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jueves, 31 de mayo de 2018

Sons of Geezora : entre el rock obscuro lo-fi y bestias gigantes


Nuevamente rascamos en la escena distorsionada de Quebec y la fortuna nos vuelve a sonreír. La ciudad canadiense nos ha ofrecido en ocasiones anteriores el hard rock de Saidveiss, el stoner de Evil Can Evil, el hard blues áspero de Bronco o los sonidos multifacéticos de WhiteNails. Sin embargo, en esta ocasión tenemos a un grupo clavado en el proto-doom nacido del hard rock psicodélico de finales de los años sesentas que sorprende por el sonido que ha logrado construir.

Bajo el nombre de Sons of Geezora encontramos a un grupo inspirado en los obscuros y pesados riffs de Black Sabbath, el áspero sonido heredero de la psicodelia más ácida y el blues electrificado de Blue Cheer y la forma en que fueron asimilados estos sonidos por las bandas japonesas como la mítica Flower Travellin' Band hasta Church of Misery, pasando obviamente por Acid Mother Temple y Eternal Elysium. Con dichas influencias, no podríamos esperar más que un densa atmósfera sonora llena de distorsión, ritmos aletargados y grandes monstruos japoneses destrozando ciudades enteras.


La historia de Sons of Geezora nace en 2017 con el encuentro de Rocc Tremblay en guitarra principal y bajo, Alex Belziles en la batería y Mathiew Gagnon en las vocales y segunda guitarra, quienes sin ninguna advertencia previa lanzaron un EP homónimo en octubre de dicho año a través de la pequeña disquera independiente From the urn Records. Con un obsesivo sonido lo-fi que desgarra las bocinas sin piedad desarrollado en cinco temas impresionantes, la banda logró despertar la atención de aquellos enamorados del hard psych y proto-doom hecho en este siglo bajo la mirada de lo hecho en el anterior.

Sin embargo, los integrantes de la banda no son unos totales desconocidos. Rocc no es otro más que Simon Tremblay el guitarrista de The Dead Wheelers, aquel grupo instrumental nacido en 2015 de stoner y doom instrumental inspirado en motores y maldad que recientemente sacó su primer álbum completo por medio de RidingEasy Records; además de ser el soporte en vivo de Strange Broue, el abismal proyecto original de su hermano Max. Ante la falta de un bajista formal en Sons of Geezora, Max se integró a la banda para establecerla como un cuarteto.


Bajo la destrucción total provocada por Godzilla, misma que sirve de portada avasalladora para el primer EP de la banda, encontramos una colección poderosa de temas infecciosos hechos en base de manera innegable sobre los eternos riffs de Tony Iommi. Mientras la intensidad sube por medio de figuras asesinas que juegan entre la fluorescencia de la acidez psicodélica y la obscuridad de la música que busca ocultarse entre las tinieblas, Sons of Geezora nos recetan la fórmula perfecta para lograr el rescate de los primeros instantes de metal pesado y el doom con la intensión de alimentarlo y encontrar los medios suficientes para traerlo a nuestro presente cibernético.

En este primer material de los canadienses podemos encontrar desde la tenebrosa melodía que cae desde el manto nocturno y serpentea por los suelos de "King of the sky" hasta la hipnótica "Tokio" tras pasar por la estridente canción que le da nombre a la banda, sin olvidar la adictiva "Child of nuclear waste" con su figura lisérgica y la desgarradora "Stomping madness" con su descendente armonía que nos recuerda a aquellas avionetas cayendo tras el zarpazo de un kaiju, una de aquellas bestias extrañas con apariencia reptil que destruían las concentraciones urbanas en las películas japonesas.


Un mes antes de la publicación del EP, Sons of Geezora liberó en su página de bandcamp el single "Mighty iron knight", tema que serviría de bienvenida al primer material del grupo. Mientras escuchamos el ritmo aletargado que recuerda el pesado paso de los animales monstruosos ya referidos, una guitarra nos demuestra su imaginación con una serie de notas impulsivas y una voz nos hipnotiza con su canto perdido entre los escombros de algún lugar destruido. Poco a poco la atmósfera del track se hace pesada hasta que caemos rendidos ante su magia y obscuridad, pero su insistente melodía nos sostiene para no ser devorados por los abismos. Como si se tratara de una dense macabre, cada instrumento se reúne ante un fuego ritual para crear un baile maléfico, un eléctrico ensueño bajo una densa niebla de misterio y angustia.

