Vistas de página en total

miércoles, 17 de octubre de 2018

Uncle Acid & the deadbeats : la ruidosa neblina que cae sobre la distopía


Aquellas imágenes creadas por los distópicos autores George Orwell o Aldous Huxley en sus míticas obras escritas durante el siglo pasado se han tornado con el paso del tiempo en una realidad palpable. Los horrores que vivimos en la actualidad derivados de la tecnocracia y su dependiente mundo político han conformado una sociedad sin reflexión, sin conocimiento y sin sentimiento. La insistente propaganda reflejada en las pantallas ha configurado a un conglomerado de muertos vivientes confinados a grandes ciudades amuralladas bajo una vigilancia extrema, provocando al mismo tiempo miedo y desconfianza al otro. La ceguera impide observar el infierno en el que se ha transformado el mundo, aquel cúmulo de terrenos baldíos a los cuales el hombre no tiene acceso porque insiste continuar bajo el férreo resguardo del poder y no enfrentar la perturbadora verdad...

Abandonando aquella obscura atmósfera de asesinos seriales y rituales satánicos a los que estábamos acostumbrados, hoy tenemos en los tímpanos el desolador Wasteland, quinto álbum de los míticos Uncle Acid & the deadbeats. La banda es quizá el grupo con el sonido más definido de la escena mundial, lo cual la ha convertido en referente obligado para quien quiere entender lo que es el rock en la última década gracias a su mezcla de áspero hard psych, melodías pop vintage y una mórbida esencia proto-doom a través de un sonido lo-fi que por momentos araña la crudeza.


Más allá de lo que podríamos esperar en un primer momento, la banda comandada por Kevin R. Starrs ha creado un álbum bajo un concepto concreto dentro de las composiciones donde además podemos degustar las diferentes etapas sonoras que ha tenido el grupo desde su debut Vol.1 de 2010. Wasteland está pensado como un programa pirata que se oferta en los suburbios no detectados por la mirada omnipresente del sistema que está elaborado con la finalidad de restablecer en el cerebro los conocimientos y las emociones para que con ellos la gente pueda pensar nuevamente por sí misma y así pueda salir de la miseria y luche por libertad de acción y reflexión.

Sin perder por un instante el sonido crudo del grupo, Wasteland se permite explorar diversos terrenos auditivos, bien pueden ser melodías asesinas como aletargados riffs que se repiten incesantemente hasta la hipnosis. Kevin R. Starrs ha mantenido como cómplice al bajista Vaughn Stokes y ha integrado al baterista Jon Rice al equipo de trabajo, el cual se metió a grabar a los legendarios estudios Sunset de Los Ángeles, California para registrar de manera directa en cinta los ochos tracks que conforman el nuevo material; los cuales fueron trabajados con mayor calma en The Overlook Elstree, el estudio personal  de Starrs. 


Desde que los misterios teclados sirven como introducción a la inicial "I see through you", sabemos que Wasteland nos deparará muchas sorpresas durante sus 46 minutos de duración. Este primer tema tiene la rabia suficiente para morder y no soltar, pues una vez inyectado su veneno, de manera inmediata quedamos prendidos a la onírica magia que siempre ha distinguido a Uncle Acid & the deadbeats. Aquellos teclados que no habíamos escuchado con tanta presencia desde el Vol. 1, hoy los sintetizadores y el mellotron se tornan fundamentales para otorgarle al álbum una mística especial sin que ellos sustituyan las afiladas guitarras; como bien se puede degustar en la lisérgica "Bedouin". El denso sopor de "Exodus" y la abismal "No return" irónicamente nos regresan a las épocas del Blood lust del 2013 (reseña-review), pero al mismo  tiempo Wasteland nos golpea con temas iracundos como "Blood runner" (con su tufo a proto-metal que escuchamos en el Mind control con "Evil love") o la adictiva "Stranger tonight" (con su innegable sabor al The night creeper de 2015).

Wasteland ofrece una mayor precisión sonora dentro de la ruidosa neblina que siempre ha caracterizado a Uncle Acid & the deadbeats. La participación de Geoff Neal como ingeniero de sonido (NIN, A Perfect Circle, Fuzz, The Black Keys) ha permitido que cada instrumento encuentre su espacio propio sin perder su fuerza y su capacidad para crear muros de sonido al estilo de Phil Spector. Una capa de sonido sobre otra y otra hasta conformar un símil de aquello a lo que hace referencia Kevin R. Starras en las líricas del disco: una muralla que encierra a los manipulados ciudadanos dentro de un espacio de vigilancia constante. Finalmente el sonido termina de encontrar su potencia gracias al trabajo de masterización de Noel Summerville (Saturn, Rival Sons, Blood Ceremony, The Octopus), intensidad que busca representar la insistencia de la propaganda y la desinformación de los diversos sistemas de control que lavan la mente de los individuos contenidos por el miedo, la violencia y la destrucción.


Sin embargo, no todo es ruido en Wasteland. En algún momento anterior Uncle Acid & the deadbeats ya había paseado por suaves parajes acústicos como en "Black motorcade" o en algunos instantes de "Lonely and strage", pero es ahora en el track que le da título al álbum es donde podemos escuchar una balada agridulce que nos remite de manera extraña a un rancio juglar que nos relata sobre los sombríos paisajes que ha dejado la tecnocracia tras de sí. Aun con dicho intento por relajar los oídos, la banda sucumbe a la tentación y de nuevo nos sumerge en sus escandalosas aguas turbias que arrasan con todo lo que hay a su frenético paso.

