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lunes, 31 de diciembre de 2018

Artesano de Piedra : el mensaje primitivo del stoner doom


Cuando el primitivo doom corre por las venas es imposible sosegar su cabalgata desbocada en el interior del cuerpo. La áspera música de ritmos aletargados comienza ha ser transpirada por cada uno de los poros de la piel, pero el esfuerzo que se oculta bajo las capas de ruido quizá sea tan grande como cuando se compone una sinfonía. El ritual maldito dedicado a los antiguos dioses del metal pesado han arrastrado a estos condenados sonidos hasta aquellos abismos abandonados donde todo se transforma en pesadumbre, pero que también de manera irónica, sabe mirar al cielo para descifrar los arcanos resguardados en su interior.

Desde hace muchos años, un baterista de Monterrey, México desarrolló varias ideas musicales alrededor de su pasión: el primer doom y el stoner más denso. El concepto sonoro de su 3 Wheeler Band está más que definido por medio de dos concisos álbumes de estudio, pero la indomable sangre llena de obscuridad y sonidos lisérgicos de José Maldonado requería explotar para encontrar por sí misma su cause. Poco a poco se fueron condensando las ideas hasta que en 2018 nació como proyecto terminado el Artesano de Piedra.


Bajo el resguardo y cobijo del estudio de Abraham Madera, Maldonado fue cincelando la tosca piedra para sacarle sonidos precisos, pesadas piezas que saben rugir por medio de sus figuras hirientes y sonidos hipnóticos, odas que recogen el fruto que aquella la semilla sembrada con ira y maldad.  Para los que seguimos de cerca a José Maldonado no es una sorpresa que construyera este colosal trabajo, ya sea a partir de los diferentes publicaciones en las redes sociales sobre su admiración por Sleep o Monolord o su desbordada pasión por el género que lo ha llevado a tocar sus temas favoritos en los juguetes de sus dos hijas; pero quizá el resultado obtenido nos arrastra a lugares inhóspitos que muy muy pocas bandas se han atrevido a pisar.

Sin embargo, para esta ocasión Maldonado se ha hecho acompañar por Beto Aldape (bajista de The Crimson Trip) para que le ayudara a grabar dos líneas graves de los tres temas que conforman el Paterna Nuntius, álbum presentado de manera digital el día de muertos de este 2018. Como reguero de pólvora, el material comenzó a correr por todos lados hasta generar buenos comentarios por los diversos medios especializados. Aún así, es necesario seguir cavando en su interior para descubrir todos los secretos que resguarda, desmenuzarlo poco a poco para detectar cada uno de sus toscos sabores.


Paterna Nuntius arranca con una hipnótica melodía instrumental que de manera precisa nos lleva a los ambientes clásicos del doom y sus encuentros fortuitos con el stoner más desgarrador. "Levitating stones" está construida a partir de instrumentos que se desintegran a cada nota que sueltan, pero son una muestra del peso que reta a la gravedad para salir de la atmósfera con la intención de descubrir los mensajes ocultos en las estrellas. La melodía nos canta al oído atrás de la tormenta de arena, pero es imposible no sentir el ruido como nos roza la piel hasta lastimarla lentamente. 

Luego del eco que deja el sonido distorsionado, una suave línea heredera del hard blues y las semillas plantadas por el proto-doom de principios de los setentas suena por las bocinas hasta que todo explota nuevamente con furia gracias al poder del fuzz. "Ancestral message" nos toma de la mano para enamorarnos con su cadencia, pero el veneno inyectado desde el inicio del Paterna Nuntius es imposible de abandonarla, por lo que a la menor provocación se levanta ante nosotros una impenetrable muralla de sonido.


Como si se tratara de un puente que comunica a dos lugares separados por un gran vacío, al término de "Ancestral message" escuchamos una granada doom que por momentos se acerca al metal. Los acordes graves golpean las neuronas como si se tratara de una cápsula especial intentando escapar de los confines de nuestro sistema solar a través de la Nube de Oort. Poco a poco, los sonidos dsitorsionados van dejando paso a los lísérgicos como si inesperadamente nos hubiéramos metido los pies en una zona pantanosa difícil de escapar. El wah y flanger toman el control de la situación para dejarnos escuchar "The traveler" para demostrarnos que el Artesano de Piedra no sólo es capaz de atravesar el espacio, sino también el tiempo. Sin darnos cuenta, los poco más de dieciséis minutos de duración del Paterna Nuntius se nos han escapado como granos de arena entre las manos, lo que sin duda nos deja con el deseo por otra dosis mayor.

  
Con la idea de llevar el Paterna Nuntius a los escenarios, José Maldonado ha sumado a su Artesano de Piedra a Robert Traco de Moonwatcher; una noticia que nos hace fundamentar nuestras esperanzas por nuevas cosas. Por el momento, nuestros tímpanos escuchan el mensaje ancestral mientras retornan al agujero negro causado por el ruido y su masa concentrada en un espacio tan concreto. Pulsamos play, cruzamos el horizonte de sucesos y el retorno resulta imposible. Fuerza, poder y música que ha implosionado de la mente de un amigo hasta condensarse en un impresionante proyecto con todos los elementos para convertirse en algo muy muy grande... Aquí estaremos aguardando mientras ello ocurre!! 


jueves, 27 de diciembre de 2018

Alastor : ante la muerte todos somos iguales


Las tragedias griegas hacen referencia sobre deidades maliciosas que provocaban errores en los hombres, demonios que exhortaban a cometer malos actos y derramamiento de sangre familiar. Bajo el nombre de Alastor encontramos a dichas entidades perversas que provocan a los seres humanos realizar los más bajos y viles actos, pero al mismo tiempo nos enfrentamos con un condenado cuarteto sueco que produce con sus malignas odas las más temibles pesadillas.

Tras las campanas que delimitan la víspera de Todos los Santos y quiebran al mismo tiempo aquella noche maldita en dos mitades, unos desgarradores acordes anuncian la inminente llegada de una áspera tormenta eléctrica, una descarga que llena de luz y color a la obscuridad de manera fugaz. La distorsión afila sus cuchillas para ofrecer en la fatídica fecha su sacrificio a los poderes malignos bajo el mórbido nombre de Slave to the grave


Fue hasta el 31 de octubre de 2018 que tuvimos la oportunidad de escuchar los desgarradores lamentos de Slave to the grave, el nuevo material discográfico del temible cuarteto sueco. Por medio de la distribución de la reconocida disquera Riding Easy Records, el segundo disco de larga duración de Alastor lleva su ocultismo hacia nuevas direcciones, quizá hasta senderos que recorren los abismos más profundos de la desesperación, la maldad y la muerte. Condensado en seis colosales bestias sonoras, esta nueva entrega se interna en los precipicios de la mente para mostrarnos lo más sombrío del ser humano mientras la cripta que resguardará sus restos es abierta por los profanadores de tumbas y los amantes de lo maligno.

Alastor se ha distigudio desde su debut Black magic como una banda aferrada al proto-doom más clásico que encuentra su rasgo distintivo en la distorsión del hard psych, una mezcla que recuerda a Electric Wizard y a Uncle Acid and the deadbeats y que provoca la comparación con sus compatriotas Salem's Pot. Sin embargo, Alastor tiene la capacidad de transportarnos a una lúgubre zona de tinieblas bajo una suave y fría llovizna mientras el peso del ruido nos cae sobre la espalda sin freno ni remedio.


