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lunes, 17 de febrero de 2020

SuuM: la melancolía que brota de las bóvedas


Cuando te recomiendan el lanzamiento de un álbum a través de sus influencias sonoras, uno deposita
 todas sus esperanzas sobre dicho material deseando encontrar en él aquello con lo que fue comparado. Esto es lo que pasó en el momento en que Seeing Red Records hizo correr la noticia del retorno de la banda italiana SuuM, haciendo un símil de su estilo con lo que hecho por reconocidos grupos dentro del doom metal como Candlemass, Memento Mori, Solitude Aeturnus, Krux o Reverend Bizarre.

El pasado 14 de febrero de 2020 fue publicado Cryptomass, segundo álbum dentro de la discografía de aquella banda originaria de Roma abocada a mostrarnos todo lo que resguarda la obscuridad mientras nos abre el umbral que separa a la vida de la muerte. Su debut Buried into the grave (reseña-review) resultó ser un certero golpe para aquellos que buscan la recuperación del olvidado doom denso y pastoso que desde hace varios años ha quedado varado entre el stoner lisérgico y el metal aletargado, pero ahora es momento de afianzar esos primeros pasos con la intención de definir un estilo propio construir su horizonte sonoro.


Para lograr alcanzar este preciso objetivo, SuuM sufrió algunos cambios a su alineación. A la tétrica voz de Mark Wolf y las dolorosas guitarras de Antonio Painkiller, ahora se han sumado el poderoso bajo eléctrico de Joe Grave y las precisas percusiones de Fed Kemper. Ya con esta formación, la banda italiana entró a los estudios de grabación entre junio y julio de 2019 para registrar lo que hoy podemos escuchar bajo el nombre de Cryptomass, una espesa colección de nueve temas que sabe jugar con los cambios melódicos para provocar en el escucha las más variadas sensaciones bajo el espectro de la zozobra, la obscuridad y la rabia.

Sin embargo, al revisar cada uno de los tracks de dicho material, encontramos en la melancolía el elemento fundamental para su desarrollo lírico como armónico, construyendo al mismo tiempo un disco fundamental para comprender lo que es el doom metal en la Italia del siglo XXI. Desde que escuchamos el tema que le da nombre al Cryptomass sabemos que estamos frente a un álbum sombrío donde todo se hace denso gracias a sus acordes aletargados, a sus voces desgarradoras y hasta a sus desoladoras campanadas que marcan la hora final.


Sin embargo, Cryptomass no se queda bajo la sombra del cliché y los lugares comunes del doom tradicional, pues aunque la construcción armónica no se escapa de los cánones del género, cuando escuchamos el single "The silence of agony" descubrimos una línea melódica que trata de seducirnos más allá de las múltiples capas de sonido sombrío; pero luego de varios minutos bajo la mórbida neblina, SuuM nos ofrece una modificación en el ritmo para dotarle al track mayor dinamismo que lo acerca hacia otras vertientes del metal. Algo similar ocurre con la desgarradora "The failure of creation" con aquel riff inicial que logra sacudirnos la parsimonia y despertar nuestro intereses a hacia los elementos que conforman a su propuesta sonora.

Aunque "Mass in the catacomb" sirve de un breve respiro ante los grotescos rasgueos de las guitarras distorsionadas, el segundo disco de la banda afincada en Roma no termina por escapar del grillete en el tobillo que es el doom: el lento tiempo de "Burial at night" está hecho con toda la intención de sumergimos en las profundidades de ultratumba sin posibilidad de retorno, la intensidad melódica de "Funeral cicle" no ofrece escapatoria dentro sus abismales atmósferas, la rabia de "Claws of evil" termina amarrada bajo la estética de una condenación sonora que se escucha como sentencia, y la concreta armonía de "Reaper looks in your eyes" logra condensar la fuerza de la banda mientras ofrece un ligero toque lisérgico, siendo ésta quizá una de las melodías más interesantes del álbum por su juego sonoro que no termina por escapar de sus obvias influencias.


El track más furioso del Cryptomass es "Creatures from the vault", un tema de guitarras afiladas y un profundo bajo que terminan por saturar todo el espectro auditivo para golpearnos en la cara de principio a fin. Es imposible resistirse a su figura adictiva, la cual tiene  la capacidad de mutar hacia ambientes más sombríos que permiten a la voz relatarnos sobre aquellos demonios que se guardan en en el interior de los hombres mientras escuchamos una metáfora sobre las criaturas que resguardan las criptas. Interesante canción que nos ofrece una especie de estribillo melódico que nos obliga a seguir, nos regala un solo de guitarra maravilloso (el único del álbum), y nos proporciona una sensación que SuuM podría transitar por terrenos más crudos fuera de las cadenas interpretativas del doom tradicional.


Hace unas semanas encontramos una publicación de la banda donde se informaba la salida de Mark Wolf como vocalista de la banda debido a una situación laboral que lo obligó regresar a su ciudad natal al sur de Italia. Sin embargo, SuuM tiene ahora entre sus líneas a Misanthrophil en las vocales, lo que provocarán los aires de cambio en el estilo sonoro de los romanos. Mientras ello ocurre, Cryptomass explota en nuestras bocinas sin piedad como una muestra de lo que se puede hacer más allá de las reglas de un género sin perder su esencia... No apto para oídos sensibles.


viernes, 14 de febrero de 2020

Mount Hush : el blues ambiental que nace en los Alpes


Las atmósferas que se respiran a través del blues como género musical bien nos pueden transportar desde la melancolía hasta la rabia, pasando obviamente por la tristeza. Sin embargo, los sonidos creados por este estilo sonoro han ido tomando distintos senderos con el paso de los años gracias a su fusión con otras ideas armónicas e influencias acústicas. Desde hace varios años, el hard blues ha encontrado una clara zona de desarrollo y experimentación en su encuentro con la psicodelia y el rock progresivo, aunque existen realmente pocas bandas que puedan jactarse de trabajar completamente bajo esta interesante prisma.

Uno de esos pocos grupos es Mount Hush, banda alemana que tiene en la impresionante belleza de Los Alpes su inspiración para crear tenues ambientes con el blues como punto de fuga.  Si bien el grupo había llamado la atención con su participación en aquel split de octubre de 2015 junto con Atomic Mold o el "Interstellar  smoke" de diciembre de 2016 publicado junto con Death Proof, no sería hasta ahora con lo que podríamos nombrar su álbum debut cuando al fin tenemos a la banda en su máxima expresión con un material simplemente alucinante.


Si buscáramos algo que identificara al homónimo debut de Mount Hush sería ese afán por construir oníricos ambientes a través de tenues riffs que poco a poco suben de intensidad hasta lograr nuestra abducción y posterior desaparición sin retorno posible. La instrumental "Winter song" resumen muy bien esta idea gracias a su figura hipnótica que permite a cada uno de los integrantes de la banda crear un muro sonoro uniforme que logra el despegue y la inminente perdida dentro de los desconocidos pasillos de nuestra mente a través de la sensación de grandiosidad frente a la fuerza silenciosa de la naturaleza que se postra ante nosotros.

Ya los rumores del primer disco completo que la banda grabó durante diez días en la ciudad austríaca de Graz permitía que las papilas auditivas salivaran por adelantado, pero no es hasta que en los primeros días del febrero de 2020 tuvimos frente a nuestros tímpanos el colosal trabajo de un grupo que forzosamente llamará la atención de quienes buscan frescos sonidos llenos de imaginación. Aquel teclado somero con el que da inicio la inaugural "The ascent" prepara el terreno para las posibles incursiones acústicas nacidas del blues que luego serán desarrolladas por la psicodelia con sus múltiples tentáculos mientras permitimos que el viento sople y nos golpeé el rostro.


Mientras escuchamos ese suave y hermoso lamento llamado "Shinewater", Mount Hush nos muestra sus posibilidades armónica, pero cuando llegamos a "Fuenf" podemos descubrir que la banda puede acercarse a ciertas tonalidades progresivas  mientras con "Black moon" tenemos la oportunidad de escuchar a un grupo más agresivo por medio de un hard blues obscuro que habla de la expansión del universo. Por si fuera poco, el debut de los alemanes se permite hacer otros ejercicios etéreos a través de su "Summer song", track que poco a poco toma su fuerza hasta lograr una explosión de intensidad que demuestra de lo que es capaz la agrupación cuando le sueltan las riendas.


"Oh, te encantó la ilusión de la vida, hermosa maldición retorcida,
atraes con tus encantos de amor, tú concedes esta ilusión con paz...
parece que tomas lo que tomas para ser realmente libre.

Entonces llega tu reino... déjame vivir a través de tus venas
hasta que toda tu vida y todo tu tiempo se transforme en
sangre nueva, vieja montaña
déjame llevarme al otro lado
déjame llevarme a donde me esconda

Nunca pensé que llegaría tan lejos
ni siquiera por un momento

Déjame sentirte 
sangre nueva, vieja montaña
Déjame compartirte
déjame vivir a través de tus venas
hasta que toda la vida y el tiempo se conviertan en piedra"

Uno de los temas que más llama la atención es "Young blood, old mountain", track de guitarras más crudas que dejan caer el peso de una melodía densa llena de fuerza que es aprovechada por la magia atmosférica de los teclados para atraparnos en una sensación de intensidad difícil de ignorar. Las notas caen en cascada hasta por algunos instantes la calma llega para retomar poder y soltar su rabia contra el sorprendido escucha. No se puede negar cierto tufo vintage en la canción, pero quizá sea en ello donde radica el morbo que despierta desde sus primeros instantes. Por si fuera poco, "Young blood, old mountain" tienen la capacidad de transformar su melodía para ofrecernos una especia de vals macabro que logra hacer coincidencia con aquella lírica sobre el encuentro entre el ímpetu de la juventud y la fuerza de la naturaleza, tema preponderante durante todo el debut de Mount Hush.


El quinteto alemán tiene una innegable cercanía sonora con bandas como The Devil & The Almighty Blues, Colour Haze o hasta All Them Witches, pero si tiene algo el grupo que la distingue de ellas es aquella pasión por la naturaleza y su sensación de energía que sólo las montañas pueden ofrecer. Libertad, poder y magnificencia como fuentes de inspiración que terminan condensadas en un álbum bien balanceado que obliga al oyente a regresar la aguja al surco inicial para saborearlo con mayor detenimiento para exprimir mayor jugo de él. Disco de obligatoria escucha...


martes, 11 de febrero de 2020

Mocamas : cuando una promesa se hace realidad


Acordes secos y desgarrados se escapan por las bocinas mientras la aguja desgarra los surcos de vinil a su paso. El recuerdo a viejos sonidos se agolpa en la mente mientras los rascacielos de la enorme Recife sufren las vibraciones en sus cimientos. Imágenes multicolor se enfrentan en un batalla mortal contra la obscuridad abismal que la música construye con sus aletargadas e hipnóticas armonías, tormentas ahogadas en fuzz que miran hacia el mar y le hacen temblar.

En los últimos estertores del año 2019, un disco llegó de casualidad a los tímpanos de Earthquaker. La única referencia era Brasil y un proto-doom que bebía directamente del blues eléctrico. Esa combinación sería un dulce para un niño, una tentación que sería imposible dejar pasar. Fue así como la explosión sonora del Frantic wings light bulb logró enamorarnos desde el primer segundo con aquellas oleadas distorsionadas que inevitablemente hace coincidir al los primeros momentos del hard rock con aquella psicodelia cruda y lisérgica para crear densas atmósferas ambivalentes donde el sentimiento fluye sin control. Bienvenidos a Mocamas...


Lejos de ser este álbum el debut de este trío brasileño comandado por Gil Barros, Mocamas tiene ya un buen camino recorrido conformado por dos materiales discográficos más: el homónimo de agosto de 2015 y el Modern Lulu de diciembre de 2017. En aquel momento, el grupo se distinguía por un hard psych más salvaje y directo donde los track están orientados a otorgarle un peso importante a las melodías para que éstas sirvan de soporte para granadas explosivas creadas a partir del efecto fuzz y a líneas melódicas inspiradas en el Ozzy Osbourne de sus épocas con Black Sabbath.

Manteniendo aquel sabor lo-fi de dichos álbumes, Frantic wings light bulb busca sacudir las consciencias con riffs asesinos sobre bases melódicas concretas, Sin embargo, para esta ocasión Mocamas se permite desarrollar lo que cada track solicita en su interior mientras rescata el antiguo blues eléctrico para dotar de intensidad al material. Tan sólo con escuchar la inaugural Monk Waltz con su atmósfera ruidosa que tienen la capacidad de construir silencios precisos y hasta adentrase a la jungla con sus percusiones rituales, sabemos que estamos frente a un disco que nos calará.


Frantic wings light bulb nos recuerda por algunos momentos a otros disco hermosos del Brasil dentro de estos menesteres como el Handmade de Muddy Brothers, el Neverending cycle de Stone House on Fire o el single Dark redemption de Necro, pero el último álbum de Mocamas se distingue por ese sonido crudo y sin pasteurizar que por instantes pareciera ser sufrido más que gozado. "Please the senses" se va discurriendo poco a poco con aquel lamento que nos arroja en un abismo imposible de abandonar, aunque el tercer disco del trío de Recife nos frece otros temas más venenosos como en la relajada "Molten stones" o en la afilada "I do believe" con su insistente aguacero de figuras.

Por si fuera poco, Mocamas nos ofrece la otra cara de su moneda con dos tracks con aires acústicos que nos remiten a épocas obscuras llenas de misterio y zozobra, algo que queda de manera demostrado en "Said the cow" y su innegable tufo a "Planet caravan" de Black Sabbath. El otro tema con esta sensaciones desenchufadas es "Mariposa", una bella oda de percusiones mágicas que rompen con la esencia de la guitarra acústica que tras algunos minutos se torna en una bestia eléctrica llena de rabia y toxicidad.


Quizá el track más incendiario del Frantic wings light bulb es "The rest you know", una melodía infecciosa de ritmo entrecortado que te obliga a llevar su tiempo con los pies mientras la guitarra nos arranca los pies de la tierra y la batería sacude sus propios cimientos. Efectivamente, el track es rock puro y bebe directamente del viejo sonido setentero, pero también tiene la capacidad de ofrecer cosas propias  gracias a esa armonía que no se puede dejar de saborear. El fuzz es quien toma el control del escenario, pero el tema se brinda así mismo un espacio para la ensoñación lisérgica derivada de la improvisación del antaño hard blues.

Más allá de los gustos y preferencias, el Frantic wings light bulb es un álbum que guarda una misma áurea durante su poco más de media hora de duración. La distorsión nos toma de la mano para llevarnos por una senda llena de melodías adictivas que saben jugar con el blues electrificado y el hard psych con el único objetivo de provocar la elevación. No cabe duda, Brasil está regreso y urge regresar el oído hacia el Sur...





viernes, 7 de febrero de 2020

Desert Colossus : cuando el stoner holandés se torna místico


En el momento en que llegó a nuestros oídos las noticias sobre la publicación del segundo álbum de aquella banda de Países Bajos, toda nuestra atención quedó al pendiente con el deseo ardiente de escuchar la continuación de su incendiario y arenoso debut de enero de 2016 (reseña-review). En aquel momento tuvimos la oportunidad de deleitarnos con un material discográfico que recogía las diversas tendencias de lo que muchos hemos llamado stoner, pero ahora es momento de alimentar al género con una propuesta propia sin abandonar las obvias influencias.

Bajo el título de Eyes and tongues encontramos una salvaje colección de siete temas que nos arrasan como una tormenta de arena hasta ahogarnos en su sonido áspero tras su paso. Sin duda podemos escuchar en él alguno tufo al rock desértico de la escena de Palm Springs en mezcla perfecta con lo que hecho por bandas europeas como Truckfighters y hasta la vena cruda del stoner metal  pero es necesario rescatar que este segundo álbum de Desert Colossus logra construir su identidad propia gracias a varios elementos experimentales que surgen del progresivo y el hard psych para ofrecer un material que sabe mantener el interés durante sus casi cuarenta y cuatro minutos de duración.


En primera instancia, el Eyes and tongues lo podríamos dividir en dos momentos claros: una primera llena de vitalidad e intensidad que se destaca por tracks tóxicos y directos con poca duración, y una segunda parte donde la velocidad se reduce para permitirse crear un denso ambiente que sabe desarrollar diversas opciones sonoras a través una larga oda de casi trece minutos titulada "The One / Eyes and tongues". Gracias a este par de opciones, la banda de Zaandam abre su horizonte sonoro a múltiples opciones que nos obligan a estar atentos a su desarrollo musical como banda por medio de un proyecto claro hacia futuro.

El primer dardo venenoso que nos lanza Desert Colossus es "Tear me down", un tema rasposo que indudablemente fue compuesto desde las lógicas de Scott Hill y su Fu Manchu en conjunción con algunos elementos del primer  Red Fang. Sin embargo, los holandeses tienen la capacidad de ofrecernos riffs muy originales que mantienen nuestra atención de principio a fin y que al mismo tiempo dotan de personalidad propia a la banda.


Manteniendo la misma lógica de su debut, el segundo disco de Desert Colossus se monta sobre el V8 para correr a toda velocidad sobre las polvorientas sendas del desierto bajo un perspectiva cercana al viejo Queens of the Stone Age como se escucha en la impresionante "Null", track que sabe bajar su intensidad para crear un ambiente abismal que sorprende de manera grata. "Collect call to ready" retorna al stoner instrospectivo de los años noventas estilo Kyuss para sumergirnos en los obscuros océanos de la mente. "Wicked man" juega con los cambios de tempo para ofrecernos la rabia de unos acordes violentos que se enfrentan directamente con una entrecortada figura que bien nos podría colocar frente a un fuego ritual para comenzar una danza cavernaria y mítica.

Eyes and tongues concluye con aquel velo místico que por varios momentos nos mostró la banda en el transcurso del material a través de "The final sing of the end", un largo tema instrumental muy cercanod al doom lisérgico que hemos escuchado durante los últimos años; lo que nos permite pensar que Desert Colossus bien podría orientas sus pasos hacia nuevos derroteros acústicos más allá del stoner desértico que lo caracterizó en un primer momento.


Uno de los tracks más interesantes del Eyes and tongues es "Predicament", tema que sabe alimentar al llamado stoner elementos novedosos para permitirle su crecimiento más allá de los lugares comunes en los cuales muchas bandas han caído con el paso de los años. Obvamente ahí está ese salvaje y áspero riff desbocado que nadie sabe controlar, pero Desert Colossus sabe domesticar su estilo alocado por medio de acordes muy particulares que cortan la dirección y permiten llevar a la melodía hacia otras posibilidades armónicas. Tres minutos y veintidós segundos que demuestran la forma de hacer coincidir intensidad con intención sin que se escuche una fractura en la canción mientras el tímpano cae rendido a los pies de este ingenioso cuarteto holandés.



Desert Colossus había colocado su nombre dentro de las referencias obligatorias del stoner arenoso europeo, pero ahora con Eyes and tongues estamos obligados a abrir nuestra percepción para colocarlos dentro de una de las bandas más interesantes que existen en la actualidad. Las referencias sonoras jamás podrán ser eliminadas, pero el ingenio que puede ofrecer un grupo está en cómo aprovechar estos elementos auditivos para crear nuevas cosas y tomarnos de la mano para llevarnos de paseo por las posibilidades que ofrecen las dunas y lo que pueden inspirar éstas. Zoomer, Frey, Colle y Van Wijk lo volvieron ha lograr!!!



viernes, 31 de enero de 2020

Satánico Pandemoniun : entre máscaras y blasfemias


Escribir sobre el álbum debut de Satánico Pandemonium a partir de la obvia referencia a la película de 1975 dirigida por Gilberto Martínez Solares sería muy sencillo. Más allá de influencias e inspiraciones a través de una obra cinematográfica, la propuesta sonora hecha por esta banda de la Ciudad de México tienen los elementos suficientes para ser analizados por ellos mismos gracias a su densa interpretación y la atmósfera ritual que les acompaña.

Para aquellos que no están empapados de la escena underground mexicana alrededor del doom psicodélico, desde a mediados de 2018 se fue corriendo de boca en boca el rumor de una banda de enmascarados que se habían juntado para crear un nuevo proyecto más allá de lo que cada integrante hacía en otras agrupaciones con un nombre propio forjado. Una vez preparado su poderoso trabajo sonoro, el grupo aprovecho cada una de las oportunidades para presentarse para construir una leyenda a partir de ásperas interpretaciones y una presencia escénica digna de la música que ofrecían y precisa con respecto al mensaje.


Con integrantes de Chacal, Rivers of Gore, La Prístina Stereotipia y La Maquinaria del Sueño, nos encontramos con un salvaje combo aferrado al doom más lisérgico que tiene en la obsesión de las atmósferas saturadas e instrumentales su soporte sonoro para desarrollar un viaje tóxico por senderos obscuros que remiten a rituales satánicos, posesiones demoníacas y sacrificios dedicados al maligno. Satánico Pandemonium nos había amenazado en un primer momento con demo Sexxxorcista lo que podríamos esperar con su propuesta: un material alucinógeno acompañado de extractos sonoros de películas serie B y bajo presupuesto donde el común denominador era la sexualidad y la muerte.Sin embargo, las cosas fueron desarrollándose de manera rápida hasta llevar al grupo a los estudios Grábele Grábele a finales de 2019 para registrar su álbum debut con la supervisión técnica de Héctor Fernandez Mosqueda, mismo que fue presentado de manera digital en enero de 2020 bajo el nombre Culto suicida y que en breve será editado en versión física a través de LSDR Records.

Los largos temas que lo conforman se transforman en difíciles pesadillas que toman nuestras fantasías para convertirlas en negros paseos por nuestros demonios internos, aquellos que toman extrañas formas para disfrazarse al igual que los integrantes del Satánico Pandemonium Miguel Castro en la guitarra, Daniel García en el bajo, José Morán "Cosmo" en la batería y Sergio Oscura en los efectos de sonido; cuatro tipos enfermos que utilizan las sesiones canábicas para abrir las puertas que resguardan la ultratumba y compartir lo que se oculta en ella.


Como una boluta de humo que sale tras una bocanada y se expande a nuestro alrededor hasta saturar el ambiente, la inaugural "Las suertes de la magia negra" se desarrolla por medio de una figura de bajo saturado hasta que la melodía cae en un letargo hipnótico del que será imposible escapar gracias a su tentador sabor a aquelarre. Una vez infectados por el veneno de este animal rabioso, Satánico Pandemonium nos ofrece un tema lento y pesado que asemeja el difícil arrastre de un grillete amarrado al tobillo que deja escuchar el lamento de un muerto viviente que poco a poco nos relata su desesperación y coraje; un track que le de nombre al disco.

Las vibraciones de un acorde seco y desgarrador se escapa por las bocinas hasta hacerla tronar, momento ideal para que un ritmo infeccioso nos obligue a danzar alrededor de un fuego ritual en honor del caballero de las tinieblas. Sin embargo, la melodía calma su ímpetu para ofrecernos un himno dedicado al regreso de aquellos que habitan el averno titulado de manera correcta "Olor a muerte". Finalmente, Culto suicida nos regala una poderosa oda viscosa dedicada a un trace desesperado llamado "Mal viaje" que intenta mandar todo al demonio mientras la tétrica música nos ahoga en una fosa de brea de la cual será imposible escapar.


Como si se tratara de una pesada losa que se lleva en la espalda, los cuatro temas del Culto suicida se arrastran de manera penosa hasta que es imposible soportarlos. Sin embargo, y lejos de lo que se podría pensar, el gusto por escuchar estos himnos a la maldad y la muerte está en esa sensación de letargo e hipnosis que provoca la abducción sin opción de evasión. Aquellos cuerpos que cuelgan según la inspiración de Francisco González (el famoso Don Peterete, bajista de la banda chilena Arteaga) nos advierten lo que resguardan al interior del material discográfico, pero una vez rebasado el límite de la imagen, el sonido explota sin mediación en una ácida mezcla de ruido y depravación que sólo estos extraños personajes pueden crear gracias al poder de la música distorsionada y la fértil imaginación que ha sufrido una desviación tras la excesiva exposición a esas viejas películas y aquellas melodías dedicadas al diabólico caballero de las tinieblas...


martes, 28 de enero de 2020

Visdom : el sonido vintage de la mano cornuta


A lo largo de los varios años de vida que tiene Earthquaker: rocky letras como espacio dedicado al rock, siempre Suecia ha tenido un lugar muy importante dentro de la escena del revival, vintage y retro. Teniendo como referentes obligados a Graveyard y Witchcraft, el país nórdico se ha distinguido por ser una fuente inagotables de bandas que recuperan los viejos sonidos que dieron origen al hard rock como género a finales de los años sesenta y principio de los setentas; pero ahora es momento de regresar la mirada a Escandinavia para encontrar nuevos tesoros sonoros dentro de su constante pléyade.

Sin embargo, el caso del quinteto Visdom es especial: aunque los integrantes del grupo son alemanes radicado es Mainz, el grupo bebe directamente de los sonidos retros que han inspirado a las tierras vikingas, pero al mismo tiempo recupera los turbios sonidos que se han gestado durante la última década en el territorio germano a través de su propio punto de vista sobre los sonidos vintage.


Luego de su debut titulado Black soul publicado en julio de 2015 que estaba orientado hacia un hard rock básico, la banda presentó en diciembre de 2019 su segundo álbum bajo el nombre de White heart, material que rescata las raíces del rock fundamental a través de una obvia inspiración en gente como Black Sabbath, Wishbone Ash, Uriah Heep y Deep Purple pero con el impulso del nuevo siglo muy cercano a lo hecho por Rival Sons y, como lo mencionamos antes, en Graveyard.

El disco arranca con "Fever", track que fue presentado unos meses antes del lanzamiento del disco como single pero que de manera irónica nos ofrece un sonido grunge gracias a su rabia interpretativa y la fuerza de sus instrumentos bajo una estética moderna. Si uno se queda con esta primera perspectiva, uno podría crear falsas expectativas con respecto al resto del White heart, pero al dejar pasar la aguja sobre los surcos del vinil uno se encuentra con una hermosa sorpresa que crece a cada paso hasta concluir de manera magistral.


White heart dispara su primer dardo vintage a través de la arrolladora "Nightmare queen", canción que también de manera previa se había presentado como single. El track es venenoso gracias a su constante figura que sabe jugar con los cambios de tiempo para dotarla de intensidad mientras remata con un excelente juego sonoro que combina el teclado de Kris Toffersson y las guitarras de Patch Mönstrad y Dennis Litenkräm. La batería de Jan Osk no frena un solo segundo y el profundo bajo de Max Wernersson mantiene de manera constante la línea melódica para de esta manera terminar de construir el incendiario tema.

Enseguida escuchamos el track que le da nombre al segundo disco de Visdom, una tenue melodía compuesta desde los inicio de la banda con claros rasgos que sin duda recuerda a los Scorpions setenteros por medio de fuertes remates y acentos concretos llenos de magia. Enseguida los acordes de guitarra se intensifican en su distorsión para ofrecer soporte a un tema lleno de voces y colores obscuros llamado "Rebels", pero cuando se escapa por las bocinas la incontrolable "Otherside" (también compuesta desde el origen del grupo) todo se transforma en una fiesta de notas  que sabe utilizar los silencios para ofrecer texturas y momentos de intensidad hasta que un estribillo adictivo nos obliga a seguir el canto junto con la banda.


Sin lugar a dudas, White heart va de menos a más. Cuando llegamos a la cerradora "Vidunder" nos encontramos con una melodía desgarradora construida a partir de guitarras entrecortadas mientras la voces hablan sobre el mundo como un sueño frente a demonios que se burlan y monstruos que se acechan. Con todo el sabor vintage, la musicalización de "Vidunder" juega con teclados atmosféricos, duelos a muerte entre las guitarras eléctricas y un ritmo melódico indomable que seduce por su intensidad y su misteriosa magia construida a partir de la intriga que se esconde entre sus rincones.


Lejos de lo que podríamos pensar, varios de los temas que conforman White heart  fueron creados por la banda con anterioridad, lo que nos hace comprender que la precisión de su interpretación sólo se puede lograr con el paso de los años, permitiendo al mismo tiempo que el grupo se concentrara en trabajar su sonido y en la forma de capturarlo en el estudio de grabación. Es obvio que es necesario que el segundo álbum de Visdom madure para que sea digerido con todos los elementos que lo conforman, por ello es necesario compartir este material para permitirle su desarrollo natural y lograr así que la propia agrupación desarrolle nuevas cosas a partir de este hermoso sonido vintage logrado durante su media hora de duración...


viernes, 24 de enero de 2020

Hippie Death Cult : obscuridad, rabia y crítica social


Si hubo un disco que fue reconocido y celebrado durante el 2019 fue el álbum debut de Hippie Death Cult, banda poderosa y obscura nacida en Portland, Oregon que construyó una densa obra sonora indispensable para todo aquel amante del contradictorio pero tóxico ruido áspero en coincidencia con la posibilidad lisérgica y misteriosa. Bajo un tufo al primer doom setentero, nos encontramos con una colección de temas adictivas que despiertan el morbo a través de sus sombrías líricas y al mismo tiempo provocan la adicción con aquel sonido que bien podría ser comparado con un obscuro pozo de brea del que será imposible escapar.

Desde el momento en que fue anunciada la publicación del primer disco de la banda norteamericana a través de la reconocida disquera Cursed Tongue Records, los reflectores se posaron sobre el material discográfico. Más allá de las expectativas sembradas en el álbum, Hippie Death Cult logra dar un paso más allá del doom psicodélico que bien se confiensa en el nombre de la banda, para ofrecernos un verdadero aquelarre de obligatoria escucha donde la fuerza, la zozobra y la imaginación salen a flote de aquella neblina sonora llena de guitarras que sabe encontrar la rabia del fuzz con la viscosidad del wah.


Dentro de la tendencia marcada por los sonidos ásperos del stoner y la parsimonia del viejo doom lisérgico, Hippie Death Cult nos ofrece ambientes profundos que nos transportan a los misteriosos escenarios que describen sus líricas, a las líneas melódicas infecciosas que definen cada uno de los temas, y al consolidado sonido construido por el grupo gracias a la capacidad interpretativa de sus integrantes y a la conjugación de los instrumentos lograda a través de una excelente producción técnica realizada por Eddie Brnabic, guitarrista del grupo.

Presentado como 111, el debut del cuarteto de Portland arranca con "Sanctimonius" y su serie de acordes cavernarios que nos remiten de manera inmediata a tétricos y malignos rituales donde la conjugación entre fuerza y zozobra confiesan lo que podremos escuchar en el resto del material. Sin embargo, el siguiente track del disco rompe con cualquier idea preconcebida gracias a una melodía poderosa de guitarras pastosas y contundentes mientras escuchamos una historia de maldición. Luego de escuchar el poder de "Breeder's curse" y la magia final de aquel profundo teclado de Ben Jackson, sabemos que estamos frente un álbum fundamental para el género.


Si buscáramos un tema que pudiera representar el concepto sonoro de doom psicodélico, "Unborn" serviría de ejemplo perfecto gracias a su pegajosa pero aletargada introducción. Luego de escuchar esta canción que tiene la capacidad de transformarse en un afilado cuchillo que penetra en nuestro cuerpo en honor a aquellos niños que jamás llegaron a nacer, Hippie Death Cult puede dar un giro de 180 grados para ofrecernos una melodía acústica bajo el nombre de "Mrtyu", un respiro sonoro que sirve de puente hacia otra granada de fragmentación llena de maldad titulada "Pigs", crítico track que sirvió en un primer momento de single gracias a su obvio sabor a Black Sabbath y sus corrosivas letras que se quejan de manera amarga de la sociedad y la destrucción del medio ambiente.

Una militar batería a cargo de Ryan Moore delimita el tiempo para "Black snake", tema concluyente del 111 conformado por nueve minutos demenciales que se distinguen por la profundidad de la linea del bajo hecha por Laura Phillips, la demencia guitarra de Eddie Brnabic y los apagados juegos vocales de Ben Jackson que saben filtrarse entre las grietas de los constantes cambios melódicos. Como si se tratara de una continuación lírica de "Pigs", "Black snake" retoma la idea de la aniquilación humana gracias a lujos y la tentación de nos ofrece la lógica capitalista.


"No te olvides de soñar y déjalo ser.
No te olvides de respirar y agradece al árbol.
Tal vez no necesites todas esas cosas insignificantes
Salvajes pueden liberarte.
No sociedad...ustedes dos están combinados.
No te quedes atrás, no te olvides de brillar.
Tú vas a morir.

No muerdas la mano que te da de comer
No confíes en lo que piensas sobre todas tus sucias obras.
No vengas de manera barata.

Sentado junto a un arroyo puede que no tengas éxito
bajando por un camino solitario haciendo lo que te dijeron..."

El último sencillo promocional del 111 ha sido "Treehugger" a partir del lanzamiento de un trabajo visual realizado por el multifacético Eddie Brnabic, guitarrista del grupo. Mientras observamos difusas imágenes de la banda entre efectos vintage en simetría, Hippie Death Cult nos ofrece una melodía sombría que se permite a sí misma explotar cuando es necesario; lo que permite comprender las posibilidades sonoras de la banda más allá de la etiqueta del doom lisérgico. Sin embargo, y como podría esperarse, la banda transforma el track por medio de un riff sabbathico que bien podría servir de fondo musical para un aquelarre a la mitad de la noche frente a una fogata ritual mientras la muerte se acerca paso a paso.


111 es un álbum ambivalente, dos rostros de una misma moneda que demuestra la versatilidad de una banda poderosa en su interpretación musical e ingeniosa en su composición. El disco es una muestra de lo que se puede hacer más allá de las etiquetas impuestas al doom, el hard psych y el stoner durante la última década sin abandonar los logros obtenidos dentro del sonido que la ha distinguido. Sus más de cuarenta minutos requieren ser explorados detenidamente para descubrir en ellos todo lo que resguardan a través de la cortina ruidosa y sus adictivas líneas melódicas. Sin lugar a dudas, la propuesta de Hippie Death Cult capturada en su debut permite guardar esperanzas dentro de la áspera escena obscura, por lo que desde ya estamos esperando su continuación...



martes, 21 de enero de 2020

Pink Cigs : alcohol y rock sucio sobre Inglaterra


En una época llena de revival, tributos y recuperación de viejos estilos, el hard rock ha virado a sus orígenes con la intención de encontrar la frescura y energía perdidas con el paso de los años y la mezcla de géneros. Sin embargo, muchas bandas han dado un paso más allá de la simple tendencia vintage y se han decido a construir un sonido propio sin perder aquel encanto cuando el rock se endureció a principio de los años setentas con la intención de reflejar intensidad, inconformidad o hasta rabia. Obviamente será necesario rescatar de entre la paja a los grupos que realmente valen la pena haciendo a un lado las modas y las tendencias pasajeras.

Una de esas agrupaciones que requieren ser reconocidas para disfrutar de su estilo desenfadado y directo es Pink Cigs, banda originaria de Sheffield, Inglaterra basada en un ejército de riffs incendiarios y ásperos que todo el tiempo mantienen la intensidad para obligarnos a llevar el ritmo de principio a fin mientras disfrutamos de una buena bebida alcohólica. Más allá de etiquetas, este cuarteto británico nos ofrece un rock n´roll crudo y rasposo de melodías insistentes que no van más allá de los tres minutos y medio.


Si bien Pink Cigs había lanzado su primer zarpazo por medio de un EP llamado Vol. 1 en diciembre de 2018, la banda logró llamar la atención de los amantes del rock distorsionado y sin contemplaciones por medio de su single Dirty trick publicado en julio de 2019; tema venenoso que se distinguía por su figura desgarradora construida a partir de la potencia del fuzz y notas afiladas que logran quebrar las bocinas sin mayor mediación. Tras la buena recepción del track gracias a su certera armonía llena de energía pura que recupera el hard rock crudo, la banda tuvo los elementos suficientes para meterse a grabar de manera formal.

Durante el mes de noviembre de 2019, Cris Law y James Fidler en las guitarras, Ben Babinski en el bajo y Kyle Hall en la batería entraron al 1in12 Studio con el soporte técnico de Bri Doom para registrar su álbum debut titulado de manera homónima que sería publicado en enero de 2020. Recuperando "Night stalker" de aquel EP y obviamente el single "Dirty trick", Pink Cigs se tomó la libertad de volverlas a trabajar en el estudio para darles otro toque gracias a la experiencia y el uso de equipo profesional de grabación; sumando de la misma manera otras melodías que ya conformaban parte de su repertorio.


Si bien la portada realizada por Dan Diaz que nos muestra una valiente dama con el pecho desnudo mientras sostiene una amenazante espada logra atrapar la mirada de manera inmediata, cuando escuchamos el riff con el que inicia la inaugural "Noose" sabemos que estamos frente a un potente material que no pueda pasar desapercibido. Aún así es necesario deja pasar el resto de los directos track para descubrir su esencia más allá de un estilo por demás definido que podría encapsular al trabajo bajo una sola perspectiva sin posibilidad de despegue o alguna sorpresa escondida entre los diez temas que lo conforman.

Efectivamente, no esperemos que Pink Cigs sea un álbum mutifacético. Al contrario, el disco es una colección de salvajes temas inspirados en el viejo y clásico hard rock y en el primer punk setentero que se distingue por riffs adictivos en cada track y su energía constante que bien podría convivir por momentos con lo que hace Admiral Sir Cloudsley Shovell o quizá los primeros instantes de Red Fang.  "Low blow" azota con sus figuras el espacio sonoro que nos rodea, "Lazy lover" rompe con todo lo que encuentra a su paso, "Devils grip" nos hace escuchar la parte más heavy de la banda con sus acordes entrecortados y "Black widow" nos sube a un V8 que no sabe poner freno a su acelerada carrera. Aun así podemos escuchar temas más concretos como "Leecher"creada con furia incontrolable, "Whiskey woman" con manejo de silencios bien manejados a pesar de la lluvia distorsionada, o "Shiver" con ese antojo a cerveza corriendo en los eternos pubs.y su cambio de ritmo que provoca la agitación completa como si se tratara de un orgasmo.


Con la intención de que ustedes tenga una idea aproximada de lo que se podrán encontrar en el álbum debut del cuarteto británico, Pink Cigs presentó el video de "Dirty trick", un trabajo visual psicodélico realizado por Matthew Tully conforme a la grabación original del tema cuando fue lanzado como single. Más allá de lo que se muestra en este link, el tema que fue nuevamente registrado en noviembre de 2019 para el álbum debut evita que la distorsión de los instrumentos se escuche saturado en las bocinas, logrando que todo quede integrado como su se tratara de una cápsula sonora concreta y bien definida que tienen la intensión de hacernos distinguir sus elementos distintivos sin que por ello se pierda su poder explosivo y el dinamismo de sus figuras que suben y bajan sobre las cuerdas sin piedad.


Sin lugar a dudas, Pink Cigs es una banda para pasar un buen rato mientras sus ritmos venenoso se filtran por las venas junto con el correr del alcohol. La palabra precisa para describir su propuesta es intensidad, pero quizá el valor agregado para el cuarteto de Sheffield es la honestidad con la que realizan su trabajo sonoro sin posturas ni falsas expectativas. Es cierto que su debut no va más allá de un puñado de rolas aceleradas que te harán mover la cabeza durante toda una noche de cervezas en algún bar, pero realmente vale la pena recuperar a este tipo de bandas que buscan hacer rock n' roll sincero y directo que provocan diversión a través de acordes venenosos e imaginación en sus certeras melodías...


viernes, 17 de enero de 2020

ESTADOShUNDIDOS : climas sonoros y la invitación al goce


¿Es el fin o el comienzo?
Bienvenidos al tercer mundo,
a los Estados Hundidos de Sudamérica.
El tiempo es un ladrón y un villano.
La gran fuente de poder del reloj de todos los tiempos...
"Asesinando utopías", Nadir Águila.

Ha transcurrido un año desde que una pareja argentina decidió utilizar al ruido y la distorsión como mecanismo para el encuentro, un escandaloso puente de comunicación que se lanza al vacío intentando llegar al otro lado del abismo. Aquí está su eléctrica atmósfera acústica que satura el ambiente para envolvernos en aquello que trata de convertirse en un acontecimiento, quizá un suceso que rompa con la fragilidad del instante y logre aferrarse a la memoria dispersa. Los climas sonoros se posan sobre el ambiente hasta que las frecuencias ingresan poco a poco a las neuronas distraídas para tomarlas de la mano y llevarlas por un paseo auditivo lleno de texturas y posibilidades. Aquí está la invitación para abrir los tímpanos y lograr el escape...

Cuando llegó Fragmentos a los oídos de Earthquaker la obvia pregunta fue formulada: ¿la sonora propuesta experimental del proyecto ESTADOShUNDIDOS merece ser compartida? Tras un tiempo de reflexión y deleite obligó ha responder afirmativamente, aunque el temor por lo desconocido y lo desconcertante provocó postergar la redacción, misma que sufrió fluidez una vez que alcanzó el arrojo por escribir sobre lo inexplicable, aquello que es inefable gracias a la fugacidad de una sensación acústica que requiere un millón de palabras para ser descrito y que a final de cuentas se escapa de cualquier tipo de expresión porque requiere de vivir la experiencia ruidosa.


Tras el debate y la complicación expresiva, todo terminó en permitir que el sonido fluyera por sí solo para que las palabras intentaran reflejar aunque fuera un poco sobre aquellas capas de sonido creadas de manera íntima, improvisada e ilusoria. Las vibraciones sonoras oscilan por los nervios acústicos para construir una imagen en la mente sobre algún lugar, alguna momento, quizá alguna persona... Todo se resume en una colección de texturas que hacen coincidir a la naturaleza con el tecnológico paisaje urbano para recrear una experiencia sensorial que sirva como viaje psicodélico y como una forma de ambientación que nos hace patente la importancia del ruido a nuestro alrededor.

ESTADOShUNDIDOS nace a través del encuentro entre Joe Transmision (guitarrista de Los Planeta Rojo) y Yam Cammardella (fotógrafa y artista gráfica de Sueños Siameses) en un intento por realizar ejercicios ruidosos que logren estremecer a los tímpanos sensibles y provocar el desarrollo de sinapsis que tiendan puentes de comunicación hacia los recuerdos sonoros alojados en los distintos rincones del cerebro.  A las pocas semanas de trabajo, la pareja tuvo la oportunidad de editar su primer trabajo bajo el nombre de Fragmentos, un EP conformado por tres extractos atmosféricos que fueron publicados en la página de bandcamp de dúo a partir de enero de 2019 y por distintos sellos sudamericanos como Capitan Mou Ediciones, Kadath Rekords o Lou Fai Discos en fechas posteriores.


En la América Latina existen diversos proyectos que podrían considerarse como ruidistas, aunque sus propuestas se basan composiciones musicales instrumentales decoradas con sonidos atmosféricos que remiten a diversos entornos acústicos, como ocurre con Vago Sagrado, Viaje a Ixtlán, Bordelique o IAH. Sin embargo, este término podría ser utilizado para describir los ejercicios de ESTADOShUNDIDOS y al mismo tiempo describir otros proyectos basados en crear climas sonoros a través del ruido, la distorsión y extractos ambientales grabados previamente con franca influencia de reconocidos personajes de la historia musical como Brian Eno o Sonic Youth.

Por lo pronto, más allá de las muestras sonoras experimentales y las improvisaciones realizadas sobre escenarios dispuestos a recibir las descargas ruidosas, el barullo intencional creado por la pareja argentina ha sido registrado en materiales que permiten su reproducción a disposición más allá de la fugacidad del instante en que fue creado. Aquel collage que termina construyendo bullicios concretos para despertar sensaciones ha sido encapsulado para su deleite, quizá como una pócima al alcance para crear una realidad alterna.


Un ejemplo de lo que pueden conformar ESTADOShUNDIDOS lo podemos escuchar en "Nudo", un ejercicio construido a partir de misteriosas capas de sonido atmosférico a las cuales se superponen tenues acordes de guitarra que provocan una sensación onírica y permite al mismo tiempo un escape mental. Sin lugar a dudas, la propuesta de la pareja argentina es ofrecernos un dilema, pues nos colocan ante una bifurcación entre la realidad y la ensoñación, entre la naturaleza y la urbanidad, entre el control y la multiplicidad de opciones frente a nosotros. Ahí está el nudo, el conflicto imposible de resolver que dentro de la indecisión encontramos el deleite, un goce frente a la conflagración...

Por si fuera poco, ESTADOShUNDIDOS nos ofrece un acompañamiento visual de "Nudo" a través una colección de imágenes tomadas en la visita que hizo la pareja a Chile, específicamente en el Cerro San Cristobal en Santiago y en el Festival Sinquicio llevado a cabo en La Serena. Una mirada que se deleita ante el paisaje reflejado durante un trayecto realizado, naturaleza en movimiento que acompaña al viaje. Un hermoso valle a nuestros pies, un loop multicolor, la gente alrededor a un mirador, luces y feedback en mezcla con la única finalidad de despertar sensaciones...


El pretexto para desarrollar ruidos puede ser el menos esperado, quizá un poema desconocido o quizá una secuencia improvisada. Podemos nombrar a estos ejercicios acústicos y encerrarlos en géneros caducos como noise, shoegaze o ambient... No importa, los climas sonoros han sido arrojados por las bocinas y las atmósferas que construyen se han ofrecido más allá de clasificaciones y palabras. Probablemente sea un error este ejercicio de escritura, esta búsqueda por anclar y aterrizar lo escuchado en metáforas insistentes; pero al mismo tiempo sirve de muestra y ejemplo de las múltiples posibilidades que ofrece su escucha, una experiencia propia que intenta despertar el morbo en el otro por tener la vivencia. Aquí está la invitación, ahora es su turno de saltar al abismo...



miércoles, 15 de enero de 2020

Denizen : el ruido arenoso de Montpellier


Cuando una banda ha logrado consolidar su estilo propio pero sufre la salida de uno de sus pilares, la incertidumbre se posa sobre su panorama sonoro. La banda francesa de heavy stoner rock Denizen vivió dicho trance, pero los cambios sirvieron para definir los objetivos de la agrupación y finalmente consolidar su sonido. Los resultados los podemos disfrutar en su High winds preacher, álbum publicado en los últimos días de noviembre de 2019 a través de Argonauta Records.

Por las letras de Earthquaker ya habíamos pasado revista a esta agrupación originaria de Montpellier cuando analizamos su ruidoso Troubled waters editado en abril de 2015 (reseña-review). En aquella redacción mencionábamos la salida del guitarrista Ludovic Barbeiro y la llegada de Yann Chinette, lo que significaba una reconstrucción forzosa del ruido en el seno de Denizen. Una primera prueba de los cambios se pudieron escuchar en el EP de octubre de 2017 Songs from the kraken, pero todo a quedado definido en su última producción, la cual fue grabada por Colin Trogée (bajista del grupo) durante el verano de 2018 y masterizado por Kent Stump, guitarrista y vocalista de Wo Fat.


Como siempre ha sido un elemento distintivo en los álbumes de Denizen, nos enfrentamos en un primer momento con el arte del material creado por el ilustrador Brice Cossu, quien en esta ocasión nos ofrece una bella estampa desértica donde un poderoso V8 se coloca sobre el borde de un abismo mientras su flamante conductor recibe todo el poder y la energía de aquel impresionante lugar.

En la parte musical, High winds preacher es un recetario de lo que ha sido el stoner como género durante su existencia, ya sea desde su vertiente arenosa surgida en la California de finales del siglo pasado hasta su reconstrucción con la intensidad de la costa este norteamericana y su re-afirmación con su encuentro con el metal, el hard psych y el doom durante la última década. Con esta descripción, lo que podemos esperar del último disco del cuarteto francés es una colección de temas ásperos construidos bajos distintas perspectivas que no pierden su coherencia sonora.


Cuando escuchamos "The beast" nos queda claramente entendidas las intenciones de Denizen gracias esa melodía hipnótica y rasposa que nos arrastra poco a poco a la desolación del desierto hasta que todo se torna ilusorio y pesado. Sin embargo los franceses tienen bien amarrado su estilo como queda demostrado en la rabiosa "Chasing the guru", en la acelerada "White flaimingo" y en la potente "Mandrake is everywhere", aunque si buscáramos una diferencia entre el Troubled waters y el High winds preacher estaríamos obligados a decir que la nueva entrega está orientada a bajar las revoluciones para construir melodías aletargadas llenas de distorsión y misterio como se escucha en "Among the trees", en la escandalosa "Deaf  taint" o en la envolvente "Ears wide opened".

High winds preacher cierra de manera violenta con la fugaz "Punch out" y su malintencionada figura que busca ser el punto de fuga y explosión del disco, pero la poderosa "Tomahawk" nos toma de la mano para ofrecernos un track rabioso que nos golpea sin piedad a través de lineas melódicas insistentes que se suceden una tras otras mientras la áspera voz de Fabien Aletto escupe palabras hasta que todo cae finalmente en un obscuro abismo lleno de zozobra que es iluminado por un solo de guitarra ahogado en wah y la fuerza de las percusiones avasalladoras a cargo de Andreas Goumy.


Mientras escuchamos un diálogo entre Richard Harrison y Baron de la clásica película de 1985 Ninja Terminator,  los salvajes y ásperos acordes de "Shadow dancer" explotan en las bocinas para dar la bienvenida al High winds preacher. Sin embargo, tras el meteórico arranque, el track se transforma en un melodía limpia que roza por momentos con un funk rock y que brinda tan sólo un ligero soporte para un canto rabioso sin freno. Gracias a estos sonidos, el primer sencillo de último disco de Denizen se permite ofrecer un solo de guitarra ahogado en wah mientras agitamos la cabeza con su ritmo desenfrenado e infeccioso que nos obliga a conocer el resto del álbum.


High winds preacher es sin lugar a dudas un álbum arenoso que se permite recrear diversos paisajes sonoros por medio de las diferentes intensidades desarrolladas en el mismo. Si uno tiene la capacidad de enfrentarse contra constantes los zumbidos de guitarras distorsionadas, el último disco presentado por el cuarteto de Montpellier se convertirá en uno de los obligados para su revisión. Mágico e hipnótico, este material discográfico regresa a Denizen bajo los reflectores de las mejores bandas stoner de Europa gracias a la frescura inyectada al clásico rock desértico del siglo pasado. ¿Ustedes qué opinan?



lunes, 13 de enero de 2020

Marijannah : los ruidosos chupasangre de Singapur


Desde hace unos meses hemos tenido la oportunidad de escuchar las propuestas sonoras de diversas bandas del sudeste asiático, algo que hubiera sido impensable hace poco tiempo. Ahora tenemos el privilegio de escuchar a un grupo de la insular Singapur, un cuarteto rabioso que se aferra al metal bajo la estética escandalosa y distorsionada del stoner y el doom para crear una colección de temas bien definidos pero difíciles de asimilar en una sola escucha. Conozcan a Marijannah...

 Conformados en 2016, el cuarteto asiático se ha dedicado a hacer ruido en su país natal bajo una marcada línea lírica que habla sobre ocultismo inspirado en las clásicas películas de horror y suspenso que al mismo tiempo son revestidas con densas capas de sonido áspero que por momentos se puede tornar lisérgico y onírico. Tras la publicación de su debut titulado Till Marijannah en febrero de 2018 con el que se ganó el reconocimiento de toda la zona asiática como una ácida potencia sonora de escucha obligatoria, la banda firmó con la reconocida disquera Cursed Tongue Records para la edición de su continuación.


Una vez firmado este apoyo discográfico, Marijannah se dedicó a trabajar en la grabación de un material con mayor madurez que su predecesor que poco a poco fue mostrado a la luz publica hasta que el 6 de diciembre fue publicado en su totalidad. Bajo el nombre de Istanah encontramos a una bestia furiosa de seis cabezas que retoza salvaje en una poza de brea, un abismo obscuro y pegajoso del que será imposible escapar.

Los artífices de este demonio incontrolables son Rasyid Juraimi y Nicholas "Skinny" Ng en las sucias guitarras, Muhd Azri en el sísmico bajo y Nicholas Wong en las estruendosas percusiones; cuatro jóvenes inspirados en el stoner más asqueroso y el doom lisérgico con la intensión de construir melodías viscosas y pesadas que poco a poco logren fluir por nuestros tímpanos para destrozarlos tras adueñarse de las neuronas enamoradas con sus líneas fuertes e infecciosas.


Si bien nos podemos encontrar con líneas melódicas llenas de intensidad y toxicidad imposible de abandonar como en "Spiderwalk with me" con aquel ritmo satánico y tribal que hace mover el cuerpo hasta provocar un influjo hipnótico que se ve reflejado con el cambio radical que torna hacia lo misterioso, Istanah puede ofrecernos cosas directas llenas de zozobra como "Full moon" con su serie de acordes concretos que sólo buscan hacernos entender que las criaturas de la noche se han hecho dueñas de la atmósfera sonora.

Aunque la banda de Singapur busca establecer un estilo propio, de manera clara se pueden identificar sus influencias como  en "Shapeless" y su innegable referencia al doom lisérgico de Electric Wizard, aunque al mismo tiempo se logran detectar algún tufo a Sleep, Goatsnake o hasta Acid King. Por ejemplo, "Pluto" esta construida a través de un riff heredero del Black Sabbath más clásico, aunque la estética acústica está basada en el estilo creado por Monolord más allá de su historia de obvia referencia planetaria.

Marijanah calentó los ánimos de los amantes de los sonidos pesados y distorsionados a través del lanzamento de dos singles previos a la publicación de su Istanah. En un primer momento se liberó "Bloodsucker" con su indudable stoner metal lleno de posibilidades armónicas, para que en un momento posterior se presentara "1966", un track de acordes sostenidos y armonía concisa que acompañan a una plegaria amorosa que poco a poco se transforma en un aquelarre que obliga a llevar el ritmo con el cuerpo.

Recorro las alas de la noche en busca de mi novia
400 años de mi espera pasan de mi largo
Todo lo que llevé a mi tumba, los poderes del tiempo
expiar la vida y el amor que dejé atrás
dejando atrás otra vida.

Sigue las nubes mientras se separan sobre los cielos carmesí
Océanos de tiempo he cruzado, alineando décadas
Cuando mis dientes se hundan en tu cuello te quedarás
Quienes se oponen perderán su cabeza, tú serás mía,
tú fuiste mía en otra vida.

Cuando el sol muere yo regreso a la vida.
Acercándose al amanecer de la tierra.
Mi deseo por sangre no eliminará esta maldición.
Acercándose al amanecer de la tierra.
Moriré con mi maldición.

Quizá el tema más interesante del Istanah es precisamente "Bloodsucker", track inspirado en el clásico de Bram Stoker. Una guitarra afilada marca las primeras líneas para clavar su aguijón, pero a los pocos segundos todo se convierte en una sonora tormenta que levanta un muro de sonido inquebrantable. Mientras en su video promocional observamos imágenes de la clásica película Grave of the vampire de John Hayes, escuchamos una melodía ruidosa que poco a poco nos embelesa con su irónica métrica suave. Hacia su parte media, un bajo ahogado en fuzz rompe con todo para ofrecernos un tétrico conjunto de notas lleno de obscuridad y ritmo tribal que logra erizar la piel hasta obligarnos a ofrecer nuestra sangre a los seres malignos que nos rodean en la densa noche.


Tratar de valorar un buen material de stoner metal y sus derivados en la actualidad puede resultar en una empresa llena de riesgos y con una amplia posibilidad de extravío, sin embargo el Istanah tiene los elementos suficientes para ser celebrado gracias a la gran imaginación para escribir sobre las temáticas por todos abordadas y a la capacidad de ofrecer ese ligero toque tóxico a cada una de sus melodías para que se transformen en adictivas odas llenas de aspereza y acidez. Las cartas están sobre la mesa, así que dejemos nuestra atención sobre el trabajo de Marijannah y todo lo que está ocurriendo en el sudeste asiático...