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viernes, 25 de septiembre de 2015

“Universevil” de Maligno: la maldad del doom mexicano


Una imagen blanca sobre un fondo negro nos hace llamar la atención. Le damos la oportunidad de revisión a esta portada y encontramos una dualidad en un dibujo que contiene íconos de antiguos dioses prehispánicos entrelazados con símbolos de nuestra época. Como encabezado leemos Maligno y nos viene al recuerdo aquella banda mexicana que entrelazaba el doom setentero con el hard rock y el metal del siglo XXI. A los pies de la imagen encontramos el título de la placa: Universevil.

Vida y muerte se enfrentan en una lucha sin fin, pero es la maldad la que comienza a imponer sus condiciones sobre una difícil y mágica realidad. Nacemos para morir, pasamos de un mundo a otro y el ahora es sólo un instante doloroso de lucha contra el universo y contra nosotros mismos. Un recién nacido está de un lado mientras del otro observamos un hombre trajeado moderno tomado por el cuello. Tláloc se encuentra unido a Mictlantecuhtli mientras son rodeados por dos soles, un demonio con un elixir en la mano y una mágica mujer de fuego.

La mitología azteca sirve de pretexto para acercar el enigmático mundo de la muerte y la obscuridad al hard rock hecho en México. Fue con estas ideas con las que Maligno comenzó a trabajar en su segundo disco con la intención de consolidar su sonido  y establecer un concepto que diera unidad a su placa. Así fue como en septiembre de 2008 publicaron su Universevil, una grabación que logró establecer a esta banda de Monterrey como la más importante del género en este país y que permitió que otras latitudes voltearan la mirada a lo que se podía hacer en el pueblo heredero de Quetzalcóatl y Huitzilopochtli.

Guitarras llenas de riffs surgidos desde las obscuras aguas del Black Sabbath setentero en una mezcla con los huracanes metaleros de los años noventas. Una voz que dentro de su pago de tributo a Ozzy Osbourne, logra en ciertos momentos desprenderse hasta alcanzar su identidad propia. Esta es una banda que estaba construyendo su nicho en la historia musical de México dentro de un género olvidado, despreciado y en plena búsqueda de reconciliación con su pasado y un nuevo futuro.


¿Pero quién carajos son estos tipos?

En el año de 2004 se organizó la ciudad de Monterrey, Nuevo León una pequeña presentación para hacer un tributo a Black Sabbath, banda con gran arraigo en México. Tal fue el poder de las presentaciones y la respuesta del público que los miembros de dicho tributo decidieron formalizar el proyecto, lo que los llevó naturalmente a la composición de sus propios temas. Ello los llevó a convertirse en la banda abridora de gente como Metallica, Guns n’ Roses, Fear Factory y Mastodon. Durante ese camino que sentó las bases de la banda, su sonido fue madurando hasta llegar a hacer uno propio a partir de las enseñanzas de Sabbath. Fue precisamente de esto de donde salió el nombre del grupo: Maligno.

Del conjunto de músicos que participaron en tal tributo, cinco de ellos se establecieron en el concepto y crearon la banda. Del primero que tendríamos que hablar sería de Andrés Saénz, quien tomó la iniciativa de hacer la banda y poner su estudio para trabajar el lo que sería el primer disco de Maligno. La precisión en su forma de tocar la batería quedó demostrada al mutar el estilo que tenía con Genitallica (banda con la que se dio a conocer y con la que obtuvo los recursos suficientes para montar La Nave, su estudio de grabación) para transformarlo en un proyecto más serio en el concepto y de mayor calidad en la interpretación.


En el bajo se encuentra Marco Gil, un joven con experiencia en el mundo metalero de México tras forma parte de la banda de death y black Toxodeth. Sus figuras en las cuatro cuerdas buscan respetar el estilo de Gezeer Butler, pero al introducir diferentes efectos especiales en su sonido, podemos escuchar cosas cercanas al stoner.


Las guitarras rítmicas están a cargo de Zef Vega, un tipo con una cercanía en su imagen a Dimebag Darrell de Pantera y que sin duda su aspecto es lo más cercano al cliché de lo que “debe” ser un metalero. Sus bases rítmicas dan soporte a la banda y sobre ellas es donde Maligno se desarrolla.


Las líneas melódicas fluyen a través de una Gibson Les Paul en los dedos de Iván Tamez, guitarrista principal de Maligno. Su experiencia se generó por medio de diversas bandas en las cuales participó, pero con las que no tuvo mucho éxito: Acarnienses, Mamíferos Habituales, Reaktor, Warning y Gigur. Su estilo está basado en las enseñanzas de Tony Iommi, pero podemos detectar ciertos pincelazos de Jimmy Page, Ritchie Blackmore, Frank Zappa o Robert Fripp.   


Finalmente, para cerrar el círculo, tenemos a Luis Barjau en las vocales, un tipo que por medio de imitar el estilo vocal y melódico de Ozzy Osbourne, lograr encajar en el sonido de la banda. Sin embargo, si ponemos un poco de atención, podemos encontrar otros colores que permiten a Barjau despegarse de su mentor y permitirle a Maligno una identidad propia.


Tras la grabación de su primer disco en 2006 a través de sus propios medios y la difusión por medio de Asenath Records, Maligno jaló los reflectores a su propuesta. Las presentaciones se fueron volviendo habituales y la gente los fue reconociendo en su calidad musical y compositiva. Una vez terminada la promoción de su álbum debut, la banda se encerró  nuevamente en los estudios de Saénz para trabajar con su segunda placa, la cual fue masterizada  en los West West Side Music de Nueva York por Alan Douches, quien ha trabajo con gente del calibre de Cannibal Corpse, Mastodon, Death, In Solute y Black Tusk. 

Por si fuera poco, el Universevil cuenta con una portada hecha por Gary Rosas, vocalista de la banda texana de sludge y doom Mala Suerte. En ella podemos ver las animaciones de los distintos personajes que se mencionan durante el disco: la bruja roja, el demonio, el hombre del traje obscuro, los dioses antiguos de piedra y la muerte representada con un cráneo.


El concepto

Después de su disco debut publicado a finales de 2006, Maligno se concentró a depurar su concepto musical y a trabajar fuertemente con su sonido. A pesar de los excelentes resultados que tuvo Maligno con el público y con la prensa, la banda buscaba definir más su propuesta, con la intención de dar el golpe maestro.

