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viernes, 7 de febrero de 2020

Desert Colossus : cuando el stoner holandés se torna místico


En el momento en que llegó a nuestros oídos las noticias sobre la publicación del segundo álbum de aquella banda de Países Bajos, toda nuestra atención quedó al pendiente con el deseo ardiente de escuchar la continuación de su incendiario y arenoso debut de enero de 2016 (reseña-review). En aquel momento tuvimos la oportunidad de deleitarnos con un material discográfico que recogía las diversas tendencias de lo que muchos hemos llamado stoner, pero ahora es momento de alimentar al género con una propuesta propia sin abandonar las obvias influencias.

Bajo el título de Eyes and tongues encontramos una salvaje colección de siete temas que nos arrasan como una tormenta de arena hasta ahogarnos en su sonido áspero tras su paso. Sin duda podemos escuchar en él alguno tufo al rock desértico de la escena de Palm Springs en mezcla perfecta con lo que hecho por bandas europeas como Truckfighters y hasta la vena cruda del stoner metal  pero es necesario rescatar que este segundo álbum de Desert Colossus logra construir su identidad propia gracias a varios elementos experimentales que surgen del progresivo y el hard psych para ofrecer un material que sabe mantener el interés durante sus casi cuarenta y cuatro minutos de duración.


En primera instancia, el Eyes and tongues lo podríamos dividir en dos momentos claros: una primera llena de vitalidad e intensidad que se destaca por tracks tóxicos y directos con poca duración, y una segunda parte donde la velocidad se reduce para permitirse crear un denso ambiente que sabe desarrollar diversas opciones sonoras a través una larga oda de casi trece minutos titulada "The One / Eyes and tongues". Gracias a este par de opciones, la banda de Zaandam abre su horizonte sonoro a múltiples opciones que nos obligan a estar atentos a su desarrollo musical como banda por medio de un proyecto claro hacia futuro.

El primer dardo venenoso que nos lanza Desert Colossus es "Tear me down", un tema rasposo que indudablemente fue compuesto desde las lógicas de Scott Hill y su Fu Manchu en conjunción con algunos elementos del primer  Red Fang. Sin embargo, los holandeses tienen la capacidad de ofrecernos riffs muy originales que mantienen nuestra atención de principio a fin y que al mismo tiempo dotan de personalidad propia a la banda.


Manteniendo la misma lógica de su debut, el segundo disco de Desert Colossus se monta sobre el V8 para correr a toda velocidad sobre las polvorientas sendas del desierto bajo un perspectiva cercana al viejo Queens of the Stone Age como se escucha en la impresionante "Null", track que sabe bajar su intensidad para crear un ambiente abismal que sorprende de manera grata. "Collect call to ready" retorna al stoner instrospectivo de los años noventas estilo Kyuss para sumergirnos en los obscuros océanos de la mente. "Wicked man" juega con los cambios de tempo para ofrecernos la rabia de unos acordes violentos que se enfrentan directamente con una entrecortada figura que bien nos podría colocar frente a un fuego ritual para comenzar una danza cavernaria y mítica.

Eyes and tongues concluye con aquel velo místico que por varios momentos nos mostró la banda en el transcurso del material a través de "The final sing of the end", un largo tema instrumental muy cercanod al doom lisérgico que hemos escuchado durante los últimos años; lo que nos permite pensar que Desert Colossus bien podría orientas sus pasos hacia nuevos derroteros acústicos más allá del stoner desértico que lo caracterizó en un primer momento.


Uno de los tracks más interesantes del Eyes and tongues es "Predicament", tema que sabe alimentar al llamado stoner elementos novedosos para permitirle su crecimiento más allá de los lugares comunes en los cuales muchas bandas han caído con el paso de los años. Obvamente ahí está ese salvaje y áspero riff desbocado que nadie sabe controlar, pero Desert Colossus sabe domesticar su estilo alocado por medio de acordes muy particulares que cortan la dirección y permiten llevar a la melodía hacia otras posibilidades armónicas. Tres minutos y veintidós segundos que demuestran la forma de hacer coincidir intensidad con intención sin que se escuche una fractura en la canción mientras el tímpano cae rendido a los pies de este ingenioso cuarteto holandés.



Desert Colossus había colocado su nombre dentro de las referencias obligatorias del stoner arenoso europeo, pero ahora con Eyes and tongues estamos obligados a abrir nuestra percepción para colocarlos dentro de una de las bandas más interesantes que existen en la actualidad. Las referencias sonoras jamás podrán ser eliminadas, pero el ingenio que puede ofrecer un grupo está en cómo aprovechar estos elementos auditivos para crear nuevas cosas y tomarnos de la mano para llevarnos de paseo por las posibilidades que ofrecen las dunas y lo que pueden inspirar éstas. Zoomer, Frey, Colle y Van Wijk lo volvieron ha lograr!!!



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