El track que mejor resume la temática abordada durante todo el Wasteland es "Shockwave city", tema que fue lanzado precisamente como single y video promocional del álbum a través de apocalípticas imágenes donde la tecnología y el progreso se ha tornado perturbadoras. Sus acordes hirientes entran como puñalada de manera instantánea mientras la batería ametralla sin piedad como si de un bombardeo militar se tratara. Las agudas y espectrales voces relatan lo que ocurre dentro de los muros de las grandes ciudades panópticas mientras todo cae a su alrededor. Un ritmo entrecortado se levanta imponente frente a nosotros mientras una guitarra eléctrica inyecta su tóxico elixir para quebrar las pocas sinapsis que comunican nuestras neuronas...


"Mientras camino por el fuego, volteo mis ojos para observar.
Nos llevaron por el cable, pero eso no importa mucho para mí.
Cabalgamos por terrenos baldíos hacia un lugar al que nunca te llevarán.
Ellos saben que no hay lugar dónde esconderse
dentro de los muros de la ciudad de la onda de choque...

Mientras las nubes caen sobre la medianoche, voltean sus ojos para observar.
El parpadeo del brillo de la pantalla nunca los dejará ser.
Desde las obscuras tierras caemos hacia un vacío que nos espera.
Tienen sus cadenas sobre todos nosotros
dentro de los muros de la ciudad de la onda de choque..."


Uncle Acid & the deadbeats se dedicó a mostrar sobre los escenarios su The night creeper por mucho tiempo, y no será la excepción el Wasteland. Para ello, Starrs ha decidido reclutar al bajista Justin Smith para permitir que Vaughn Stokes se haga cargo de las guitarras de acompañamiento durante la gira; la cual contará con L.A. Witch y Blood Ceremony como bandas abridoras. Algunas voces dicen que el quinto disco del grupo inglés está pensado en su totalidad para ser interpretado de manera íntegra en vivo, pero una vez que arranque la gira sabremos si ello es verdad. Por lo pronto, hoy tenemos la posibilidad de rascar dentro de esta nueva cripta creada por el Tío Ácido y sus secuaces para descubrir en ella todo lo que tiene oculto tras las superpuestas capas de sonido y descifrar los mensajes que en ella se resguardan... 


lunes, 15 de octubre de 2018

Saturno Grooves : los lisérgicos sobrevuelos del halcón solar


La primera visita de los alemanes Samsara Blues Experiment a México ha generado una gran expectativa, pero un evento de este tipo también permite que otras bandas tengan la oportunidad de mostrar su proyecto dentro del mismo espíritu de viaje, experiencia y búsqueda sonora. Aprovechando este pretexto, también Earthquaker regresa sus tímpanos a uno de los grupos que tocarán en dicha presentación con la intención de recuperar todos los tesoros resguardados aún en el interior de su más reciente álbum tras la euforia de su publicación. Este es el momento ideal para retornar a los paisajes cósmicos del Solar hawk de Saturno Grooves.

La presentación de un nuevo disco despierta el interés de aquellos que quedaron prendidos de un material sonoro anterior, quizá de quienes escucharon en directo la propuesta sobre un escenario. Sin embargo, el paso del tiempo va erosionando el recuerdo y todo queda reducido a las cenizas de un nombre a un archivo electrónico perdido entre un millón más. La inmediatez provocada por los medios electrónicos nos ha servido para obtener al instante el disco que has esperado por meses, pero una vez satisfecha la adquisición, todo queda oculto bajo las arenas del olvido. Pero la esperanza del músico queda puesta en cada botella lanzada al mar con el deseo que algún riff o algún estribillo sirva de anzuelo ante la fugacidad del momento.


Solar hawk fue lanzado al espacio sideral por medio de LSDR Records en mayo de 2018, pero sus ondas sonoras están tatuadas en las neuronas del psiconauta melómano. No son necesarias las palabras porque el sonido se ha convertido en acontecimiento a través de su propuesta. Quizá podría ser calificado el álbum de "experimental", pero los oídos más finos pueden degustar el trabajo, la dedicación y el esfuerzo de tres chicos de Durango, México para crear una colección de temas bajo una ruidosa atmósfera galáctica a partir de la furia eléctrica y la imaginación derivada de la mitología ancestral.

Diversas sustancias entran por vena al cuerpo y el ruido comienza a tomar cuerpo en forma de sueño, de viaje y de cosmos. Los desolados paisajes desérticos sirven de plataforma para levantar la vista a la mitad de la noche con la intención de admirar la inmensidad del universo. Tras dos años de girara alrededor de ciertas ideas concretas, la improvisación se condensó hasta convertirse en seis densos meteoritos dispuestos atravesar la estratósfera e impactarse contra el suelo terrestre.


Repitiendo la fórmula de su EP debut (reseña-review), Saturno Grooves mantiene aquella mezcla que explora las aspereza del stoner con las ensoñaciones lisérgicas del hard psych. Sin embargo, Solar hawk encuentra su propio rumbo al tornarse mágico gracias a los ecos y reverberaciones en los instrumentos que terminan por alcanzar un sabor astral que quizá sólo Vinnum Sabathum logra hacer en México. Más allá de cualquier comparación, el trío de Durango logra desprenderse de cualquier referencia al permitir de cada uno de sus temas divague por sus propios senderos sin límites ni restricciones.

