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viernes, 11 de enero de 2019

John Garcia and the Band of Gold : los múltiples sonidos de la áspera California


Los primeros días de 2019 nos recibieron con una certera bofetada al rostro, un tormenta de arena nacida en el desierto californiano, un tesoro sonoro con la capacidad de convertirse en un clásico inmediato. Por medio de la reconocida disquera Napalm Records fue publicado el tercer álbum solista de John García, la voz que definió al rock desértico gracias a su paso por importantes e influyentes bandas del género como Kyuss, Slo Burn, Unida, Hermano y Vista Chino

Acompañado por la alineación con la que grabó y presentó su electroacústico The coyote who spoke in tongues en enero de 2017 (reseña-review), John García nos ofrece dos años después otra granada auditiva con todo el sabor a la escena que se conformó en los años noventa en Palm Dessert, California de la mano del productor Chris Goss, quien en su momento formara parte de Masters of Reality y trabajara en el sonido de Kyuss y Queens of the Stone Age. Bajo estos antecedentes, no podíamos esperar menos del álbum anunciado a finales de 2018 con el nombre de John Garcia and the Band of Gold


Luego de la reunión que García tuvo con la alineación original de la efímera y poderosa banda Slo Burn durante 2018, el icónico vocalista se reunió nuevamente con el guitarrista Ehren Groban, el baterista Greg Saenz y el bajista Mike Pygmie para crear un álbum que recuperara su esencia arenosa obtenida en su disco homónimo de 2014 por medio de la banda que se consolidó con el segundo disco de 2017. El resultado final es un material equilibrado que rescata aquel sonido que fue semilla para lo que ahora llamamos stoner junto con aquel estilo relajado que roza con el rock con tufo a hierba y boogie que ha hecho Brant Bjork en sus últimas producciones.

John Garcia and the Band of Gold es un álbum atascado de California, pues bien puede llevarnos al desierto por medio de los arenosos sonidos de "My everything" con toda su intensidad o tomar la vida de manera relajada a partir de los bikinis, la playa y el surf con la pegajosa y hasta funky "Chicken delight". El disco comienza con una especie de introducción instrumental y cósmica llamada "Space vato" que nos remite a las noches estrelladas a la mitad del desierto congelado, pero el material puede regalarnos tracks venenosos como si fueran una mordida del monstruo de Gila. "Lillianna" es directa con una línea melódica infecciosa, "Kentucky II" es destructora con su violencia interpretativa, "Popcorn (Hit me when you can)" es eléctrica gracias a sus guitarras desgarradoras como enjambre y poderosa como un V8 corriendo sobre el ardiente y polvoriento asfalto, "Cheyletiella" es innovadora al inyectarle un ritmo cadencioso a su sonido francamente stoner, y "Softer side" cierra el álbum con  un hipnótico viaje con la intención de regresar la vista al cielo luego del terremoto creado con la fuerza del material.


Este tercer álbum solista de John García está basado en el poder del riff, algo que queda demostrado en "Don't even think about it" y su equilibrada mezcla de suaves acordes y violentos rasgueos; pero John Garcia and the Band of Gold  se permite también los escapes lisérgicos de notas deslizadas que inevitablemente recuerdan el estilo entrecortado de Josh Homme en los primeros discos de Queens of the Stone Age como lo demuestra "Apache juncion".

Más allá de las diveras posibilidades que ofrece el material, John Garcia and the Band of Gold bien puede quedar resumido en lo que se escucha en su primer single promocional llamado "Jim's whiskers". El "groove" de su riff viral entra a la sangre mientras un ligero recuerdo a lo hecho por Brant Bjork nos azota la mente, pero la inconfundible voz de John García nos regresa los pies a la arena mientras escuchamos una extraña lírica sobre la confirmación de uno mismo más allá de los errores cometidos, los vicios consumidos y hasta la propia muerte. El rasposo boogie sirve de plataforma ideal para hacer lucir la voz del ícono del sonido de Palm Dessert y permitir que un viscoso solo de guitarra explote por las bocinas, pero una vez que nos sumergimos en la acompasada melodía, todo se transforma en un desbocado stoner de que será imposible escapar.


"Él dijo: hijo, intenta un poco más fuerte porque esto no está lejos del hueso, si lo fríes un poco más tu cerebro quedará completamente solo. Él dijo: Chica, cocinaré un poco más, sólo dame por favor más de tí. Todas esas palabras siguen saltando, la China blanca sobre tí. Ahora por favor dame más de ese algo porque se está separando del hueso. Me estoy sintiendo más como yo mismo ahora, estoy casi más que hecho. Ahora llévame a la butaca y enséñame, muéstrame todas tus malas maneras. Dame un baño para morir y te escribiré desde el más allá. Te lo digo, te equivocaste y fuiste sepultado tan jodidamente lejos..."

John García presentó el video promocional para "Jim's whiskers" a través de un trabajo visual realizado por Nate Klein y Kevin Strick que muestra a un skater por diferentes parajes de Los Ángeles, lo que nos permite observar los múltiples rostros de la ciudad entre sus contradictorias calles, su imponente naturaleza y su extravagante gente. Los recuerdos se agolpan en la memoria del chico mientras realiza un tributo en un altar improvisado sobre la banqueta.


Aquí está el regreso de la voz del desierto, el retorno de uno de los pilares fundamentales del rock arenoso. John Garcia and the Band of Gold es veneno inyectado directo a la vena, una adictiva sustancia imposible de suspender, una colosal dosis de ruido que provoca vicio y enfermedad. Quizá sea prematuro, pero el álbum tiene todo para no tan sólo ser uno de los mejores del año, sino uno de los mejores de la carrera de John García. Por el momento, será necesario desmenuzarlo poco a poco para descubrir en sus surcos todos los tesoros que resguarda mientras esperamos a escuchar el material sobre los escenarios...


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