Subimos al auto y encendemos el stereo a todo volumen. Quemamos llantas y volamos las bocinas. Mientras el asfalto arde, nuestras neuronas viajan a grandes kilómetros por hora en una salvaje carrera llena de acordes sueltos de guitarra, rápidas y melódicas figuras de bajo, una batería insistente y la voz de una mujer que nos pregunta si podemos sentirlo por dentro. Rock crudo de alto octanaje de consecuencias adictivas.
Esto fue lo primero que nos ofrecieron Spiders, banda sueca sin miramientos que recurre al hard rock setentero para atascar las bocinas de excelentes ritmos para hacernos mover la mata y no frenar los pies. Chamarras de cuero, botines, cabellos largos, una bella dama al frente y energético rock... ¿Qué más podemos pedir?
Desde hace ya varios años, Suecia se ha convertido en un fuerte semillero de bandas para el rock en general. Desde el metal hasta el pop, los aires escandinavos nos han arrasado como torbellinos hasta dejarnos desnudos. Si pensamos en aquel hard rock de recuerdos setenteros, estaríamos obligados a pensar en esa parte de Escandinavia y su gran escena vintage, la cual terminó marcando una tendencia en toda Europa.
Escribir sobre los orígenes de esta ola retro es remontarnos a Norrsken y a sus dos descendientes directos, Graveyard y Witchcraft. Los distintos rumbos que estos grupos fueron tomando los llevaron a cambios en su alineación, músicos que a su vez formaron nuevas bandas en búsqueda de satisfacer sus ideas musicales. La salida de John Hoyles de Witchcraft lo llevó a tomar diferentes rutas para expresar sus influencias y gustos musicales: los atmosféricos Troubled Horse y los energéticos Spiders.
Troubled Horse era un proyecto hecho por ex-miembros de Witchcraft que deseaban escapar del poder totalitario de Magnus Pelander, pero que terminó siendo una continuación de su sonido hard y blues con instantes stoners. John Hoyles no terminaba de encontrar lo que deseaba, por lo que de manera paralela trabajó con su hermana Ann-Sofie en una banda que retomara un poco del sonido sucio y rápido de las bandas de la ola de heavy metal británico de finales de los setentas, el hard rock acelerado de las bandas del shock rock (pensemos en Alice Cooper y Kiss) y el sabor garage de la leyenda sueca Nicke Andersson y sus The Hellacopters. Así nació Spiders...
Durante dos años, la banda se metió a los estudios de grabación para hacer algunos sencillos y EP's. Para ello, los hermanos Hoyles reclutaron al bajista Matteo Gambacorta y al baterista Axel Sjöberg; pero éste ultimo terminó abandonándolos para formar parte de Graveyard. Finalmente, el puesto fue tomado por Ricard Harryson.
Con esta alineación, Spiders se metieron al Welfare Sounds Studio bajo las órdenes de Per Stalberg y Olle Björk a principios de 2012 para presentar en octubre del mismo año su álbum debut con el título Flash Point. Con la distribución de la disquera Crusher Records, la placa empezó a rolar por toda Suecia junto con una fuerte promoción con videos en YouTube y presentaciones de todo tipo.
El disco tenía el éxito asegurado... La banda tenía trabajando las rolas que conformaban su grabación desde dos años antes, el estilo rápido y directo era muy del gusto del público roquero del norte de Europa, el atractivo visual de Ann-Sofie junto con su voz sexosa aseguraban la atención de los hombres, y finalmente, los contactos y reputación de John Hoyles aseguraba espacios para presentarse y conseguir contratos para compartir escenario con bandas con una legión de fanáticos asegurados (Blues Pills, Graveyard, The Vintage Caravan o Blood Ceremony).
Sin embargo, el lanzamiento de Flash point era algo ya esperado. Spiders había lanzado en agosto de 2011 como single "Fraction". Los acordes secos y cortantes de la guitarra Gibson Les Paul de John Hoyle pasan factura sobre nuestras neuronas, pero las maravillosas figuras del bajo Rickenbacker de Matteo Gambacorta realmente explotan dentro de nuestro cuerpo con su explosión de notas graves. La arenosa voz de Ann-Sofie nos enamora sin dejarnos sueltos un segundo, recordándonos el color vocal y la imagen de Alison Mosshart (The Kills y The Dead Weather), pero por si ello fuera poco, la hermosa fronted-woman saca una blusera armónica que termina por llevarnos al éxtasis.
El sencillo fue acompañado de un cover a Alice Cooper como lado B, además de un video promocional ideal para llegar al corazón roquero: la banda tocando en un pequeño bar de mala muerte entre grandes amplificadores Orange, mientras la vocalista enfundada en vinil negro y lentes obscuros maneja un antiguo auto deportivo.
Esta canción fue incluída en el Flash point, pero fue grabada nuevamente. En dicha versión podemos escuchar cambios en la figura principal de la guitarra, quitándole un poco de la frescura con la que fue hecha originalmente. El solo de armónica es interrumpido por la guitarra eléctrica, la cual busca protagonismo innecesario. El bajo mantiene su poder, pero guitarras de acompañamiento terminan por quitarle su lugar privilegiado. Por si esta versión no hubiera terminado por decepcionarnos, la fuerza directa en la voz de Ann-Soffie es sustituída por un trabajo de "double-track" que arranca ese sabor crudo que llamaba la atención.
Aunque finalmente nos quedemos con la primera versión de "Fraction", el disco completo realmente llega a las fibras del amante del rock salvaje y directo. Quizá la crudeza de la banda quedó atrás en sus primeros intentos, Flash point tiene momentos excelentes que enamoran a quienes los escuchan. Con mayor trabajo en el estudio, el sonido matizado de Spiders no logra hacernos quitar la aguja del vinil; al contrario, nos hace rascar en el océano electrónico de internet para encontrar más cosas de ellos. Bajo el mismo matiz han publicado Shake electric en 2014 y el EP Why don't you en 2015; así que esperaremos durante este año cuál será la nueva sorpresa que nos deparan, deseando que logren nuevamente sacudirnos el cuerpo.
Desde algún tiempo nos llegaban noticias
sobre el surgimiento de una escena en el underground de Barcelona, un
movimiento que acogía a bandas enamoradas de los sonidos vintage, hard rock y
psicodelia setenteras de líricas en inglés que estaban llenado de frescura y
nuevos horizontes a esta tendencia retro que domina todo el mundo. Por si fuera
poco, esta ciudad española se ha convertido en puerto obligado donde toda banda
importante del género debe desembarcar, situación que ha alimentado al circuito
local.
Los medios electrónicos han logrado tender
puentes de comunicación que nos informan sobre lo que pasa en cualquier punto
del planeta. Al alcance de algunos cuantos "clicks" o con el simple
hecho de entrar a alguna de las páginas de las distintas redes sociales, nos
encontramos con recomendaciones sobre casi cualquier cosa. Si uno tiene la
capacidad de filtrar las opciones y afinar el oído para detectar lo que vale la
pena, podremos encontrarnos con verdaderas joyas musicales. Gracias a la
recomendación hecha por la página españolaLa Habitación 235 nos encontramos con The Mothercrow, la más novel banda
de la última camada de grupos de rock nacidos en Barcelona.
