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jueves, 30 de abril de 2020

Vinnum Sabbathi : una historia entre ruidos y supercuerdas


Han pasado tres años desde que el Gravity works despegó a los espacios siderales para alojar sus instrumentales odas en las neuronas de quienes buscan respuestas a sus cósmicas interrogantes a través de los sonidos y reverberaciones que nos ofrece el Universo. Aquel material deseoso de hacer coincidir el doom ruidoso con toda la cultura alrededor de la ciencia ficción encontró eco fuera de las fronteras de sus propias tierras (reseña-review), pero el arrojo y la calidad devolvieron el estruendo a su punto de origen. Sin embargo, el tiempo ha pasado y Vinnum Sabbathi ha logrado desarrollar un proceso de maduración en sus estelares audioramas hasta llegar a un nuevo álbum que requiere su degustación detenida. Este es Of dimensions & theories...

En el espacio temporal que separa a ambos materiales discográficos, Vinnum Sabbathi giró por Europa frente a diversos públicos y tuvo la oportunidad de presentar dos splits junto con Owain y Cegvera. Las experiencias permitieron el crecimiento de sus cuatro integrantes hasta crear un nuevo enfoque para su estilo sonoro a partir de conceptos concretos donde el ruido fue encaminado a través de una historia que puede ser narrada sin la necesidad de las palabras. Tras unas sesiones de grabación en el Testa Studio durante los primeros días del 2020, Of dimensions & theories tomó su forma que hoy podemos escuchar a través de su publicación física realizada por la etiqueta inglesa Stolen Body Records.


Para comenzar a recorrer los surcos galácticos del Of dimensions & theories, Vinnum Sabbathi nos ofrece una narración que sirve de punto de fuga para su explosión sonora, aquella cuerda floja ante el abismo que separa la ciencia ficción con el doom experimental: En 2061 la humanidad ha logrado desarrollarse científica y tecnológicamente hasta el nivel de tener la oportunidad de convertirse en una fuerza interplanetaria gracias al legado que dejó una odisea hacia un agujero negro realizada por el cosmonauta Fritz. Sin embargo, el elemento que detonará nuestro potencial se encuentra en la investigación del espacio profundo, motivo que genera una expedición definitiva de nuestra raza ante la inminente destrucción de nuestro medio ambiente. Cuatro cosmonautas han sido elegidos para una misión concreta: alcanzar el llamado "punto uno"para recabar los datos faltantes que nos llevarán a la conquista del Universo y la salvación de nuestra especie.

Teniendo esta historia como brújula para recorrer los laberintos instrumentales de Vinnum Sabbathi, comenzamos a escuchar sus disertaciones acústicas entre extractos de grabaciones realizadas por la NASA y suaves riffs que nos toman de la mano para subir de intensidad hasta lograr su implosión. Aunque bien podría ser ésta la receta de la banda mexicana desde sus inicios, Of dimensions & theories se distingue por la construcción de melodías concretas que aprovechan un contexto definido para desarrollar un crecimiento exponencial en su interior hasta crear la hipnosis del escuchar y anclarse de manera irremediable en sus neuronas.


Acostumbrados al fuerte space-rock de la banda, su segundo disco nos sorprende a partir de sus oníricas incursiones que hechizan gracias a sus suaves atmósferas que reptan por el suelo y se elevan de manera tenue hasta saturar todo a nuestro alrededor. "An appraisal" mantiene su línea de guitarra durante toda su extensión como una brisa que sopla tranquila hasta que los misteriosos sintetizadores de "Beyond perturbative states" saturan las bocinas de manera imperceptible dejando sin opción de escape a quien se arriesga a entrar a su ruidosa órbita, quizá semejando a un cuerpo astral entrando en el influjo de un agujero negro hasta cruzar sin remedio el horizonte de sucesos. Sin embargo, previamente Vinnum Sabbathi nos regalaba en "Quantum determinism" una bella melodía de intrigante sensación que de manera pausada nos envuelve para jamás soltarnos mientras construye un áspero zumbido que golpea con violencia hasta acabar definitivamente con todo a su paso.

Asimismo, Of dimensions & theories contiene un largo pasaje llamado "A superstring revolution" que es dividido en dos secciones, una primera que bien logra transportarnos hacia aquellas zonas desconocidas del Universo entre cúmulos de estrellas y nebulosas olvidadas mientras logramos descifrar las vibraciones de todas las partículas existentes entre múltiples dimensiones, fuerzas gravitacionales y exactas posibilidades cuánticas. Una vez que las neuronas han recibido la oscilación cósmica, la segunda parte de la colosal oda nos ofrece aquel cambio acústico donde las reverberaciones y ecos del espacio profundo ofrecen posibles respuestas a complicadas teorías mientras el ruido crece sin control como si se tratara de un esfuerzo por sacudirnos de nuestra ceguera insolente de ignorancia y autodestrucción.

Vinnum Sabbathi nos ofrece como vía de encuentro y comprensión de su Of dimensions & theories el track inicial del álbum bajo el nombre "In search of M-Theory", una hermosa armonía basada en la guitarra de Alberto Tamayo a la cual se suman de manera exacta el bajo de Samuel López y la batería de Gerardo Arias en un ejercicio sonoro que intenta simular el concepto de la Teoría M que le dota de título. La llamada "teoría del todo" busca unificar en un mismo cuerpo conceptual las cuatro fuerzas fundamentales de la naturaleza, las interacciones de las partículas subatómicas que son la fuerza nuclear fuerte, la fuerza electromagnética, la fuerza nuclear débil y la interacción gravitatoria. Obviamente durante sus más de nueve minutos de duración, "In search of M-Theory" cambia de melodías como opciones estridentes que sacuden al inmerso en ellas, pero en cada una de ellas no se pierde el concepto de unidad e integración al cual se ha unido los teclados y efectos sonoros de Román Tamayo.

