realidad, sobre demonios que habitan el vacío de nuestras mentes y sobre ambientes sombríos donde la obscuridad toma el control de todo a nuestro alrededor.

Un mundo más allá de las sombras, ahí donde nunca termina la obscuridad. Sin reflejo de mí, conocimiento prohibido por los dioses. Mira a tu alrededor y pregúntales por qué. Cuando yo soy de las estrellas no hay pelea para sentirse vivo. Esta no es una batalla por el tiempo, es un espacio para sobrevivir de manera consciente. Mira más allá y no preguntes más. Levántate y cierra los ojos, date cuenta que morirás. ¿Tienes miedo de estar solo? Como el creador del miedo, ve más allá de la carne y los huesos. Todos los indeseados ya no están aquí. Con tus manos astrales mantenme paralizado, dejo mi cuerpo abajo lentamente a la deriva en el vacío. Mujer etérea que observa lo que no ves, y el hombre astral despertará en tu sueño.

Mientras observamos un obvio trabajo videográfico entre ácidos colores e imágenes superpuestas, Pahrlee nos ofrece "Ethereal woman", primer single de su álbum debut. Sus notas iniciales llenas de sustancias lisérgicas e insistentes figuras que se repiten como un bucle sin fin, logran de manera inmediata atrapar al escucha sin posibilidad de huida; pero una vez enganchados, el tema nos desgarra entre acordes entrecortados y teclados atmosféricos que nos hablan sobre almas perdidas en ultratumba y los temores de los vivos por lo que ocurrirá cuando atraviesen de manera irremediable el umbral de la muerte. Sin embargo, a pesar de lo esotérico de su letra, "Ethereal woman" es un track venenoso de alto octanaje que soporta su potencia en el eléctrico ambiente creado por los teclados y la fuerza de su línea melódica que no frena en ningún instante como si fuera un tobogán sin final.


Quizá algunos proyectos donde coincidan integrares de diferentes y reconocidas bandas no logren funcionar como podría esperarse de ellos, sin embargo, Pharlee no sólo cumple con las expectativas, si no deja al escucha con el deseo de escuchar más. Aunque no logra despejarse del velo protector del sonido neo-psicodélico de la California del siglo XXI, Pharlee busca desarrollar sus propios pasos sobre un sendero conocido y hasta reconfortante. Ahora será momento de que una vez iniciado el recorrido, la banda construya su identidad más allá de los pilares que soportan al hard psych como género establecido y repetido hasta el cansancio con la intención de hacer crecer su propuesta hacia nuevos horizontes...


viernes, 30 de agosto de 2019

3 Wheeler Band : tres furiosas fieras al acecho


El número tres siempre ha tenido una gran carga simbólica en la historia de la humanidad. Ya sea desde su significado como elemento representativo del equilibrio hasta su uso metafísico que encarna a ciertas deidades. Signo que contiene en sí mismo la perfección, su constante repetición conlleva al movimiento continuo que jamás terminara. La inspiración y la imaginación se encuentras regidos bajo su nomenclatura, cifra mágica que dota de poder a quien lo porta.

Tres veces tres dan nueve, los años que han cumplido 3 Wheeler Band como un grupo de amigos dedicados a hacer música desgarradora y energética hasta colocar su nombre en reconocidos espacios y en la memoria colectiva gracias al esfuerzo y dedicación. Tras un lanzamiento poderoso en 2013 llamado Smoke n' groove que buscaba una definición por medio del hard rock seco (reseña/review), la banda presentó en los últimos días de 2016 un álbum maduro llamado Space tribe con líricas enfocadas que narraban aquellas leyendas sobre el hombre y su encuentro con seres llegados de otros lugares del Universo (reseña-review). Para 2019 era necesario dar la vuelta a la página para desarrollar nuevos senderos sonoros y así permitir otras posibilidades a lo alcanzado hasta el momento.


