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viernes, 16 de noviembre de 2018

Greenleaf : bajo el dulce sonido de un río abismal


Poco a poco la vibración sube por las paredes del gran abismo que tenemos frente a nosotros hasta que los pies sienten el temblor. Las turbulentas aguas del río que corre e su interior resuenan hasta que el ruido se hace espectacular, casi monstruoso. Sin embargo en cuanto ponemos atención en el sonido, todo se torna preciso, melódico, dulce. Excavamos en la tierra para conocer a los culpables del estruendo y encontramos el nombre de una banda que al día de hoy es toda una institución: Greenleaf.

Lo que comenzó entre el término de siglo y el inicio del siguiente como un proyecto alterno del guitarrista y el bajista de la banda sueca de stoner metal Dozer, con el tiempo fue tomando forma hasta convertirse en un poderoso grupo que ha servido de referencia cuando se habla de hard rock estridente dentro de Escandinavia. Mucha gente ha pasado por las filas de Greenleaf (entre ellos Oskar Cedermalm de Truckfighters, Karl Daniel Lidén de Demon Cleaner y Fredrik Nordin también de Dozer), pero el soporte durante los 18 años de existencia del grupo está en la potencia de las cuerdas del barbado Tommi Holappa.


Tras varias mutaciones sonoras, Greenleaf encontró su estilo propio hasta el año 2014 gracias a la incorporación del vocalista Arvid Hällagård y el baterista Sebastian Olsson con quienes se grabó el Trails & passes. A partir de ese instante, la banda basó su concepto sonoro a partir de un conjunto de melodías infecciosas construidas sobre poderosas murallas de sonido que terminan por convertirse en una tormenta auditiva de proporciones colosales.

Sin embargo, el gran responsable del sonido de Greenleaf es Karl Daniel Lidén, quien dejó la batería de la banda tras su segundo material discográfico en 2003 para convertirse en realizar la grabación, mezcla y masterización de cada álbum. Para este noviembre de 2018 ha sido presentado el Hear the rivers, un monumental disco editado por Napalm Records que se distingue por potenciar el ruido sin perder la esencia de cada instrumento con la intensión de asestar un golpe directo a partir del volumen y la melodía.


Con tan solo los primeros segundos del álbum a partir de su inaugural "Let it out!", sabemos que Hear the rivers tiene todsos los elementos para volarnos las neuronas gracias a su mezcla de stoner metal con el hard rock clásico y hasta los elementos alternativos del género en su paso por la última década del siglo pasado. La furia y la potencia intempestiva del material nos recuerda por momentos a lo alcanzado por los noruegos de Spidergawd, pero lo que construye Greenleaf son un conjunto de armonías que se levantan poco a poco desde el fondo de algún abismo olvidado como si se tratara de un murmullo hasta que toman forma propia para conformar una hermosa y adictiva melodía; como queda claramente demostrado en "Sweet is the sound".

Si buscáramos una diferencia clara entre este nuevo álbum y el anterior Rise above the meadow de 2016, en esta ocasión se le ha dado prioridad a la armonía estridente sobre la melodía. En varios momentos del Hear the rivers escuchamos la batería golpear como si fuera un río salvaje sobre las piedras de su lecho como en la áspera "A point of a secret" o en la frenética "High fever", sin embargo en este material se rescata algunos elementos del viejo rock setentero que distinguió al Agents of Ahriman de 2007 como lo demuestra "Oh my bones" con su ligero tufo a Deep Purple difuminado entre la ruidosa neblina que la rodea.


A pesar de lo que hemos escrito hasta este momento, Hear the rivers no es un disco que entre desde el primer instante de manera sencilla en los oídos poco entrenados, ya que su estridencia supone un reto como aquel que vive su primera tormenta de arena en el desierto. Sin embargo, este último disco de Greenleaf tiene algunos temas que permiten digerir su estilo sin colocar los pies en el abismo como en "We are the pawns" con su ligero toque stoner y su suave línea melódica o en la sombría "The rivers lullaby" que aprovecha su atmósfera misteriosa para irnos adentrando en su ruidosa lógica, aunque el tema termina acercándose al primer material de All Them Witches. Aun así, Hear the rivers tiene la capacidad de convencer al cualquier incauto que se arriesga a nadar dentro de sus turbias aguas como ocurre con "In the caverns below" con su progresivo avance que logra mostrar el poder de la banda bajo un halo de zozobra que obliga a preguntar qué más sigue hacia adelante...


Hear the rivers se distingue por ser el primer álbum que cuenta con la participación del bajista Hans Fröhlich, quien ya se había integrado al grupo para cumplir con las fechas programas para la promoción del álbum anterior. Gracias a este elemento, Peder Bergstrand realizó una bizarra historia  sobre las audiciones para ser bajista de Greenleaf en el video del primer sencillo del álbum llamado "Good ol' goat". Hans pierde su vuelo de avión, provocando que la banda busque su sustituto, aunque las cosas no resultan como lo esperado. Luchadores enmascarados, músicos principiantes, mujeres metaleras y hasta padres de familia con sus pequeños acuden al fallido llamado, aunque todo se sale de control cuando un satánico postulante se transforma en el guitarrista Tommi Holappa.

Una cavernaria batería golpea repetidamente para marcar el tiempo mientras la guitarra se suma con una figura sencilla pero adictiva. Arvid comienza a cantar para crear el ambiente perfecto para que el bajo amplifique la potencia sonora por medio de su cuerpo espeso y pesado. Sin embargo, "Good ol' goat" funciona como single porque se permite tener momentos estridentes y al mismo tiempo respiros con los que se logra degustar cada instrumento a través de su muralla sonora. El ritmo asemeja a una marcha militar gracias a su insistente golpe, aunque realmente el track termina siendo un extraño llamado a las fuerzas del mal cuando todo parece indicar que no existen más opciones para alcanzar lo que se quiere...


Greenleaf ha creado un álbum potente lleno de misticismo sin perder aquella esencia que ha construido en los últimos años. Ahora la banda sueca tiene el reto de plasmar ese sonido lleno de ecos mágicos y reverberaciones surgidas en un precipicio perdido en la majestuosidad de la naturaleza sobre los escenarios; sin embargo, es precisamente en su capacidad interpretativa en directo donde el cuarteto escandinavo tiene su mayor fortalezas. Mientras comienza tomar carrera la gira promocional, es obligatorio que escuchemos el Hear the rivers con un mayor detenimiento y atención, pues dentro de sus abismos de sonido se resguardan muchos y misteriosos secretos que pocas bandas han podido lograr dentro del panorama actual...


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