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miércoles, 25 de marzo de 2020

Serpent Cobra : castigo, maldad y sufrimiento


Unas largas botas de vinilo y tacón de aguja se levantan erectas frente a aquel sumiso encadenado. Un fuete en mano determina quien lleva el mando esta situación, pero aunque parezca irónico, el placer ante el dolor y el castigo será disfrutado por ambos participantes. Sadismo y masoquismo como elementos que dotan de goce mientras el cuero y las cadenas sirven de afiches obligatorios, acaso inspiración para un sonido desgarrador y agresivo que corta al igual de un millón de cuchillas penetrando la piel del ingenuo escucha.

A partir de 2017 se conformó en la pequeña ciudad argentina de Paraná una banda de proto-doom y metal setentero inspirado en sucios riffs, líricas malditas y melodías infecciosas. Bajo el nombre Serpent Cobra encontramos en un primer momento a Carolina Dussau (a.k.a. Fleshripper) en el bajo y voces, Emanuel Acosta (a.k.a. Brainblaster) en las guitarras y Barby Bianchini en la batería, quien fue sustituida a principios de 2019 por Ezequiel León. Durante este tiempo el grupo buscó construir su sonido y al mismo tiempo componer una serie de temas propios que hasta enero de 2020 han tenido la oportunidad de conocer la luz bajo el nombre de Anatomy of abuses.



Aunque la fórmula sonora no es nueva, Serpent Cobra se distingue por su estilo sucio y directo que muchas pierden tras encontrar el confort de los estudios de grabación. Su álbum debut fue grabado entre septiembre y octubre de 2019 por Anibal Rodríguez y Joaquín Amaduzzi en la ciudad de Santa Fe, para que finalmente fuera editado, mezclado y masterizado por el propio Anibal Rodríguez a través de Blazing Hatred Records. Por si fuera poco, el material está acompañado por la maravillosa gráfica de Emmanuel Leonhardt, la cual nos permite construir una idea de lo que podremos escuchar en su interior.

Anatomy of abuses es un álbum dinámico donde se pueden escuchar las distintas posibilidades sonoras del primer metal, logrando que el disco no se estanque en una misma estética repetitiva y aburrida. Si bien podemos escuchar temas rabiosos y pegajosos con líricas obscuras como se escucha en "Rulers of hell", también tenemos la posibilidad de bajar a los abismos con el ritmo aletargado de "Screams from the coffin" y su innegable esencia doom, algo que también ocurre con la mórbida "Serpent eyes" y ese bajo ácido que hipnotiza y que al mismo tiempo termina desgarrado por la distorsión de una guitarra afilada.


La poco más de media hora de duración del debut de Serpent Cobra logra desequilibrar las neuronas con sus sonidos pesados, mismos que pueden aprovechar la ambivalencia de la velocidad para desarrollar sensaciones contradictorias entre sí; algo que queda claramente demostrado en el track que le da nombre al disco gracias a su mórbida introducción que termina explotando en un frenesí descontrolado mientras pequeños extractos de películas serie B acompañan al ruido.

Sin embargo, Anatomy of abuses se distingue primordialmente por sus temas infecciosos que desde su primer acorde muerden para no soltar. "Dear Satan" no frena hasta dejarnos claro su amor al maldito mientras su melodía nos obliga a bailar alrededor de una fogata ritual cual si fuera un aquelarre, "General Discomfort" derrama su rabia contra la humanidad entre deseos de enfermedad y rabia aunque sus armonías sólo mantengan su paso concreto y un solo de guitarra sorprenda a más de un desprevenido, y finalmente ""Lord High Executioner" baja la velocidad para construir un riff heredero del viejo blues eléctrico pero sin perder el ruido distintivo del primer metal y sin olvidar su letra sobre castigo y sufrimiento.


"Cuando él está llamando
en la noche 
Satán es mi señor.
Sí, él está llamando
en la noche
me arrodillaré frente a él.

Él es el dueño de todo..."

El primer single del Anatomy of abuses es "Master of it all", un track francamente adictivo que por momentos recuerda algunos elementos de Beastmaker, aunque su maldad nos remite de manera obvia a The Oath. Sin embargo, el track inaugural del debut de Serpent Cobra tienen los suficientes elementos propios para funcionar, ya sea por su insistente figura que clava sus colmillos para soltar su veneno de manera inmediata como por su melodía hipnótica llena de malicia que termina en afilados solos de guitarra; quizá breves pero llenos de intensidad. Por si fuera poco, el tema se permite realizar un puente lleno de zozobra que nuevamente confiesa el gusto de la banda por las raíces de aquel doom setentero lleno de obscuridad y misticismo.


Aquí está la declaración de intensiones de Serpent Cobra, una impura bestia que bebe directamente de los pecados humanos y su adoración al maligno para crear una colección de odas obscenas y rapaces que logran atrapar al escucha sin mayor mediación. Resulta obvio que la manda llegará a una zona de maduración que le llevará tomar su sonido hacia un sendero de introspección y crecimiento, mismo que será completado con la llegada de José Imaz en las percusiones de la banda. Por lo pronto, Anatomy of abuses nos ofrece ocho opciones de análisis que de manera inmediata se pueden convertir en himnos para su género; algo que han detectado las reconocidas etiquetas Interstellar Smoke y Manicomio Discos para editar el material en formato físico. Es necesario posar de manera reiterativa la aguja sobre el vinilo, así como lo hace la dama dominante sobre el cuerpo del sumiso que tiene ante sí...


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