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viernes, 16 de febrero de 2018

Fu Manchu : cuando un nuevo sonido se vuelve inquietante


¿Qué más podría ofrecer una banda con una larga carrera de casi 30 años, 11 discos y un estilo inconfundible? Pues la clásica banda de stoner desértico Fu Manchu acaba de publicar hace unos días su décimo segundo álbum de estudio bajo el nombre de Clone of the universe, un material que sin perder la esencia de la banda logra mostrar nuevos sonidos que expenden sus posibilidades melódicas.

Siempre ha sido difícil escribir sobre el stoner ya que fue incluido en aquel santo grial a una serie de bandas que tuvieron su inspiración en las ásperas arenas del desierto californiano y las mezclaron a principios de los noventas con las diversas tendencias del hard rock, desde el sonido pesado de finales de los setentas, el metal y hasta el emergente grunge. Nombres como Masters of Reality, Kyuss, Slo Burn, Nebula y Queens of the Stone Age formaron parte de aquella ola bautizada como escena de Palm Desert, aunque hubo una banda que ganó por méritos propios su reconocimiento dentro del género: Fu Manchu.


Los años han pasado y el grupo originario de San Clemente, California se ha convertido en una de las referencias obligadas del stoner, pero más allá de las etiquetas, Fu Manchu definió un sonido propio que con el tiempo se transformó en su marca personal. Siendo ellos mismos su propia competencia y punto de comparación, el cuarteto liderado por el guitarrista y vocalista Scott Hill construyó un pesado disco que rompe con algunas etiquetas autoimpuestas, logrando crear quizá uno de sus mejores materiales en su larga discografía.

Ya desde el Gigantoid de 2014 se podía palpar la orientación pesada que estaba tomando la banda, aunque en aquella ocasión el tema espacial se convirtió en el principal concepto más allá de la propia música. Ahora con Clone of the universe podemos disfrutar de un disco denso en el que su poder está centrado en la música y la energía que concentran el bajo de Brad Davis, la batería de Scott Reeder y la guitarra de Bob Balch, integrantes de Fu Manchu junto con Scott Hill desde 2001.


El cuarteto californiano se metió al estudio The Racket Room entre los meses de junio y agosto de 2017 bajo las órdenes técnicas de Jim Monroe, quien además de grabar el álbum, fue el ingeniero de sonido y mezcló el material. Para terminar de pulir el disco, Carl Saff masterizó los siete tracks que conforman el Clone of the universe, obteniendo un excelente resultado que inmediatamente hacer sentir la diferencia con álbumes anteriores; así como lo hizo con otras bandas tan distintas entre sí como Telekinetic Yeti, Mother Island o Bionic Caverman.

El disco arranca con "Intelligence worship", tema que nos hace recordar las épocas de la banda con Brant Björk a finales de los noventas, pero una vez delimitado su terrero, Fu Manchu despega a nuevos espacios sonoros. Clone of the universe puede ofrecer aletargadas melodías que pasan de la nula gravedad a la explosión en unos cuantos segundos como en "Slower than light" o "Nowhere left to hide" con su ligero toque doomy, para después sorprendernos con los riffs violentos llenos de intensidad eléctrica como en "(I've been) Hexed" o la tormenta de meteoritos que es "Don't panic" con su sabor a stoner arenoso. Sin embargo, la mitad del disco se la lleva la gigantesca "Ill mostro atomico", un track de 18 minutos que nos devora como agujero negro para teletransportarnos a otra galaxia gracias a sus constantes cambios de ritmo y los pequeños toques mágicos inyectados por la guitarra del legendario Alex Lifeson de la banda progresiva Rush.


"Un futuro reformado, tiempo en reversa y una señal desde el centro. Ojos sin rostro observan. Ellos lo usaron primero y continúan caminando hacia la clonación del universo. Millones de caras, pero la multitud se dispersa y el sonido es inquietante. Destruyen mentes en este momento. Tú eres testigo y lo puedes confirmar, esta vez es para siempre..."