Slave to the grave se caracteriza por ser un álbum más directo que su antecesor gracias a sus melodías hipnóticas con duraciones mucho menores, aunque en esta ocasión Alastor logra reducir también la velocidad para crear densas neblinas sonoras que poco a poco nos ahogan hasta ensombrecer todo a nuestro alrededor. "Your lives are worthless" es un himno para el ángel caído que será del completo agrado para los amantes de lo depravado y el doom más clásico, mientras que el frenético ritmo de "N.W. 588" nos obligará a mover los pies gracias a su tiempo contagioso que, una vez inyectado el veneno, logra someternos en una etérea atmósfera de la que será imposible escapar. 

Alastor ha confesado que su Slave to the grave gira alrededor del concepto de la muerte, lo que queda demostrado en el maravilloso tema que le da nombre por medio de su fuerza destructiva heredera de aquel doom primitivo y su referencia hacia la muerte como temor, búsqueda y encuentro gracias a su eterno acecho (algo que por momentos recuerda las ideas de Heidegger y su ser-para-la-muerte). Las hirientes guitarras de Lucy Ferian y Terry Fying que nos desgarran al fin de dicho track bien pueden penetrar la carne por medio de su filo, pero también tienen la capacidad de llevarnos a tenues universos insospechados como en la acústica "Gone". La batería de Levi Athan no es un conjunto de golpes salvajes que podrían esperarse, ya que sus percusiones lograr crear a su alrededor un ambiente auditivo muy cercano al misterio y al ritual, aunque los ocasionales teclados de Dharma Gheddon son los que terminan por completar la escena. La épica "The spider of my love" lleva al extremo el sonido de Alastor gracias a su aletargada melodía hasta dejarnos abandonados ante el umbral de la muerte.


Uno de los temas con mayor profundidad sonora del Slave to the grave es "Drawn of the abyss" gracias a la estridencia de sus guitarras que oscilan misteriosamente entre el áspero fuzz y el lisérgico wah, aunque sus provocativos y helados juegos vocales nos remiten a lúgubres terrenos que de manera inmediata nos erizan la piel. Aprovechando el simétrico y sangriento trabajo visual que ha realizado Gryphus Visual, rescatamos el "Drawn of the abyss" dentro de la desoladora y ruidosa tormenta que resulta ser Slave to the grave; pero el track tiene los elementos suficientes para enamorar las neuronas, destrozar los tímpanos y derribar nuestros nervios. Poco a poco nos sumergimos en sus profundas aguas hasta que cruzamos el límite y todo explota en un frenesí de energía, pasión y pecado. 


Lo alcanzado por el cuarteto sueco en los estudios de grabación con este Slave to the grave es digno de calificar como lo mejor de su corta carrera, pero quizá también sea lo mejor que hemos escuchado dentro de su género en muchos años dentro de Escandinavia. Dejemos que el tiempo pase para que el album sea digerido con mayor calma y poco a poco nos de la razón sobre este juicio, pero está en  las manos de Alastor la posibilidad de transportar este sorprendente disco a niveles míticos por medio de su representación en directo sobre los escenarios. No, Slave to the grave no es una sorpresa... el álbum es el resultado alcanzado por una banda que ha construido su estilo sonoro y su concepto lírico hasta crear uno de los mejores disco dentro de su género. No, no es una exageración... ahogate en sus surcos y permite que sus acordes te arrastren hasta sus profundos y enigmáticos abismos.


jueves, 20 de diciembre de 2018

Lord Vapour : la distorsión cósmica que surge de una isla


Guernsey es una isla ubicada en el Canal de la Mancha, aquel espacio líquido que separa a Inglaterra y Francia. Ese territorio rodeado de agua frente a Normandía es conocido en el mundo por ser resguardado por el impresionante castillo de Cornet y por darle refugio a reconocidos artistas como al escritor Víctor Hugo y al pintor Renoir. Sin embargo, hoy se convierte de nuevo en un lugar que despierta la atención gracias a que su espacio nació una de las bandas más interesantes dentro de la polifacética escena del stoner y sus múltiples posibilidades sonoras: Lord Vapour.

Fue en el año de 2014 cuando el bajista y vocalista Joe Le Long, el guitarrista Henry Fears y el baterista Christiaan Mariess conformaron un proyecto musical inspirado en el stoner lisérgico que se desarrolló en Estados Unidos en la última década del siglo pasado y la fuerza interpretativa del hard rock heredero del desgarrador Blue Cheer; creando así un estridente combo que te toma de la mano para hacerte volar por el inconsciente mientras te truena los tímpanos a la menor provocación.


Si su Mill street blues de 2016 fue lo mejor que podría esperarse de un álbum debut, ahora era necesario conocer si dicho disco no había sido solamente un maravilloso instante en el tiempo que jamás se repetiría. Sin embargo, también es necesario comprender que todo grupo busca dar el siguiente paso tras un excelente trabajo, así que ahora tenemos en los oídos el siguiente material de Lord Vapour, es necesario escucharlo hasta sus últimas consecuencias para descubrir en él lo que podríamos llamar "el estilo de la banda" y lo que podrían ser sus nuevos senderos sonoros.

Bajo el nombre de Semuta, el trío de Guernsey nos ofrece un denso viaje a través de las posibilidades que brinda la improvisación y los largos jams construidos por una banda que tiene en sus manos el dominio de su sonido. Si su debut había sido una erupción incontrolable, su continuación puede ser considerada como una pausa para admirar todas las imágenes que el humo tóxico contenido en los pulmones puede generar tras el primer golpe. No se ha perdido el poder del fuzz que logró arañar las paredes, pero ahora el lisérgico wah se ha apoderado de la banda para demostrarnos la eléctrica tormenta de notas que contiene en su interior.


Si Mill street blues estaba basado sobre el stoner, Semuta catapulta el género por medio del golpe cannábico y se permite divagar por las sendas cósmicas que sólo el blues electrificado logró a finales de los años sesenta. Los seis temas del álbum publicado en los primeros días de diciembre de 2018 son un conjunto de odas colosales construidas para quebrar el plano de esta realidad y divagar por todos los mundos alternativos, un grupo de largas melodías que buscan sensibilizar a las somnolientas neuronas para obligarlas a crear nuevas sinapsis entre ellas, una calada a las dulces hojas que alargan el tiempo para permitirnos observar nuevas posibilidades.

El tema que le da nombre a este segundo álbum sirve de puente perfecto con el debut de la banda, pues a través de un tema frenético comienza a investigar sobre los terrenos de la improvisación sin perder la energía de una melodía directa; algo que también queda claramente establecido en "Nasubi", pero que al transcurrir los minutos, todo se transforme en un denso paseo por el espacio sideral. El asesino riff inicial de "The spice" confiesa el gusto por el rock de antaño hasta que logra despegar con la fuerza que sólo el nuevo stoner y hasta el hard psych puede alcanzar, aunque en "The Mothership connection" queda reducido a un ejercicio libre con fronteras muy definidas. Sin embargo, si no es suficiente con toda la nube tóxica expandida en el material, la impresionante "Through the doors of Kukundu" bien podría ser un himno dedicado al misterio que resguarda el uso de sustancias psicotrópicas a través de una historia mítica sobre entidades antiguas.


"Ahí he visto mi mundo levantándose en llamas. Ardiendo a través de la atmósfera, el vacío sella nuestro destino. Escapar es nuestra única esperanza por medio de una carrera por el espacio. Viajando por el espacio exterior, Saturno está en nuestros ojos. Abandono mi planeta y a la raza humana. Navego a través de estrellas que evolucionan en el tiempo y el espacio. Encuentro mi hogar bajo cielos marcianos y dejo mi cuerpo sobre el suelo..."

