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lunes, 30 de abril de 2018

Vvlva : la nueva joya del vintage alemán


Un tétrico teclado entona una melodía creada siglos atrás para construir a su alrededor una atmósfera de misterio y atención. Mientras escuchamos por las bocinas la "Toccata and fugue in D minor" de Bach en un lisérgico órgano, sin previo aviso, varios instrumentos eléctricos aparecen en la escena para golpear con su fuerza y sacudir el alma de aquel osado oyente. La intensidad penetra el cuerpo para transportarlo a un pasado donde el rock rompió sus propias cadenas para experimentar con otros géneros hasta crear verdaderas obras de arte. No, lo que estamos escuchando no se hizo en 1970... estamos en 2018 y una nueva banda alemana regresa en el tiempo para componer su álbum debut, un material revival que sin lugar a dudas se convertirá en un clásico instantáneo.

Las aguas del río Meno bañan a la pequeña Aschaffenburg, una localidad que forma parte de la zona metropolitana de Frankfurt. A los pies de su imponente castillo de Johannisburg, el vocalista Tobias Ritter decidió crear un nuevo proyecto sonoro inspirado en todos aquellos sonidos que confluyeron a finales de los años 60 luego de ser parte por muchos años de Orcus Chylde, referente del hard rock vintage alemán. Bajo el sugerente nombre de Vvlva, encontramos a un multifacético quintento que de manera inmediata se inserta dentro del movimiento de retro-rock gestado en Alemania en los últimos años con Heat,  Wedge, Wucan, Willow Child, Pottwal y Mountain Witch.


Para la nueva banda de Ritter, a mediados de 2015 el vocalista comenzó a buscar excelentes músicos hasta que finalmente se encontró con los mágicos teclados Christian Karl, la hiriente guitarra de Philipp Muschal, el impresionante bajo eléctrico de Dr. Michael Hock y las poderosas percusiones de Johannes Seidel. El resultado final de varios experimentos sonoros es un combo que hace encontrar la acidez psicodélica en su vertiente más cruda, los primeros instantes del heavy metal heredero del hard blues sesentero, además del kraut rock con sus omnipresentes teclados progresivos. 

En mayo de 2016, Vvlva presentó un EP llamado Shaking bones con tres canciones donde bien podíamos escuchar su propuesta musical donde las atmósferas multicolor del hard psych logran una irónica sensación de teatralidad y rock directo. Este material sirvió de plataforma para que finalmente el grupo fuera firmado con la intensión de publicar su álbum debut por la mítica disquera World of Sound, etiqueta que ha tenido bajo sus filas a los neerlandeses de The Machine, a los alemanes Samsara Blues Experiment, o a los españoles Prisma Circus.


Bajo la supervisión técnica de René Hofmann, Vvlva entró a grabar a los estudio Lui Hill en febrero de 2017 lo que finalmente se convertiría en Path of virtue, el primer álbum del quinteto alemán que finalmente fue publicado hasta un año después. Entre sus surcos escuchamos el tributo más fiel al hard rock europeo de aquella escuela ahogada en teclados como Uriah Heep o el primer Deep Purple, aunque su esencia progresiva de inspiración tecnológica y espacial como sólo los alemanes lo pueden hacer es innegable. Pero lejos de lo que podríamos esperar, el disco nos lleva por distintos parajes muy lejos del cliché del hard rock revival. 

Path of virtue arranque con su confesión kraut llamada "Black sands", aunque la esencia del tema sea un hard blues intenso e inquietante. Para romper con cualquier prejuicio, Vvlva nos receta enseguida un tema de rock funky bastante pegajoso gracias a sus percusiones y su guitarra fuzz y wah con el nombre de "Motel floor". Tras estos dos temas iniciales, en el álbum nos podemos encontrar cualquier cosa: desde el imparable hard psych  de "Dieb der seelen" con su inagotable tormenta de notas hasta la suave balada con aires folk de "Second voice", pasando por la distorsionada "Cause & effect", la introspectiva Cryptic faith de profunda instrumentación o la rebuscada "Adam's owe" rescatada del Shaking bones EP.


Vvlva escogió como single de su álbum debut el tema que le da nombre. Un ácido vals se filtra por las bocinas de manera onírica, aunque una guitarra ahogada en wah quiebra el ambiente para dar paso a un ritmo infeccioso entrecortado que de manera inmediata ingresa a la sangre para enfermarla. Cuando el tema llega a su estribillo, los instrumentos se integran en una melodía que logra hacer despegar los pies de la tierra a cualquiera mientras llevas el tiempo con las palmas, pero por si ésto fuera poco, la banda nos sumerge en un abismo de misterio gracias a su puente musical de percusiones tribales y un duelo impresionante de proporciones cósmicas entre la guitarra y los teclados. En un poco más de cinco minutos, el quinteto bávaro logra condensar la gran variedad de sonidos que conforman su estilo. 


Bajo una estética vintage como sería de esperar, Vvlva nos ofrece el trabajo visual que acompaña a "Path of virtue". Entre filtros de múltiples colores observamos a la banda sobre los escenarios demostrando lo que saben hacer, mientras los amplificadores expulsan la música y las cervezas sirven de gasolina para los intérpretes. Alucinantes sonidos acompañados de imágenes penetrantes y la fuerza interpretativa de una banda mágica que, aunque parezca irónico, refresca la escena del retro hard rock alemán.


Si existía alguna duda de la calidad de lo que se hace en Alemania, y sobre todo en Bavaria, nuevamente surge otra banda que nos acierta otro golpe directo a la cara para hacernos besar el cielo por medio de un hard psych cósmico realmente mágico. Los ocho temas del Path of virtue de Vvlva logran transportar al escucha a diversas dimensiones sin caer en la repetición gracias a la gran imaginación de sus figuras, el encuentro de las insistentes melodías que crean composiciones que se bifurcan en la primera oportunidad que tienen y la impresionante capacidad interpretativa de sus integrantes. Atención, porque Vvlva puede convertirse en el próximo referente del hard rock vintage de Alemania...



sábado, 28 de abril de 2018

Risin Sabotage : Ucrania bajo el miedo, el cosmos y la muerte


Ya desde hace varios años ha existido una explosión musical que ha buscado el renacimiento de algunas ramas del gran árbol de rock, logrando en la última década la publicación de múltiples discos de heavy psych, proto-doom, grunge, heavy metal y stoner alrededor del mundo. Los medios de comunicación, y especialmente Internet, ha logrado derribar las barreras de la distancia; pero ahora nos encontramos ahogados bajo la inundación tras la ruptura del dique que contenía las aguas de todas aquellas propuestas que han tenido con la explosión tecnológica la oportunidad de grabar y difundir sus materiales sonoros.

Como en cualquier expresión artística, existen obras que emergen gracias a su calidad estética, su esfuerzo por construir un estilo definido y por su imaginación por refrescar un género por demás establecido. Así es como llegamos a encontrar a Risin Sabotage, una banda originaria de Ucrania que poco a poco va ganando terreno propio a base de un stoner  que hace confluir dos de sus tendencias fundamentales: el ruido lisérgico del hard rock y la psicodelia de finales de los años 60's que pedía permiso para besar el cielo con el sonido desértico y distorsionados característico de la escena californiana de los años 90's.


