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lunes, 10 de septiembre de 2018

Clutch : el regreso de la ironía y el reclamo


La icónica águila calva nos da la espalda, la rapaz representación del poderoso país muestra su displicente actitud como siempre lo ha hecho con el resto del mundo. Sin embargo, la crítica imagen no proviene de algún país satélite o alguna región contraria a sus imperialistas intereses, sino de su interior, de sus propias entrañas. La empresarial forma de llevar los destinos de la América capitalista ha engendrado en sus ciudadanos un réplica feroz lejos del nacionalismo a ultranza de la cual siempre se han distinguido.

Pero como era de esperarse, sólo existen algunas bandas sarcásticas dentro de la Unión Americana que tienen la capacidad de análisis, corrosión e ironía como Clutch; grupo originario de Maryland que ha utilizado esta precisa imagen como portada para su doceavo disco de estudio tras una larga carrera de veinticinco años. El álbum lleva como título Book of bad decisions y ha sido publicado el pasado 7 de septiembre a través de la disquera Weathermaker Music.


Tras una larga gira de promoción para el Psychic warfare y un merecido descanso, la banda se dedicó a componer nuevos temas que poco a poco fue terminando directamente sobre los escenarios. La suerte los llevó a escuchar el álbum Traveller del artista de música country Chris Stapleton, quedando enamorados del sonido alcanzado en el material. Cuando buscaron al responsable del sonido se encontraron con Vance Powell, reconocido productor e ingeniero de sonido que ha sido brazo derecho de Jack White con sus diversos proyectos en Third Man Records (The Black Belles, The Raconteurs, The Dead Weather y Wanda Jackson), además de trabajar en la mezcla de reconocidos discos como Head down de The Rival Sons, Keep moving de Andrew Stockdale (guitarrista de Wolfmother) y Whales and Leeches de Red Fang, así como el DVD de la presentación de Kings of Leon en el O2 Arena de Londres, Inglaterra. 

Una vez que concertaron la participación de Powell en el nuevo álbum, Clutch se metió durante tres semanas en Sputnik Studios de Nashville, Tennessee para grabar el material que tenían preparado. Sin embargo, la presencia del productor durante tres presentaciones de la banda en directo le sirvieron para ir definiendo lo que buscaría alcanzar en la grabación del sonido. De esta manera, Book of bad decisions logra capturar la energética esencia de Clutch sobre los escenarios con un sonido orgánico, además de inyectar algunos elementos de modernidad en la mezcla final sin perder el estilo que ha caracterizado al cuarteto durante su trayectoria.


Book of bad decisions arranca con unas breves distorsiones muy al estilo de Danger Mouse, pero antes de que nos preocupemos, Clutch nos regresa al estilo agresivo que siempre ha tenido a través de la directa voz de Neil Fallon recitando frases que aluden a la maldad americana. Una vez que explota "Gimme the keys", la banda nos devuelve a la cadencia de su hard rock que bebe directamente del blues electrificado por medio de "Spirit of '76", aunque eso lo logra de manera colosal en "Emily Dickson" con un sonido herededo del estilo confeccionado en Nashville por The Black Keys y The White Stripes.

Con 15 track tan bien definidos cada uno, el imposible devorar el Book of bad decisions de una sola mordida; pero por si éso fuera poco, cada tema construye un universo propio que es necesario darle su espacio propio para digerirlo lentamente. Este disco le permite a Clutch explorar terrenos jamás pisados como en "Vision quest" con su piano rockanrolero bajo la escuela del mítico Ian Stewart o en "In walks Barbarella" y su tufo funky otorgado por los arreglos de trompetas al estilo de Parliament o Funkadelic. 


Pero es importante remarcar que en este álbum Clutch ha buscado algunos elementos que le otorguen frescura pero sin perder aquel estilo construido en tantos años y que terminó definido en sus Earth rockerPsychic warfare de manera contundente, pues ahí está la fuerza de las percusiones de Jean-Paul Gaster (aunque sus figuras reproducidas al revés al inicio de "Weird times" sorprende al más conocedor), ahí encontramos las figuras hirientes de la guitarra de Tim Sult (pero ahora con un ligero toque vintage durante todo el material) y obviamente está la profunda base grave del bajo de Dan Maines (quien jugó con un amplificador Ampeg de 1974 para crear contundentes melodías como la que le da nombre al disco o en "A good fire", un tema que recuerda que fue lo que pasó cuando los integrantes de Clutch escucharon por primera vez a Black Sabbath).

Para todos aquellos que conocemos a Clutch, sabemos bien que la fuerza de la banda se encuentra en sus críticas letras escritas por Neil Fallon, mismas que para Book of bad decisions fueron trabajadas primero en su línea melódica para ser después ser trabajadas en su contenido. Finalmente, el disco nos puede hablar desde poetas ("Emily Dickinson") hasta recetas de cocina ("Hot bottom feeder") pasando por sarcásticas letras sobre los motivos que llevan a una persona a convertirse en presidente de un país tan poderoso como Estados Unidos como en "How to shake hands". Es precísamente este tema el que sirve de single para la promoción del lanzamiento del álbum, tema de guitarra hiriente y ácida que marca un riff asesino que permite a la batería golpear como ametralladora. 


Si todos somo geniales, ¿porque no aceptar la propuesta y lanzarse a una candidatura para ser presidente de los Estados Unidos de América? Niel Fallon lo reflecciona y nos ofrece sus propuesta de llegar a la Casa Blanca en el fatírico primer martes de noviembre: música en vivo desde el lugar donde reside la administración gubernamental, colocar la imagen de Jimi Hendrix en el billete de 20 dólares, revelar todos los informes secretos sobre los ovnis y darle a la gente lo que quiere escuchar... ¿Pero cómo piensa llevar su campaña electoral el vocalista de Clutch? Pues muy sencillo: estrechar las manos de todos los ciudadanos, besar a todos los bebes y sus madres, deshacerse del servicio secreto para su resguardo mientras las encuestas de salida de las casillas electorales reflejen la victoria para él.


 Todas las revistas electrónicas y páginas especializadas están realizando reseñas al Book of bad decisions, pero quizá sea demasiado pronto para descubrir todo lo que resguarda en su interior.  Un álbum con casi una hora de duración es difícil asimilar en la época de la inmediatez y la ansiedad, pero si a ello le sumamos los mensajes que Clutch construye bajo aquel velo de ironía y reclamo; lo mejor será respirar un segundo y permitir que el disco fluya poco a poco. Por lo pronto, Earthquaker se refugia en el resguardo lírico con todo el sarcasmo que caracteriza a la banda descrito en "Sonic counselor", tema que sirve de tributo para los gearheads (los fieles fans del grupo): "si requieres milagros, te tenemos buenas noticias: ¡estás en la iglesia correcta!"


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