Para acompañar este primer sorbo de áspero doom espacial, Vinnum Sabbathi lanzó un video promocional conformado por una mezcla entre algunas escenas de las presentaciones de la banda y el público que asiste a ellas junto con extractos de videos que la NASA ha publicado sobre la carrera espacial que a mediados del siglo pasado llevó a cabo para salir de nuestra atmósfera y conocer los misterios que aguardan fuera de nuestros límites. La intensidad y la fuerza del cuarteto mexicano sobre los escenarios se fusiona con aquellas viejas miradas y expectativas tecnológicas que intentaban dar sus primeros pasos en el manto estelar que nos cubre, logrando así un mágico collage que lucha en su obvia contradicción reflejada en los cambios de ritmo y volumen que el propio track contiene en su interior.


 Of dimensions & theories es un álbum interesante que de manera inteligente nos habla de supercuerdas mientras nos envuelve sonoramente entre atmósferas ambivalentes de las cuales es imposible escapar una vez que uno ha ingresado a ellas. La producción técnica del álbum logra que el material sea equilibrado entre la fuerza de los instrumentos y los efectos de sonidos creados entre sintetizadores, extractos de diálogos y ruidos cósmicos. Efectivamente Gravity works había logrado ponernos en órbita hasta dejarnos varados ante la ausencia de gravedad a la mitad de la nada, pero Of dimensions & theories dota de sentido a este intento por explorara el espacio profundo al buscar respuestas a complicadas elucubraciones numéricas para intentar darle sentido a la existencia y a los eventos que vivimos y no comprendemos. Vinnum Sabbathi nos invita a levantar la mirada a través de un ruido encausado lleno de sobresaltos y posibilidades acústicas que van más allá de la simple colección de sonidos y acordes rabiosos, ahora tenemos ante nuestros oídos un efectivo mapa para navegar por el Universo mientras destruimos irremediablemente nuestro propio hogar...

martes, 28 de abril de 2020

Wicked Wizzard : la maldita condena del reino de la obscuridad


Bajo el resguardo de las montañas misteriosas y el pesado de la noche, el fuego ritual se levanta para rendir tributo al señor de la obscuridad. Los mitos de nuestros antepasados se hacen realidad ante el refugio que ofrecen las sombras y las rocas, recuerdos de valientes caballeros que reflejaban temor y locura ante la magia maldita nacida en el templo sagrado. Los demonios rabiosos y las brujas desnudas se toman de la mano para realizar una danza dedicada al macho cabrío mientras las cenizas de la maldad retoman su fuerza para postrarse nuevamente sobre la humanidad...

Si aquella imagen de un monolito atravesado por un rayo cósmico nos había volado la cabeza, para esta ocasión la ilustración de Mikel Bidaurrazaga nos lleva de zozobra mientras dota de identidad inmediata e infecciosa a Wicked Wizzard, aquella banda de Vizcaya, España que logró despertar nuestra pasión acústica gracias a ese poderoso y directo álbum debut de febrero de 2018 lleno de hard rock vintage y stoner áspero (reseña-review). Sin embargo, ahora era el momento de dar el siguiente paso y saber qué más podía hacer una agrupación con su gran capacidad interpretativa y su fértil imaginación compositiva, algo que sin lugar a dudas han logrado con su segundo disco bautizado como Warlords of the dark realm, publicado en marzo de 2020.


Cuando comenzamos a escuchar cada uno de sus tracks, el segundo álbum del trío de Mungia nos parece una obvia continuación de su antecesor a través de una colección de temas desgarradores que se sucede uno tras otro como golpes certeros, aunque sueltos y sin un sentido que los haga coincidir. Bajo un obvio tributo al hard rock obscuro y el proto-doom setentero de bandas como Black Sabbath y Pentagram o su re-encarnación en gente como Wolfmother, Wicked Wizzard nos avienta al abismo por medio de tres temas incendiarios tras una introducción sombría donde la imaginación nos arrastra a una húmeda y fría catacumba que sirve de punto de fuga: "Give em hell" recrea una melodía electrizante que hechiza hasta inmovilizar los sentidos, "Evil" ofrece una serie de acordes rabiosos sin contemplaciones que tributan los sonidos clásicos mientras los demonios internos reptan por el suelo esperando el momento para tomarnos por asalto, y "Master of all" que dota de agresividad al material mientras nos abofetea con sus ásperos riffs venenosos que poco a poco carcomen las neuronas hasta acabarlas definitivamente.

Tras la escucha de estas tres endemoniadas odas, sabemos que Wicked Wizzard va más allá de su debut gracias a la potencia obtenida y al colorido que le han dado a su estilo más allá de las cadenas impuestas por su género, pero en el momento en que las oníricas y heladas líneas de "Blood" se escapan por las bocinas, sabemos que estamos frente a un álbum mayor. Aquel hard blues pastoso de paso firme y pesado logra su redención gracias a su misteriosa lírica sobre un tierra de obscuridad y tinieblas que termina creando un frenético cambio de velocidad y un solo de guitarra desbocado y salvaje que explota como una granada de fragmentación en nuestras manos.


Aquí es el momento en que ponemos atención a las líricas que componen al Warlords of the dark realm y descubrimos una misma lógica que nos habla de un reino de obscuridad donde los campos congelados son fieles testigos del horror que se ha postrado sobre ellos. Las hordas del mal cabalgan sobre "Dark realm", un tema de percusiones tribales que hacen estremecer la profundidad de los bosques en sombras a través de una melodía maldita que por momentos ruge para demostrar su poder pero al final se logra contener como muestra de su dominio sobre los terrenos frente a nuestros sentidos.

