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martes, 5 de febrero de 2019

Holy Grove : cuando una promesa sonora es cumplida


Cuando el álbum debut de una banda funciona más allá de lo esperado, la expectativas para su continuación son tan altas que pocos pueden cumplirlas. Algunos esperan el desarrollo y establecimiento del sonido alcanzado en la primera producción, otros desean una transformación radical que demuestre las múltiples posibilidades de un grupo con gran versatilidad en estilos y géneros. Sin llegar a alguno de estos dos extremos, el segundo disco de Holy Grove logra despegar de aquel hard rock basado en el blues más denso inspirado en Black Sabbath para encaminarse hacia terrenos abismales sembrados por el doom, logrando que su II sea un material interesante que rompe con los prejuicios.

En el momento que escribimos la reseña del debut de Holy Grove (marzo de 2016, review), el álbum estaba siendo publicado en esos instantes; provocando que nuestras líneas no tuvieran la profundidad suficiente para el análisis. El tiempo ha pasado hasta colocar a la banda asentada en Portland, Oregon como uno de los mejores referentes de lo que llamamos hard rock obscuro en los Estados Unidos. Su larga trayectoria iniciada en 2012 logró ser fundamental para crear un disco potente con una gran intensidad, pero quizá sus temas no lograban concretar las ideas propuestas. Al enfrentarnos con su secuela, hoy descubrimos con agrado a un grupo dueño de su estilo sonoro con la capacidad de llevar cada una de sus composiciones hasta las últimas consecuencias.


La base principal de Holy Grove esta creada por la atmosférica guitarra Trent Jacobs, el concreto bajo de Greg Emley y la sugerente voz de Andrea Vidal, quienes para esta ocasión han sumado al baterista Eben Travis para crear un material aún más denso que el primero gracias a un pesado ambiente logrado a partir de impresionantes cambios de intensidad y momentos abismales que irremediablemente te pierden en la obscura profundidad. Aunque conformado tan sólo por cinco épicas canciones, II requiere toda la paciencia para que sus mórbidos sonidos logren penetrar los poros de la piel como si se tratara de una lenta neblina que cruza un bosque encantado hasta cegar completamente la visión.  

Es imposible no remitirse a lo hecho por las aletargadas melodías de Windhand construidas en sus últimos años o quizá en los abismales ambientes logrados por los italianos Messa, pero el segundo disco de Holy Grove tiene aun la capacidad de dar un paso más allá gracias a sus concretos riffs que poco a poco nos arrastran a misteriosos parajes hasta robarnos el último aliento sin que nadie se de cuenta con anticipación. 


La inicial "Blade born" nos hechiza desde el primer instante con su figura directa llena de rock concreto y sin fisuras, pero al paso de los segundos todo se torna tan denso que inesperadamente terminamos en una poza pantanosa sin escapatoria. "Solaris" mantiene esa misma esencia, pero aún así logra ser más abismal por medio de su melancólica melodía heredera del más profundo doom y las guitarras añadidas por Billy Andersson, productor del álbum y responsable del sonido de grandes monstruos como Sleep, High on Fire, Orange Goblin, Los Natas, Witchskull o Acid King.

Sin embargo, si se trata de un track basado sobre constantes giros inesperados, "Valley of the mystics" se lleva los honores. Luego de su estruendo inicial muy cercana al metal más rudimentario, la melodía se trastorna en un blues más obscuro que la noche hasta dejarnos abandonados en la nada del vacío espacial. Pero si aún este tema no logra sorprendernos con las múltiples atmósferas construidas a partir de sus muros de sonido, Holy Grove nos asesta un golpe mortal con la concluyente "Cosmos", una lúgubre oda de intensa instrumentación y voces fantasmales cortesía de  la sirena Andrea Vidal y la mágica voz de Mike Scheidt, guitarrista de Yob.

Para lograr el equilibrio perfecto, Holy Grove rescató un tema compuesto desde sus primeros años para completar su segunda producción. "Aurora" es un track lleno de rock venenoso por medio de su lisérgica guitarra que sube hasta las estrellas, un bizarro cencerro (cowbell) que marca el tiempo de manera incesante, un bajo impaciente que se convierte en la sombra de la melodía principal y una potente voz inspirada en las primeras musas del hard rock y el blues electrificado como Janis Joplin y Grace Slick. Buscando un calificativo perfecto para "Aurora", la palabra perfecta que llega a la mente es impresionante: el mágico solo de guitarra transpira la esencia de Hendrix, el frenético ritmo rompe con la obscuridad que domina el ambiente del álbum y la capacidad interpretativa que arrasa con cualquier duda sobre el nivel adquirido por el cuarteto durante años de arduo trabajo.


II fue publicado en noviembre de 2018 por la reconocida disquera Ripple Music y desde el primer momento ha recogido excelentes reseñas por los medios especializados, pero la respuesta del público es quizá la más importante y ésta se construirá con el tiempo a través de la maduración del álbum y las presentaciones de la banda sobre los escenarios. Este es el momento de prestarle la atención que merece, pues Holy Grove tiene entre las manos un disco que lo llevará a colocarse entre lo más reconocido de su país sin lugar a dudas...


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