El veneno de Semuta está contenido en "Burning planet", tema inaugural del disco que ha sido presentado como single promocional. Las sublimes neblinas multicolores se elevan al instante mismo en que su pantanosa línea de bajo comienza a entonar la melodía y su guitarra entra como cuchillo ritual para desgarrar el cuerpo y liberar el alma. Las percusiones tribales asemejan una marcha fúnebre que recrean a su alrededor una contradictoria atmósfera pesada pero onírica, un ahogado vacío que resulta tras ser abandonados en la nada. Por medio de una intergaláctica lírica, Lord Vapour nos narra una apocalíptica historia sobre la huida de nuestro planeta en llamas y la búsqueda de un nuevo espacio para vivir. 


Mientras observamos a Lord Vapour en las imágenes que conforman el video promocional de "Burning planet" y la hipnótica portada realizada por MontDoom, encontramos con agrado a una banda que no quedó atrapada en el reconfortante calor de las críticas alcanzadas por su debut, sino a un tercio de greñudos que buscan dentro de su sonido nuevos espacios para desarrollarse. Semuta requiere paciencia y atención para descubrir todos los tesoros que bajo él están resguardados, pero una vez que salen a la luz, el deleite está garantizado...


lunes, 17 de diciembre de 2018

Captain Caravan : el despegue del nuevo cohete stoner noruego


Al sur de Noruega existe una pequeña población llamada Egersund, lugar que se caracteriza por ser uno de los mejores puertos de Escandinavia gracias a sus características naturales y su gran producción. Sin embargo, aquel paraje de robles que observan las heladas aguas se convirtió en refugio para Captain Caravan, una nueva banda que busca hacerse de un lugar dentro de la fuerte oleada de grupos nacidos en tierras vikingas con el deseo hacerse de un nombre dentro de los desgarradores sonidos del stoner metal y sus diversas bifurcaciones. 

La banda nació por iniciativa del vocalista Johnny Olsen por medio de su ghusto por el stoner y el hard rock clásico, pero no fue hasta su encuentro con el guitarrista BK Saestad que todo fue tomando un rumbo definido. Finalmente, la llegada del baterista Morten Skogen y el bajista Geir Solli terminaron por determinar la verdadera esencia del grupo por medio del poder del fuzz y la furia contenida en melodías llenas de historias mitológicas.

Foto: Joakinm Kirø
Cuando Captain Caravan reunió una suficiente cantidad de temas, decidieron grabarlas en el estudio propio de BK Saestad para conformar un EP. Ya con el material capturado, éste enviado al líder de Wo Fat, Kent Stump, para lo que mezclara y lo masterizada en su estudio Crystal Clear Sound, en Dallas, Texas. Dentro de sus planes de promoción, la banda publicó como primer single el tema "Clown" gracias a su riff infeccioso lleno de stoner clásico, instantes que remiten al eterno Black Sabbath y al poderío que demuestra todo lo que es capaz de hacer el cuarteto noruego por medio de melodías que engullen de una sola mordida pero que al mismo tiempo tienen la capacidad de ofrecer diversas sensaciones por medio de naturales cambios de ritmo y sublimes viajes sonoros.

Gracias a las excelentes reseñas cosechadas por "Clown", la reconocida disquera Cursed Tongue Records firmó al grupo para lanzar su álbum debut, por lo que Captain Caravan grabo nuevos temas para completar lo que hubiera sido su primer EP, mismos que fueron publicados de manera digital en noviembre de 2018 mientras se publican en forma digital a través de un vinilo durante la primavera de 2019.

Shut the sun es un material conformado por ocho temas llenas de melodías concretas que se permiten  así mismas desarrollar hacia caminos propios sin abandonar del todo su estilo. Es innegable un sesgo sonoro cercano a Wo Fat, pero la banda reconoce otras influencias como Greenleaf, Dozer, Mountain Dust y Sasquatch; lo que nos llevan a definir a su estilo como stoner metal basado en la distorsión y voces poderosas. Además de lo escuchado en "Clown", "Illusion of meaning" logra mantener el sonido creado por la banda para catapultarlo hasta los confines del sistema solar mientras se permite explorar terrenos más conocidos herederos del hard rock de finales de los 80 y principios de los 90. Si el ritmo tribal de "Dirty red velvet" no logra enamorarnos con su hipnótica melodía y su cruda voz, el misterioso bajo de "Zombie machine" que se transforma en un ruidoso monstruo tiene todos los elementos para quienes adoran el stoner al estilo de Mastodon. 

Sin embargo, el debut de Captain Caravan se permite algunos experimentos auditivos sin perder por un solo segundo su estilo definido por toda la placa. Los primeros instantes de "Shadow king" nos hacen escuchar una batería a través de un sampleo muy cercano al rock alternativo de principios de este siglo, aunque la tentación por seguir senderos distinto al stoner explosivo queda reducido tan solo a un adorno. El toque campirano de "Godkiller" (con sus guitarras acústicas dentro de la escuela de los ex-Kyuss John García o Brant Bjork que recientemente fue alcanzado por Red Mesa en su último álbum) supone un intermedio desértico dentro de la granada sonora que es Shut the sun, aunque la suavidad de "Book of Oblivion" logra cerrar el álbum de manera magistral gracias a su ligero tufo a hard blues que poco a poco se transforma en una explosión imposible de contener.


Unos días antes del lanzamiento digital del debut de Captain Caravan, la banda presentó el video promocional de "Shut the sun", tema que le dan nombre también al disco. Con algunas imágenes tomadas de viejas películas, el trabajo visual realizado por Alan Smithee nos muestra un viaje intergaláctico y batallas sostenidas entre ejércitos enemigos que buscan el control del sistema solar. Más allá de esta colección icónica nacida de los viejos conceptos estéticos sobre la carrera espacial, el cuarteto noruego nos satura las bocinas con un riff sostenido y entrecortado queda explotando en acordes sueltos que nos abandonan ante la ausencia de gravedad; aunque el wah y flanger con los que a guitarra crea sus solos se permite transformar el tema de un stoner heredero de la imaginación estelar de los suecos Truckfighters en una ensoñación lisérgica de múltiples posibilidades...


En los últimos meses hemos tenido varias muestras de la escena noruega, pero quizá lo que sorprenda de ella es sus variadas posibilidades sonoras que no terminan dependiendo de un mismo estilo o género. Captain Caravan nos demuestra con su debut a un grupo que rescata lo mejor del stoner metal para hacerlo propio y encontrar un espacio auditivo bajo a sus posibilidades e identidad. La coherencia lograda en Shut the sun está alcanzada gracias a un concepto propio alcanzado por el cuarteto de Egersund, pero el disco está lejos de ser un álbum concebido como una unidad; sin embrago se pueden rastraer en él varios elementos que muestran a un grupo con todos los ingredientes necesarios para convertirse en una referencia dentro de su género y dentro de lo mejor que nos ha ofrecido Noruega en los últimos años. El tiempo nos dirá en el futuro qué será de Captain Caravan...


martes, 11 de diciembre de 2018

Sergeant Thunderhoof : en el vacío que provoca el pecado


La mujer le respondió a la serpiente: 'Podemos comer de los frutos de los árboles del jardín
pero no de ese árbol que está en medio del paraíso, porque si lo hacen morirán'
La serpiente dijo a la mujer: 'No es cierto que morirán.
Sabe Dios que el día que coman de él se abrirán vuestros ojos y seréis como dioses, 
conocedores del bien y del mal'
(Génesis, 3: 2-5)

La vieja leyenda nos narra que existió un hermoso jardín habitado por los primeros padres. Al centro de dicho lugar existía un enorme árbol que contenía la ciencia y el conocimiento que dividía al bien y el mal. El creador prohibió comer de su fruto, pero la tentación tomó la forma de una serpiente para convencer al ser humano de arrancarlo y obtener con una sola mordida toda la sabiduría y la razón. Ante la furia del Dios, el hombre y la mujer fueron echados del paraíso para deambular por el mundo entre incertidumbres y búsquedas insistentes; pero a partir de ese momento, ellos tuvieron en sus manos la posibilidad de responder a todas sus preguntas...