Risin Sabotage nació a principios de 2015 tras el encuentro de cuatros jóvenes que deseaban explotar bocinas con temas oníricos que por momentos te podían elevar al cosmos como también podía dejarte abandonado en el vacío espacial. El cuarteto ucraniano nos ofrece las baterías secas de Igor Nediuzhyi, la áspera guitarra de Vitya Panchishko, el abismal bajo de Valery Skorzhenko y la poderosa voz de Kirill Chepilko, cuatro almas que juntas construyen una magia especial que al primer acorde logran el despegue de cualquiera.

Casi de manera inmediata, la banda de Kiev publicó su homónimo álbum debut donde se podía escuchar una colección de aletargados temas de fuerte sonido con una clara influencia psicodélica. La esencia del material estaba en la potencia del fuzz rompiendo el silencio, lo que dejó sentadas las bases de su propuesta sonora; sin embargo el lanzamiento de su single "Boundless void" a finales de 2015 arrastró al grupo a los obscuros abismos del doom sin olvidar lo alcanzado unos meses antes.


Las siguientes noticias de Risin Sabotage llegaron hasta marzo de 2017 con la publicación de su segundo disco titulado Planet dies, material con una austera producción técnica pero con una energía cósmica suficiente para colocarse como referencia obligatoria del ruidoso género en su país junto con Stoned Jesus. Con tan sólo cinco tracks, Planet dies recupera el espíritu de la improvisación del hard blues sesentero para inyectarlo al stoner más ácido posible, combinación ideal que logra trasladar al escucha a galaxias lejanas para comprender el sentido de la vida y la muerte.

La falta de calidad técnica del segundo disco de Risin Sabotage, lejos de demeritar su calidad interpretativa, provocó una sensación de honestidad frente a su estilo sonoro y un reconocimiento a las composiciones por sí mismas y no por lo construido en el estudio de grabación. Planet dies es un denso viaje por el universo que pretende reflexionar sobre la existencia del ser humano en la inmensidad espacial y su dependencia a su estrella que le sirve de hogar. 


Luego de publicar en octubre de 2017 un tema recuperado de su debut en versión en vivo, el cuarteto ucraniano presentó en marzo de 2018 un nuevo single llamado "Serpent",  un tema impresionante que habla sobre las dudas que corroen el alma de los hombres al enfrentarse al carácter irremediable de la muerte. El track de tan sólo dos minutos y medio fue grabado en el estudio Broken Bricks bajo la supervisión técnica de Max Tovstiy y se encuentra editado para su distribución digital por Robust Fellow Prods. 

La diferencia de producción entre Planet dies y el single "Serpent" es abismal, pues la profundidad que alcanza el sonodo nos permite imaginar a una voz que nos habla desde el interior del cuerpo frente la ansiedad provocada por el fin que se acerca. La distorsión de los instrumentos crean el efecto desgarrador de un abismo que nos traga a su interior, pero cuando llegamos al breve solo de guitarra nos encontramos con una ácida figura que se diluye ante los tímpanos como si se tratara de una vaporosa imagen que se escapa de nuestra atención. Sin embargo, de manera irónica, el tema nos atrapa de manera inmediata gracias a la infecciosa figura de su línea melódica y el juego del bajo que logra soportar la intensidad mientras la batería nos logra regresar a la realidad.


"La gente era salvaje con carne en sus dientes. En lugar de rascacielos sobre ellos sólo había montones de techos colgado del cielo y el número de colmenas aumentaba. El maestro quemó las escrituras pero esperaba que estuviera equivocado, tan asustado por la verdad que estuvo en silencio por mucho tiempo, luchando por esforzarse para cada ser vivo regrese de donde ha venido. Una serpiente de dos cabezas exprime mi cuello, los murciélagos se comen mi sangre llevándome de regreso..."

Hay países en donde su cultura musical los ha llevado a construir florecientes escenas dentro de géneros específicos, pero ello nos hace olvidar lo que se hace en otros lugares donde el rock no figura como uno de sus principales tendencias estéticas. Risin Sabotage rompe con el prejuicio y nos demuestra como un concepto sonoro puede tener distintas posibilidades desde una perspectiva distinta. Aquí está la propuesta y sólo basta darle la oportunidad...

Página de Bandcamp de Risin Sabotage:
https://risinsabotage.bandcamp.com/track/serpent


jueves, 26 de abril de 2018

Green Lung : brujas, rituales y posesiones demoníacas


En sus más de tres años de existencia, las listas que publica la página electrónica Doom Charts se ha convertido en referencia y brújula dentro de la escena stoner/sludge/doom/hard-psych de todo el planeta; por lo que es imposible hacer caso omiso a sus catálogos mensuales. En su última relación nos encontramos con un EP de hipnótica portada que obliga pulsar el botón de play sobre ella, siendo así como nos encontramos ante Green Lung.

Con apenas un año de haberse integrado como banda, este grupo originario de Londres, Inglaterra se ha ganado un lugar selecto entre el cada día más competido mundo de rock vintage que busca recuperar la esencia de los primeros momentos del heavy metal y doom. Con sólo teclear su nombre en el buscador de Google, nos encontramos con varias reseñas realizadas por las revistas electrónicas más reconocidas del género; por lo que era necesario comprobar las recomendaciones más allá de las primicias y tendencias sonoras marcadas por estos sitios web. 


Si bien en junio de 2017 Green Lung había aplicado un certero golpe con su demo que incluía la demoledora y estridente "Green man rising" en compañía de la aletargada "Freak on a peak", la banda logró jalar los reflectores hacia ellos por medio de su EP titulado Free the witch, un material conformado por cuatro temas grabados por Wayne Adams en el Bear Bites Horse Studio durante noviembre de 2017 y presentado en febrero de 2018. El resultado directo de esta granada de fragmentación fue el contrato logrado con la disquera alemana Kozmik Artifactz para publicar su álbum debut el próximo año.

Con tan excelente carta de presentación, es necesario detenerse un segundo para desmenuzar a este espécimen adicto a las dulces hojas. La banda se encuentra conformada por la desgarrada guitarra de Scott Masson, el punzante bajo de Andrew Cave, la penetrante batería de Matt Wiseman y la polifacética voz de Tom Templar: cuatro jóvenes que toman como punto de partida las semillas del proto-doom de Black Sabbath y Pentagram para aderezarlo con la acidez del heavy pysch, la potencia obscura de Danzig y el stoner más crudo.
Free the witch se distingue por la fuerza interpretativa de la banda que por momentos recuerda el stoner metal de The Sword de sus primeros discos para encontrarse con la magia lisérgica de Electric Wizard. El tema que le da título al EP es golpe directo de sonido distorsionado semejante a una tormenta de arena con un ligero órgano que termina por empalmar los planos sonoros mientras escuchamos una súplica de libertad a la extraña mujer que realiza hechizos bajo el amparo de los bosques. En seguida escuchamos una áspera marea llamada "Living fossil", la cual se distingue por el wah de su guitarra, la soltura de las figuras en el bajo y su lírica sobre antiguos seres abismales. Para cerrar el material, por las bocinas se escapa unas pegajosas líneas de bajo que construyen un pantanoso soporte para una onírica melodía que habla sobre tierras malditas hasta atraparnos en sus mórbidos terrenos.

