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sábado, 23 de diciembre de 2017

Evil Can Evil : el invierno está aquí


Los helados vientos del norte comienzan a soplar. Los campos tornan a blanco gracias a la nieve que cae sin freno ni clemencia. Las hojas secas que cayeron en el otoño, el invierno las ha congelado para dejar sin alimento a muchos. Sin embargo, el hombre encuentra en el cruel clima un motivo de fiesta y alegría. El agua que está apunto de convertirse en hielo se transforma en el medio ideal para el deporte, la competencia y la velocidad. Una tabla y los esquí nos sirven del medio ideal para deslizarse sobre las laderas a gran velocidad... El invierno está aquí.

Gracias a esta helada imagen, de manera inmediata nos viene a la mente aquel poderoso tema que publicaran a finales de 2013 los canadienses de Evil Can Evil con el que titularían a su segundo álbum: Winter rider. Aquella portada realizada por Alexandre Goulet no dejaba lugar a dudas: un casco y unos goggles denotaban nieve, velocidad y fuerza extrema, todos elementos ideales para una banda con el stoner como bandera.

Evil Can Evil es un cuarteto formado en la ciudad de Quebec, Canadá en 2007 que tras mucho tiempo de trabajo en conjunto, lograron presentar su álbum debut en febrero de 2010. Jean-François Fortier en las vocales y guitarra rítmica, Manuel Grenier en el bajo, Mathie Henri en la batería y Sebastien Harveay en la guitarra principal buscaron crear su sonido a partir de su gusto por bandas como Clutch, Nebula, Monster Magnet, Red Fang, Dozer, Karma to Burn y Truckfighters.

De aquel primer disco se podían rescatar temas de buena manufactura como las aceleradas "Queen", "The land" y "78" o la áspera "Front line" y la blusera "Feel the fuel". Desde sus primeros acordes uno podía sentir el frío correr por la piel, por lo que bien lográbamos separar el stoner arenoso que en aquel momento regresaba al gusto de la gente por aquellos sonidos gestados en la costa este norteamericana. En lugar de encontrar la inspiración en los desiertos de California, Evil Can Evil tenía el difícil clima del Océano Ártico.


Sin embargo, el despegue de Evil Can Evil como banda lo lograron con el genial Winter rider, energético disco publicado en diciembre de 2013. El álbum es más áspero que su antecesor gracias a sus melodías más rápidas y directas que dejan congelado de manera inmediata, pero que quizá sea en su madurez en la composición y en el excelente trabajo de mezcla y masterización realizada por Raphael Malenfant que el material alcanza su cometido.

Winter rider arranca de manera impresionante con "I'm alive", una avalancha imparable que satura las bocinas con su distorsión incansable y su ritmo constante, pero si por dicho tema tuviéramos que esperar que el resto del disco fuera igual, estamos totalmente equivocados. Evil Can Evil logró en su segundo disco un equilibrio entre la potencia irresistible de un hombre desnudo corriendo a través de una tormenta de nieve en búsqueda de refugio y la paciencia de quien intenta calentarse al calor de una buena fogata. Estos dos extremos los podemos escuchar con "Power" y "Arsenal" por un lado y con "Gentleman" por el otro, aunque el disco tiene más colores.


Es inevitable pensar por momentos en Neil Fallon, vocalista de Clutch, gracias a ciertos tonos de la voz de Jean-François Fortier, pero el disco ahuyenta dicho fantasma gracias a que sus temas van más allá de una copia de la banda norteamericana. "Love and hate" en un tema poderoso con personalidad propia, siendo quizá una muestra del estilo que marque el sello de Evil Can Evil; pero otros caminos posibles los podemos detectar otras canciones de ritmos diferentes como "Be my love" o "Vipères" (ésta última cantada en francés).

Pero esta estación del año nos ha traído al recuerdo de Evil Can Evil gracias a su "Winter rider", tema de infeccioso riff que resbala por las cuerdas mientras nos deja caer por un tobogán congelado. Poder encapsulado en casi cinco minutos que se van como un descenso libre por una montaña nevada. Las guitaras juegan con distintas figuras hasta que logran crear la melodía ideal para la voz. Hacia su parte media, la canción nos otorga un entrecortado respiro, aunque en él no cesa la tormenta de notas. Los platillos de la batería saturan el horizonte auditivo a cada golpe dado, evitando dejar un solo segundo sin sonido. El bajo completa la obra con una necesaria base grave que sostenga al resto de los instrumentos. Como si fuéramos patinadores de snowboarding, "Winter rider" nos lleva a salvajes kilómetros por hora entre curvas y montículos cubiertos de nieve hasta que la fuerza inicial termina de un solo golpe.