Recuperando aquella historia contenida en la Biblia, la banda inglesa Sergeant Thunderhoof ha creado un tema hipnótico que ha sido utilizado como primer single del último disco titulado Terra Solus; álbum publicado en mayo de 2018 de manera independiente. Y aunque la banda se ha distinguido por un sonido fuerte que hace coincidir el hard psych con algunos elementos del stoner metal, el primer corte promocional de este material discográfico quiebra cualquier prejuicio para mostrarnos a un grupo con diversas posibilidades sonoras.


Sergeant Thunderhoof es una banda ya con un buen camino recorrido. El cuarteto se formó desde 2013 por el guitarrista Mark Sayer, el baterista Darren Ashman, el vocalista Dan Flitcroft y el bajista Jim Camp en la pequeña ciudad de Bath, en el condado de Somerset, al sudoeste de Inglaterra. Su estilo áspero y directo los ha convertido en referencia obligatoria cuando se habla de stoner europeo, mismo que se ha ido conformado por medio del EP Zigurat de 2014, su álbum debut Ride of the hoof de 2015 y un material de 2016 que rescata parte de sus presentaciones en directo titulado Live on Earth.

Terra Solus significa el primer intento de la banda inglesa por crear un material nuevo tras el colosal resultado obtenido con su debut. Para construir este nuevo material, Sergeant Thunderhoof se metió a los Stage 2 Studios de su ciudad natal de la mano del productor Josh Gallop; logrando tras un arduo trabajo una colección de ocho temas que catapultan el estilo logrado por el grupo hacia nuevas opciones que permiten saborear nuevos panoramas insospechados.


La experiencia obtenida por el cuarteto de Bath tras años de presentaciones con gente del nivel de Orange Goblin, Karma to Burn, Elephant Tree o Mos Generator nos sirve de excelente referencia para comprender su sonido; pero lo alcanzado por Terra Solus nos permite escribir que Sergeant Thunderhoof  tiene los elementos suficientes para colocar su nombre dentro de los más importantes de su género.

Sin escaparse de aquellos largos pasajes sonoros que transforman cada una de sus melodías en impresionantes odas de proporciones colosales de identidad propia, Sergeant Thunderhoof ha encontrado la fórmula perfecta para crear un sonido magnético que atrapa tu atención y te arranca del suelo hasta lograr una irremediable abducción. Luego de pulsar el botón de play en la inaugural "Another plane" con su misteriosa introducción, nos encontramos con un golpe directo a la mandíbula que logra sacudirnos; pero que tras algunos segundos, todo muta en una melodía infecciosa que nos obliga a llevar el ritmo con los pies y disfrutar su estruendo en el pecho.


Sin lugar a dudas, las bocinas explotarán junto con todas tus neuronas con cualquier tema que conforma el Terra Solus, pero quizá sea con "Stellar gate drive" con su línea de hard rock clásico el tema perfecto para entender la desgarradora pared estridente que bien sabe construir la banda. Sin embargo, el álbum nos permite escuchar otras tonalidades creadas por la banda como aquel misterioso vacío interestelar de "Diesel breath" luego de su acelerado stoner directo o la fuerte manufactura de "Priestess of misery" que de manera contradictoria contiene una melodía suave. Por si fuera poco, el segundo álbum completo de los ingleses se distingue por el uso de sintetizadores por algunos instantes como en "Om Shanantih", tema que genera un sonoro mantra atmosférico que termina roto por la explosión eléctrica que contiene, misma que es muy cercana a lo que hace el metal progresivo.

Como muestra perfecta de los nuevos terrenos que explora Sergeant Thunderhoof, el single "The tree and the serpent" pareciera creado a la medida. Su riff de guitarra se arrastra suavemente por el suelo hasta lograr la mordida e inyectar su tóxico veneno. Una vez que la hipnótica melodía corre por las venas, un hermoso viaje nos arrastra hasta el principio de la humanidad para escuchar una cruel historia de tentación y soledad. Su onírica atmósfera nos envuelve para crear ese ambiente donde se encontró el paraíso hoy perdido, el lugar negado tras el pecado de nuestros primeros padres. Lejos del stoner que distinguió al Ride of the hoof , "The tree and the serpent" construye a su alrededor una extraña neblina que poco a poco nos ahoga con su ligera pesadumbre y amargura, quizá una añoranza por los placeres negados que terminan reflejados en la belleza del solo de guitarra que suavemente nos toma de la mano y nos abandona en la nada...


"Una llamada a la Madre, la responsable de la caída. Un extraño sabor a otras visiones de otro mundo. Entonces busco a mi Padre, pero estoy asustado y completamente solo. El vapor y el azufre se elevan desde un agujero distante. El árbol y la serpiente atraen a otra ramera, entonces llamo a mi Padre: ¿Cuándo regresarás?  Hay niebla en la distancia y una torre hecha de piedra. Las palabras que guían nos prometen el renacer de la vida, entonces rezo por el hermano cuyo rostro no puedo recordar. Sueño con el trueno, la lluvia y la nieve. Me aflijo por la Luna, grabada por siempre en piedra. El viaje que hemos tomado es un mar de muerte y sangre. Esta es el alba de un futuro predicho que se aferra a las respuestas de un vacío...."

Si la maravillosa portada del Terra Solus realizada por Sara-Jane Swettenham no logra despertar el deseo por escuchar su contenido, la sublime magia de "The tree and the serpent" tiene el suficiente poder para hechizar y obligarnos a devorar el álbum de una sola mordida. Sin embargo, el último álbum de Sergeant Thunderhoof requiere ser digerido con la calma suficiente para descubrir sus diversas texturas y sabores. Quizá en una época de inmediatez y velocidad sostenida sea muy difícil apreciar un material discográfico con lo descrito hasta este momento, pero con trabajos musicales como éste se hace obligatorio poner una pausa para regalarse un instante de sonido y paseo profundo.

viernes, 7 de diciembre de 2018

Burn Ritual : desangrando al mórbido cuervo


"But the raven, sitting lonely on the placid bust, spoke only
that one word, as if his soul in that one word he did outpour...
Then the bird said 'Nevermore'. "
The Raven (Edgar Allan Poe, 1845)

Acordes crudos y monolíticos nos desgarran la carne mientras la melodía creada por ellos se clava en la memoria. Una voz lisérgica cruza el plano sonoro para hablarnos desde el otro lado del espejo sobre ritos malditos, horrores sobrenaturales y demonios ocultos en nuestro interior. Ruido tenebroso y aletargado que a la menor provocación se desboca hasta dejarse caer en un abismo profundo mientras la noche lo intenta  acallar con su peso. Sin embrago, de manera inesperada, el seco graznido de un cuervo se escucha a lo lejos hasta dejar en silencio todo a nuestro alrededor...