El primer corte promocional para el Clone of the universe es el tema que le da nombre al disco. Fu Manchu publicó un video con la lírica de la canción a través de su canal de You Tube a mediados de enero de 2018, lo que permitió al grupo colocarse nuevamente en los reflectores. Sin perder el característico estilo vocal de Scott Hill quien recita en lugar de cantar, el track se distingue por su cortante figura que poco a poco se transforma en una melodía fuerte y acelerada que nos permite encontrar a un grupo dispuesto al cambio y a la experimentación. El pequeño solo de guitarra es asesino, pero tras los insistentes remates de la batería, todo se convierte en una abismal y aletargada figura con la intención de perder a cualquiera. "Clone of the universe" es una pequeña joya de tres minutos que de manera sencilla nos muestra las nuevas posibilidades sonoras del grupo.


Con la publicación del nuevo disco, Fu Manchu está de regreso también sobre los escenarios. Su próxima gira llegará a Europa y a varias ciudades de Estados Unidos, por lo que cruzamos los dedos para que algún aventurado promotor realice las gestiones para hacerlos cruzar la frontera. Mientras nuestro deseo se cumple, sólo nos queda disfrutar de los diversos senderos que ofrece Clone of the universe y las distintas galaxias que contiene en su interior; un álbum que demuestra que sólo los buenos vinos son los que mejoran con el paso del tiempo...


miércoles, 14 de febrero de 2018

The Froys : entre mariscos, guitarras y fuzz


En un rincón del barrio de San Lorenzo Tezonco, dentro de la delegación Iztapalapa de la Ciudad de México, existe un famoso restaurante especializado en mariscos llamado El Tío Froy. Ustedes se preguntarán ¿en qué momento Earthquaker se convirtió en un blog de recomendaciones culinarias en lugar de musicales? Pues en este pequeño local nació una banda llamada The Froys, y para escribir sobre su historia y su estilo es obligatorio tomarlo de referencia... así que aquí van algunas palabras para esta reciente propuesta.

Tres generaciones bajo el nombre de Froylan trabajan en esta marisquería mexicana, pero en la última de ellas la semilla de la música creció hasta que fue compartido el trabajo entre el restaurante y una banda de rock. Dos hermanos y un primo decidieron formar un grupo en 2013, pero los compromisos escolares y laborales fueron llevando a la banda a diversos cambios de alineación y estilos musicales, siendo hasta mediados de 2016 que todo quedó bajo el nombre de The Froys (en honor a su familia) y un estilo de power trio con los miembros originales. 


Sin embargo, no todo quedó en un tributo a través de su bautizo, ya que The Froys recuperó la influencia marina en su música para crear un cóctel de surf, garage ruidoso y hard rock obscuro de principios de los setentas. En un primer momento, el grupo pasó de la música pesada vintage al estilo de Wolfmother o Apolo para dar paso a sonidos más crudos pasando por el garage alternativo de Pixies y la nueva psicodelia sucia de Ty Segall hasta llegar al poder del fuzz, quien tomó el control para no soltarlo jamás. 

Un click en el botón de play nos basta para sentir la brisa playera, recibir el olor a pescado fresco y tronar las bocinas con música directa que rasga los tímpanos con su áspero rugido. Sin embargo, no todo queda en ritmos acelerados enlatados en el esquema del surf garage clásico, pues de manera inesperada, la banda baja las revoluciones para sumergirnos en las profundidades abismales con la intención de obscurecer cualquier signo de luz solar.


Más allá de aquel look playero de camisetas coloridas y bermudas, los tres chicos de frondosas cabelleras que recuerdan a Buzz Osborne de The Melvins o a la pareja base de The Mars Volta nos ofrecen un sonido multifacético que no queda varado en el cliché. La guitarra ahogada en fuzz de Dylan, las dinámicas figuras en el bajo eléctrico de Kevin y la energía provocada por la batería de Brandon, logran despertar las esperanzas en la nueva generación de bandas mexicanas que se arriesgan y cruzan la frontera de lo establecido para crear sonidos frescos más allá de los estilos conocidos. 

A mediados de 2016, The Froys se encerraron en el Sierra León Studio para grabar algunos temas que posteriormente serían masterizados por Vesubios Grabaciones en su Studio V34, lo que nos hace inmediatamente sentir una relación entre su estilo y el sonido de Cardiel. Por el momento, solamente el tema "From the void" fue publicado en diciembre de 2016 como single de lo que será el EP debut de la banda, aunque el track forma parte del primer compilado de bandas latinoamericanas realizado por Burger Records.