Universevil es una placa lleva de rock pesado que por medio de su sabido gusto por Black Sabbath, logra un despegue hacia nuevos horizontes cercanos al metal de los años noventas. Más arriesgado que su disco anterior, las líricas versan sobre la maldad que ha reinado en la realidad desde épocas antiquísimas. A donde se coloque la mirada, se puede ver ese manto obscuro que es la maldad postrado sobre la vida, la naturaleza y el hombre. Maligno lo rescata y lo relata por medio de historias propias y otras ya contadas por nuestros ancestros, llevándonos a un universo de lucha, sacrificio y horror que nos identifica como seres para la muerte.


Este disco no sólo rescata la ideología llena de conflictos y contradicciones del mexicano, sino que lo hace a través de la música que ha logrado calar hondo en su gusto, pero que muchas veces es negada o hecho menos debido al sentimiento de “traición” por lo nacional. Con líricas en inglés y la búsqueda de la recuperación de los sonidos análogos en su producción, Maligno hace una obra redonda que retoma ese gusto por el doom setentero que encuentra en la idiosincrasia del mexicano una fuente excelente de temas qué explotar.

La música que se escucha en todo el disco es “tenebrosa” (como ellos mismos la han calificado), lo que logra un gancho inmediato con los que buscan a aquellas bandas que tocan rock fuerte con sabor vintage. Esto motivó que el disco fue muy bien recibido no sólo en México, sino en otras partes de America Latina (sobre todo Argentina) y en otras latitudes como Europa y Estados Unidos.


Canción por canción

The red witch: Olvidada en el tiempo, las profecías las recuerdan. La sangre de cientos de bastardos es lo que ha derramado esta batalla por el fin. La bruja roja ha regresado desde el fuego eterno para encontrar su venganza… Un pequeño remate da pie a que un riff de guitarras nos abrace sin remedio. Unas pequeñas figuras en bending sobre las cuerdas nos quieren hablar de dolor, las cuales son interrumpidas por una metalera melodía que nos hace saber de qué viene el disco. Inesperadamente, las distorsiones cambian hacia un sonido trash que no puede evitar que movamos la cabeza.


Two suns: Las sombras caen poco a poco sobre las montañas sagradas. La ilusión mata la mente mientras la mente se pierde. El sol se sumerge en una obscuridad momentánea que ciega las miradas hasta que, finalmente, de sus entrañas nace uno nuevo…Una ligera guitarra con delay repta sigilosamente sobre el piso como si se tratara de una obscura sombra. Los instrumentos se suman uno a uno hasta que explotan al unísono en un riff totalmente “sabbath”. El solo de guitarra encuentra su lugar, pero termina cediendo su espacio a un atascado bajo en wah que nos adentra al misterioso eclipse que nos relata la letra.

Waits is to fall: varias voces rondan en el interior en búsqueda de una respuesta. Se vuelve la mirada hacia atrás y sólo se observa desgracia. Viviendo a la espera de un poco de suerte, sin embargo, cualquiera espera es en vano…Una figura lenta de notas arrastradas como cadenas amarradas a los pies nos recuerda la melodía y el sonido de “Electric funeral” del Paranoid de Black Sabbath. Luego de pagar tributo con esa introducción, la rola abre paso a un salvaje ritmo fortalecido por la voz de Barjau en pleno homenaje a Ozzy Osbourne y excelentes arreglos de la guitarra de Tamez para redondear la obra. Al término de la canción, los efectos sonoros sobre las voces nos hacen perder el suelo en un abismo sin fondo.


Dirty black suit: La lucha por el poder puede ser cruel. La ambición conlleva destrucción y muerte. Los corazones miserables se creen los reyes con sus sucios trajes obscuros. En los círculos del poder piensan que ellos tienen el control, pero no es así… Como si fuera un túnel en el tiempo, esta rola retrasa los relojes hasta la época del hard rock de principios de los setentas. Una guitarra slide de sabor blusero en combinación con otra en distorsión a la Tony Iommi, hacen que esta canción se convierta en una joya para los amantes de los sonidos vintage. Mágicamente, la rola se transforma en un agitado trash metal donde podemos presenciar la calidad de Andrés Sáenz en la batería y una voz más “ruda” de Barjau. Hacia el final de la melodía se puede escuchar un cortante solo de armónica muy a la Robert Plant que termina coronando el viaje.

Astral bachanalia: La mirada se dirige al cielo para admirar el espectáculo: una bacanal astral. Sin inicio y sin final, el universo muestra sus respuestas mientras los planetas colisionan entre sí. Ante un Abraxas totalmente borracho en el éxtasis del cielo, sólo nos queda hacer un tributo al sol… Melodía de ritmo lento pero de gran fuerza y equilibrio entre sus guitarras distorsionadas y llenas de pedal wah. Rola muy hard rock, muy vintage y de innegable sabor a Sabbath. El teclado de la parte media juega con el misterioso espectáculo que estamos presenciando en el cielo. Hacia el final de la canción, escuchamos una ligera y mágica improvisación que nos permite viajar al propio espacio sideral.

Son of Tlalocan: esta es la ofrenda que ofrecen los hijos de Tlaloc. Sacrificando sus vidas y ofreciendo sus almas, se entregan al poder de su dios en búsqueda de perdón y de un espacio en su lugar en el universo. Un tributo al dios de piedra para obtener rayos, tormentas y terremotos que alimenten la tierra…  Las guitarras entonan una salvaje melodía como si danzaran en honor a los dioses. El solo de guitarra logra despegar de la tierra para el encuentro con el tributo perfecto. El ritmo baja hasta convertirse en un doom reptante lleno de misterio y maldad, como si se encontrara empantanado en aguas estancadas. Un delicioso bajo cambia la melodía y nuevamente comienza la danza, convirtiéndola en un acto eterno.