Desde el momento en que se escapa el cósmico riff inicial contenido en "Beaumont" por las bocinas, sabemos que Saturno Grooves han roto sus propias cadenas con la intención de explorar por nebulosas desconocidas. Las posibilidades son ampliadas para permitir que la imaginación vuele sin control: desde los misteriosos designios controlados por un chaman que nos guía por experiencias narcóticas que hacen dudar de la realidad como en "Cherna bong" hasta la rabia explosiva contenida en "White sands". El álbum queda definido al derretirse las neuronas de manera irremediable cuando escuchamos "Red sun arising" y su abrasadora energía basada en el devorador ardor de sus notas, aunque la verdadera potencia del disco se centra en el tema que le da nombre gracias a su monolíticos acordes y aquella guitarra que sobrevuela los áridos sitios sin presencia humana.


El primer corte que sirvió de promoción para el Solar hawk fue "Seven hills", tema hipnótico basado en su ritmo adictivo que poco a poco te engulle como agujero negro sin posibilidad de retorno. La fuerza de la guitarra de José Peyro mantiene la melodía por medio de la estridencia, pero al mismo tiempo se permite tragar polvo de estrellas para transformarse en un cohete intergaláctico que nos toma de la mano para dejarnos varados frente al espectáculo del Universo. El bajo de Óscar Cisneros corre desbocado entre juegos y provocaciones, pero finalmente termina regalándonos una soga eléctrica de la cual se puede uno asir para no extraviarse. Sin piedad alguna, Adolfo Solís recrea una tormenta de aerolitos por medio de sus tambores que no cesa de golpear por un segundo, aunque sus percusiones bien podrían formar parte de alguna antigua tribu del pasado remoto humano como a las que hace referencia Robert E. Howart en sus míticas historias de Cónan el bárbaro o Kull de Atlántida. "Seven hills" es un estruendo que rompe el silencio del sistema solar mientras su velocidad constante nos arranca del suelo para alejarnos de nuestro cálido hogar y abandonarnos en lugares desconocidos.


El estudio Band Inc. sirvió de guarida perfecta para la grabación del Solar hawk y los resultados son más que comprobables desde su primer acorde, pero ahora es momento de transportar la magia obtenida al calor de la consola hacia la crudeza de los escenarios. La vista de Samsara Blues Experiment a la Ciudad de México (junto con la participación de Black Overdrive) se convierte hoy en un digno reto, aunque de manera irónica también significa su mejor escaparate. Los densos ambientes instrumentales de Saturno Grooves tienen la capacidad suficiente para preparar el terreno a una banda internacional, pero aquellos que tengan la posibilidad de vivir su ruidosa experiencia cósmica en el Foro Alicia, descubrirán que tenemos entre nosotros a una de las mejores agrupaciones dentro de su género gracias a su eléctrica magia ritual, a su calidad técnica y a su sentimiento psicoactivo... prepárense para el fuerte viaje!!!

Página de Bandcamp de Saturno Grooves:
 https://saturnogrooves.bandcamp.com/ 


viernes, 12 de octubre de 2018

Monster Magnet : cuando golpea el martillo del destino


Si existe una banda reconocida en el mundo del rock áspero es Monster Magnet, agrupación con casi treinta años de trayectoria donde su lema siempre ha sido el sexo, drogas y rock n' roll. Durante todo ese tiempo, el grupo se ha visto envuelta en escándalos y contradicciones, pero al final del día siempre termina con el reconocimiento de los medios especializados y la entrega de su público fiel. En marzo de 2018 presentaron su Mindfucker, décimo álbum de su extensa discografía; así que ahora es el momento perfecto para desmenuzarlo y descubrir qué es lo que pueden ofrecer todavía.

Monster Magnet es una banda difícil de clasificar si queremos insertarla dentro de una categoría. Sus primeros materiales eran muy cercanos al llamado stoner gracias a su estilo lo-fi de hard rock mezclado con psicodelia ácida, pero sus diferencias con el rock desértico californiano eran tan claras que terminó distanciándose del término como ocurrió con otras bandas como Clutch. A finales de los noventas, el grupo originario de Nueva Jersey se acercó a sonidos más comerciales hasta que alcanzó el éxito por medio del Powertrip y la sobre-exposición de su single Space Lord hasta que una sobredosis en 2006 de su líder Dave Wyndorf puso en peligro la subsistencia del grupo. Desde su regreso un año después, Monster Magnet se ha dedicado a probar varios terrenos sonoros, siendo quizá el resurgido space rock el lugar más cómodo para identificar su ecléctico estilo.


Mindfucker significa el primer álbum de Monster Magnet desde 2013, ya que desde su inclusión dentro de la oferta musical de Napalm Records, sólo ha publicado dos regrabaciones a sus últimos dos materiales: Mastermind de 2010 y Last Patrol de 2013. El tiempo ha pasado pero no ha cobrado factura en el estilo sonoro de la banda, ya que al transcurrir los diez temas que conformar el Mindfucker se puede confirmar que más allá de cualquier etiqueta, el grupo de Dave Wyndorf ha definido su sonido hasta convertirse en un sello personal.

Desde que observamos al God Bull en la portada del disco, sabemos que estamos frente a una marca registrada. Sin embargo, Mindfucker tiene suficientes elementos para destacar dentro de la extensa discografía de Monster Magnet más allá de que sea su más reciente publicación. Tres tiempos y un rasgueo son suficientes para nos encontremos en el potente cohete espacial del grupo por medio de un tema sostenido titulado "Rocket freak" que sin piedad nos eleva hasta las estrellas y al mismo tiempo permite preparar el terreno para una estridente armonía que se aferra a lo más básico que tiene Wyndorf en su interior. "Soul". Una vez establecidas las condiciones, el Mindfucker nos deja escuchar el track que le da nombre por medio de un riff repetitivo y una historia sobre una mujer fatal que sabe volar los sesos de quien osa posar su mirada sobre ella.