Evil Can Evil no ha publicado nada desde Winter rider, teniendo la excepción sólo en el lanzamiento de "Psycho", un tema inédito del primer disco de la banda. El deseo por escuchar nueva música de la banda canadiense se hace cada día más grande, sin embargo podemos saber por su página de Facebook que no han desaparecido, y que aún mejor, siguen teniendo presentaciones en vivo. Ojalá ello sea un indicativo de que pronto regresarán a los estudios de grabación para ofrecernos nuevo material. Por lo pronto, disfrutemos del frío invernal a través de su velocidad y su furia descontrolada mientras colocamos nuestro deseo de navidad bajo el árbol...


jueves, 21 de diciembre de 2017

Psychedelic Witchcraft : en el ensordecedor estruendo de la guerra


A mediados de 2016, Virgina Monti le puso pausa a Psychedelic Witchcraft para darle vida a Dead Witches, una banda clavada en el primer doom junto con el baterista Mark Greening, quien ha formado parte de emblematicas bandas como Electric Wizard, Ramses y With the Dead. El resto de los integrantes del grupo conformaron Magnet mientras terminaba la aventura amorosa y musical de de su musa y líder, situación que sucedió en abril de 2017 cuando la disquera Listeneable Records anunció que firmaba a los italianos para publicar su siguiente disco. 

La banda originaria de Firenze se encerraría durante los últimos meses de mayo en el Elfo Studio para grabar su segundo álbum, mismo que ha sido publicado a finales de octubre bajo el nombre de Sound of the wind. Este material es una continuación obvia a lo hecho por el grupo en The vision (reseña-review) donde el occult rock, el hard blues y el proto-doom se respira a cada surco del vinilo; sin embargo, a través de los 38 minutos de duración del disco podemos encontrar un crecimiento exponencial por medio de melodías bien construidas y una mejor producción gracias a la participación de Alexander Lizzori como ingeniero de sonido.


Sin deseos de exagerar y ensalzar al Sound of the wind, bien podemos escribir que Psychedelic Witcraft ha alcanzado una madurez compositiva e interpretativa. Del directo y en ocasiones inocente The vision, en esta ocasión la banda logra construir un sonido concreto de gran profundidad e intensidad. Los riffs de guitarra creados por Jacopo Fallai logran atravesar la piel con sus figuras hirientes, la batería de Mirko Buia golpea en los lugares ideales para lograr la intensidad deseada y el bajo de Riccardo Giuffré abarca todo el horizonte sonoro que las bocinas alcanza para crear un ambiente denso lleno de gravedad... todos son elementos obligatorios para una banda que dice tocar "occult rock".

Por si fuera poco, la hermosa bruja frente al micrófono ha logrado un gran nivel lírico más allá de la por momentos forzada escritura esotérica de sus primeras composiciones. El día de hoy, Virginia Monti realmente ha asimilado la melancolía, el temor y la incertidumbre que provocan las sombras y la muerte, por lo que ahora puede escribir sin referencias obvias a películas giallo italiano, serie b de la cinematografía americana o la ficción de explotación al estilo del español Jess Franco. Ahora la vocalista de Psychedelic Witcraft bien puede hablar sobre la guerra, el sexo, la introspección y la obscuridad de manera directa, sencilla y bien fundamentada.


Sound of the wind es un disco equilibrado, pues bien puede ir del hard rock que sirvió de plataforma en su material anterior como en "Sin of mine" o en "Rising on the edge" hasta el blues más profundo como en "Let me be myself", tema que recuerda un tanto a "Magic hour blues", canción que clausuró The vision. Sin embargo, la novedad está en las melodías directas que toman diferentes senderos hasta sus últimas consecuencias, como en "Turn me on" y su insistente hard blues muy al estilo de los Blues Pills, o en la misteriosa canción que titula la placa donde podemos descubrir un cierto tufo al clásico  de Jefferson Airplane, "White rabbit". Finalmente encontramos ese rock esotérico y tenebroso en temas infecciosos como "Wild we go" (con su lisérgica guitarra eléctrica) y la psicodélica "The Warrens" con su hipnótico ritmo que nos sumerge en un abismo sonoro concentrado al centro de los parlantes mientras la voz en stereo de Virgia Monti hace referencia a la conocida película The conjuring.


Para demostrar el avance alcanzado por Psychedelic Witchcraft, nos acercamos al primer tema que se liberó del Sound of the wind. Bajo el tamiz patentado por Tony Iommi con su Black Sabbath en el eterno "War pigs", la banda de Firenze nos ofrece "Lords of the war", canción basada en un tenebroso riff inicial que inesperadamente se convierte en una granada llena de energía que logra explotar para hacernos despegar los pies de la tierra. Su infeccioso ritmo entrecortado cabalga sobre los cuerpos caídos en batalla mientras la música poco a poco nos sumerge en los terribles abismos provocados por la guerra y la muerte. A través de constantes cambios melódicos, el grupo nos muestra todas sus posibilidades interpretativas y la madurez alcanzada en tan poco tiempo. 