El primer EP de Green Lung tiene en "Lady Lucifer" su primer single gracias a su insistente figura de guitarra que nos remite inmediatamente al stoner desértico de los años 90's, pero una vez que nos ha atrapado, el tema se vuelve mucho más espeso gracias a su misterioso velo fantasmagórico de sus tenebrosas voces y los efectos ácidos de su instrumentación. Paso a paso nos adentramos a sus abismos hasta que su coro cae sobre nosotros para embelesarnos, momento en que no existe retorno posible. Sus acordes son fuertes, pero su línea melódica sirve de equilibrio perfecto para intentar desmenuzar el muro de ruido y escuchar detenidamente su obscura lírica sobre terribles seres, rituales satánicos e irremediables posesiones demoníacas.


"Primero llegaste a mí en un sueño, inmediatamente después supe que eras mi reina. Sonreíste con labios encarnados mientras susurrabas obscenos ritos de magia negra. En la obscura noche me llamaste por mi nombre, tus uñas arañaron mi ventana. El trueno crujió y luego vino la lluvia. Despierto sangrando con una vena abierta.  Yo sabía quién eras, Lady Lucifer. La maldad camina aquí sobre la tierra. No puedo correr y no puedo esconderme porque ella está dentro de mi mente, la siento a mi lado. Ella me tiene hipnotizado, estoy enamorado de la novia de Satanás. No puedo llorar y no puedo gritar. Se escucha la campana fúnebre, es hora de decir adios. Estoy atrapado bajo su hechizo, ella me enviará directo al infierno..."

Unos días antes del lanzamiento digital de Free the witch, a través del canal de YouTube de Stoned Meadow of Doom se presentó el video de "Lady Lucifer", un trabajo visual realizado bajo un estética retro que simula las viejas películas de terror serie B reproducidas en videocassetes analógicos formato Beta Max o VHS. En sus imágenes podemos observar a la banda interpretando el tema mientras se intercalan extractos de aquellos filmes sangrientos y bellas mujeres bailando al ritmo de psicodélicas melodías. Mujeres desnudas ofreciendo su pasión a la obscuridad, sacrificios rituales que ofrecen la sangre inocente al maligno, aquelarres que hacen coincidir brujas y demonios con la finalidad de celebrar la maldad.


Luego de escuchar los cuatro tracks que conforman el Free the witch, confirmamos que este material no es sólo un torso desnudo emergiendo de una tétrica atmósfera de neblina y roca. Este disco es una muestra de la pasión que despierta el viejo doom y el deseo por resucitarlo en el nuevo siglo. La estridencia de su sonido se impone sin temor, la lírica directa confiesa la maldad que ronda por el mundo y la intensidad interpretativa confirma el nacimiento de una banda que seguramente ganará un lugar propio dentro de su género...


martes, 24 de abril de 2018

Wicked Wizzard : cuando el infierno arde en Vizcaya


Un rayo cósmico se postra sobre la montaña sagrada para hacerla explotar en un millón de pedazos que quedan esparcidos por el desolado paisaje monolítico. La fuerza gráfica contenida en tan sólo una ilustración sirve de impacto visual para hacer referencia al contenido sonoro que resguarda. Con los sentidos atrapados, nos disponemos a darle la oportunidad a un material discográfico creado por una nueva banda, pero tras su detenida escucha, agradecemos el favor hecho por los dioses guardianes de la música al hacernos coincidir con un álbum mágico, directo y concreto.

Ante nosotros tenemos el debut discográfico de Wicked Wizzard, una banda formada a principios de 2017 en Mungia, un pequeño lugar dentro de Vizcaya, al norte de España. Desde sus primeros acordes, el álbum atrapa a los oídos ansiosos de escuchar rock distorsionado y obscuro heredero de aquellos momentos en que la ácida psicodelia, el blues eléctrico y el hard rock hicieron encrucijada para sembrar la semilla de lo que después se conocería como stoner. Acordes rabiosos bajo un manto de misterio nos dan la bienvenida, y tras algunos segundos, todo se convierte una melodía infecciosa que nos obliga a llevar el ritmo y levantar la mano cornuta.


Wicked Wizzard es un power trio en toda la extensión de la palabra: las guitarras afiladas de Unai Minguez desgarran las bocinas a la menor oportunidad, los tambores de Mikel Bidaurrazaga mantienen el ritmo mientras sus platillos rompen el silencio y las precisas figuras de bajo adornadas por momentos en un fuzz vintage sirven de soporte ideal para la voz de Iñigo Jauregui quien recita frases llenas de magia, obscuridad y maldad.

Son pocas las noticias que tenemos sobre bandas con este sonido en España, pero quizá lo sea más en el País Vasco y sobretodo cantando en inglés. Este tercio de jóvenes ya habían mostrado lo que eran capaces de hacer con su demo llamado Dirt y realizado de manera completa por ellos, aunque su calidad interpretativa quedó demostrada con su Live session, una presentación en directo del grupo realizada en Erandio (dentro de la zona metropolitana de Bilbao) que fue publicada en el canal de YouTube de la banda y ofrecido su audio a través de su página de Bandcamp.


A finales de 2017, Wicked Wizzard se metió al estudio Magic Box Musika bajo la supervisión técnica de James Morgan para grabar nueve temas, los cuales serían finalmente masterizado en Inglaterra  por Steve Kitch en su Audiomaster. El resultado obtenido es un poderoso debut que nos remite por momentos a Black Sabbath o a Pentagram como la inicial Witchstone con su riff ritual e infeccioso, la aletargada "The wizard" con su marcha fúnebre que le sirve de inicio o "Rainy sabbath" con su obvio título y su insistente figura. Sin embargo, el disco no es sólo proto-doom ya que el material se encuentra salpicado de momentos psicodélicos como la mágica "Swamp", el hard rock clásico de "Earthquake" con su solo de batería al más puro estilo de "Moby Dick" de Led Zeppelin, el suave desliz de concluyente "Hills of madness" o la stoner "Sin city" con su innegable sabor a carretera y marihuana.

El primer single del álbum es "Rednecks from hell", track que arranca con un riff entrecortado de gran intensidad que termina por agarrar camino y quemar combustible con su velocidad sostenida y directa. Como si se tratara de un contraste, la voz chillona de Iñigo surge de los fuegos infernales entre escalas pentatónicas fuzz muy en la escuela de Wolfmother y cambios de ritmo muy "doomys" con la intensión de sobrevolar los abismos. Cada instrumento encuentra su espacio propio para que en conjunto logren una muralla de sonido concreta difícil de quebrantar. En sus casi cuatro minutos, "Rednecks from hell" encapsula todo lo que es Wicked Wizzard: rock insistente que mezcla el stoner y el proto-doom por medio de temas bien construidos a través de riffs venenosos y el poder de un power-trio.


Los instrumentos y amplificadores colocados entre herramientas y una motocicleta, así es el garage donde Wicked Wizzard tiene su cuarto de ensayo. Así comienza el video promocional para "Rednecks from hell", un trabajo visual realizado por Xabi Giotisolo caracterizado por su suave tono sepia que coloca el fundamental sabor vintage cercano al sonido de la banda. La pequeña historia nos muestra las peripecias de Iñigo Jauregui en su trayecto al ensayo con el resto del grupo, un viaje entre cervezas que provoca el extravío de su instrumento. Una guitarra Gibson SG explota mientras un amplificador Orange conectado al bajo Fender le sigue el paso, compañeros ideales para una batería ilustrada por su propio dueño con imágenes que terminaron formando parte de la portada del álbum. Bajo el manto de la noche, una vagoneta devora kilómetros hasta frenar ante una tienda de instrumentos y para que el trío vasco cometer un robo...