Para esta ocasión, Adrián Girón (guitarra y voz), José Maldonado (batería) y David Carrillo (bajo) decidieron crear un EP conformado por tres venenoso temas donde su hard rock se acerca más añ stoner para brindarle mayor colorido a sus composiciones y lograr así crear ambientes acústicos perfectos para el viaje neuronal y resguardo para los demonios internos. Bajo el ideal y obvio nombre de 3 3 3, el trío de Monterrey se encerró nuevamente en el Estudio Madera para trabajar con su inseparable Abraham Madera en aquel tercio perfecto de tracks que lograra de manera concreta establecer a la banda como uno de los mejores representantes de su género en México.

3 3 3 logra caminar por tres caminos muy claros, cada uno identificado los temas que lo conforman como material discográfico. Para este EP, 3 Wheeler Band desarrolla su propuesta musical a partir de la base del hard rock directo y sin filtros, por lo que en "The Wolf" nos demuestra un track de riff directo que logra crear un estribillo infeccioso que obliga a gritar junto con la áspera voz de Adrián. Sin embargo, aquella capacidad interpretativa alcanzada en Space tribe que se permite transformar una melodía en un fuerte paseo lisérgico se logra saborear en su puente musical lleno de intensidad y su pequeño tufo a zozobra provocado por el lobo que está al acecho.


La segunda línea sonora del 3 3 3 se encuentra fundamentada en el hard blues que le dio origen al heavy metal. Bajo esta lógica, "The night" respeta las figuras clásicas del género entre una línea melódica definida sobre una base sincopada y entrecortada que logra construir una atmósfera densa que poco a poco se posa sobre el escucha. Mientras la espectacular distorsión del bajo en manos de Davo mantiene la base sonora, la guitarra de Adrián nos demuestra su magia melódica y los tambores de José marcan los tiempos como si nuestro corazón se agitara ante aquello que se encuentra escondido bajo el manto de la obscuridad.

Finalmente, "The God" contiene la furia de los primeros instantes del heavy metal gracias a un riff descendente que electrifica la piel hasta volarnos los sesos. Aquellos golpes sobre la campana de los platillos que delimitan las frases del estribillo logran romper la muralla de sonido creado por los acordes sueltos de los instrumentos distorsionados, pero en el momento en que todo se convierte en una tormenta, la ira de aquel dios iracundo cae sobre la tierra para demostrar su furia y su fuerza.


Sin embargo, en las venas de "The God" se respira también la esencia de hard blues dentro de su figura principal mientras su guitarra explota en un solo lleno de wah y feeling, además de rescatar del proto-doom setentero aquellos cambios de velocidad que lograban imprimir intensidad a una melodía venenosa que es imposible de soltar. Por si fuera poco, el track logra cerca de su final un cambio radical de "tempo" para crear así una colosal conclusión por medio de un arpegio de sus notas fundamentales a través de los instrumentos de cuerda y los remates de las percusiones.


Mientras las fauces de los lobos muestran sus colmillos afilados, los acordes desgarran la carne y las líricas atraviesan las neuronas. Aquella ilustración nacida desde los lápices de Viejo Macabro (guitarrista de The Dark Silence of Death), nos grita sin temor alguno lo que podemos escuchar en el interior del 3 3 3: tres temas hechos por un power-trio que logran unir al hard blues, el hard rock y el heavy metal como si se tratara de una jauría salvaje dispuesta a devorar todo lo que se le ponga enfrente. Las bocinas expulsan la rabia de aquellos animales coléricos hasta que la tormenta eléctrica de notas furiosas logran cruzar las células para alojarse en el torrente sanguíneo sin posibilidad de escape ni huida. Tras la escucha de estas tres fieras, ahora sólo queda esperar con mayor ansiedad su siguiente ataque...


miércoles, 28 de agosto de 2019

Tar Pit : el doom y su semilla de lujuria


Algunos de los espacios naturales con mayor perfección para resguardar fósiles de antiguas especies que existieron en el pasado son los llamados "fosos de alquitrán", los cuales son pozas de brea viscosa que terminaban convirtiéndose en trampas mortales para quienes se acercaban a ellas. Bajo esta misma lógica, un quinteto de Portland, Oregon decidió llamarse Tar Pit (término en inglés que hace referencia a dichos lugares de gelatina obscura) para evidenciar el rescate de un género musical que ha orientado los pasos de muchas bandas durante la última década: el doom metal.