"Observa hacia afuera de tu ventana... se están construyendo armas y levantando muros de mentiras. Han crecido con bombas en sus manos y con el susurro de maldad a través de sus cabezas, pues yo lo he visto desde sus ojos. Sólo necesitan saber si somos los siguientes en guerra. Ellos construyeron y destruyeron, ellos son todo el ruido. Nosotros no lo vamos a parar, nosotros no nos arrastraremos y nosotros no moriremos. Estamos en contra de los señores de la guerra. Alas de muerte vuelan sobre sus cabezas. Este es el funeral de las tierras ancestrales. Los maestros reunidos a las puertas del infierno, pero el demonio tienen que lanzar su conjuro..."

Entre escenas de batallas, máquinas de guerra y ciudades ardiendo tras ataques aéreos, Psychedelic Witchcraft publicó el video con las letras de "Lords of the war" a finales de septiembre de 2017, dando así el primer paso para la promoción del Sound of the wind. La banda está en plena promoción del disco, por lo que ya presentaron un segundo video con el tema "Rising on the edge", trabajo visual lleno de motocicletas y vida nocturna. El disco tiene todavía mucho qué ofrecer, así que estamos en excelente momento para desmenuzarlo y saber a qué suena Italia el día de hoy...


martes, 19 de diciembre de 2017

Octopussy : los vientos de cambio que soplan sobre Polonia


El aire se escucha desde muy lejos, pero su fuerza aumenta hasta sacudirnos los tímpanos. Bajo su manto se esconde una batería que golpea sin piedad hasta dejarnos frente un tema directo, violento e insistente. Este es el regreso de la banda polaca Octopussy, que desde la publicación de su álbum debut en 2013, no teníamos noticias frescas sobre su combo musical que mezcla el hard blues y el stoner del nuevo siglo para crear canciones potentes.

Teniendo como centro de operaciones a Gdynia (una de las tres poblaciones que conforman la metrópoli de Trójmiasto o Tricuidad frente al golfo de Gdansk), Octopussy se conformó como banda a partir de la referencia musical de bandas como Clutch y el primer Queens of the Stone Age hasta construir su primer disco titulado de manera homónima con el que lograron obtener un lugar propio dentro de la pequeña escena del rock báltico.

En un primer momento el grupo estuvo conformado por el baterista Konrad Ciesielski, el bajista Marcin Bakowski, el tecladista Michał Koziorowski, el guitarrista Piotr Danielewicz y el vocalista Jan Galbas, a quienes se unió un tiempo después el guitarrista Jan Babińk con la intención de recrear en vivo lo alcanzado en el estudio. Sin embargo, la banda siguió experimentando con su estilo hasta que los nuevos caminos sonoros determinaron la salida de Galbas. Para solucionar la situación, Babińk se convirtió en el nuevo vocal del grupo, reclutaron a Michał Bonasik en la guitarra y Galbas se quedó como responsable técnico y la producción musical de Octopussy. 

De los sonidos crudos que navegaban desde el blues eléctrico hasta el rock vaquero de Octopussy, la banda polaca comenzó a buscar nuevas posibilidades sonoras que hoy se ven reflejadas en Dwarfs & giants, disco publicado en noviembre de 2017 que termina una sequía que duró cuatro años. Ahí están las guitarras slide en perfecto equilibrio con los acordes distorsionados, pero ahora las melodías levantan el vuelo hacia el hard psych que recuerda momento a The Jimi Hendrix Experience y aterriza en la propuesta de Parker Griggs y su Radio Moscow.


Dwarfs & giants mantiene el rock de sabores sureños en sintonía del stoner desértico en temas como "The search", pero ahora nos ofrece canciones más experimentales como la enigmática y alternativa "Hourglass" y la estruendosa "And nothing will remain" con sus teclados atmosféricos que saturan las bocinas. Las guitarras slide de "Bring me the light" nos regresan al pasado inmediato de la banda, pero "Run from the raging mob" es entrar en una máquina que nos hace viajar en el tiempo a través de su sabor de viejo hard rock imperecedero y el blues eléctrico que dio origen a la psicodelia pesada a finales de los sesentas. En pocas palabras, el segundo álbum de la banda polaca es un equilibrado paseo por distintas posibilidades auditivas, una búsqueda por sus influencias con la intención de encontrar un puerto seguro dónde anclar.


