Páginas vistas en total

viernes, 22 de febrero de 2019

Fulanno : el correr de la negra cera derretida por el fuego



"Yo había visto la infernal astucia, la prudencia 
y la destreza de que había dado muestras la bruja.
No había nada que pudiera sorprenderme 
y, sin embargo, sentí miedo..."
El ojo invisible, Émile Erckmann & Alexandre Chatrian (1857)


Argentina ya había mostrado un fuerte atisbo de pasión por la música aletargada e hipnótica surgida directamente desde alguna cripta profanada. Aquellos densos y ásperos sonidos que simulan los lentos pasos de quien arrastra un grillete han hechizado al cono sur del continente bajo sinfonías obscuras que nos relatan sobre sangrientos rituales dedicados al maligno, aquelarres ocultos en algún paraje boscoso a la mitad de la noche, y los más diversos encuentros con lo desconocido al cruzar el umbral de la muerte.

Los nombres de Mephistofeles, Comeculebras, Los Planeta Rojo, Picapoters o The Black Furs galopan por la memoria cuando nos referimos a estos mórbidos temas, pero a ellos se ha sumado una nueva bestia abismal conocida como Fulanno; banda nacida a finales de 2010 en la pequeña y tradicional ciudad de Coronda, en la provincia de Santa Fe. Este monstruo de tres cabezas ha logrado fundir en un mismo sonido el doom más primitivo con el desgarrador sonido del fuzz heredero del stoner más ácido, provocando que las claras influencias de gente como Electric Wizard o Sleep salgan a flote inmediatamente.


La banda tuvo la oportunidad de presentar en diciembre de 2016 un EP titulado Hash negro en las misas fúnebres, material que fue grabado en su propio estudio de grabación llamado Juana Records. Durante sus cinco tracks podemos escuchar un violento ruido que llega al borde de la baja fidelidad y la aspereza más cruda, provocando el espanto de los oídos vírgenes y la difícil digestión de quien está acostumbrado a la densa dieta. Sin embargo, este disco demuestra las abismales aguas que la banda argentina busca navegar mientras prepara al público para lo que vendría después.

Mientras una bella mujer ofrece su pecho en sacrificio, unas fúnebres campanadas a la mitad de luna fría noche sirven de perfecto telón de fondo para el ritual sacrílego. Inesperadamente, Fulanno nos abofetea con "Metamorfosis", un denso y aletargado canto inspirado en aquel espíritu que abandona al cuerpo en el instante que cruza el umbral que divide a la vida de la muerte. Así es como arranca Velas negras, el segundo material de la banda argentina publicado en octubre de 2018 que busca primero enamorarnos la mirada con el impactante arte creado por Diego Rey (guitarrista de The Black Furs a través de ZZ Corpse Graphic Violence), para luego ahogarnos en un profundo abismo sonoro de ruido y obscuridad.


Al igual que el primer disco de Fulanno, Velas negras fue grabado, mezclado y masterizado por el trío de Coronda a través de Juana Records; pero el tiempo y la experiencia obtenida tras su paso se puede detectar en el nuevo material. Más allá del muro infranqueable de sonido creado por la banda, quien se atreva a recorrer por los mórbidos senderos del álbum podrá distinguir cada elemento que conforma el ruido; algo que permite al amante del áspero doom tener frente a sí una poderosa grabación de gran calidad técnica que logra servir de valioso soporte a las seis marchas fúnebres sepultadas en su interior.

La nueva entrega de Fulanno se alimenta directamente del stoner lisérgico, logrando así que en varios instantes del disco se escuche el correr de la negra cera derretida por el fuego, viscosos ruidos que arden mientras el cuerpo desea su sacrificio e implora caer en manos de lo desconocido. Quizá "Cosmos" y "Velo de la muerte" sea los temas que mejor ejemplifiquen esta sensación, aunque la memoria se queda atrapada en el estribillo de esta última mientras repetimos una y otra vez como plegaria: no soy de este mundo. Sin embargo, Velas negras se identifica por la aspereza de la distorsión que busca desgarrar la piel mientras asemeja el lento paso de un condeno a muerte, como si existiera un grillete amarrado a sus tobillos tal cual ocurre en "Sabbath negro". Aun y con las diversas posibilidades que ofrecen los argentinos, este álbum se distingue plenamente por el clamor que se escucha desde las tumbas olvidadas a la mitad de la nada mientras la monotonía hipnótica de su instrumentación nos ahoga en la zozobra y el dolor, algo que queda claramente demostrado en la concluyente "Necromancia".


Como si se tratara de alguna ceremonia prohibida, Fulanno nos ofrece una tétrica escena donde un hechizo logra arrancar la vida de un incauto de manera lenta y dolorosa. Bajo la tenue luz de las velas negras y la atmósfera de misticismo que generan con su ardor, una mujer lanza conjuros a través de palabras enigmáticas, asquerosos ingredientes y extrañas artimañas. Una vez terminada su macabra obra, su paciencia es puesta a prueba, y tras una larga espera, la posesión demoníaca cumple su cometido. El embrujo provocado por el deseo y el pecado arrastra al cautivo entre lamentos eléctricos y danzas erráticas frente al fuego ritual, un sacrificio ofrecido a los poderes del mal entre sangre y muerte.

Poco a poco llega un zumbido a los tímpanos, eléctrico ruido que aumenta su volumen hasta saturar los sentidos, enigmática figura que se acerca de manera sigilosa hasta devorar las neuronas. La distorsión desgarra la atmósfera y entra en escena la áspera guitarra de Fila Frutos bajo una hipnótica serie de notas hirientes como filo de navaja cruzando la piel. Secos golpes de percusiones rompen con el onírico clamor, tambores tribales de antiguos rituales dedicados al maligno en las precisas manos de José A. Frontera. Finalmente, todo encuentra su soporte por medio de las notas graves de un bajo aletargado dominado por Mauro Carosela. Barullo y hechizo que envenena el torrente sanguíneo hasta que un estribillo muta en bucle imposible de eliminar de la mente... noche obscura, velas negras, la bruja espera!!


Velas negras se instala directamente entre los mejores álbumes de doom ácido hechos en la América Latina junto al Whore de Mephistopheles, Necromance de Arteaga y Thrones in the sky de Son of a Witch, pero sólo el paso del tiempo lo colocará en su justo lugar. El poder de las obscuras odas ocultas en su interior comienza a ser descubierto, lo que ha provocado la edición del material en CD por la chilena Golden Dawn Recordings y en cassette por Southcave Records, una disquera radicada en Indonesia. Las hipnóticas melodías de Fulanno comienzan a levantar muertos desde sus sepulturas, sus colosales armonías caen como pesadas losas sobre los aún sorprendidos, sus mórbidas líricas asuntan a quienes se han atrevido ceder ante su mórbido encanto. Quizá éste sea el momento ideal para permitir que su enferma seducción infecte las venas hasta crear la adicción... y quizá, el hechizo de la bruja caiga sobre nosotros tras encender las negras velas y dejar caer sus vestidos al suelo bajo el resguardo de la noche y la obscuridad.


No hay comentarios:

Publicar un comentario