Por si fuera poco, el segundo disco de Wicked Wizzard tiene más ases bajo la manga con los que logran enamorar a los amantes de los sonidos fuertes y sucios. En primera instancia tenemos a "The Barbarian", una salvaje melodía de herencia sabbathica que se distingue por su intensidad y energía que sabe cambiar de riff para dotar de flexibilidad al track hasta volverlo en un tema fundamental dentro del set list de la banda. Y si aún no estuviéramos extasiados con hecho hasta el momento, los de Mungia nos ofrecen con su "Cosmogony" catorce minutos de de hipnóticos sonidos de sabores psicotrópicos que nos envuelven en un áurea mística donde la magia de las estrellas aparece a cada rincón aguardando a ser descubierta mientras la larga odisea nos abandona ante la ausencia de gravedad. Las percusiones de Mikel Bidaurrazaga como asteroides golpeando nuestra espacial transportación, las graves cuerdas de Iñigo Jauregui como tenue brillo de algún astro alejado y los acordes violentos de Unai Minguez como explosiones de cuerpos estelares pereciendo ante la inmensidad del silencio universal y su obscuridad total.


Sin embargo, Warlords of the dark realm alcanza su punto climático cuando escuchamos la parte central del álbum. Escoltada por dos mágicas piezas acústicas, "Doomed" se erige como la joya de la corona, que igual que un monolito antiguo, se erige en el centro del terreno para ser adorado. En primera instancia tenemos "Hidromancy", un místico interludio instrumental donde la guitarra construye una tranquila atmósfera que transporta a remotos lugares; aunque bajo la misma lógica sonora, "Ancient forest" nos regala un ambiente con aires medievales y cortesanos por medio de su guitarra arpegiada y su flauta penetrante.


Fue lindo y agradable la primera vez que nos conocimos
Desaparecieron mis problemas y el dolor hiriente
El falso alivio para mi mente joven y aturdida
Tú tomaste todo de mí sin dejar nada atrás.

Con la mente transformada en un laberinto
seguramente intentarás escapar
pero tú eres el elegido
el que pones las trampas mortales.

Arruinando tu propio futuro, toda esperanza desaparece
Desesperado y miserable, incapaz de preocuparte
Loco y esclavizado, forjaste tus propias cadenas
Arrastrando tu culpa, pagando por tus pecados

Descubriste un mundo nuevo dentro de ésto,
ahora no puedes escapar
atrapado en una enferma rueda sin fin de miedo y dolor

Rechazando todo lo que has hecho
anhelando algo perdido hace mucho tiempo
Esta es una fría contemplación que te atormenta
a la que no hay vuelta atrás, estás condenado...

Los acordes gordos y aletargados de "Doomed" nos reciben como si buscaran justificar el nombre del tema en alusión tributaria del obscuro género, pero tras unos segundos todo se transforma en un lisérgica y sombría armonía que confiesa su gusto por las semillas sembradas por el primer hard rock setentero. Su rastrera figura avanza lentamente por el suelo mientras nos eriza la piel, pero que al menor descuido lanza la mordida para no soltar. El dolor y la pena se pasean a sus anchas por todo el abismo obscuro creado al interior de aquel condenado que decidió vender su alma al diablo, pero ahora es momento que la maldad cobre su alto precio ante el deseo de poder y escape. La intensidad nos toma de la mano cuando la guitarra toma el control con su litúrgico solo, logrando de esta manera comprender que todo está decidido y no existe salvación posible.


Tras la escucha completa y detenida del Warlords of the dark realm, descubrimos un álbum coherente que logra desechar la pesada losa de un género encasillado para alimentarlo con melodías infecciosas, intensas letras llenas de imaginación y gran capacidad interpretativa que siempre depara gratas sorpresas más allá de la predisposición para un disco de proto-doom. El segundo material discográfico de Wicked Wizzard quiebra las expectativas y cruza las fronteras de una simple colección de buenos temas gracias a ese tenue hilo conductor que no va arrastrando lentamente hasta aquel reino obscuro lleno de maldad y castigo que muy pocos se atreven a cruzar.

viernes, 24 de abril de 2020

Smoke Mountain: entre brujas, demonios y pecados


Desde el momento en que aquel primer EP de Smoke Mountain de mayo de 2017 golpeó nuestros tímpanos, el deseo por escuchar el primer álbum completo de la banda de Tallahassee, Florida se instaló en nuestro cuerpo. Sin embargo tuvieron que pasar algunos años para que eso pudiera ocurrir y ahora es momento de desmenuzar poco a poco toda la obscuridad, la estridencia y la maldad que se encuentran resguardadas en un denso material lisérgico que requiere su paciente escucha.

Smoke Mountain es un trío conformado desde finales de 2015 por Sarah Pitt en las vocales, Lee Pitt en las guitarras y Brian Pitt en la batería con la intención de crear un doom lisérgico hiriente a partir de la fuerza bruta del golpe de las percusiones y el juego contradictorio de los pedales de efecto sobre un mismo instrumento de cuerda que pueden producir en un mismo rasgueo los suficientes tonos graves como soporte sonoro en contraposición de los desgarradores agudos de un ritmo lastimoso.


Por si el concepto acústico fuera insuficiente, la inclusión de los lamentos de una bruja sobre la hoguera sobre una grabación lo-fi logró que sonoramente Smoke Mountain obtuviera un estilo propio dentro de la pléyade de opciones inspiradas en los primeros instantes del metal, el doom primitivo y la acidez lisérgica inspirada en el pecado y en todo lo que está resguardado por la madre naturaleza y el pesado manto de la noche.

Bajo el nombre de Queen of sin encontramos un material editado en marzo de 2020 por la pequeña etiqueta discográfica de Italia Argonauta Records  que está conformado por ocho tracks nebulosos que logran una identidad gracias a una capa psicotrópica de sonido viscoso pero ensordecedor que te envuelve desde el pirmer momento hasta saturar tus sentidos mientras escuchamos densas historias sobre mujeres tentadas por la maldad que caminan al borde de un abismo de muerte y soledad. 