Sin temor a escribir una exageración, el primer disco de Wicked Wizzard nos muestra a una excelente banda con un gran futuro frente a ella. Aunque pareciera contradictorio, su amplia paleta de estilos le confiere un estilo bien definido con múltiples posibilidades compositivas. Su equilibrado sonido entre la crudeza de la distorsión desértica y la onírica esencia lisérgica, le permite ir de la placa tectónica al cielo estrellado en unos cuantos segundos; algo que muy pocos grupos logran. Atención Mundo, Vizcaya tiene entre sus manos a un poderoso trío infernal que dará mucho de qué hablar...


viernes, 20 de abril de 2018

Svartanatt : el regreso del vintage sueco


Suecia ha transformado a su tigre endemoniado en un grifo, aquel ser mitológico que tenía cabeza de águila y cuerpo felino. Svartanatt ha publicado su segundo álbum y con él cambiado de bestia icónica para demostrar su transformación y crecimiento musical Pero no se asusten, la banda comandada por Jani Lehtinen aquel sabor vintage que hizo de su debut un deleite a los tímpanos y un viaje en el tiempo para las neuronas. 

Starry eagle eye fue presentado en marzo de 2018 a través de la disquera The Sing Records, aunque su primer single promocional fue lanzado desde septiembre de 2017 para preparar el terreno. Si bien la banda originaria de Estocolmo nos había dejado un excelente sabor de boca con su debut fechado en agosto de 2016 (reseña-review), el deseo por escuchar su continuación era obligatorio para saber cuál sería el camino que tomaría tras los buenos resultados de su primer material.


Precisamente con la intención de darle un seguimiento a su estilo, Jani mantuvo la misma alineación para su Svartanatt: Felix Gåsste en la guitarra, Mattias Holmström en el bajo, Daniel Heaster en la batería y Martin Borgh. Con una banda ya establecida a través de un sonido propio, bien podríamos esperar de este segundo álbum una repetición del anterior; pero más allá de esta salida fácil, el quinteto sueco da un paso hacia adelante para construir un material mucho más libre, quizá más sincero en su composición.

Teniendo al águila como elemento identitario, Svartanatt nos ofrece una colección de nueve temas que buscan a partir de un riff originario la construcción de melodías directas como se logró en canciones como "Demon" o "Rocket" presentadas en el debut; las cuales obtuvieron el gusto inmediato del público. Sin forzar las estructuras básicas de los nuevos tracks, encontramos en Starry eagle eye armonías que se desarrollan naturalmente y sin presiones a través del sentimiento que emana de ellas mismas.


La banda siempre se ha caracterizado por su energía melódica basada en baterías insistentes, guitarras ingeniosas con figuras adictivas, un bajo construyendo una plataforma para sostener el sonido y un órgano tenue que sirve de acompañamiento para crear aquella atmósfera vintage que gusta tanto en Escandinavia. Sin embargo, en esta ocasión podemos escuchar la transformación de los teclados hacia momentos de mayor presencia que por instantes toman el papel principal de las melodías ofreciendo una variedad de sonidos, desde pianos hasta sintetizadores que bien recuerdan a Deep Purple, Uriah Heep y UFO.

Aun así, la combinación de guitarras entre Jani y Felix siguen siendo el soporte principal para las nuevas canciones, las cuales nos muestran una variada paleta de estilos que sirven para enriquecer lo alcanzado por la banda en su primer disco. Starry eagle eye arranca sin contemplaciones con la electrizante "The children of revival" con su entrecortada figura que permite el descubrimiento de todos los elementos que conforman al grupo. Tras este inicio, el álbum nos ofrece varias sorpresas, desde temas de gran fuerza interpretativa que demuestran la calidad de la banda como en "Duffer" hasta melodías suaves que suben de intensidad hasta la explosión como la que le da tema al disco, donde las twin-guitars resultan fundamentales para alcanzar su intensión.


La hermosa melodía de "Wolf blues" que sorpresivamente se transforma en una desgarradora canción que arranca el corazón de quien la escucha, perfectamente se podría convertir en el centro de gravedad para el Starry eagle eye; aunque el álbum ofrece otras pequeñas joyas como rock directo muy sueco de "Wrong side of town", el sonido valvular de esencia carretera de "Black heart", la balada cósmica de profundos sintetizadores que es "Universe of" o aquella pequeña maravilla llamada "The lonesone ranger" con su ritmo sostenido donde los instrumentos van sumándose al final hasta alcanzar una intensidad que es imposible dejar pasar.

Sin embargo queremos centrar nuestra atención en "Hit him down", que fue precisamente el primer sencillo del Starry eagle eye. El track muestra la esencia del disco, pues a través de un riff pegajoso construido en base a una serie de acordes, la melodía se desarrolla sin presiones para crear un ritmo desbocado con espacios suficientes para desfrutar cada instrumento. En su puente musical, el tema baja de velocidad para crear una atmósfera de zozobra y un área ideal para un gran solo de guitarra en manos de Jani Lehtinen.


Desde el otoño de 2017 fue liberado en el canal de YouTube de The Sing Records el trabajo visual que acompañó el lanzamiento como single de "Hit him down". El video realizado por Roberto Noel nos muestra a Svartanatt en el claro de algún bosque perdido en la gran Suecia, pero en cuanto la luz del sol va desapareciendo, varios personajes extraños van surgiendo entre las sombras. Un rey ataviando con su túnica se pierde entre la obscuridad creada por los árboles hasta que dos seres enmascarados al puro estilo de la luche libre mexicana (¿acaso el Santo es uno de ellos?) comienzan a rodear al barbado monarca hasta que varios hombres cubiertos con mantos negros lo hacen desaparecer, como si la muerte se hubieras postrado sobre él.

Starry eagle eye se escucha en las bocinas. Sus melodías ingresan al cuerpo de manera somera para tomarnos desprevenidos, mordernos y soltar su veneno. Cuando caemos en conciencia, el quinteto de Estocolmo nos ha atrapado nuevamente con un disco sincero, directo y mágico. La banda se encuentra hoy aterrizando su bestia alada sobre los escenarios, así que un levantamos una plegaria para que su vuelo los haga cruzar el Atlántico y nos compartan un poco de aquel sonido sin cadenas...


miércoles, 18 de abril de 2018

Birth of Joy : cuando el alma se libera en un fuerte y pesado sonido


Escarbando en las diversas propuestas que la inmensa veta de rock en los Países Bajos ofrece, nos encontramos con quizá una de las mejores, ya sea por su carrera discográfica establecida o ya sea por su gran calidad interpretativa sobre el escenario. Bajo el nombre Birth of Joy tenemos a un poderoso power trio que explota sonoramente bajo un amplia panorama de ritmos, manteniendo su enfoque sobre los antiguos estilos eléctricos del siglo pasado pero con un sonido fresco e infeccioso imposible de ignorar.