Rendidos ante el embeleso sonoro creado por Sons of Geezora en su EP, lo único que podríamos pedir es su continuación, y como si los deseos fueran concedidos, la banda radicada en Quebec ya se encuentra trabajando desde abril en lo que será su álbum debut. Mientras éso ocurre, volvemos a darle una vuelta más a sus hipnóticos himnos para saborear su esencia obscura y áspera digna de compartir y presumir, nos adentramos en las mórbidas atmósferas de destrucción y maldad para sentir en nuestra piel el temor ante lo desconocido y la fuerza que produce el encuentro ante lo monstruoso...


martes, 29 de mayo de 2018

Black Rainbows: la distorsión sonora del infierno italiano


A principios de abril de 2018 fue publicado el sexto álbum de la institución italiana del hard psych Black Rainbows, un disco que buscaría mantener en actividad a una de las banda más importante del género, además de probar nuevos territorios dentro de aquel sonido más que establecido durante más de doce años de carrera. Sin embargo, para un grupo con su reconocimiento y un estilo definido tras tantos años sobre los escenarios, ¿qué podría hacer para alimentar su proyecto sonoro sin perder lo alcanzado hasta ahora?

Una vez que ha cedido la euforia por la presentación de Pandaemonium, escuchamos detenidamente sus nueve temas para desmenuzarlos y saborearlos como es debido. Lo primero que tenemos que tomar en cuenta es que Black Rainbows ha mantenido la misma alineación que grabó el Stellar prophecy, lo que nos permite deducir que es una continuación de aquel material publicado dos años antes (reseña-review). Aún con este antecedente, el nuevo álbum se arriesga a caminar nuevos senderos más allá de su fundamento sonoro, lo que significa un crecimiento dentro de su estilo y una adecuación conforme al entorno actual que guarda el rock distorsionado en Europa y el resto del mundo.


En el mes de marzo fue presentado el lyric video de "High to hell", primer single del Pandaemonium a través de YouTube. El tema mantiene aquel zumbido de instrumentos ahogados en fuzz que siempre ha identificado a la banda lidereada por Gabriele Fiori, lo que en primera instancia nos haría esperar una repetición de lo alcanzado en Stellar prophecy a partir de temas energéticos que hacen coincidir el hard rock psicodélico de finales de los sesentas con el stoner desértico de los noventas. Sin embargo, sus líricas nos habla de un viaje sideral que tiene por destino el infierno, avisando de esta manera el concepto que guardará el resto del material.

Al momento de escuchar el resto de los tracks que componen el disco, el tufo a Stellar prophecy desvanece para ofrecernos un disco más denso lleno de riffs asesinos y tiempos variantes que por momentos alcanzan el hard rock aletargado que sirvió de semilla al doom. El nuevo disco arranca con algunas grabaciones sonoras llenas de efectos y loops nos recuerdan a lo hecho por Vinnum Sabbathi y su ambientación interestelar, pero tras unos segundos nos atestan un golpe certero con una melodía sosegada nacida del stoner más pesado llamada "Sunrise" para advertirnos sobre los nuevos tiempos que han caído sobre Black Rainbows.


La intensidad de las figuras endemoniadas regresa con las incontenibles escalas de "The sacrifice", donde podemos rescatar la intensidad de la batería de Alberto Croce en su afán por alcanzar lo hecho por Fiori y Giuseppe Guglielmino; lo que nos permite disfrutar de los instrumentos de manera más directa, quizá crudos y sin tanto tratamiento lisérgico. Si este nuevo tratamiento sonoro resultara pequeño, Black Rainbows juega con diversas posibilidades con la intensión de abrir sus propios horizontes, como aquella mordida al espacio y otra al desierto que es "I just wanna fire" o el onírico paseo sin final que se escucha en "13th step of the pyramid", tema que clausura el disco con la intención de dejarnos varados en la nada.

El trio italiano conoce bien cuál es su fuerte y por ello no lo abandona en este último disco. Si en su primer single puede sentirse su seguridad en aquel estilo que lo ha identificado durante la última década, la frenética "Riding fast 'till the end of time" nos regresa a las épocas en que Black Rainbows  grabó Supermothafuzzalicious!!! Sin embargo, la verdadera esencia del Pandaemonium está en aquellos temas que rescatan el proto-doom para mezclarlo con la estridencia de las guitarras ásperas al estilo de Electric Wizard o Uncle Acid & the deadbeats, lo cual queda demostrada en la figura aterradora de "Grindstone"; tema denso que asemeja el arrastre de un grillete encadenado al tobillo, pero que al mismo tiempo cae en contradicción al sumergirnos en un poderoso viaje lisérgico por el espacio. 


Otro tema que bebe directamente de las mieles del hard rock denso es "The abyss", que sin caer en los precipicios de las tinieblas y los pasos aletargados, mantiene una linea melódica de guitarra profunda y ritmo adictivo que poco a poco nos hipnotiza bajo su ácido tufo muy a la escuela alemana de Kadavar, Wedge o Monolith. Cada instrumento encuentra su espacio dentro de la tormenta de arena para filtrarse inesperadamente en nuestras neuronas hasta que nos toma por asalto un solo de guitarra intenso como aquellos de los que nos tenía acostumbrados Gabriele Fiori, pero que tenía escondidos desde hace varios años. Quizá en los cuatros minutos de "The abyss" encontramos al actual Black Rainbows: un riff intenso y sostenido, profundidad sonora que amplifica su densa atmósfera y crea ambientes obscuros, y finalmente, melodías venenosas que logran sumergirnos en viajes mágicos llenos de energía y pasión.