Con un titulo como éste, Mindfucker podría ser considerado un disco sin sentido y más aún tras escuchar el tema que lo bautiza. Sin embargo, Dave Wyndorf  se ha dado el tiempo para escribir un manifiesto donde explica que tal nombre hace referencia a cómo la consciencia del ser humano ha sido trastornada por la publicidad y la mediación tecnológica; algo que queda explícito en "Brainwashed" con su tufo a vaquero cósmico que bien podría formar parte de algún viejo disco de Clutch. Sin embargo, Mindfucker es materialmente el regreso de c al rock más allá de posturas y etiquetas, el retorno del demonio de bigote y larga cabellera que ha enfrentado varias batallas hasta entenderse como su propio dios como lo confiesa en la lisérgica "I'm God" mientras su país se cae a pedazos con la llegada al poder de Donald Trump.

El álbum podría ser entendido como un grito sin consideraciones ni cadenas, como una declaración hecha por un adolescente sin reflexión ni compromiso... es rock crudo que demuestra las ganas de devorar al mundo, que siente rabia por lo jodido de su realidad y mejor decide tomarse una buena cerveza, tener sexo y permitir que todo siga caminando. Por un lado podemos escuchar la melancólica "Drowing" que nos sumerge en un abismo depresivo que termina reclamando a las deidades y a la humanidad entera hasta que todo queda reducido a un desgarrador blues como si se tratatra de agridulce remanso que calma la furia, pero por otro extremo podemos escuchar un intento por sacudir a los ilusos con la intención de rescatar lo último que nos queda de realidad como en la genial "Want some" con su maravilloso solo de guitarra en manos de Phil Caivano.


Como tercer y último sencillo para Mindfucker, Monster Magnet ha presentado hace unas semanas el video con las líricas de "When the hammer comes down", quizá el mejor tema del disco gracias a su riff construido a base de acordes fuertes e hirientes y su cósmica voz donde podemos escuchar la crudeza con la que el destino se cumple y nos cobra todos nuestras malas decisiones. Tarde o temprano, la vida del rockero cobra sus facturas, y ahora es el momento en el cual Dave Wyndorf  deberá pagarlas. Tras alcanzaar su cenit, el tema se convierte lo más cercano al stoner que se le ha escuchado a Monster Magnet en años gracias a su ritmo sostenido y áspero que abandona la estratosfera y finalmente logra recuperar la credibilidad perdida en la banda tras años de senderos extraviados.

"Siento el doble sol levantándose y lo siento quemar la línea. El karma es una perra, chico, y espero que le compres un anillo porque van ha estar por un largo largo tiempo. Tocaste una supernova cuando dejaste que la verdad te ahogara. El universo te tratará bien cuando el martillo caiga. El mundo tiene una forma de hacer pagar a los idiotas, olvidando tontos e imbéciles que dejan todo sobre el pasado. Vive por la espada, hermano... tú sabes el resto de esta línea. Una cosa graciosa sobre la verdad, chico, es que te toma en cualquier momento. Tú amas a esa supernova pero siempre te decepcionará. Dime si eres un mono o un hombre. Estás agitando un trapo desde una camioneta como si fuera la ultima batalla del General Custer. Tú puedes seguir rockando como un alpha desde el lado cabrón de la ciudad, pero te puedo aconsejar que te cubras los ojos cuando el martillo caiga..."


Lejos de la filosofía seguida por Dave Wyndorf  para construir el Mindfucker, este álbum es un golpe a la mandíbula si nos referimos a lo musical. Tras varios años sin ofrecernos material inédito, este disco se permite recorrer sonidos que hace años jamás hubiéramos asociado con Monster Magnet. El trabajo de producción realizado por Morgan Stratton (Wolfmother, Arctic Monkeys y Black Rebel Motorcycle Club) permite colocar cada instrumento en su justo lugar, pero todo termina por encuadrar gracias a la mezcla del material que hizo Joe Barresi (Kyuss, Queens of the Stone Age, Melvins, Fu Manchu y Clutch), permitiendo que el disco tenga la rasposa textura que supone el hard rock del siglo XXI. Monster Magnet no reinventa nada, pero luego de un largo rato, quizá estamos frente a su mejor álbum gracias al ánimo que tuvo su carismático líder para abandonar los terrenos firmes de lo seguro y aventarse al abismo de lo incierto...


miércoles, 10 de octubre de 2018

Magmakammer : un viaje narcótico por el universo interior


Cuando pensamos en el hard rock vintage hecho en Noruega a partir proto-doom y la psicodelia ácida, inmediatamente nos viene a la mente el nombre de bandas como Purple Hill Witch, Tempelheks o Dunbarrow. Sin embargo, este año nos ha regalado dos nuevas joyas como si se tratara de una segunda oleda de grupos surgidos del país escandinavo que merecen toda nuestra atención y un seguimiento constante a su posterior desarrollo: primero llegaron los hipnóticos riffs de Saint Karloff con su espectacular All heed the black god presentado en julio (reseña-review) y hoy tenemos en los tímpanos el aletargado y sombrío estilo del Mindtripper creado por Magmakammer. 