Quizá el tema donde más podemos detectar el giro estilístico de Octopussy con respecto a su entrega anterior es en "Birdman", primer single del Dwarfs & giants caracterizado por su riff impulsivo y sus teclados omnipresentes. Bajo la lógica de la nueva psicodelia californiana, el también tema abridor del disco juega entre acordes hirientes llenos de wah y voces perdidas en delay que enrarecen el ambiente. Para agregarle más nostalgia, "Birdman" nos ofrece un mágico puente musical que sobrevuela los abismos interiores con la intención de sumergirse hasta el fondo de nuestras neuronas, pero tras la introspección, el tema levanta el vuelo nuevamente para hacernos chocar contra el manto estelar.


Desde el mes de abril de 2017 está girando en YouTube el video promocional de "Birdman", un caleidoscopio que satura las pupilas entre paisajes multicolor y extraños fractales que hacen alucinar a cualquiera. Este trabajo visual fue grabado durante una sesión en vivo de la banda dentro de los estudios de Custom 34 con la intención de abrir las puertas de la percepción mientras la música fluye de manera salvaje. Una aguja entra por vena para suministrar el ácido líquido que nos permita viajar por nuestro interior, un viento que nos arrastra por los arco iris refugiados en los rincones ocultos de nuestra alma, un denso paseo atascado de imágenes deslumbrantes que iluminan la obscuridad interna.

Octopussy se encuentra preparando en estos momentos la forma cómo presentar su Dwarfs & giants sobre los escenarios, por lo que pronto anunciarán algunas fechas en su natal Polonia durante 2018. Mientras esperamos este momento, repasemos este segundo disco de la banda originaria de Gdynia para que descubramos su sentido y sus posibilidades, para que disfrutemos lo que se está haciendo en estos momentos en los países bálticos más allá de los sonidos estandarizados por los medios...

Página de bandcamp de Octopussy:
  https://octopussyband.bandcamp.com/album/dwarfs-giants


jueves, 7 de diciembre de 2017

Black Rebel Motorcycle Club : el regreso del ruidoso cuero negro


Luego del introspectivo y melancólico Specter at the feast, cinco años después saldrá a la venta un nuevo material de estudio de Black Rebel Motorcycle Club, álbum que será publicado en enero de 2018 bajo el nombre de Wrong creatures y estará conformado por doce temas. Por si esto fuera poco, la banda californiana se presentará en la Ciudad de México el día 9 de diciembre como acto principal del Festival Hipnosis, evento organizado por la revista Indie Rocks! y la promotora Major Tom que contará también con la presencia de The Black Angels, Ty Segall, Death Valley Girls, The Coathangers, entre otros. 

Algunos temas ha comenzado a filtrarse por las redes electrónicas, despertando el deseo incontenible por ingerir el disco completo. Mientras pasa el tiempo, tenemos la oportunidad de ser testigo del regreso a los escenarios de BRMC y de desmenuzar en directo los primeros dardos envenenados del Wrong creatures. ¿Qué podemos esperar en su presentación? Distorsionados riffs de guitarra sobre alucinantes bases de bajo y batería mientras obscuras líricas hablan sobre remordimientos de una vida dura y reflexiones hechas al borde de la muerte.


Durante los últimos años la desgracia ha perseguido a BRMC, desde el fallecimiento de Michael Been (técnico de audio de la banda en vivo y padre de Robert Levon Been, bajista del grupo) hasta la intervención quirúrgica que tuvo la baterista Leah Shapiro (el proceso de composición de Wrong creatures fue suspendido a finales de 2015 cuando le fue detectada una extraña lesión cerebral llamada "Malformación de Chiari"). Sin embargo, en un intento por exorcizar estos malditos demonios, la banda dejó pasar el tiempo para recuperar la salud, descasar de las extensas giras y construir un disco de amplio horizonte sonoro e innovador, aunque sin perder su estilo característico.

Wrong creatures es un disco fresco que mezcla aquella fuerza estridente de sus primeros discos con las atmósferas etéreas y aletargadas de sus últimas producciones. El material navega desde las baladas abismales hasta el garage punk y sin olvidar aquel sabor vaquero de guitarras acústicas y vibrantes armónicas para crear un disco vivo y energético, algo fuerte para ser presentado en vivo sin contemplaciones. Dicho sonido fue logrado gracias al trabajo técnico de Nick Launy, reconocido productor que también ha colaborado con gente como Nick Cave, Arcade Fire y Yeah Yeah Yeahs; quien además tuvo a su cargo el mítico estudio angelino de Sunset Sound como centro de operaciones. 