No, Pandaemonium no es una nueva repetición de Black Rainbows. El último disco de la banda originaria de Roma es un paso hacia adelante de un grupo con un sonido definido que se ha decidido a saltar hacia el abismo de las posibilidades. El resultado de este arriesgado movimiento es positivo, pues ha logrado posicionar al trío dentro del sonido construido a base de rock concreto y sin miramientos que le permite mayor flexibilidad a un estilo delimitado. Black Rainbows ha endurecido su sonido y obscurecido su visión para transitar por abruptos senderos más allá del hard psych donde ellos eran los maestros. Hoy tienen la posibilidad de conquistar nuevos terrenos para demostrar que son la mejor banda de rock distorsionado de Italia sin lugar a dudas...


sábado, 26 de mayo de 2018

Vulturehead : los sonidos densos de Finlandia


Son pocas las noticias que llegan de la escena musical de Finlandia, y cuando se trata del rock inspirado en el stoner, son aún más escasas. Sin embargo, hasta este rincón del mundo hemos tenido la fortuna con encontrar entre las densas aguas del internet a bandas como Thermate o Elephant Bell; las cuales tienen una misma inspiración pero senderos recorridos en sentido contrario. Pero para esta ocasión, Earthquaker ofrece una tercera opción con un fuerte sonido propio que sorprende desde el primer momento.

Desde el año 2012 se conformó una banda en Helsinki que tomó como fuente de inspiración el stoner Kyuss, los riffs obscuros de Black Sabbath, el fuzz de Truckfighters y las aspereza del groove metal de Pantera para crear un sonido crudo y visceral que muerda y infecta sin piedad. Tras el paso del tiempo e integrantes, el proyecto tomó el nombre Vulturehead para establecerse de manera definitiva.


Con la intención de registrar su primer material, la banda se metió en enero de 2018 al estudio Bomshelter en Örebrö, Suecia bajo las órdenes técnicas de Philip Saxin. Su resultado final fue Into the vulturehead, álbum debut de los finlandeses publicado en abril de manera independiente conformado por seis densos temas basados en la distorsión de los instrumentos, la rasposa voz de su carismático vocalista y melodías intensas de gran fuerza difíciles de asimilar al primer bocado.

Vulturehead está soportado por las poderosas guitarras llenas de fuzz a cargo de Sam Laukkanen y Olli Talsi, el profundo bajo de Jere Kalliokanerva, la cavernaria percusión de Skefe y el vocalista Miq El "Beast" Santos, quien aprovechando su color cercano a Phil Anselmo, le otorga un ingrediente especial a la banda que le permite explorar opciones sonoras distintas a lo hecho por otras bandas de stoner metal.  


Into the vulturehead es una tormenta eléctrica que hace vibrar el suelo con su estruendo. Su riff inicial es una figura poderosa que durante un minuto nos muestra el poder sonoro de la banda y la estridencia que puede alcanzar sin perder un solo momento la claridad de sus líneas melódicas. Tras aquella introducción, los tambores tribales truenan para dar paso a "Desert Inn", un tema arenoso que hace honor a su nombre sin lugar a dudas. Tras aquella granada de arranque, el material nos ofrece una amplia gana de sonidos que varían desde el doom más abismal posible como se escucha en "Into the pit" hasta el rock alternativo que por momentos roza lo más denso del grunge como en "Lonely in the south", aunque su desgarrada voz rompe con cualquier expectativa generada. "No rules" es quizá el tema más digerible gracias a su ritmo acompasado, pero su estribillo nos arranca la calma para volver a rompernos los tímpanos y dejar preparado el terreno para otro viaje por el desierto con el tema que le da nombre a la banda.

El track con el que podríamos distinguir mejor la propuesta sonora de Vulturehead es "Green power", canción que de incio nos ofrece un riff sostenido muy a la escuela de Josh Homme de sus épocas en  Kyuss, pero al escuchar la desgarradora voz de "Beast" todo se transforma en un stoner metal muy denso que bien podría hacer palidecer a cualquier otra banda del género. Cuando el tema alcanza su puente, los finandeses le bajan a la velocidad para crear un breve viaje alucinógeno, pero tras unos segundos, todo se vuelve a convertir en una tormenta de arena que nubla la vista y satura las bocinas.


