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miércoles, 3 de abril de 2019

Picaporters : el renacer de una ruidosa ave fénix


"Entonces salió otro caballo, rojo;
y al que estaba montado en él
se le concedió quitar la paz de la tierra
y que los hombres se mataran unos a otros"
Apocalipsis. 6,4.

Dentro de la numerología, el veintitrés se considera como el símbolo de las mutaciones y la libertad. En los sueños de algunos se ha rebelado este signo de transformación, en la vigilia de otros ya ha tomado forma. Sin embargo, más allá de las predicciones y destinos marcados por la magnitud, el hombre observa una bifurcación sobre su sendero y opta por aquella que su alma le dicta. Quizá una oportunidad, quizá un error. Aunque la decisión está tomada, los astros acompañan al ser mientras tiñen la atmósfera de bermejos reflejos en señal de un presagio; bueno o malo, sólo el tiempo lo definirá...

Bajo el misterioso velo de una abstracción numérica, hoy tenemos entre nosotros el renacer sonoro de Picaporters, aquella banda argentina que nos arrastra hasta el umbral de todo lo conocido para invitarnos a cruzar y descubrir ese abismo de obscuridad, ponzoña y muerte. Así como lo hizo el ave fénix, el trío de La Plata resurge de sus cenizas para compartir sus desgarradoras y apocalípticas imágenes bajo una colección de temas rabiosos que cabalgan desbocados por sensaciones contradictorias entre sí.
XXIII es el tercer álbum publicado por Picaportes, material que vio la luz en los últimos instantes de marzo de 2019 tras un arduo trabajo en el mítico El Attic de Patricio Claypole, quien se dedicó a grabar en vivo a la banda de manera análoga como sólo él sabe hacerlo. El resultado es un sonido orgánico lleno de magia y furia, ensoñaciones que se quiebran a la menor provacación en un grito de desesperación y ruptura.

Si El Horror Oculto de mayo de 2016 (reseña-review) nos había dejado aquel agridulce sabor de oníricas esencias sonoras e irremediables escenas de crueldad y dolor que relataban historias donde hombre se destruye así mismo, XXIII traslada su enfrentamiento contra los astros e, irónicamente, contra su interior. El nuevo álbum de Picaportes es una explosión que intenta darle destrucción a todo lo anterior, pero la verdad es que el trío argentino nos lleva a  a nuevos terrenos más salvajes pero sin olvidar su esencia básica con la que logró enamorar a muchos tímpanos en el pasado.


En primera instancia nos encontramos con un álbum bronco muy cercano por momentos al metal más sucio, algo que en sus materiales anteriores sólo quedaba esbozado pero no definido. XXIII arranca con una agresiva linea de bajo seguida por la guitarra llamada "La soga de los muertos", track que se transforma de manera inesperada en un caballo del Apocalipsis que corre sin control por los cielos. Sin embargo, este tema inaugural nos muestra en sus impresionantes ocho minutos de duración lo que será el álbum completo: una incesante ráfaga de ritmos y melodías que mutan de manera incesable a partir de los principios básicos de la psicodelia más onírica y el hard rock frenético que hace coincidir el stoner metal con el doom.

Las líricas entonadas en inglés han quedado en el pasado, XXIII versa todo en español a través de encriptadas letras que juegan entre el cosmos, los sueños y el enfrentamiento del ser humano con sus propios demonios. Los laberintos sonoros de "Despertar" te llevan desde un trash avasallador hasta un abismo doom del cual será imposible escapar mientras escuchamos el intento por escapar de la obscuridad y el tétrico mundo d las pesadillas, aunque todo torna nuevamente a la ironía cuando escuchamos "Por el sendero del desarme" con su hermoso solo de guitarra y su dulce línea melódica rotos por la violencia de sus acordes hirientes.


El primer sencillo de promoción para XXIII ha sido "Jinetes del Universo", un track venenoso y valvular basado en una figura entrecortada de la guitarra de Lucas Barrue y la desgarradora voz de Juan Pablo "Salta" Herrera Morales. Si "War is over" nos habla del intento por sanar las heridas abiertas por la guerra (reseña-review), "Jinetes del Universo" denuncia el regreso del corcel rojo que tiene el poder de anular la paz entre los hombre; aunque la batalla será librada en esta ocasión dentro de sí. Los tambores de Juan Vázquez entonan una marcha militar, pero respetando la construcción armónica del álbum, en su cenit transforma su ritmo en una aletargada pero rabiosa melodía que anuncia la explosión que trae consigo la guerra y la muerte. Poco a poco la pesadilla se torna más violenta, la música se hace más áspera mientras el final es inevitable.


XXIII nos ofrece todavía en "La sierpe argotiana" otro golpe más de coraje, sin embargo en Picaporters no es todo estridencia. Su tercer álbum nos regala tres oníricos remansos a través de la acústica "Número 5", la mística "Vencida" con su atmósfera de zozobra y ausencia de vida, además de la colosal "M.I." que en pocas palabras es un fatídico vals de casi 19 minutos que juega con los misterios que esconde la noche bajo una extraña letra cantada en inglés, la única.

El tercer disco del trío argentino juega con el poder simbólico de los números, abstracciones que se tornan mágicas cuando aparecen en los sueños de aquellos quienes desarrollan su forma de expresión a través de la música. La electricidad muta en sonido e imagen hasta que una idea queda atrapa en las neuronas, ruido y óptica que hacen dudar al individuo sobre su existencia en el Universo. La puerta está abierta hacia el cambio y la libertad, ¿pero estamos preparados para ello? Algunas respuestas están aquí en el XXIII y en nosotros la capacidad para encontrarlas y disfrutarlas...

XXIII en descarga libre desde: https://picaporters.bandcamp.com/ 

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