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viernes, 24 de abril de 2020

Smoke Mountain: entre brujas, demonios y pecados


Desde el momento en que aquel primer EP de Smoke Mountain de mayo de 2017 golpeó nuestros tímpanos, el deseo por escuchar el primer álbum completo de la banda de Tallahassee, Florida se instaló en nuestro cuerpo. Sin embargo tuvieron que pasar algunos años para que eso pudiera ocurrir y ahora es momento de desmenuzar poco a poco toda la obscuridad, la estridencia y la maldad que se encuentran resguardadas en un denso material lisérgico que requiere su paciente escucha.

Smoke Mountain es un trío conformado desde finales de 2015 por Sarah Pitt en las vocales, Lee Pitt en las guitarras y Brian Pitt en la batería con la intención de crear un doom lisérgico hiriente a partir de la fuerza bruta del golpe de las percusiones y el juego contradictorio de los pedales de efecto sobre un mismo instrumento de cuerda que pueden producir en un mismo rasgueo los suficientes tonos graves como soporte sonoro en contraposición de los desgarradores agudos de un ritmo lastimoso.


Por si el concepto acústico fuera insuficiente, la inclusión de los lamentos de una bruja sobre la hoguera sobre una grabación lo-fi logró que sonoramente Smoke Mountain obtuviera un estilo propio dentro de la pléyade de opciones inspiradas en los primeros instantes del metal, el doom primitivo y la acidez lisérgica inspirada en el pecado y en todo lo que está resguardado por la madre naturaleza y el pesado manto de la noche.

Bajo el nombre de Queen of sin encontramos un material editado en marzo de 2020 por la pequeña etiqueta discográfica de Italia Argonauta Records  que está conformado por ocho tracks nebulosos que logran una identidad gracias a una capa psicotrópica de sonido viscoso pero ensordecedor que te envuelve desde el pirmer momento hasta saturar tus sentidos mientras escuchamos densas historias sobre mujeres tentadas por la maldad que caminan al borde de un abismo de muerte y soledad. 


Es innegable que Smoke Mountain no reciba la influencia de bandas reconocidas dentro del doom lisérgico como Windhand o Mount Salem, pero el valor que tiene Queen of sin el uso de distintas melodías y ritmos que permiten darle variedad al material más allá de su identidad sonora que por momentos podría convertirse en una camisa de fuerza o un grillete en el tobillo. Cuando el álbum arranca con el aletargado tema que lo bautiza, bien podríamos esperar un denso disco de doom obscuro donde las armonías lentas nos arrastraran hasta un pozo lleno de lamentaciones, pero conforme van avanzando los tracks podemos escuchar otras melodías con mayor intensidad que hasta podrían obligarnos a mover la cabeza como en la deliciosa y maldita "The master serpent" gracias a su sostenida figura que logra la irremediable hipnosis.

Los inquebrantables riffs de las cuerdas logran levantar un muro de sonido frente a nosotros que sólo la fémina voz alcanza a quebrar, permitiendo así trasmitir historias sobre mujeres a las cuales la maldad ase ha podido filtrar en su alma, como en la psicotrópica "Midnight woman" ahogada en wah o en la aferrada "Devil woman" bajo aquel manto enigmático que asemeja un danza ritual de un aquelarre prohibido. Las guitarras no cesan de ofrecer figuras agresivas como en la rabiosa "Touch of the sun"  o en la anquilosada "End  of days" con su obligatoria referencia doom hacia la muerte y la ultratumba, sin embargo el Queen of sin puede regalarnos hermosas sorpresas como los oníricos ambientes de "I walk alone" que no resisten ni la más mínima tentación de explotar de dolor y melancolía.


Bajo una estética vintage que respeta el sonido lo-fi del álbum, Smoke Mountain nos ofrece como primer single y video promocional del Queen of sin la venenosa y adictiva "Deathproof", tema de ritmo infeccioso que permite ver el lado más valvular y casi proto-punk que tiene el trío norteamericano. Mientras observamos viejas escenas de autos y motocicletas quemando el asfalto de carreteras olvidadas y polvorientas, la hechizante voz de Sarah nos envuelve poco a poco con su áspera mística y la base rítmica creada por Brian y Lee van construyendo una melodía que produce el vicio y la degeneración. Fuerza indomable que desgarra el cuerpo mientras un velo de misterio se posa sobre nosotros, sensaciones contradictorias que pocos pueden lograr. Un mágico doom lisérgico que enamora y al mismo tiempo nos pone a bailar al borde de un obscuro barranco de muerte y dolor...


La pandemia que azota al mundo ha provocado el encierro de todas las bandas, llevando a posponer presentaciones y giras. El deseo por conocer como se escucha en directo el Queen of sin nos obliga a retornar a los surcos de su vinilo para descubrir en él los sutiles detalles de una banda áspera que busca hacerse un espacio dentro de la cada día mayor escena del contradictorio sonido obscuro y lisérgico. Mientras al mismo tiempo Smoke Mountain ya prepara nuevos temas para un posible siguiente EP, las almas de anoche se aferran a la rabia un material estridente que requiere ser rescatado de las neblinas del olvido...


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