Para promocionar su álbum debut, Vulturehead compartió un trabajo visual realizado por Timi Kousmanen que nos muestra una versión hecha por la banda de "Green power" directamente en las sesiones de grabación de Into the vulturehead en el estudio Bomshelter, el cual cabe destacar que forma parte de Fuzzorama Records, la disquera de los Truckfighters. El video demuestra de manera clara el poderío del quinteto y su perfecta integración, lo que también nos hace pensar que el disco bien podría haber sido grabado de manera directa en una sola toma.

Vulturehead no ha regalado con su álbum debut un material que refresca lo que hemos llamado stoner metal, que aunque no haya sido algo totalmente nuevo, su concepto sonoro ofrece mayores tonalidades a un género que se le ha enclaustrado en los clichés de rock desértico, el sonido generado a principios de los años noventa y el establecimiento del doom como una opción contra el metal-glam de finales de los ochenta. El resultado que tenemos es un disco desgarrador que clava sus uñas directamente en la carne para arrancarla sin contemplación por medio de la distorsión de los instrumentos y ritmos contundentes que enamoran inmediatamente a quienes buscan sonidos pesados. Den click y compruébenlo por ustedes mismos...

Página de Bandcamp de Vulturehead:
https://vulturehead.bandcamp.com/releases


miércoles, 23 de mayo de 2018

Green Desert Water : la revancha del áspero sonido asturiano


Cuando pasan muchos años para que una banda de gran calidad interpretativa e incendiarios temas propios pueda grabar su primer disco causa un poco de temor por parte de sus seguidores, pero si dicho material es publicado por una disquera internacional, provoca quizá dudas sobre el resultado final. Las expectativas creadas alrededor de la banda asturiana Green Desert Water en su país fueron muy grandes, pero al final del día el resultado no decepciona a nadie; y mejor aún, ha servido de carta de presentación para el resto del mundo. Así que bajamos la aguja sobre el vinilo y permitimos que la música hable por sí misma...

Green Desert Water es un power-trio originario de Oviedo, al norte de España. Su historia se remonta al año 2010 cuando se conformó para crear una banda que rescatara el heavy rock clásico por medio de un hard blues potente, algunos elemento de aquel stoner recuperado en el nuevo siglo y un poco de psicodelia dura que en dicho momento estaba invadiendo al país ibérico. Aquellos primeros esfuerzos se vieron reflejados en su homónimo EP debut de noviembre de 2012, un material que en realidad era un disco de larga duración conformado por seis extensos temas basados en blues eléctrico y suaves melodías oníricas y lisérgicas.


Tras la publicación de su primer disco, la banda se estableció su alineación a partir de la guitarra y vocales de Kike Sanchís, el bajo eléctrico de Juan Arias García y la batería de Javi González, quienes desde 2013 han buscado crear un sonido propio por medio de composiciones ingeniosas y una alta capacidad interpretativa heredera del viejo hard blues electrificado de Jimi Hendrix, Blue Cheer y Led Zeppelin

El trío asturiano se encerró en el Ovni Studio bajo las órdenes de Pablo Martínez Pérez para grabar su siguiente material discográfico, mismo que sería bautizado con el nombre de Solar Plexus, una nueva colección de seis temas trabajados de manera detallada donde la distorsión, el fuzz y el alto volumen se convertiría en su común denominador. El resultado final de este álbum construido tras casi seis años de arduo trabajo y tablas ganadas sobre los escenarios está en un placa maciza hecha a base de temas de gran hechura compositiva, gran imaginación en su interpretación y un gran sonido que golpea los tímpanos del escucha desde su primer segundo pero que permite la apreciación y deleite de cada instrumento. 


En febrero de 2017 fue anunciado que Solar Plexus sería publicado por la reconocida disquera norteamericana Small Stone Records, algo que podría resultar extraño para quienes tan sólo conocían el primer trabajo de Green Desert Water; pero todas las dudas fueron despejadas al escuchar el hard psych contenido en "Open your wings", tema inicial del nuevo material que demuestra el sonido directo del grupo sin perder aquel sabor vintage de hard blues lleno de intensidad y sentimiento derivado del largo trabajo de improvisaciones y jams que poco a poco van construyendo un sonido propio. Tras un breve respiro, un riff adictivo da pie para un track llamado "Chaman" que juega con diversos estilos para terminar en un rock directo que bebe del pop, el funk y el heavy blues bajo la inspiración sonora de aquel Lenny Kravitz del Mama said o Are you gonna go my way; aunque en su puente central escuchamos unas figuras aceleradas que recuerdan a Black Sabbath cuando metía la velocidad a sus obscuras melodías de sus primeras épocas. 