Golden demons: Tratamos de observar a través de la tormenta de mentiras que cae. Los grandes demonios dorados nos traen miedo y confusión. La pelea ha comenzado y sólo queda evolucionar, cambiar nuestro estado mental y levantarse nuevamente para encontrar la verdad… El viento se deja escuchar y dentro de su fría sensación una tenebrosa melodía suelta sus primeras notas. La distorsión entra y sentimos su poder mientras escuchamos una letra que habla sobre la batalla entre la razón y la confusión. La voz de Barjau no puede negar su intento por calcar a la de Ozzy Osbourne. La parte media nos arranca de nuestros cimientos para permitirnos oír la capacidad de los integrantes de Maligno como grandes músicos: un bajo que juega con notas fluctuantes en wah, una guitarra fuerte que sirve para llevar la melodía, una batería que emula los ritmos tribales y un solo espectacular lleno de personalidad propia.

Killing sunshine: este es el pueblo del sol y este es su canto de contradicción y confusión interna. Entre viejos dioses de piedra y un libro sagrado que habla de destrucción para encontrar nuevos tiempos. La lluvia ácida cae sobre las almas y observamos como la madre tierra ha sido herida. La sangre corre bajo un brillo de sol asesino que poco a poco muere también. Este es el momento en que la obscuridad y sus pesadillas toman su revancha… Las graves guitarras derrochan su maldad sobre un juego rítmico de bajo y batería que cortan los tiempos. La música privilegia la lírica, lo que provoca que se pierda la unidad en la canción. Para contrarrestar ello, podemos escuchar un genial puente musical que un poderoso bajo provoca, permitiendo que el resto del grupo descargue las baterías.

Impossible: Navegando en el océano de la decepción, solo podemos ver que no hay redención ni mañana. La fuerza de la furia se siente con todo su peso y caemos en consciencia de lo imposible… Rompiendo totalmente el plano de la placa, “Impossible” comienza con un ritmo ligero y juguetón que cambia un poco al pisar el pedal de Metal Zone y encontrar refugio en el seno materno de Black Sabbath. El solo de guitarra termina en un suave canto sobre guitarras fuertes, lo que logra transportarnos a la atmósfera de contradicción que busca la rola.

Bloodworld: El mundo sangriento se postra ante nuestros ojos. No se requiere de profetas porque sabemos lo que está por ocurrir. Los sentimientos se materializan y sólo queda el temor por dentro…Como una cuerda que se rompe poco a poco, los instrumentos entran sobre la melodía hasta tomarnos de la mano a un lúgubre sendero de obscuridad y dolor. Hard rock de sabor doom setentero que logra transportarnos al mundo que nos narra la lírica. La parte media de la rola se convierte en un recuerdo por las bandas metaleras de los noventas gracias a su gran solo de guitarra. Las guitarras se transforman en un sonido stoner que nos sacude y nos dejan frente a una terrible visión. Finalmente, una guitarras acústicas se abren paso ante la niebla y el remanso de una marea nos muestra una ligera luz al final del túnel.


 Este es el Universevil, un poderoso disco que resultó extraño para un país que había dejado a lado su gusto porque el rock fuerte y que siempre le ha tenido miedo a la creación propia. Arriésguense y entren a este universo de maldad de Maligno…


miércoles, 23 de septiembre de 2015

Mexicola de Queens of the Stone Age: la mirada de Josh Homme desde el otro lado de la frontera


Cuenta la leyenda que durante la grabación de uno de los discos de los míticos Kyuss, su productor Chris Goss (quien fuera guitarrista y vocalista de Masters of Reality) les dijo a los integrantes del grupo en son de broma que "se estaban escuchando como unas reinas de la edad de piedra", debido a la falta de fuerza en la interpretación a pesar del sonido que estaban generando. Al desintegrase Kyuss en 1995, su guitarrista Josh Homme decidió hacer un nuevo proyecto tras haber formado parte de los Screeming Trees de Mark Lanegan durante su última gira. La banda se hacía llamar Gamma Ray, pero al hacer referencia directa con la banda de power metal del ex-guitarrista de Helloween (Kai Hansen), Homme recordó la anécdota vivida con Goss, y la utilizó para bautizar a su grupo.

¿Por qué decidió Homme nombrar como Queens of the Stone Age a nueva banda? La respuesta es sencilla. En un intento por desmarcarse de todo lo que significaba Kyuss, el guitarrista decidió modificar el bloque unísono y agresivo de dicha banda para hacer un sonido distorsionado pero con gran definición e identificación de cada uno de los instrumentos, además de orientar los riffs de su guitarra hacia un hard rock pegajoso. Al contrario de la voz árida y monótona de John García, Homme tomaría las vocales para construir con melodías directas y variadas con juegos de coros que lograran mayor intensidad en las canciones. Los tiempos se recortaban y la improvisación ácida de Kyuss se quedaría sólo en las presentaciones en vivo. De esta manera, al suavizar el sonido desértico que tuvo su banda anterior, Josh Homme había creado un grupo que realmente sonara como unas reinas de la edad de piedra.


Tras reclutar a varios músicos y grabar un EP, Josh Homme decidió meterse de lleno a los estudios de grabación de los Studio Monkey de Palm Springs, California para aterrizar su concepto en un disco de larga duración. Para mantener la fuerza sonora de Kyuss, el guitarrista convenció al último baterista de dicha banda a que se uniera a su proyecto. Alfredo Hernández logró plasmar la energía y la salvaje precisión que buscaba Homme, estableciendo las bases para sus nuevos riffs de guitarra. Bajo el seudónimo de Carlo Von Sexron, el propio Homme grabaría los teclados y los bajeos para todas las canciones. De esta manera, para septiembre de 1998 se publicó el Queens of the Stone Age con su sugerente portada; un disco con la ingeniería de sonido hecha por Hutch y con la mezcla de Joe Barresi. 


En las posteriores re-ediciones de la placa, en su contraportada podíamos observar a un tercer integrante del grupo: Nick Olivieri. El errático músico formó parte de Kyuss como bajista de la banda, así que una vez establecido el nuevo concepto musical de Josh Homme, éste le llamó por teléfono a su viejo compañero para integrarse al proyecto. Olivieri se incorporó felizmente a Queens y de manera inmediata, convirtiéndose en el bajista del grupo de manera oficial para la gira promocional del disco. Tal fue la respuesta  de Nick ante la oferta de Homme, que éste tuvo el acierto de poner el mensaje telefónico con la aceptación de Olivieri al término de "I was a teenage hand model", última canción del disco debut. Por si fuera poco, este disco logró abrir las puertas a Homme al reconocimiento público, al grado que esta placa es la única de la discografía de la banda que está considerada dentro de la prestigiada lista "1001 albums you must hear before you die".