Lo que comenzó como un proyecto solista creado por el guitarrista Jake Lewis tras un receso con King Earth, se convirtió en una banda en búsqueda de hacer llegar su propuesta más allá de los bares en su natal San Antonio, Texas. Es así que encontramos bajo el nombre de Burn Ritual a un grupo que surge directamente de los sonidos primitivos que dieron origen al doom metal en los años 70's por medio del mítico estilo de Black Sabbath caracterizado por sus sonidos obscuros con distorsiones afiladas y velocidad lenta. 


Tras la publicación del EP Like suffering en agosto de 2017 (material que fue masterizado por el incansable Tony Reed de Mos Generator), Jake Lewis se vio en la necesidad de reclutar a otros músicos para presentar en directo lo obtenido en el estudio de grabación, además de tener con ellos una fuerte plataforma para desarrollar sus ideas musicales. Fue así que se integraron a Burn Ritual el guitarrista Richard Perez, el bajista Chris Trezona y el baterista Brent Standifer, el cual había grabado los tambores en uno de los temas del EP. 

Luego de trabajar en nuevos temas con la alineación completa, el grupo texano publicó en octubre de 2018 por medio de la disquera Cursed Monk Records su álbum debut que lleva por título Blood of the raven. Dicho material está conformado por siete densos temas grabados y mezclados en su totalidad por el propio Jake Lewis, pero masterizados en esta ocasión por Mammoth Sound Studios.


¿Qué es lo que nos ofrece Burn Ritual a diferencia de la pléyade de bandas norteamericanas amantes del proto-doom como Orchid, The Rare Breed, Freedom Hawk o Demon Eye? El cuarteto de San Antonio tiene la capacidad de sonar bastante pesado si se lo propone, lo que por momentos nos puede recordar a lo creado por Beastmaker, pero sin perder ese toque ácido muy definido por la psicodelia más densa con la que la agrupación logra crear una atmósfera misteriosa que no abandona a la propuesta ni por un solo segundo.

Blood of the raven nos recibe con una bizarra portada conformada por un ave rapaz sobrevolando las pirámides egipcias de Giza, la cual se contrapone con el concepto gráfico que ha identificado a la escena de proto-doom que se renacido en los últimos años; pero en el instante en que las primeras cuatro tétricas notas de "The mirror" se escapan por las bocinas, sabemos que de manera indiscutible estamos frente a un álbum maravilloso. Y si aún nos queda alguna duda, cuando escuchamos el fabuloso cambio de ritmo del tema inaugural, todo se convierte en un bucle que nos retorna a la mística magia del hard rock obscuro y maligno creado en los 70's. 


Sin embargo, el álbum debut de Burn Ritual no se estanca en un "revival" de las viejas glorias confeccionadas por Black Sabbath o Pentagram, ya que el grupo se arriesga a dar un paso hacia adelante sin perder la esencia que el propio género tiene: "Mountain of smoke" es una enorme oda dedicada a las hojas dulces que por momentos se acerca al stoner noventero, "Follow me" mantiene la misma línea hasta ofrecer algunos elementos del primer stoner metal que terminan por ser definidos por los crueles acordes de "Repent", la estridente "Cast away" regresa a la neblina doom de indescriptible peso y la onírica "The creature inside you" nos arranca de la atmósfera general del disco gracias a sus etéreos teclados y su suave melodía.


Mientras un feedback se escapa por los altavoces, al final de un ruinoso pasillo podemos observar un ventanal que permite el ingreso de una tenue luz que a su vez nos muestra a Burn Ritual en todo su esplendor. Así es como tenemos frente a nosotros el video promocional de "Blood of the raven", primer single del álbum de mismo nombre del cuarteto texano que sirve de carta de presentación para su estilo. Una serie de acordes delimitan una melodía construida en base a un sonido monótono que logra hipnotizar hasta caer en el éxtasis de un ritual dedicado al maligno. La sangre del ave nocturna se ofrece en sacrificio para que la noche nos muestre sus secretos y todo aquello que se oculta bajo su pesado manto. El hechizo surte efecto para lograr un escape de la realidad y un paseo por lo desconocido, pero cuando estamos por perder el control ante el aquelarre, todo se transforma en un profundo sueño que permite sobrevolar por los abismos más obscuros.


Blood of the raven no es un álbum que se digiere fácilmente, ya que requiere varias vueltas para poder atravesar su áspero muro de sonido y descubrir tras de él los bellos tesoros que resguarda. Quizá para aquellos amantes del primer doom podrán encontrar dentro de sus surcos los más diversas referencias al género, pero al mismo tiempo tendrán la oportunidad de disfrutar de un grupo que busca inyectar frescura por medio de algunos sonidos tóxicos e historias mórbidas. Sin embargo, Burn Ritual tendrá ahora el gran reto de trasladar esta pequeña y ruidosa maravilla a los escenarios y, quizá su mayor desafío en el futuro, crear una secuela que logre superar lo alcanzado por este material.




viernes, 30 de noviembre de 2018

IAH : los ocultos sonidos instrumentales de la Argentina


Desde hace algunos años hemos sido testigos del nacimiento de varias bandas que han utilizado a la música instrumental como medio de expresión, así como un mecanismo para producir sendos viajes que alcancen los profundos abismos de la mente o de plano provoquen una explosión cósmica. Sin embargo, existen pocas bandas que logren equilibrar estas dos posibilidades sin traicionar a la atmósfera creada por sí mismas. Hoy tenemos la oportunidad de escuchar a un grupo que con su segundo material discográfico ha confirmado que su estilo logra condensar la contradicción para asegurarnos una experiencia auditiva más allá de cualquier prejuicio: IAH.

Mientras los sonidos se escapan por las bocinas, amplios paisajes se abren frente a nosotros entre suaves oleadas de notas y mágicos acordes; pero a la menor provocación, el horizonte se transforma en una explosión eléctrica. Lejos de cualquier palabra escrita, el trío argentino radicado en Córdoba tiene la capacidad interpretativa para tomarnos de la mano y llevarnos de paseo por el cosmos por medio de sus introspectivas odas y sus furiosos arranques de ruido y energía pura. Y aunque la banda nos había dejado una excelente opinión con su álbum debut, la publicación de su continuación bajo el obvio título de II nos permite comprender de manera más profunda todas sus posibilidades auditivas y su insaciable búsqueda experimental.

Fotografía: @guilhem_s
Bajo encriptados títulos, IAH nos abre su acontecer sonoro para dejarnos varados en el vacío total, abandonados en obscuros parajes con tan sólo algunas pistas de las cuales asirnos para intentar con ellas encontrar un sentido... quizá uno propio, quizá uno predispuesto por la banda. Las posibilidades de interpretación se abren hasta el infinito como un reto para el oyente, pero la propuesta construida por el intérprete no recae en simples improvisaciones. II es un conjunto de panoramas auditivos que se proponen como una serie de acontecimientos bien definidos que buscan despertar la sensibilidad de quien se permite sorprender y hechizar.

El extraño encuentro entre las tersas figuras y los violentos acordes en la guitarra de Mauricio Condon puede resultar desconcertante a la primer escucha, pero luego de varias vueltas al álbum todo cobra sentido si se analiza el álbum desde el punto de vista de la paradoja y la coincidencia entre opuestos. Los suaves juegos en el bajo de Juan Pablo Lucco Borlera permiten a la propuesta sonora de IAH tener un soporte, quizá una plataforma para provocar tanto dulces ensoñaciones o ruidosas detonaciones llenas de furia. Finalmente, la batería de José Landín consigue crear el puente de comunicación entre las cuerdas por medio de percusiones precisas y ritmos ambivalentes que lograr orientar al osado oyente.