La historia de Birth of Joy comienza en el año de 2005 cuando sus tres integrantes estudiaban música en Herman Brood Academy de la ciudad neerlandesa de Utrecht, aunque cada uno de ellos provenía de otras regiones de los Países Bajos: Amsterdam, Enschede y Leiden. En dicho lugar comenzaron a conformar su estilo clavado en el rock psicodélico sesentero con algunos toques de progresivo, garage y hard blues. Tras varios años de ensayo, en 2009 realizaron la grabación de su álbum debut de manera totalmente independiente con la intención de ganarse un nombre dentro de la escena de su país.


Con el paso de los años, Birth of Joy se convirtió en una banda habitual en el circuito de festivales europeos por medio de sus energéticas presentación y una serie de álbumes de gran manufactura y mucha imaginación compositiva. La disquera Suburban Records fichó a la banda en 2012 e inmediatamente re-edito su debut Makes things happen y presentó su continuación titulada Life in Babalou, sin embargo, la banda comenzó a tener su reputación de manera formal con la publicación de su tercer disco Prisoner. La química del power trío mostrada sobre el escenario fue capturada en 2015 a través de un CD doble llamado Live at Ubu, disco grabado durante sus presentaciones en Rennes, Francia. Sin embargo, no tuvimos muchas noticias de Birth of Joy en este lado del Atlántico sino hasta la publicación en 2016 de su cuarto disco titulado Get well y los videos promocionales que se desprendieron de él como "You got me howling" y "Hands down.

El grupo neerlandés se distingue por los penetrantes teclados con fuerte influencia del viejo rock ácido en manos de Gertjan Gutman, quien tiene un gusto mediado entre el estilo progresivo Pink Floyd y Emerson, Lake & Palmer y la psicodelia clásica de The Doors. Sobre esta base, la banda añade una frenética guitarra atascada de múltiples efectos sonoros comandada por Kevin Stunnenberg, quien también se encarga de las voces. Para integrar este cósmico bólido en su cósmico y onírico viaje, la batería Bob Hogenelst nos ofrece la precisión y la energía precisas para lograrlo. 


En febrero de 2018 fue presentado a través de la disquera Glitterhouse Records el quinto disco de estudio de Birth of Joy llamado Hyper focus, un álbum grabado y mezclado en el estudio The Void por Pieter G. Kloos, reconocido productor técnico que ha trabajado con The Devil's Blood, Motorpsycho y Gingerpig. Para esta ocasión, la banda neerlandesa nos ofrece un bombardeo psicodélico que va desde la violencia sonora de los norteamericanos MC5 hasta las múltiples posibilidades melódicas de los australianos King Gizzard and the Lizard Wizard, pasando por el hard blues etéreo de los primeros discos de Deep Purple y la energía del rock puro como Wolfmother lo concibió en su alabado debut.

Hyper focus es un lisérgico viaje que nos lleva por los pasajes distorsionados de nuestro inconsciente, un acercamiento directo a la comunicación establecida entre las neurona por medio de sinápsis, un flujo alcaloide corriendo a toda velocidad por las venas. El disco arranca con omnisciente teclado que nos prepara para el despegue sónico contenido en un chicloso tema llamado "Join the game" que sirve de prueba fiel de la técnica de la banda en cada uno de sus instrumentos. Sin embargo, el disco es un amplio abanico de posibilidades que bien nos puede llevar por canciones frenéticas como la entrecortada canción que le da nombre al disco y "You are many" con su estruendo creado por su tormenta de notas; como también podemos escuchar cosas más suaves como la ligera "Forenoon" con su sentimiento de innegable blues eléctrico. 


Por si fuera poco, Hyper focus confiesa dos de sus influencias más fuertes. En un primer momento, según los oídos educados en la vieja escuela del primer rock progresivo británico, podemos identificar la deuda directa a los teclados de Emerson Lake & Palmer, ya sea en la tenebrosa "Riff raff" con su toque obscuro que recuerda al clásico "Knife-edge" o en los hipnóticos sonidos de "Witches hammer" y sus múltiples posibilidades armónicas que sólo pudo imaginar el gran Keith Emerson. En segundo lugar podemos detectar un gusto por los sonidos latinos que bien podemos escuchar en el embeleso de trompeta que adornan a "Poor Duffy" y en el riff clavado en el primer Santana de su época Woodstock y percusiones tribales que identifican a "Sypdorkat" (aunque requiere mención especial los etéreos acordes de su introducción que nos llevan a recordar "In the light" de Led Zeppelin).

Para encapsular en una sola dosis el maremoto propuesto por Birth of Joy en su Hyper focus, escogemos su single promocional "Let it slide". Una guitarra asesina se intercala con unos teclados penetrantes para construir al unísono una melodía que penetra los poros de la piel hasta intoxicarla mientras una batería ensaya diversos remates para que finalmente marque un ritmo que jamás soltará en el resto del track. Persecución sonora que demuestra el virtuosismo de cada miembro de la banda, pero que al mismo tiempo nos libera de todas las cadenas mientras nos eleva hacia la estratósfera para hacernos chocar contra las estrellas del manto nocturno.


"Deseas creer que todo es bueno, pero estás de rodillas incapaz de moverte. Es momento de levantarse, despegar del polvo. Ahora sígueme y aprende a cómo confiar. Libera tu mente, déjala deslizarse, yo seré tu guía. Golpea la máquina, revuelve sus partes. Toma lo que necesites, consigue lo que has perdido. Cuando las cosas se ponen difíciles nunca te eches para atrás. ¿Cuándo verás que es momento de moverse? Ruidoso y pesado..."


El video promocional de "Let ir slide" realizado por Madelief van de Beek y Studio Brainbow nos muestran la vida de Birth of Joy sobre los escenarios, desde los camerinos hasta su explosión frente al público. La mejor carta de presentación del trío neerlandés es ésta, así que sólo permitamos que los insistentes acordes nos tomen de la mano para llevarnos al cosmos y la energía nos sature en una espiral que crece sin control hasta explotar en un millón de fragmentos sonoros por el universo...


viernes, 13 de abril de 2018

La Iglesia Atómica : entre cúmulos de galaxias y viajeros musicales


La muerte de Stephen Hawking llevó a muchas personar a regresar la vista hacia las estrellas y revalorar las ideas de aquellos que alguna vez reflexionaron sobre lo que hay más allá de la atmósfera. Desde los afamados científicos como Albert Einstein hasta los grandes divulgadores de la ciencia como Carl Sagan, pasando por los escritores de ciencia ficción como H.G. Wells e Isaac Asimov, el deseo por saber lo que existe afuera de nuestro límites terrestres llevaron a recordar lo planteado en el pasado. 

La música no ha sido ajena a esta búsqueda desde antes del fallecimiento del mediático del británico físico teórico, por lo que a la memoria llegan míticas bandas como los suecos Yuri Gagarin, los franceses Mars Red Sky o los mexicanos Vinnum Sabbathi; grupos que en sus conceptos sonoros han mezclado el viaje musical con el cosmos para formular nuevas preguntas e imaginar nuevas respuestas. En dicho contexto se publica Gran Muro de Coma, un colosal álbum instrumental de proporciones épicas creado por la leyenda boricua del stoner y rock psicodélico La Iglesia Atómica.


