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jueves, 20 de diciembre de 2018

Lord Vapour : la distorsión cósmica que surge de una isla


Guernsey es una isla ubicada en el Canal de la Mancha, aquel espacio líquido que separa a Inglaterra y Francia. Ese territorio rodeado de agua frente a Normandía es conocido en el mundo por ser resguardado por el impresionante castillo de Cornet y por darle refugio a reconocidos artistas como al escritor Víctor Hugo y al pintor Renoir. Sin embargo, hoy se convierte de nuevo en un lugar que despierta la atención gracias a que su espacio nació una de las bandas más interesantes dentro de la polifacética escena del stoner y sus múltiples posibilidades sonoras: Lord Vapour.

Fue en el año de 2014 cuando el bajista y vocalista Joe Le Long, el guitarrista Henry Fears y el baterista Christiaan Mariess conformaron un proyecto musical inspirado en el stoner lisérgico que se desarrolló en Estados Unidos en la última década del siglo pasado y la fuerza interpretativa del hard rock heredero del desgarrador Blue Cheer; creando así un estridente combo que te toma de la mano para hacerte volar por el inconsciente mientras te truena los tímpanos a la menor provocación.


Si su Mill street blues de 2016 fue lo mejor que podría esperarse de un álbum debut, ahora era necesario conocer si dicho disco no había sido solamente un maravilloso instante en el tiempo que jamás se repetiría. Sin embargo, también es necesario comprender que todo grupo busca dar el siguiente paso tras un excelente trabajo, así que ahora tenemos en los oídos el siguiente material de Lord Vapour, es necesario escucharlo hasta sus últimas consecuencias para descubrir en él lo que podríamos llamar "el estilo de la banda" y lo que podrían ser sus nuevos senderos sonoros.

Bajo el nombre de Semuta, el trío de Guernsey nos ofrece un denso viaje a través de las posibilidades que brinda la improvisación y los largos jams construidos por una banda que tiene en sus manos el dominio de su sonido. Si su debut había sido una erupción incontrolable, su continuación puede ser considerada como una pausa para admirar todas las imágenes que el humo tóxico contenido en los pulmones puede generar tras el primer golpe. No se ha perdido el poder del fuzz que logró arañar las paredes, pero ahora el lisérgico wah se ha apoderado de la banda para demostrarnos la eléctrica tormenta de notas que contiene en su interior.


Si Mill street blues estaba basado sobre el stoner, Semuta catapulta el género por medio del golpe cannábico y se permite divagar por las sendas cósmicas que sólo el blues electrificado logró a finales de los años sesenta. Los seis temas del álbum publicado en los primeros días de diciembre de 2018 son un conjunto de odas colosales construidas para quebrar el plano de esta realidad y divagar por todos los mundos alternativos, un grupo de largas melodías que buscan sensibilizar a las somnolientas neuronas para obligarlas a crear nuevas sinapsis entre ellas, una calada a las dulces hojas que alargan el tiempo para permitirnos observar nuevas posibilidades.

El tema que le da nombre a este segundo álbum sirve de puente perfecto con el debut de la banda, pues a través de un tema frenético comienza a investigar sobre los terrenos de la improvisación sin perder la energía de una melodía directa; algo que también queda claramente establecido en "Nasubi", pero que al transcurrir los minutos, todo se transforme en un denso paseo por el espacio sideral. El asesino riff inicial de "The spice" confiesa el gusto por el rock de antaño hasta que logra despegar con la fuerza que sólo el nuevo stoner y hasta el hard psych puede alcanzar, aunque en "The Mothership connection" queda reducido a un ejercicio libre con fronteras muy definidas. Sin embargo, si no es suficiente con toda la nube tóxica expandida en el material, la impresionante "Through the doors of Kukundu" bien podría ser un himno dedicado al misterio que resguarda el uso de sustancias psicotrópicas a través de una historia mítica sobre entidades antiguas.


"Ahí he visto mi mundo levantándose en llamas. Ardiendo a través de la atmósfera, el vacío sella nuestro destino. Escapar es nuestra única esperanza por medio de una carrera por el espacio. Viajando por el espacio exterior, Saturno está en nuestros ojos. Abandono mi planeta y a la raza humana. Navego a través de estrellas que evolucionan en el tiempo y el espacio. Encuentro mi hogar bajo cielos marcianos y dejo mi cuerpo sobre el suelo..."

El veneno de Semuta está contenido en "Burning planet", tema inaugural del disco que ha sido presentado como single promocional. Las sublimes neblinas multicolores se elevan al instante mismo en que su pantanosa línea de bajo comienza a entonar la melodía y su guitarra entra como cuchillo ritual para desgarrar el cuerpo y liberar el alma. Las percusiones tribales asemejan una marcha fúnebre que recrean a su alrededor una contradictoria atmósfera pesada pero onírica, un ahogado vacío que resulta tras ser abandonados en la nada. Por medio de una intergaláctica lírica, Lord Vapour nos narra una apocalíptica historia sobre la huida de nuestro planeta en llamas y la búsqueda de un nuevo espacio para vivir. 


Mientras observamos a Lord Vapour en las imágenes que conforman el video promocional de "Burning planet" y la hipnótica portada realizada por MontDoom, encontramos con agrado a una banda que no quedó atrapada en el reconfortante calor de las críticas alcanzadas por su debut, sino a un tercio de greñudos que buscan dentro de su sonido nuevos espacios para desarrollarse. Semuta requiere paciencia y atención para descubrir todos los tesoros que bajo él están resguardados, pero una vez que salen a la luz, el deleite está garantizado...


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