Dentro de las canciones incluídas en el Queens of the Stone Age, hay una que guarda la innegable influencia de Kyuss en el nuevo grupo de Homme. "Mexicola" es una rola que retoma uno de los temas favoritos de la banda anterior del guitarrista y que derivó a la concepción de un género musical: el desierto. Los paisajes áridos y el sol cayendo a plomo crean imágenes fantasiosas parecidas a las que inducen las drogas ácidas, ensoñaciones pesadas que mezclan deseos y pesadillas en un mismo momento. Josh Homme alarga su vista más allá de la frontera y encuentra en México un espacio nuevo pero que mantiene el mismo ambiente desértico y mágico para su imaginación.

Un poderoso bajeo inunda las bocinas en una misteriosa figura hasta que llegan las guitarras para romper el ritmo con unos marcados "bendings", los cuales se convertirían en la marca identificable de Queens of the Stone Age. Sin aviso, la melodía cambia drásticamente a una melodía muy rítmica que hace mancuerna perfecta con la voz de Homme. Llegado el coro de la canción, una seca voz invita a seguir adelante a pesar de las extrañas imágenes que nos provoca el calor asfixiante del desierto. Poco a poco la rola nos va hipnotizando a través de un definido solo de guitarra que termina acompañando el bloque sonoro final que sacude todo a su alrededor.


"Y todo lo que ella dijo fue verdad..." versa la letra. El sol ofrece sus manos llenas de oro y en sus ojos de terciopelo se observa a México. Nacidos para morir, sorprende que las armas no nos estén apuntando todavía. Esta es la misma vieja canción sonando nuevamente, esa que nos habla de un mundo lleno de mierda que arde rápidamente como gasolina. Todos la odian, porque saben que nos dice la verdad. Una extraña bebida de cola ha entrado a nuestro cuerpo y, en lugar de mitigar la sed que nos ha provocado el desierto, nos arrastra a un abismo de imágenes al cual sólo queda dejarse caer.

Durante el año 2007, Queens of the Stone Age decidió lanzar a "Mexicola" como sencillo descargable desde ITunes para aquellos que compraron un boleto para sus conciertos a través de TicketMaster. No fue sino hasta el 13 de octubre de 2013 cuando tuvimos la suerte de escuchar por primera vez en vivo en México a la banda de Josh Homme, donde esta rolota tronó en las bocinas como homenaje a este país dentro de su participación en el Corona Capital; hecho que emocionó a los fanáticos presentes por lo que significa esta canción dentro de la historia de la banda y lo que es México en el imaginario de los californianos.


viernes, 18 de septiembre de 2015

"Going to Mexico" de Motörhead o cómo Lemmy intenta escapar de la justicia


Dice una canción mexicana que "el tiempo pasa..." y poco a poco a cimbrado a aquellos íconos que observábamos como indestructibles e imperecederos. La edad ha alcanzado a Lemmy Kilmister, aunque él se resiste a dejarse atrapar.   En las últimas semanas nos hemos enterado de su mala salud, al grado que tuvo que suspender su concierto en Austin, Texas luego de tocar tres rolas, en el marco de la gira de promoción de su último disco, Bad Magic.

A nuestra mente llega el recuerdo que nos pegó Lemmy en 2013 cuando cancelo algunas presentaciones de su placa anterior, Aftershock, la cual se había grabado tras los problemas cardiovasculares que obligaron a insertarle un dispositivo al bajista y cantante, sumados a su diabetes tipo dos. Aún así, Motörhead está vivo y sigue descargando su rock n' roll hasta que este monstruo del rock no pueda levantarse de su cama.


Precisamente de su disco Aftershock, el número 21 de su discografía, rescataremos el día de hoy una rola fuerte, potente y de gran ritmo que recuerda a  aquellas hechas en las épocas del Overkill o el Ace of Spades. Tras muchos años en la alineación de Motörhead, Phil "Wizzo" Campbell y Mikkey Dee se han convertido en los aliados ideales para los conceptos musicales de Lemmy: grandes solos de guitarra sobre una imponente fuerza en los tambores. 

Bajo la producción de Cameron Webb y grabado en los estudios NGR de North Hollywood, el Aftershock nos regala "Going to Mexico", una rola de ritmo acelerado con sabor a carretera y a escape. A pesar de la cercanía con el nombre de una rola del 1916, esta canción versa sobre otro de los clichés que tienen en el extranjero sobre México: cuando se comete un delito al norte del río Bravo, para huir de la justicia sólo es necesario cruzar la frontera y perderse en una tierra salvaje y sin ley.

Como si tratara de un caballo desbocado o un tren descarrilado se tratara, los instrumentos corren en una salvaje estampida hacia la anhelada frontera que les signifique la salvación y la posibilidad de mantener la cabeza unida al resto del cuerpo. El clásico bajo Rickenbacker establece la melodía  dentro del sonido clásico de Motörhead mientras un espectacular y gemido solo de guitarra de Wizoo explota sobre una remarcada batería de sorprendente juego de tarola y platillos. La ronca voz de Lemmy nos narra sobre el deseo de escape y nos hace recordar a ese viejo corsario de tantas batallas que se niega a morir.

Más allá de la idea creada desde las películas western norteamericanas, México se ha ganado ha pulso ese imaginario sobre un paraíso sin reglas donde el gringo puede disfrutar su motín y obtener olvido por sus fechorías hechas al otro lado del río Grande. Y como alma que lleva el diablo (según reza el dicho mexicano), los maleantes se dirigen al sur en búsqueda de libertad y de un lugar donde los pecados sean guardados en el fondo de un cajón... y precisamente no en uno de madera. 


Aquí está la razón para rescatar esta rola del largo cancionero de Motörhead: Lemmy nos narra el intento por escapar de un pasado lleno de pecados y aplazar el mayor tiempo posible el día de la irremediable muerte. Poco a poco está llegando el legendario músico al instante donde rendirá cuentas, pero hoy todavía no. El diablo todavía está de su lado y le da la oportunidad de seguir incendiando nuestra mente como si de un viejo bandolero se tratara. 



lunes, 14 de septiembre de 2015

Bar de Monjas: el término medio entre el stoner y el fuzz


En los últimos dos años, poco a poco se ha ido conformado una escena musical en la Ciudad de México alrededor del rock denso, ácido y distorsionado como respuesta a las bandas que han orientado sus conceptos hacia la electrónica, los sampleos y los sintetizadores. Desde hace unos meses podemos encontrar carteles pegados en las calles de la capital con los nombres de grupos como Terror Cósmico, Apocalipsis, Vinuum Sabbathi o Tormentas. Dentro de este colectivo que comienza a ganar terreno, una de las bandas que lleva el estandarte al frente de la movida es Bar de Monjas.