Luego de la publicación su álbum debut en agosto de 2017 tras una larga carrera iniciada en 1990 (reseña-review), La Iglesia Atómica se dedicó a soltar sus demonios internos con la intención de que la música los guiara hacia nuevos horizontes sin límites ni presiones. El regreso del baterista Herb Pérez a las líneas de la banda al poco tiempo de la presentación del disco, permitió que el grupo explorara sus capacidades interpretativas por medio del jam y la improvisación que sólo los buenos músicos sin cadenas ni prejuicios pueden lograr. Así fue las guitarras de Martin Latimer besaron el cielo a través de la guía espiritual creada por las líneas de bajo de Agustín Criollo.

La primera prueba que mostró el camino que estaba tomando la banda de San Juan de Puerto Rico fue ...On a voyage to the moon, single publicado a través de su página de Bandcamp en octubre de 2017 que confesaba de manera descarada la pasión del power-trio por la experimentación y su gusto por soltar las riendas a la inspiración a partir de las fábulas interestelares y los viejos programas de difusión científica como Cosmos. Sin embargo, La Iglesia Atómica había compartido anteriormente dos grabaciones antes de su debut  ("Across wounded galaxies" y "Astro Jam"), ambos temas grabados directamente de los amplificadores que demostraban la capacidad para la improvisación teniendo al universo como fuente de inspiración.


Sin embargo, Gran Muro de Coma es el primer material de la banda creado de manera conceptual y dirigido hacia un mismo punto de implosión. Durante los primeros días de febrero de 2018, La Iglesia Atómica se encerró en el estudio ALFA/2.0 para crear una poderosa obra instrumental inspirada en la Voyager 1, aquella sonda espacial robótica lanzada en septiembre de 1977 por la NASA con el primer objetivo de fotografiar los planetas Júpiter y Saturno, pero una vez cumplido ello, la intención fue alcanzar el espacio interestelar fuera de los confines del sistema solar. A partir de mayo de 2015, Voyager 1 se convirtió oficialmente en el objeto construido por el hombre más alejado de la Tierra, pero no fue hasta agosto de 2012 que se determinó que la sonda había alcanzado el espacio interestelar. 

Dicho aparato de alcances cósmicos guarda en su interior una gran relación con la música, ya que conlleva un disco de gramáfono hecho en oro llamado The Sounds of Earth, el cual contiene diversas grabaciones como saludos (en 56 idiomas distintos) y una selección de temas como muestra de la cultura sonora de nuestro planeta. Entre dichas melodías podemos encontrar desde el Concierto de Brandemburgo de Bach hasta "Johnny B. Goode" de Chuck Berry, pasando por el son tradicional mexicano "El cascabel", cantos de los indios navajos de Estados Unidos o percusiones senegalesas. 


Formalmente, el Gran Muro de Coma es un cúmulo de mil galaxias ligadas por la fuerza de la gravedad con gas y polvo cósmicos a 300 millones de años luz de nosotros; conformando el núcleo de la segunda superestructura más grande del Universo. Este elemento cósmico fue una de las primeras pruebas que llevaron a construir el concepto de la "materia obscura" gracias a las observaciones del astrónomo de origen búlgaro Fritz Zwicky en 1933 (además de concebir la idea de las "supernovas"). 

La gran oda al Voyager 1 compuesta por La Iglesia Atómica lleva el nombre de Gran Muro de Coma porque la sonda espacial se dirige hacia dicha superestructura, siendo así una interpretación sónica de la travesía del aparato a través de su viaje intergalático. En primer momento escuchamos un conteo de lanzamiento para escuchar el primer movimiento del disco llamado "Viajero", una obvia melodía pensada en la máquina hecha por el hombre que contiene un mensaje sonoro en su camino hacia los confines del Sistema Solar. Enseguida escuchamos los acordes helados de "Nube de Oort", la cual representa la lucha de la sonda contra una esfera envolvente de cuerpos fríos que frena su velocidad, siendo además la última frontera para alcanzar el espacio intergaláctico. Finalmente escuchamos el mensaje del hombre al Universo por medio de su representante mecánico a través de "Hijo del Sol", nombre lógico derivado de nuestra estrella.  



Como una pequeña muestra de los que es Gran Muro de Coma, hemos escogido a "Nube de Oort" como el tema ideal. Siendo la pieza central del disco, en ella escuchamos el esfuerzo de la sonda espacial por abandonar el calor del sistema solar para enfrentarse a aquel conjunto de cuerpos helados que lo rodean. Siendo un concepto teórico, el viaje del power trío puertorriqueño sirve como un medio para demostrar la hipótesis sobre aquellos restos sobrantes de la formación del Sol y los planetas circundando nuestro vecindario planetario y dando origen a los cometas que iluminan nuestros cielos nocturnos.

"Nube de Oort" arranca con un riff poderoso y constante que simula la fuerza de la sonda viajera que ha iniciado su viaje más allá del sistema solar por medio de sus tres generadores termoeléctricos de plutonio. Poco a poco la velocidad decae así como sus propulsores lo harán en un futuro cercano, pero las diversas fuerzas gravitacionales provocados por los distintos objetos cósmicos, ayudarán a mantener a la máquina creada por el hombre para que cumpla su misión de entregar su mensaje musical a la gran muralla de galaxias. Bien podemos escuchar la influencia de la psicodelia cósmica de Jimi Hendrix, pero la capacidad interpretativa del grupo llevará a otros niveles al género para transformarlo en una bomba sonora de heavy rock, stoner y heavy blues que rompe todas las barreras  conocidas para crear algo totalmente nuevo. Tiempo, magia y sentimiento en un tema impresionante que nos toma de la mano para llevarnos de paseo por el espacio sideral y para mostrarnos la inmensidad del Universo que nos rodea. 


Gran Muro de Coma está sonando en los océanos electrónicos de Internet a través de la publicación digital de la disquera argentina South American Sludge Records. Su impresionante portada realizada por Julian Ciceri resguarda el sonido hecho por La Iglesia Atómica de manera directa e improvisada en el estudio, aunque el material fue mezclado y masterizado en Alemania por Eroc Ehrig y en Perú por Diego Cartulin (guitarrista de Ancestro). El disco ha sido lanzado al cosmos en búsqueda de oídos dispuestos, mentes abiertas y cuerpos sensibles que permitan el fluir de los acordes distorsionados a través de estrellas, planetas y galaxias... ¿Están dispuestos, hijos del Sol, a sumarse al viaje?


miércoles, 11 de abril de 2018

High Reeper : el peso del martillo de cromo


Durante 2017 se creó una gran expectativa alrededor de una banda de Delaware radicada en Philadelphia. Varios medios electrónicos especializados en el heavy metal al estilo setentero redactaron grandes reseñas sobre su EP, material que sirvió para fundar grandes esperanzas en el quinteto norteamericano. Sin embargo, todo fue develado hasta marzo de 2018 cuando fue publicado finalmente su explosivo álbum debut de manera homónima: High Reeper.

El grupo se formó originalmente en 2016 con la intención de crear un grupo concentrado en el trabajo de estudio, por lo que se dedicaron a grabar maquetas en su pequeño local de grabación llamado Delwood; pero los sorprendentes resultados llenos de intensidad y energía los convencieron a presentarse en directo dentro del circuito de bandas de retro-rock y stoner de Philadelphia. De manera inmediata, la banda norteamericana formó parte del selecto grupo de bandas que rescataban el proto-doom y el hard rock como medio de expresión y deleite musical como Orchid, Freedom Hawk, Duel, Brimstone Coven, Demon Eye, Beastmaker o Salem's Bend.