A principios de noviembre de 2017, Black Rebel Motorcycle Club presentó el primer sencillo del nuevo álbum. "Little thing gone wild" ha mitigado la sequía que durante cinco años mantuvo en silencio al trío. Sin lugar a dudas las cosas han cambiado en el panorama musical, y lejos de clavarse en los sonidos de antaño y las remembranzas en que todos los géneros musicales ha caído, la banda regresa a las bocinas con un tema infeccioso cantado por Robert Levon Been escoltado por las percusiones insistentes de Shapiro y las hirientes guitarras de Peter Hayes. El single golpea con una melodía espectral que poco a poco va subiendo de intensidad hasta alcanzar la estridencia característica del grupo, pero que durante su desarrollo nos recuerda las misteriosas armónicas de los discos anteriores de BRMC y por instantes muestra algunos guiños hacia el rock electrónico e industrial abanderado por el Trent Reznor de Nine Inch Nails.
Junto con el lanzamiento de "Little thing gone wild", la banda presentó un video promocional a través de su canal de YouTube, mismo que fue dirigido por Brian T. Lauzon. En sus imágenes sepias podemos observar  la persistencia del número tres bajo densas nubes de cigarro, chamarras negras de cuero y uno que otro reptil con la intención de mostrar el lado salvaje de una banda que ya se encuentra en las grandes ligas pero que no olvida aquel sucio sonido que enamoró a más uno. La estética en este trabajo visual mantiene la imagen que ha caracterizado al grupo desde su fundación en 1998, aunque también es una muestra de que los 20 años que han pasado desde entonces han cobrado factura.


El esperado regreso de la banda es una realidad, el vinyl vuelve a girar y la aguja sirve de medio para hacernos llegar el ruido incendiario a las venas. La primera probada al Wrong creatures es una sorpresa hecha a base de ritmo directo (¿bailable?) salpicado de instrumentos desgarradores que mantiene King of bones, tema que ha sido liberado junto con la abismal "Haunt" y la mágica "Question of faith", lo que nos demuestra la versatilidad del material. Con una tercera parte del disco girando en nuestras neuronas, sólo podemos disfrutar el cierre del festival Hipnosis en manos de Black Rebel Motorcycle Club y contar los días para escuchar el resto de los tracks...




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jueves, 23 de noviembre de 2017

Ancestro : arena, pasado y veneno


Escribir sobre una banda instrumental siempre será un arma de doble filo, pues bien podría uno ser certero para describir la música conforme a la idea que sus interpretes han buscado como también puede ser un salto al abismo al permitir que las notas fluyan en el interior de las neuronas con la intención de despertar ideas y sentimientos propios. La imaginación permite ambas posibilidades, pero el riesgo es alto. Aún y con el peligro de caer, hoy caminamos sobre la cuerda floja para acercarnos a un proyecto que nace en la antigua ciudad de Trujillo, en el Perú...

Tras varios intentos y proyectos, fue hasta el año de 2015 cuando nació el power-trío que tendría la intención de mezclar el stoner desértico de los 90's con el heavy psych difundido en el nuevo siglo.Conformados por Boris Baltodano en el bajo, Diego Cartulin en las guitarras y Rod Hiraoka en la batería, la banda se refugió en el poder de la música instrumental para crear alucinantes paseos sonoros que juegan con la mente hasta llevarla al delirio provocado por la insolación y la distorsión. Bajo el nombre de Ancestro, los tres chicos peruanos buscarían fundir la grandiosidad del pasado con el misterio y la intriga que despiertan sus vestigios que encontramos el día de hoy, ruinas que provocan sueños y despiertan leyendas.


De manera inmediata, Ancestro se metería a los estudios de grabación para crear lo que sería su álbum debut, disco que llevaría por título El regreso de los brujos y sería publicado en agosto de 2016 por Man in the Box Records y Necio Records. A través de instantes lisérgicos llenos de densidad auditiva, el grupo encuentra su equilibrio perfecto al mezclar dichos sonidos con estruendosas melodías atascadas de fuzz arenoso de ritmos variables inspiradas en el primer stoner de bandas norteamericanas como Kyuss y Sleep, así como los referentes latinoamericanos del género como los argentinos Los Natas o los puertoriqueños La Iglesia Atómica.

Sin embargo, la banda sufriría la salida de su baterista original quien sería sustituido temporalmente por Arturo Quispe y definitivamente por Víctor García. Dicho cambio obligaría a la banda a replantear su sonido y dar continuidad a lo alcanzado en ese momento. Fue así que en septiembre de 2017 salió a la luz El gran altar, un disco que se permite a sí mismo experimentar nuevas posibilidades sonoras sin olvidar aquellos riffs arenosos llenos de introspección y zozobra que obligan a mirar hacia atrás en el tiempo y hacia dentro en nuestra mente.


