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viernes, 17 de abril de 2020

King Buffalo : entre asteroides y estrellas muertas


La mirada se levanta al cielo en búsqueda de respuestas que resuelvan nuestras incógnitas. El misterio es tan grande como el Universo y las preguntas tantas como las estrellas que se observan en el firmamento, pero aún sabemos que pueden existir una infinidad mayor. Lo que ocurra en aquellos puntos luminosos son todavía más un secreto, pero nuestra imaginación juega a desarrollar civilizaciones extraordinarias, sociedades en guerra continua y viajeros que observan sus batallas. No importa lo que realmente ocurra, nuestra mente es tan poderosa que ya ha construido sus historias con todo y sus desastrosos finales...

Existen bandas que poco a poco desarrollan su estilo hasta convertirlo en algo único, pero quizá es más difícil lograrlo dentro de la pléyade de posibilidades sonoras que existen en cada uno de los géneros sonoros. El caso de la banda neoyorquina King Buffalo es quizá excepcional, pues gracias a su sendero recorrido de más de siete años han logrado construir a través de su fuerte psicodelia hecha  través de desarrollar el stoner metal y el krautrock un sonido mágico que logra engullir al escucha a su atmósfera acústica como si se tratara de un horizonte de sucesos a la boca de un agujero negro.


Si previamente la banda había logrado con su Longing to be the mountain de octubre de 2018 llamar la atención de muchos gracias a sus hipnóticos ambientes a partir de sonidos hechizantes y referencias cósmicas, ahora con el lanzamiento de su Dead star en marzo de 2020 tenemos los elementos suficientes para decir de King Buffalo es una de las bandas más importantes dentro de su género.

Bajo la lógica de un power trio, el grupo de Rochester sienta las bases para su propuesta hasta desarrollarla hacia lugares inimaginables. Los juegos de percusiones míticas de Scott Donaldson se unen a las multifacéticas guitarras de Sean McVay y las fuertes bases rítmicas del bajo de Dan Reynols, quienes a su vez revisten todo a través de teclados galácticos que permiten desarrollar las más varias posibilidades armónicas, ya sea fuertes pasajes construidos a base de acordes ásperos como también lisérgicos audioramas hechos a partir de la magia electrónica.


Dead star está hecho alrededor de una pieza colosal de más de 16 minutos donde el escucha tendrá la posibilidad de perderse completamente ante su progresivo avance que poco a poco logra la irremediable implosión. Dicho tema se llama "Red star" y se encuentra dividido en dos partes, una primera de base rítmica tribal y tiempo aletargado que sin duda nos coloca en el espacio exterior ante una estrella que muere poco a poco a pesar de la gran actividad que hay dentro de ella. Sin lugar a dudas, King Buffalo ha creado su "Red star" a través de la imaginación desarrollada en 2001: a space odyssey de Stanley Kubrick, ya que podemos escuchar referencias directas a monolitos sobre desérticas estepas cósmicas, sangre y ceniza que brota a través de un cuerpo celeste a punto de colapsar mientras se conforma la rebelión de los dominados.

Aquel sonido hipnótico de los sintetizadores de "Red star" poco a poco hacen perder la noción de gravedad al escucha, pero al mismo tiempo sirve de base perfecta para que los instrumentos vayan tomando su fuerza hasta lograr una desenfrenada carrera hacia el abismo la cual nadie podrá frenar. Los silenciosos ecos del espacio serán enfrentados contra las vibraciones de una entidad que no puede contenerse a sí misma, las figuras sonoras subirán de intensidad y el volumen hará cimbrar todo ante nuestras sensaciones. Las guitarras llorarán mientras las percusiones tratarán de imitar la lluvia de asteroides que cae sobre nosotros... ese será el momento en que el clímax de la escena frente a nuestra mirada nos mostrará toda la energía que contiene en su interior.


"Construido con la espalda de los indigentes
el monolito se levanta malvado y rojo,
esos fríos ojos negros observan hacia abajo envueltos en obsidiana

Cortando la sangre de los inocentes
el obelisco exige un sacrificio.
Los tiempos han llegado para los encadenados,
para derribar la torre... abajo, abajo, abajo

Se está haciendo tarde para los demagogos
repartiendo miseria a la población
aullando gritos grita que ya es suficiente

No más sangre para la opulencia,
condena a la ciudadela.
Nada qué perder excepto el peso de las cadenas, 
quemar el castillo... abajo, abajo, abajo"


Sin embargo, el cuarto disco de King Buffalo tiene más tesoros guardados además de su "Red star". Manteniendo aquellas atmósferas hipnóticas de materiales pasados, "Echo of a waning star" nos ofrece una melodía en loop que flota a la mitad de la galaxia, aunque "Eta carinae" nos regala escenarios más insistentes a través de su esencia psych y progresiva que enamora con sus guitarras sostenidas que poco a poco se hacen más agresiva conforme pasa el tiempo hasta que todo cambia bajo una figura llena de zozobra que simplemente te vuela los sesos. Por si fuera poco, la banda de Rochester nos muestra las dos caras opuestas de su moneda sonora: por un lado tenemos la acústica "Dead star" con su suave embeleso y su evidente desenlace, aunque por el otro tenemos aquella instrumental ensoñación electrónica llamada "Ecliptic" con todo su ambiente cósmico según las reglas establecidas por el krautrock más experimental.


Dead star es una paso hacia adelante dentro de la discografía de King Buffalo. Más allá de aquel sonido refinado que sabe cuando virar, cuando regresar y cuando explotar sin control, el álbum abre muchas posibilidades armónicas que lo convierte en un disco versátil y multifacético sin perder su sabor distintivo. Mientras las encríptadas líricas despiertan nuestra imaginación sobre civilizaciones en conflicto que buscan la oportunidad para sublevarse, la música nos arrastra por diversos paisajes cósmicos llenos de múltiples opciones. El disco es de sencilla escucha, pero si realmente se quiere exprimir todo su contenido, requiere el espacio y el tiempo suficiente para permitirle entrar a las neuronas y disfrutar su efecto hipnótico...


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