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miércoles, 12 de mayo de 2021

La Era de Acuario : el onírico vuelo del ave fénix

 


Incienso y menta, mística e introspección, ensoñación y extravío. La realidad queda evadida y las barreras del tiempo y el espacio terminan por ser eliminadas. Las aves que denotan la simplicidad y el frágil equilibrio natural se enfrenta irremediablemente con el poder eléctrico del fuzz áspero y los hipnóticos teclados ahogados en acidez lisérgica. Sean bienvenidos a la psicodelia de La Era de Acuario...

Una hermosa portada elaborada Robin Gnista nos ofrece la bienvenida. El artista gráfico que ha impreso su sello en ilustraciones que observamos en álbumes de gente como The Sonic Dawn, Black Elephant o Datura4, nos deleita la mirada a través de sobrevuelos que rondan un perfil femenino con obvias referencias autóctonas mientras se pierde entre referencias cósmicas, psicotrópicas y orientales. Bajo esta visión psicodélica, nuestra imaginación ya puede ir saboreado hacia dónde se puede dirigir la travesía sonora a la que nos invita la banda mexicana formada en 2018 luego del re-encuentro y viejas rencillas entre Sabú Avilés y Ximena Gama.


El sello peruano Necio Records ha dado cobijo a la publicación del homónimo álbum debut de La Era de Acuario, un material que rescata los cuatro temas del EP de septiembre de 2019 Lunar y es acompañado además por cuatro nuevos temas más. Dicho material fue publicado en formato de vinilo en marzo de 2021, logrando así un sustento físico a la onírica propuesta de la banda mexicana que es necesario ser escuchada de manera detenida para descifrar su contenido y, al mismo tiempo, poder rescatar su valor más allá de las obvias referencias al pasado hippie de la California de los años 60's.

Si bien podíamos imaginar los senderos que recorrería La Era de Acuario gracias al cover al "White rabbit de Jefferson Airplane hecho por el sexteto en compañía de las chicas de Ruido Rosa, el álbum desarrolla una psicodelia ahogada en distorsiones psicotrópicas y atmósferas etéreas al estilo de la banda danesa Baby Woodrose y el rescate del sonido mágico del Strawberry Alarm Clock. Si tan sólo escuchamos "Bailando en el mar", de manera inmediata podemos escuchar aquellas reminiscencias del pop lisérgico caracterizado por voces femeninas que entonan dulces melodías hipnóticas, guitarras eléctricas llenas de ecos y distorsiones, teclados líquidos y atmosféricos; todo ello dentro de suaves bases melódicas que a la menor provocación se dejan caer hacia un tobogán caleidoscópico.


El viaje ácido está asegurado con tan sólo bajar la aguja sobre los surcos del álbum debut de La Era de Acuario. "Lunar" te toma de la mano para comenzar una odisea cósmica a través de una dulce melodía que busca evadir la realidad a través de una guitarra fuzz controlada ante la neblina multicolor que se levanta a nuestro alrededor. Sin embargo, si existe algo que distingue a este material es aquellas referencias a la vieja psicodelia sesentera que estaba basada en los sonidos místicos de Oriente de la Asia trascendental como se puede saborear en las guitarras que simulan tenues cítaras en "Etéreo" y "Orgón", sin olvidar el canto de las sirenas que se pierden entre efectos psicotrópicos y nos abducen hacia una época de experimentación sensorial, amor libre y la búsqueda de paz interior.

La Era de Acuario fue grabado de manera íntegra por el guitarrista Sabú Avilés en su estudio PsychOut, nombre que nos remite de manera obligatoria a la vieja película de 1968 protagonizada por Jack Nicholson. Sin embargo, la masterización del material se hizo en Madriguera Studio a través de Iván Alamza, quien es conocido por ser baterista de Apolo. Los resultados de este gran trabajo sonoro se puede demostrar en lo que podemos escuchar en la atmósfera inmersiva de "Agujero negro", donde la madre naturaleza se expresa a través del canto de las aves mientras cada instrumento va tomando su lugar exacto para atraparnos y engullirnos al cruzar su horizonte de sucesos. Por si fuera poco, el material discográfico es completado con dos covers interesantes, uno realizado al cantautor francés Jaques Dutronc por medio de una traducción al español de su "Hippie hippie hourra" y otro a la banda británica Status Quo con una versión a su primer single "Pictures of Matchstick Man" bajo el nombre de "Fotografía". 


Más allá de lo nuevo que nos puede ofrecer la publicación del álbum debut de La Era de Acuario, es necesario retornar hacia aquel primer tema que significó su presentación al mundo. "Om Ganesh" fue presentada a finales de 2019 a través de un curioso video donde las imágenes de velas y burbujas de cristal que ofrecen misterio se entremezclaban con chicas bailando bajo un cierto toque kitch y luces cósmicas. Entre aquel extraño imaginario, surgía un tema de fuerte influencia psicodélica y ritmo hipnótico a partir de una melodía pegajosa que hablaba sobre una limpia espiritual y el resurgimiento de un nuevo ser como si se tratara de una reencarnación según la lógica hindú; lo que nos lleva de manera directa a la referencia de Ganesh, el señor de las multitudes que tiene la capacidad de eliminar los obstáculos y bajo su influencia se encuentran las artes. La armonía entrecortada nos toma de la mano hasta hechizarnos, pero cuando llegamos a su estribillo, todo se transforma en una dulce ensoñación de oníricos encantos donde todo fluye de manera integrada hasta lograr que los pies pierdan su soporte, quizá un viaje de múltiples posibilidades que de manera contradictoria extravía y encamina al mismo tiempo. 


Aunque los indicios nos indicen algo distinto, estamos ante la conformación de La Era de Acuario. La banda comienza a soportar su base sonora a partir de integrantes definidos más allá de tener de manera clara su imagen y su estilo ótico. Bajo esta construcción, el grupo mexicano está creando una colección de melodías que poco a poco son mostradas al Universo como si de gotas de una inminente lluvia se trataran. Tendremos que dejar correr el tiempo para conocer lo que el destino le depara a este interesante y místico proyecto, pero por lo pronto, será momento de retornar la aguja sobre los surcos para que sus sonidos vuelvan a inundar el ambiente bajo aquella contradicción adictiva de dulce embeleso y eléctrico desgarre...




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