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martes, 23 de junio de 2020

The Same River : el misterio que resguardan las sombras


Existen muy pocas bandas que tienen la posibilidad de tomar en sus manos la zozobra para inyectarla en su sonido con la intención de crear un muro impenetrable lleno de misterio y temor. Realmente son escasas las agrupaciones que logran recrear los sombríos ambientes que la madre naturaleza puede ofrecer dentro de aquel debate que es la vida tratando de mantenerse frente a la constante amenaza que es la muerte, aquella sombra agazapada entre la obscuridad que espera la mejor oportunidad para lanzar sus fauces sobre el aliento que mantiene al cuerpo dentro de este plano de la realidad. Uno de aquellos grupos que lo han logrado es The Same River.

Tenemos pocas referencias sobre lo que es el hard blues electrificado en las tierras e islas griegas, pero lo hecho por The Same River en su EP debut puede ser incluido dentro de este concepto sonoro, aunque el resultado logrado por esta nueva banda vaya mucho más allá. Su historia se remonta al encuentro de los guitarristas Diamond Pr y Dimitris Georgpoulos en aquel misterioso combo que fue Cyanna Mercury basado en densas atmósferas de psicodelia obscurecida. A ellos se sumó el baterista Fivos Katsifloros de los aletargados One Man Drop y el bajista Theodore Ntilgeris de la banda garage y shoegaze The Great Black Shark, logrando así a partir de a mediados de 2019 conformar una alineación dedicada a inspeccionar los abismos del ser humano frente a su lucha contra el mundo que le rodea.


El resultado de su encuentro es una colección de cuatro temas colosales que fueron registrados de manera directa en el Blackbox Studio de Atenas, Grecia que han sido encapsulados bajo el obvio nombre de Live at The Blackbox, material publicado de manera digital en marzo de 2020. Teniendo como concepto básico la creación sonora a partir del hombre oponiéndose a la crueldad del mundo, pero al mismo tiempo retomando aquella imagen de Heráclito de que "nadie se baña en el mismo río dos veces", The Same River nos ofrece un material lleno de miedos, melancolías y reflexiones que finalmente logra erizar la piel gracias a sus densos ambientes que por instantes explotan frente a nuestra atónita mirada.

Con el resguardo técnico de George Filikozis, Live at The Blackbox logra colarse por las neuronas como si se tratara de un tenue pero constante viento que sopla sobre el rostro con toda su frialdad y magia. Cada track nos atraviesa hasta hechizar, quizá como una hipnosis que asemeja a una densa niebla que poco a poco nos captura hasta dejarnos inmovilizados ante el temor y la incertidumbre de lo que resguarda. Sin embargo es inevitable no recordar los primeros instantes de All Them Witches y su Our mother electricity (reseña-review), pero lo alcanzado por The Same River logra dar un paso más allá a través del uso de la rabia stoner que busca sacudirse de las sombras que acechan a cada rincón.


Cuando uno escucha "Phoenix", de manera inmediata se logra viajar hasta alguna zona pantanosa del delta del Mississippi muy lejos del desierto de Arizona, pero su obscuro y aletargado blues nos habla sobre un duelo cara a cara en alguna polvorienta calle como metáfora del enfrentamiento interno que sufre el hombre contra la mentira y el engaño. Pero cuando se encuentra frente a "Voyage/The great sea" todo se convierte en una ensoñación que nos deja varados en la nada sin posible solución entre ecos que se repiten hasta el infinito y una tormenta que nos termina ahogando.

Live at The Blackbox tiene uno de sus mejores momentos cuando la poderosa magia de "After life" se posa sobre las bocinas para que, como un ligero fantasma o quizá un alma en pena, nos tome de la mano para sobrevolar los abismos de lo desconocido tras pasar los umbrales de la muerte. Aquella sensación de misterio y frío jamás abandonará al track, pero al mismo tiempo busca abandonar el dolor de una vida pasada que fue llevada con pesar y sufrimiento. Percusiones sombrías, lineas de bajo que reptan por el suelo, tenues acordes de guitarra que de manera onírica recrean ambientes ahogados en zozobra y una voz que como sentencia deja sus líricas tatuadas en la memoria.


"En constante cambio pero aún permanece
el mismo río sigue rodando.

En constante cambio, se opone a lo mismo,
un mundo de palabras sigue avanzando.

Bueno... nada importa, 
nada debe ser contado.

Esto será dicho: la unidad fallará
si toda la existencia comienza a desvanecerse.

Pero, en constante cambio, nosotros aún permanecemos.
Un mundo de palabras que sigue rodando"


Unos acordes aletargados y oníricos dan comienzo al Live at The Blackbox bajo el nombre de "The Same River", un track que dota de nombre al cuarteto de Atenas mientras ofrece le ofrece al mismo tiempo su concepto sonoro. Las frías aguas corren de manera constante hasta que sentimos el sobresalto dentro de nuestros abismos internos, momento ideal para que la melodía se endurezca y una línea de guitarra nos trasporte a universos imposibles. Sin abandonar su sombría esencia, el tema continúa avanzando hasta encontrar un remanso hecho a basa de arpegios que son quebrados sin piedad por un riff salvaje que nos devora de una sola mordida. Aquel equilibrio entre sosiego y furia, silencio y ruido, luz y obscuridad que dota a la canción de una dulce áurea de contradicción, un símil perfecto de lo que es el alma del ser humano cuando se enfrenta a sus demonios. 


Como si se tratara de la caja de Pandora, el obscuro cofre ha sido abierto y de él se han escapado todos los sentimientos resguardados por el hombre, pero es la naturaleza misma la que le ha mostrado sus propios errores y sus más enraizados demonios gracias a las sombras que le persiguen día a día. Con paso lento pero firme, la zozobra se ha instalado en el mundo para no abandonarlo. El sonido delata lo que ha ocurrido y no existe escapatoria, es momento de mirar hacia adentro y asimilar lo que los abismos propios han intentado ocultar. El audiorama se ha cubierto de tinieblas, quizá sea el instante para frenar y admirarlo en su plenitud...


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