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lunes, 25 de marzo de 2019

BUS : el retorno del fuerte sonido griego


¿Qué es lo que necesita una canción para funcionar dentro del amplio y competido universo del hard rock? La primera respuesta que llega a la mente es que debe tener la presencia de un riff infeccioso y una línea melódica que te obligue a recitarla en la mente una y otra vez sin que esté vibrando en los tímpanos. Sin embargo, aunque esta fórmula perfecta algunos han tenido la fortuna de alcanzarla, es la intensidad de la interpretación, la historia de sus líricas y la fuerza escénica lo que termina por crear un halo mágico sobre aquella estridente composición.

Quizá una de las bandas que tiene todos y cada uno de estos elementos es Bus the Unkown Secretary (por sus siglas, simplemente BUS), un grupo griego que ha construido un sonido propio a partir de recuperar las diferentes tonalidades del hard rock a través de su historia hasta obtener una amalgama muy cercana al proto-metal setentero con reminiscencias del doom más primigenio. A finales del mes de febrero de 2019 se publicó a través de RidingEasy Records su segundo álbum, un material que ha logrado afianzar su estilo para convertirlos en referencia obligatoria del género.


Cuando se presentó su debut The unkown secretary en 2016, la banda originaria de Atenas se arriesgó a ofrecer un rock obscuro como nadie en Grecia lo hacía en dicho momento, ya que gran parte de lo que hemos escuchado de las tierras helénicas es su potente stoner desértico en manos de gente como Godsleep, 1000mods y Out of the Earth. Sin embargo BUS se mantuvo firme con su propuesta, lo que le permitió conseguir la admiración de todos no sólo en su país, sino en otras partes del mundo.

Sin embargo, tras la promoción de su debut por toda Grecia que los llevó a compartir escenario con gente de la talla de Uncle Acid & the deadbeats y Orchid, la banda sufrió la salida de su guitarrista John Tsesmetzis. Fue así que el grupo conformado por el baterista Aris Fasoulis, el guitarrista y vocalista Bill "City" Politis y el bajista Spiros "Chob" Papadatos se dieron a la tarea de encontrar un sustituto para las seis cuerdas, teniendo en Fotis Kolokithas al candidato ideal.


Bajo esta nueva alineación, BUS compuso lo que hoy tenemos ante nosotros como Never decide, un álbum multifacético que le permite a los griegos abrir su panorama sonoro y al mismo tiempo confirmar su gran calidad dentro del hard rock lleno de obscuridad y maldad. Entre sus surcos podemos escuchar temas directos y sin mediación como la inicial "You better come in you better calm down" o en "Evil eyes" con ese entrecortado rock duro vintage que le escuchamos a la banda en su debut, aunque al mismo tiempo tenemos la oportunidad de escuchar cosas mucho más densas como la mórbida "The hunt" con su revelación satánica o el aletargado inicio de "This king", tema que termina explotando en un salvaje aquelarre sin retorno posible.

Cuando vemos la extraña portada del Never decide con sus gallinas gigantes destruyendo todo a su paso, nuestra mente vuela a aquellas extrañas cubiertas creadas para la banda británica de heavy metal UFO; aunque su ironía podría entenderse cuando escuchamos la bizarra "I buried Paul", track que inevitablemente nos remite al Primus de Les Claypool con su canto monótono y las figuras de su melodía. Aun así, el segundo disco de BUS tiene más elementos para sorprendernos: "Into the night" es derroche de técnica construida sobre las bases fundamentales del primer metal para transformarse una oda dedicada a la indecisión entre la luz y la obscuridad, aunque "Lucifer" es el punto climático del álbum con su tétrico piano inicial mientras escuchamos un agradecimiento al maligno y con su ritmo lento que nos toma de la mano como si se tratara de un danse macabre.


"¿El amor es una bengala o está en una cereza? El amor es el futuro. Dulce y preciosa criatura que vive adentro. El amor es la gloria, es una obligación. Amando con un poder fuerte como una torre, vive adentro. El amor es una bengala pero no me lastima... Niño de la luna, vive!"

Si existía alguna duda con respecto a la capacidad de BUS para crear temas que logren atrapar nuestras neuronas para alojarse en ellas y abandonarlas, "Moonchild" las despeja desde su primer acorde. Su riff inicial es incendiario, el ritmo es infeccioso y su línea melódica es simplemente adictiva; aunque es necesario destacar aquel pequeño detalle creado por sus guitarras gemelas hechas bajo la lógica del NBWOHM que simplemente enamora. Mientras escuchamos una extraña lírica sobre el amor que origina una obscura criatura que crece en nuestro interior, de manera hipnótica nos dejamos arrastrar por la salvaje música como si el maligno nos tendiera la mano para unirnos en su frenético aquelarre. Como si una hoguera ritual ardiera a la mitad de la noche en algún paraje oculto, una danza de encuentro entre demonios y brujas alcanza su clímax cuando se muestra ante sus participantes el hijo de las tinieblas, el niño de la luna que impone su gloria a través del poder.


Never decide tiene todos todos los elementos para convertirse en un clásico instantáneo del hard rock inspirado en los primeros instantes del metal y el doom. Sin lugar a dudas, el segundo álbum de BUS ha salido de las fronteras helénicas porque su sonido es universal, una adicción a la que es imposible escapar, una pequeña joya que arrasa con todo aquel que se anime a bajar la aguja sobre sus surcos. Obscuridad e himnos malditos se escapan por las bocinas mientras el corazón palpita por la emoción sonora y las neuronas se derriten a través de sus venenosos ritmos. Efectivamente, Never decide es una hermosa colección de temas que funcionan a la perfección y podrán quedarse en la memoria de los amantes del hard rock por muchos muchos años...


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