Con la intención de hacer un grupo que se "dedicara a hacer ruido y no más que éso", Bar de Monjas es un grupo que trabaja con la distorsión para crear rolas y provocar un fuerte viaje melódico del cual es difícil poder bajar. Con algunas ideas y estructuras, un riff establecido e improvisación sobre él, el grupo crea canciones que les permite explotar el ruido como medio de comunicación. Las líricas quedan en segundo plano, las cuales sólo son palabras ligadas sin un peso específico.


La banda nace de la inquietud de Fausto Rivera de hacer una banda con los restos del grupo de su hermano que acababa de desintegrarse. De esta manera, el baterista Gerardo Arias comenzó a trabajar con Fausto en el bajo sobre los gustos musicales en los que ambos coincidían: Queens of the Stone Age, Fu Manchu y bandas grunge como Mudhoney.  Al encontrar que dichas influencias tenían como punto de encuentro el uso del efecto fuzz, dejaron a un lado el bajo y el dúo comenzó a trabajar con este sonido a través de la guitarra.

Con un nombre surgido de una película de los noventas llamada "Sister's act", este par de músicos encontraron una idea contradictoria  que generara sorpresa al igual que ver una banda que sólo contara con un guitarrista y un baterista en el escenario pero que lograran un gran sonido. Catalogándose así mismos como "fuzz-rock", Bar de Monjas trabajó con su ruido hasta llegar a construir su concepto. Una poderosa batería y una guitarra Gibson Les Paul atascada de fuzz y BigMuff  amplificada a través de Ampeg, Orange y Marshall, el dúo armó una colección de rolas hasta que en septiembre de 2014 lograron meterse durante un fin de semana en el Vesubio 34 para grabar su primer disco: In fuzz we trust.


Con los ochos temas de su primer placa y bajo la producción de Miguel Fraino, guitarrista de Cardiel, Bar de Brujas se lanzó a su promoción por todo el país, con la intención de mostrar su proyecto a la gente, abrirse paso dentro de la reducida escena rockera de México y hacer lo que más les gusta. Rolas pesadas y lentas en conjunción con otras rápidas y potentes,  In fuzz we trust nos lleva por un ácido paseo sonoro que mueve la tierra bajo nuestros pies y nos demuestra que también en este país se puede hacer esta música.

De dicho disco extraemos la rola que lo concluye "Término medio", una melodía basada en el riff de guitarra y las posibilidades del fuzz (obvia marca de la casa). Tras un poderoso ritmo que se mantiene de forma monótona, los cambios de tiempo se suscitan para sacudirnos y demostrarnos los colores que maneja Bar de Monjas. Dentro de lo que es necesario resaltar de esta rola es la fuerza en la batería de Gerardo, quien nos demuestra su capacidad. La guitarra de Fausto nos hipnotiza con su ritmo, hasta que cerca del final explota de manera frenética e irremediablemente perdemos el sentido en en ella. 



Bar de Monjas es una banda independiente que esta logrando romper cadenas con la intención de llevar su ruido a  la gente que gusta de ello, abriendo espacios para los grupos de la escenas emergente de la Ciudad de México y llevando la potencia del fuzz al interior del país, que al contrario de lo que se pudiera esperar, tiene los oídos más abiertos hacia estos sonidos. 



viernes, 11 de septiembre de 2015

“Viviendo la pesadilla” de Ladymen: ni un demonio que nos pueda salvar


El inicio de una banda siempre será difícil, duro e incierto. El rock puede ser una forma de vida, pero ella requiere esfuerzo, tenacidad y paciencia. Si a esto le sumamos que si naces en un pequeño poblado del interior de un país con pocos espacios para mostrar tu proyecto, es todavía más difícil. Sin embargo, existe gente que ha picado piedra para alcanzar su meta sin perder el piso y mantener la idea que originó todo: “hacer lo que más te gusta”. Entre ellos podemos encontrar a Ladymen.

Salidos de un pequeño poblado del estado de Jalisco, en México, este quinteto de jóvenes tuvieron la inquietud de hacer una banda con la intención de tocar y divertirse, para hacer lo que nadie hacía por sus rumbos y para expresar lo que no podían hacer de otra forma. Tras un pesado camino y arduo trabajo, el grupo logró llamar la atención gracias a su sonido y su actitud hasta que a mediados de 2014 pudieron publicar su primer disco.

En sus propias palabras, Ladymen se conceptualizan como “un grito salido directamente del callejón de la conciencia que busca atrapar al oyente y envolverlo en una atmósfera de persecución, balazos y redención demoníaca”.

Viviendo la pesadilla es un disco honesto, directo y sincero. Habla de lo que pasa por la mente de una juventud rodeada de problemas, confusiones, aventuras y muerte. Gracias a ello, no es de sorprender el sonido fuerte y rasposo de los instrumentos además de dura voz que clama por su atormentada vida de pecados y desventuras. Las almas descarriadas encuentran eco en las melodías de Ladymen y dejan a la deriva los arrepentimientos. En pocas palabras, este disco es el soundtrack ideal para aceptar la vida tal cual es y esperar sin remedio su final.

¿Pero quién carajos son estos tipos?

Lagos de Moreno, Jalisco es una población donde los preceptos de la religión católica establecen la forma de vida de sus habitantes. Las zonas montañosas que la rodean se llenan de cactáceas que poco a poco se van convirtiendo en frondosos árboles conforme se acercan al valle donde se encuentra este pueblo mágico. Haciendas se encuentran al pasear la mirada por el horizonte, mismas que beben de las aguas termales que inundan la zona. Un puente de cantera cruza el río donde se establecieron las primeras casas, un espacio que sirvió como descanso durante el siglo XVI para los viajantes que iban de la Ciudad de México a Zacatecas, antigua fuente minera y de riqueza.