Inspirados en leyendas mitológicas, ocultismo y en aquellas historias de Conan El Bárbaro escritas por Robert E. Howard donde se hablaban de bestias prehistóricas y razas antiquísimas distintas a la humana, los cinco hombres que conforman a Tar Pit  decidieron utilizar al espeso y viscoso sonido del doom como medio perfecto para expresar sus intereses e influencias mientras se tributaba a los padres primigenios de dicho género: Black Sabbath, Pentagram, Saint Vitus, Witchfinder General y Candlemass.


El proyecto fue gestado en el año de 2015, pero no fue compartido al musndo sino hasta el verano de 2017 por medio de un demo compuesto por tres temas . En aquellas épocas, el grupo estaba conformado por el baterista Derek Johnson, el vocalista Mat Ortega, el guitarrista Brandon Martínez-Woodall, el bajista Haydon Johnson y el guitarrista líder Alex Huston, pero éste último fue sustituido por Stephen Hoffman. Con esta alineación, la banda se metió a los estudios Underworld bajo las órdenes técnicas de Charlie Koryn para grabar lo que sería Tomb of doom, álbum debut de Tar Pit publicado en marzo de 2019 por medio de Ordo MCM Records.

El primer disco de los de Portland es una pesada losa que bebe directamente del viejo doom pero que al mismo tiempo se refresca del stoner metal de Sleep, Conan y The Sword, además de algunos otras propuestas sonoras como las de Windhand, Electric Wizard y Beastmaker. Gracias a esta mezcla, Tar Pit logra crear en su caldero auditivo una sustancia densa y viscosa de la cual es imposible escapar gracias a su áspero sonido y sus melodías aletargadas que en conjunto logran una hipnosis irremediable.


Tomb of doom arranca con un feedback que sirve de tétrica entrada para el grave riff de "Rune", un tema que poco a poco toma su forma hasta convertirse en una tormenta sin piedad. La voz de Mat Ortega parece perderse entre las distintas capas de sonido mientras nos habla sobre un demonio enojado con el mundo y ciertas escrituras encriptadas que serán descifrada sólo por los elegidos, aunque dicho efecto sobre las líricas se guardará en el resto del material como una forma de representar a aquel individuo atrapado en la fosa de alquitrán que canta desde su cripta.

Bajo la misma lógica sonora podemos escuchar el resto del Tomb of doom, pero podemos destacar la atmósfera de aquelarre y perdición de "Sauin" con sus fuertes cambios rítmicos, la pesadumbre de "Capra nocturnus" y la impresionante "Tomb of doom", que además de darle nombre al disco, logra demostrar la capacidad de la banda para crear infranqueables murallas de sonido a través de una obvia herencia melódica al maestro Tony Iommi y la posibilidad de crear momentos lúgubres y mágicos sin el uso de las guitarras desgarradoras y la voz ahogada en el fondo de un agujero en la tierra.


"Acuéstate para la amante. Ella te mostrará el camino porque ella es la esencia de la vida. Ella es mi todo. No puedes controlarla, porque ella siempre se sale con la suya. Cuando ella termine contigo, ella te arrojará. Esta lucha sin final destruye mi interior. Ella plantó semillas de lujuria en lo profundo de mi débil mente. Sus poderes son tan grandes que yo tengo miedo y no puedo sacudirlo. Soy de ella por la eternidad. Esta seductora tentadora juega con mi mente. Ella jura que me esclavizará mientra lo hace con la humanidad. No hay esperanza para tí, ni para mí. Ella me tienta, ella me dice cosas dulces, ella me mata, ella es el infierno..."