Foto: Romi Sundberg
II fue grabado de manera directa en el 440 Estudio bajo la supervisión técnica de Mario Carnerero. A través de sus seis introspectivos temas nos encontramos con un amplia gama de géneros que rompen con cualquier etiqueta, pues bien podemos pasar de un hard psych heredero del space rock hasta el más denso stoner metal y a la mitad del camino escuchar algunos elementos del llamado post-rock, el metal progresivo y el ambient. Más allá de las cadenas impuestas por los nombres y los conceptos, IAH nos arranca los pies del suelo para elevarnos hasta el espacio sideral y acercarnos lo más posible a un horizonte de sucesos para que cada quien tome la decisión de cruzar la última frontera.

El material discográfico nos lleva por pasillos ahogados de misticismo que poco a poco despiertan nuestro interés hasta la obsesión, ya que sus intempestivas transformaciones y melodías mutantes logran atrapar al oyente y dejarlo a la expectativa en todo momento. Los remansos sonoros de "HH" permiten plantar los pies para admirar toda la atmósfera que rodea a IAH, aunque los tonos oníricos de "La niña del rayo" logra hacerla sublime. "Nihil novum" elimina la gravedad para poder observar la hermosura del universo, pero "Pri" logra crear una implosión con sus guitarras desgarradoras que puede sorprende a más de uno. Luego de atravesar la Vía Láctea y acercarse a los confines de galaxias desconocidas, "Sheut" nos regresa a la Tierra al reflejar sobre su suelo la sombra que siempre ha acompañado al hombre desde su nacimiento, una imagen que refleja su figura a través de la luz emitida por los astros celestes.


Cuando el II abre sus puertas, IAH nos enamora con una suave figura de bajo que de manera tenue se toma de la mano con la guitarra para hacernos sentir el fluir del vital líquido en nuestro recuerdo. Su sonido es tan sólo es un recuerdo, un tesoro guardado en la memoria que la música busca arrancar del olvido. Violentos remolinos y tormentosas cascadas se vuelcan sobre las neuronas, pero al final todo regresa a su cause para hacernos entender su hermoso ciclo. Bajo e nombre "El silencio del agua" se refugia la exploración por las aguas abismales de la mente, una reminiscencia que flota por su propio peso, un eco perdido entre las lagunas del ser.

Foto: Nico Merlo

El trío de Córdoba ha logrado creado un onírico álbum que logra condensar en sí mismo las ensoñaciones más sublimes y las pesadillas más ruidosas. Sin embargo, y lejos de lo que se podría esperar, el segundo disco de IAH es un material sencillo de escuchar; aunque requiere el tiempo suficiente para su comprensión y su deleite. Si buscan un punto de comparación dentro de su estilo sonoro, ellos han sido abridores de Earthless y al mismo tiempo comparten disquera con Ancestro por medio de Necio Records; mas su sonido bien podría encontrar coincidencias con Viaje a Ixtlán o con Bordelique, además que también serán editados por la disquera alemana Kozmik Artifactz. El espectro musical de IAH es muy amplio, pero sólo animándose a entrar a sus aguas se lograr entender su estilo y su magia...


viernes, 16 de noviembre de 2018

Greenleaf : bajo el dulce sonido de un río abismal


Poco a poco la vibración sube por las paredes del gran abismo que tenemos frente a nosotros hasta que los pies sienten el temblor. Las turbulentas aguas del río que corre e su interior resuenan hasta que el ruido se hace espectacular, casi monstruoso. Sin embargo en cuanto ponemos atención en el sonido, todo se torna preciso, melódico, dulce. Excavamos en la tierra para conocer a los culpables del estruendo y encontramos el nombre de una banda que al día de hoy es toda una institución: Greenleaf.

Lo que comenzó entre el término de siglo y el inicio del siguiente como un proyecto alterno del guitarrista y el bajista de la banda sueca de stoner metal Dozer, con el tiempo fue tomando forma hasta convertirse en un poderoso grupo que ha servido de referencia cuando se habla de hard rock estridente dentro de Escandinavia. Mucha gente ha pasado por las filas de Greenleaf (entre ellos Oskar Cedermalm de Truckfighters, Karl Daniel Lidén de Demon Cleaner y Fredrik Nordin también de Dozer), pero el soporte durante los 18 años de existencia del grupo está en la potencia de las cuerdas del barbado Tommi Holappa.


Tras varias mutaciones sonoras, Greenleaf encontró su estilo propio hasta el año 2014 gracias a la incorporación del vocalista Arvid Hällagård y el baterista Sebastian Olsson con quienes se grabó el Trails & passes. A partir de ese instante, la banda basó su concepto sonoro a partir de un conjunto de melodías infecciosas construidas sobre poderosas murallas de sonido que terminan por convertirse en una tormenta auditiva de proporciones colosales.

Sin embargo, el gran responsable del sonido de Greenleaf es Karl Daniel Lidén, quien dejó la batería de la banda tras su segundo material discográfico en 2003 para convertirse en realizar la grabación, mezcla y masterización de cada álbum. Para este noviembre de 2018 ha sido presentado el Hear the rivers, un monumental disco editado por Napalm Records que se distingue por potenciar el ruido sin perder la esencia de cada instrumento con la intensión de asestar un golpe directo a partir del volumen y la melodía.


Con tan solo los primeros segundos del álbum a partir de su inaugural "Let it out!", sabemos que Hear the rivers tiene todsos los elementos para volarnos las neuronas gracias a su mezcla de stoner metal con el hard rock clásico y hasta los elementos alternativos del género en su paso por la última década del siglo pasado. La furia y la potencia intempestiva del material nos recuerda por momentos a lo alcanzado por los noruegos de Spidergawd, pero lo que construye Greenleaf son un conjunto de armonías que se levantan poco a poco desde el fondo de algún abismo olvidado como si se tratara de un murmullo hasta que toman forma propia para conformar una hermosa y adictiva melodía; como queda claramente demostrado en "Sweet is the sound".

Si buscáramos una diferencia clara entre este nuevo álbum y el anterior Rise above the meadow de 2016, en esta ocasión se le ha dado prioridad a la armonía estridente sobre la melodía. En varios momentos del Hear the rivers escuchamos la batería golpear como si fuera un río salvaje sobre las piedras de su lecho como en la áspera "A point of a secret" o en la frenética "High fever", sin embargo en este material se rescata algunos elementos del viejo rock setentero que distinguió al Agents of Ahriman de 2007 como lo demuestra "Oh my bones" con su ligero tufo a Deep Purple difuminado entre la ruidosa neblina que la rodea.


A pesar de lo que hemos escrito hasta este momento, Hear the rivers no es un disco que entre desde el primer instante de manera sencilla en los oídos poco entrenados, ya que su estridencia supone un reto como aquel que vive su primera tormenta de arena en el desierto. Sin embargo, este último disco de Greenleaf tiene algunos temas que permiten digerir su estilo sin colocar los pies en el abismo como en "We are the pawns" con su ligero toque stoner y su suave línea melódica o en la sombría "The rivers lullaby" que aprovecha su atmósfera misteriosa para irnos adentrando en su ruidosa lógica, aunque el tema termina acercándose al primer material de All Them Witches. Aun así, Hear the rivers tiene la capacidad de convencer al cualquier incauto que se arriesga a nadar dentro de sus turbias aguas como ocurre con "In the caverns below" con su progresivo avance que logra mostrar el poder de la banda bajo un halo de zozobra que obliga a preguntar qué más sigue hacia adelante...