Es innegable que Smoke Mountain no reciba la influencia de bandas reconocidas dentro del doom lisérgico como Windhand o Mount Salem, pero el valor que tiene Queen of sin el uso de distintas melodías y ritmos que permiten darle variedad al material más allá de su identidad sonora que por momentos podría convertirse en una camisa de fuerza o un grillete en el tobillo. Cuando el álbum arranca con el aletargado tema que lo bautiza, bien podríamos esperar un denso disco de doom obscuro donde las armonías lentas nos arrastraran hasta un pozo lleno de lamentaciones, pero conforme van avanzando los tracks podemos escuchar otras melodías con mayor intensidad que hasta podrían obligarnos a mover la cabeza como en la deliciosa y maldita "The master serpent" gracias a su sostenida figura que logra la irremediable hipnosis.

Los inquebrantables riffs de las cuerdas logran levantar un muro de sonido frente a nosotros que sólo la fémina voz alcanza a quebrar, permitiendo así trasmitir historias sobre mujeres a las cuales la maldad ase ha podido filtrar en su alma, como en la psicotrópica "Midnight woman" ahogada en wah o en la aferrada "Devil woman" bajo aquel manto enigmático que asemeja un danza ritual de un aquelarre prohibido. Las guitarras no cesan de ofrecer figuras agresivas como en la rabiosa "Touch of the sun"  o en la anquilosada "End  of days" con su obligatoria referencia doom hacia la muerte y la ultratumba, sin embargo el Queen of sin puede regalarnos hermosas sorpresas como los oníricos ambientes de "I walk alone" que no resisten ni la más mínima tentación de explotar de dolor y melancolía.


Bajo una estética vintage que respeta el sonido lo-fi del álbum, Smoke Mountain nos ofrece como primer single y video promocional del Queen of sin la venenosa y adictiva "Deathproof", tema de ritmo infeccioso que permite ver el lado más valvular y casi proto-punk que tiene el trío norteamericano. Mientras observamos viejas escenas de autos y motocicletas quemando el asfalto de carreteras olvidadas y polvorientas, la hechizante voz de Sarah nos envuelve poco a poco con su áspera mística y la base rítmica creada por Brian y Lee van construyendo una melodía que produce el vicio y la degeneración. Fuerza indomable que desgarra el cuerpo mientras un velo de misterio se posa sobre nosotros, sensaciones contradictorias que pocos pueden lograr. Un mágico doom lisérgico que enamora y al mismo tiempo nos pone a bailar al borde de un obscuro barranco de muerte y dolor...


La pandemia que azota al mundo ha provocado el encierro de todas las bandas, llevando a posponer presentaciones y giras. El deseo por conocer como se escucha en directo el Queen of sin nos obliga a retornar a los surcos de su vinilo para descubrir en él los sutiles detalles de una banda áspera que busca hacerse un espacio dentro de la cada día mayor escena del contradictorio sonido obscuro y lisérgico. Mientras al mismo tiempo Smoke Mountain ya prepara nuevos temas para un posible siguiente EP, las almas de anoche se aferran a la rabia un material estridente que requiere ser rescatado de las neblinas del olvido...


martes, 21 de abril de 2020

ESTADOShUNDIDOS : el Universo como perfecto sonido


La máquina nos toma de la mano a través del sonido para sacarnos de nuestra realidad cotidiana. Levantamos la mirada y observamos que aquel ruido hipnótico nos ha arrastrado a un lugar cósmico donde la gravedad es anulada y el polvo de estrella flota junto con nosotros. Millones de preguntas buscan su respuesta, pero sólo la resonancia del espacio exterior en su simplicidad y eterno silencio nos ofrecerá las palabras que requerimos para admirar el espectáculo infinito del Universo...

Hace unos meses nos preguntábamos sobre la pertinencia de compartir los experimentos sonoros de ESTADOShUNDIDOS (reseña-review), aquel proyecto acústico creado en Argentina por Joe Transmision y Yam Cammardella dedicado a crear ambientes a partir de sonidos que logren remontar a la memoria hacia lugares comunes para desarrollar con ello paseos por el interior de cada inadvertido escucha. Ahora hace unos días se ha liberado otro paseo auditivo donde las secuencias sirven de pretexto ideal para comenzar un viaje intergaláctico con el cual se puedan observar asteroides, agujeros negros y constelaciones en expansión infinita.


Bajo el nombre de Al espacio encontramos un largo entorno lleno de rumores cósmicos donde la obvia referencia ambiental sobre lo espacial sirve de base de lanzamiento, y una vez convertidos de manera irremediable en astronautas abandonados a nuestro destino, el ruido se transforma en un necesario vehículo que nos permite admirar las posibilidades del infinito cúmulo de estrellas que está más allá de nuestra atmósfera. Quizá tan sólo sea una invitación a salir de nuestra pequeña esfera azul, pero la pareja de conductores sonoristas logra transportar a todo aquel arriesgado viajero acústico por escenarios estelares donde el brillo y las constantes explosiones de materia buscan robar por un instante la omnipresencia de la obscuridad y el silencio absoluto de la nada universal.

Para esta ocasión, ESTADOShUNDIDOS ha tenido el apoyo de múltiples etiquetas discográficas independientes para compartir su audiorama, permitiendo de esta manera que Al espacio alcance más tímpanos y pueda provocar su intención original: un escape del bullicio cotidiano a partir de nuestras propias referencias acústicas que se resguardan en la memoria olvidada. Basament Corner Emissions, Capitan MOU, Hamfuggi Records, Kadath Records, Ruido Solar RECS, Superspace Records y Templo Sagital... sellos en búsqueda de compartir aquel clima sonoro que absorbe y transporta pero que también inquiere.


