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martes, 11 de febrero de 2020

Mocamas : cuando una promesa se hace realidad


Acordes secos y desgarrados se escapan por las bocinas mientras la aguja desgarra los surcos de vinil a su paso. El recuerdo a viejos sonidos se agolpa en la mente mientras los rascacielos de la enorme Recife sufren las vibraciones en sus cimientos. Imágenes multicolor se enfrentan en un batalla mortal contra la obscuridad abismal que la música construye con sus aletargadas e hipnóticas armonías, tormentas ahogadas en fuzz que miran hacia el mar y le hacen temblar.

En los últimos estertores del año 2019, un disco llegó de casualidad a los tímpanos de Earthquaker. La única referencia era Brasil y un proto-doom que bebía directamente del blues eléctrico. Esa combinación sería un dulce para un niño, una tentación que sería imposible dejar pasar. Fue así como la explosión sonora del Frantic wings light bulb logró enamorarnos desde el primer segundo con aquellas oleadas distorsionadas que inevitablemente hace coincidir al los primeros momentos del hard rock con aquella psicodelia cruda y lisérgica para crear densas atmósferas ambivalentes donde el sentimiento fluye sin control. Bienvenidos a Mocamas...


Lejos de ser este álbum el debut de este trío brasileño comandado por Gil Barros, Mocamas tiene ya un buen camino recorrido conformado por dos materiales discográficos más: el homónimo de agosto de 2015 y el Modern Lulu de diciembre de 2017. En aquel momento, el grupo se distinguía por un hard psych más salvaje y directo donde los track están orientados a otorgarle un peso importante a las melodías para que éstas sirvan de soporte para granadas explosivas creadas a partir del efecto fuzz y a líneas melódicas inspiradas en el Ozzy Osbourne de sus épocas con Black Sabbath.

Manteniendo aquel sabor lo-fi de dichos álbumes, Frantic wings light bulb busca sacudir las consciencias con riffs asesinos sobre bases melódicas concretas, Sin embargo, para esta ocasión Mocamas se permite desarrollar lo que cada track solicita en su interior mientras rescata el antiguo blues eléctrico para dotar de intensidad al material. Tan sólo con escuchar la inaugural Monk Waltz con su atmósfera ruidosa que tienen la capacidad de construir silencios precisos y hasta adentrase a la jungla con sus percusiones rituales, sabemos que estamos frente a un disco que nos calará.


Frantic wings light bulb nos recuerda por algunos momentos a otros disco hermosos del Brasil dentro de estos menesteres como el Handmade de Muddy Brothers, el Neverending cycle de Stone House on Fire o el single Dark redemption de Necro, pero el último álbum de Mocamas se distingue por ese sonido crudo y sin pasteurizar que por instantes pareciera ser sufrido más que gozado. "Please the senses" se va discurriendo poco a poco con aquel lamento que nos arroja en un abismo imposible de abandonar, aunque el tercer disco del trío de Recife nos frece otros temas más venenosos como en la relajada "Molten stones" o en la afilada "I do believe" con su insistente aguacero de figuras.

Por si fuera poco, Mocamas nos ofrece la otra cara de su moneda con dos tracks con aires acústicos que nos remiten a épocas obscuras llenas de misterio y zozobra, algo que queda de manera demostrado en "Said the cow" y su innegable tufo a "Planet caravan" de Black Sabbath. El otro tema con esta sensaciones desenchufadas es "Mariposa", una bella oda de percusiones mágicas que rompen con la esencia de la guitarra acústica que tras algunos minutos se torna en una bestia eléctrica llena de rabia y toxicidad.


Quizá el track más incendiario del Frantic wings light bulb es "The rest you know", una melodía infecciosa de ritmo entrecortado que te obliga a llevar su tiempo con los pies mientras la guitarra nos arranca los pies de la tierra y la batería sacude sus propios cimientos. Efectivamente, el track es rock puro y bebe directamente del viejo sonido setentero, pero también tiene la capacidad de ofrecer cosas propias  gracias a esa armonía que no se puede dejar de saborear. El fuzz es quien toma el control del escenario, pero el tema se brinda así mismo un espacio para la ensoñación lisérgica derivada de la improvisación del antaño hard blues.

Más allá de los gustos y preferencias, el Frantic wings light bulb es un álbum que guarda una misma áurea durante su poco más de media hora de duración. La distorsión nos toma de la mano para llevarnos por una senda llena de melodías adictivas que saben jugar con el blues electrificado y el hard psych con el único objetivo de provocar la elevación. No cabe duda, Brasil está regreso y urge regresar el oído hacia el Sur...





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