Las seis canciones que ofrece Green Desert Water desde abril de 2018 cuando salió su Solar Plexus permiten disfrutar a una banda bien aceitada que le han sentado de manera excelente los años, pues la placa puede ofrecernos desde ritmos aletargados llenos de rencor mezclados con el sopor melancólico del blues más abismal como en "Souls of the woodland" hasta figuras lisérgicas en tiempos sostenidos inspirados en las múltiples mutaciones del stoner y el hard rock vintage como en el cósmico tema que cierra el álbum y le da nombre. Tras escuchar los más de cuarenta minutos del Solar Plexus, el balance final es que el trío asturiano ha alcanzado su madurez sonora y ha logrado encapsularla en un material poderoso, conciso y lleno de posibilidades melódicas que logran crear un viaje al escucha sin aburrirlo o perderlo en algún instante del paseo.


Green Desert Water ha escogido a "The deepest sea" como su primer sencillo promocional, ya sea por ser el tema más corto del material o ya sea por su infecciosa línea melódica creada a partir de un bajo ahogado en fuzz, los acordes de una guitarra criminal y una batería que no para ni un segundo de golpear los tambores. "The deepest sea" es el track en donde de manera más clara podemos escuchar el encuentro entre el blues eléctrico que sirve de fundamento sonoro de la banda y la fuerza áspera del stoner y el hard psych que logra el despegue definitivo del concepto. Velocidad sostenida para un ácida canción de figura insistente que sacude la tierra mientras al mismo tiempo arranca los pies del suelo para sumergirnos en un fuerte paseo por las neuronas ausentes y extraviadas.


Entre paisajes multicolor y fractales que retan a la imaginación, tres sombras se arman con sus instrumentos para desgarrar los amplificadores. Luces y explosiones se entremezclan con mantos nocturnos y lavas ardientes para reflejarse en las pupilas de quien ose clavarse en las aguas profundas de un océano lisérgico lleno de sonido e imágenes. La aguja corre por los surcos mientras introduce la tóxica sustancia para crear un fuerte encuentro entre audio y visión, una excursión por el interior de una mente alterada, un sueño pesado que trasgrede los límites propios para deambular por lo desconocido.

Solar Plexus está sonando y no ha decepcionado a quien recorre sus pasillos sonoros. Sus tiempos y sus figuras construyen imaginarios dignos de descubrir de manera detenida con la intención de saborear sus múltiples opciones y admirar su capacidad interpretativa como aquella lograda por los clásicos power-trios de décadas pasadas. Así recibimos las ondas contenidas en el más reciente material discográfico de Green Desert Water, pero ahora tendremos que permitir su maduración para valorar si nos encontramos entre uno de los mejores discos hechos en España durante la última década...


lunes, 21 de mayo de 2018

White Diablo : una sobredosis de furia y distorsión


Tras la euforia provocada por el lanzamiento de un material discográfico de una nueva banda conformada por músicos con experiencia en el circuito, todo queda reducido al momento inicial y en pocas ocasiones se tiene la paciencia para permitir la maduración del proyecto y de la propia grabación. Ahora que se está cerrando el ciclo del primer EP del trío tapatío White Diablo, Earthquaker vuelve a dar play a sus tracks para desmenuzarlos y permitirles que hablen por sí mismos.

En septiembre de 2017 fue presentado Overdose, el material debut de un proyecto conformado por ex-integrantes de las bandas de stoner y hard rock mexicanas como Stonefront, Caníbales, The Mia Zapata y Death Plays Guitar. Sin embargo, las primeras noticias que tuvimos de ellos llegaron desde un año antes cuando crearon un perfil de facebook de la banda y comenzaron a colgar fotografías del proceso de composición y grabación del EP, así como sus primeras presentaciones en directo.


Tras una pausa en el camino de los poderosos Death Play Guitar, su baterista Carlos "Ciego" Sevilla y bajista Themo Alonso "King Morla" decidieron darle un giro a su concepto y crear un nuevo sonido que dejara a un lado el hard blues y darle mayor presencia al grunge crudo de los años noventas sin perder su gusto por el stoner. Fue así que se unió al proyecto Thomas Emmanuel, quien había participado haciendo algunas voces en el Ride beyond de Stonefront, material que fue grabado y mezclado por el propio Themo en el ya lejano 2013.

White Diablo tiene una esencia sonora en su estilo que nos recuerda por momentos a Mudhoney y a Kyuss, pero más allá de las comparaciones, el grupo continua lo hecho por King Morla y Ciego en el Superfiction de Death Play Guitar para dar un paso más hacia adelante y construir un rock furioso que ellos mismos han catalogado "para robots enojados". Acordes agresivos, figuras violentas y voces desgarradas a través de melodías aceleradas y sostenidas que truenan las bocinas desde el primer golpe.