Uno de los temas recuperados del demo de 2017 es "Bruja", un tema infeccioso donde una linea de bajo ahogado en fuzz marca el ritmo para un aquelarre sin remedio. Una vez que el resto de los instrumentos se unen a la bacanal, las voces fantasmagóricas nos recitan versos sobre una mujer que seduce hasta la perdición, una hembra llena de tentación que por medio de la lujuria provoca la condenación del hombre como si se tratara de una presa fácil sin control. La guitarra eléctrica juega sobre el ritmo infernal como si cayera por un abismo obscuro, pero ni aún así la fuerza de la melodía mengua por un solo segundo. Una vez administrado el hechizo, todos caemos en el encanto de aquella bruja hipnótica...


Rostros pintados en alusión a Mercyful Fate, acordes llenos de doom lisérgico y líricas mágicas que versan sobre tiempos remotos y manifestaciones de la maldad... éso es Tar Pit. Aunque la banda de Portaland ha logrado crear un álbum debut equilibrado y claro en sus objetivos, sólo que queda como una declaración de intenciones al no desarrollar un estilo propio. Tomb of doom tiene algunos instantes que albergan la esperanza por tener en un futuro a una banda afianzada dentro de su sonido, pero con una propuesta propia para ofrecer. Nuestra atención queda sobre el futuro de Tar Pit.

sábado, 24 de agosto de 2019

King Gizzard & The Lizard Wizard : la auto-inmolación del camaleón


Cuando una banda de rock realmente es multifacética, cualquier cosa es posible con ella. Los australianos de King Gizzard & The Lizard Wizard pueden un día hacer un disco estructurado como un loop sin fin como en Nonagon infinity (reseña-review), al otro hacer un disco bonito de soft pop como en el Fishing for fishies o de manera sorprendente publicar cincos álbumes en tan solo un año donde podíamos encontrar jazz, ejercicios microtonales y hasta un disco conceptual (reseña-review).

Sin embargo, el combo de Melbourne ha logrado romper con sus propios criterios al modificar la lógica promocional para la publicación de un material discográfico. El mismo día en que fue presentado el Fishing for fishies en abril de 2019, la banda liberó el video del primer single de su siguiente álbum. Lo que podría ser un suicidio comercial, para King Gizzard & The Lizard Wizard se convirtió en una nueva oportunidad para sorprender a sus seguidores y detractores. En lugar de mantener aquel sonido suave por momentos blusero y en otros retro-electrónico, el grupo quebró cualquier quiniela para ofrecernos una granada sonora que explotó en el rostro de todo aquel temerario que se animaba entrar en sus ásperas y agresivas aguas.


King Gizzard & The Lizard Wizard era arrodillada en el suelo y obligada a ladrar como perros mientras se les aplicaba la famosa "ley fuga". Mientras aquellos tipos en pantaloncillos corrían en campo abierto, un enfermo franco tirador les disparaba hasta darles muerte en un sorprendente baño de sangre. Esta escena que formó parte del video promocional de "Planet B" fue la advertencia de lo que sería Infest the rats' nest, el décimo quinto disco de los australianos bajo el auspicio de Flightless Records.

Sin embargo, la sorpresa no quedaba en la violencia de las imágenes ni en el supuesto suicidio comercial de su antecesor Fishing for fishies. Para esta ocasión, la camaleónica banda cambió los pedales de distorsión fuzz por los de metal-zone para crear un álbum totalmente inspirado en el viejo trashmetal de los años ochentas, rock sucio y acelerado que ya había sido profetizado por algunos momentos en su Murder of the universe de 2017. Si bien podría ser considerada una parodia o realmente un divertido tributo al género, King Gizzard & The Lizard Wizard logra asimilar los diversos estilos para terminar adaptándolos a su propio sonido registrado de melodías vocales enfermas y sonido áspero que por momentos desafina por la magia de la distorsión y los efectos cósmicos.