Rascando entre la poca información que nos
llega hasta el otro lado del Océano Atlántico, descubrimos que esta banda
catalana surgió del encuentro a finales del 2014 entre la vocalista Karen
Asensio y el guitarrista Sergio "Ram Lorenzo", quienes fusionaron sus
gustos musicales hasta terminar creando un combo de buen rock con nostalgia
hacia el blues eléctrico, el soul y la psicodelia sesentera. Con estas
influencias bajo el brazo, se dieron a la tarea de conformar una banda con los
elementos necesario para aterrizar sus ideas, conformándose The Mothercrow en
abril de 2015 con Claudia González en el bajo y Gerard Fernández en la batería.
La oportunidad de oro para estos chicos la
tuvieron al decidirse a entrar a la audición para la convocatoria que salió en
ese mismo año para el proyecto Cabal Musical, una idea hecha por el colectivo
Taller de Músics que busca impulsar a músicos jóvenes de Barcelona con talento.
Una vez seleccionados, dicho colectivo les dota de formación técnica, los mete
a los estudios de grabación, los promociona y, finalmente, les publica una
placa discográfica para que salgan del nido y vuelen con sus propias alas.
Durante dos semanas de diciembre de 2015,
The Mothercrow se metió a grabar a los estudios de Aclam Records bajo la tutela
de Artur Cabanas, quien fuera guitarrista de la banda madrileña de hard rock
Eldorado. Tres canciones fueron confeccionadas para formar parte del EP debut
de la banda: la funky "Jaw to the law", el blues
psicodélico "Mescalito" y el ligero rock de sabor soul "The light".
Y es precisamente de esta última rola de
la cual se ha lanzado hace dos semanas un video promocional, el cual fue
realizado por el Conjunto Vacío Creative Studio. En sus escenas podemos
observar a la banda tocando a la orilla del mar entre amplificadores y sus
instrumentos, mientras se mezclan imágenes de los integrantes paseando en un
pequeño automovil coupé y formando parte de un extraño ritual de rostros
pintados, polvos azules que generan viajes psicotrópicos, coronas de flores en
la cabeza y hombres sometidos por hermosas mujeres vestidas de negro para
realizar un macabro sacrificio.
"The light" comienza con un bajo
profundo y misterioso que recrea una atmósfera de incertidumbre. La guitarra
eléctrica juega con el pedal wah y termina abriendo paso a una melodía de mayor intensidad rítmica por medio de un funky suave. Poco a poco nos dejamos llevar por la canción
hasta que finalmente caemos rendidos por la voz de Karen, un estilo que mezcla
el sentimiento de Elin Larsson de losBlues Pills y un fuerte
color de voz grave que nos recuerda a Joanna Brito, cantante y guitarrista de
la nueva sensación portuguesaThe Black Wizards. Sin embargo,
Karen Asensio va un poco más allá, con un tono que enamora por su color
sumado a su sentimiento "soul", el primer corte de The Mothercrow
toma vuelos que no son sencillos de aterrizar. Mientras la batería no deja de
golpear para mantener el ritmo, una Gibson Les Paul custom '61 adornada en wah
nos toma por asalto para marcar un tiempo obligado que anuncia el final de la
rola.
Si fuera poca la atención que han generado
con su sencillo y la espera por la publicación por su primer EP, poco a poco
The Mothercrow está creado un reconocimiento por sus actuaciones en vivo, lo
que los ha llevado a alternar con parte de la escena underground da bandas
originarias de Barcelona que se mueven alrededor del retro, stoner y
vintage rock, como son Brian Pyramid, Thermic Boogie y Cachemira. Mientras en
su perfil de Facebook presumen fotos en convivencia con los islandeses de The Vintage Caravan y los suecos
Dead Lord, hace unos días abrieron la presentación de los franceses Doctor Doom
en su ciudad natal.
The Mothercrow tiene por delante un gran
futuro, el cual dependerá de ellos mismos aprovecharlo. Una gran vocalista al
frente, buena base musical llena de recuerdos que todo mundo busca regresar a
ellos, buenas ideas visuales que llaman la atención y logran cerrar el círculo
comenzado por las líricas, además de una juventud que trae consigo arrojo y
frescura. Barcelona tiene en sus manos una joya...
Hablar de Shocking Blue y de su enigmática vocalista Mariska Veres es regresar las manecillas del reloj a finales de los años sesenta para escuchar a una de las pocas propuestas de rock pop y psicodelia que alcanzó la fama y el éxito sin la obligatoriedad de ser una banda nacida en Estados Unidos o Inglaterra. Si a ello le sumamos que dicha agrupación alcanzó un número uno en ambas costas y su imagen estética y voces recaían en una mujer, su valor es mucho mayor.
La historia de Shocking Blue nos lleva a La Haya, en los Países Bajos, lugar donde un grupo de chicos en el año de 1967se juntaron para formar una banda de rock pop inspirados en el movimiento "mod" británico. A través de la dirección musical del guitarrista y compositor Robbie van Leeuwen, la banda fue tomando forma hasta tener una serie de canciones propias con las que empezaron a girar por la pequeña escena holandesa.
Tras la publicación de varios sencillos y un disco de larga duración, el éxito no alcanzado y la salida de su vocalista, Fred de Wilde, para cumplir con su servicio militar, obligó a la banda a reconstruirse. Tras asistir a un pequeño evento, Cees van Leeuwen, el representante de los Shocking Blue, quedó impactado con la gitana belleza y fuerza vocal de Mariska Veres, quien en ese momento era la vocalista de un incipiente grupo llamado Bumble Bees. La imponente imagen y aquella mezcla entre blues y la insipiente psicodelia que comenzaba a inundar la Europa, se convirtieron en los elementos exactos que requería la banda.
Con el impacto visual de Mariska y una nueva orientación del sonido de la banda hacia guitarras insistentes y efectos fuzz, Shocking Blue se metió nuevamente a los estudios para grabar una serie de canciones que a la larga terminaron siendo fundamentales para el reconocimiento del grupo. Por medio de la distrubución de Pink Elephant Records y la producción del propio Robbie, la banda lanzó durante 1969 su segundo larga duración At home y varios sencillos para su difusión en las estaciones de radio de su país.
Todos conocemos el éxito arrollador que alcanzó "Venus", un hitazo que alcanzó en número uno en todo el mundo, pero como dice el refrán "nadie es profeta en su tierra", sólo llegaron al puesto número 3 en los Países Bajos. Sin embargo, esta canción requirió un escalón antes, un antecedente que hiciera voltear los ojos de la industria discográfica de esa época a una olvidada Holanda.
Antes de "Venus", Shocking Blue lanzó al mercado el sencillo "Long and lonesome road", la cual era acompañada como lado B la canción "Fireball of love". Su fuerte rotación en las ondas radiales llevó a la banda a convertirse en la banda más importante de rock en los Países Bajos y gran parte de Europa. El single era una fuerte melodía de notas en escala hecha por una guitarra llena de fuzz y un teclado omnipresente, combinación exacta para crear un sabor de intriga y misterio a una lírica que nos habla de mal camino que ha tomado una relación.
