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viernes, 3 de mayo de 2019

Magic Circle : la coincidencia de los antiguos sonidos pesados


Desde hace algunos años, la antigua ciudad de Boston entró dentro del enorme panorama del hard rock obscuro gracias a la propuesta sonora de Magic Circle, banda nacida a principios de la segunda década del siglo XXI inspirada en el heavy metal de los primeros días que poco a poco se ha ganado un lugar propio dentro del competido mercado de su género. Sin embargo, con su última producción han logrado dar un gran paso para confirmar su estilo y ofrecer un material discográfico digno de ser escuchado y analizado detenidamente.

A través de la disquera 20 Buck Spin Records, a finales de marzo de 2019 fue publicado Departed souls, tercer álbum de Magic Circle conformado por ocho temas concisos; que a pesar de guardar una misma esencia acústica, logra otorgar a cada track su sabor propio. Y aunque el quinteto de Boston ya había logrado conformado un sonido en su adictivo Journey blind del 2015 a través de la recuperación del viejo rock denso y el incipiente metal setentero, para esta ocasión podemos escuchar una colección de historias auditivas a través de riffs venenosos, atmósferas místicas y melodías hipnóticas perfectas para deambular por los obscuros pasillos de lo desconocido.

Photo: Frank Huang
Los integrantes de Magic Circle forman parte de distintos proyectos como Pagan Altar, Doomriders o Sumerlands, pero aún así se han dado el tiempo suficiente para crear un álbum de composiciones concretas y ejecuciones bien realizadas, además de tener un excelente trabajo de estudio a través de la grabación y mezcla realizada por Will Killingsworth y el guitarrista de la banda Chris Corry. Pero para esta ocasión, el grupo se configuró tras la salida del guitarrista Dan Ducas y la llegada de Renato Montenegro, quien junto con el baterista Michael Quartulli, el bajista Justin DeTore y el vocalista Brendan Radigan, ha conformado un enriquecido mosaico de sonidos enriquecido con el uso de teclados, tablas de percusión y guitarras acústicas de 12 cuerdas como en la sorprendente "A day will dawn without nightmares" y la instrumental "Bird city blues"

Sin embargo, la banda norteamericana se ha distinguido el poder vocal de Brendan Radigan, quien con sus altos rangos logra dotar de intensidad y fuerza cada una de las creaciones sonoras de Magic Circle; pero quizá el mayor aporte del frontman no está nada más en su potencia en las cuerdas vocales, sino también en su gran imaginación para dotar de líricas a cada melodía por medio de referencias directas a novelas, películas y pasajes históricos que constituyen un soporte referencial que trasporta al escucha a situaciones contextualizadas muy definidas.


 Departed souls nos ofrece temas intensos como "I've found my way to die", un track soportado en un acordes colosales y una intensa línea melódica; pero el disco ronda sobre las melodías desgarradoras  inspiradas en el hard rock de principios de los años setentas como en "Valley of the lepers" o en atmosféricos teclados como en la majestuosamente sombría "Gone again".  Aún así, el tercer álbum de Magic Circle se permite crear el espacio para tener un track incendiario de rock directo como en "Nightland" y hasta un tema inspirado en los primeros instantes del doom por medio de la aletargada "Hypnotized" y sus oníricos arpegios.

Quizá el track más infeccioso sea el que dota de nombre al álbum. Bajo un ligero tufo al mórbido sonido de Black Sabbath, "Departed souls" nos ofrece una sórdida introducción que eriza la piel con su lenta figura, pero una vez que ha logrado su cometido, la melodía toma fuerza y nos arrastra por los caminos conocidos del hard rock. Sin perder la esencia de las armonías de la escuela impuesta por Ozzy Osbourne, Brendan Radigan entona su lírica para ubicarnos en un sitio conocido y a partir de ahí ofrecer otras perspectivas sonoras, por lo que "Departed souls" logra situar al escucha dentro de un marco auditivo muy preciso por medio de sus distintos tiempos rítmicos. Cambios de velocidad, instrumentos bien definidos y riffs adictivos... el track inaugural del tercer álbum de Magic Circle es una cápsula de casi seis minutos que sabe resumir todo lo que incluye el disco en su totalidad.


A través de lisérgicas imágenes vintage que nos remiten directamente a los primeros años de la década de los setenta, Magic Circle nos ofrece el trabajo visual que acompaña el lanzamiento de "Departed souls" como tema promocional del álbum del mismo nombre. Entre las escenas multicolores podemos distinguir al grupo sobre el escenario como si se tratara de una promesa, una posibilidad de escuchar de manera directa esta pequeña maravilla frente a nosotros a pesar de la apretada agenda de sus integrantes. Adivinos, encantadores de serpientes, símbolos religiosos y largas filas de criptas como íconos perfectos que acompañan a las almas difuntas.

Photo: Reid Haithcock

Departed souls no sólo es la confirmación del estilo sonoro de Magic Circle, este álbum es también una definición de un sonido que ha caracterizado esta década alrededor del misterio, la magia y la zozobra que generan lo desconocido, lo maldito y lo lúgubre. La tercera producción discográfica del quinteto de Boston no es nada más un excelente disco que encapsula la recuperación de los sonidos que han distinguido al heavy metal obscuro durante su historia, es también un material que se inserta entre uno de los mejores intentos por crear nuevas cosas desde ese panorama auditivo llevo de riffs directos, voces desgarradoras e historias sorprendentes. Urge valorar este disco a partir de una detenida escucha y una referencia en los sonidos del pasado...


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