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martes, 18 de septiembre de 2018

La Chinga : cuando la velocidad se convierte en intensidad


La espera ha terminado... La Chinga está de regreso!!! Aquella banda canadiense atascada de música explosiva ha vuelto con su nuevo álbum titulado Beyond the sky, una colección de once tracks que te llevan de paseo por cuarenta y cinco minutos entre todo lo que puede llamarse rock: riffs eléctricos,  autos, alcohol y diversión. Pero para un grupo con una carrera de seis años y tres materiales discográficos, es necesario frenar un poco para descubrir qué nos pueden ofrecer más allá de lo alcanzado durante este tiempo. 

Cuando reseñamos su Freewheelin' publicado en marzo de 2016 (reseña-review), habíamos escrito que durante su gira de promoción el grupo sufrió una modificación tras los tambores, lo que llevó a tomar el privilegiado lugar Jojo Jones; provocando con ello un cambio en el sonido de La Chinga. Sin embargo, a principios de 2018 tuvimos la noticia del regreso de Jay Solyom a sus funciones, manteniendo de esta manera a la alineación original de la banda de Vancouver junto con Carl Spackler en el bajo y Ben Yardley en la guitarra.


Beyond the sky fue presentado el pasado 7 de septiembre de 2018 a través de Small Stone Records, provocando así dos cosas fundamentales: el trabajo de masterización del material por medio de Chris Goosman (Greenleaf, Freedom Hawk, Mother of God, Acid King, Miss Lava, The Socks, Five Horse Johnson) y la maravillosa portada que incluye una meteórica ilustración de Alexander von Wieding (Monster Magnet, Karma to Burn, Sasquatch, Wo Fat). Sin embargo, más allá de estos elementos que bien pueden generar plusvalía a la nueva publicación de La Chinga, su contenido tiene los suficientes elementos para clavar los dientes y chupar la sangre que resguarda al interior de sus surcos.

Para esta ocasión, La Chinga ha buscado refrescar su estilo al acercarse un poco al glam ochentero y al hard rock de la segunda época de Aerosmith, pero sin olvidar su esencia pura cercana al sonido crudo de Led Zeppelin y el blues electrificado de Jimi Hendrix como lo confiesa "Keep on rollin'" con su figura que tributa al Jimmy Page de "Nobody's fault but me". Aunque el disco no abandona lo hecho en sus discos anteriores como el track que le da al nombre a este tercer álbum por medio de riffs infecciosos llenos de rock crudo, la banda se permite dar un paso hacia adelante con algunos escapes oníricos como en el puente cósmico de "Mama boogie" o el cambio de ritmo de "Nothin' that I can't do" que transforma su entrecortada melodía para acelerarse como caballo desbocado hasta perderse en el infinito.


La Chinga se permite en Beyond the sky crear melodías de ganchos sencillos y pegajosos herederos del rock ochentero como queda claro en "Feel it on my bones" y su innegable herencia a Steven Tayler y compañía, pero cuando escuchamos aquellos ritmos sucios en "Death rider", el trío canadiense nos regresa los pies a la tierra para demostrarnos que es una banda de hard rock que ha roto las cadenas para volar hacia nuevos horizontes. Sin embargo, este álbum resguarda la energía que distingue a La Chinga para mostrarnos que el grupo tiene la capacidad de hacer buenas canciones más allá del ruido salvaje y desenfrenado que muchas bandas han hecho durante la última década, y bien podemos escuchar "Black rider" o la realmente melosa "Wings of fire".

Efectivamente, Beyond the sky es un disco que sirve de transición dentro del estilo sonoro de La Chinga sin que la banda pierda su calidad interpretativa ni el arsenal de estribillos venenosos. Dentro de la serie de experimentos, la banda de Vancouver juega en su single "Killer wizard" con el rock directo de acordes secos y áspera voz chillona entre uno que otro arreglo lisérgico. Por medio de espacios vacíos que nos permiten escuchar la súplica del mago asesino, la noche nos devora con su misteriosa obscuridad ofreciéndole una pequeña oportunidad a la electricidad que haga explotar todo por medio del poder de los amplificadores. No hay velocidad, ahora La Chinga tiene intensidad...


El trabajo visual elaborado por Adrian Mack que acompaña a "Killer wizard" fue publicado desde julio de 2018, pero es necesario regresar a él para tratar de ubicar al tema dentro del contexto del Beyond the sky. Bajo una colección de mórbidas imágenes que nos hacen ver desde cráneos malditos hasta ilustraciones inspiradas en las historias de Robert E. Howard, pasando hasta por la Santísima Muerte o hermosas mujeres bailando ante un fuego ritual, observamos a La Chinga entre nubes de hielo seco y reflectores como aquellas primeras bandas de heavy metal que se presentaron en la televisión abierta a mediados de los años setenta. Estética vintage que bien podría resultar kitch, pero que en manos de los canadienses termina siendo una colección de clichés que forman parte de la actual escena musical que ha buscado rescatar el proto-doom y las primeras semillas del metal pesado del olvido para crear nueva música.


Pues aquí está el regreso discográfico de La Chinga, este es el momento de escuchar detenidamente su Beyond the sky para exprimir de él todo el jugo que contiene. Es necesario tomar un respiro y saborear lentamente cada uno de los once tracks del material, descubrir en ellos las nuevas posibilidades que se abren ante el panorama de un trío que sabe hacer excelente hard rock. Mientras ellos preparan el evento de lanzamiento del álbum junto con la banda de blues grasoso Rich Hope & His Evil Doers, permitamos que cada acorde del nuevo disco entre por los tímpanos mientras las neuronas se dejan seducir por la energía eléctrica inacabable de La Chinga.

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