Entre las antiguas casas y los abandonos muros de dicho lugar, cinco amigos formaron un grupo para hacer música en un lugar donde el rock es poco escuchado, casi nunca interpretado y materialmente jamás compuesto. Dentro de la irreverencia propia del género, Ladymen encuentra en el demonio y los pecados humanos un pretexto para componer y aterrizar las inquietudes de unos chicos que tuvieron el contacto con el hard rock y el stoner por medio de la radio y de internet.

Yiyo Martínez es la referencia de Ladymen. Joven de actitud fuerte en el escenario con imagen ruda, agresiva y sin piedad. Al ser el portavoz de la aceptación de sí mismo, Guillermo juega con su fuerza vocal para transportarnos a un obscuro lugar donde se encuentran los sentimientos más ocultos. El güero de barba y actitud retadora contrasta con el chico impaciente que busca sacar toda la energía y las ideas que en él burbujean.


Las guitarras eléctricas están a cargo de  L. Master y Edgar Liera (Muffin), quienes logran con su distorsionado sonido crear un muro sonoro muy cercano al stoner californiano. Muffin con su SG de Epiphone y Master con su Ibañez clásica amplificados con sus respectivos Marshall arman el ruido necesario que arrope las ideas de Yiyo. 


El muro de sonido eléctrico se completa con Xavier Medrano en el bajo, un joven que logra con su Squire complementar los riffs de guitarra, encontrando en ciertos momentos el espacio ideal para explotar y crear figuras geniales. Sus tonos graves son realzados y distorsionados en la producción del disco con la intención de crear una atmósfera densa ideal para los mensajes escupidos por Yiyo.


Finalmente, fue en la ciudad de León, Guanajuato donde Ladymen encontró a su baterista. Hugo o “Pelos” es un chico de gran energía que con su imaginación dota de base rítmica a la banda, logrando imprimir un estilo único a la banda. Su marca queda plasmada en el juego de los platillos y las figuras remarcadas en los toms.

El concepto

Tras la grabación de su demo que estuvieron rolando a finales de 2012, la banda se concentró a tocar en todos los lugares posibles hasta que obtuvieron la oportunidad en noviembre de 2014 de grabar formalmente en los Sony Music Studios de la Ciudad de México por medio de Converse Rubber Tracks quien da oportunidad de entrar a estudios profesionales a las bandas emergentes de manera gratuita. Sin embargo, es necesario escribir que esta posibilidad llegó al camino de Ladymen gracias al ruido que lograron hacer en el centro del país con sus salvajes presentaciones y la grabación de un EP por medio de Marro Records que contiene dos rolas grabas en directo en un espacio conocido como Casa Serrano.

La banda traía ya muy masticadas las rolas, por lo que sólo se dieron a la tarea de aterrizar sus ideas en el estudio de grabación con la intención de darle prioridad a su sonido: guitarras de distorsión fuerte pero de gran claridad y definición, un bajo con unos tonos graves que inundan las bocinas, una batería que otorga su prioridad al ruido generado por los platillos y un trabajo en la voz que logra hacer entender al escucha que esta sale desde el fondo de un cuerpo cansado como si se encontrara en un callejón sin salida.

Y finalmente, el resultado es genial. Directo, agresivo y definido sonoramente, Viviendo la pesadilla es un disco redondo que pocas bandas en México han logrado. Gracias al trabajo de los ingenieros de audio Héctor Castillo (instrumentos) y Uriel Villalobos (voces), además de la mezcla de Aaron Bastinelli en los Converse Rubber Tracks de Nueva York y la masterización de Maik Domínguez hecha en Fuzzland Records, la placa queda impecable.

La portada nos impacta de primera vista.  Un muerto viviente caricaturizado corre sobre su motocicleta a través de un camino desértico. Imagen ideal que orienta a quien la observa qué es lo que podemos escuchar en la placa. Gracias a este diseño de Grizzly Victory, el concepto del  Viviendo la pesadilla termina redondo, sin margen de error.


Ladymen cataloga su música simplemente como “rock n rol” con la intención de no encasillar su sonido. Sin embargo, si le rascamos un poco en ella, podemos encontrar hard rock con ligeros toques retros y un poco de stoner al estilo de las bandas californianas de Palm Desert; géneros muy pocos tocados en México. Lo curioso es que el proceso de composición del grupo no nace de un riff o figura instrumental, si no de alguna idea o concepto a través de la cual los integrantes trabajan con la intención de armar atmósferas. Si a ello se sumamos que las líricas están hechas totalmente en español, el valor de la banda incrementa y con creces.

Letras que hablan del individuo cayendo en el abismo que ha provocado sus pensamientos, sus decisiones y sus acciones. Líricas que nos hacen entender que la muerte siempre está rondando nuestros pasos, que sólo espera su oportunidad para arrebatarnos lo único que tenemos.  Viviendo la pesadilla cae en la sinceridad total y la auto-aceptación, que podría calificarse como cinismo para una sociedad regida por el catolicismo más recalcitrante.

Todos nuestros actos tendrán consecuencias. Nuestras decisiones marcarán el camino y tan sólo queda resignarse a lo que él nos depare. Las circunstancias nos van delimitando, pero al final del día es uno quien termina optando por determinada opción. Así es la vida y en ella es donde nos encontramos… hasta ahora.   

Canción por canción

Aquí comienza la ley: ¿Cuál es la necesidad de explicar las cosas si son tan claras? No es necesario repasar las reglas y recitar el sermón si es claro que se cruzó el límite. Trasgredida la frontera, ya no existe retorno. Es mejor reconocerlo y aceptar las consecuencias… Ritmo de marcha militar que se llena de fuerza al irse sumando cada uno de los instrumentos. Rock con sabor stoner al estilo desértico que al llegar a su puente las notas suben de noto para lograr una mayor intensidad en la melodía.

Tripleseis: Vender el alma al diablo supone la obtención del deseo a cambio de una eternidad de sufrimiento. Sin embargo, las cosas nunca son tan sencillas. La trampa fue bien puesta y hemos caído vilmente. Será el momento de enfrentar al maligno y reclamarle lo pactado… Un cencerro (cowbell) suena incesante como si nos diera el aviso de un tren sobre las vías. De golpe un grito nos anuncia la avalancha de sonido que nos arrastra sin remedio. Salvaje melodía que nos sacude y que logra en su solo de guitarra un despegue de la tierra. La voz de Yiyo busca hacernos entender que estamos frente a un hombre que ha vendido su alma al diablo y que éste lo ha engañado.


El maldito: Vivir la vida como se ha deseado se convierte en un estigma. Tras vender el alma al deseo, la cordura se pierde. Sin ello, el individuo queda varado y el único remedio que se tiene es aceptar las consecuencias de las decisiones tomadas… Un remate de batería da la entrada un ritmo de gran gancho que inmediatamente nos hace mover los pies. El bajo nos vuelva cabeza mientras la voz nos cuenta la historia del maldito. El riff de guitarra ayuda a redondear una rola que sin lugar a dudas es la ideal para ser sencillo del disco. Su video que fue dirigido por Jorge Bogarín y Tavo González nos cuenta el proceso de grabación del Viviendo la pesadilla en los estudios de Converse Rubber Tracks de la Ciudad de México, desde como salen de su natal Lagos de Moreno hasta el momento en que los instrumentos son registrados en las cintas. Un paseo por la avenida Reforma para terminar tocando en un pequeño lugar donde podemos ver como Ladymen hace lo que más les gusta: tocar para divertirse.

Easy rider: ¿Existe algún motivo que obligue a reconsiderar las decisiones tomadas? Las casualidades no existen y es mejor aceptar el infierno que uno mismo ha creado. La sentencia está hecha: o se mata a plomo o uno se convierte en carroña para los buitres…Un ritmo cortante que busca crearnos la imagen de una banda de motociclistas corriendo sobre una desértica carretera. La ruda melodía es cambiada drásticamente en su coro para alcanzar un rock pop. El lento solo de guitarra permite sentir el calor desértico para regresar la melodía a su energía inicial.

El amo del escándalo: Es fácil echar las culpas a los demás de lo que ocurre en nuestras vidas, aunque ella esté pendiendo de la frontera que delimita el morir o matar. El diablo sólo es el consejero, pero nosotros la mano que ejecuta. Nosotros somos la enfermedad y no existe cura para ella… Un canto hecho desde una trinchera sin fondo, donde se puede escuchar al mismísimo demonio acompañando con su voz en los coros. Distorsión que construye un obscuro muro sonoro de extrema cercanía con el rock desértico del stoner californiano. Vale la pena resaltar la guitarra que se escucha en la segunda estrofa de la rola, la cual resbala las notas para llegar a la que entonan el resto de los instrumentos. Los solos de guitarras recuerda mucho el sonido patentado por Josh Homme con sus Queens of the Stone Age.

Richard Tex Mex: Una turba enfurecida persigue a este par de asesinos. Ya no quedan balas ni demonio que los pueda salvar. La muerte vista desde sus dos posiciones: el que mata y el que muere. “Para poder vivir, primero hay que morir”… Cuatro salvajes golpes al hi-hat y comienza una frenética persecución donde las guitarras toman el papel principal, las cuales terminan en una espiral en descenso sin final. Ritmo agitado que termina de explotar por sus detalles ácidos.

La deuda: El lugar se está incendiando y sólo queda ver el infierno que uno mismo ha creado a su alrededor. Nada qué ofrecer y mucho qué explicar. Aunque se pague con la vida, la deuda siempre será mayor… Ritmo acompasado con juego de tarola y guitarras densas que se transforman en un hard blues muy al estilo de The Black Keys. La fingida voz de Yiyo en el coro de la rola nos lleva a pensar en una burla, pero bien sabemos que esta crítica es para uno mismo.

Más que nada: Una oda a la honestidad, aunque ella se pueda interpretar como cinismo. Nada queda a la imaginación y nada queda por hacer. No es necesario exhortar a nadie, las cosas se han mostrado todo el tiempo y en cada uno queda la decisión de continuar o no… Hard blues agresivo que regresa a la marcha militar con la que empezó el disco. Su hipnótico ritmo nos arrastra hacia un final irremediable tras su advertencia: “te vas a arrepentir”.


Este es el Viviendo la pesadilla de Ladymen, una placa que se nos va como agua entre las manos. Ocho rolas que como alma que lleva el diablo, se escurren y nos dejan desnudos en nuestro propio infierno.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Sementales Salvajes: algo pesado desde Durango


A pesar de que en los últimos años hemos sido inundados por una ola de nostalgia y recuperación de rock pesado y desértico, México se ha quedado fuera de lo que en otras partes del mundo se ha convertido en un movimiento musical. Sin embargo, al rascar sobre la costra de nuestra industria y al sumergirse en las redes de comunicación, podemos tener la suerte de encontrar verdaderas joyas que poco a poco van construyen su propio espacio y logrando que los ojos volteen a este país. Una de esas bandas es Sementales Salvajes.

El stoner y el rock desértico nunca ha tenido mucha difusión en México, lo que provoca que poca gente haya escuchado este género y que pocas bandas gusten de crear con este sonido. Quizá la cercanía que tienen los estados fronterizos del norte del país con Estados Unidos y la difusión en Internet ha sido la forma en que poco a poco se conforme una escena, además de tener un medio para su difusión. Gracias a páginas como Bandcamp, Facebook y MySpace, las bandas comparten sus materiales y tienen la oportunidad de ser escuchados y de ganar espacios para tocar en vivo. De esta manera fue como llega a nosotros el Vol. 0 de los Sementales Salvajes, una banda originaria de la capital de Durango, un estado de la república de la cual casi no sabemos nada musicalmente hablando.

Unos amigos arquitectos se encontraron en una fiesta y en ella comenzaron a hablar de sus gustos musicales. Gracias a estas similitudes, plantearon la posibilidad de formar una banda con la intención de hacer covers y divertirse. Poco a poco el proyecto fue tomando forma hasta el momento de crear un sonido propio y componer rolas propias. Al buscar un nombre para el grupo, recordaron la banda ficticia de la película Bill & Ted Bogus Journey de 1991, "Wild Stallions", que al traducirla les pareció genial para ellos.

Para 2009 grabaron un EP con cuatro canciones, el cual logró llamar la atención de la gente especialidad en el rock pesado del norte de México. Pero como casi siempre sucede con las bandas amateurs, los integrantes dejan los grupos para seguir con sus proyectos personales, provocando que quedaran solos en los Sementales Salvajes José Peyro en la voz y bajo e Isaac Sánchez en la batería. Al poco tiempo se les unió Raúl Flores como guitarrista y se dieron a la tarea de definir aún más su sonido para componer las rolas de lo que sería su primer disco.



