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viernes, 28 de mayo de 2021

Jess and the Ancient Ones : la siniestra y precipitada nostalgia nórdica


Cuando una banda ha logrado establecer su sonido, cada nuevo álbum se puede convertir en un gran reto. Las decisiones se tornan complicadas al querer elegir entre mantener el estilo alcanzado o dar el siguiente paso en su evolución musical. Hoy nos encontramos con el cuarto álbum de estudio de Jess and the Ancient Ones, un grupo originario de Finlandia que se ha distinguido durante el paso de los años por ofrecer un hard psych con matices clásicos en base a teclados lisérgicos y guitarras afiladas, pero en esta ocasión han optado por revitalizar su propuesta sin perder la esencia que los identifica.

Vertigo es una obvia continuación en lo alcanzado en The horse and other weird tales de diciembre de 2017. Si bien se pueden palpar texturas más actualizadas, el nuevo álbum mantiene aquel tufo vintage de psicodelia inspirada en el surf garage en perfecta combinación con ambientaciones místicas heredadas de las líricas obscuras del occult rock. Existe un constante halo de nostalgia dentro de la atmósfera general del material discográfico, pero dicha zozobra caen en una extraña contradicción con las psicotrópicas armonías infecciosas; provocando finalmente una sensación de confusión y adicción. 

Publicado en mayo de 2021 a través de la disquera Svart Records, Vertigo supone un crecimiento para la banda de Finlandia gracias a la confección de temas elaborados con fuertes cambios melódicos, líricas angustiosas, diálogos intercalados entre los puentes sonoros, arreglos instrumentales interesantes y el hechizo de las voces de la hermosa bruja que sirve de referente obligado para la banda: Jasmin Saarela. Aun con ello, es necesario recorrer los pasillos multicolores que construye Jess and the Ancient Ones con mucho cuidado, ya que todo se puede tornar nebuloso y provocar el inevitable extravío.

Sin embargo, el gran responsable de que la banda ofrezca esta combinación adictiva es Thomas Corpse, aquel guitarrista de figuras hipnóticas de fuzz incisivo que escribe esas líricas fantasmagóricas como queda bien demostrado en la incendiaria "Burning of the velvet fires", la desbocada inauguración sonora de Vertigo. Para completar la escena, nos encontramos con los teclados de Timo Keinänen, quien al autonombrarse como Abrahammond comprendemos su valor en el estilo hipnótico de la banda; pero una vez que escuchamos "World paranormal", todo se transforme en una unidad indivisible que sabe crear canciones adictivas que en ningún momento pierden el interés por ser escuchadas.

Jess and the Ancient Ones se complementa a través de su poderosa base rítmica soportada en la exactitud  de las percusiones de Jussuf  Af Grann y las graves líneas de bajo a cargo de Fast Jake, quienes muestran su trabajo en esa pequeña joya llamada "Love zombie", track que en su conformación brinda el suficiente espacio para que cada integrante de la banda pueda mostrar sus capacidades interpretativas y al mismo tiempo termine siendo una alocada carrera hacia la ultratumba. Algo semejante nos ocurre con "What's on your mind" cuando su melodía desbocada se arroja al abismo de su estribillo mientras se pregunta Jess que hay dentro de la cabeza del oyente como si se tratara de un reto... ¿o quizá una burla ante los efectos de las sustancias lisérgicas?

Vertigo termina de manera sosegada a través de "Strange earth illusion", una larga melodía de once minutos y medio donde la banda de Finlandia nos muestra su cara más progresiva posible, ya que bien el track pasa por diversos y violentos cambios de intensidad como si se tratara de una pequeña suite que contiene en un su interior múltiples posibilidades sonoras bajo una misma historia. Sin embargo, el cuarto álbum contiene mucho más aire fresco que su colosal cierre en temas interesantes como "Born to kill" y su tensión sostenida jamás sofocada, aunque "Talking board" nos retorne a los primeros instantes del Jess and the Ancient Ones de psicodelia obscura contenida en aquel maravilloso EP debut de 2013, Astral Sabbath (reseña-review).

Bajo la misma estética retro-obscura que sirvió de plataforma sonora a la banda de Kuopio, Vertigo ofrece su primer mordida por medio de la incendiaria "Summer tripping man" y sus insistentes figuras que saben contenerse en los momentos precisos para otorgar múltiples colores a la interpretación. Aun así, por momentos parece que el track caerá en el abismo gracias a su loca carrera que parece nadie podrá detener, dejando de esta manera al pobre escucha ante una constante sensación de caída por un socavón. Y efectivamente, aquí es donde podemos comprender el nombre del álbum, pues la vehemencia y la aceleración de varios de sus temas provocan un mareo interno hasta que el descenso hacia nuestro propio interior se torna algo inevitable.

El trabajo visual de Giuliano di Girolamo realizado para "Summer tripping man" ofrece de manera concreta con sus ilustraciones lo que es el cuarto álbum de Jess and the Ancient Ones: un avión a máxima potencia que a la más mínima provocación deja caer sus proyectiles de destrucción masiva mientras la muerte cabalga a toda velocidad. Debemos tener cuidado, pues dejarnos llevar por la nebulosa portada de Vertigo hecha a base de una áspera imagen de un tornado grisáceo  nos podría condicionar a la escucha de un álbum sombrío de música aletargada, pero una vez que baja la aguja sobre los surcos del vinilo, sabemos que estamos ante caleidoscópico derrumbe que sólo encontrará sosiego hasta lo último de su verdadera profundidad: el alma de quien se atreva a escucharlo.  

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