Las desgatadas paredes de barro y adobe de lo que un día fue la impresionante Chan Chan, sirven de escenario perfecto para el regreso de Ancestro. Aquel lugar que en el pasado fue la capital de la cultura Chimú y que vivió la invasión inca y los saqueos de los conquistadores españoles, hoy resguardan los acordes desgarradores de un power trio que abre las puertas interiores con la finalidad de hurgar dentro del inconsciente y sacar a la luz aquellos secretos que la vida cotidiana y mundana han escondido como si fueran preciados tesoros. La vieja ciudad amurallada sirven de inspiración a los seis temas de El gran altar y al mismo tiempo permite al incauto escucha que su imaginación corra por sus ruinas y encuentre sentido a los acordes propuestos sin voz y sin más brújula que un título reducido a unas cuantas palabras.

El segundo disco de Ancestro arranca con un experimental recordatorio sobre el difícil encuentro entre el hombre y el sol que bajo el título de "Ícaro" nos acerca al astro rey para derretir nuestras alas y hacernos caer en caída libre. La antigua ciudad chimúe mira hacia al océano y desde ahí sentimos el mágico poder de las aguas gracias a "Mareación", un aletargado himno a las corrientes marinas que nos ahogan y nos sepultan hasta sus obscuros abismos. Sin perder el mismo referente, "Agua muerta" saca a flote el cuerpo sin vida para abandonarlo en la superficie mientras los mórbidos acordes lo desintegran en aquella mezcla de sal y agua. "Purga / El gran altar" nos ofrece un suave y breve remanso sobre las arenas que repentinamente se convierte en un despiadado golpe que rompe con el paisaje natural y levanta ante nosotros un imponente templo de guerreros entregados al mar y al sol, pero que dentro de sus impresionantes doce minutos de duración permite un insospechado clímax que nos hace recordar el "No quarter" de Led Zeppelin o instantes sueltos del Tarkus de Emerson, Lake and Palmer gracias a sus colosales sintetizadores.


Para los amantes del primer stoner, "Aguijón" es un dulce néctar donde podrán energía, poder y distorsión en plenitud. El piquete de un alacrán escondido entre las antiguas paredes del templo inyecta el veneno causando dolor e irritación, furia que recorre por las venas a salvajes kilómetros por hora hasta inundar todo el cuerpo. Las bocinas se atascan por el sonido áspero de la arena y la sustancia tóxica suministrada por la piel, explosión sonora llena de rabia y quemaduras bajo los ardientes rayos del sol que remite al Kyuss del Blues for the sun red, pero que al mismo tiempo se permite explorar sus propios terrenos a través de la magia del pedal wah jugando con la guitarra y las violentas figuras que recorren el mástil del bajo eléctrico. Mientras la batería golpea sin cesar, la melodía viaja por el torrente sanguíneo hasta infectar totalmente al cuerpo moribundo. "Aguijón" se puede resumir en dos palabras: fuerza y velocidad.


Ancestro es una prueba fehaciente que Perú tiene todo para colocarse dentro del escenario mundial del stoner, creando junto con Pradhana, El Jefazo, Brothers of the Sun, Cuarzo y Satánicos Marihuanos un conjunto de bandas rabiosas fundamentadas en el poder de los acordes arenosos y la frescura de nuevas melodías inspiradas en ritmos hipnóticos donde los efectos alucinatorios de la exposición al sol y el respeto a sus culturas milenarias. Sin embargo, este grupo nos demuestra que no todo está centralizado en Lima y que seguramente en el interior del país andino existen otras joyas por descubrir. Por lo pronto, hoy tenemos en nuestros oídos esta pequeña maravilla instrumental llamada El gran altar, que gracias a su infecciosa "Aguijón" a penetrado la piel para intoxicar y enamorar a quien ose pulsar el botón y se arriesgue a realizar un viaje mágico y onírico por las ruinas del pasado...

martes, 21 de noviembre de 2017

WhiteNails : una fresca y multifacética banda canadiense


Cuando un grupo de chicos se reúne alrededor de su gusto por Black Sabbath y Pentagram, se pueden esperar muchas cosas. Si dichos jóvenes terminan conformando una banda para hacer música original a través de dichas influencias, todo nos llevaría a pensar que dicho proyecto dirigiera su esfuerzos por sonar dentro de los límites establecidos por el proto-doom que ha invadido al mundo durante la última década. Sin embargo, en el caso de los canadienses de WhiteNails tenemos una sorpresa total ante dichos antecedentes.