En el mes de junio de 2017, White Diablo se metió a una casa abandonada que sirve de guarida al estudio de Favela Records  para grabar con la supervisión técnica y mezcla de Pablo Favela cuatro tracks que serían contenidas bajo el nombre de Overdose. Como su nombre lo dice, el disco es una sobredosis de distorsión y potentes gritos condensados en una grabación poco común, pues en el resultado final podemos escuchar todo el sonido contenido hacia el centro del espectro auditivo para explotar hacia todas direcciones. 

El EP comienza con "L.S.D." (Lost secret dreamers), tema de gran poder que en su linea de bajo nos recuerda por momentos a "Tabla" de Cardiel, pero al pasar los segundos toma su propia personalidad para ofrecernos un equilibrio entre la estridencia y la paciencia para declamar una lírica sobre dimensiones perdidas en la mente. Bajo la misma estética sonora, Overdose transcurre entre las guitarras distorsionadas de Emmanuel, las concretas figuras del bajo eléctrico de Themo y la potencia rítmica de Ciego; entre melodías ásperas que pisan el acelerador para mantener velocidades sostenidas mientras todo se quema alrededor y se desintegra como si saliera de la atmósfera y se enfrentara al cosmos como en "Swing between the lines". Contrario a lo que uno podría esperar, el material también brinda momentos de respiro que son criticados por la propia banda de manera irónica bajo el título de "Autosabotage", aunque la esencia escandalosa jamás abandona al grupo.


Para cerrar este primer ciclo de la banda y preparar el terreno para su siguiente producción discográfica, White Diablo lanzó un trabajo visual a blanco y negro para "Did you see what God just did to us" que muestra a la banda haciendo los juegos vocales del tema mientras sus rostros salen de la obscuridad entre juegos simétricos e instrumentos poderosos. Un feedback se escapa por las bocinas para dar paso a un riff hiriente que logra marcar la melodía tras un fuerte remate de batería. Stoner agresivo sin contemplaciones que golpea directo mientras se queja de la religión y la forma como actúan los hombres ante la idea de Dios. Coraje, ruido y potencia contenidos en una granada de 3 minutos.


"¿Has visto lo que Dios acaba de hacernos? Será mejor que corras y te escondas ahora. Vas a gritar como un cerdo hijo de puta. Esto está cayendo, pero nada puede detenernos. Soy sólo la mano de Dios. Si tienes bien el puño, tendrás que usarlo aunque no está permitido pelear. Si tiene las alas, tendrás que usarlas aunque no esté permitido volar. Yo prefiero caminar mi sendero y nadar en un lago de fuego. Buscas paz pero yo tengo sed de sangre. Soy un gatillo rápido de encontrar, soy una munición de libre albedrío y voy a dispararlo todo y contra todos. Prefiero joder, volar, pelear. Voy a vivir, voy a nadar en fuego, voy a morir..."


El tiempo de Overdose ha terminado, es momento de que White Diablo dé el siguiente paso. Las opiniones sobre este primer trabajo han resultado favorables, pero ahora se requiere tomar impulso para establecer el proyecto y darle la dimensión que requiere. Los cuatro tracks de este primer EP han madurado y demuestran el potencial que tiene el trío tapatío entre manos, aunque hoy es necesario despegar hacia nuevos horizontes que permitan llevar a otras constelaciones el áspero concepto sonoro del demonio blanco... Respira hondo y siente la adrenalina correr por tu sangre!!!


viernes, 18 de mayo de 2018

Bahboon : el proyectil stoner japonés


En ocasiones anteriores, Earthquaker ha escrito sobre la cultura japonesa y sus procesos de imitación como una forma de emular a los maestros con la intención de obtener reconocimiento y construir una base para desarrollar lo propio. La música no se escapa de esta lógica, y tenemos en importantes bandas como Church of Misery, Acid Mother Temple y Eternal Elysium grandes ejemplos de perfectas copias sonoras que logran despegar y crear su propuesta propia. 

A finales de 2014, un proyecto de grabación realizado en Cambrige, Inglaterra terminó en la conformación de una banda de músicos japones radicados en Tokio. Bajo el nombre de Bahboon, el grupo compuso un material que mezclaba el stoner entendido bajo la lógica de desértica de Kyuss, Queens of the Stone Age y Truckfighters con un ligero toque el punk, que va desde la escuela clásica de Sex Pistols y Ramones hasta su fusión con el rock noventero de NOFX y The Offspring. En primera instancia podría parecer extraño dicho encuentro, pero el resultado obtenido en su debut Good night publicado en feberero de 2015 nos demuestra la capacidad de aprendizaje de sus influencias musicales y la imaginación necesaria para proponer cosas diferentes.


Bahboon está conformado por  el guitarrista y vocalista Shohey Suyama, el bajista Yasuhiro Shimizu y el baterista Chihiro Takahashi; músicos todos con experiencia gracias a su paso por bandas como The Beatmoss y Peaky SALT, ambos proyectos orientados hacia el rock pop y alternativo. Aunque el trío japones comenzó a trabajar en diversas maquetas desde principios de 2013, no fue hasta la publicación de Good night cuando el proyecto se estableció hacia una idea definida.