"From the void" arranca con una suave guitarra surf para transformarse en un áspero sonido semejante al romper de una ola sobre nosotros. Una vez hechizados por el frenético ritmo, la melodía se transforma en una aletargada y atormentada figura cercana al proto-doom setentero que por momentos sufre de algunos latigazos sueltos que nos regresan al lecho marino. El agua salada mezcla el garage ácido con el rock denso para crear una ilusión sonora de ansiedad, pero todo vuelve a emerger para correr a toda velocidad con el viento a favor.

Con un trabajo visual realizado por Jess Aguirre y la edición de Iván Almanza, The Froys publicó el video promocional de "From the void" en marzo de 2017. Con las obligadas imágenes de un surf-rider montado sobre las olas, observamos a la banda desde alguna azote perdida de la gran ciudad entre lisérgicos efectos ópticos y amplificadores a todo volumen. Un ojo dirige su mirada de manera hipnótica sobre nosotros mientras la mar se vuelve violenta y tormentosa, pero acercándose al final de la historia, el arriesgado hombre sale de las aguas con la intensión de domarlas nuevamente.


Lo único que queda tras leer estos párrafos es echar un clavado al turbio océano de The Froys en cualquier lugar donde se presenten mientras esperamos la tan prometida publicación de su primer EP. Si aún así no les basta, quizá mientras piden un vuelve-a-la-vida y se toman una buena cerveza helada en El Tío Froy tienen la oportunidad de platicar con los chicos para que les confiesen cuándo demonios sale su disco...


sábado, 10 de febrero de 2018

Wedge : la hostia consagrada del hard psych


Hace algunos años se gestó una tendencia global que llevó a muchas a bandas a componer bajo la estética revival, tomando como principal inspiración aquellos sonidos gestados a finales de los sesentas y principios de los setentas. Alemania no quedó exenta de este movimiento, ofreciéndonos en su momento a excelentes grupos como Kadavar, Heat, Wucan, Mountain Witch o Wegde. Precisamente esta última agrupación acaba de publicar su segundo disco, por lo que ahora es momento de analizarlo y saber si con él lograrán establecerse como referencia obligatoria del hard rock vintage alemán.

Una impactante ilustración nos muestra una mujer lamiendo una plumilla (púa, nib, pick), logrando de manera inmediata atrapar nuestra atención. Esta es la portada del Killing tongue, segundo álbum de Wedge, banda originaria de Berlín con formada por el vocalista/guitarrista Kyryk Drewinski, el bajista/tecladista David Götz y el baterista Holger Grosser. Más de tres años tuvieron que pasar para tener nueva música del power trio y así conocer cuál sería el sendero que le diera continuidad a lo propuesto en su primera obra. Pulsemos el botón de play o bajemos la aguja sobre el vinilo para descubrir lo que esconde su chistera.


A diferencia de su arrebatado y desenfrenado álbum debut que también fue publicado por la disquera Heavy Psych Sounds Records (reseña-review), Wedge ofrece en Killing tongue un material más pensado sin perder aquel sonido directo que logró posicionarlos como una de las  promesas más importantes del revival alemán. Si en aquel primer disco tuvimos algunos chispazos de teclado, para esta ocasión toma un papel más protagonista, lo que permite a la banda a desarrollar nuevos estilos más allá del hard rock clásico de los viejos power-trios. 

A pesar de que la potencia del fuzz y la distorsión baja, Wedge ofrece una colección de melodías concretas que vagan entre hard psych que fundamenta su sonido como en la abridora "Nuthin" o en la agresiva "High head woman" y el rock progresivo de tintes misteriosos como en la onírica "Quarter to dawn" o el occult rock de la reptante "Who am I". El track que le da nombre al disco destaca por su larga introducción que termina creando un riff cortante para crear un contraste con temas más obscuros como "Alibi" o la rocknrolera "Push air" con sus extraños toques funky que se transforman en salvajes instantes bluseros. 


Killing tongue logra romper el molde creado por la propia banda en su álbum debut, aunque bien puede decepcionar a quienes se enamoraron de aquel estilo salvaje que recordaba por momentos a clásicos grupos como Cream o Grand Funk Railroad. Sin embargo, este segundo material ofrece una paleta de sonidos muy variada que bien podría ser un puente hacia nuevas posibilidades para el trío. Lo que si es un hecho es que Killing tongue pierde unidad por apostar a la explosión de opciones, a la libertad compositiva y la experimentación.

