Si existe una banda dentro del amplio audiorama de la escena sueca que tras una incesante búsqueda por un estilo propio estableciera un sonido inconfundible, esa es Greenleaf. A partir de aquel monstruo sonoro que es el Rise above the meadow de febrero de 2016, y sin olvidar su adictiva y contundente continuación Hear the rivers de noviembre de 2018 (reseña-review), el cuarteto Borlänge ha conformado perfil acústico muy definido a través de una serie de melodías intensas que son expulsada por las bocinas por medio de un colosal estruendo al cual nadie podría pasar desapercibido. Sin embargo, ahora es el momento de dar el siguiente paso sobre aquel sendero escogido...
En marzo de 2021 fue presentado Echoes from a mass, un álbum editado por Napalm Records que se distingue por ofrecer etéreas y ruidosas atmósferas que poco a poco te van hechizando bajo un tufo a misterio y zozobra. Las colosales guitarras de Tommi Holappa se agolpan en las bocinas como si se tratara de un incesante zumbido, pero en el momento en que se encuentran los secos golpes de batería en manos de Sebastian Olsson y las profundas notas de bajo provocadas por Hans Fröhlich, todo se convierte en un cíclope de malignas intenciones. Tras esta referencias, ya podemos darnos una idea de lo que nos podemos encontrar.
Todo comienza con algunos acordes secos de guitarras ásperas que logran su despegue a través de unos nebulosos coros que le dan la bienvenida a Arvid Hällagård con su impresionante color vocal. El vacío cósmico se muestra frente a nosotros gracias a la inaugural "Tides", aunque su nula gravedad queda definitivamente suspendida cuando la meteórica "Love undone" suena a través de una melodía sencilla que sabe explotar las bocinas por medio de un estribillo adictivo bajo el espectro de diversos elementos llenos de misterio y duda. Quizá con ello podríamos predecir lo que resta en el Echoes from a mass, pero Greenleaf sabe mostrar sus cartas en el momento preciso, así que cuando escuchamos la rastrera "Needle in my eye" con aquellas figuras retenidas, sabemos que los suecos tienen dominado su estilo para saberlo dosificar y, finalmente, ofrecer un colorido bajo un sonido por más definido gracias al trabajo de Karl Daniel Lidén en la producción técnica.
Conforme van pasando cada uno de los tracks del Echoes from a mass, podemos comprender por qué Greenleaf es uno de los referentes fundamentales del stoner escandinavo, aunque al querer definirlo con la palabras todo se hace complicado, pues la esencia de la banda está en las sensaciones que despiertan a través del poder de su sonido, en las melodías que enganchan a la memoria de manera inmediata, en las líricas enigmáticas cubiertas por un espeso velo de misterio y en la atmósfera general de grandiosidad que se levanta frente a nosotros sin que nada se pueda hacer ante ello.
Si queremos tener una pequeña muestra de lo que Echoes from a mass nos puede ofrecer sin hacer el recorrido que estas palabras han intentado hasta este momento, permitamos que Greenleaf nos convenza en tan sólo cuatro minutos y medio. "Good God I better run away" es una muestra del sonido stoner escandinavo creado a partir de una velocidad constante y un venenoso ritmo adictivo que es imposible de abandonar. Aquella sensación de huida que se palpa en cada acorde agitado intenta expresar lo que la lírica contiene, quizá un loco, desbocado y hasta absurdo escape frente al omnipotente. Sin embargo, este catártico reclamo pone en duda lo que hemos llamado "verdad" y termina por echar abajo cualquier creencia y esperanza vana. Una vez hecha la declaración, no hay marcha hacia atrás, así que lo único que queda es dejarse caer en un abismo mientras se aceptan las funestas consecuencias de aquella herejía...
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