El trabajo hecho en estudio por Robbie van Leeuwen logra que "Long and lonesome road" aproveche la acidez de la psicodelia californiana en una obscura rola que habla de confusión personal y su efecto en las relaciones con los demás. Sin embargo, además de la fuerza que tiene la melodía dictada por la guitarra y el teclado, la base rítmica logran que la rola sea una delicia. El bajo interpretado por Klassje van der Wal juega con la profundidad sonora de las notas graves, aunque su juego de detalles agudos en el coro logran una intensidad que enchina la piel. Los redobles en la batería de Cornelious van der Beek nos llevan desde un ritmo tribal hasta la fuerza de un rock infeccioso, llevando a este pequeño himno a lugares insospechados.
Quizá lo más importante de este single de Shocking Blue es que fue la presentación de Mariska Veres con la banda. Su juego vocal nos muestra un amplia gama de intensidades, que sumadas a su personalidad e imagen sobre el escenario, lograron colocar al grupo en el gusto del público ávido de nuevas propuestas. Las comparaciones no se pueden hacer esperar, y el recuerdo de Glace Slick, vocalista de Jefferson Airplane es inevitable; sin embargo, su estilo propio le sirvió para identificar a su banda para posicionarlo en un nicho inalcanzable, mismo que ha sido imitado en infinidad de ocasiones.
Uno de los grupos que encontraron en Shocking Blue y la fuerza vocal de Mariska Veres una fuente de inspiración es Jess and the Ancient Ones. Tras un álbum debut donde el sabor a metal melódico muy dentro del estilo de Therion o Nightwish, los filandeses no lograron trascender del todo. No fue hasta que dieron un giro hacia la psicodelia y el manejo de temas místicos que los oídos del publico y de los críticos pusieron atención en su propuesta.
Publicado en febrero de 2013, el EP Astral Sabbat (reseña)catapultó a la banda directamente a las estrellas, siendo considerados así dentro del selecto conjunto de grupos que tenían en su sonido reminiscencias de la psicodelia sesentera y el hard rock setentero con el plus de contar con una mujer al frente del micrófono. Bajo la estética del occult rock, Jess and the Ancient Ones rápidamente se filtró en los medios electrónicos hasta lograr posicionarlos como una de las bandas más importantes de la oleada vintage de Europa.
Al igual como sucedió con Shocking Blue, Jess and the Ancient Ones logró colocarse en el gusto de la gente gracias a su transformación; una ácida metamorfosis que de la mano de la psicodelia los ayudó a despegar para convertirse en un grupo reconocido y aplaudido. Gran parte de este avance para la banda finlandesa se debe a la voz de Jasmin Saarela, quien a partir de las ideas melódicas de Mariska Veres, a construido un estilo propio para tener un lugar propio a lado de gente como Alia O'Brien de Blood Ceremony o Elin Larsson de Blues Pills.
Dentro de las tres canciones que conforman el Astral Sabbat, nos encontramos con un cover a Shocking Blue. Para su versión de "Long lonesome road", Jess and the Ancient Ones copia íntegramente la grabación original, aunque el uso de instrumentos digitales contra los análogos de la versión de 1969 nos ubican claramente en el día de hoy. Bien sabemos que este EP es un puente, una transición hacia nuevos estilos y sonidos, por lo que no es de extrañar que aún se puedan detectar algunos rezagos de aquel metal que corre en las venas de los integrantes del grupo.
Sin embargo, Jess busca salirse de la copia burda y termina imponiendo su estilo. En los últimos instantes de su versión, la vocalista sube el tono para lograr mayor intensidad a la rola (como si ésta no la tuviera originalmente). Gracias a esta osadía, "Long lonesome road" alcanza posibilidades nunca imaginadas anteriormente, sin que la propia canción cambie un solo acorde.
A partir del rompimiento logrado con este EP, Jess and the Ancient Ones es otra banda, una que sin temor muestra su amor de los sonidos retros, la construcción de melodías inspiradas en la vieja psicodelia y la narración de obscuras líricas de gran intensidad. Tras el cambio, la banda se metió en 2015 a los estudios de grabación para hacer lo que sería su segundo disco, el cual se titula Second psychedelic coming: the aquarius tapes. Ahora tendremos la oportunidad de escuchar la nueva faceta de banda en vivo, lo cual les abrirá otras puertas y los acercará a distintos públicos, muchos de ellos ávidos de escuchar más música que los remita hacia aquel pasado de teclados hipnotizantes y guitarras que se deshacían en las bocinas.
Una misteriosa sombra entre reflejos de acidez psicodélica nos recibe con los brazos abiertos. La femenina figura nos invita a cruzar el umbral hacia un mundo desconocido, un lugar oculto que la duda y la curiosidad nos incita a dar el paso hacia adelante. Enamorados y llenos de incertidumbre, caemos irremediablemente en las redes del deseo sin saber a bien qué será lo que encontraremos.
Esta es la portada de Sateen, álbum debut de Electric Citizen. La imagen nos impacta e impacientemente nos hace bajar la aguja sobre el vinil. ¿Acaso estamos a principios de los años setentas? Regresamos la mirada al calendario y éste nos cachetea con la fecha verdadera: junio de 2014. Será mejor poner play para saber qué nos depara este disco.
Las primeras notas se dejan escuchar y sin lugar a dudas sabremos hacia donde nos llevará este camino. Una combinación entre vieja psicodelia americana y hard rock británico nos trae el recuerdo de antiguas bandas que en poco tiempo moldearon lo que los medios bautizaron como Occult Rock, Doom y Heavy psych. Las notas se dejan escuchar y los recuerdos corren para abrazar a Black Sabbath y a Pentagram, pero las voces entonan su melodía y todo cambia de dirección hacia la belleza de Jinx Dawson de Coven y Mariska Veres de Shocking Blue.
Esta fórmula no es nueva en este siglo... Alia O'Brien de Blood Ceremony o Jillian Taylor de Ruby the Hatchet ya habían abierto la brecha para varias bandas que buscaban hacer un rock obscuro y energético donde una mujer llevara el control de la imagen y la voz. Sin embargo, más allá del cliché de la chica enfundada en cuero negro y hard rock, Electric Citizen logró con su primer disco hacer una colección de temas que fueran infecciosos y terminaran creando una identidad propia.
Entre amplificadores Orange y Ampeg, la banda de Ohio buscó tener un sonido vintage muy cercano al de Black Sabbath, donde los riffs de guitarra marcaran los temas, el bajo atascara de notas graves las bocinas en plena competencia lírica y la batería golpeara sin cesar. Si ha esto le sumamos ese sabor ácido del "hipismo" californiano de bellas mujeres cantando temas obscuros, la ecuación termina siendo sinceramente adictiva.