Hear the rivers se distingue por ser el primer álbum que cuenta con la participación del bajista Hans Fröhlich, quien ya se había integrado al grupo para cumplir con las fechas programas para la promoción del álbum anterior. Gracias a este elemento, Peder Bergstrand realizó una bizarra historia  sobre las audiciones para ser bajista de Greenleaf en el video del primer sencillo del álbum llamado "Good ol' goat". Hans pierde su vuelo de avión, provocando que la banda busque su sustituto, aunque las cosas no resultan como lo esperado. Luchadores enmascarados, músicos principiantes, mujeres metaleras y hasta padres de familia con sus pequeños acuden al fallido llamado, aunque todo se sale de control cuando un satánico postulante se transforma en el guitarrista Tommi Holappa.

Una cavernaria batería golpea repetidamente para marcar el tiempo mientras la guitarra se suma con una figura sencilla pero adictiva. Arvid comienza a cantar para crear el ambiente perfecto para que el bajo amplifique la potencia sonora por medio de su cuerpo espeso y pesado. Sin embargo, "Good ol' goat" funciona como single porque se permite tener momentos estridentes y al mismo tiempo respiros con los que se logra degustar cada instrumento a través de su muralla sonora. El ritmo asemeja a una marcha militar gracias a su insistente golpe, aunque realmente el track termina siendo un extraño llamado a las fuerzas del mal cuando todo parece indicar que no existen más opciones para alcanzar lo que se quiere...


Greenleaf ha creado un álbum potente lleno de misticismo sin perder aquella esencia que ha construido en los últimos años. Ahora la banda sueca tiene el reto de plasmar ese sonido lleno de ecos mágicos y reverberaciones surgidas en un precipicio perdido en la majestuosidad de la naturaleza sobre los escenarios; sin embargo, es precisamente en su capacidad interpretativa en directo donde el cuarteto escandinavo tiene su mayor fortalezas. Mientras comienza tomar carrera la gira promocional, es obligatorio que escuchemos el Hear the rivers con un mayor detenimiento y atención, pues dentro de sus abismos de sonido se resguardan muchos y misteriosos secretos que pocas bandas han podido lograr dentro del panorama actual...


lunes, 12 de noviembre de 2018

Beastmaker : entre pesadillas, demonios y mariposas malditas


Por fin miré por la ventana y vi dos alas 
que se debatían contra los cristales.
Pensé primero que se trataba de un murciélago 
que había quedado presa en mi habitación;
pero la luna acababa de aparecer 
y vi dibujarse contra su disco luminoso
las alas de una magnífica mariposa nocturna...
(L'oeil invisible ou L'auberge des trois-pendus
 Erckmann-Chatrian, 1857)

Misteriosos seres ocultos bajo las tinieblas de las noches acechan el sueño de los hombres, monstruos y demonios salen de sus guaridas en busca de alimento y sacrificio. Mientras el viento sopla frío y ligero, las pesadillas toman control de los sueños sin importar rezos, conjuros, ni amuletos mágicos. Las larvas han dejado sus capullos para levantar el vuelo nocturno entre las olvidadas criptas ahora que se han transformado en mariposas malditas que anuncian dolor y muerte...

Luego de establecer un estilo propio a partir de dos álbumes concisos y desgarradores, la banda californiana de Beastmaker se dedicó a trabajar con diversos temas sueltos para experimentar nuevos senderos sonoros que le permitieran abrir sus posibilidades compositivas. Sin perder aquel sabor mórbido que los ha distinguido desde su origen, el trío de Fresno lanzó durante el mes de junio de 2018 ocho EP's conformados por cuatro temas cada uno, pequeñas dosis de doom rastrero que golpea los tímpanos mientras nos narran sombrías historias de espectros nocturnos, almas atormentadas y blasfemos demonios que anuncian los horrores que nos esperan al cruzar el umbral de la muerte.


Con la finalidad de promocionar aquel material recetado en enfermas cápsulas diminutas, Beastmaker ha decidido compilar cada dos EP's en un solo disco. Los dos primeros de ellos fueron publicados el pasado 1° de octubre bajo el nombre de Windows of evil con la posibilidad de disfrutar sus mórbidas portadas originales en cada uno de sus lados, trabajos visuales que en esta ocasión fueron realizados por Brouemaster Visual Decay y que se caracterizan por mantener aquella imagen terrorífica demonios y satánicos rituales realizados por misteriosos seres a través de ilustraciones llenas de contrastantes colores.

Las guitarras de Trevor Church se ha recrudecido en un afán de desgarrar las almas perdidas en sus hipnóticas melodías llenas de doom primitivos y proto-metal apocalíptico. Como si se tratara de una sombra, el bajo de John Tucker mantiene las líneas melódicas con la finalidad de construir una sólida base a cada uno de los temas. Finalmente, los golpes de percusión realizados por Andy Saldate logran reflejar la desesperación de los espíritus que buscan abandonar sus frías moradas con la intención de cobrar venganza contra los vivos. Sin embargo, las nuevas porciones sonoras ofrecidas por Beastmaker intentan recorrer nuevos senderos mientras escuchamos extractos de antiguas películas de serie B que resultan fundamentales para la inspiración de cada track.


Windows of evil sirve como prueba de las insistentes figuras que Beastmaker busca construir más allá de la densidad propia del doom como género. La incisiva melodía de "Colors of the dark" provoca inevitablemente que sigamos su ritmo con el pie mientras levantamos la mano cornuta y bebamos del cáliz con la sangre dedicada al maligno. Quizá el riff de "Spread your wings" nos regrese a las básicas melodías aletargadas de esta categoría musical, pero cuando escuchamos "Spike lined coffin"  o "Mortal souls" sabemos que el trío californiano está en búsqueda de nuevas posibilidades que le permitan abandonar los pantanos de la monotonía y el confort alcanzado.

Beastmaker condensa ahora su estilo en temas concretos que no van más allá de los tres minutos y medio cada uno. Al tener este tipo de dardos venenosos, la banda se permite explotar cada idea musical de manera concisa sin rodeos ni densos viajes auditivos que podrían alejar a más de uno en la era de la inmediatez. La brutalidad de los acordes de "Carnaval" son herederos del más concreto Black Sabbath que previamente habíamos escuchado en su debut Lusus naturae (reseña-review), aunque el riff de "Demon witch child" es el que entra directo como cuchillo penetrando la piel, mismo que inmediatamente muta su melodía para ofrecernos una colección de arpegios hipnóticos que nos transportar a místicos ambientes insospechados.


Si bien habíamos escuchado previamente la tentación de la banda por el uso de teclados y efectos sonoros como los temas "Night bird" y "Heaven to hell" del álbum Inside the skull (reseña-review), Beastmaker se permite jugar con ellos para construir pesadas atmósferas que irremediablemente nos remiten hacia aquellas películas de bajo presupuesto filmadas en los años setentas donde veíamos sórdidas historias de muertos vivientes, rituales satánicos y sedientos monstruosos en búsqueda de sangre inocente.

La eléctrica figura de Sirens kiss nos sumerge en los obscuros recuerdos de las viejas salas de cine, pero la misteriosa melodía de "Black buttlerfly" es la que se lleva los aplausos. Tras el tétrico teclado, el bajo nos toma de la mano para llevarnos de paseo por criptas enmohecidas hasta que la guitarra nos desgarra el alma con su furia e intensidad. Siendo quizá el mejor tema del Windows of evil, "Black buttlerfly" es una clara muestra de lo que es capaz Beastmaker al regresar a los cánones clásicos por medio de tres concretas figuras musicales fundamentales: estrofa, coro y puente. Mientras escuchamos una enfermiza lírica sobre la mutación de un insecto en una hermosa crisálida llena de maldad, el track combina líneas hipnóticas con arranques rabiosos de acordes que logran romper la tranquilidad de cualquier ser perdido a la mitad de una obscura noche.