La ciudad de Quebec, Canadá sirvió de refugio para el guitarrista Taylor Johnson tras su salida de la banda progresiva Atomis, quien en 2016 coincidió con un tatuador llamado Danahé Cote. Ambos se reunieron para improvisar en las guitarras algunas cosas por medio de su pasión por el hard rock setentero y la vieja psicodelia hasta lograr una suficiente colección de riffs que requerían ser completados por una buena base grupal, motivo por el cual reclutaron al baterista Maxx Beaulieu, el bajista Jipi Smith, el tecladista Vince Bernard y al vocalista Darcy Beaulieu. 


Tras seis meses de ensayos, la banda ya se encontraba abriendo las presentaciones de grupos reconocidos como The Sword o Royal Thunder, pero contra todo pronóstico, su estilo no se delimitaba al cliché del occult rock del nuevo siglo. La propuesta sonora de WhiteNails encuentra sus fronteras desde el ligero stoner a la Queens of the Stone Age hasta el grunge y rock alternativo según lo hecho por Melvins, pasando por algunos sobrevuelos psicodélicos y los obvios referentes melódicos del proto-doom setentero. 

A través de las disqueras Magnetic Eye Records y Kozmik-Artifactz Records, en mayo de 2017 fue publicado su First trip, un material lleno de sorpresas que rompe con moldes y géneros con el fin de establecer un amplio horizonte creativo. Más allá de la portada vintage nacida directamente de las películas de horror de serie B que han servido de inspiración a una infinidad de bandas que han desfilado por nuestras letras, WhiteNails toma como base el hard rock de guitarras afiladas y directas para crear ocho diversos temas que evitan encasillar al grupo en un estilo concreto.


First trip es una obra multifacética que encuentra en la energía de sus riffs la unidad y, quizá, su definición. El álbum debut de los canadienses arranca con la arenosa "Shangaied" por medio de guitarras ruidosas que atascan las bocinas y un bajo contundente, aunque su línea melódica permanece dentro de los cánones del hard rock más comercial. Sin embargo, el riff inicial de "Done and gone" es un tributo atmosférico al Black Sabbath de "Children of the grave" que termina encontrando en el nuevo stoner metal su perfecto refugio. Aunque "Dead in time" comience de manera incendiaria como lo haría el viejo rock desértico, también aterriza en un denso hard rock que cambia de intensidad pero no de figura melódica.

El primer álbum del sexteto de Quebec nos ofrece diversas facetas que por momentos podría tratarse de bandas distintas a cada tema. Del stoner comercial y digerible a la Queens of the Stone Age que escuchamos en "In my blood" podemos encontrar un viaje ácido y experimental con sabores orientales en "The crooked lake". Si bien "Damn Judas" encuentra en sus acordes el click perfecto entre la distorsión, la energía y la melodía asimilable a los oídos sensibles, "Brazen bull" nos ofrece arroja a un obscuro abismo por medio de su riff aletargado que también surge directamente de la retorcida imaginación de Tony Iommi.


Para los sonidos áspero que siempre han sido del gusto de Earthquaker, nos quedamos con "Silver linings" como el mejor tema del disco gracias a su figura insistente e hiriente llena de fuerza e intensión. La distorsión satura las bocinas con un paso seguro y tenebroso para abrirse camino entre las neblinas y ofrecer una melodía adictiva que clava los dientes y succiona todo el líquido vital. Junto con "Brazen bull", "Silver linings" coincide con la imagen de la tapa del disco por medio de la obscuridad y tendencia retro que ofrece, pero que al mismo tiempo nos sitúa en el nuevo siglo. Los dedos saltan entre las cuerdas para construir figuras descendentes que sorprenden y enamoran, y ellos son tan sólo una pequeña muestra de calidad interpretativa de una nueva banda en el horizonte musical que desea propuestas frescas más allá del cliché y lo obvio dentro del género.


First trip fue desgranado poco a poco hasta que durante este 2017 fue liberado en su totalidad, convirtiéndose en un disco con múltiples aristas que puede sorprender a más de uno. Sin embargo, el material requiere ser escuchado detenidamente para terminar de saborear todas sus posibilidades y tendencias sonoras. Mientras WhiteNails prepara un nuevo álbum, la banda grabó un tema para el recopilatorio tributo a Pink Floyd que será publicado el próxima año por Magnetic Eye Records, siendo éste una muestra más de la multifacética propuesta del grupo. Demos click o bajemos la aguja sobre el vinil, otorguemos la oportunidad a mirar desde otros puntos de vista al hard rock setentero para que sirva como fuente de inspiración y no como un ídolo al cual emular... aquí una opción!!


jueves, 16 de noviembre de 2017

Comeculebras : cuando la sangre tiñe las aguas


Un estertor se escucha nuevamente desde las entrañas de la tierra, un rugido desgarrador que hace temblar el ambiente con furia y coraje. La corriente de agua que baja desde las frías montañas se ha tornado escarlata, color de la venganza y la muerte. Al sur del sur, casi al final de la tierra, un canto crudo demuestra dignidad y levanta su voz contra el robo, la usurpación y la violación. Un helado y violento viento choca de frente contra el rostro de aquellos que han mancillado el honor del pueblo, de la nación y de la humanidad por su insistencia en satisfacer sus deseos, sus ambiciones y sus instintos.