Al espacio es una obra que fluye de manera orgánica más allá de su minimalismo. Sus casi ocho minutos de duración sirven de propulsores a chorro para expulsarnos de nuestro confort citadino hasta lograr la pasividad total que significa observar la vastedad de nuestro vecindario estelar. Sin embargo, el track es una colección de sonidos y secuencias preestablecidas que han sido unidas con suma precisión hasta lograr una fina colección de ruidos que remiten sin dudas a aquel lugar común que acústicamente llamamos Cosmos. Despegue, deleite y exploración que terminan atravesando el horizonte de sucesos para ser engullidos por el misterio, la tranquilidad y la ausencia.

Pero por si fuera ello poco, ESTADOShUNDIDOS nos ha confesado que apenas ésto es el principio. Como parte de una obra conceptual más grande, Al espacio es la primera parte de tres que poco a poco conocerán la luz bajo nombres e imágenes diferentes. Así que este apenas ha sido el arranque de una divagación sónica a través de las galaxias referenciales de los ruidos que forman parte de nuestra vida y que, sin darnos cuenta, construyen nuestro medio ambiente acústico fundamental. Cerremos nuestros ojos pero levantemos la mirada hacia el manto estelar que nos cubre...


La cuenta regresiva ha iniciado y la ignición que ha provocado el despegue ya logró que estemos flotando en la ausencia de gravedad. Tenemos el Universo frente a nosotros y ahora tenemos la oportunidad de aprovechar este paseo acústico entre neuronas, ruidos y estrellas fugaces que nos rodean sin cesar. Como si se tratara de una implosión, la materia ha perdido su esencia y todo queda a la deriva. Las cenizas de lo que algún día fue un cuerpo estelar de gran brillo y calor, ahora sólo es polvo que alimenta al Universo... aquí están los sonidos que forman parte de ese bello espectáculo que la suerte de las circunstancias ha creado para nosotros.




viernes, 17 de abril de 2020

King Buffalo : entre asteroides y estrellas muertas


La mirada se levanta al cielo en búsqueda de respuestas que resuelvan nuestras incógnitas. El misterio es tan grande como el Universo y las preguntas tantas como las estrellas que se observan en el firmamento, pero aún sabemos que pueden existir una infinidad mayor. Lo que ocurra en aquellos puntos luminosos son todavía más un secreto, pero nuestra imaginación juega a desarrollar civilizaciones extraordinarias, sociedades en guerra continua y viajeros que observan sus batallas. No importa lo que realmente ocurra, nuestra mente es tan poderosa que ya ha construido sus historias con todo y sus desastrosos finales...

Existen bandas que poco a poco desarrollan su estilo hasta convertirlo en algo único, pero quizá es más difícil lograrlo dentro de la pléyade de posibilidades sonoras que existen en cada uno de los géneros sonoros. El caso de la banda neoyorquina King Buffalo es quizá excepcional, pues gracias a su sendero recorrido de más de siete años han logrado construir a través de su fuerte psicodelia hecha  través de desarrollar el stoner metal y el krautrock un sonido mágico que logra engullir al escucha a su atmósfera acústica como si se tratara de un horizonte de sucesos a la boca de un agujero negro.


Si previamente la banda había logrado con su Longing to be the mountain de octubre de 2018 llamar la atención de muchos gracias a sus hipnóticos ambientes a partir de sonidos hechizantes y referencias cósmicas, ahora con el lanzamiento de su Dead star en marzo de 2020 tenemos los elementos suficientes para decir de King Buffalo es una de las bandas más importantes dentro de su género.

Bajo la lógica de un power trio, el grupo de Rochester sienta las bases para su propuesta hasta desarrollarla hacia lugares inimaginables. Los juegos de percusiones míticas de Scott Donaldson se unen a las multifacéticas guitarras de Sean McVay y las fuertes bases rítmicas del bajo de Dan Reynols, quienes a su vez revisten todo a través de teclados galácticos que permiten desarrollar las más varias posibilidades armónicas, ya sea fuertes pasajes construidos a base de acordes ásperos como también lisérgicos audioramas hechos a partir de la magia electrónica.


Dead star está hecho alrededor de una pieza colosal de más de 16 minutos donde el escucha tendrá la posibilidad de perderse completamente ante su progresivo avance que poco a poco logra la irremediable implosión. Dicho tema se llama "Red star" y se encuentra dividido en dos partes, una primera de base rítmica tribal y tiempo aletargado que sin duda nos coloca en el espacio exterior ante una estrella que muere poco a poco a pesar de la gran actividad que hay dentro de ella. Sin lugar a dudas, King Buffalo ha creado su "Red star" a través de la imaginación desarrollada en 2001: a space odyssey de Stanley Kubrick, ya que podemos escuchar referencias directas a monolitos sobre desérticas estepas cósmicas, sangre y ceniza que brota a través de un cuerpo celeste a punto de colapsar mientras se conforma la rebelión de los dominados.

Aquel sonido hipnótico de los sintetizadores de "Red star" poco a poco hacen perder la noción de gravedad al escucha, pero al mismo tiempo sirve de base perfecta para que los instrumentos vayan tomando su fuerza hasta lograr una desenfrenada carrera hacia el abismo la cual nadie podrá frenar. Los silenciosos ecos del espacio serán enfrentados contra las vibraciones de una entidad que no puede contenerse a sí misma, las figuras sonoras subirán de intensidad y el volumen hará cimbrar todo ante nuestras sensaciones. Las guitarras llorarán mientras las percusiones tratarán de imitar la lluvia de asteroides que cae sobre nosotros... ese será el momento en que el clímax de la escena frente a nuestra mirada nos mostrará toda la energía que contiene en su interior.