Precisamente para encontrar un puente de comunicación entre ambos discos, Wedge escogió "Lucid" como su primer single. El bajo arranca con un riff asesino que es seguido con una guitarra áspera ahogada en pedal wah muy semejante al estilo de aquel debut de 2014. La entrecortada figura de la estrofa sobre un estilo arenoso permite a Kyryk escupir una lírica ácida que hacia su parte media se transforma en una ensoñación psicodélica donde el teclado se transforma en el líder, sin embargo, hacia el final la guitarra vuelve a tomar el control con enloquecido solo, quizá uno de los pocos en todo el álbum.


Una pequeña reunión entre amigos y alcohol se transforma en una onírica aventura que permite a una bella joven tener a Wedge sobre el escenario para ella sola y recibir del sacerdote musical la hostia musical sacramentada, pero todo termina en una persecución donde no se sabrá quién sueña a quien... A través de este pequeña idea escrita por el propio Kyryk Drewinski, Wedge publicó un bien realizado video promocional para "Lucid" en su canal de YouTube a mediados de diciembre de 2017, sirviendo este trabajo visual como primer acercamiento al Killing tongue donde podemos percibir el colorido concepto del álbum y su idea eucarística sobre comunión y música.


Desde este momento ya se encuentra disponible Killing tongue, un material que debe ser digerido con calma si se desea asimilar los cambios musicales que contiene y disfrutar todo lo que se esconde dentro de sus 40 minutos de duración. Asimismo, Wedge ya tiene planeada una gira por Europa para promover el disco, por lo que deberemos esperar para saber cómo se escuchará en disco en directo y tendremos que implorar por una oportunidad para escucharlos en este lado del Atlántico...



jueves, 8 de febrero de 2018

The Lords of Altamont : el salvaje sonido californiano


Al escuchar Altamont, inmediatamente nos viene a la mente el agrio recuerdo de aquel festival celebrado a finales de 1969 donde tocaron reconocidas bandas como Santana, Jefferson Airplane, CSNY y The Rolling Stones y que pasó a la historia por los altercados entre el público y los famosos motociclistas Hell's Angels que terminaron en la muerte de un joven frente al escenario. Aprovechando aquel fatídico encuentro entre el rock sesentero y la violencia motorizada cubierta en cuero negro nace una cruda banda californiana que nos hace guardar las esperanzas por el garage rock y el rock psicodélico más ácido posible.

Tras la celebración de sus quince años como banda, The Lords of Altamont se alejó de los escenarios para reconstruir su sonido y grabar un nuevo material discográfico, el cual fue publicado en octubre de 2017 bajo el título de The wild sounds of The Lords of Altamont por medio de la disquera Heavy Psych Sounds Records. Sin perder el sonido que los ha identificado desde el inicio de este siglo, el grupo originario de Los Ángeles nos ofrece una colección de once temas directos llenos de rock n' roll salvaje y valvular que no puede defraudar a nadie.


Con el liderazgo de Dani Sindaco en las guitarras y Jake Cavaliere en las vocales y teclados, The Lords of Altamont complementa su alineación para este último disco con Steven van der Werff en la batería y Rob Zimmerman en el bajo, además de contar con la producción de Paul Roessler quien ofrece aquel sabor a punk que tuvo la escena californiana de finales de los años 70 y principios de los 80. Sin embargo, si buscáramos enmarcar el sonido del cuarteto tendríamos que colocar en un matraz el rock sucio de The Rolling Stones, la crudeza de The Stooges y MC5, además de los primeros momentos del punk norteamericano en manos de Ramones y New York Dolls.

Aun con lo anterior, The Lords of Altamont logran construir un estilo propio gracias a su gran imaginación compositiva que ofrece una enorme gama de melodías para no aburrir con un mismo sonido durante todo el material, además de inyectar un ligero toque lisérgico gracias al teclado que sirve de contrapunto a las ásperas guitarras y al bajo eléctrico ahogado en fuzz.