High Reeper está conformada por Pat Daly y Andrew Price en las guitarras, Napz Mosley en la batería, Zach Thomas en las vocales y Shane Trimble en el bajo. Con esta alineación publicaron a mediados de 2017 su primer EP, un material rabioso que recuperaba la potencia de los primeros instantes que dieron origen al doom y al heavy metal en los años setentas, un disco que atrajo los tímpanos de los amantes del hard rock vintage con deseo de agitar la cabellera.

Si el estruendo del material era notorio, el transportarlo a los escenarios lo convirtió en una granada de fragmentación que explota por todos lados. Por si fuera poco, los infecciosos temas fueron alimentados con la presencia de la banda en vivo, provocando al mismo tiempo una reacción en cadena hasta llamar la atención de la gente y los medios especializados. Ante la gran expectativa generada, High Reeper firmó con la disquera italiana Heavy Psych Sounds Records de Gabirele Fiori (vocal y guitarrista de Black Rainbows y Killer Boogie) para publicar su álbum debut y realizar una gira por Europa.


Fue hasta marzo de 2018 cuando High Reeper fue presentado de manera íntegra, un disco de nueve tracks que demuestran la influencia del quinteto norteamericano por los eternos Black Sabbath y su estilo de múltiples ritmos que cambian de velocidad para crear tétricos ambientes y melodías adictivas. Bajo esta premisa, nos encontramos con un disco rico en temas infecciosos que van desde el proto-doom fundamental que escuchamos en la fumada "Weed & speed", el hard rock frenético de la impresionante "Soul taker" hasta los primeros pasos del heavy metal como en la fuerte melodía de "Friend of death", aderezado con algo de fuzz de la escuela stoner noventera que se disfruta en la inaugural "Die slow".

La experiencia adquirida por la banda en sus prácticas en Delaware llevó a High Reeper a grabar por ellos mismos su álbum debut en los TTR Studios de Philadephia, siendo el responsable técnico de producción, ingeniero de sonido y mezcla el propio Shane Trimble, bajista del grupo. Su gran trabajo en los controles queda demostrado en "Chrome hammer", tema de guitarras afiladas que se suman al unísono para crear una muralla de sonido impenetrable que desgarra los oídos mientras la batería golpea sin piedad y el bajo eléctrico repta por el suelo con figuras que recuerdan por momentos al gran Geezer Butler. La canción nació a partir de su título, pues a su alrededor se creó la música y las líricas, lo que terminó en una demoledora melodía que pega fuerte y deja resonando su estridencia por varios segundos tras el choque sobre los tímpanos. Su riff asesino de manera inmediata sueltasu veneno por las venas para arrastrarnos a un denso viaje de guitarras afiladas, insistentes escalas que rompen con el ritmo y duelos entre los instrumentos al más puro estilo de aquellas bandas de hard blues de finales de los años sesentas.


Con un trabajo visual vintage que de manera inmediata nos recuerda al Black Sabbath presentándose en la televisión europea bajo efectos psicodélicos, High Reeper presentó el video promocional de "Chrome hammer" en feberero de 2018. En sus anaranjadas imágenes podemos observar a la banda interpretando el tema entre chamarras de cuero, guitarras Gibson y sendos amplificadores Orange, con la plena intención de demostrar el poder del grupo en directo más allá del refugio de los estudios de grabación. La capacidad interpretativa se reflejada entre luces multicolores y juegos visuales que logran remontarnos en aquel pasado donde el hard rock sembraba su fértil semilla.


High Reeper ha anunciado su gira europea que llevará acabo durante abril y mayo de 2018 por Italia, Alemania, Suiza y Austria, la cual les permitirá compartir escenarios con King Buffalo y Heavy Temple. Cuero, hierba, alcohol y rock explotando con toda su energía que recupera aquel primer metal directo lleno de guitarras crudas y melodías adictivas que construye atmósferas mágicas y obscuras. La banda ha confirmado las esperanzas sembradas en ella, ahora nos toca a nosotros no perderles la pista porque seguramente nos darán muchas sorpresas en un futuro muy próximo...


sábado, 7 de abril de 2018

Earthquaker : a tres años de sacudir la tierra


Un siete de abril de 2015, un sonoro estruendo partió la tierra en dos con la intención de reflejar con palabras todos los sentimientos que el rock como género musical despierta en el interior del ser humano. Lo que comenzó como un ejercicio de escritura libre que sirviera de medio para compartir recomendaciones entre amigos, se transformó en un espacio de difusión que obliga a investigar qué es lo que se hace en el mundo, a afinar los oídos y a encontrar las mejores frases que definan lo que las distintas propuestas auditivas despiertan en un simple melómano aferrado a encontrar nuevas cosas que amplíen su espectro de ruido.

Cuando preguntan qué es Earthquaker, la respuesta inmediata está en que es una invitación constante a escuchar los proyectos musicales localizados más allá del concepto establecido y generalizado, una provocación que lanza una granada sonora sin esconder la mando, una confesión estética que busca  encontrar un reflejo entre las sombras de las redes electrónicas ahogadas en vacuas informaciones y datos sin sentido.


Luego de tres giros alrededor del Sol, este blog ha dejado de ser un espacio de recomendaciones musicales para ser ahora una red de amigos sin mayor intención que disfrutar a Euterpe, la musa de la música, quien en su electrificación permitió que el rock, su hijo bastardo, tomara el control de nuestras neuronas. Las bocinas no paran ni un segundo de escupir acordes que en su construcción intentan significar sentimientos, ideas, momentos e historias. Las circunstancias pueden ser favorables algunas veces y en otras todo se transforma en una contracorriente, pero la tenacidad se sobrepone ante el cúmulo de situación para sacar a flote un barco que surca distintas aguas.

Sin escapar de las fronteras trazadas desde su origen, Earthquaker no ha cesado de componer algunas frases dedicadas a aquellos que han utilizado al hard rock, revival, psicodelia, stoner, proto-doom y vintage como medio para expresar sus visiones del mundo, demostrando de la misma manera su capacidad interpretativa. Los límites auto-impuestos por el blog se han convertido en una nación y una identidad propia que logra asimilarse como un espacio definido que se permite explorar todas las posibilidades que dichas etiquetas engloban, aunque siempre existe la posibilidad de ir más allá para aventurarse hacia nuevos horizontes.


Gracias al trabajo colectivo entre bandas, colaboradores y amigos, Earthquaker logró tener más de 30,500 visitas en su tercer año de vida, sumando de esta manera más de 67,700 visitas en total desde su inicio. Diversos grupos se han puesto en contacto con la intención de formar parte de este espacio virtual, diversas personas solicitan que redactemos algunas líneas sobre su banda favorita y, por primera vez, tuvimos un colaborador que se ha sumado a las filas del blog con la intención de tener nuevos puntos de vista a través de oídos frescos y gustos musicales distintos.