Hace más de un año escribimos sobre el álbum debut de Comeculebras, banda argentina originaria de San Carlos de Bariloche que tiene en el más denso stoner el medio ideal para expresar su hartazgo y  su cólera. La continuación de aquel denso material ha salido a la luz en septiembre de 2017 con la lógica de mantener la fuerza sonora para dar un paso firme hacia nuevos horizontes sin perder la esencia, un salto hacia el abismo con la finalidad de expandir las posibilidades compositivas y tornar su paleta de colores y sonidos hacia el carmesí.


La aletargada y pesada marcha del obscuro jinete aumenta la velocidad al sumergirse en las turbulentas aguas teñidas de sangre. Bajo el nombre de Río rojo, siete rabiosos temas constituyen el segundo material discográfico de Comeculebras, mismo que es editado por Oso de Agua Records, grabado por Luciano Pucheta en su natal Bariloche y masterizada por Pablo Soiza en el Uruguay. Para complementar la nueva entrega, las ilustraciones de "Toro" Brizuela vuelven a acompañar al trío de la Patagonia con sus furiosos trazos y estética cruda.

Río rojo es un disco de riffs concretos y figuras hirientes, filosas navajas que entrar al cuerpo para hacer brotar el líquido vital. La guitarra de Emilio Contissa es mucha más áspera que en material anterior, mientras que las percusiones de Federico Agüero golpean con mayor precisión al mismo que los platillos aprovechan su metálica vibración para invadir todo el horizonte sonoro. Los tonos graves del bajo de Fernando Valeria logran afianzar el soporte de cada tema a través de la potencia y la distorsión, otorgando a la vez el contrapunto a su voz llena de coraje, reclamo y protesta.


Comeculebras nos ofrece un disco dinámico con diferencia a la sensación de expectativa y zozobra de su debut (reseña-review), éste es un material ambivalente que arranca en remansos y termina en torbellinos, altibajos rítmicos que sorprenden bajo una producción técnica que permite disfrutar las capacidades interpretativas de cada integrante de la banda. Aquel stoner de origen pesado y abominable que llamó la atención en el primer disco del grupo lo podemos encontrar en "Destierro", pero en esta ocasión podemos escuchar acordes sueltos que aprovechan la reverberación provocada por la distorsión en tracks como "Encapuchados", tema que logra hacer vibrar el espacio sonoro.

La atmosférica "Paisaje vil" nos sumerge en un abismo tétrico impenetrable que poco a poco sube de intensidad, pero encuentra su oposición en "El moro", la cual es un áspero pasaje instrumental de reminiscencias desérticas que tienen la intención de explotar las neuronas dormidas de quien no desea ver más allá de lo evidente. Río rojo bien nos puede ofrecer una armónica melodía que demuestra a una banda madura más allá al ruido contestatario (como en "Ingobernable") y al mismo tiempo un épico y enigmático capítulo de identidad y sacrificio a través de experimentales sonidos que terminan en un rugido (como en el track que da nombre al material).


Con el grito en la garganta que sentencia "el silencio no cambia la verdad", el Río rojo brota de las montañas. Su figura es directa y sin contemplaciones, un golpe directo al rostro sin freno ni reserva. Los acordes de "Séptimo hijo" muestran ímpetu hasta derretir las bocinas ante nuestros oídos, pero sus cambios melódicos hacia la mitad del tema logran realmente arrancarnos de la tierra hacia un sublime viaje astral para soltarnos en pleno vuelo y permitir la irremediable caída. Potencia que denota coraje encapsulada en tan sólo dos minutos y medio. Tres hombre del desierto montañoso le suben al volumen de sus amplificadores para hacer llegar su voz a un pueblo cegado que fácilmente olvida su terrible pasado.

A partir del día de mañana, 17 de noviembre de 2017, Comeculebras presentará sobre los escenarios a su nuevo retoño, un pequeño engendro con menos de treinta minutos que se escapa como agua entre las manos. Ha llegado el momento de enfrentar con el público este Río rojo, un disco pesado que intenta abrir los ojos por medio de la vibración de los tímpanos. Es un golpe frontal contra la desidia y el individualismo, es una sangrienta inundación que deja al descubierto la espantosa realidad y un llamado a despertar...