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viernes, 30 de noviembre de 2018

IAH : los ocultos sonidos instrumentales de la Argentina


Desde hace algunos años hemos sido testigos del nacimiento de varias bandas que han utilizado a la música instrumental como medio de expresión, así como un mecanismo para producir sendos viajes que alcancen los profundos abismos de la mente o de plano provoquen una explosión cósmica. Sin embargo, existen pocas bandas que logren equilibrar estas dos posibilidades sin traicionar a la atmósfera creada por sí mismas. Hoy tenemos la oportunidad de escuchar a un grupo que con su segundo material discográfico ha confirmado que su estilo logra condensar la contradicción para asegurarnos una experiencia auditiva más allá de cualquier prejuicio: IAH.

Mientras los sonidos se escapan por las bocinas, amplios paisajes se abren frente a nosotros entre suaves oleadas de notas y mágicos acordes; pero a la menor provocación, el horizonte se transforma en una explosión eléctrica. Lejos de cualquier palabra escrita, el trío argentino radicado en Córdoba tiene la capacidad interpretativa para tomarnos de la mano y llevarnos de paseo por el cosmos por medio de sus introspectivas odas y sus furiosos arranques de ruido y energía pura. Y aunque la banda nos había dejado una excelente opinión con su álbum debut, la publicación de su continuación bajo el obvio título de II nos permite comprender de manera más profunda todas sus posibilidades auditivas y su insaciable búsqueda experimental.

Fotografía: @guilhem_s
Bajo encriptados títulos, IAH nos abre su acontecer sonoro para dejarnos varados en el vacío total, abandonados en obscuros parajes con tan sólo algunas pistas de las cuales asirnos para intentar con ellas encontrar un sentido... quizá uno propio, quizá uno predispuesto por la banda. Las posibilidades de interpretación se abren hasta el infinito como un reto para el oyente, pero la propuesta construida por el intérprete no recae en simples improvisaciones. II es un conjunto de panoramas auditivos que se proponen como una serie de acontecimientos bien definidos que buscan despertar la sensibilidad de quien se permite sorprender y hechizar.

El extraño encuentro entre las tersas figuras y los violentos acordes en la guitarra de Mauricio Condon puede resultar desconcertante a la primer escucha, pero luego de varias vueltas al álbum todo cobra sentido si se analiza el álbum desde el punto de vista de la paradoja y la coincidencia entre opuestos. Los suaves juegos en el bajo de Juan Pablo Lucco Borlera permiten a la propuesta sonora de IAH tener un soporte, quizá una plataforma para provocar tanto dulces ensoñaciones o ruidosas detonaciones llenas de furia. Finalmente, la batería de José Landín consigue crear el puente de comunicación entre las cuerdas por medio de percusiones precisas y ritmos ambivalentes que lograr orientar al osado oyente.

Foto: Romi Sundberg
II fue grabado de manera directa en el 440 Estudio bajo la supervisión técnica de Mario Carnerero. A través de sus seis introspectivos temas nos encontramos con un amplia gama de géneros que rompen con cualquier etiqueta, pues bien podemos pasar de un hard psych heredero del space rock hasta el más denso stoner metal y a la mitad del camino escuchar algunos elementos del llamado post-rock, el metal progresivo y el ambient. Más allá de las cadenas impuestas por los nombres y los conceptos, IAH nos arranca los pies del suelo para elevarnos hasta el espacio sideral y acercarnos lo más posible a un horizonte de sucesos para que cada quien tome la decisión de cruzar la última frontera.

El material discográfico nos lleva por pasillos ahogados de misticismo que poco a poco despiertan nuestro interés hasta la obsesión, ya que sus intempestivas transformaciones y melodías mutantes logran atrapar al oyente y dejarlo a la expectativa en todo momento. Los remansos sonoros de "HH" permiten plantar los pies para admirar toda la atmósfera que rodea a IAH, aunque los tonos oníricos de "La niña del rayo" logra hacerla sublime. "Nihil novum" elimina la gravedad para poder observar la hermosura del universo, pero "Pri" logra crear una implosión con sus guitarras desgarradoras que puede sorprende a más de uno. Luego de atravesar la Vía Láctea y acercarse a los confines de galaxias desconocidas, "Sheut" nos regresa a la Tierra al reflejar sobre su suelo la sombra que siempre ha acompañado al hombre desde su nacimiento, una imagen que refleja su figura a través de la luz emitida por los astros celestes.


Cuando el II abre sus puertas, IAH nos enamora con una suave figura de bajo que de manera tenue se toma de la mano con la guitarra para hacernos sentir el fluir del vital líquido en nuestro recuerdo. Su sonido es tan sólo es un recuerdo, un tesoro guardado en la memoria que la música busca arrancar del olvido. Violentos remolinos y tormentosas cascadas se vuelcan sobre las neuronas, pero al final todo regresa a su cause para hacernos entender su hermoso ciclo. Bajo e nombre "El silencio del agua" se refugia la exploración por las aguas abismales de la mente, una reminiscencia que flota por su propio peso, un eco perdido entre las lagunas del ser.

Foto: Nico Merlo

El trío de Córdoba ha logrado creado un onírico álbum que logra condensar en sí mismo las ensoñaciones más sublimes y las pesadillas más ruidosas. Sin embargo, y lejos de lo que se podría esperar, el segundo disco de IAH es un material sencillo de escuchar; aunque requiere el tiempo suficiente para su comprensión y su deleite. Si buscan un punto de comparación dentro de su estilo sonoro, ellos han sido abridores de Earthless y al mismo tiempo comparten disquera con Ancestro por medio de Necio Records; mas su sonido bien podría encontrar coincidencias con Viaje a Ixtlán o con Bordelique, además que también serán editados por la disquera alemana Kozmik Artifactz. El espectro musical de IAH es muy amplio, pero sólo animándose a entrar a sus aguas se lograr entender su estilo y su magia...


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