The wild sounds of The Lords of Altamont atrapa desde el primer instante gracias a la energía derrochada en "Like a bird", track inicial del disco clavado en un heavy psych venenoso imposible de ignorar heredero del sonido creado por Gabriele Fiori (fundador de la disquera que publica el material y líder de las bandas italianas Black Rainbows y Killer Boogie). Sin embargo este vinilo no se queda ahí, pues bien nos puede ofrecer con temas que no rebasan los tres minutos y medio desde un rock n' roll sin contemplaciones como en "Been broken" o en "I said hey" como una aletargada rabieta como en "(It ain't) Revolution" o en "Where did you sleep", pasado además por un tributo al clásico bluesero "Evil", tema del que hemos escrito anteriormente gracias a sus múltiples versiones (reseña-review). De manera obvia, la sexta entrega del cuarteto californiano contiene punk muy americano como lo demuestra "Death on the highway" aunque inesperadamente todo se transforma en un hard rock directo como se escucha en "Can't lose".

El primer single que se desprendió de este material fue "Going downtown", tema presentado desde julio de 2017 que nace directamente del garage y que remite de manera inmediata a las pandillas motorizadas y a la diversión derivada por una vida en contra de las leyes. La batería marca el ritmo y la guitarra marca un riff filoso como navaja, pero todo ello queda reducido a una breve introducción que abre paso a una melodía descontrolada y furiosa que logra conectar con cualquiera que la escucha gracias a su ritmo y energía. En tan sólo tres minutos el rock n' roll sucio y salvaje entra por las venas para hacernos creer de nuevo en el poder de la música más allá de discursos, posturas y conceptos. Cuatro tipos le suben a su amplificadores para hacer un track directo que demuestre lo que debería ser este género: música, energía y diversión.


Acompañando el lanzamiento del The wild sounds of The Lords of Altamont, la banda publicó un video promocional para "Going downtown", un trabajo visual que nos muestra al cuarteto haciendo lo único que saben: tocar rock n' roll. Cuatro hombres tatuados vestidos de negro con pinta de motociclistas se adueñan del escenario, y armados tan sólo por sus instrumentos, explotan las bocinas en unos cuantos segundos de música infecciosa con un cierto e inevitable sabor vintage.


Regresar a lo básico es quizá la mejor solución para ofrecer algo fresco, directo y sincero. The Lords of Altamont lo han logrado en su último disco, material que se agradece ante la enorme oferta musical que cada día se rebusca en complicados conceptos sonoros que se alejan de la esencia de un género muy definido como lo es el rock n' roll. Si usted busca incendiarios riffs de guitarra, reptantes bajos que juegan sobre las melodías, arrebatadoras baterías y una áspera voz que grita para hacerse escuchar dentro del muro sonoro, The Lords of Altamont será su mejor opción...


lunes, 5 de febrero de 2018

Deadheads : la energía del rock n' roll sueco


De nuevo Suecia lo ha hecho de nuevo... otra vez Gotemburgo es cuna de una bomba sonora capaz de hacer explotar las neuronas, aunque en esta ocasión lo hace a punta de guitarrazos secos y directos sin mayor pretensión que hacer rock n' roll. Bajo el nombre de Deadheads nos encontramos con un cuarteto que desde finales de 2012 está sobre los escenarios compartiendo espacio junto con otros referentes del género como Turbonegro, Monster Magnet o la última banda del mítico Nick Anderson Imperial State Electric; así que ahora es momento de compartirlos.

Hace unos días fue publicado a través de la disquera alemana High Roller Records el tercer disco de Deadhead, un material que lleva por título This one goes to 11 compuesto obviamente por once temas que bien podríamos describir en una sola palabra: energía. En las venas de esta banda corre el sonido garage de The Hellacopters mezclado con los primeros momentos de punk cercano a The Damned, por lo que bien podemos imaginarnos hacia donde se dirige este disco.


Conformada por Manne Olander en las vocales y guitarra, Tim Ferm en la batería, Rickard Hellgren en la guitarra principal y Olle Griphammar en el bajo, Deadheads es una banda de alto octanaje que no queda atrapada en el estigma del rock directo de otros grupos suecos tan distantes entre sí como los mediáticos The Hives o los mórbidos The Damhers, ya que This one goes to 11 logra dar un paso más hacia adelante con temas bien construidos, variadas melodías y una clara producción realizada por Kristoffer Ragnstam y una mezcla hecha por Kalle Lilja que permite apreciar cada instrumento más allá del muro sonoro que construyen a base de alto volumen e intensidad.