Conformados a partir del matrimonio Dolan, Ross en la guitarra y Laura en las vocales y letras, Electric Citizen se suma a la pléyade retro de grupos que nos hacen regresar en los recuerdos de aquellas bandas que buscaron crear fuertes rolas a partir de su fuerza bruta. Para ello, el grupo se complementó con Nate Wagner en la batería y Nick Vogelphol en el bajo eléctrico, con quienes se metieron al "The Diamonds Studio" para grabar su debut bajo las órdenes de Brian Olive (productor e ingeniero de sonido que ha trabajado con The Greenhornes, Dr. John y Dan Auerbach de The Black Keys).
Como sencillo del Sateen, se decidió lanzar "Light years beyond", una melodía de riendas sueltas donde la guitarra de Ross Dolan dirige un ejercito de acordes marcados y entrecortados. El bajo serpentea sobre su brazo con la intención de alcanzar el ritmo marcado, logrando darle un robusto cuerpo a la canción hasta llenarla de profundidad. Por si fuera poco, Nate Wagner nos truena los oídos en una demostración de fuerza a través del incesante golpeteo de sus platillos mientras una extraña dulzura nos hipnotiza gracias a la voz de Laura Dolan, misma que fue trabajada en el estudio por medio de varias grabaciones superpuestas. Para terminar de coronar este tesoro vintage, Ross nos regala un solo de guitarra totalmente bajo la escuela de Tony Iommi, no sólo en su estructura y estilo, sino hasta en el uso de las "guitarras siamesas", un proceso de grabación de "double track" donde dos guitarras hacen la misma figura, que en un momento inesperado, se separan tomando rutas distintas cada una hasta que finalmente se vuelven a encontrar.
Laura Dolan nos habla en "Light years beyond" de la opresión que sufre la mujer, aquella que considera a este género como el "sexo débil" y que lo desea "dejar atrás". Sin embargo, aquel viejo concepto ha sido derrotado, ha quedado atrás entre los escombros del pasado. Ahora, la mujer se encuentra libre, está a años luz de aquel lastre que cargó a través de demasiados siglos. Liberada su mente y su alma, nada ni nadie podrá detenerla en la búsqueda sus deseos y sus sueños.
Para la promoción del disco, la disquera Riding Easy Records editó como single en mayo de 2014 esta rola acompañada de ""Ghost of me" como Lado B. Así como Sateen, este sencillo cuenta con el trabajo de imagen del fotógrafo Neil Krug, artista que ha trabajado con artistas tan diversos como Scissor Sisters, Mini Mansions, Lana del Rey, My Morning Jacket o The Horrors. A diferencia de la mística portada del álbum debut, para este trabajo Krug nos muestra una mujer arrodillada ante un espejo de agua mientras su cabeza arde; una intrigante escena que sobresalta a quien la mira y rompe con lo que nos ofrece la propia canción.
Finalmente, y para completar la difusión del corte, Electric Citizen dejó en las manos de David S. Brodsky y su "MyGoodEye: Music Visual" la elaboración de un video, gracias a lo hecho por el director con gente como Clutch, Papa Roach y Red Fang. En este trabajo visual podemos ver a la banda en un pleno tributo al viejo video promocional de Black Sabbath interpretando "Paranoid" , donde el grupo toca en un escenario oval mientras diversas imágenes multicolores psicodélicas nos deslumbran. El plus que podemos encontrar en la versión de "Light years beyond" es el uso de la silueta obscura de Laura Dolan atravesando la pantalla, el juego de imágenes superpuestas, el exceso de luces kaleidoscópicas, la caída cósmica a través de un "agujero de gusano" y la insistente sexualidad de la vocalista enfundada en látex negro.
Gracias a Sateen, Electric Citizen tuvo la oportunidad de ser banda abridora para Fu Manchu, Wolfmother y los mismísimos Pentagram, lo que nos habla del reconocimiento por su producción. Quizá lo que podemos criticar es la calidad de la banda en vivo, ya que más allá de la potencia musical que no demerita en nada lo que se escucha en el disco, la voz de Laura Dolan nos queda a deber. Está por de más decir que es imposible reproducir en vivo el coro de voces que escuchamos en todas las canciones de la banda, sin embargo, el grupo y su ingeniero de sonido le han apostado por filtrar la voz de su "female-fronted" a través de un marcado reverb que demerita su potencia vocal.
Tras los buenos comentarios del trabajo de estudio de la banda y las críticas sobre sus presentaciones en vivo, Electric Citizen se ha reestructurado: Nick Volgelphol ha dejado su puesto como bajista y ha sido sustituido por Randy Proctor, el look de "femme fatal" que porta Laura Dolan cambió del de motociclista por uno ochentero que recuerda a Debbie Harry en sus tiempos con Blondie, y la grabación de una nueva producción discográfica. Así que para el 13 de mayo de 2016 tendremos en las manos el segundo disco de Electric Citizen bajo el título de Higher time, mismo que nos despejará las dudas que nublan en este momento a uno de los mejores prospectos del occult rock y el vintage de voces femeninas.
"Estoy sentada en lo alto de la montaña mientras la voz de la naturaleza me murmura al oído. El ojo del águila toca mi alma mientras observo la profundidad del cielo azul. El gran espíritu me ha tocado y me dice quién soy realmente: soy la hija del rey sol, soy como un diamante que brilla, soy como una rosa en tu corazón. Es maravilloso sentir el poder en mí y sentir tu amor... Soy libre en mi alma".
La búsqueda de la libertad, la realización y el desarrollo de la mujer llevó a este género a una insistente lucha durante varios siglos. Tras las guerras mundiales y el cambio moral en las sociedades occidentales, el papel de lo femenino tuvo reconocimiento y valoración, lo que a la larga provocó el alcanzar derechos y el rompimiento de cadenas de muy diversa índole... Este es un canto a esos logros.
Se puede revisar la historia de la llamada revolución por la liberación femenina y ésta nos lleva al final de los años sesentas, donde la búsqueda por los ideales de igualdad, amor y libertad llevó al rompimiento de paradigma sobre el concepto cerrado de lo que se conocía como "mujer". La revolución sexual que tomaron como bandera la juventud sesentera, aquella amante de la experimentación y la naturaleza, contagió a las diversas expresiones artísticas de la época con su aguijón de búsqueda y transgresión de los límites establecidos.
Bajo la corriente del tsunami vintage que vive el rock en la actualidad, el papel de la mujer dentro de este género musical nuevamente a tenido la oportunidad de ser protagónico, participativo y creativo. Si hablamos de la libertad, la mujer y el rock retro, la banda que puede enlazar perfectamente estos conceptos es Wolvespirit, grupo alemán que con su sencillo "I am free" nos logra trasportar hacia aquel pasado donde, por primera vez, las mujeres encontraron el lugar donde pudieran tener la oportunidad de ser libres... en su alma, en su mente, en su interior.
La banda originaria de Wurzburgo construye su identidad alrededor de Deborah Koye, una carismática cantante que en Wolvespirit se transforma en Debbie Craft para encarnar una "front-woman" inspirada en la imagen de Janis Joplin y una voz cansada que acercándose a vocalistas como Elin Larsson de Blues Pills (reseña) o Jasmin Saarela de Jess and the Ancient Ones (reseña). Sin embargo, Debbie no se queda tan solo frente al micrófono en el escenario, ella se encarga de realizar todo la imagen alrededor de la banda (incluyendo la portada de sus discos). El arte de Wolvespirt está inspirado en el kaleidoscopio psicodélico y la búsqueda de libertad al estilo hippie, ideas que encajan a la perfección con las líricas del grupo y los conceptos de sus placas.