"Construido con la espalda de los indigentes
el monolito se levanta malvado y rojo,
esos fríos ojos negros observan hacia abajo envueltos en obsidiana

Cortando la sangre de los inocentes
el obelisco exige un sacrificio.
Los tiempos han llegado para los encadenados,
para derribar la torre... abajo, abajo, abajo

Se está haciendo tarde para los demagogos
repartiendo miseria a la población
aullando gritos grita que ya es suficiente

No más sangre para la opulencia,
condena a la ciudadela.
Nada qué perder excepto el peso de las cadenas, 
quemar el castillo... abajo, abajo, abajo"


Sin embargo, el cuarto disco de King Buffalo tiene más tesoros guardados además de su "Red star". Manteniendo aquellas atmósferas hipnóticas de materiales pasados, "Echo of a waning star" nos ofrece una melodía en loop que flota a la mitad de la galaxia, aunque "Eta carinae" nos regala escenarios más insistentes a través de su esencia psych y progresiva que enamora con sus guitarras sostenidas que poco a poco se hacen más agresiva conforme pasa el tiempo hasta que todo cambia bajo una figura llena de zozobra que simplemente te vuela los sesos. Por si fuera poco, la banda de Rochester nos muestra las dos caras opuestas de su moneda sonora: por un lado tenemos la acústica "Dead star" con su suave embeleso y su evidente desenlace, aunque por el otro tenemos aquella instrumental ensoñación electrónica llamada "Ecliptic" con todo su ambiente cósmico según las reglas establecidas por el krautrock más experimental.


Dead star es una paso hacia adelante dentro de la discografía de King Buffalo. Más allá de aquel sonido refinado que sabe cuando virar, cuando regresar y cuando explotar sin control, el álbum abre muchas posibilidades armónicas que lo convierte en un disco versátil y multifacético sin perder su sabor distintivo. Mientras las encríptadas líricas despiertan nuestra imaginación sobre civilizaciones en conflicto que buscan la oportunidad para sublevarse, la música nos arrastra por diversos paisajes cósmicos llenos de múltiples opciones. El disco es de sencilla escucha, pero si realmente se quiere exprimir todo su contenido, requiere el espacio y el tiempo suficiente para permitirle entrar a las neuronas y disfrutar su efecto hipnótico...


miércoles, 15 de abril de 2020

Lucifer : los nuevos cielos que sobrevuela la rubia bruja


Cuando fue publicado el álbum debut de Lucifer (reseña-review), eran obvias las referencias directas a lo que había hecho su hermosa líder Johanna Sadonis en The Oath, banda que basaba su sonido en aquel primer metal áspero sobre el cual se posaba la obscura sombra del primer atisbo del doom cómo género sonoro. Sin embargo cuando los cambios de integrantes en el grupo trajeron como elemento fundamental al mítico Nicke Andersson (líder de Imperial State Electric y ex-integrante de The Hellacopters), Lucifer abandonó su fuerte sonido que abrir paso a diversos elementos como la energía del hard rock setentero y las líneas melódicas del pop sesentero.

A través de Century Media Records, el tercer disco de Lucifer fue presentado a finales de marzo de 2020 y desde el primer momento sabemos que aquel sabor a metal viejo se ha esfumado y ahora todo es un heavy metal revestido de occult rock gracias a la pasión de la rubia bruja por el esoterismo y la magia negra. Efectivamente hay aún en las líricas referencias a demonios, almas en pena y fantasmas errantes, pero ahora todo se encuentra enmarcado sonoramente en la recuperación del sonido de bandas como Blue Öyster Cult y las construcciones armónicas del Fleetwood Mac setentero de Stevie Nicks.


Durante el mes de abril de 2019, Sadonis y Andersson junto con el bajista Alexander Mayr y los guitarristas Linus Björklund y Martin Nordin se encerraron en el estudio The Honk Palace de Estocolmo para escribir y grabar lo que sería el tercer álbum de Lucifer. Bajo esta nueva estética sonora, la banda resguardaría su esencia mística en la hechizante voz de la rubia bruja en temas sombríos como la inaugural "Ghost" aunque su ritmo cortante nos arrastre a otras atmósferas a pesar de su sombrío puente intermedio y efectos sonoros.

Sin embargo, Lucifer III es el álbum más versátil dentro de la discografía de la banda. Desde aquel inicio acústico de "Leather demon" que prepara el camino para un tema aletargado y frío con arreglos de piano que por un instante intenta explotar hasta la quizá única proto-doom "Coffin fever" con aquel riff demoníaco y estructura heredera de The Oath, Lucifer vaga entre guitarras afiladas pero amaestradas y melodías que juegan entre dardos directos y rebuscamientos que logran hacer de manera inmediata al escucha de atención frágil.


Aunque escuchemos a un macho cabrío balar, en aquel track que le da nombre a la banda sólo podemos escuchar un tenue himno que sólo obtienen su halo maligno en su lírica, pero sus insistentes arreglos musicales llenos de remates y acordes buscan una grandiosidad que termina anclada a una producción sonora que controla cualquier posibilidad de explosión. Para salir de la posible decepción, Lucifer nos ofrece otros track más crudos como la hipnótica "Stay astray", una canción clavada en el hard rock setentero de riff insistente y guitarras ahogadas en wah; pero quizá encontramos la vena más valvular de Sadonis y los suyos  a través de "Flanked by snakes" aunque sin escapar del influjo de Nicke Andersson y su visión armónica al más fiel estilo de The Hellacopters.

Entre aquellos tenues arreglos de pianos y guitarras gemelas, Lucifer logra ofrecer canciones obscuras como "Pacific blues" donde más allá de la melodía pop podemos descubrir elementos proto-metaleros que terminan en algún buen duelo de solos de guitarra y la hipnótica voz de la bruja rubia. Finalmente, Lucifer III cierra con otro onírico y aletragado track llamado "Cementary eyes" donde el embeleso de los acordes buscan arropar a Sadonis en una clara contradicción a la primera lógica sonora de la banda de rompimiento donde la voz luchaba por salir de un áspero abismo ruidoso.