Deadheads recupera las líneas melódicas del rock sin mediaciones de mediados de los años sesentas (que también fuera inspiración de la primera oleada punk durante los setentas) para interpretarlo con la fuerza alcanzada por el rock garage de finales de los noventas y principios del nuevo siglo. A pesar de que este concepto pudiera resultar obsoleto, el cuarteto de Gotemburgo logra sonar fresco gracias a sus juegos vocales, a las guitarras bien definidas y a las bases musicales constantes que no caen en la repetición que pudieran convertir al disco en una inaguantable reiteración tema tras tema. 


This one goes to 11 arranca con "Black out" y su golpe directo a la mandíbula llego de guitarras hirientes que no frenan un solo segundo, pero al escuchar detenidamente el disco, descubrimos que éste transita entre la deuda sonora a The Hellacopters con sus melodías pop sesenteras bajo la estética salvaje del garage como en "My time" o en "Somebody along the way" y el rock n' roll  desenfrenado y directo como en "Manic mondays" o en "The plan", sin olvidar algunos bien logrados deslices como la suave "Too lost to be found".

La primera mordida a este nuevo material de los Deadheads es "Don´t mind the ghost", el cual fue escogido como single promocional debido a que encapsula en un poco más de tres minutos lo que es la banda: instrumentos que atrapan las neuronas tras invadir las trompas de eustaquio, melodías infecciosas que construyen estribillos adictivos y juegos vocales claros que aprovechan el horizonte estereofónico. Con la grave fuerza del bajo eléctrico al centro de las bocinas y una batería asesina, el tema explota sin contemplaciones para que las guitarras atraviesen la piel como un millón de astillas. 

Desde diciembre de 2017, Deadheads lanzó en su canal de videos en YouTube el trabajo visual para "Don´t mind the ghost" que fue realizado por Max Ljungberg. Dentro de sus imágenes podemos observar a la banda interpretando el tema tras un velo que produce un juego de sombras y siluetas fantasmagóricas hasta que cae para permitirnos ver al grupo tal y como sería sobre un escenario. Un pequeño niño disfrazado de fantasma logra enamorarnos por su inocencia, pero al mismo tiempo nos hace recordar que los temores pueden ser tomados como un juego.


Frente a las propuestas que toman al rock como un medio intrincado para inundar el mundo con metáforas y secretos guardados bajo llave, Deadheads nos regalan una colección de temas sin mediaciones sin que ello signifique que sean banales. This one goes to 11 es un excelente disco que vuelve a poner bajo los reflectores aquel sonido sucio y crudo que sólo las bandas suecas pueden hacer, pero el cuarteto de Gotemburgo lo han refrescado con un estilo honesto lleno de intensidad y gran calidad interpretativa. Ahora es momento de descubrir cómo se escucharán sus once temas sobre los escenarios...

miércoles, 31 de enero de 2018

Supersoul : la nueva y poderosa oferta griega


Tomando como pretexto la visita de 1000mods a la Ciudad de México en próximos días, regresamos la vista a Grecia para saber qué hay de nuevo en su escena independiente. La suerte nos ha llevado a encontrar el álbum debut de una banda originaria de Atenas que en sus venas corre el hard blues eléctrico, la distorsión del stoner según el nuevo siglo y algunos instantes de la música alternativa y el garage incisivo de las últimas décadas. Ellos son Supersoul...

A finales de septiembre de 2017 fue publicado el primer disco de este trío helénico conformado por Rami Winston en la guitarra y voces, Orestis "Rusty" Mass en el bajo y Evan Maragkoudakis en la batería. Bajo el nombre de Faith bender escuchamos una colección de catorce temas bien trabajadas en estudio que delatan su gusto por bandas dispares como Royal Blood, The Black Keys, Queens of the Stone Age o Crobot, aunque la banda habla más de un gusto por los géneros musicales que por las bandas. Buscando en la red nos encontramos con la sorpresa que pocos han escrito sobre Supersoul, así que van algunas líneas sobre esta opción fresca que vale la pena rescatar y compartir.


Desde los primeros acordes marcados por la inaugural "Mind me when I'm gone" sabemos que Faith bender no nos puede decepcionar. El material ofrece riffs directos y adictivos, que a pesar de la alta potencia alcanzada por el poder del fuzz, por momentos nos puede hacer levantar las manos para llevar el ritmo y hasta obligarnos a bailar. La velocidad constante a través de algunos trazos de blues modernizado muy al estilo de The Black Keys o los canadienses Highkicks la encontramos en "Jacob Williams", pero todo se convierte en un lamento cavernoso al estilo de los alemanes The Picturebooks por medio de su "Carve my stone"; lo que nos demuestra del amplio espectro que este trío puede abarcar con su propuesta.

