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miércoles, 5 de junio de 2019

Salem's Bend : entre brujas y cúmulos de galaxias


"¡Bruja, arpía, demonio! -exclamó-,
te exhorto, por el poder de Dios que vuelvas
a la tierra, si estás muerta
o al infierno, si estás condenada."
Thrawn Janet, Robert Louis Stevenson (1881)

La noche ha cubierto con su obscuro manto hasta donde alcanza nuestra vista. Levantamos la mirada y una sombra ha roto de manera veloz el brillo de la luna sobre el cielo. El frío recorre la piel al comprender la mente qué es lo que ha ocurrido. Correr se convierte en una opción, sin embargo el hechizo de aquella maligna presencia ha caído de manera irremediable. Sin remedio ni salvación, lo único que queda es unirse baile frente a la ritual hoguera, aquelarre que hace coincidir a demonios y brujas en un mismo momento de orgía y ceremonia...

Cuando escuchamos por primera vez a la banda californiana Salem's Bend, sabíamos bien que teníamos la oportunidad de disfrutar a una de las grandes promesas del hard rock dentro de la gran marea creada durante la última década alrededor del hard psych y los sonidos vintage. Aquel debut de octubre de 2016 (reseña-review) se escapaba como agua entre las manos, despertando al mismo tiempo el deseo por escuchar más y más. Ahora ha llegado por medio de Ripple Music su continuación bajo el nombre de Supercluster, un álbum que merece ser escuchado detenidamente para descubrir cada una de las maravillas de las que se compone mientras sus misteriosas líricas nos erizan la piel.


Tras el paso de diversos compañeros de viaje, el guitarrista y vocalista Bobby Parker consolidó el sonido de su Salem's Bend a partir del ingreso del bajista Kevin Schofield y el baterista  Zach Huling, lo cual quedó comprobado en aquel EP de julio de 2017 grabado de manera directa en el garage donde ensayaba la banda que incluía "Cold Hand" y "Winter Sunn", temas que bebían directamente del hard blues obscurecido y aletargado que sembró las semillas del doom.

Supercluster está siendo considerado por blog especializados y revistas electrónicas del género como el álbum del momento, sin embargo es necesario desmenuzarlo poco a poco para descubrir los elementos que lo colocan de manera más que merecida en dicho lugar. El segundo disco de Salem's Bend retoma lo alcanzado en su debut para alimentarlo con dos ingredientes principales: la potencia de un hard rock creado a partir de riffs directos y venenosos más el misticismo sonoro que por momentos se pasea por galaxias sin explorar o simplemente nos abandona en algún panteón olvidado.


Además de dicha ambivalencia sonora, Supercluster se bifurca entre dos tendencias líricas muy claras: por un lado tenemos aquella referencia inevitable hacia lo maligno como lo constata "Thinking evil" con su densa melodía y sus tétricos cantos iniciales, pero por otro lado tenemos diversas historias inspiradas en la inmensidad del espacio sideral como podemos escuchar en la potente "Heavenly Manna" con sus mágicos ritmos tribales que nos hablan en su estribillo (¡cantado en español!) sobre una plegaria a las estrellas para que sirvan de guía frente a la eterna obscuridad del universo.

Con una tétrica figura de bajo como si fuera sacada de un pozo lleno de fango, Salem's Bend nos da una bienvenida a su segundo disco, pero inmediatamente nos azota con un tema incendiario heredero del estilo directo de su debut lleno de riffs y cambios interesantes de melodía. Sin embargo, la banda californiana nos sorprende con canciones poderosas como la desoladora "Infinite horizont" bajo su esencia cósmica de gravedad cero, la colosal "Ride the night" con su impresionante coro que obliga a levantar el puño junto con el ritmo o la infecciosa "Catamount" con su estribillo de notas descendentes que simulan un cuerpo celeste atravesando un horizonte de sucesos para ser engullido por un agujero negro. Asimismo,  Supercluster respeta lo hecho en su antecesor al ofrecernos en la sombría "Winds of Ganymede" un track instrumental; pero al mismo tiempo el álbum busca pisar nuevos territorios como lo escuchamos en la acústica "Beltaine chant" que escuchamos como un dulce regalo final.


Para identificar plenamente el desarrollo de Salem's Bend entre sus dos materiales discográficos, escogemos como tema ideal a "Show me the witch", track venenoso y asesino que muerde desde sus primeros segundos para jamás soltarnos. Su entrecortada figura permite que Bobby nos relate su cuento de brujas mientras podemos detectar perfectamente cada uno de los instrumentos que conforman su muralla sonora hasta que todo se transforma en una sórdida orgía que inevitablemente nos obliga a seguir mientras nuestras neuronas se pierden en el viaje. Bajo una tormenta eléctrica de solos de guitarra, poco a poco nos olvidamos del suelo y terminamos flotando ante la potencia mágica del trío californiano con su melodía infecciosa imposible de abandonar.


Tras un lanzamiento existoso, muchas bandas corren el riesgo de estancarse al publicar su segundo álbum. La larga espera que vivimos para tener ante nuestros tímpanos el Supercluster sin duda ha valido la pena porque permitió a la banda de Bobby Parker colocar cada uno de sus elementos en su lugar preciso hasta crear un disco de gran importancia para el hard rock del nuevo siglo. Sí, el segundo disco de Salem's Bend es el álbum de momento, sin embargo el material tienen todos los elementos necesarios para convertirse en un clásico instantáneo de su género más allá de cualquier opinión. Su facilidad para ofrecer golpes poderosos, crear atmósferas llenas de zozobra o brindarnos paseos oníricos entre cúmulos de galaxias, Supercluster es un disco que tienen la capacidad de sacudir las almas de manera imperecedera, sumando al mismo tiempo a los amantes del hard rock de vieja cepa como a los buscadores de sonidos potentes de la nueva generación. Sólo podemos utilizar una palabra para calificar esta pequeña maravilla de cuarenta y cuatro minutos que requiere ser valorada desde este instante: ROCK!!


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