Vol. 0 fue publicado a principios de 2014 de manera independiente. Gracias a su difusión en canales de YouTube, el primer disco de los Sementales Salvajes comenzó a llegar a los oídos de distintas personas seguidoras del stoner en México, sino en otras partes del mundo. Las canciones del disco fueron incluídas en algunos compilados del género y en uno de ellos encontramos la rola que hoy presentamos. Compartido a través de la página de Bandcamp del blog mexicano "Stoner head", encontramos "Something heavy", incluida en su primera recopilación. 


"Something heavy" es una poderosa rola que comienza con un extracto de alguna vieja película de horror, la cual sirve de excelente introducción que abre paso para un fuerte riff de bajo que acusa su herencia sabbath. Al entrar la guitarra, la distorsión nos lleva al recuerdo del sonido desértico Josh Homme de Kyuss, lo que logra que la rola encuentre un gancho que no nos permitirá soltarla. La pesadez de los instrumentos no dejan de golpear, sacudiendo el terreno a cada paso. Con una lírica doom que versa sobre el demonio y un sacrificio, "Something heavy" logra crear un círculo perfecto entre la fuerza musical y su mensaje. 


Ellos son Sementales Salvajes, una banda de stoner con sabor metalero que no defrauda a quien los escucha. Las rolas de su Vol. 0 pueden ser descargadas directamente de su página de Bandcamp, lo que nos permite escuchar su propuesta, además de despertar las ganas de escucharlos en vivo lo más pronto posible...


viernes, 4 de septiembre de 2015

Brothers of the Head: México, dulce México


¿Qué cosas podrían interesar a un par de ingleses y a un par de alemanes sobre México? ¿Sobre qué hablarían unos músicos que cambiaron el nombre de su banda para llamarse como el título de una película del 2005 que habla sobre unos siameses rockeros conocidos como Bang-Bang  y que está basada en una novela de Brian Aldiss de 1977? Ellos son Brothers of the Head y este es su sencillo...

La historia de este cuarteto comienza en Londres, Inglaterra con el guitarrista Karl Francis, quien al dejar a la banda de trash y hardcore Bomb Disneyland comenzó a formar un nuevo proyecto más orientado hacia el stoner. Junto con el bajista Cody Barcelona, se mudaron a Stuttgart, Alemania para afinar su concepto hasta que se encontraron con el guitarrista Pappy Van Linkle y con el baterista Amin Axestoneville. Bajo el nombre de Bomb Whateva, a partir de 2011 comenzaron a construir su camino hasta llegar a ser la banda de soporte para gente como Red Fang, Kadavar, Black Tusk, Marky Ramone, Brant Bjork, Holy Mountain y Guitar Wolf. 


Fue durante el año de 2014 que la banda cambió su nombre, con la idea de expresar el doble origen de los integrantes del grupo unidos por un mismo gusto musical. Para abril de 2015 publicaron a través de la pequeña Metalapolis Records su disco debut con el título Light the night, feed the flame y conformado por tan sólo seis poderosas canciones. De esta placa se desprende el sencillo "Mexico sweet Mexico", una rola de inicia con un riff de guitarras que se repite como un loop mientras los platillos de la batería acompañan para marcar el ritmo. Una vez que explota la canción, la guitarra entona una aguda melodía en contraste a un muro sonoro creado bajo la escuela del stoner del estilo desértico de Kyuss y los primeros discos de Queens of the Stone Age. El juego de escalas se convierte en la marca de la casa y todo llega al éxtasis con el duelo de solos de guitarras que logran hacernos despegar los pies de la arena.

Vagando por las calles, se encuentra la única solución es beber para evadir lo que lo rodea. Se busca un espacio para encontrar la paz y la noche trae al recuerdo sólo un lugar en especial. De esta manera la petición está hecha: "llévenme a donde pueda estar solo... dulce hogar, México". La rola nos habla del deseo por encontrar la tranquilidad de la mente, y por mucho tiempo se ha asociado la zona desértica de México como el lugar ideal para lograr el escape de la realidad.  Ya sea por sus características físicas, ya sea por sus referencias mágicas, ya sea por su cultura y su relación con el alcohol y las drogas naturales, México embruja y se convierte en un espacio ideal para lograr el viaje necesario para dejar todo atrás.


Bajo una producción de Clashing Hats Video Production y la dirección de L. Radovic y M. Enthammer, Brothers of the Head  grabó un video para este sencillo con la intención de construir una viajada y ácida historia alrededor de lo que en Europa se relaciona con México: mariachi, desierto, tequila, calaveras revolucionarias al estilo del día de muertos y sarapes. 

El video nos muestra a un cuarteto de mariachis alcohólicos que espera en el costado de un polvoriento camino a alguien que los arrastre al siguiente pueblo. En eso aparece un tipo tatuado con su pick-up y los levanta. Durante el camino, la caravana encuentra a un mariachi solitario con su estuche de guitarra, el cual es despreciado y abandonado a su suerte. El vagabundo toma un gran trago de tequila y ante sus ojos se presenta una bella mujer que le ofrece un elixir que lo hace perder la razón. 

Al despertar del efecto provocado por el veneno, el mariachi se encuentra en una obscura sala ante un "sacerdote maya" que le lee su suerte por medio de tres cartas. La primera le muestra una letra "A" que significa el origen, por lo que comienza un ácido viaje en caída libre en un "hoyo de gusano" y se puede observar el desierto, la ciudad, el planeta y el motivo por el cual cayó en este extraño letargo. El sacerdote muestra la segunda carta, la cual porta un extraño símbolo que mezcla la luna y el sol el cual genera un segundo viaje narcótico como los que provoca el peyote, donde todo se caricaturiza y los integrantes del grupo se muestran en una extraña mezcla de calaveras del grabador Guadalupe Posada y zombies poseídos. La última carta nos enseña el símbolo omega, es decir el final, la muerte. En ese momento  observamos al mariachi tirado en el camino quien es despertado de su etílico alucinación por su esposa, quien lo golpea y lo insulta por su épica borrachera mientras el resto de sus compañeros músicos tocan "La Malagueña" tal y como si fuera una especie de irónica marcha fúnebre.