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viernes, 12 de octubre de 2018

Monster Magnet : cuando golpea el martillo del destino


Si existe una banda reconocida en el mundo del rock áspero es Monster Magnet, agrupación con casi treinta años de trayectoria donde su lema siempre ha sido el sexo, drogas y rock n' roll. Durante todo ese tiempo, el grupo se ha visto envuelta en escándalos y contradicciones, pero al final del día siempre termina con el reconocimiento de los medios especializados y la entrega de su público fiel. En marzo de 2018 presentaron su Mindfucker, décimo álbum de su extensa discografía; así que ahora es el momento perfecto para desmenuzarlo y descubrir qué es lo que pueden ofrecer todavía.

Monster Magnet es una banda difícil de clasificar si queremos insertarla dentro de una categoría. Sus primeros materiales eran muy cercanos al llamado stoner gracias a su estilo lo-fi de hard rock mezclado con psicodelia ácida, pero sus diferencias con el rock desértico californiano eran tan claras que terminó distanciándose del término como ocurrió con otras bandas como Clutch. A finales de los noventas, el grupo originario de Nueva Jersey se acercó a sonidos más comerciales hasta que alcanzó el éxito por medio del Powertrip y la sobre-exposición de su single Space Lord hasta que una sobredosis en 2006 de su líder Dave Wyndorf puso en peligro la subsistencia del grupo. Desde su regreso un año después, Monster Magnet se ha dedicado a probar varios terrenos sonoros, siendo quizá el resurgido space rock el lugar más cómodo para identificar su ecléctico estilo.


Mindfucker significa el primer álbum de Monster Magnet desde 2013, ya que desde su inclusión dentro de la oferta musical de Napalm Records, sólo ha publicado dos regrabaciones a sus últimos dos materiales: Mastermind de 2010 y Last Patrol de 2013. El tiempo ha pasado pero no ha cobrado factura en el estilo sonoro de la banda, ya que al transcurrir los diez temas que conformar el Mindfucker se puede confirmar que más allá de cualquier etiqueta, el grupo de Dave Wyndorf ha definido su sonido hasta convertirse en un sello personal.

Desde que observamos al God Bull en la portada del disco, sabemos que estamos frente a una marca registrada. Sin embargo, Mindfucker tiene suficientes elementos para destacar dentro de la extensa discografía de Monster Magnet más allá de que sea su más reciente publicación. Tres tiempos y un rasgueo son suficientes para nos encontremos en el potente cohete espacial del grupo por medio de un tema sostenido titulado "Rocket freak" que sin piedad nos eleva hasta las estrellas y al mismo tiempo permite preparar el terreno para una estridente armonía que se aferra a lo más básico que tiene Wyndorf en su interior. "Soul". Una vez establecidas las condiciones, el Mindfucker nos deja escuchar el track que le da nombre por medio de un riff repetitivo y una historia sobre una mujer fatal que sabe volar los sesos de quien osa posar su mirada sobre ella.


Con un titulo como éste, Mindfucker podría ser considerado un disco sin sentido y más aún tras escuchar el tema que lo bautiza. Sin embargo, Dave Wyndorf  se ha dado el tiempo para escribir un manifiesto donde explica que tal nombre hace referencia a cómo la consciencia del ser humano ha sido trastornada por la publicidad y la mediación tecnológica; algo que queda explícito en "Brainwashed" con su tufo a vaquero cósmico que bien podría formar parte de algún viejo disco de Clutch. Sin embargo, Mindfucker es materialmente el regreso de c al rock más allá de posturas y etiquetas, el retorno del demonio de bigote y larga cabellera que ha enfrentado varias batallas hasta entenderse como su propio dios como lo confiesa en la lisérgica "I'm God" mientras su país se cae a pedazos con la llegada al poder de Donald Trump.

El álbum podría ser entendido como un grito sin consideraciones ni cadenas, como una declaración hecha por un adolescente sin reflexión ni compromiso... es rock crudo que demuestra las ganas de devorar al mundo, que siente rabia por lo jodido de su realidad y mejor decide tomarse una buena cerveza, tener sexo y permitir que todo siga caminando. Por un lado podemos escuchar la melancólica "Drowing" que nos sumerge en un abismo depresivo que termina reclamando a las deidades y a la humanidad entera hasta que todo queda reducido a un desgarrador blues como si se tratatra de agridulce remanso que calma la furia, pero por otro extremo podemos escuchar un intento por sacudir a los ilusos con la intención de rescatar lo último que nos queda de realidad como en la genial "Want some" con su maravilloso solo de guitarra en manos de Phil Caivano.


Como tercer y último sencillo para Mindfucker, Monster Magnet ha presentado hace unas semanas el video con las líricas de "When the hammer comes down", quizá el mejor tema del disco gracias a su riff construido a base de acordes fuertes e hirientes y su cósmica voz donde podemos escuchar la crudeza con la que el destino se cumple y nos cobra todos nuestras malas decisiones. Tarde o temprano, la vida del rockero cobra sus facturas, y ahora es el momento en el cual Dave Wyndorf  deberá pagarlas. Tras alcanzaar su cenit, el tema se convierte lo más cercano al stoner que se le ha escuchado a Monster Magnet en años gracias a su ritmo sostenido y áspero que abandona la estratosfera y finalmente logra recuperar la credibilidad perdida en la banda tras años de senderos extraviados.

"Siento el doble sol levantándose y lo siento quemar la línea. El karma es una perra, chico, y espero que le compres un anillo porque van ha estar por un largo largo tiempo. Tocaste una supernova cuando dejaste que la verdad te ahogara. El universo te tratará bien cuando el martillo caiga. El mundo tiene una forma de hacer pagar a los idiotas, olvidando tontos e imbéciles que dejan todo sobre el pasado. Vive por la espada, hermano... tú sabes el resto de esta línea. Una cosa graciosa sobre la verdad, chico, es que te toma en cualquier momento. Tú amas a esa supernova pero siempre te decepcionará. Dime si eres un mono o un hombre. Estás agitando un trapo desde una camioneta como si fuera la ultima batalla del General Custer. Tú puedes seguir rockando como un alpha desde el lado cabrón de la ciudad, pero te puedo aconsejar que te cubras los ojos cuando el martillo caiga..."


Lejos de la filosofía seguida por Dave Wyndorf  para construir el Mindfucker, este álbum es un golpe a la mandíbula si nos referimos a lo musical. Tras varios años sin ofrecernos material inédito, este disco se permite recorrer sonidos que hace años jamás hubiéramos asociado con Monster Magnet. El trabajo de producción realizado por Morgan Stratton (Wolfmother, Arctic Monkeys y Black Rebel Motorcycle Club) permite colocar cada instrumento en su justo lugar, pero todo termina por encuadrar gracias a la mezcla del material que hizo Joe Barresi (Kyuss, Queens of the Stone Age, Melvins, Fu Manchu y Clutch), permitiendo que el disco tenga la rasposa textura que supone el hard rock del siglo XXI. Monster Magnet no reinventa nada, pero luego de un largo rato, quizá estamos frente a su mejor álbum gracias al ánimo que tuvo su carismático líder para abandonar los terrenos firmes de lo seguro y aventarse al abismo de lo incierto...


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