Wolvespirit nació del encuentro entre Craft y los hermanos Eberlein, Richard "Rio" en la guitarra Gibson Les Paul y Oliver en los teclados Hammond. Juntos construyeron una idea musical basada en el hard rock de la época Woodstock donde las guitarras eléctricas dan origen a melodías inquietantes mientras un atmosférico órgano completa el ambiente vintage. Para complementar a la banda, Wolvespirt integró a Raphael Pfeirfer en una batería de enrgía enorme y a Andreas Hoffmann para hacer del bajo un elemento de base y fuerza rítmica.
Tras los álbumes Spirit metal de 2011 y Dreamcatcher de 2013, la banda se fue a Nashville, Estados Unidos para meterse a grabar en el Wireworld Studio durante septiembre y octubre de 2014 lo que sería su tercer disco, el cual llevaría el nombre de Free. Durante el proceso de composición y grabación del disco la banda tuvo un cambio en sus integrantes, teniendo la salida de Pfeiffer en la batería, quien sería sustituido por Daniel Erich Scholz. Este disco fue publicado en junio de 2015 de manera independiente por Spirit Stone Records, lográndose colocar en los medios a través de la presentación del video de su único sencillo: "I am free".
Para este disco, Wolvespirit cuenta con un productor de lujo, quien logró darle mayor profundidad sonora a cada instrumento, generando a la vez una claridad a cada nota hecha por todos los integrantes de la banda. Michael Wagener fue quien se encargó de aterrizar el concepto musical del grupo en el estudio hacia aquel sonido vintage sin perder la frescura y limpieza de la era digital. Wegener tiene una enorme experiencia en la producción, mezcla e ingeniería de sonido, la cual es respaldada por su trabajo con gente como Alice Cooper, Skid Row, Poison, White Lion, Metallica, Mötley Crüe, Megadeth y Testament.
Wolvespirt junto con el productor de Free, Michael Wegener
"I am free" es un ejemplo de lo que es un excelente trabajo de estudio. En este sencillo podemos escuchar una insistente guitarra acústica como si se tratara de entonar una antigua melodía, sin embargo la electricidad se adueña de todo en una carrera por un gran espacio abierto. Desbocados tras haber liberado las amarras, el teclado tipo Deep Purple nos regresa a los principios de los años setentas cuando el hard rock dominaba la radio FM. Un juego de escalas descendentes de la guitarra logra penetrar el cuerpo hasta que con su solo explota nuestro interior. La rola es un buen viaje hacia la mente, el alma y los sentimientos de libertad.
Como si estuviéramos montados sobre un águila psicodélica, sobrevolamos un maravilloso paisaje y sentimos cómo el viento golpea nuestro rostro. El arco iris se transforma en plastilina multicolor para mostrarnos a la banda tocando entre un cielo profundo y destellos psicotrópicos. Pequeños seres encadenados surgen de las piedras, pero el poder de la música los libera. De regreso a la realidad, Debbie Craft abre sus brazos para sentir la libertad de la naturaleza, pero un espejo encantado muestra en su reflejo policromático a una mujer desnuda que busca salir de un torbellino caótico. De la nada aparece Rio Eberlein incendiando su Gibson Les Paul en sentidas notas eléctricas. Las imágenes nos devuelven al mundo de plastilina para mostrarnos el correr de un auto clásico sobre el calor del asfalto hasta que una gran ave es soltada para que ésta levante el vuelo nuevamente.
A inicios de 2016, a través de su página de Facebook y su canal de videos en YouTube, Wolvespirit anunciaba la salida de Andreas Hoffman, bajista de la banda; por lo que invitaba a los interesados a postularse para el puesto vacante con la siguiente solicitud: cabello largo, amar el rock y adorar estar de gira. Mientras la oferta sigue vigente, el grupo se prepara para ser la banda abridora durante la gira europea de Spiritual Beggars (reseña de su último sencillo); lo que nos habla de que Wolvespirit sigue tocando y nos deja en espera de una próxima producción que continúe con lo presentado en Free y su posterior EP Dreamer que salió en noviembre de 2015.
El hard rock de la vieja escuela está sacudiendo todos lados. Bandas surgen todos los días con la intención de crear buena música y compartirla con los demás. México no se ha escapado de esta tendencia, pero si rascamos un poco sobre la costra de la radio comercial y centralizada de la capital, podemos encontrar excelentes grupos que tienen ya muchos años picando piedra sobre aquel rock directo y salvaje desde antes que el "vintage" se pusiera de moda. Una de esas bandas es Caníbales y ésta es parte de su historia.
Nacidos en Culiacán, Sinaloa, los hermanos Pérez Castro se dieron a la tarea de crear una banda que retomara las bases del rock n' roll, un grupo donde se pudiera tocar sin inhibiciones ni etiquetas. Con la guía y dirección de Jesús, el concepto fue agarrando forma e identidad hasta lograr la composiciones de temas propios, cantados en español y con la furia suficiente para explotar las bocinas. Tras barajear varios nombre, "Caníbales" fue el que al final se quedó debido a la intención de la banda por hacer un rock primitivo y sin muchos efectos, aunque su origen viene también por las películas de horror que impactaron al líder.
Fue así que nació Jesús Caníbal, quien con guitarra y voces ha dado vida a un monstruo sonoro lleno de rudeza que desde 2005 ha ido construyendo su esencia y su propia personalidad. Hernán Descortéz en el bajo eléctrico se ha vuelto el cómplice inseparable que logra soportar el difícil camino de tener una banda más allá de los compromisos familiares y los objetivos personales. Con la intención de continuar sus estudios universitarios, Caníbales se mudó en 2007 a la ciudad de Guadalajara, Jalisco; aunque la diminuta escena roquera de su lugar natal fue determinante para la mudanza definitiva.
Sin embargo, el cambio de residencia y las propias exigencias que el concepto musical estaba generando el grupo, provocaron que los bateristas fueron rolando. Quizá "Ciego" Sevilla fue quien aguanto más el paso (con quien grabaron el Doom blues), pero para los nuevos aires que ha tomado Caníbales, el actual dueño de las baquetas es Daniel Sahagún. Aun así, la intención musical ha quedado intacta: un power trío de sonido básico que busca agitar a su público.
Gracias al esfuerzo y la tenacidad de Jesús, Caníbales ha logrado publicar su disco álbum debut en 2009, un EP en septiembre de 2010 titulado Mercenarios y, finalmente, el disco que les logró reconocimientos por parte del público y la prensa local jalisciense, el Doom blues de mayo de 2012. Sin embargo, el 2015 nos sorprendió con la publicación de su nueva placa, la cual lleva como nombre Bajo la influencia; disco que fue grabado en los estudios Rockweiler y editado por Self Destructo Records.
