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lunes, 10 de mayo de 2021

Here Lies Man : la dicotomía provocada por un extraño ritual

 


Cuando leemos reseñas y revisiones sobre lo hecho por la banda angelina de Here Lies Man, siempre encontraremos en la descripción aquella combinación que de principio se escucha extraña: riffs inspirados en Black Sabbath y bases sonora soportada en el Afrobeat. Desde la publicación de su homónimo álbum debut en abril de 2017, este cocktail explosivo e irreconciliable de origen se transformó en una plataforma expresiva que de manera inmediata llamaba la atención de cualquiera que tuviera la suerte de encontrarse con sus ondas sonoras, pero una vez superado el primer impacto, todo se podía convertir en baile mientras en sus melodías se podía degustar un cierto sabor a obscuridad y maldad. 

Los años han pasado y la banda formada por la dupla de Marcos García y Geoff Mann en Los Ángeles, California se ha establecido de manera definitiva desde hace ya un tiempo a través del bajista John Paul Maramba y el tecladista Doug Organ. Sin embargo, bajo un concepto sonoro muy definido quizá fuera difícil construir de manera constante más material sin sonar repetitivo o hasta aburrido, pero al escuchar de manera detenida su cuarto álbum de estudio Ritual Divination, aquel presagio se elimina para ofrecernos un disco hipnótico que atrapa desde su primer acorde.


La leyenda cuenta que dentro de los descansos y ensayos de la banda de afrobeat Antibalas comandada por Amayo, el baterista Geoff Mann (quien también es hijo del jazzista Herbie Mann) comenzó a desarrollar nuevos sonidos junto con el guitarrista Marcos García, lo que los hizo abandonar a la banda y Nueva York hasta muchos años después para trasladarse a la soleada California y aprovechar su vieja esencia hippie. Tras aquella base de percusiones negras, se sumaron figuras de guitarras densas y teclados hipnóticos para crear un estilo único que hace coincidir en un mismo lugar el hard psych, el jazz actual, los ritmos nigerianos, la vibra latina y el poder del proto-doom.

Si bien en un principio Here Lies Man jugaba sobre más sobre las bases rítmicas que eran adornadas con distorsiones y sintetizadores atmosféricos, el sonido de la banda ha madurado para crear melodías sólidas que dejan por un momento el baile para centrarse en la fuerza y el sentimiento. Al escuchar la introducción "I told you (you shall die)", es imposible no degustar ese sabor a blues, pero el cuarteto recupera su estilo patentado al retornar a sus crudas figuras y las percusiones insistentes que te obligan a mover los pies hasta que todo explota por medio de un místico solo de guitara.

Quizá más que en sus álbumes anteriores, en Ritual Divination se escucha una presencia primordial de los riffs incisivos y adictivos que saben clavar su aguijón y soltar su veneno. "Collector of vanities" es directa con esos acordes ásperos e hipnóticos, pero en su encuentro con los teclados profundos y las percusiones rebuscadas, todo cae bajo los dominios del grupo angelino. De manera similar nos ocurre con "What you see" y su pausada armonía, con policromática "Run away children" y sus notas que suben y bajan de manera insistente a través de cambios constantes de velocidad, con "You would not see from heaven" y sus figuras entrecortadas. 

No hay duda que "I wander" y "Can't kill it" nos retorna hacia lo construido en los primeros discos de Here Lies Man a través de melodías hechas a partir de acordes y ritmos constantes, pero el cuarto disco de la banda tiene la capacidad de experimentar por medio de armonías tétricas que de manera inesperada se transforman en un gancho infeccioso y hasta alejado dentro su estilo, como ocurre en "Underland", "The fates have won" o en "Out goes the night", tres temas donde los juegos vocales se tornan muy importantes gracias a su presencia imponente hasta lograr abarcar todo el espectro auditivo. Una batería dentro de la ola surf en "Come inside" nos podría llevar hacia otros horizontes, pero los angelinos no permiten que el track se les escape de las manos al aterrizarlo con un ritmo obvio y constante que sabe regresar a su cause. Aun así, nos puede Ritual Divination ofrecer grandes sorpresas como en "Disappointed", tema que se transforma de forma radical gracias su aletargado y no menos misterioso puente sonoro, mismo que logra salir de su espasmo por medio de un subterráneo y ahogado solo de guitarra. 


"Yendo lento, desapareciendo. Nadie se muestra, nadie cerca.

Los ojos cerrados van profundos en los mares. No sé qué duerme en mí.

¿A dónde voy? ¿Quién puede ver? Nadie sabe, podría ser yo.

Ningún sueño mejor que este. Nadie ve. Todas mis cartas para tí se van en estos sueños.

Ningún sueño mejor que este..."

Si una hay un track que logra definir todo lo que es Here Lies Man dentro de su Ritual Divination, ese es el inaugural "In these dreams". Un paso marcial avanza sobre nosotros hasta que un riff poderoso como heredero obvio del hard rock  setentero nos asalta. De manera inmediata, los teclados lisérgicos siguen la melodía y todo se convierte en una fiesta que invita al baile maldito mientras unas oníricas líricas provocan un extravío mayor. La batería busca unirse al aquelarre con sus juegos y rebuscadas figuras, pero todo queda en una ensoñación que nos hace dudar lo que es fantasía y realidad. Sin embargo, si algo podemos valorar de este tema, es su cambio de velocidad que sin lugar a dudas nos lleva al recuerdo del más básico proto-doom, logrando así que todo se torne misterioso bajo el umbral de los abismos nebulosos del Black Sabbath más clásico. 


Si quisiéramos las mejores frases para describir el cuarto álbum de Here Lies Man serían: estamos frente una extraña combinación de sonidos que provocan una dicotomía adictiva, la cual invita al baile desenfrenado y al deleite de las obscuras melodías que en su interior se resguardan. Ritual Divination tiene la capacidad de despertar sensaciones contradictorias, pero su belleza radica precisamente en ello. Por un momento podemos encontrarnos en un vaporoso éxtasis de baile y desenfreno, pero al siguiente nos encontramos ante abismales pasajes que provocan el extravío y la ensoñación. Quizá pueda sonar exagerado, pero al cuarteto afincado en Los Ángeles les ha tomado cuatro discos para alcanzar de manera clara y concisa aquella mezcla tan anunciada y prometida que algunos no podíamos encontrar completamente...


 

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