Páginas vistas en total

martes, 23 de octubre de 2018

Burning Saviours : la transformación de los hijos del Norte


A lo lejos podemos escuchar unas tenues campanillas, metálico sonido que entona una misteriosa melodía que poco a poco nos eriza la piel. El viento sopla mientras la zozobra incrementa hasta abrirle paso a las hirientes guitarras con sus figuras directas y tenebrosas. Indagamos sobre sus responsables y encontramos a los hijos del Norte, aquellos que en el pasado dedicaron sus odas a  Lucifer y relataron los contenidos del libro de la maldición. El día de hoy dirigen sus cánticos a la muerte y el silencio, pero encontramos una mutación dentro de su terrible cofradía...

En el correr del año 2017, los rumores relataban que un gran cambio al interior de la banda sueca Burning Saviours se estaba gestando. Poco a poco las cosas se fueron confirmando hasta la confesión: el guitarrista y vocalista Mikael Monks se había queda abandonado con el proyecto y ahora era momento de rescatarlo de las cenizas como el ave fénix. Ya con todo el control en sus manos, Monks reformó a la banda en compañía del guitarrista Erik Svedberg (con quien grabó el sombrío álbum Unholy tales from the north) con la intención de recuperar la esencia doom con la que la banda había iniciado su andar en el año 2003 en la mística ciudad de Örebro.


Para completar la alineación de Burning Saviours, Monks dejó la guitarra para dedicarse a las voces y los teclados ocasionales, además de sumar al bajista Erik Collin, al baterista Stefan Rågelid y al guitarrista principal Fredrik Löthfors. Una vez con los elementos necesarios, la banda se encerró en los estudios Mothervan Records y MTS para grabar un nuevo álbum bajo el control técnico de Tobhias Ljung, mismo que vería la luz hasta marzo de 2018 por medio de la disquera Transubstans Records bajo el nombre de Death.

Conformado por ocho temas, el último disco de Burning Saviours regresa a sus orígenes como banda enclavada en el doom de finales de los años setentas y principios de los ochentas, logrando retomar aquel sonido fuerte de melodías aletargas pero sin perder aquella esencia obscura de líricas mórbidas que los ha distinguido con el paso de los años. Desde que escuchamos las densas atmósferas de "Draug" con las que comienza el álbum, sabemos que nos encontramos ante un material lúgubre más allá de su título; pero cuando nos encontramos con una re-grabación de la poderosa "Crusade of evil" (originalmente estaba registrada en un demo de 2004), entendemos que Monks busca retornar a lo que fue la base sonora del grupo.


Death se debate entre temas abismales surgidos de alguna cripta olvidada como "Nothing after" y riffs de guitarra venenosos que delatan su herencia de aquellos primeros momentos de conformación del metal como en "Lamentations" con su suave tufo al primer Judas Priest que ya habíamos escuchado en "I am Lucifer" contenida en el Boken on Förbannelsen (reseña-review). La contradicción sonora del álbum es notoria al trascurrir sus temas, pues bien podemos enamorarnos de la adictiva melodía de "Häxnatten" como nos puede hipnotizar con la monotonía de un ritmo que no ofrece el más mínimo cambio como en el track que le da nombre al disco, aunque finalmente Death se permite sondear nuevos senderos como en la agridulce balada "Finally free" que sirve de cierre un tanto incierto.

Quizá el tema más enriquecedor dentro del nuevo panorama de Burning Saviours es sin lugar a dudas "Silence", track que previamente había sido lanzado como adelanto al Death. Su inicial ambiente sombrío nos muestra a una banda sin temor a correr algunos riesgos más allá de su estilo más que definido, mismo que se hace escuchar con todo su esplendor tras unos cuantos segundos de zozobra. Su riff es crudo y directo, pero una vez que llega a su estribillo es cuando realmente clava su aguijón en las neuronas para dejar su veneno que crece sin cesar hasta convertirse en un bucle que no permitirá un sólo segundo entonar su tétrica melodía. Desgarradores acordes de guitarra que tan sólo son seguidos por la apaciguada batería y un tenue bajo, pero al llegar el momento en que la guitarra eléctrica toma el control, todo se torna mórbido hasta que el escalofrío nos eriza la piel. Apagamos las luces como lo solicita la plegaría y el dulce silencio hace su aparición para cubrir con su obscuro manto todo a nuestro alrededor


Si lo que buscas es una banda que recupere el viejo doom, quizá sea Burning Saviours el grupo que mejor lo ha logrado. Sin embargo, dentro de dicho retorno a los orígenes del género, los suecos se han brindado la oportunidad de experimentar con algunos elementos ajenos con la intención de enriquecer su estilo.  Lejos de haber terminado la metamorfosis de la banda de Mikael Monks, el día de hoy continúan los cambios en la alineación. Al poco tiempo de la publicación de este nuevo disco, la agrupación sufrió la salida del guitarrista Fredrik Löthfors, obligando a Burning Saviours regresar a su conformación de cuatro elementos. A pesar de la pérdida, bien podemos calificar el Death como un material de transición para la banda, y al comprenderlo de esta manera, nos obliga a escuchar de manera detenida cada uno de sus detalles para seguir descubriendo todo lo que tiene escondido en su interior...


No hay comentarios:

Publicar un comentario