Como lo dice el título, este disco busca las bases primitivas del hard rock, un salvajismo perdido que es necesario recuperar. Es por ello que en las ocho rolas disco podemos oír desde un rock pesado al estilo Sabbath hasta cosas de gran velocidad en tributo a Motörhead, pasado por el punk, el stoner y el doom... pero eso sí, todo cantado en español con la intención de que cualquiera entender el mensaje de las líricas (todas escritas por el propio Jesús Caníbal).
Haciendo uso del juego de palabras, Bajo la influencia también sirve de pretexto para hablar del influjo que provocan en el individuo aquellos elementos "malignos" como lo son las drogas, las mujeres, el rock y hasta el mismísimo demonio... Tras un proceso compositivo de dos años, 30 canciones terminadas y ocho escogidas para la placa, Caníbales nos ofrece un rosario de maldades que son coronadas con la frase "Gloria a Satanás".
El último tema del disco es "El juicio final", un rock fuerte con cierto sabor psicodélico que golpea la mandíbula y sacude con su satánica letra. Siendo este corte el más "producido" en el estudio con sus guitarras cercanas a teclados setenteros y voces en doble track, la rola nos hace agitar la cabeza y levantar el puño para hacer la "mano cornuta". El lado oscuro toma posesión sobre el mundo, la noche domina sobre la luz y los fuegos infernales anuncian el final: "Gloria a Satanás".
En alguna entrevista, Jesús Caníbal habló de la sorpresa y gusto que le causó la aparición del disco debut de Wolfmother en 2005, mismo que le sirvió como inspiración para los primeros pasos de su banda. Es precisamente con "El juicio final" donde podemos escuchar un poco de ese sonido vintage de riff fuerte e infeccioso con voces agudas y forzadas que entonan una melodía pegajosa y concisa. Un tétrico órgano se escucha a través de un ritmo tribal, el cual sirve de puente para la rola y recrea la atmósfera perfecta para un solo de guitarra de notas sostenidas que no necesitan velocidad para tener la intensidad suficiente que logre volarnos los sesos.
Con imágenes de Caníbales tocando en el festival Darkcember celebrado en 2015 y organizado por la propia disquera Self Destructo Records y Turbojujend Satanika, Francisco II Suazo realizó el video promocional para "El juicio final". Aquí podemos ver la vibra de la banda en vivo mientras juegos visuales nos deslumbran la vista, acompañamiento perfecto para este knock out al hígado de tan solo dos minutos y medio.
Al final de la primera
década del siglo XXI, la onda revival azotó al mundo con toda su fuerza. Hubo
algunos atisbos antes, mismos que terminaron siendo las semillas de lo que se
convirtió el hard rock en todos lados. De la noche a la mañana, varios grupos
tributos dejaron a un lado los covers para empezar a componer cosas originales
por medio de los cimientos establecidos por bandas como Deep Purple, Black
Sabbath y Led Zeppelin, siendo éstos últimos lo que dejaron una especial
influencia en la costa oeste norteamericana.
Dentro de aquella
primera oleada vintage, una banda se distinguió sobre muchas otras gracias a la
potencia vocal de su frontman y la calidad del power trio con el que alternaba.
Rival Sons era su nombre, un grupo que llamó la atención de los críticos y se
sobrepuso al escrutinio de los fanáticos más recalcitrantes del dirigible de
plomo, logrando un reconocimiento generalizado aunque sin escapar del todo de
la mala sombra de la copia y la falta de originalidad.
Tras un poderoso y
acelerado debut con el Before the fire de
2009, la banda tomaba un segundo aire para sentarse a componer una colección de
temas directos, grabarlos con una mayor producción de estudio y darle una
promoción más fuerte por medio de la presentación de videos. Fue así que Rival
Sons construyó su segunda placa, Pressure
and time, un disco que buscó establecer al grupo como una realidad dentro
del resurgimiento del hard rock nacido directamente del blues electrificado y
el amor desenfrenado.
¿Pero
quién carajos son estos tipos?
Dentro de la escena
musical de Long Beach, Califonia, un incipiente grupo llamado Black Summer
Crush buscaba hacerse de un nombre, pero la salida de su vocalista hizo
replantear a sus integrantes seguir en el difícil camino del rock n´roll. Scott
Holiday, guitarrista de la banda, se dio a la tarea de recomponer a la banda
hasta que por medio de la plataforma MySpace dio con el hombre ideal.
Jay Buchanan tenía su
propia banda con la cual había grabado una placa completa y un EP, pero con la
invitación de Scott Holliday a su proyecto, dejó todo a un lado para crear algo
totalmente nuevo en su carrera. Gracias a la potencia de su voz, la cual se parece
a la de gente como Robert Plant de Led Zeppelin o Paul Rodgers de Free y Bad
Company, la mancuerna Buchanan y Holliday se plantearon hacer una banda que
recuperara el rock directo y sin pretensiones que en algún momento dominó la
escena inglesa a principios de los años setentas, esa que arrasó con la costa
californiana y que dejó una huella muy honda en su música.
Fue así que Buchanan
invitó a unirse al grupo al baterista de sesión Michael Miley, músico de gran
calidad que había tenido la oportunidad de trabajar con gente como Veruca Salt,
además de ser miembro de la banda que acompañaba a Carson Daly en su programa
de televisión. Miley coincidió en la primera banda de Buchanan, quien no dudó
en recomendarlo para la nueva banda.
Finalmente, Miley
contactó con el bajista Robin Everhart, a quien lo había conocido tras coincidir
en un evento de beneficencia para los damnificados del huracán Katrina en casa
del cantante Isaac Hayes.
Con la alineación completa,
el grupo se dio a la tarea de grabar lo que sería su primer disco bajo el
título de Before the fire de manera
independiente, placa que llamó la atención de los críticos por la calidad del
mismo. Sin embargo, muchas voces fueron las que colocaron a Rival Sons en el
ojo del huracán: la cercanía de las composiciones hacia el sonido de Led
Zeppelin, además del parecido de la voz de Buchanan con la de Robert Plant,
llevaron a manchar el trabajo del grupo bajo los calificativos de plagio o
copia textual.
Sin embargo, Rival Sons
no se dejaron amedrentar por las críticas y regresaron a los estudios lo más rápido
posible. El resultado de ello fue la publicación de un EP en octubre de 2010
titulado homónimamente como la banda. Gracias a este trabajo, la disquera
inglesa Earache les ofreció un contrato para la re-edición del EP, además de la
oportunidad de grabar nuevo material de manera profesional.
Fue así que el grupo
regresó a los estudios para crear el Pressure
and time, disco que fue grabado por Pete DiRado y con la producción de Dave
Cobb; quien además de haber trabajado con Rival Sons en las placas anteriores,
en este título co-escribió algunas de las canciones junto con el dúo Buchanan y
Holliday. Asimismo, en esta ocasión se contó con Arlan Shierbaum como músico
invitado para grabar los teclados Wurlitzer y B3 en dos canciones.