Uno de los sencillos del es "Midnight phantom", quizá el track que tiene las guitarras más agresivas del álbum gracias a su sugerente y misterioso riff que logra transformarse en un previo embeleso auditivo que sirve para preparar un coro pegajoso ahogado en pop melódico más allá de sus acordes insistentes. Un tenue aullido y una campanada fatal ofrecen la bienvenida al fantasma de la medianoche, aquel ente que anuncia a los amantes que es momento de ofrecerse el último beso antes de la despedida definitiva. Colores sepia acompañan a la hermosa bruja rubia mientras su voz pasa por filtros lisérgicos como si se tratara de una vieja presentación de televisión. Calaveras, humo de cigarro y un extraño piano metálico hacia el final del tema presagian la última transformación de una banda ahogada en obscuridad y malicia.


Entre las criptas de donde surge aquella tétrica carroza fúnebre motorizada, la portada del Lucifer III sólo a cuatro de los cinco integrantes de la banda, lo que nos permite observar a la parca oculta tratándose de integrar al grupo. Gracias a esta imagen podemos comprender los cambios que ocurrirían en la banda, pues desde diciembre de 2019 tuvimos la noticia de la salida de Alexander Mayr en las cuatro cuerdas, quien sería sustituido para la promoción del álbum por Harald Göthblad; algo que podremos escuchar una vez que sean reprogramadas las fechas de sus presentaciones tras el término de la contingencia de salud que afecta al mundo.

Efectivamente, aquí tenemos la versión más tersa y melódica de Johanna Sadonis. No podemos esperar en Lucifer III alguna explosión sonora ya que todo queda controlado bajo un espeso velo pop que logra domar cualquier intento de rabia o dolor que bien podríamos esperar a través de su viejo doom y proto-metal. Aun está la obscuridad presente gracias a las obsesivas líricas que hablan de seres malignos y muerte, pero melódicamente hablando debemos tener unos oídos muy abiertos para eliminar el prejuicio hacia el tenue hard rock y brindar una posibilidad hacia el occult heavy pop que podemos escuchar en cada uno de los nueve tracks que nos ofrece Lucifer.


sábado, 11 de abril de 2020

The Goners : entre resacas y nuevos senderos


Cuando una banda busca nuevos senderos para su sonido las cosas pueden resultar muy distintas al concepto original, y en algunos casos, la esencia sonora se transforma hasta hacer irreconocible al grupo. Para muchos eso significa avance, pero para otros es señal de mutación, lo que los obliga a cambiar de piel bajo una lógica de coherencia en los conceptos acústicos y respeto con sus seguidores. Knate, guitarrista y líder de los reconocidos Salem's Pot ha dejado a su banda para unirse a unos pocos conocidos Yvonne y crear algo nuevo... The Goners.

Tras la publicación del poderoso y lisérgico Pronounce this! en julio de 2016, discográficamente Salem's Pot desapareció del mapa auditivo. La bizarra banda enmascarada giró por distintos escenarios hasta exprimir la última gota de aquel sonido sucio que mezclaba el doom ácido de los fundamentales Uncle Acid and the deadbeats con las distintas corrientes del hard psych y hasta con el krautrock, pero una vez terminada su difusión fue necesario replantearse el siguiente paso a seguir. Ahí fue cuando las cosas se fueron transformando hasta que un demo publicado en febrero de 2019 nos dio una señal de los cambios que vendrían.


Con tan sólo dos pequeños temas grabados a finales de 2018 nos servirían para pausar el recorrido de Salem's Pot y presenciar el nacimiento de The Goners, una banda que no desecharía el doom ácido y el hard psych pero que ahora concentraría su estilo a través del hard rock garage y sucio heredero del ya clásico estilo de las bandas suecas The Hellacopters y Turbonegro, contradictorias entre sí pero complementarias bajo la visión de Nate Gone, Mick Dagger, Vic Odin, Timo Tinto y Grave Dave. Bajo esta nueva lógica sonora, la nueva agrupación decidiría bajarle al fuzz para sustituirlo por las distorsiones crudas e hirientes en las guitarras a través de breves canciones directas y sin contemplaciones.

Mientras observamos la ilustración de una bella chica en bikini a punto de plantar un beso a un demoníaco esqueleto, bajamos la aguja sobre el Good mourning publicado en marzo de 2020 por la reconocida disquera RidingEasy Records para conocer los secretos que se resguardan en él. Bajo el concepto de una constante derrota tras los vanos esfuerzos en la porquería de un mundo sin sentido que nos atrapa de lunes a viernes, The Goners retoma la vieja fórmula de guitarras afiladas, bajos profundos y baterías insistentes para crear un álbum debut incendiario como una forma de encontrar un poco de alivio.
El álbum debut de engancha desde el primer momento gracias a una combinación de géneros que logra conectar con aquellos que buscan un hard rock directo, una mezcla entre garage psicodélico, el proto-doom obscuro, el punk setentero y rock acelerado del nuevo siglo bajo la escuela sueca. tenemos dardos envenenados llenos de ansiedad como en "The sickening", pero en cambio podemos escuchar melodías infecciosas herederas del pop psicodélico de los años 60's como en "The little blue" o aquel riff de "World of decay" que obliga a buscar una jaula para bailar dentro de ella a pesar de su densa áurea que jamás la abandona, lo que convierte al tema en un single seguro debido a su infecciosa melodía y su solo de guitarra incendiario. Bajo un estética similar pero con una melodía más complicada de digerir, "Evil  (is not enough)" nos atraviesa con su lisérgica figura inicial y aquella tormenta de guitarras ahogadas en wah vintage.