El ruidoso y nervioso Infest the rats' nest es un disco que juega con las diversas tonalidades del metal basura para ofrecer una variedad estilística dentro de la monotonía sonora, pero para quien lo escuche por encima, no tendrá los suficientes elementos para sumergirse realmente en los ásperos océanos que relatan enfermedades, desastres ecológicos, éxodos extraterrestres y sacrificios realizados como negras ofrendas de redención dentro de una lógica de exterminio de la raza humana.

Debido a los diversos proyectos en los que se encuentran los integrantes de la banda, Infest the rats' nest fue creado y grabado materialmente por Stu Mackenzie, Joey Walker y Michael Cavanagh, pero el resto del grupo participó finalmente de alguna manera en el material terminado. Mientras las fauces de un extraño animal nos ofrece la bienvenida, una colección de nueve salvajes temas cabalgan como los jinetes de la apocalipsis para azotar con su sonido sobre la humanidad.


En los surcos Infest the rats' nest se puede respirar el tufo de bandas clásicas como Motörhead en el uso del doble pedal en la batería, las líneas melódicas del primer Metallica, la violencia de Slayer y hasta la imaginación lírica inspirada en el cataclismo humano de Megadeth. Los tambores de "Planet B" anuncian el primer ataque mientras las salvajes guitarras desgarran sin piedad hasta que todo se acelera entre los forzosos cambios descendentes de armonía ya fundamentales en el estilo sonoro de King Gizzard & The Lizard Wizard. La intensidad baja al escuchar "Mars for the rich", la cual se distingue por aquel solo de bajo eléctrico de gran poder. Sin embargo, el álbum regresa a la furia desbocada con "Organ farmer" para terminar irremediablemente con un track aletargado cercano al proto-doom llamado "Superbug".

Como si se tratara de una segunda parte, el Infest the rats' nest nos narra la historia de un grupo de rebeldes que deciden escaparse del planeta Tierra para establecer una colonia en Venus tras la destrucción de su hogar. Así es como escuchamos dos agresivas odas bajo el nombre de "Venusian" que encuentra en "Perihelion" un puente de comunicación basado en una figura adictiva y sucia que recuerda por momento la magia melódica de los noruegos de Tempelheks. El disco cierra con la violenta "Hell", una furiosa tormenta que narra el fatídico final de aquellos humanos que no lograron cumplir su cometido mientras terminan en un nido infestado de ratas.


El segundo single promocional del Infest the rats' nest fue "Self-immolate", un track que nos cuenta sobre el muro de fuego encontrado por aquellos rebeldes humanos al llegar a Venus mientras comprendemos la metáfora sobre la auto-destrucción de la humanidad. Los tambores de la guerra suenan, las guitarras asesinas entonan el himno de la frustración y la muerte hasta que todo se convierte en una desenfrenada persecución y llamas que destruyen aquel sueño de escape y nuevo futuro lejos del hogar original.

John Angus Stewart nuevamente coloca a  King Gizzard & The Lizard Wizard bajo un nuevo suplicio mientras el manto de la noche se posa sobre sus imágenes. El perpetrador enciende una bengala que no sólo ilumina dentro de la obscuridad, sino también enciende la mecha que produce la hoguera de quienes se han decidido inmolar por un sueño imposible.


Los treinta y cinco minutos que dura Infest the rats' nest pueden resultar monótonos si no se le permite hablar por si mismo. Su historia sobre hecatombe y final irremediable puede explicar que el álbum guarde la misma atmósfera, pero tras una escucha detenida no sólo se pueden identificar sus cambios de intensidad sino también cada una de las influencias que en él viven como si fuera un cuerpo invadido. Por lo pronto, King Gizzard & The Lizard Wizard ha cumplido el deseo de sus fanáticos al regalarles un disco basado en el viejo trash metal, aunque al mismo tiempo abre la posibilidad a que otros oídos se acerquen a la mutifacética propuesta sonora de los australianos. Mientras ésto ocurre, esperemos la siguiente mutación del ya mítico combo de Melbourne.