Sin abandonar la característica de las letras que es el fundamento de este espacio, Earthquaker se encuentra en búsqueda de nuevas posibilidades de crecimiento. Entre playlist de Spotify y pequeños balazos en Twitter, nuestro concepto ha buscado hacerse presente. Por primera vez, el blog tuvo la oportunidad de interactuar con su público gracias a dinámicas que tenían como objeto regalar pases y boletos para diversos eventos, los cuales se obtuvieron por el apoyo de la gente de la revista Indie Rocks! Pero si ésto fuera poco, próximamente vendrán nuevas sorpresas...


Sin dejar a un lado lo alcanzado hasta el día de hoy, este blog expandirá sus horizontes hacia nuevas plataformas que le permitan extender su radio de acción. Con una comunidad en integración, Earthquaker tiene planeado construir un espacio audiovisual que le permita ir más allá de las palabras. Con un proyecto en gestación, nuestro concepto busca nuevos lugares que complementen lo que hemos construido en tres años de vida: un espacio dedicado a difundir y disfrutar el verdadero rock...


Así como lo escribimos en la última nota del año 2017, Earthquaker mantiene su paso firme para sostener una forma de vida dedicada al rock y sus diversas manifestaciones. Los eventos naturales ocurridos en México y las diversas ocupaciones laborales y personales de los que forman parte de nuestro equipo cimbraron por momentos la continuidad del proyecto, pero el amor y la pasión por lo que hacemos logró sobreponernos ante la situación para seguir por el sendero construido.

Nuevas bandas se formarán, nuevos discos se publicarán, más conciertos se realizarán... El alimento del que come Earthquaker jamás cesará, así que el propio motivo que sostiene al proyecto sirve de combustible para hacerlo caminar. Sin otro motivo más que el de continuar viviendo la música, este espacio crece hacia nuevos horizontes sin olvidar su esencia. Gracias a todos los que han formado parte de esta idea!! Rock y letras para tod@s!!


jueves, 5 de abril de 2018

As de Oros : el áspero blues nacido al sur del sur


Al final del continente americano se encuentra una pequeña ciudad, un austral lugar de la antártica chilena frente al Estrecho de Magallanes bañada por el río de las Minas. En aquel sitio en el extremo sur del planeta se resguarda una de las mejores propuestas de blues eléctrico que se ha escuchado en los últimos años, una banda con dos álbumes bajo el brazo que regresa a las raíces del género para ofrecernos sentimiento y música desgarradora sin límites donde se pueden escuchar crudas historias sobre drogas y sexo. 

As de Oros es el encuentro entre los tambores de Ariel Torres y la guitarra de Carlos Díaz, es un áspero dúo decidido a rasgar las bocinas por medio de un blues visceral inspirado en el pecado, es un espacio donde el alma se confiesa sin esperar perdón ni redención. La banda chilena ya había sido detectada por el radar de Earthquaker por medio de su debut El negro, el blanco y el diablo publicado en octubre de 2015 (reseña-review), pero fue hasta agosto de 2017 cuando la pareja presentó su continuación bajo el nombre de Bluescifer, material lanzado de manera digital a través de C.F.A. Discos y la disquera independiente argentina South American Sludge Records del ex guitarrista de  los míticos Natas, Sergio Chotsourian. 


¿Qué podría ofrecer As de Oros de novedad tras un debut tan brutal? Pues el dúo de Punta Arenas transformó las guitarras slide de su primer disco para crear un material más ruidoso por medio de una docena de efectos en la guitarra eléctrica sin que la banda pierda su esencia directa, alimentando de la misma manera a sus composiciones clavadas en el blues tradicional de nuevos matices más cercanos a la amplia gama del rock alternativo y la aspereza del stoner de corte desértico. 

En oposición a su tranquila portada que muestra algún paisaje austral delimitado por una cerca de púas, Bluescifer nos ofrece un sonido crudo adornado con líricas impacientes llenas de impaciencia, vicio y lujuria. Sin abandonar aquellos primeros momentos del blues electrificado que es la base de As de Oros como se escucha claramente "Blanca nena" con todo y su aguja pasando por un sucio vinilo, el segundo disco de los chilenos ofrece sonidos más frescos como en la inaugural "Clonazepan" con aquel riff bestial de poder asesino y su lírica llena de dolor. Pero el disco no se queda ahí: "La Queen" nos ofrece una figura insistente que recuerda algunas líneas del Vida de Perros de sus compatriotas Los Bunkers (aunque su escandaloso final logra transportarnos a una realidad alterna fuera de cualquier comparación), "Muchacha" es una pesada bomba que se refugia en el rock más denso lejos de cualquier contemplación, "Reincidencia" juega con los tiempos para crear una melodía caprichosa que termina construyendo una entrecortada oda sexual llena de energía, y la obscura "Lo que yo quiero" con la eterna oración sexo, drogas y rock n' roll.


Aunque pudiera ser algo imposible, México se encuentra muy cercano a la pareja de Punta Arenas. Como lo habíamos escrito anteriormente, el nombre del dúo nace de la leyenda surgida en el asesinato del caudillo Emiliano Zapata y su caballo As de Oros. Pero ahora surge otra casualidad, ya que la banda grabó su Bluescifer en el Centro Cultural La Idea de su ciudad natal, el cual se encuentra en la calle de Mejicana número 252; y aunque el nombre de una calle podría no ser importante, para Ariel y Carlos este dato puede dar origen a una canción.

El primer sencillo del Bluescifer fue "Eusebio Lillo", tema lanzado en el último día de mayo de 2017 que está inspirado en el nombre de una de las calles de Punta Arenas. El personaje que le da nombre a esta vía fue un poeta y político chileno quien compuso la letra del himno nacional de su país, aunque dicho espacio hace referencia a los límites de la ciudad austral. Refugiándose en la magia del blues, el tema nos demuestra el poder de la banda por medio de la sencilla combinación entre la guitarra eléctrica y la batería. Mientras Carlos Díaz entona una desolada lírica, su guitarra marca una sincopada figura que termina en una explosión sonora para hacernos despegar los pies de la tierra y llevarnos hasta el manto estelar. La batería de Ariel Torres no frena ni un segundo para marcar su venenoso ritmo, mismo que nos lleva patear charcos sobre el asfalto y mandar todo al demonio...


Hace unos días fue presentado en el canal de YouTube de As de Oros el video promocional de "Eusebio Lillo", un excelente trabajo visual que nos muestra a la banda sobre la citada calle a través de imágenes de fuertes colores que rayan en la ilustración. El vértigo se hace sentir cuando la cámara gira en 360 grados dejando como punto de referencia a la pareja, pero todo regresa a la estabilidad cuando vemos a Carlos y Ariel interpretar sus instrumentos. Entre máscaras de potros, alcohólicos piratas y sombreros de mariachis, la emblemática carta que inicia la baraja española es lanzada: el As de Oros.


Es imposible no recordar a The White Stripes o a The Black Keys cuando uno escribe sobre hard blues hecho a basa de guitarra y batería, pero existen otras bandas que es necesario repasar y disfrutar como The Bonnevilles o Dirty Deep, y especialmente, los chilenos de As de Oros gracias as u crecimiento compositivo que ha quedado demostrado en el reciente Bluescifer. Mujeres, drogas y música siguen siendo sus tópicos favoritos, pero el dúo de Magallanes ha logrado darle un toque más visceral a las líricas mientras que su horizonte sonoro se ha ampliado.

Descarga Bluescifer desde la página oficial de As de Oros: