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viernes, 31 de mayo de 2019

LáGoon : el áspero doom sobre ruedas


Para comenzar el difícil camino de rock and roll, la pareja norteamericana de LáGoon subió sus instrumentos a una vagoneta y agarró carretera. Para facilitar el viaje, todo fue disminuido al mínimo hasta dejar los ingredientes básicos de su sonido en tan sólo una batería y una guitarra. Tras un tiempo de esfuerzo y construcción de un estilo propio, el dúo ha logrado publicar algunos materiales discográficos que le han permitido ser identificados dentro la amplia escena del garage rock y el proto-doom.

Fue en septiembre de 2017 cuando Anthony Gaglia y Brady Maurer decidieron unir esfuerzos para crear una banda inspirada en la cultura del skateboarding que lograra hacer coincidir la obscuridad del hard rock setentero con la desfachatez del punk y el garage en su faceta noise. Fue así como el grupo abandonó su natal Portland, Oregon para viajar por el este norteamericano con la intención de hacer llegar su propuesta sonora a la mayor cantidad de personas, y al mismo tiempo, beber directamente de otras experiencias acústicas para desarrollar su concepto. Gracias a este esfuerzo es como publicaron en febrero de 2018 de manera independiente su primer material en formato digital titulado Grim ripper, un furioso álbum donde el fuzz toma el control mientras las tablas con ruedas hacen giros sobre el asfalto.


Tras su experiencia en los pequeños locales y bares, LáGoon orientó su áspero sonido hacia el proto-doom de mórbidas líricas, provocando que sus ritmos incendiarios se transformaran en aletargadas melodías que por momentos logran crear atmósferas lisérgicas y ambientes ahogados en el misterio. Sin embargo, no fue hasta que la banda conoció a la gente de Forbidden Place Records cuando la cosas comenzaron a cambiar. Gracias a la etiqueta establecida en Denver, Colorado, LáGoon publicó en marzo de 2019 The Unwelcome, un álbum que lograría despertar la atención de los buscadores de tesoros sonoros.

The Unwelcome se caracteriza por ser un material áspero creado por diversas capas de guitarras distorsionadas, extractos de viejas películas y percusiones insistentes que asemejan una marcha lenta y lastimosa, aunque las voces nos remiten inmediatamente a lo hecho por la banda de Virginia Satan's Satyrs. Una densa neblina multicolor se posa sobre las criptas olvidadas mientras los lamentos hablan de almas en pena, ruidos desgarradores que penetran las neuronas sin piedad entre desoladoras escenas llenas de zozobra y muerte imposibles de ignorar.


El segundo álbum de LáGoon nos ofrece densos y profundas marchas fúnebres como "Last hex" con su monótona melodía o la hipnótica "The thirst", tema construido a partir de acordes sueltos que aprovechan el volumen y el eco provocado por la vibraciones eléctricas. Sin embargo, The Unwelcome no es sólo dolor y muerte, ya que el material podemos escuchar temas adictivos creados a través del boogie y el rock desértico muy de la escuela de Brant Bjork como en "Worship the van" con su historia de vida sobre las carreteras, el rock directo sin contemplaciones de "Chop city" o la ácida "Alligator (in your head)" con sus lisérgicas imágenes que saturan la imaginación. Por si fuera poco, el disco cierra la enigmática "Adieu, desierto", track que se distingue por contener algunos díalogos de la mítica película Simón del desierto, la cual fue dirigida por Luis Buñuel y protagonizada por Silvia Pinal y Claudio Brook.

Aún con las múltiples posibilidades líricas y hasta melódicas, The Unwelcome es un álbum conformado por un mismo sonido que reta al escucha a cruzar su muralla de ruido y descubra lo que se resguarda tras ella. Tras varios giros alrededor del disco bien podemos escuchar tres tracks que valen la pena resaltar: la rabia contenida en "Wheel bite" que de manera infructuosa jamás ocurre, la venenosa figura de "The unwelcome" que nos recuerda mucho el estilo patentado por los suecos de Salem's Pot y la infinita pesadumbre de "Live through death".


El volumen sube poco a poco hasta dominar el ambiente acústico por medio de una suave melodía hipnótica. El volumen sube y la distorsión nos ataca con su furia mientras se entona una marcha fúnebre que marca nuestro lento paso. Entre las sombras y la obscuridad se esconde la muerte mientras espera el momento adecuado para arrancar la vida y obligar al cuerpo desfallecido por el lúgubre portal. Las voces que antes era burlonas y satíricas ahora se torna dolorosas y frías como la atmósfera que nos ha envuelto completamente. Si lo que buscamos es un estilo propio dentro de lo que nos ofrece LáGoon, la respuesta está indudablemente en "Live through death".


Aquí está The Unwelcome y su desgarradora como desoladora propuesta sonora. Escondido tras las densas neblinas de distorsión y ruido eléctrico, LáGoon resguarda en secreto un elemento mágico que lo distingue inexplicablemente de otras opciones cercanas a su estilo. La pareja de Portland tienen en la mano la manija que los puede hacer cruzar la puerta hacia otros sombríos parajes que logren profundizar lo alcanzado en este segundo material, así que sólo es cuestión de tener paciencia para esperar su maduración mientras seguimos descubriendo cada uno de los elementos escondidos en esta grabación...


miércoles, 29 de mayo de 2019

Birdstone : el blues ritual hecho en Francia


Cuando el blues se electrificó, muchos pensaron que su esencia mística creada por sus antepasados desaparecería sin remedio. Aún y con la sentencia dictada, el género se desarrolló y mutó al encontrarse con otros estilos musicales poniendo en riesgo aquel sentimiento que le dio origen; sin embargo ha habido a lo largo del tiempo varios que han regresado los tímpanos a sus raíces con la finalidad de rescatar su magia, su misterio y su dolor. Esta es la historia de unos de esos arriesgados aventureros...

Birdstone es una banda nacida en el año de 2015 en la ciudad francesa de Tours que se conformó a través del interés de sus tres integrantes por recuperar el poder espiritual de viejo blues para combinarlo con las múltiples posibilidades sonoras del hard rock psicodélico. Fue así como el guitarrista Basile Chevalier-Coudrian, la bajista Edwige Thirion y el baterista Léo Gaufreteau vendieron su alma al demonio en un cruce de caminos para dedicar el resto de sus vidas ha crear lacerantes himnos inspirados en temas mitológicos, el esoterismo y las pasiones humanas.


De esta manera, la lucha interna del hombre contra sus demonios se convirtieron en el elemento principal de cada una de las composiciones del trío francés; logrando al mismo tiempo llevar al blues que les sirvió de base sonora hacia diversas posibilidades más allá de las fronteras impuestas al género. Su primer intento por establecer su sonido lo encontramos en el Ep The cage de febrero de 2017 gracias a una fusión de blues electrificado con algunos elementos de psicodelia, jazz y pop donde el poder del fuzz se convierte en su coincidencia fundamental.

Sin embargo, Birdstone entró al estudio Midilive en marzo de 2018 para grabar de manera directa un material completo que lograra definir sus pasos como banda. Por medio de un gran trabajo técnico realizado por Jean-Baptiste Deucher y una masterización realizada por Noel Sumerville (Saturn, Uncle Acid & the deadbeats, The Octopus, Rival Sons, Blood Ceremony), el trío francés logró conformar su álbum debut titulado Seer, el cual ha sido publicado en febrero de 2019 con distribución digital de Believe Distribution Services.


Seer arranca con un obvio guiño al Our mother electricty de All Them Witches (reseña-review) a través de sus tenebrosas voces rituales para pasar inmediatamente con un áspero ritmo llamado "Salazar" que sabe equilibrar las sensaciones al jugar con los tiempos y el sonido. Si aún fuera que no nos quedara claro lo que busca Birdstone con su primer álbum, la banda nos receta la contradictoria "Exodus", tema que de principio nos golpea con sonidos herederos del stoner comercial para luego sumergirnos en obscuras aguas someras con la finalidad de crear una atmósfera de zozobra.

Sin embargo, el debut de Birdstone logra crear su identidad sonoro a través de su místico ambiente ceremonial que por momentos logra hacer perder el suelo a quien se atreve a formar parte de su liturgia, algo que pasa con la ambivalente "Ritual" y sus densos paisajes auditivos llenos de magia y poder. Otro lúgubre paraje del Seer es "Beast", tema que se nos permite escuchar la versión más soft de la banda de Tours; aunque "Crows" también tiene ambientes relajados que son equilibrados con intensidad interpretativa y distorsión eléctrica en los instrumentos, descantando de manera magistral su explosivo final.

"Mientras una ligera llovizna cae sobre el suelo, el lento paso del jinete logra hacer más grande la tortura del infiel. Bajo un extraño ritual de bautizo entre agua y humo, el nuevo hombre es abandonado a su suerte hasta que la tierra reclama lo que es suyo..."

El único tema rescatado del The cage para ser grabado nuevamente de manera especial en Seer fue "Alquézar", tema enigmático lleno de blues y dolor que sin duda se lleva los honores dentro de lo hecho por Birdstone hasta el momento. Con un trabajo visual realizado por Thibaut Jouhannet, los franceses lanzaron como primer single "Alquézar" en noviembre de 2018 gracias a su aletargada agonía sonora que sabe explotar en el momento preciso. Mientras la guitarra nos deja caer su golpe eléctrico sobre la espalda, el bajo no cesa de entonar su lacónica melodía y la batería marca el tiempo como si se tratara de una marcha fúnebre que jamás deberá cesar hasta que los coros se dejan escuchar nuevamente con su lamento infinito.


Aunque existen bandas como The Picturebooks y Black Rebel Motorcycle Club que han utilizado los cantos ceremoniales como medio para desarrollar sus ideas musicales, Birdstone logra desprenderse de ellos gracias a la osadía de ir más allá de los límites establecidos para crear melodías llenas de energía y hacerlas coincidir el dolor humano e historias míticas. Seer es un ritual salvaje que aprovecha la aspereza sonora del stoner del nuevo siglo y la magia del blues eléctrico con la intención de construir densas odas llenas de sentimiento que, como si se tratara de un conjunto de profetas, pregonan hasta convencer a los incautos y desconocidos...


lunes, 27 de mayo de 2019

Obsidian Sea : el sombrío sonido de Bulgaria


Dentro del amplio panorama musical que se ha abierto tras la recuperación del doom como género donde las bandas trabajan sus propuestas sonoras, existe una veta poco explorada que hace coincidir las lúgubres melodías de tiempo aletargado con las múltiples posibilidades del hard rock progresivo que se ha desarrollado en la última década. Sin embargo, en aquellos países lejanos de las tradiciones comunes del occidente sonoro han logrado trasgredir las fronteras para crear nuevas atmósferas acústicas que logran otorgar aire fresco a los estilos varados en sitios comunes y clichés. Este es el momento de orientar el radar hacia los Balcanes para descubrir lo que están haciendo sus bandas con el mórbido ruido pesado.

Si bien no es una agrupación nueva, Obsidian Sea ha logrado capturar la atención de revistas especializadas y melómanos gracias a su ecléctica mezcla entre secos riffs de guitarra herederos del doom más clásico con rasgueos y acordes sueltos hechos con figuras fuera de lo común, logrando de esta manera crear misteriosas atmósferas que divagan entre lo sombrío y la intriga. El nombre de este trío búlgaro se ha enganchado en la mente de los buscadores de obscuros tesoros sonoros gracias a su Strangers, tercer álbum de su discografía que para esta ocasión es publicado por la etiqueta californiana Ripple Music.


Obsidian Sea se conformó a principios de 2010 en la ciudad de Sofía por medio del encuentro entre el guitarrista y vocalista Anton Avramov y el baterista Bozhidar Parvanov, quienes dejaron sus proyectos anteriores para dedicarse a crear una banda que hiciera coincidir las diversas posibilidades del doom primitivo con las diversas posibilidades de la psicodelia más profunda y el rock progresivo más onírico. Las necesidades sonoras de la pareja los llevó a buscar un bajista para completar la alineación, provocando la llegada a finales de 2012 de Ivaylo Dobrev, pero desde 2016 fue sustituido por Delyan Karaivanov.

Strangers es un disco propositivo que invita al oyente a deambular por sus sombríos pasillos mientras su atención aguarda una sorpresa en cada uno de sus rincones. Su confesión por el doom básico la podemos escuchar de manera clara en "A shore without a sea" con sus densas mareas que se agitan pero terminar poder dejarnos varados en sus abismos, aunque la aletargada melodía de "The demolished man" logra rescatar la vena más lúgubre del género.


El track que bautiza al tercer disco al trío búlgaro quizá sea el tema más digerible al mismo gracias a su figura concreta que nos envuelve hasta hechizar irremediablemente con su mágico solo de guitarra. Sin embargo, Strangers alcanza sus mejores momentos en temas más elaborados como "Every heart hides a killer" con su mortífero riff que se permite mutar hacia enfermizas formas o la colosal "The play", una polifacética oda que vaga entre místicas ensoñaciones y arranques de rabia que demuestran las diversas posibilidades sonoras de Obsidian Sea bajo un esquema teatral o hasta conceptual.

Aún con todos los senderos que recorre Strangers, la canción que logra convertirse en una declaración de intenciones y una buena muestra condensada de lo que hay entre sus surcos es la inaugural "The birth of fear". El temblor de sus acordes iniciales inmediatamente remiten a un temor que se hace realidad cuando sentimos la fuerza de huracanes que intentan ahogar nuestra barca. Los murmullos que hablan desde los abismos nos intentan convencer de cruzar el umbral que divide la vida y la muerte, por aquel solo guitarra siamés construido bajo la escuela del maestro Toni Iommi, nos sirve de faro ante la obscuridad total creada por la fría tormenta que nos azota. Sin embargo, lejos de encontrar un puerto seguro, "The birth of fear" se pierde en las sombrías y fantasmales aguas de la soledad hasta provocar nuestro terrible y lento naufragio.


"Los horrores vinieron a burlarse del sol. Diez razones y cuarenta respuestas en un silencio vivo que despierta a la noche, en las piedras de la montaña.
¿Es sólo un sueño de muerte?
Los horrores llegaron para bloquear al sol. Dame razones para las respuesta. Nosotros vivimos y lloramos, nosotros peleamos y morimos en las piedras de la montaña.
Los horrores vinieron para apagar al sol. Razones caídas y respuestas fallidas en un silencio respirable, caminando de noche en las piedras de la montaña..."

El espléndido trabajo de estudio dirigido por Kiril Petrushev en su BUST Studio logra definir cada uno de los elementos que conforman el sonido de Obsidian Sea hasta crear una atmósfera tétrica que eriza la piel de quien se atreve descender a sus abismos. Aún así, Strangers requiere la suficiente paciencia para ir desmenuzando poco a poco lo que construye cada uno de ambientes hasta entender su sombría experiencia sonora. Planeta Tierra: ¡¡desde Bulgaria nos llegan otros métodos para alimentar al viejo doom y llevarlo hacia nuevos horizontes!!


viernes, 24 de mayo de 2019

Warp : los densos sonidos del proto-doom hebrero


De nuevo Israel nos presenta otra excelente bomba sonora llena de proto-doom y hard psych imposible que la dejemos perder. De la mano y con recomendación de Reality Rehab Records, aquella etiqueta dirigida por Dan Deutsch (baterista de Heavy Stone), hoy tenemos la oportunidad de encontrar con un power-trio que recupera los primeros instantes del hard rock cuando mezcló el blues electrificado y la acidez más densa de la psicodelia. Si existe una nueva banda que explora aquellos sonidos vintage para crear nuevas melodías poderosas llenas de intensidad, esa es Warp...

Teniendo como base la zona metropolitana de Tel Aviv-Yafo, tres músicos quienes vagaban en distintos proyectos de la escena local decidieron conformar una banda que lograra rescatar aquellas viejas tendencias sonoras del rock pesado, ácido y obscuro a partir de la omnisciente presencia de Black Sabbath. Fue así como el guitarrista Itai Alzaradel, el bajista Sefi Akrish y el baterista Mor Harpazi crearon Warp, un poderoso grupo que se distingue por la calidad interpretativa de sus integrantes y la suficiente imaginación para tomar como plataforma aquel antiguo estilo y llevarlo a nuevas posibilidades más allá de lo hecho hasta hoy tras la tendencia de la última década.


Al observar el collage realizado por Idan Ezra que sirve de portada para el debut de Warp, bien sabemos qué nos vamos a encontrar en su interior: música ahogada en fuzz lisérgico que regresa a los tiempos del rock obscuro para vagar por los enfermos pasillos de la mente. Para lograr este concepto sonoro, la banda hebrea encontró en la figura de Gad Torrefranca a su aliado perfecto, ya que él es el encargado de la grabación, mezcla y masterización del material.

Cuando se escapan los primeros rasgueos de guitarra por las bocinas, inmediatamente las neuronas establecen sinapsis que recuerdan los riffs del antiguo maestro Tony Iommi, pero una vez que el tema va tomando forma propia, encontramos a un grupo buscando desarrollar sus ideas propias sobre la eterna base del proto-doom. La inaugural "Wretched" es una tormenta de arena que sirve para demostrar todo el arsenal de figuras y armonías con los que nos enfrentaremos durante el resto del material, quizá un recetario que busca condensar los ingredientes básicos de los primeros instante del heavy metal.


"Into my life" acelera la velocidad sin olvidar su fundamento sonoro de riffs concretos y asesinos entre voces perdidas en reverberaciones, lo cual permiten a la banda desarrollar improvisaciones y grandes solos de guitarra. En cambio, "Gone man" busca impactarnos con su violenta introducción hasta que logra crear una melodía clavada en el primer doom con un tiempo más contenido que termina transformándose en un denso y áspero viaje psicotrópico. Sin embargo, Warp también sabe guardarse los jams para crear pequeñas cápsulas de veneno contenido como en "Intoxication" con su figura infecciosa sin contemplaciones o en "Hey littly rich boy II" con su tufo a proto-punk que confiesa los antecedentes de cada uno de los integrantes de la banda.

Lejos de lo que podría esperarse, el debut de Warp no sólo un asalto de riffs que no permiten su debida degustación. "Enter the void" nos muestra como la banda israelita puede construir temas con momentos bien definidos a partir de una suave y enigmática figura de bajo que rompe el plano hasta desgarrar los tímpanos y crear una rabiosa melodía bajo la eterna escuela del sonido de Birmingham. Sin lugar a dudas, el trío hebreo sabe construir verdaderos himnos a partir de los elementos concretos del obscuro hard rock clásico y la inteligencia de cómo jugar con su acomodo y sus tiempos.


Quizá el tema que mejor condensa todo lo que es Warp es "Out in my life", el lado obscuro de su contraparte "Into my life". Tras el eco de un seco rasgueo de guitarra, una melodía aletargada se hace escuchar como si se tratara de una densa marcha fúnebre, pero de manera inesperada, una lluvia de notas rompe la letanía para transformar el track en una rabiosa figura que infecta todo lo que toca. Sin embargo, si existe algo que identifica sonoramente a Warp es su capacidad de cambiar las armonías hasta lograr un pastiche sonoro de múltiples posibilidades. Mención a parte merece el furioso solo de guitarra sobre la base de batería y guitarra que bien recuerda las viejas glorias de hard rock setentero, además de la mutación rítmica que alcanza niveles abismales y lúgubres. Sin lugar a dudas, en cuatro minutos y medio logramos comprender el concepto de Warp mientras nos sorprendemos de su potencia y su imaginación.

Aunque el debut del power-trio hebreo no dure más de media hora, el material deja tan grato sabor de boca que nos deja con el deseo de escuchar mucho más. Su calidad interpretativa y el gran resultado obtenido en el estudio de grabación es tan grande que de manera inmediata logró llamar la atención de la disquera alemana Nasoni Records para su edición en vinil. Dentro de la pléyade de bandas inspiradas en el proto-doom y el hard psych, Warp logra desmarcarse con su estilo directo y la asimilación que hace de sus maestros, creando al mismo tiempo una obra que se escapa como agua fresca entre las manos a la mitad del desierto... literalmente.


miércoles, 22 de mayo de 2019

Red Eye : cuando las piedras cuentan oscuras historias


Las antiguas piedras nos hablan de remotas épocas, monolitos construidos por el largo paso del tiempo que delatan lo ocurrido en el lejano pasado. Las caprichosas figuras provocadas por la erosión en las rocas calizas de aquel paraje kárstico al sur de España sirven de atmósfera perfecta para el desarrollo de cavernarios sonidos y desgarradoras melodías con sabor prehistórico. Las megalíticas formas del Torcal crean el perfecto ambiente para que sus hijos construyan con sus instrumentos musicales los estertores de una raza que se enfrenta al término de otra edad en la Tierra. Aquí están sus lamentos...

A través de Alone Records, en febrero de 2019 fue presentado el álbum debut de Red Eye, cuarteto español originario de Antaquera, Málaga que inspirado en los místicos paisajes circundantes, ha creado un sonido abismal como si se tratara del encuentro entre dos dioses del estruendo: Tony Iommi y Matt Pike. Bajo el nombre de Tales from the days of yore, encontramos una colección de seis temas colosales que remiten a los primeros momentos del planeta, antiguas razas olvidadas y sombríos terrenos dominados por la muerte.


Red Eye se formó en el año de 2016 tras el encuentro de varios músicos con la ansiedad de crear densos y distorsionados sonidos alrededor de lo que se ha denominado stoner doom, aquel híbrido acústico que mezcla los lisérgicos pasajes delimitados por la psicodelia más ácida y los más lúgubres recorridos del incipiente metal mórbido a través de aletargadas figuras que permiten al escucha divagar entre sus neuronas dopadas y las criptas abandonadas. Bajo este concepto sónico, Red Eye se dedicó a trabajar hasta encontrar en la mística de los alrededores de su lugar de origen la dirección ideal para orientar sus pasos.

Fue en enero de 2018 cuando Red Eye se metió al Green Cross Studio para grabar su primer material discográfico. Las desgarradoras guitarras de Pablo Terol y Antonio Campos, el obscuro bajo de Juanan Román y la primitiva percusión de Ángel Arcas fueron capturadas hasta lograr un colosal muro de sonido áspero que es delineado por acordes concretos, golpes secos y voces trogloditas. Cuarenta y siete minutos y medio de desoladores paisajes inspirados por la piedra carcomida por el paso del tiempo mientras el ruido rasguña las neuronas sin clemencia ni pausa.


Quizá sea difícil digerir el Tales from the days of yore para aquellos que no están acostumbrados del stoner metal seco y el ruidoso doom, pero una vez que uno comprende la lógica sonora, el debut de Red Eye nos enseña ha apreciar las múltiples posibilidades estéticas del estruendo. Al escuchar los lacónicos acordes de "Encounter" nos enfrentamos con una melodía aletargada que aprovecha la larga duración de cada sonido distorsionado que choca directamente contra la roca hasta que finalmente se encuentra una armonía hipnótica que poco  a poco se transforma en un paseo onírico. De esta manera, el disco nos sorprende gratamente al ofrecer un equilibrio entre las tenues mareas de ensoñación y las descargas eléctricas llenas de furia imposibles de contener herederas de Sleep, Monolord o Electric Wizard; lo que queda claramente reflejado en "Yagé" y su magnífica lírica que habla sobre la realidad deformada por nuestra propia apreciación.

 Red Eye se permite jugar con pantanosos sonidos como se escucha claramente en "Azathoth", tema inspirado en el universo teológico de H.P. Lovecraft y la eterna guerra entre primigenios y arquetípicos. Sin embargo, la banda de Málaga se permite también tener un guiño hacia el doom más clásico de los maestros Pentagram o Sanit Vitus gracias al embrujo de "Waves" y sus múltiples figuras que tributan a la vieja escuela o la directa "Hall of the slain" con su mística lírica que habla sobre la búsqueda del descanso eterno de las almas y su irremediable juicio frente a los dioses.


"Los ves llegar en un carruaje de caballo negro. Mientras corrías cubierto por las nubes, la obscuridad fue coronada. La gente está llorando y yo puedo sentir el miedo. El carruaje del caballo negro atraviesa el pueblo y nadie sabe por qué. Los caballos se detienen y escucho una voz. Ellos están tratando de llevarme y es difícil luchar contra el impulso. Mi piel se torna negra y siento la sangre fría. Ahora soy uno de ellos y nunca seré el mismo. ¿Quién va en él? Por favor aléjate y jamás regreses... aquí está el carruaje del caballo negro."

A través de un trabajo visual que captura diversas imágenes mórbidas de distintas películas antiguas, Red Eye nos ofrece el video promocional de "BHC", la cual significa Black horse carriage. Como es obvio suponer, el tema nos habla de aquella leyenda sobre la muerte y su llegada sobre un negro corcel con la finalidad de recoger las almas de los difuntos. Como si simulara una marcha fúnebre, la aletargada melodía se arrastra lentamente sobre sus pasos mientras sentimos la llegada del maldito y temido carruaje. El ruido de las guitarras pesadas y desgarradoras es atroz, pero ante la presencia de la muerte logra contener su fuerza en una pausa llena de silencio sepulcral. Vale la pena además resaltar el lúgubre puente sonoro de "BHC", tétrico pasaje que eriza la piel y logra remitir al escucha hacia aquel umbral que divide a la vida de la muerte.


Las mutaciones dentro de la alineación Red Eye se dieron mucho antes de la publicación de su debut, las cuales provocaron la llegada de Antonio Muriel al control de las cuatro cuerdas. El cambio ha sido asimilado por la banda y ahora falta que nos nosotros descubramos lo que ocultan las densas neblinas del Tales from the days of yore mientras tenemos la oportunidad de vivirlo sobre el escenario. Entre antiguas razas humanas y los horrores que han desarrollado a través de los tiempos gracias a su enfrentamiento con la muerte, el álbum debut de Red Eye tienen todos los elementos para convertirse en un clásico instantáneo de su género que logra dejar frío a quien se anima a recorrer sobre sus lúgubres surcos...


viernes, 17 de mayo de 2019

The Well : así es como termina el mundo


Las viejas profecías han comenzado a cumplirse, antiguos presagios que narraban muerte y destrucción producidas por la enfermedad, la ambición, la guerra y la contaminación hoy se han convertido en realidad. La madre naturaleza le cobra al ser humano por todos los daños causados, polución y exterminio de especies animales y vegetales que terminan afectando al hombre como si se tratara de un efecto boomerang. El planeta se hace escuchar con los estertores de la tierra que desfallece, ruidos que desgarran el alma pero que aún no son escuchado por la mentalidad tecnológica soportada en el desarrollo económico sobre el bienestar del resto de los seres vivos con los que comparte el hombre este único lugar...

A través de este concepto, la banda texana de The Well ha publicado hace unas semanas el primer single de su Death and consolation, un álbum áspero que logra sobrevolar terrenos mórbidos hasta crear un ambiente denso y enigmático más allá de lo alcanzado por el grupo con sus materiales discográficos anteriores. Melodías aletargadas cargadas de zozobra y sonidos desgarradores son la materia prima para el tercer disco de la agrupación, elementos que le han permitido pisar nuevos territorios más allá del obscuro hard psych ácido que lo había distinguido en el pasado.


Lejos del áurea de misticismo que se respiraba en Pagan science (reseña-review), The Well concibió su Death and consolation a través de diversos eventos fatídicos vividos por la banda durante el proceso de composición, creando de esta manera un lúgubre ambiente donde la búsqueda de resignación se convirtió en un motor para enfrentar al irónico encuentro entre la vida y la muerte. Para esta ocasión, el trío de Austin nos ofrece una colección de ruidosos temas hipnóticos que logran abandonarnos frente al umbral de la desolación y la necesidad de encontrar pronto consuelo.

Desde el instante en que bajamos la aguja y escuchamos el denso murmullo inicial del Death and consolation que marca la pauta para un tema de ritmo fuerte sin concesiones como "Sabbah", de manera inmediata sabemos que estamos frente un álbum que será radicalmente obscuro. Los fúnebres juegos corales del tema nos remiten a un lisérgico sepelio, pero al momento de arrancar  la infecciosa "Raven", la banda recuerda el estilo ácido que los ha distinguido por medio de aquel sabor que sólo pueden igualar grupos como Uncle Acid & the deadbeats o Salem's Pot.


Sin embargo, Death and consolation encuentra en los terrenos pantanosos del doom el lugar más cómodo para explotar su rabia contra lo que la muerte nos ha arrancado de las manos. Como si se tratara de una marcha fúnebre "Death song" juega con el ruido estridente y el silencio sepulcral para hacernos saber qué es lo que hay más allá de las criptas, aunque la aletragada figura de "Freedom above" es el tema que sin duda logra erizarnos la piel gracias a su fría intención y mórbida melodía. El eléctrico clamor de "Cup of peace" satura las bocinas sin perder ese toque lúgubre del álbum, pero si bien buscamos algún referente sonoro que confiese las influencias de The Well, en "Act II" y "Endless night" detectamos ese tufo áspero con el que Electric Wizard nos ha enamorado desde hace muchos años.

El sombrío juego vocal creado por Ian Graham y Lisa Alley consigue realmente que el álbum sea sombrío más allá de las distorsiones en sus instrumentos de cuerda (guitarra y bajo, respectivamente). La grabación, mezcla y producción realizada por Chico Jones permite alcanzar la intención enfermiza de The Well de respirar la tierra húmeda de los sepulcros, haciendo que hasta la batería de Jason Sullivan se escuche más atmosférica que explosiva. Sin embargo, el riff asesino de "This is how the world ends" sumergido entre lamentos de monos y frases lacónicas logra sacudir al escucha para arrastrarlo hasta un alto risco con la finalidad de mostrarle el espectáculo del apocalipsis.


A partir de un juego de imágenes creado por Sandy Carson donde podemos observar a la banda entre escenas de viejas películas, tenemos el telón perfecto para "This is how the world ends" como primer single del Death and consolation. Mientras las imponentes notas del track nos pisan sin compasión, las estrellas cantan y los dioses nos recriminan bajo una armonía que hechiza y nos abandona en la zozobra al mismo tiempo. Entre capas de fuzz e hipnóticas líneas melódicas, la canción tiene la capacidad de sacudirnos mientras crea a su alrededor una danse macabre con la obscura intensión de embrujar sutilmente.


Ejecución y producción son los elementos técnicos que distinguen a Death and consolation, elementos ambos que permiten de este tercer álbum ser considerado de manera íntegra como la mejor de sus producciones discográficas. Sin embargo, es necesario no olvidar el negro contexto con el que fue construido, lo que quizá provoque el que no pueda ser superado o quizá igualado. Por lo pronto, The Well se ha sacudido de las sombras que pesaban sobre la agrupación para crear un álbum más experimental, más propositivo y mucho más variado dentro de sus matices sonoros. Serán necesarias muchas más vueltas al tercer disco del trío de Austin para terminar de descubrir todos los demonios que aún se ocultan dentro de sus surcos...

miércoles, 15 de mayo de 2019

Void Commander : entre ásperos sonidos del pasado e invasores del espacio


Escribir sobre una banda que se encuentra a 10,000 kilómetros de distancia  siempre será difícil, pero lo será aún más si dicho grupo está además en pleno proceso de ascenso y colocación dentro de su país natal. Si a ésto le sumamos que dicha agrupación se encuentra en el transcurso de un fuerte cambio dentro de su estilo sonoro, quizá la tarea se complica aún más. Sin embargo, una vez que las inmensas mareas de las redes digitales han dejado en nuestra playa esta botella lanzada desde un lejano puerto sueco, nos sumergimos en los sonidos inspirados en las brisas del pasado.

Suecia se ha distinguido desde el inicio del siglo XXI por ser un semillero de distintas bandas que se han dedicado a la recuperación de los antiguos estilos que forjaron al hard rock durante los años setentas. Tras la incisión de Norrsken que provocó el nacimiento de Witchcraft y Graveyard, el país nórdico se convirtió en el epicentro de aquel tsunami vintage que inundó al mundo entero. Dentro de la infinidad de posibilidades que este rescate retro provocó, hubo algunos grupos que se instalaron directamente en el rock pesado inspirado el blues electrificado que sonora lo más cercano posible a las viejas grabaciones análogas como Vidunder, Svartanatt, Brutus, Nocturnal o Svvamp. Luego de una primera oleada, desde hace algunos meses se han publicado nuevas propuestas bajo esta tendencia acústica y ahora es momento de compartirlas...


Conformado en el año de 2014 bajo el resguardo del viejo puerto y base naval de Karlskrona, el trío sueco Void Commander se dio a la tarea de encontrar su estilo a través de sus gustos por el viejo rock pesado. Su primer intento se logró con la publicación de Shrooming widow en mayo de 2017, un álbum que ofrece un paseo por las densidades del stoner bajo sus tonalidades más densas y obscuras a través de instrumentos de gran distorsión sonora e hipnóticas melodías aletargadas. Aunque el disco logró instalarse dentro de un estilo muy definido con un público fiel, Void Commander decidió cambiar la dirección hasta que encontró en aquel seco hard rock directo y vintage la mejor manera de explotar su calidad interpretativa.

Como si se tratara de un primer sorbo, el trío sueco publicó en junio de 2018 su homónimo EP Void Commander, un pequeño material conformado por cinco temas que saborean los diversos sonidos del hard rock setentero, desde la psicodelia lisérgica de "Space demons" con sus oníricas figuras y adictivos coros que obligan a seguirlos, hasta el blues vaquero de "Game of mushrooms" con su amplia posibilidad para la improvisación en los solos de guitarras bajo el control de Bobby K.

Photo: Eric Gustafsson
Bajo una línea melódica más densa, "On Berg's End" nos ofrece en un hard rock que recuerda las figuras distorsionadas que dieron origen al stoner noventero donde un gordo y pastoso bajo a cargo de Linus O. se apodera de las bocinas, aunque al final una armónica nos retorna a la esencia blusera de la nueva propuesta de Void Commander. Este EP de transición en el estilo de la banda cierra con "Outlander", otra melodía hipnótica de tintes campiranos y secos donde todo es monótono hasta que, de manera inesperada, el ritmo marcado por la batería de Jimmy J. es cortado para crear una melodía
venenosa que explota en salvajes solos de guitarra que demuestran dónde se encuentra las mejores habilidades del grupo sueco.

A pesar de las diferentes posibilidades sonoras que ofrece Void Commander, este EP guarda como común denominador el uso de la fuerza desgarradora del fuzz, herramienta básica que engancha sobre la piel mientras su aspereza nos desintegra poco a poco. Asimismo, las líricas juegan un papel preponderante en el álbum, pues bajo el cobijo que ofrecen los obscuros bosques suecos que utiliza la banda como imagen, las letras nos hablan de viajes provocados por el consumo de hongos alucinógenos y seres llegados a la Tierra desde otros confines del Universo que demuestran su fuerza y su magia sobre los humanos.


Si existe un tema del Void Commander EP que puede resumir su contenido, es "Astral bodies", canción que sirvió al mismo tiempo de single promocional de dicho material. A través de un riff criminal e hiriente, la banda sueca nos desgarra las neuronas mientras el blues electrificado se transforma en un millón de asteroides que penetran cada célula del cuerpo. Sin embrago, tras la explosión sonora fundamental en un power trio, la melodía se transforma en una onírica tonada que nos hace sobrevolar por parajes misteriosos muy lejanos a los paisajes creados por el adictivo veneno inyectado en su inicio. "Astral bodies" es un monstruo bicéfalo de siete minutos que demuestra el gran poder de Void Commander a través del hard blues y la psicodelia lisérgica.

Para acompañar el lanzamiento "Astral bodies" como single, la banda presentó el video promocional dirigido por Eric Gustafsson donde podemos situarnos en los clásicos bosques nórdicos que resguardan una pequeña cabaña donde observamos a Void Commander interpretando el tema. Mientras el recuerdo de Mark Farner de Grand Funk nos ahoga mientras vemos a Bobby K. cantando y tocando su guitarra, una mujer llegada desde épocas muy remotas baila en algún paraje perdido entre los cráneos de extraños seres que alguna vez visitaron la Tierra desde lejanas estrellas. Un mágico ritual sucede entre los antiguos árboles  y los restos cósmicos hasta que una de aquellas criaturas se muestra ante la bailarina. Misterio y danza que contrastan con los dos momentos que distinguen al track, imagen y sonido coincidiendo para contar una mágica historia...


En estos momentos, Void Commander está buscando hacerse de un nombre en su tierra natal, pero su homónimo EP con su mutación sonora ha atravesado las fronteras físicas hasta legar hasta nuestros oídos ávidos de música fresca inspirada en viejos estilos. El trío de Karlskrona se incrusta de manera directa en aquel grupo de bandas vintage que busca mantener a flote aquel sonido escandinavo de hard rock directo lleno de sensaciones y posibilidades auditivas, pero si algo distingue a Void Commander de sus compatriotas es el áurea mágica que los acompaña y su gran capacidad interpretativa. Atención: estos muchachos tienen todo en sus manos para crear una memorable obra.


lunes, 13 de mayo de 2019

Vago Sagrado : ruinas que no se dejan caer


Paisajes sonoros y ensoñaciones eléctricas azotan el panorama auditivo como si se trataran de insospechadas ráfagas sobre los tímpanos. Insistentes melodías dejan caer el peso de su velo sobre las consciencias dormidas mientras el fuego ritual devora a los demonios interiores. Un abismo se abre a nuestros pies y ofrece la caída como remedio, medicina para el alma enferma que busca en las armonías el equilibrio perfecto, desvaríos ruidosos que encuentran su verdadera forma dentro del cuerpo dañado. Lo único que queda en pie es la esencia del ser tras el vendaval destructivo del tiempo y la vida, ruinas que no se dejan caer...

¿Cuántos más acordes habrá que esbozar para dar con la clave de la mística tonada? Esta es la pregunta que se hace Vago Sagrado para construir aquel tercer volumen que condense lo hecho durante seis años de hacer música por el simple vicio de hacerla. Quizá por catarsis, quizá por melomanía, lo cierto es que este trío de Santiago de Chile ha creado a partir de su insistencia una colección de melodías que rondan entre los oníricos paseos de una noche estrellada y los acelerados azotes de las ideas que surgen a la luz de un relámpago en la orilla del mar. Que sirva entonces de pretexto ideal la tercera entrega discográfica de los chilenos para degustar su densa dosis de atmósferas sonoras y melodías desgarradoras.


Publicado de manera digital en marzo de 2019 a través de la página de bandcamp del grupo, los sublimes sonidos del Vol.III invaden nuestras bocinas hasta que las palabras fluyen impacientes para ser impactadas en la fría pantalla del ordenador. Sin embargo, mientras esperamos la edición en vinilo hecha por la etiqueta peruana Necio Records programada para octubre de este mismo año, el tercer material discográfico del trío de los sudamericanos es digerido detenidamente para recorrer sus pasillos y descubrir en ellos cada uno de los ingredientes acústicos que lo conforman hasta lograr descifrar sus secretos.

Si existe un elemento que distingue al estilo sonoro de Vago Sagrado durante el tiempo ha sido su poderosa ambivalencia que sabe equilibrar entre las valvulares carreras que rompen todo a su paso y los tenues parajes auditivos que saben sobrevolar los barrancos de nuestro interior, irónicos desencuentros que logran su coincidencia gracias a la magia eléctrica creada por las guitarras de Alberto Paz, a los graves soportes melódicos del bajo Karlos González Lihn y las tribales percusiones de Nick Vayolence.


Vol.III se distingue de sus antecesores por ser pensado como un conjunto de viejas estructuras perdidas entre sombras y nieblas que poco a poco se dispersan hasta mostrarnos su forma que se resiste contra la acción del tiempo. El álbum es un conjunto de claroscuros que condensan la fuerza y la tranquilidad, aquella realidad y ese sueño que forman parte del ser humano durante su insistente permanecer. Cuando escuchamos la inaugural "K is Kool", bien podríamos esperar un disco lleno de tenues horizontes instrumentales para ensimismar al oyente; pero cuando se deja oír la zozobra de "Centinela" y su reclamo metafísico, sabemos que el material puede ir hacia cualquier lugar que deseé.

Sin temor al desarrollo de líricas entre distintos idiomas, Vago Sagrado construye obscuras historias que requieren atención y reflexión. De la misma manera, los ambientes sonoros logran arrancar al escucha del lugar donde se encuentre para abandonarlo en sitios tan inesperados como en el profundo abismo de la memoria que se escucha en "Fire (in your head)" o en una hipnótica fuga que jamás frena como en "Listen & obey". Las armonías electrificadas de "Sundown" sirvieron de primer sorbo al álbum gracias sus juegos paradójicos de avance sobre autopista y sueño sublime que hace perder los pies de la tierra. Si este recorrido fuera poco, Vol.III cierra con el sutil vaivén de notas que conforman "One more time with feeling" y la lisérgica "Mekong" con sus nueve minutos de mutaciones que pueden perder a cualquiera dentro de sus vaporosos laberintos.


Un vago sonido que viene de lo más lejano comienza a subir de volumen hasta que choca de frente a nosotros. Una vez que su explosión es nítida, los agitados acordes corren desbocados sobre una loca persecución acústica que nos arrastra por la acelerada senda. Al final del camino se observa una extraña señal mientras la espuma de una cerveza se derrama sin remedio. Salvajes azotes eléctricos avanzan a gran velocidad por un jardín sombrío sin que nada pueda ponerles un freno. "La pieza oscura" quiebra el horizonte sonoro y lo único que podemos hacer contra ella es sumergirse y para dejarse ir con el flujo, rápida corriente de ruido que hipnotiza y enamora...


El trabajo realizado por la banda chilena en el Estudio Lautaro bajo el control técnico de Pablo Giadach se ve claramente reflejado en el resultado final que es Vol.III y sus recorridos sonoros que invitan a perderse en ellos. Entre nubes de sopor y capas de sonidos que envuelven a quien se atreve a pasar por ellas, la música se convierte en un vehículo perfecto que permite pasear por las diversas atmósferas que propone Vago Sagrado; aquellas que bien podrían encontrar un símil como lo hecho por Viaje a Ixtlán, IAH o Bordelique. Sin embargo, más allá de las etiquetas del rock progresivo, cósmico y psicodélico, el último disco del trío de Santiago es una muestra clara de cómo se pueden tomar todos los sonidos oníricos para transformarlos en una muralla acústica llena de magia y poder muy difícil de igualar. Aquí queda la invitación para adentrase en los laberintos eléctricos de Vago Sagrado, que sirvan estas palabras como un hilo de telaraña para provocar el regreso a casa tras el fuerte viaje auditivo...


jueves, 9 de mayo de 2019

Glitter Wizard : la eléctrica y bizarra ópera del siglo XXI


Si existe una banda que logra romper todos los estereotipos y etiquetas es Glitter Wizard, aquella banda californiana con una década de existencia que se ha aferrado a su estilo ecléctico lleno de metálico rock espacial, psicodelia progresiva y obviamente glam. Sin embargo, si algo más le podía faltar a este bizarro combo, para su cuarto álbum completo han añadido el dramatismo de la ópera rock para crear una intensa y multifacética obra que demuestra todo el potencial interpretativo de sus cinco enfermos integrantes.

Cuando escribimos sobre el estilo de Glitter Wizard en aquella ocasión que rescatábamos de las dunas del olvido su hechizante "Snow crash" (reseña-review), hacíamos referencia sobre su energético sonido basado en la agresividad del punk, el kraut rock con sus teclados de efectos cósmicos y lo lisérgico de hard psych que ha distinguido a esta última década por medio de teclados insistentes y guitarras ahogadas en fuzz. Y contrario a lo que podría pensarse, el quinteto de la bahía de San Francisco han establecido un sonido propio que los ha colocado como una de las bandas  más interesantes del panorama actual.
Si el Hollow Earth Tour de octubre de 2016 ya mostraba avisos de una obra conceptual a través de sus impresionantes temas llenos de líneas melódicas que marcaban movimientos mientras escuchábamos historias bizarras sobre invasores del espacio, el recién estrenado Opera villains logra aterrizar la teatralidad de las obras musicales para revestir su definido estilo bajo un mismo marco interpretativo más allá de versatilidad sonora. Como resultado final tenemos un salvaje animal que muestra sus más diversas sensaciones entre diamantinas, rayos cósmicos y cantos dramatizados.

Publicado por medio de la etiqueta italiana Heavy Psych Sounds en abril de 2019, Opera villains sacia las ansias por escuchar algo nuevo de Glitter Wizard tras años de sequía aunque el material conformado por diez temas se escapa como agua entre las manos. Su frenético inicio a través de "Spell so evil" con su imparable batería en manos de Fancy Cymballs y línea poderosa de hecha en el bajo de Kandi Moon nos remite al estilo más puro de la banda tras el paso de los años con su desbocada velocidad eléctrica, aunque todo es frenado con la misteriosa figura de "Toxic girl" soportada por los teclados de Doug Grave que logra crear una densa atmósfera vintage muy propia del hard rock setentero de bandas como UFO y Uriah Heep.


Una vez determinada la ambivalencia sonora del álbum, la banda california logra romper de nuevo con cualquier juicio previo al ofrecernos una sentimental pieza de guitarra acústica llamada "Fear of the dark", un tema que retorna al antiguo folk progresivo de principios de los años 70. Dentro de la misma sensibilidad, el vocalista Wendy Stonehenge se sienta frente al piano para una melodramática melodía a la luz de las velas mientras que Lorfin Terrafor entona un sentido solo de guitarra, demostrándonsos que Glitter Wizard no es sólo rock desenfrenado lleno de intensidad eléctrica como pareciera si sólo escucháramos la fuerza de "Dead man's wax" o la aceleración psicótica de "Ten foot man" con toda su locura psicodélica que atasca de diamantina las bocinas y efectos galácticos de sintetizadores.

Opera villains utiliza dos transiciones instrumentales durante sus treinta y cinco minutos de duración: la primera es la militar "March of the red clokes" con la que se divide el álbum en dos partes radicales y la segunda "Prelude to a duel" que prepara al escucha para el gran final con su figura medieval hecha con base a una guitarra acústica y suaves teclados. Una vez anunciado la conclusión del disco, Glitter Wizard nos sumerge dentro de una vieja atmósfera muy en la escuela de los primeros Scorpions que a los pocos segundos es rota por una melodía entrecortada llena de empuje y violencia llamada "Warm blood", una muestra más de la versatilidad e imaginación de los californianos. Por si fuera poco, dicho tema se diluye en una larga armonía descendente donde las voces nos obligan a cantar a coro mientras todo se desintegra a nuestro alrededor hasta el final.


Una muestra clara de lo que es Glitter Wizard y su Opera villains es la colosal "Hall of the Oyster King", un track construido a partir de monumental riff totalitario que nos hace ponernos de pie para rendir homenaje a parte de las influencias de la banda como King Crimson, Blue Öyster Cult y Jethro Tull. Insistentes arreglos musicales entre figuras de hard rock, progresivo cósmico y mágicas flautas que provocan un despegue hacia el centro del universo. Una vez que los pies se han separado de la tierra, todo se torna en una orgía sonora que no sabe frenar hasta provocar su obvia implosión. Seis minutos y diez segundos llenos de poder imperial y fuerza astral imposibles que pasen desapercibidos


Efectivamente, Glitter Wizard lo volvió a hacer. Opera villains confirma lo hecho por la banda en Hollow Earth Tour gracias a ese amplio abanico sonoro lleno de múltiples posibilidades adornadas con su oropel glam y la fuerza del hard rock vintage. Enamora al fan, sorprende al novato y termina por sumergir al indeciso. Quizá estamos ante la mejor obra de los californianos, pero sin temor a equivocarnos, nos encontramos frente una obra magistral que logra definir todo lo que ha sido esta década de rescates sonoros para, lejos de ser una copia vulgar, crear un estilo propio que desarrolla un nuevo panorama dentro de la escena de lo que hemos llamado rock. Atención señores... aunque Glitter Wizard está fuera los reflectores, Opera villains es uno de los mejores discos que ustedes podrán escuchar en los últimos años.





martes, 7 de mayo de 2019

No Man's Valley : entre mentiras, pesadillas y catarsis


La historia de la filosofía ha rondado desde su inicio alrededor de la verdad, y tras su reflexión, sobre su contraparte la mentira. Sin embargo, el mundo actual ha potenciado esta dicotomía gracias al poder penetrante de la imagen y la posibilidad de su alteración dentro del marco de lo viral y la difusión electrónica. Sin una fuente segura de información y la falta de crítica de quien la recibe, las falsas noticias saturan la pantalla digital multiplicadas por las redes sociales. La única posibilidad para escapar de la ansiedad provocada por la incertidumbre entre lo cierto y lo falso era fiarse de uno mismo por medio de sus sentidos, pero ante la mediación tecnológica de éstos, la duda se posa sobre todo como una sombra que obscurece...

Tras un largo tiempo después de disfrutar la magia del Time travel, aquel polifacético álbum de No Man's Valley (reseña-review), en octubre de 2018 tuvimos la oportunidad de escuchar el primer sencillo de lo que sería su más reciente producción discográfica titulada Outside the Dream, el cual nos mostraría el lado más catártico de la banda originaria de Limburgo, Países Bajos. Por medio de "Lies" y sus sonidos ásperos inspirados en el ruido de las grandes ciudades, bien pudimos tener una idea sobre lo que podríamos escuchar en sus próximos surcos.

Portada del single "Lies"
Outside the Dream fue concebido dentro de un periodo de confusión y búsqueda interna de la banda que se puede comprobar en el arte de su portada como en cada uno de los elementos sonoros que conforman el álbum. Si Time travel fue un túnel que permitió recorrer épocas pasadas, Outside the Dream es un túnel obscuro hacia los diversos parajes de la memoria para visitar a sus demonios internos. Sombrío por momentos y desgarrador por otros, el segundo material discográfico de No Man's Valley tiene todo lo necesario para sobrevolar por los abismos del ser humano en su caótica realidad.

Para esta ocasión, el quinteto de Países Bajos nos ofrecen un sonido ambivalente ubicado entre ritmos aletargados que producen atmósferas misteriosas provocadas por profundos teclados y arrebatos llenos de rabia nacidos directamente de las guitarras afiladas y cortantes. Si bien Outside the Dream podría ser catalogado como una obra visceral surgida del hard psych más denso, el disco recupera por algunos instantes el sentimiento del blues más doloroso como la agresividad arenosa del rock desértico; logrando de esta manera un material de grandes sensaciones que requieren ser digeridas con detenimiento y sumo cuidado.


El tema con el que da inicio el disco y al mismo tiempo lo bautiza no recibe con una densa melodía que llena de zozobra el ambiente con un leve tufo al sonido de los norteamericanos All Them Witches, mismo que también podemos degustar en "From nowhere"; aunque en manos de No Man's Valley todo queda bajo la expectativa de como si a la menor provocación fuera a explotar de manera inesperada. Mientras la lisérgica "Into the blue" sumerge nuestras neuronas en misteriosas andanzas, "7 blows" juega con algunas melodías tribales que terminan en ácidas sensaciones, pero el veneno adictivo del Outside the Dream está en la entrecortada  y circense "Eyeball" con sus deslices cercanos a la versión alternativa de Queens of the Stone Age y la ansiedad violenta de "Hawk Rock" con su rabia que se derrama por todos lados.


"He subido aquí observando, he bajado ahí corriendo. ¿Hacia dónde corro? ¿Para qué corro? Estoy en una cinta giratoria solo corriendo. Me veo como una hormiga trabajando para un hombre atascado en la red...Todo son mentiras"

Entre viejas imágenes a color que denotan aquel desarrollo tecnológico y mediático ocurrido a finales de los años sesenta, "Lies" suena en las bocinas con toda la potencia de sus hipnóticas líneas de bajo en manos de Rob Perree y la fuerza tribal de la batería de Dinand Claessens. Mientras los eléctricos efectos de la guitarra de Christian Keijsers cercena la melodía, la poderosa voz de Jasper Hesselink nos entona una melodía llena de incertidumbre que termina gritando de manera categórica que todo es una mentira. Sin perder ese sabor vintage de los teclados psicodélicos de Ruud Van Den Munckhof que han caracterizado el sonido de la banda, la atmósfera del tema nos remite hacia aquel pasado de avance de la ciencia y la digitalización que terminó por inundar todos los aspectos de la vida cotidiana.


El Outside the Dream es una obra intensa, quizá ansiosa y hasta nerviosa. Al transcurrir de lo onírico a lo áspero, el segundo álbum del quinteto de Países Bajos nos sumerge en densas atmósferas que requiere su despeje para descubrir poco a poco todo lo que su velo sonoro oculta. No Man's Valley nos ha colocado al borde del abismo interno provocado tras la imposición de la lógica moderna, ¿ahora estamos dispuestos a saltar hacia él y confrontarnos a nosotros mismos?


viernes, 3 de mayo de 2019

Magic Circle : la coincidencia de los antiguos sonidos pesados


Desde hace algunos años, la antigua ciudad de Boston entró dentro del enorme panorama del hard rock obscuro gracias a la propuesta sonora de Magic Circle, banda nacida a principios de la segunda década del siglo XXI inspirada en el heavy metal de los primeros días que poco a poco se ha ganado un lugar propio dentro del competido mercado de su género. Sin embargo, con su última producción han logrado dar un gran paso para confirmar su estilo y ofrecer un material discográfico digno de ser escuchado y analizado detenidamente.

A través de la disquera 20 Buck Spin Records, a finales de marzo de 2019 fue publicado Departed souls, tercer álbum de Magic Circle conformado por ocho temas concisos; que a pesar de guardar una misma esencia acústica, logra otorgar a cada track su sabor propio. Y aunque el quinteto de Boston ya había logrado conformado un sonido en su adictivo Journey blind del 2015 a través de la recuperación del viejo rock denso y el incipiente metal setentero, para esta ocasión podemos escuchar una colección de historias auditivas a través de riffs venenosos, atmósferas místicas y melodías hipnóticas perfectas para deambular por los obscuros pasillos de lo desconocido.

Photo: Frank Huang
Los integrantes de Magic Circle forman parte de distintos proyectos como Pagan Altar, Doomriders o Sumerlands, pero aún así se han dado el tiempo suficiente para crear un álbum de composiciones concretas y ejecuciones bien realizadas, además de tener un excelente trabajo de estudio a través de la grabación y mezcla realizada por Will Killingsworth y el guitarrista de la banda Chris Corry. Pero para esta ocasión, el grupo se configuró tras la salida del guitarrista Dan Ducas y la llegada de Renato Montenegro, quien junto con el baterista Michael Quartulli, el bajista Justin DeTore y el vocalista Brendan Radigan, ha conformado un enriquecido mosaico de sonidos enriquecido con el uso de teclados, tablas de percusión y guitarras acústicas de 12 cuerdas como en la sorprendente "A day will dawn without nightmares" y la instrumental "Bird city blues"

Sin embargo, la banda norteamericana se ha distinguido el poder vocal de Brendan Radigan, quien con sus altos rangos logra dotar de intensidad y fuerza cada una de las creaciones sonoras de Magic Circle; pero quizá el mayor aporte del frontman no está nada más en su potencia en las cuerdas vocales, sino también en su gran imaginación para dotar de líricas a cada melodía por medio de referencias directas a novelas, películas y pasajes históricos que constituyen un soporte referencial que trasporta al escucha a situaciones contextualizadas muy definidas.


 Departed souls nos ofrece temas intensos como "I've found my way to die", un track soportado en un acordes colosales y una intensa línea melódica; pero el disco ronda sobre las melodías desgarradoras  inspiradas en el hard rock de principios de los años setentas como en "Valley of the lepers" o en atmosféricos teclados como en la majestuosamente sombría "Gone again".  Aún así, el tercer álbum de Magic Circle se permite crear el espacio para tener un track incendiario de rock directo como en "Nightland" y hasta un tema inspirado en los primeros instantes del doom por medio de la aletargada "Hypnotized" y sus oníricos arpegios.

Quizá el track más infeccioso sea el que dota de nombre al álbum. Bajo un ligero tufo al mórbido sonido de Black Sabbath, "Departed souls" nos ofrece una sórdida introducción que eriza la piel con su lenta figura, pero una vez que ha logrado su cometido, la melodía toma fuerza y nos arrastra por los caminos conocidos del hard rock. Sin perder la esencia de las armonías de la escuela impuesta por Ozzy Osbourne, Brendan Radigan entona su lírica para ubicarnos en un sitio conocido y a partir de ahí ofrecer otras perspectivas sonoras, por lo que "Departed souls" logra situar al escucha dentro de un marco auditivo muy preciso por medio de sus distintos tiempos rítmicos. Cambios de velocidad, instrumentos bien definidos y riffs adictivos... el track inaugural del tercer álbum de Magic Circle es una cápsula de casi seis minutos que sabe resumir todo lo que incluye el disco en su totalidad.


A través de lisérgicas imágenes vintage que nos remiten directamente a los primeros años de la década de los setenta, Magic Circle nos ofrece el trabajo visual que acompaña el lanzamiento de "Departed souls" como tema promocional del álbum del mismo nombre. Entre las escenas multicolores podemos distinguir al grupo sobre el escenario como si se tratara de una promesa, una posibilidad de escuchar de manera directa esta pequeña maravilla frente a nosotros a pesar de la apretada agenda de sus integrantes. Adivinos, encantadores de serpientes, símbolos religiosos y largas filas de criptas como íconos perfectos que acompañan a las almas difuntas.

Photo: Reid Haithcock

Departed souls no sólo es la confirmación del estilo sonoro de Magic Circle, este álbum es también una definición de un sonido que ha caracterizado esta década alrededor del misterio, la magia y la zozobra que generan lo desconocido, lo maldito y lo lúgubre. La tercera producción discográfica del quinteto de Boston no es nada más un excelente disco que encapsula la recuperación de los sonidos que han distinguido al heavy metal obscuro durante su historia, es también un material que se inserta entre uno de los mejores intentos por crear nuevas cosas desde ese panorama auditivo llevo de riffs directos, voces desgarradoras e historias sorprendentes. Urge valorar este disco a partir de una detenida escucha y una referencia en los sonidos del pasado...