En julio de 2016 presentaron Super science, un material dividido en dos partes que juega sonoramente con el hard psych cósmico y líricas que hablan sobre agujeros negros, aunque el disco pasea misteriosamente por baladas pop introspectivas como en "Sirus", tema que cuenta con la participación de la vocalista RISA. El sabor ácido y onírico del material nos remite a un grupo que gusta de la experimentación con la intensión de expandir sus posibilidades estéticas hacia lugares insospechados.

Sin embargo, Bahboon se colocó directamente en la palestra del stoner internacional gracias a la presentación de su tercer material en febrero de 2018 titulado Genjin attack, un disco áspero que guarda un mismo estilo sonoro que logra construir un álbum macizo que rasga las bocinas y atina un golpe certero. Sus guitarras distorsionadas rompen el silencio mientras encuentran eco en las profundas líneas de bajo, aunque los riffs impredecibles que sólo con el seguimiento a los grandes maestros de Black Sabbath se pueden crear logran ampliar el panorama hacia diversas melodías más allá del cliché del género.

Genjin attack arranca con una figura asesina heredera del hard rock clásico y los primeros pasos del doom setentero para demostrarnos su capacidad para sacudir la tierra con notas crudas y melodías realmente infecciosas. "No carb" nos sumerge en las aguas pantanosas del rock macizo sin concesiones, pero cuando escuchamos "Mitsume" sentimos la vibra vintage que solamente los japoneses han logrado rescatar de las bandas clásicas de principios de los años setentas. Bahboon rescata "Invader seventeen", canción con la que abrían su álbum debut, aunque para esta ocasión le imprimieron una mayor fuerza que los acerca aún más a la esencia del rock desértico. Por si ello fuera poco, la banda nos ofrece sonidos alternativos como en la energética "Jinjah Dungah" con sus maravillosos contratiempos de batería o "Doppo" con su línea de guitarra afilida que se incerta directamente con el rock convencional hecho en Occidente en la última década. 


A pesar de la versatilidad alcanzada por la banda en Genjin attack dentro del esquema del stoner desértico, quizá el mejor momento del disco se encuentra en "Word bullet", un concreto proyectil sonoro que contiene todos los elementos fundamentales de su género: guitarras rasposas de velocidad constante que emulan a un V8 corriendo sobre el ardiente asfalto de alguna carretera olvidada a la mitad de las dunas, un bajo envolvente que logra crear los efectos alucinantes del sol desértico y una batería seca que no deja de golpear un solo segundo. Como arena entre las manos, el tiempo pasa a toda velocidad mientras la melodía se filtra por los poros hasta infectar la sangre irremediablemente.


El ritmo stoner clásico de nota insistente e hipnóptica de "Word bullet" se distingue por su nota insistente que remata cada cuatro compases con una figura descendente que repta como serpiente sobre la arena. Su voz grave y monótona termina desgarrándose al final del tema en un orgasmo explosivo. Bahboon ha logrado crear una pequeña joya desértico gracias a las posibilidades de los estudios de grabación, sin embargo la propia banda a presumido su calidad interpretativa sobre los escenarios con un video grabado en Shinjuku, Tokio a finales del año pasado en su canal de YouTube.


Nuevamente Japón nos ofrece una muestra más de lo que es capaz de hacer musicalmente, así que ahora nos toca a nosotros acercarnos a la amplia oferta sonora creada en el país del sol naciente. La tendencia por recuperar los viejos sonidos del stoner noventero han alcanzado al lejano oriente, pero gracias a la capacidad que tiene dicha cultura por asimilar y ofrecer nuevas visiones ha logrado crear un álbum de gran calidad como el Genjin attack del trío radicado en Tokio. Bahboon ha lanzado su granada auditiva, ahora es el momento de permitirle su explosión...


miércoles, 9 de mayo de 2018

Oh Sees : cuando el orco se volvió ruidoso


Desde hace varios meses, México se ha convertido en un destino obligado a visitar por las distintas bandas de hard psych, garage, proto-doom y stoner del mundo. Gente de renombre como Radio Moscow, Kadavar, The Black Angels, Red Fang o 1000mods se han presentado en las últimas semanas, demostrando que en este país existe una gran legión de seguidores dispuestos a pagar un boleto para ver a sus grupos favoritos y pasar un buen rato de música y diversión.

En el marco del Festival Hipnosis 2018, evento organizado por la revista Indie Rocks! y la promotora Major Tom, el próximo sábado 19 de mayo se presentará la banda norteamericana Oh Sees para compartirnos su Orc, un álbum multifacético que demuestra todas las posibilidades sonoras del cuarteto californiano por medio de una áspera guitarra distorsionada, un profundo bajo envolvente y una bien definida combinación de dos baterías que juegan con la sincronización. 