Por si fuera poco, para
el arte del disco se contó con el trabajo de Storm Thorgerson, quien fuera
miembro de Hipgnosis en los años setentas con los que realizó las portadas de
gente como Pink Floyd, Led Zeppelin, Black Sabbath, AC-DC, Genesis, Yes y
Emerson, Lake & Palmer; y que ahora con su propia casa de diseño llamada
StormStudios realizara trabajos para Muse, Audioslave, Dream Theater y
Helloween.
Thorgerson nos muestra en
la portada a un hombre bajando unas escaleras con una linterna en la mano visto
desde arriba. El descanso de dichas escaleras sirve de encuentro de otras dos
que vienen de un piso abajo, lugar donde se puede observar una puerta entreabierta
que dirige a un lugar desconocido. Entre las sombras se puede divisar la
silueta de una mujer en ropa interior y un reloj de manecillas. La perspectiva
que nos coloca como observadores esta imagen nos recuerda el Cristo de San Juan
de la Cruz de Salvador Dalí, además de que el juego de imágenes contenidas
dentro de la principal en repetición infinita es un claro tributo a M.C.
Escher.
El
concepto
En una entrevista que
concedió Storm Thorgerson sobre su trabajo para Pressure and time de Rival Sons, decía que él buscaba despertar
intriga en quien escuchara el disco y viera la portada, mostrando así que
cualquier cosa es posible gracias al punto de vista con que nos acerquemos a la
obra. El genio del diseño acertó nuevamente con su concepto y describió bien lo
que el disco deseaba ofrecer: un mundo abierto a la interpretación donde la
presión del tiempo debe ser eliminada para su gozarlo en su plenitud.
El mensaje de la banda
queda así muy claro: no importa que en la obra se refleje claramente las
influencias que le dan origen, lo que interesa es dejar que la música llegue a
cada célula del cuerpo para disfrutarlo sin análisis ni comparación. El trabajo
para lograr esta colección de diez temas fue arduo y largo, pero la satisfacción
por la obra terminada se reflejará en toda aquel que disfrute los acordes que
la conforman y compre una localidad para admirar la calidad de la banda sobre
el escenario.
Sin embargo, es
imposible escuchar el Pressure and time
sin que viajemos a los primeros segundos de 1969 en California, a esos momentos
en que Led Zeppelin sacudió los escenarios del tufo romántico del flower power
con su fuerza de blues electrificado y sexo desenfrenado. Pista a pista del
disco de Rival Sons nos teletransportan a
los hoteles, groupies y carreteras del oeste norteamericano donde el dirigible
de plomo rompió con los ideales hippies para enfrentar a los escuchas con los sentimientos
humanos de goce placentero y ensoñaciones místicas que la acidez psicodélica traía
consigo a punta de guitarrazos y gemidos de vikingos forajidos.
Holiday y Buchanan junto con su maestro, Jimmy Page
La base de hard rock
que se fusiona con el blues americano se respira en cada poro de la placa, pero
en algunos instantes podemos distinguir un poco de rhythm & blues, soul y
folk que alimentaron a la banda más importante de los años setentas, y que al
final de su camino, terminó siendo influencia para la posteridad. Es por ello
que en Pressure and time no sólo escuchamos
a Led Zeppelin, hay The Animals, The Yardbirds y Jeff Beck Group en mezcla
perfecta con Aerosmith, The Black Keys y The Black Crowes.
El disco está lleno de
amor, mucho amor que tiene que ser traspirado. Se habla de sexo, del amor
ideal, de los rompecorazones, del amor prohibido y de la búsqueda por conseguir
más allá de un beso. Paciencia y esfuerzo en contra sentido con la velocidad y
facilidad de la realidad californiana, la contradicción del músico de bar que
ahora se enfrenta a estadios y conciertos multitudinarios, la ironía que
representa la búsqueda del verdadero amor pasando de boca en boca, de cama en
cama. El resultado es agridulce, una mezcla de energía rockanrolera y
melancolía romántica que logran transportarnos al amargo despertar de los
ideales del “amor y paz”. Este es el encuentro con la realidad y el deseo de
regresar a ese mundo de la ilusión donde todo es posible, aquel que podemos
alcanzar gracias al poder de la música.
Canción
por canción
All
over the road: Un cadillac corre sobre la autopista
bajo los rayos ardientes del sol, quemando sus llantas y haciendo lucir a sus
tripulantes. Ellos hacen las reglas porque saben bien lo que tienen que hacer. A
la mitad del camino, el bólido se encuentra con el dulce que sabe apagar los deseos
sexuales. Un brusco viraje y el encuentro será inevitable. Si ella muestra lo
que tiene debajo de su vestido, la velocidad será incontrolable… Energética
melodía de ritmo entre cortado que nos pone sobre la carretera. Con una letra
que juega con el doble sentido sobre sexualidad y automóviles, Rival Sons abre
el disco con una rola prendida llena de juegos de guitarra que traen a la
memoria al primer Led Zeppelin que se enfrentó a la mágica noche de Los Angeles
llena de antros, mujeres y rock n’ roll. Los juegos vocales del final de la
rola se cruzan con un fabuloso solo de guitarra de Holiday, logrando que la
canción explote. En su video
promocional, podemos ver a la banda recorriendo las calles californianas en un
auto descapotado acompañados de bellas mujeres y amplificadores Orange entre
paisajes cósmicos y fuertes explosiones que recuerdan un poco la psicodelia
sesentera. Observar al grupo entre sombras en referencia directa al “Bohemian
rhapsody” de Queen, genera un extraño recuerdo por las raras aventuras sobre un
viejo Pacer de la película “El mundo según Wayne”.
Young
love:
El músico tiene que partir, deja todo lo que tiene para ganar algunos centavos
extra y así alcanzar sus sueños. Su pequeña enamorada no podrá acompañarlo en
su viaje, pero la promesa de dinero, joyas y autos mantendrá la esperanza del
pronto regreso… La guitarra marca un riff rockanrolero salpicado de soul
delicioso, mientras que algunos efectos sonoros y ecos recuerdan algunos
pasajes psicodélicos de Jimmy Page con The Yardbirds y el primer disco con Led
Zeppelin. Sin embargo, la tenue estrofa que sube de fuerza y volumen cuando se
acerca el coro con sus juegos vocales son un tributo directo a Eric Burdon y
The Animals.
