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viernes, 28 de agosto de 2020

Blues Pills : crónica de un perfecto retorno anunciado

 


Los cambios de integrantes dentro de una banda siempre supondrá una modificación en su sonido, una adecuación que requiere tiempo y una apertura por parte de su base de seguidores. Sin embargo, si dentro de dicha mutación también existe un cambio en los roles instrumentales, la variación será tan drástica que necesitará una asimilación al interior de la banda mientras la expectativa del grupo queda tendida de un hilo que divide lo conocido frente a la transformación necesaria. Este es el trance que han sufrido los reconocidos y mediáticos Blues Pills...

En noviembre de 2018, la banda multinacional anunciaba la salida de su guitarrista francés Dorian Sorriaux, lo que supondría el inicio de la búsqueda de alguien que lo pudiera sustituir. Lejos de lo que todos podrían esperar, el bajista norteamericano Zack Anderson abandonaría las cuatro cuerdas que lo han reconocido dentro de la escena del hard psych y el heavy rock con tintes vintage para tomar el control eléctrico de los riffs y armonías de Blues Pills. Casi un año después sería anunciada la llegada de Kristoffer Schander como nuevo bajista, y junto con él se anunciaría que la banda ya tenía bajo el brazo un nuevo álbum que sería publicado para el 2020.


A través de la reconocida disquera Nuclear Blast, en el mes de agosto de 2020 Blues Pills presentó su Holy Moly!, un álbum que rescata los primeros instantes de la banda por medio de aquel hard rock energético inspirado en el soul, el blues electrificado y la vieja psicodelia pop de finales de los años 60. Si bien su debut de julio de 2014 (reseña-review) fue una verdadera bomba que lograba rescatar el poder y la magia de sus EP's previos, su siguiente disco titulado Lady in gold de 2016 perdió mucha de su energía original debido al desarrollo de varios temas cercanos al pop setentero que tenían en los teclados su base sonora. 

Holy Moly! hacea un lado los teclados hasta dejarlos arrinconados tan sólo en "California" o "Song  from a mourning dove" para dar paso al acorde concreto lleno de distorsión que distingue al hard psych que bien podemos escuchar en la electrizante "Dreaming my life away". Sin embargo, algo que es claro en el tercer álbum de Blues Pills es su intención por recuperar la esencia sonora de su debut, por lo que algunos tracks regresan al misterio reptante como se escucha en la mística "Bye bye birdy" o cómo "Rhythm in the blood" retorna a las melodías poderosas llenas de percusiones y aquellos juegos de "ruido-silencio" provocados por el bajo que le dan espacio a Elin Larsson para que explote todo su potencial vocal.


Más allá de las condiciones que busca establecer la banda radicada en Örebro, Suecia, este álbum ofrece algunas joyas escondidas como aquel blues místico que es "Dust" y la dulce balada "Wish I'd know" que elimina cualquier rastro de distorsión para ofrecernos un tema terso con su pequeño toque soul y pop que retorna al Lady in gold. Aun así, todavía podemos escuchar temas oníricos de lento dearrollo como la concluyente "Longest lasting friend" donde todo queda bajo el resguardo de los miembros originales de la banda, Zack y Elin.

La promoción del Holy Moly! se ha centrado en el lanzamiento de singles acompañados de trabajos visuales, permitiendo colocar al álbum en la mente de la gente con mucho tiempo de anticipación. Así como tenemos el juego de colores y sombras de "Rhythm in the blood", podemos observar el lisérgico video que le da soporte gráfico a "Kiss my past goodbye", aquel track de guitarra wah y clímax a toda velocidad. Sin embargo, la primera prueba del tercer álbum la tuvimos con las caderas enfundadas en mezclilla blanca de Elin Larsson cantando la energética "Proud woman" con aquel toque soul y el poder de las percusiones en manos de Andre Kvarnström.


Otro de los trabajos visuales lanzados antes de la presentación del Holy Moly! es el realizado para el tema "Low road", quizá el track más áspero del tercer disco de Blues Pills. Como si fuera parte de un viejo programa de variedades trasmitido por TV, observamos al mítico John Hoyles (quien a formado para de bandas como Witchcraft, Troubled HorseSpiders y Big Kizz) presentando a la banda en el supuesto show Rock on. "Low road" es un tema incendiario que veloces figuras insistentes construidas por las cuerdas eléctricas y entrecortados instantes de guitarras muteadas e hirientes. Mientras observamos algunas imágenes caleidoscópicas de la banda, escuchamos un espectacular solo de guitarra en wah a través de las manos de Zack Anderson, lo que nos permite olvidar la ausencia de  Dorian Sorriaux. La potencia de este track y la imaginación para incrustar un puente musical lleno de zozobra, provoca que sembremos las esperanzas de un buen retorno a Blues Pills a través de sus raíces sonoras.


El esperado regreso de Blues Pills no ha sido decepcionante con su Holy Moly!, y al contrario, tenemos la fortuna de escuchar un álbum equilibrado que explora todo el espectro sonoro que ha construido la banda desde sus orígenes. Cada instrumento ha sido colocado en la grabación final en un sitio preciso que nos permite apreciar cada ingrediente más allá de la mezcla final. Hay hard rock, hay soul, hay blues, hay pop y hay hard psych... El resultado final es un excelente tercer álbum que vuelve a colocar a Blues Pills como una de las mejoras propuestas de rock vintage a nivel mundial.


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