La historia de la banda se remonta al año 1997 cuando el guitarrista y vocalista John Dwyer comenzó a grabar diversas grabaciones experimentales de forma casera bajo el nombre de Orinoka Crash Suite (OCS), grabando varios materiales en formato de dúo (guitarra-batería). Poco a poco fue creciendo el proyecto hasta consolidarse en 2018 como cuarteto al integrarse Brigid Dawson, Petey Dammit y Mike Shoun, encarnación del proyecto conocida como Thee Oh Sees que utilizó la psicodelia, el garage y el punk para establecer un sonido definido por medio de la explosión sonora y la intensidad melódica que lleva hasta la hipnosis.

Tras la ruptura de esta alineación a finales de 2013, John Dwyer comenzó a reconstruir su proyecto por medio de su unión con el bajista Tim Hellman, siendo hasta 2015 con el ingreso de los bateristas Dan Rincon y Ryan Moutinho que la banda encontró su estabilidad; pero la salida de éste ultimo a finales de 2016 provocó la entrada de Paul Quattrone y una revisión del estilo de la banda. Con la intensión de recuperar el sonido que los identificó al principio, Dwyer invitó a participar a Brigid Dawson en algunos temas de su siguiente disco y rebautizó al grupo como Oh Sees.


El decimonoveno disco del proyecto liderado por John Dwyer fue presentado a finales de agosto de 2017 con el título de Orc a través de la disquera Castle Face Records, material discográfico compuesto por diez temas que logra llevarnos a diversas atmósferas por medio de distintos géneros musicales y el apoyo de varios productores e ingenieros de sonido como Eric Bauer (técnico de sonido de Ty Segall, Sic Alps y White Fence), Enrique Tena y el propio Ty Segall, el inquieto baterista de Fuzz.  

Orc podría resultar desconcertante para quien escuche por primera vez lo hecho por Dwyer y compañía, pero finalmente termina siendo una placa que repasa lo hecho por el guitarrista durante sus veinte años de experimentos sonoros. El disco nos lleva por los parajes del pop electrónico a través de la participación de Brigid Dawson en "Nite Expo" y "Cadaver dog", temas caracterizados por los atmosféricos teclados y los tenues coros femeninos. Sin embargo, el disco de Oh Sees contiene las ruidosas granadas dispuestas a explotar los tímpanos como en "Animated violence", los paseos cósmicos de "Jettisoned", la ácida y corrosiva psicodelia de "Drowned beast", los experimentos eléctricos de "Paranoise" o infecciosas melodías como en "Keys to the castle" con sus guitarras venenosas, las baterías haciendo contratiempo como lo hace King Gizzard and the Lizard Wizard y un largo viaje de teclados con sesgo progresivo que logra dejarnos sin gravedad en algún punto olvidado del universo.


Orc arranca de manera furiosa con "The static god", salvaje tema desbocado que corre para no ser alcanzado jamás. Mientras las baterías golpean sin piedad a una velocidad sostenida, el bajo construye una base sonora concreta que permite a la guitarra crear insistentes e interesantes ruidos que logran sorprendernos. Por instantes escuchamos uno que otro efecto cósmico que nos trae a la memoria las místicas cuerdas galácticas de "2000 light years from home" contenida en el Their satanic majesties request de The Rolling Stones, pero aquí son hechas únicamente por la guitarra de  John Dwyer. Su lisérgica lírica pregunta una y otra vez cómo son las cosas teniendo como telón de fondo un campo de batalla mientras se hace referencia sádica sobre látigos y azotes. Una verdadera locura contenida en cuatro minutos frenéticos!!


La experiencia de vivir el Orc de Oh Sees en vivo es alucinante gracias a su alto volumen, su intensidad interpretativa y la locura dirigida por Dwyer sobre el escenario. La banda puede crear atmósferas etéreas que levantes los pies de la tierra como puede sacudir sus cimientos por medio de acordes insistentes llenos de fuerza y furia. Baile y viaje son los elementos asegurados en sus presentaciones, pero si aun les queda alguna duda al respecto, les compartimos una versión en vivo de "The static god" para que sepan lo que le espera experimentar a la Ciudad de México...


El lunes pasado fue liberado el cartel del Festival Hipnosis 2018 que se llevará acabo en el mes de octubre con gente como King Gizzard and the Lizard Wizard, Wooden Shjips y Allah-Las. Para ir preparando el cuerpo para aquel día, vivamos a Oh Sees y su locura sonora en el Foro Indie Rocks! el próximo sábado 19 de mayo, quienes serán acompañados por los sonidos garage de Nelson y Los Filisteros, el psych punk de Sgt. Papers y la psicodelia lo-fi de Psionicos...