Sin embargo, Nate Gone no se puede escapar de todo lo que fue Salem's Pot y constantemente se nota como regresa a sus vicios sonoros, como los arreglos rebuscados y efectos de sonido que podemos detectar en la psicodelia delirante de "Down & out", "You better run" parece ser un track descartado de su último álbum gracias a sus constantes cambios y ruidos cósmicos que la adornan, y también en aquel halo místico bajo un ritmo aletargado pero rabioso de "High low and never" que sabe transformarse y regalarnos finalmente un hermoso solo de guitarra con un cierto sabor surf que poco a poco sube a la estratósfera. Y por si fuera poco, The Goners nos regala un affair western bajo el nombre de "Good ol' death", algo que ya habíamos escuchado en el Pronounce this! con el track "So gone, so dead", título que nos remite de manera inmediata al nombre de este nuevo proyecto.


Aún con el indudable sabor a Salem's Pot, Good mourning tiene el espacio suficiente para crear nuevas atmósferas llenas de maldad y acidez que envuelven irremediablemente. El track inaugural del disco logra hacer coincidir todos los estilos sonoros ya descritos: unos notas descendentes confiesan el surf garage de los años sesentas, la línea rítmica se acerca peligrosamente entre los ritmos bailables de The Sonics y la agresividad de The Hives mientras las estructuras melódicas nos traen al recuerdo de The Hellacopters decorado con algunos detalles de acid doom. "Are you gone yet?" muerde y no suelta, cuatro minutos venenosos que no frenan un solo segundo mientras todo se prepara para un solo de guitarra infernal que logra hacer volar todo por los cielos. Efectivamente, a nadie le importa un carajo lo que ocurre en nuestras miserables vidas, pero quizá una colección de guitarras insistentes y afiladas pueden lograr sacudir por algunos instantes nuestros mórbidos sentimientos ante la inminente muerte.


A pesar de su salvaje sonido, es necesario escuchar con detenimiento el Good mourning para sacar de él su mejor provecho. Los temas son quizá desenfrenados, pero en su interior guardan una sensación de dolor que los acercan mucho al sentimiento melancólico y sombrío del doom. Cada track es un gancho al hígado que tras dejarte sacudido, te obliga a regresar al ring por la siguiente dosis. Sin lugar a dudas es adictivo como siempre lo fue Salem's Pot, pero esta re-encarnación llamada The Goners logra desarrollar un ambiente propio que le permitirá dar una nueva oportunidad a Nate, pero sobre todo, enamorará a quienes ya lo seguíamos desde hace varios años.



miércoles, 8 de abril de 2020

Earthquaker : a cinco años del primer movimiento


Mantener un espacio de escritura en línea con la intención de que éste sea leído por aquellos que aman la música es muy complicado. Tratar de traducir en palabras esos sentimientos que solamente el rock despierta al travesar las células y alojarse en las neuronas puede convertirse en una odisea difícil de mantener la tenacidad para seguir buscando álbumes que valgan la pena compartir, la terquedad por continuar realizando un trabajo sin remuneración y la claridad para tener los oídos frescos para seguir captando las propuestas sonoras que realmente valen la pena más allá de prejuicios y gustos personales.

Earthquaker: Rock y letras ha llegado a sus cinco años de existencia, algo que en principio podría sonar imposible para un espacio virtual construido por una sola persona. Sin embargo, el esfuerzo ha valido la pena porque no sólo se ha mantenido esa pasión por la música ruidosa que viaja en aquel amplio sonorama entre la estridencia multicolor de la psicodelia pesada hasta la densidad obscura del proto-doom, pasando por la aspereza del stoner y sus diversas variantes, el amplio espectro del hard rock y aquella tendencia por recuperar los sonidos del pasado por medio del rock vintage.

Ilustración de Maarten Donders

Durante cinco años y hasta el día de hoy, Earthquaker: Rock y letras ha publicado 592 notas, de entre las cuales podrán encontrar reseñas/reviews al álbumes, videos, historias, algunas traducciones de letras y hasta una que otra entrevista. Sólo durante este último año, la página ha presentado 86 publicaciones y ha sumado a su registro de entradas un total de 133,000 visitas.

Aún con esta numeralia, el objetivo es seguir creciendo sin perder la calidad de los textos y de las propuestas seleccionadas a través de un gran soporte de opciones para acercarse a los contenidos realizados. Earthquaker: Rock y letras cuenta con su página electrónicaFacebook, Twitter, Spotify e Instagram, pero ya se está cocinando algunas nuevas ideas para ofrecer otros medios para compartir el trabajo realizado.


La mejor forma de celebrar estos cincos años es a partir de una pieza sonora que está por cumplir 50 años de su publicación. "Celebration day" de Led Zeppelin se convierte en nuestro himno para el festejo merecido. Ha llegado el tiempo de bailar, cantar y festejar, aunque ello ocurre cada vez que una nueva publicación llega a la página de Earthquaker: Rock y letras como si se tratara de llegar a la tierra prometida gracias al poder de la música y al intento de que hacen las palabras por auscultar lo que hay dentro de ella a través de colocarse dos audífonos en los oídos y colocar toda la atención debida en la escucha.

Como si fuera un médico antiguo, Earthquaker: Rock y letras toma el estetoscopio para interrogar aquel cuerpo sonoro lleno de repercusiones que cada día nos ofrece el mundo atascado de ruido. Cada una de sus publicaciones es un eco de aquel ente que pregunta al estruendo, respuestas llenas de explicaciones que buscan traducir en letras lo que las sensaciones vibran frente al estrépito. Sin lugar a dudas, este barullo encontrará la manera de continuar recorriendo su sendero para mantener su resonancia por mucho años más...
Ilustración de Maarten Donders