"En una crisálida ella está esperando su transformación. Vacío de luz en la obscuridad donde ella ha nacido. Camuflageada, su hambre deberá ser alimentada. Ha dejado atrás la pupa para extender sus alas. Ella vuela hacia mí para quitarme el dolor y ahora se lleva mi tristeza hacia la tumba. Una lujuria de sufrimiento en búsqueda de miseria. Su tormento sólo significa que tú eres libre. Esta es la pesadilla en la cual ella está viviendo. Ella toma tu pena, tú estás perdonado..."


Los lúgubres parajes de Beastmaker han sido revelados nuevamente, ahora es momento de recorrerlos hasta descubrir en ellos todos los maléficos seres que se esconden en ellos. Mientras el sonido estridente rompe la quietud de una noche fría, escuchamos los lamentos de aquellos que claman venganza y ruegan por el final de su eterno sufrimiento. Las fosas están abiertas y no queda más remedio que recibir los cuerpos moribundos de quienes han sido olvidados. Los seres nocturnos sobrevuelan la espantosa escena hasta que el violento ruido quiebra la imagen y confiesa sus obscuras intenciones...


miércoles, 7 de noviembre de 2018

1968 : un ruidoso embrujo inglés


Quizá existan muchas fechas importantes dentro de la historia, pero es muy probable que son acasos los años trascendentales y mucho más dentro de los tiempos modernos. Ha la luz de cincuenta años transcurridos, 1968 se distingue por ser ese periodo de tiempo caracterizado por la lucha juvenil, aquella que comenzó con el intento algunos bohemios por retar a la autoridad y denunciar la tecnocracia pero que terminó bajo los horrores de la guerra de Vietnam, la represión militar y la terrible resaca tras la experimentación psicotrópica. Aunque se develaron nuevas formas de comunidad, nuevas costumbres sexuales y nuevas formas estéticas, la obscuridad se posó sobre el verano del amor para mostrar la cara maldita del vicio, la confusión y el control férreo. 

Ante la depresiva imagen de la realidad tras la desilusión del sueño lisérgico, 1968 sirvió como plataforma ideal para conformación de nuevos sonidos que poco a poco acapararon el gusto de los melancólicos y horrorizados jóvenes. El hard blues electrificado por Hendrix y Cream se encaminó hacia terrenos aún más espesos y sombríos, pero una vez que grupos como Black Sabbath y Pentagram aparecieron en la escena, todo se hizo abismal. Con este punto de referencial conceptual y auditivo, en 2013 se conformó una escandalosa banda bajo el amparo del mítico condado de Cheshire, Inglaterra con el nombre de 1968.


El casual encuentro entre el guitarrista Sam Orr y el vocalista Jimi Coppack se convirtió con el tiempo en una banda musical que tendría su soporte en los riffs ruidosos del hard rock más denso, haciendo coincidir en un mismo espacio la fuerza del grunge noventero con el desértico stoner californiano. El grupo presentó su EP debut en enero de 2016 con fuerte tufo a Soundgarden; pero cuando llegó Fortuna Havana un año después, pudimos escuchar un rabioso disco que añadía algunos vaporosos y narcóticos ambientes.

Los cambios de alineación ocurridos tras el lanzamiento de Fortuna Havana provocaron una transformación en el sonido de 1968, mismos que fueron registrados en diferentes estudios durante 2017 y 2018 hasta que conformaron Ballads of the Godless, primer álbum de larga duración de la banda que sería mezclado por Chris Fielding y Simon Jones, además de masterizado por Vagrant Recordings. La inclusión del bajista Tom Richards y el baterista Dan Amati permitiría a 1968 tomar un rumbo definido en su estilo y crear un disco de gran manufactura por medio de ocho temas concretos bajo una misma atmósfera auditiva.


La banda inglesa había ofrecido por medio de las redes sociales su "Temple of the acid wolf" como primera prueba del Ballads of the Godless, un misterioso track que definitivamente bebe de las pantanosas aguas de Alice in Chains; más allá de sus estridentes guitarras que desgarran los tímpanos sin piedad alguna. Sin embargo, al observar la imponente portada del álbum cuando fue publicado en junio de 2018, cualquier incauto podría esperar encontrar en su interior una colección de temas clavados en el hard psych que ha inundado la escena durante los últimos diez años; pero desde sus primeros acordes el Ballads of the Godless rompe con cualquier prejuicio para ofrecernos un material lleno de rock crudo con la convicción de mostrarnos los horrores ocultos por el peace and love de la filosofía hippie.

El primer álbum completo de los ingleses es multifacético:"Screaming sun" comienza con una figura onírica, pero a los pocos segundos se convierte en una tormenta de arena muy cercana al stoner metal a pesar de sus dulces coros que acompañan cada verso y "Chemtrail blues" es una cósmica melodía que tributa las lisérgicas armonías del hard blues eléctrico pero que al mismo tiempo busca terreno seguro en el stoner más ácido posible, mientras que la cerradora "Mother of God" es un jam instrumental clavado en el stoner más fundamental de inspiración astral. La etérea "McQueen" arranca con un ritmo funky muy digerible hasta que a la menor provocación se transforma en un arranque de rabia, pero su sonido contradictorio recuerda el ambivalente estilo de Stone Temple Pilots ya que los colores vocales de Jimi Coppack nos juegan un engaño al acercarse a los que tuvo alguna vez Scott Weiland; pero al enfrentarnos con "The Haunt", definitivamente encontramos una confesión hecha por 1968 sobre su herencia grunge.


Pero si lo que deseamos es tener en los tímpanos un tema que encapsule el estilo alcanzado por 1968 en su Ballads of the Godless, éste bien podría ser la inaugural "Devilswine". Un eco regresivo de ruido se escapa por la bocinas e inmediatamente un poderoso riff nos degolla de un solo tajo. Mientras sentimos la vibración del fuzz sobre el pecho, la imponente magia del tema nos envuelve hasta absorber las pocas neuronas que resistieron el primer embate. La batería se debate entre un ritmo aletargado y la furia de la figura creada por la guitarra y el bajo, pero al transcurrir los segundos cada instrumento encuentra su espacio hasta crear al unísono un infranqueable muro ruido mientras escuchamos el lamento de quien busca de manera desesperada la forma de salir de un hechizo, del influjo vertido por jeringa a las saturadas venas.


Hace mucho tiempo que las diversas bandas que han jugado con el stoner dentro de todas y cada unas de sus vertientes se habían olvidado de acercarlo con el grunge. 1968 no sólo lo ha hecho en Ballads of the Godless, sino que la banda británica da un paso más allá hasta crear un álbum alucinante que vibra en cada uno de sus acordes. El nombre del grupo quizá sólo sea un pretexto para llamar nuestra atención, misma que ya había sido atrapada previamente con la portada de este álbum, pero cuando sus tracks van explotando uno a uno por los altavoces sabemos que estamos ante una de esas bandas que tienen todo para ser una de las mayores revelaciones de los últimos años... estemos atentos al crecimiento de 1968!!

Página de bandcamp de 1968: https://1968band.bandcamp.com/album/ballads-of-the-godless