Pressure
and time: El hombre pide lo que necesita, ¿acaso es mucho
pedir? Ha trabajado arduamente y el
hambre ha dominado su orgullo. Bajo presión y tiempos excesivos, la actividad
ha sido extenuante, pero sólo exige lo justo. Es por eso que al Dios que descansó
al séptimo día tras la creación, le pide que no lo olvide y que lo saque de
esta avalancha del “nada es suficiente”… La batería marca un ritmo salvaje,
otorgándole soporte a una figura de guitarra y bajo exacta y cortante como
navaja. Aprovechando los espacios que permiten los instrumentos, podemos
escuchar los reclamoss de Jay Buchanan por reposo tras largas jornadas
laborales. El riff de la rola nace directamente de canciones como “Out of the
tiles” o “The wanton song” de Led Zeppelin. Con “Pressure and time” podemos ver
la calidad de cada integrante de Rival Sons y su influencia zeppelinana: Michael
Miley y su energía en la batería se acerca mucho al estilo de John Bonham, los geniales
juegos en el bajo de Robin Everhart la forma única de John Paul Jones mientras se escucha el coro,
uno de los escasos solos de guitarra de Scott Holiday en el disco y que, irónicamente,
están lejos de las figuras y velocidad de Jimmy Page, y la potencia vocal de
Jay Buchanan que busca acercarse a un joven Robert Plant. El video de la
canción muestra a la banda tocando con todo su equipo de sonido mientras los
escenarios cambian a cada golpe de la batería: el desierto, una escuela, una
fábrica, un auditorio, una cárcel, una cancha de básquetbol, un jardín… todo en
completo abandono, sólo vemos a Rival Sons y su energía interpretativa.
Only
one: La melancolía llega con la noche. El artista tiene
su trabajo, pero su mujer tiene sus necesidades. Él deseo conseguir sus sueños,
pero también sabe que ella es el amor de su vida. Cuando los momentos son difíciles
sólo debe cerrar los ojos y ahí estará, pero el camino de regreso a casa será largo…
Esta es la primera pausa del Pressure and
time, una dulce balada que habla sobre el debate entre seguir los sueños y
las metas o quedarse en casa con el verdadero amor. Los teclados de Arlan
Shierbaum recrean una atmósfera rhythm & blues que embelesa la melodía,
logrando colocarnos en la encrucijada que se narra. Forzando la comparación de
los Rival Sons con Led Zeppelin, “Only one” sería el “Thank you” del Led Zeppelin II, guardando su debida
distancia.
Get
mine: El artista duerme con una pistola bajo la almohada.
Requiere mucho dinero, pero sabe muy bien la cuenta que tiene que pagar por
ello. Su problema es encontrar la manera de obtener lo que quiere, todo aquello
que desea… Guitarras fuzz atascan las bocinas en una melodía movida llena de
hard pop sesentero. Rola ideal para mostrar la calidad de Scott Holiday como
guitarrista, pero que quizá se queda a medio camino de lograrlo con plenitud.
Burn
down Los Angeles: Vengo de las montañas de donde bajan
los ríos, de donde el verano corta los caminos. Vengo con la rabia de mis
sueños rotos para reclamar lo que es mío. Vengo a quemar a Los Ángeles… Los
tambores marcan una rápida marcha, una donde se escuchan los pasos acercándose
sobre la ciudad del pecado. La guitarra resbala notas a través de su slide
atravesando todo lo que se le pone en el camino. Rola furiosa de golpe
sostenido y de claras intenciones.
Save
me:
Todos necesitan a alguien a su lado, pero el músico mira a sus costados y no
encuentra a nadie, todos sus amigos le han abandonado. ¿Quién vendrá a salvarlo?
El río es profundo, el agua es helada y el sol quema los ojos, pero aún así
mantiene la promesa intacta y seguirá peleando hasta hacer realidad sus sueños…
Las guitarras rugen en una mezcla de clamor y furia. La batería no para de
golpear el tiempo mientras la voz de Jay Buchanan vomita frase tras frase como
lo hacía Robert Plant cuando el blues electrificado era el caballo de batalla
favorito de Led Zeppelin. El sonido de las guitarras de Holiday nos llevan
dentro del gran repertorio de Jimmy Page, desde el “How many more times” del Led Zeppelin I hasta el “Nobody’s fault
but mine” del Physsical Graffity.
Gypsy
heart: La vida del roquero puede ser comparada con la del
gitano. De lugar en lugar, de escenario en escenario, el corazón del artista no
encuentra razones para echar raíces. El sol anuncia un nuevo día, es momento de
emprender el viaje de nuevo… Notas resbaladas sobre el mástil en metáfora de
faldas gitanas agitadas por el viento y el baile. Guitarra muy eléctrica, muy
energética, muy Page. Sin duda alguna, “Gypsy heart” es la canción más Zeppelin
de todo el Pressure and time gracias
a las guitarras que se pierden en el eco de su slide, gracias a los gemidos de
Buchanan a la Robert Plant y gracias al hard blues de ritmo entre cortado y
notas descendentes.
White
noise: Este es el mensaje que presenta la pantalla de
televisión, aquel que cambia a los individuos hasta hacerlos inferiores e
incompletos. Este es el mensaje que se escucha tras el llamado del teléfono
celular, aquel que mata poco a poco con su energía y que nos recuerda que jamás
estaremos solos. Este es el ruido blanco, auqel que envenena a todos… Un intenso y monótono juego de notas
graves de bajo eléctrico hipnotiza al escucha mientras la batería lo acompaña
con fuertes golpes a los platillos hasta la estridencia. El escándalo que sirve
de base melódica a la canción trae a la memoria el recuerdo “Tomorrow never
knows” de The Beatles, aquel primer intento ácido que hizo el cuarteto de
Liverpool en su Revolver. La línea
melódica que canta la guitarra junto con la voz terminan siendo un lamento
místico que intenta escapar del ruido que lo abarca todo. Sin embargo, la
guitarra sobresale del muro de sonido por medio de golpes eléctricos, ecos y
efectos de fuzz y pedal wah, un tributo del Jimmy Page psicodélico de su época con
The Yardbirds.
Face
of light: Nuevamente la melancolía se postra sobre el
artista en esta noche. Ha gastado su tiempo en la arena esperando que su barco llegue,
sin saber ya ni quién es. Si logra pasar de esta dura noche, el amanecer le
traerá la respuesta que necesita. Por el momento sólo queda aferrase al rostro
lleno de luz del recuerdo, del amor, del pasado. Este es el instante de dejar
atrás lo errores y buscar lo verdadero… Segunda balada del Pressure and time, una rola electro-acústica de tintes folks y de reminiscencias
al Led Zeppelin III. La melodía va
subiendo de intensidad hasta que los instrumentos explotan junto la ansiedad relatada
en la letra, teniendo en los teclados un perfecto halo de magia. El sabor pop
refresca la canción, aunque la voz tan cercana a Robert Plant y la guitarra eléctrica contrapunteando la
armonía nos regresa en el tiempo hasta los años setentas. Observar a los Rival
Sons tocando “Face of light” en un paisaje campirano y frío, el ambiente folk
de la rola se hace más patente.
Aquí están los escasos treinta minutos del Pressure and time de Rival Sons, un disco que logró cimentar el sonido de la banda para encaminarlo como una de las propuestas vintage más sólidas en los Estados Unidos. Para la re-edición del disco, Earache adjuntó tres bonus track con la intención de alargar la duración de la placa; rolas que ya habían sido presentadas anteriormente en su EP: "Torture", "Soul" y "Sleepwalker". El tiempo ha pasado, el grupo ha lanzado dos discos más, ha formado parte de carteles en grandes festivales y han tenido cambios en su alineación; pero el gusto por recuperar aquel blues eléctrico al estilo Led Zeppelin no ha decaído, situación que para los que amamos este tipo de música deberíamos agradecer a este tipo de bandas.