El primer disco de Supersoul ofrece canciones desgarradoras como "Blackhorse" hasta temas llenos de sentimiento como en "Divine", demostrando en ambos casos que el común denominador de la banda griega es el dominio de los tiempos entrecortados que permiten al silencio en convertirse en un integrante más de la banda. "Wrong side of suicide" fue escogida como primer single del disco gracias a su ritmo venenoso que demuestra la fuerza del grupo en combinación a excelentes líneas melódicas, pero Faith bender ofrece melodías suaves y cadenciosas que explotan a la menor provocación como "The torment" o arranques funkys como el ofrecido en "Gold".


Para ejemplificar de qué está hecho el Faith bender, escogemos a "The manipulator" por su intensidad, su lírica y su calidad interpretativa condensada en tan sólo tres minutos y medio. Los instrumentos de cuerda se encuentran en una misma figura arrebatadora que termina en una nota suelta para permitir a la voz entonar una cruda historia sobre la esperanza perdida ante la manipulación, el poder y el control. La batería golpe de manera implacable para denotar fuerza e imposición, el bajo eléctrico se distorsiona por momentos y la guitarra inunda las bocinas con un solo impresionante. 

"Tú doblas mi alma y sabes lo que haces. Tú amas el hecho de que yo también lo sé. Desde aquel primer dulce beso letal, mucho antes de que me declararas la guerra. Me tragué la culpa por aquel imperio construido sobre tu hombro. Respirando en el dolor, ella arma la culpa para su amante. La punta de los dedos se abren como un capullo que gotea en gasolina, como un laberinto maníaco y volcánico. Hay noventa y nueve dioses con una cruz que seguir, pero tú construiste tu camino hacia México. Llámalo amor, pero es una guerra fría. Entre los sin techo y el gobernador, la esperanza muerta ya no se llora más desde hace mucho tiempo..."

Una motocicleta rueda por los caminos a toda velocidad mientras una bella mujer aguarda su llegada mientras se quema su cigarro. El ventilador del cuarto intenta bajar la temperatura, pero la impaciencia crece irremediablemente. Sin embargo, el amante jamás llegará... Con esta historia, Supersoul presentó el video de "The manipulator" para acompañar la promoción del Faith bender. El fino trabajo visual fue realizado por el propio baterista de la banda, quien logra un perfecto equilibrio entre la breve narración y la imagen del grupo entre amplificadores e instrumentos.


Supersoul está presentado su Faith bender por su país natal para convertirse en la nueva referencia sonora de lo que se hace en su escena independiente, pero aprovechando el impulso, la banda ya se ha presentado en Rumania, Serbia y Macedonia. El poder de las redes sociales a través de Internet ha llevado su propuesta sonora al extranjero y en México no es la excepción. El rock griego no se reduce al stoner que hemos compartido en ocasiones anteriores en este espacio (Lord 13, Out of the Earth, 1000mods y Godsleep), el país helénico ofrece otras opciones y Supersoul lo tiene todo para convertirse en el grupo que tome el liderazgo. Escuchen su álbum debut y compruébenlo ustedes mismos...




lunes, 29 de enero de 2018

The Wicked Ones : la obscuridad de México para el mundo


Poco a poco México se ha convertido en un lugar de interés para ser elegido como un punto en el cual tocar dentro de las giras promocionales de las diversas bandas de hard rock, stoner y proto-doom del mundo. A finales del año pasado se anunció que se presentaría el 16 de marzo de 2018 en el Foro Alicia la banda norteamericana Red Fang para compartirnos su última producción Only ghosts (reseña-review); pero por si ésto fuera poco, el cuarteto de Portland compartirá escenario con dos bandas mexicanas: Vinnum Sabbathi y The Wicked Ones.

Vinnum Sabbathi lograron en 2017 su reconocimiento internacional al girar por Europa y por la publicación de su álbum debut Gravity works (reseña-review), sin embargo es hora de escribamos algunas líneas sobre The Wicked Ones. La banda nació hace un poco más de dos años en la Ciudad de México por la unión de Chess Malo en la guitarra y vocales, Nemonaz en guitarra principal y Antonio T en el bajo, quienes encontraron en la fusión del hard rock ácido de finales de los sesentas y el occult rock de principios de los setentas un espacio ideal para componer temas propios y crear una atmósfera mística a su alrededor que pocos grupos logran.