Bajo toda la escuela del rock setentero de melodías sostenidas bajo tiempos lentos y narcóticos, tememos la suerte de encontrarnos con un trío formado en Kolbotn, muy cerca de la zona metropolitana de Oslo. Aquel lugar que vio nacer a bandas reconocidas en otros géneros del metal pesado como Turbonegro o Darkthrone sirvió como refugio ideal para que el guitarrista Ulrik Jacobsen, el baterista Lasse Røed y el bajista Stain Solberg crearan a Magmakammer a través de la magia lisérgica de la psicodelia y los aquilosados acordes que le dieran forma a lo que hoy conocemos como doom. 


Pero lejos de lo que podríamos esperar, Magmakammer no es una banda nueva. El trío publicó a finales de 2015 un material homónimo que le sirvió como carta de presentación. Dentro de los tres temas que lo componen se podía escuchar a un grupo de guitarras crudas y voces fantasmagóricas que de manera directa te transportaba a parajes mórbidos donde se podía sentir el frío de las criptas mientras la mirada trataba de identificar las siluetas ocultas por la tenue luz de la luna y la neblina que lo cubre todo. 

Sin embargo, el trío noruego recreó su estilo para alimentarlo con sonidos lisérgicos que le otorgaran un toque vintage para filtrarse por los oídos con mayor facilidad. Fue así que entre septiembre y noviembre de 2017 la banda grabó con sus propios medios Mindtripper, álbum debut que finalmente fue presentado en septiembre de 2018 por medio de la reconocida disquera alemana Kozmik Artifactz que de manera instantánea llamó la atención de los medios especializados y del público amante de la música que mezcla la acidez y la obscuridad.  


Mindtripper no es un álbum conceptual que cuente una historia, pero sus temas encuentran conexiones y coincidencias hasta alcanzar una temática general. Sin embargo, sonoramente el disco es una verdadera unidad al crear un viaje narcótico por el Universo, un denso paseo entre neuronas y galaxias que aprovecha el misterio que genera el interior de la mente y lo mágico derivado del consumo de sustancias psicotrópicas. Con un sabor lo-fi derivado de las técnicas de grabación que, según mencionó la banda en una entrevista, utilizó Eddie Kramer cuando trabajó con Led Zeppelin y Jimi Hendrix, logrando así que el primer material de Magmakrammer mantuviera su aspereza natural aunque no haya sido grabado de manera directa en el estudio de grabación.

Mientras escuchamos las siniestras historias de un psiconauta que pierde el control durante sus fuertes viajes, poco a poco nos hace preguntarnos la misma pregunta que se formula el protagonista: ¿me estaré volviendo loco? La música entra por vena junto con las sustancias químicas que la componen para arrojarnos a un abismo profundo que logra confundir al espacio sideral con la mente humana. Comienza el onírico recorrido las escenas multicolores que confunden con el vacío y la obscuridad hasta provocar la psicosis del escucha, un siniestro destino para aquel que se atreve a cruzar las puertas de la percepción sin mayor brújula que la intuición y el deseo.


Claramente Mindtripper está dividido en dos partes, una de las cuales enconctramos experiencia, asombro y alucine por medio de la hipnótica "Druggernaut", la aletargada "Fat Saturn" con su propio escape interno al cosmos y la cruda "Acid times" bajo su tufo lisérgico innegable. El tema que le da nombre al álbum sirve de puente para hacer patente la crisis que sufre el psiconauta que bien podría ser aquel personaje identificado en todos los tracks del Mindtripper; pero a partir de "Along  the crooked roads" (con su ligero sabor en su estribillo a los primeros discos de Uncle Acid & the deadbeats) todo se torna sombrío hasta encontrar matices enfermizos donde podemos detectar el trastorno y la pérdida de lucidez. "The voyage" asemeja a un estado de coma alcanzado tras una sobredosis, un melancólico sopor que deja varado al viajero sobre el vacío cósmico; pero como si se tratara de un ave fenix que resurge de sus cenizas, el lisérgico protagonista acepta su fatídico destino y permite que un agujero negro lo engulla por medio de "Cosmic dancers" y su horizonte de sucesos que crea a su alrededor.


Con un título inspirado en el himno de la mítica banda californiana Sleep, la primera cápsula que nos ofrece el Mindtripper es "Druggernaut". Como punto de encuentro entre la aspereza del stoner y la corrosión del hard psych, la melodía te hechiza hasta caer rendido a sus pies mientras escuchas una historia sobre un hombre que busca la perfección a través de un viaje a su interior y termina engañado por los efectos narcóticos de las sustancias que consume como vía de introspección. La ríspida guitarra SG atascada de fuzz desgarra las bocinas mientras un bajo mórbido ahogado en Muff visita las catacumbas de la memoria, un teclado ofrece un ligero aire de misterio y una batería repite la marcha penosa de un condenado a muerte.

Como preámbulo para el lanzamiento de su álbum debut, Magmakammer presentó el video promocional de "Druggernaut", un trabajo visual realizado por Erlend GH que nos sitúa en los obscuros bosques noruegos donde se oculta una cabaña que resguarda un cuarto de ensayos y un laboratorio de sustancias químicas. Entre bromas y alcohol, dos tipos mezclan los diversos elementos hasta crear un líquido lisérgico con la finalidad de entregarlo a miembros de una gran empresa con la intención de probar sus efectos. Tras una fuerte experiencia psicodélica, los resultados de consumo son evidentes...


Mindtripper está llamado a ser uno de los mejores intentos por fusionar las primeras semillas del doom con la psicodelia más ácida, logrando como resultado una fuerte experiencia ambivalente que permite sondear los pasillos escondidos de la mente y al mismo tiempo divagar por los terrenos inexplorados de lejanas galaxias. Quizá el concepto no es nada nuevo, pero la forma en que el trío noruego logra crear una amalgama sonora de gran fortaleza junto con una línea temática consistente en sus líricas, permite colocar a su álbum debut como uno de los mejores dentro de su género. Sombrío por momentos, onírico en otros y mágico en su totalidad, Mindtripper es un material hecho de una sola pieza que sería imperdonable no escuchar...


lunes, 8 de octubre de 2018

Windhand : el regreso del envolvente y sombrío ruido


Cuando una banda ha consolidado su sonido, el riesgo de publicar un siguiente álbum se duplica. Por un lado se torna una obligación mantener lo alcanzado, pero se todo se puede convertir en una repetición; pero si se busca dar un paso hacia adelante para recorrer nuevos senderos se corre el riesgo de extraviarse hasta perder lo alcanzado. Una de las bandas que se encontró ante esta disyuntiva fue Windhand, que tras su maravilloso Grief's infernal flower (reseña-review), tuevieron que pasar tres años para presentar un nuevo material tras un largo proceso de composición y  una reconfiguración de su sonido tras la salida de Asechiah Bogdan, uno de sus guitarristas.

Hace unos días fue publicado por medio de Relapse Records el cuarto álbum de la banda originaria de Richmond, Virginia bajo el nombre de Eternal return, material que desde su primera escucha hace honor a su título al recuperar aquel sonido crudo y desgarrador de sus primeros discos (Windhand de 2012 y Soma de 2013) pero que al mismo tiempo mantiene aquel nivel de composiciones definidas alcanzadas en Grief's infernal flower. Las densas atmósferas lúgubres y pesadas que han distinguido a Windhand han regresado, pero hoy han bebido directamente de las lisérgicas aguas de la psicodelia más pesada sin perder aquel tufo a rock alternativo y grunge noventero.


Los hipnóticos cantos de sirena de Dorthia Cottrell que atraviesan una muralla sonora desgarradora se mantienen intactos para Eternal return, pero lo que quizá hace diferente a este álbum de los anteriores es su ácido sabor que cede espacio sobre sus anteriores terrenos lúgubres para postrarse en paisajes oníricos que por momentos se tornan mágicos. Aquella tormenta de arena que distinguía al Grief's infernal flower continua gracias a la producción técnica de Jack Endino, quien había trabajado también en dicho material y es reconocido por trabajar con las míticas bandas grunge Nirvana, Mudhoney y Soundgarden.

Eternal return funciona de manera inmediata por medio sus riffs concretos hechos por el guitarrista Garrett Morris, los cuales asemejan a loops infinitos que suenan de manera insistente hasta dejarnos varados a la mitad de una nube de sopor como si se tratara de un sueño muy pesado; algo que termina siendo claro en la inaugural "Halcyon". Sin embargo, Windhand se permite bajarle a la distorsión para crear temas suaves y enigmáticos de poca duración como la bella "Pilgrim's rest" para darle equilibrio a los monstruos abismales de más de diez minutos y sonido aletargado como la estruendosa "Eyeshine" o la melancólica "Feather", temas que destacan por la capacidad que tienen el bajista Parker Chandler y el baterista Ryan Wolfe por mantener una base rítmica envolvente sin la menor posibilidad de ruptura.


Tras la lectura de varias reseñas que ya circulan por la web sobre este cuarto álbum de Windhand, muchos lo tachan de repetitivo hasta alcanzar el hartazgo. Eternal return juega con sonidos insistentes para lograr recrear una densa neblina a su alrededor, misma que termina siendo hipnótica hasta hacer perder en un abismo profundo sin posibilidad de escape. Esta fórmula resultó ganadora tras el Grief's infernal flower, pero en esta ocasión Windhand busca condensarla en cápsulas de pequeña duración que finalmente saturan las neuronas. "Red cloud" rompe el monótono ruido alcanzado por la instrumental "Light into dark" para ofrecernos una nueva posibilidad melódica dentro del estilo patentado por la banda de Virginia, algo que también se podía saborear en el sencillo "Diablerie" con esa extraña mezcla que tienen entre la disonancia heredada por su gusto a Electric Wizard y las atmósferas etéreas del rock alternativo de los años noventas al estilo de Silversun Pickups.


El primer single de Eternal return fue "Grey garden", tema que fue lanzado junto con un video promocional realizado por Jordan Vance a principios de agosto de 2018. En sus imágenes podemos observar extractos de filmes antiguos bajo filtros multicolores que logran escapar de la realidad mientras los ásperos acordes rasgan la piel para aferrarse al torrente sanguíneo. Su adictivo estribillo clava sus colmillos hasta aturdir las neuronas, y aunque su onírico puente logra llevarnos por atmósferas enigmáticas, el tema tiene la capacidad de retomar su rabia para explotar nuevamente y terminar con lo poco que nos podía quedar.


Este es el regreso de Windhand, y sin mayores sorpresas, su Eternal return significa una continuación por lo alcanzado en Grief's infernal flower con la intención de dosificar su veneno en cada mordida. Quizá el éxito de esta nueva entrega de la banda de Virginia dependa del paso del tiempo y de su lenta asimilación por parte del público y la prensa especializada, pues el material esconde una belleza tras las espesas capas de ruido y las encriptadas líricas. En lo que madura el álbum, Windhand se prepara para llevar a los escenarios su contenido, lo que nos permitirá generar una mejor crítica al mismo y nos lleve a confirmar que la banda es uno de los mejores exponentes de su género...


viernes, 5 de octubre de 2018

Wolf Wizard : cuando el stoner llegó a Nueva Zelanda


Los esfuerzos que se han hecho por todo el mundo bajo el nombre de Doomed & Stoned han logrado difundir a muchas bandas de los más diversos rincones del planeta hasta quienes amamos los ásperos sonidos. Entre los diversos participantes de la recopilación hecha con los grupos de Nueva Zelanda, nos encontramos con uno que retoma todos los elementos que engloban el tan controversial concepto stoner para crear un sonido denso que puede ir desde las reconocidas bases arenosas del género hasta su encuentro con el metal. Con ustedes, Wolf Wizard...

La banda se formó en el año de 2014 en la próspera ciudad de Hamilton, lugar dividido por el río Waikato que es reconocido por sus escuelas y las tumberas que la rodean (grandes zonas pantanosas en forma de humedal ácido). En dicho lugar fue donde se conocieron el bajista Braden McMahon, el guitarrista Sandy Schaare y el baterista Matt Osment, quienes decidieron crear un grupo donde pudieran reflejar su gusto por el stoner más allá de clasificaciones o modas. 


La primera muestra del estilo de Wolf Wizard la encontramos en "Mystic voyage", un tema grabado en forma de demo grabado por la banda en octubre de 2015 y presentado en su página de bandcamp en marzo de 2016 donde podemos escuchar una melodía sombría bajo una mezcla entre el rock desértico y la psicodelia más lisérgica posible. Sin embargo, la banda tendría la oportunidad de grabar su álbum debut durante marzo de 2017 en el estudio The Lair con el resguardo técnico de Luke Finlay, lo que significaría un gran paso para la consolidación de su sonido.

Sería hasta abril de 2018  que a través de Clostridium Records sería publicado Cursed, el primer disco de Wolf Wizard conformado por una nueva grabación de "Mystic voyage", un single presentado en noviembre de 2017 llamado "Black crows" con el estilo más cercano al stoner metal que se hace en Estados Unidos desde hace varios años y seis temas más; obteniendo como resultado treinta y siete minutos de música desgarradora que demuestra la rabia de tres lobos al servicio de la magia negra y la obscuridad.


Antes de escuchar el álbum, el trío de Nueva Zelanda nos advierte de la tranformación de cada uno de sus integrantes. Conforme a la leyenda nórdica que narra sobre las dos entidades malignas en forma de lobo que persiguen al sol y la luna, McMahon toma la personalidad de Skoll (repulsión) y Osment la de Hati (odio), ambos hijos de la terrible bestia Fenrir, el apocalíptico lobo gigante  personificado por Schaare. Para completar la escena mística, Cursed tiene una hermosa ilustración hecha por Henry Bennett como portada donde podemos observar a una jauría de lobos atacando a un ciervo flechado por una enigmática silueta oculta bajo una pesada túnica.

El debut de Wolf Wizard resulta ser un material ambivalente, pues por un lado nos muestra la vena más pesada del stoner hasta alcanzar algunas líneas trazadas por el doom metal como en la propia "Mystic voyage" o en la violenta "Rotting" donde la rasposa voz de McMahon busca competir con las guitarras afiladas de Schaare mientras los incesantes golpes de Osment caen como meteoritos sobre la tierra indefensa; pero de manera contradictoria también podemos escuchar en el disco temas más cercanos al stoner clásico de la vena desértica como la adictiva "Pegasus" con sus juegos de guitarra, la obvia "Desert walker" con su ritmo sostenido o la enigmática "Devil charms" con su bajo ahogado en un fango psicotrópico que termina por dar espacio a una melodía energética que obliga a bailar alrededor de una fogata ritual dedicada al maligno.


Uno de los temas más venenosos es "Witch hat", una verdadera tormenta de arena que arrasa de manera rápida sin dar tregua ni respiro. Acordes y notas vuelan sobre una melodía entrecortada por todos lados mientras escuchamos la historia de una bruja que busca robar almas a la mitad de la noche. Aquella esencia del stoner desértico se saborea por medio de las líneas de guitarra sumergidas en wah lisérgico, pero su fuerza incontenible nos confiesa la pasión de Wolf Wizard por las bandas de stoner más rudo como lo que hace Red Fang, lo que les permitió ser sus abridores cuando pisaron las islas de Oceanía.

Sin lugar a dudas, Wolf Wizard tiene todo el poder y la furia para formar parte de aquella escena áspera de Nueva Zelanda, lo que le ha permitido compartir escena con otra banda fabulosa del género como Bloodnut; pero el trío de Hamilton tienen la capacidad de mutar su sonido para traducirlo a instrumentos acústicos como se escucha en el cierre de Cursed con "Sunset", por lo que fueron considerados para abrir la presentación desenchufada de John García, mítico vocalista de Kyuss, Slo Burn, Hermano y Vista Chino. Con estas cartas de presentación, no nos queda más remedio que escuchar detenidamente el Cursed para exprimir todo el jugo que tiene mientras la banda se anima a regalarnos otra explosiva granada como esta pequeña joya desconocida...



miércoles, 3 de octubre de 2018

Hypnos : nuevos aires sobre Gotemburgo


Fue en octubre de 2017 cuando tuvimos la noticia del cambio de vocalista en la banda sueca Hypnos, información que permitió la especulación sobre la continuidad del grupo o un giro de 180 grados en su estilo sonoro. La salida de Philp Lindgren y el ingreso de Linus Johansson supuso un quiebre en la historia de la agrupación originaria de Gotemburgo, pero un anuncio nos devolvería el alma al cuerpo y nos dejaría en suspenso: la publicación de dos álbumes para el 2018. Hypnos lo ha cumplido, así que es momento de poner atención y descubrir sus nuevos senderos tras su mutación.

Como si se tratara de un ejercicio de reconocimiento, Hypnos presentó en abril de 2018 su GBG Sessions, un material compuesto por cinco versión hechas por Linus Johansson a temas incluidos en los discos anteriores de la banda, además de dos temas nuevos y un cover a sus compatriotas ABBA. Sin embargo, es hasta hace unos días que fue publicado el Set fire to the sky, un compilado de nueve temas inéditos que lograr colocar a la banda sueca entre las mejores de su género.


¿Pero a qué suena Hypnos? En un principio, la banda mezclaba a la perfección su pasión por el  New Wave of British Heavy Metal (NWOBHM)y el hard rock sueco de las últimas dos décadas; pero tras cinco años de vida, la banda busca abrir sus posibilidades sonoras hacia contradictorios panoramas como el Adult Oriented Rock (AOE) en un extremo o el Power Metal por el contrario. Con un rango tan amplio de opciones, Hypnos se encuentra en el momento decisivo de establecer su estilo bajo las características de nuevo vocalista y liberarse de las pesadas cadenas de los prejuicios establecidos por las tendencias sonoras.

Set fire to the sky nos ofrece de primer momento un riff muy en la escuela de Ritchie Blackmore por medio de la abridora "Get out", lo que nos lleva a recordar el "Burn" de la Mark III de Deep Purple o algunos instantes de Rainbow; pero de manera inmediata el álbum baja las revoluciones por minuto al ofrecernos una nueva versión más cuidada de "Aint no fool" que ya habíamos escuchado en GBG Sessions. Si no fuera suficiente esta sorpresa, Hypnos nos regala dos temas completamente diferentes a lo que nos tenía acostumbrados: una melodía pop que navega de manera suave llamada "Tell me goodbye" y una extraña balada western que lleva por nombre "Time is running out" donde su misterioso ritmo nos remite a un duelo en algún pueblo polvoriento de la alta California y Nuevo México al puro estilo de El bueno, el malo y el feo. 


"Deadline" sirvió como primer single para el álbum bajo un sabor al Iron Maiden domesticado de tonalidades misteriosas y sonido épico, pero no todo está perdido para los amantes del Hypnos de sus primeros discos pues Set fire to the sky tiene el espacio suficiente para regalarlos temas frenéticos como "Lookin out" con ese sabor entre el ritmo sostenido de Motörhead y la velocidad del primer Helloween; por lo que cabe escribir que por algunos momentos los colores vocales de Linus Johansson no sólo nos llevan al joven Bruce Dickinson del The number of the beast, sino sus líneas melódicas nos recuerdan al propio Kai Hansen. El tema que le da nombre al disco nos recuerda irremediablemente al UFO setentero sin mayores pretensiones, pero Set fire to the sky es un disco que se aferra a quebrar cualquier prejuicio por lo que su concluyente "Slutet" vuelve a pisar terrenos aletargados y melancólicos a través de un suave blues onírico que al final explota en una violenta tormenta de acordes que acribilla al que ose llegar hasta ella. 


El tema que ha decidido para acompañar a  la publicación del álbum es "Caught in the night", canción clavada en el NWOBHM que le da seguimiento al "I'm on the run" del Cold winds (reseña-review). Su ritmo rabioso muerde inmediatamente y no suelta gracias a su riff directo basado en las "twin guitars" que se turnan la oportunidad para mostrarnos sus capacidades en mágicos y espectaculares solos. La bajo galopa sin control mientras la batería intenta mantener la velocidad hasta romper todo a su paso. La noche sirve de refugio perfecto para que un quinteto de greñudos logren sacudir el alma con un track con todas las características necesarias para convertirse en todo un himno...


Para completar el lanzamiento de Set fire to the sky, Hypnos publicó el video promocional de "Caught in the night" realizado por Max Ljungberg. Chamarras de cuero, guitarras y amplificadores bajo el resguardo de la noche y los reflectores de los escenarios mientras el consumo de cervezas y cigarros sirven de pasatiempo para recorrer las calles iluminadas por las luces de neón de los negocios nocturnos. Mientras las largas cabelleras se agitan, el acelerado ritmo de los instrumentos nos contagia con su adictiva melodía bajo el tufo del recuerdo y la añoranza por épocas pasadas...

Es necesario que el tiempo pase y le sirva de reposo al Set fire to the sky, material que tiene elementos tan diversos que son necesarios degustar de manera más detenida, los cuales fueron grabados por el reconocido Ola Ersfjord, quien ha trabajado con gente como Dead Lord, Tribulation, Lucifer y Honeymoon Disease. Por lo pronto, y tras una escucha agitada luego de su reciente publicación, el nuevo álbum de Hypnos regresa a la banda de Gotemburgo dentro de aquel lugar privilegiado de grupos escandinavos que han intentado rescatar el hard rock de finales de los años setentas para mantener vivas las semillas del proto-metal. Mientras el quinteto sueco expone su reciente álbum sobre los escenarios, nuevamente pulsamos el botón de play para escuchar los casi cuarenta y cinco minutos del renovado Hypnos...