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miércoles, 8 de enero de 2020

Crimson Witch : los múltiples rostros de una banda canadiense


Existen muchas bandas dentro de la pléyade que nos ha ahogado durante la última década que buscan de forma desesperada aferrarse a un género sin lograr desarrollar un estilo propio. Sin embargo, hay algunos caso que salen de lo ordinario gracias a que dejan a un lado las cadenas de la terminología musical para componer lo que les nace hasta crear realmente un sonido propio. Ésto es muy difícil y ha muchas agrupaciones les cuesta muchos años de trabajo, pero hoy tenemos a un quinteto canadiense que tan sólo con su debut al logrado dicho objetivo más allá de confesar sus influencias.

En marzo de 2019 fue presentado el primer EP de Crimson Witch, banda originaria de Victoria en la Columbia Británica, Canadá. En dicho material compuesto por dos temas podíamos escuchar a un grupo que a partir del heavy metal desarrollaba su propuesta para crear fuertes melodías llenas de riffs incendiarios de guitarra, un grueso bajo eléctrico, una batería aferrada y una peculiar voz llena de aspereza y personalidad propia. Era obvio tras escuchar la calidad del material que el álbum debut tendría que ser publicado a la mayor brevedad...


Fue así como en octubre de 2019 Satanic panic fue presentado en sociedad, un disco de fácil digestión que entra al tímpano de manera directa para su deleite instantáneo. Para arrancar, el debut de Crimson Witch contiene una remasterización de los dos track incluidos en el EP: "The cursed of the crimson witch" con su tétrica introducción que construye el mejor terreno para que la potencia atascada de heavy metal explote en nuestras neuronas, y "Ride with the flames" con aquel bajo ahogado en fuzz de Gordon Stewart y su desbocada melodía donde podemos deleitarnos con las guitarras gemelas de Kyle Kim y Greg Dawson.

Sin embargo, el álbum debut de los canadienses es tan versátil que puede vagar entre una balada misteriosa y onírica hasta crear un diluvio sonoro imposible de callar en un mismo tema, como ocurre en "Galloping goose"; un track del cual es necesario destacar las figuras de batería hechas por Johnny Van Camp en su inicio como también ocurre en "Phoenix tears" de tiempo acompasado que sabe sumergirte en su atmósfera tribal sin perder la aspereza de sus distorsiones.


Satanic panic también tiene una vena experimental que bien se puede comprobar en "Nibelheim" con aquella zozobra que despierta con su guitarra fantasmal que inesperadamente se transforma en un hard rock alternativo que sin lugar a dudas abre las posibilidades para que el quinteto de Victoria pruebe suerte en diversos estilos, aunque es necesario apuntar que este tema por instantes coquetea con el stoner. Finalmente, el álbum cierra con el tema que le da nombre y que se caracteriza por su velocidad sostenida que sorprende por los juegos de sus guitarras y la potencia de su base rítmica creada a partir de la coincidencia entre el bajo y la batería, los cuales fueron grabados en directo en el estudio como en el resto de los tracks del disco.


 Como podría resultar obvio por los intereses y gustos de esta página, la favorita del Satanic panic para Earthquaker es la abridora "Dew in the wind", un track hace coincidir el fuzz con el wah a través de una melodía clavada en el stoner clásico. En un primer momento podemos escuchar la influencia innegable de Fu Manchu con aquel estilo de ¿cantar? bajo la escuela de Scott Hill y esa sensación de velocidad que hace recordar a un V8 rodando por las polvorientas carreteras de California. En su segunda parte, el tema aumenta el tiempo tras una violenta figura de bajo que rompe con lo escuchado hasta ese momento; pero luego de dicho climax, todo se hace más lento hasta caer en todo el estilo de los eternos Kyuss, algo que Crimson Witch logra por medio de la áspera voz de Jacob Arnet y su cercanía vocal a la voz del desierto John García. Por si fuera poco, "Dew in the wind" cierra con un duelo cósmico de solos de guitarra que sin duda logran que los ocho minutos de duración del track valgan completamente la pena...


La banda asegura que su debut tiene la capacidad de hacer agitar la cabeza de aquellos amantes del hard rock hasta hacerla rodar por el suelo, algo que ciertamente se logra por momentos. Lo que si debemos reconocer es que Crimson Witch abre tanto las opciones sonoras que por momentos podemos perder la brújula si no tenemos el criterio amplio y el gusto fino. Es innegable que Satanic panic tiene instantes poderosos y crudos que requieren ser escuchados hasta la saciedad, pero quizá sea necesario que los canadienses se hagan un replanteamiento del camino sonoro que desean tomar para que así se puedan enfocar y generen un disco coherente e integrado que logre concretar su gran capacidad interpretativa como compositiva...


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