El misterio acecha al hablar sobre The Wicked Ones pues nadie sabía de su existencia hasta la publicación de un maravilloso EP titulado homónimamente que fue presentado poco a poco a partir abril de 2017 en su página de Bandcamp, material que fue grabado entre los estudios Archway y The Man's Cave por Jimena Contreras y el propio guitarrista de la banda Nemonaz, además de ser mezclado y masterizado por Hector Ulises Vera en La Casa En Llamas. Sin una sola imagen del grupo con la cual identificar a sus integrantes, la ilustración de una tétrica monja con un tercer ojo sobre la frente bajo un diseño psicodélico nos atrapa la atención irremediablemente. Al pulsar el botón de play sobre el reproductor digital, aletargados y poderosos acordes se escapan por las bocinas para enamorarnos, haciéndonos entender en ese preciso momento que estamos ante un disco indispensable.

Más allá de la ficha técnica arriba descrita, la banda capitalina logra crear un material magnético bajo sus propios méritos gracias a melodías pesadas que se arrastran por los suelos como grilletes atados a los tobillos y un sonido que nos teletransporta al pasado por medio de excelentes cambios armónicos que van desde el hard blues eléctrico hasta los primeros instantes del doom. Los riffs son arpones que se incrustan en la piel para no soltarla, dardos venenosos de gran intensidad a pesar de la baja velocidad a la que se mueven. 


The Wicked Ones arranca con "Rising sun", un tema que confiesa el gusto que tiene la banda por Black Sabbath gracias a su lenta figura que construye un verdadero himno para lo que hoy conocemos como occult rock, aunque en su puento nos encontramos con unos suaves acordes que nos sumergen en la intensidad del hard blues eléctrico de finales de los años sesentas. Bajo la misma atmósfera mórbida nos encontramos con "Hypnotize", track construido a partir de melancólicos arpegios muy al estilo de The Oath que contrastan con la fuerza del bajo eléctrico que explota hacia el final y con la intensidad de las vocales que hablan sobre los crímenes del poder. El hard rock se adueña del ambiente a través de "Morning star", la cual permite que cada instrumento encuentre su espacio propio y empuje el tema hasta el manto estelar de donde nace. La banda mexicana nos muestra sus influencias por medio de un cover al clásico de Jefferson Airplane "Somebody to love", que además de interpretar de manera textual el tema que determinó el éxito comercial del Surrealistic Pillow y dio a conocer a la genial Grace Slick, contiene un mágico puente tomado directamente de la ácida "White rabbit" contenida en el mismo material de la banda norteamericana (reseña-review). 

Sin embargo, para ejemplificar el estilo alcanzado por The Wicked Ones, "From lust till dawn" es perfecta. El segundo track del EP arranca con toda la fuerza de la voz de Chess como aquellos viejos y abandonados bluseros hasta que la guitarra suelta un riff incendiario que cae del cielo como un deslumbrante relámpago. La batería golpea sin piedad hasta que el bajo toma el control para crear a sus pies una melodía infecciosa para soportar el tema por completo. Los acordes sueltos de la guitarra de acompañamiento otorgan a la canción espacios de silencio que logran crear intensidad y permiten el lucimiento de cada miembro de la banda. El tema sube poco a poco en su fuerza interpretativa hasta explotar en remates poderosos que obligan a quien los escucha a seguir el rimo con el cuerpo y a soltar su alma para que sea tomada por las fuerzas obscuras del maligno...


Ante la sorpresa de que existen pocas reseñas sobre The Wicked Ones en toda la red, hacemos justicia con la intención de saber qué es lo que escucharemos antes de Red Fang el próximo marzo. Para ser el comienzo de una nueva banda, bien podemos escribir que no ha podido ser mejor: su EP ha sido reconocido en el extranjero, han compartido escenario con una banda ya establecida en nuestro país como Maligno y pronto lo harán con una de las más importantes de Estados Unidos. Sus rostros pronto serán develados y con ello se despertará el deseo por obtener más de su música. Sin temor a equivocarnos, The Wicked Ones tiene en sus manos todo para convertirse en el próximo referente mexicano en cuanto occult rock se refiere... estemos atentos!!

The Wicked Ones a través de Bandcamp: