Vistas de página en total

viernes, 12 de mayo de 2017

Golden Void : explosión en la curva del universo


Cuando pensamos en psicodelia, inmediatamente nos viene a la mente San Francisco. Desde aquel verano del amor en 1967, el movimiento contracultural que se vivió en el área de la Bahía se fue desarrollando a partir de la experimentación lisérgica hasta llegar a la creación de un género musical basado en un rock ácido de jams largos, distorsiones fuertes y sonidos rescatados del oriente con la intención de salvar a los espíritus perdidos por la tecnología y el mundo moderno. El nuevo siglo ha vivido una euforia vintage de la que la psicodelia era imposible que fuera olvidada, por lo que los oídos regresaron hacia aquel rincón de California con la esperanza de encontrar nuevas bandas que rescataran ese viejo ruido.

Uno de esos grupos es Golden Void, banda formada en 2009 cuando Isaiah Mitchell, guitarrista de Earthless, se mudó a esta mágica zona del mundo con la intención de crear un proyecto más cercano a sus intereses personales que se diferenciara principalmente por la composición lírica de la que su famosa agrupación carecía. Fue así que junto con Aaron Morgan en el bajo, Camilla Mitchell en los teclados y Justin Pinkerton en la batería como construyó una agrupación que recupera la esencia química de los años 60's para sumarlo con el hard rock de principios de los 70's, específicamente de Black Sabbath, Pentagram y Hawkwind (de estos últimos tomaron el título de una de las canciones de su álbum Warrior on the edge of time para tomarlo como nombre de guerra).


Tras la publicación de un sencillo en 2011 por medio de la pequeña disquera Valley King Records, Golden Void se dedicó a definir su sonido y a crear los temas que terminaron conformando su disco debut, el cual fue presentado en noviembre de 2012. Dicho material fue grabado en los estudios Lucky Cat de San Francisco bajo la producción técnica de Phil Manley, quien buscó capturar la esencia de la banda en vivo al grabar en cinta y utilizar pocas capas de audio superpuestas (conocidas como "overdubs"). El resultado final es un disco directo que delata las estructuras melódicas impuestas por la banda en cada tema, pero que a su vez permite la explosión interpretativa que sólo puede nacer del jam.

A través de los siete temas que forman parte de Golden Void, podemos escuchar a una banda cósmica que nos invita a inyectar un poco de ácido por las venas para realizar un viaje multicolor atascado de imágenes y sonidos. Aquel astro que nos deslumbra desde la portada hace patente el encuentro irónico entre las sustancias químicas suministradas y la búsqueda de la naturaleza anhelada, choque inevitable que se refleja en una música eléctrica que regresa al origen lisérgico del rock ácido y se mezcla con el sentimiento de la nueva era. Bien podemos escuchar un suave tema que nos sumerge en una dulce marea de sonidos estelares y de repente todo se convierte en una eufórica tormenta de acordes que explota frente a nosotros sin control alguno; aunque la voz de Mitchell se acerca peligrosamente a la de Uffe Lorenzen de los daneses Baby Woodrose, lo que nos lleva a una obligatoria comparación de la que ambos salen bien librados. 


La prueba fiel de lo que hemos escrito hasta este momento es "The curve", tema que previamente había formado parte del primer EP del grupo y que para el debut se convirtió en su punta de lanza. Los caballos son desamarrados para comenzar una loca carrera por el cielo, desbocada andanza de guitarras insistentes que nos recetan una dosis de notas ardientes que juegan con el poder del pedal wah. Sin embargo, aquel potro astral toma un respiro para beber agua del manantial mágico que le permite disfrutar del paisaje a su alrededor. Una suave improvisación que nace del jazz, el heavy blues y el rock progresivo de origen espacial nos muestra las posibilidades interpretativas de un monstruo sonoro de dos cabezas, de momentos contrarios que viven en un solo cuerpo. Pero nada es para siempre, y tras un respiro, todo vuelve a una agitada carrera contra el tiempo, una caída por el tobogán de un arco iris fosforescente que llena de luz y magia al firmamento. 

En febrero de 2013 fue presentado el video para "The curve", el cual fue realizado por Alexander Theodoropolus. Mientras la música se agita violentamente por las bocinas, diversas ilustraciones fijas sobrevuelan naturales universos oníricos llenos de colores y figuras alucinantes. Tres astronautas son testigos de la llegada de un hombre espacial que baja de los astros al planeta Tierra, el cual es recibido por la mágica noche desértica hasta que la saturar de luces y brillos. Todo se convierte en una fiesta de animaciones sobre paisajes en movimiento hasta que el último acorde suena.


Luego del explosivo álbum debut, Golden Void presentó en septiembre de 2015 su segundo disco, el cual fue bautizado como "Berkana" y que logra un crecimiento dentro del concepto sonoro de la banda para acercarse aún más al hard rock setentero sin olvidarse de los ácidos escapes musicales. Hasta este momento la banda sigue en gira de promoción de dicho material, misma que los llevará a presentarse en la edición 2017 del reconocido Freak Valley Festival. 

Para hacer más pequeña la espera para recibir nueva música desde la gran bahía californiana, nuestro recuerdo regresa a esta pequeña dosis alcalina que baja desde las estrellas para maravillarnos con el sonido del universo condensado en menos de cinco minutos llenos de energía, impulso y encanto.



miércoles, 10 de mayo de 2017

Gin Lady : mientras mi madre baila


El vinil comienza a girar sobre la tornamesa, leemos la advertencia que la tapa trae y nos advierte "para ser tocado a máximo volumen". Mi madre está lavando los trastes y sin más dejo caer la aguja sobre los surcos e inmediatamente un riff cortante y adictivo inunda la casa entera. Lejos de que ella pida que mueva la perilla al mínimo para recuperar el silencio perdido, deja el jabón a un costado y comienza a seguir el ritmo como cuando era joven e iba a las tardeadas a bailar y convivir por medio de la buena música. La música no para un sólo segundo mientras las bocinas resisten con gran esfuerzo una tarde más de rock...

Los culpables de esa reacción inverosímil en aquel atardecer fueron los suecos de Gin Lady, banda nacida de las cenizas de los Black Bonzo que orientó su sonido hacia el rock pop de principios de los setentas y dejó a un lado el hard rock y progresivo de teclados omnipresentes de esa misma época. La mujer que me dio la vida era fiel seguidora de The Doors, The Beatles y Grand Funk Railroad, pero le encantaban aquellos temas menos agresivos de su juventud que le permitieran mover los pies y soltar el cuerpo. Gran parte de las 17 canciones que conforman el Mother's ruin lograron desencadenar el demonio que guarda mi madre en su interior, así que para mí este disco había cumplido su objetivo: crear excelente música que retomara el buen rock setentero para hacer nuevas cosas que valieran la pena.


Aquellos chicos que habían formado a Black Bonzo, una vez acabado el proyecto abandonaron su natal Skellefteå para radicar en Estocolmo y formar en 2011 a la dama ginebra, una banda sumergida en el buen rock n' roll que mezcló las guitarras de melodías insistentes con diversas posibilidades rítmicas que rompiera con la escena sueca dominada por el vintage obscuro a la forma de Graveyard y Witchcraft. Es así que en su estilo bien podemos escuchar cosas cercanas a The Faces hasta  The Allman Brothers pasando por Alice Cooper y Blue Oyster Cult, lo que logra crear un extraño cóctel de sonidos que son necesarios desmenuzar poco a poco.

Han pasado ya cuatro años desde que Gin Lady presentó su álbum doble Mother's ruin en 2013, disco que hasta el día de hoy sigue sorprendiendo con su irónica frescura sonora hecha a partir del rock de antaño. Magnus Kärnebro en las vocales, Joakim Karlsson en la guitarra, Anthon Johansson en el bajo, Fredrik Normark en la batería y Klas Holmgren construyeron 17 temas llenos de buen rock n' roll que nos llevan directamente al recuerdo de bandas tan distintas como Humble Pie, Steely Dan, The Rolling Stones o Black Crowes gracias a la recuperación de géneros como el pop, el soft-rock y el rhythm & blues; lo que logró crear un disco bien balanceado que te obliga a mover los pies a su ritmo.


El tema que le da título al disco es una cachetada directa a la mejilla, pues sin compasión arranca con un ritmo adictivo que inmediatamente muerde y no suelta. Mientras las líricas hablan de una mala mujer con una terrible reputación, una dama de la noche que es la sensación de las pistas de baile y que seguramente es una vergüenza para su madre. La guitarra se combina a la perfección con los teclados para crear un increíble riff que entra a la sangre para envenenarla y obligarnos a cantar el estribillo una y otra vez. Sus escasos tres minutos y medios se nos escapan como agua entre las manos como los viejos sencillos del pasado, aquellos donde lo importante era ofrecernos una figura que se tatuara en la mente para que corriéramos a la tienda de discos más cercana para comprar el LP con la esperanza de encontrar más canciones parecidas.


A las pocas semanas de haber sido publicado el Mother's ruin, Gin Lady presentó el video promocional de su single, un trabajo visual hecho con base en imágenes a blanco y negro donde podemos observar la vida de la banda entre la carretera y los escenarios. Mezcladas con dichas escenas, podemos ver algunos cortes que incluyen a bellas mujeres fatales que tienen a los hombres a sus pies, damas de dudosa reputación que tratan como esclavos a los caballeros. Miradas intrigantes, sonrisas lujuriosas y cuerpos sensuales que bailan sin control mientras los instrumentos entonan una adictiva melodía.
Luego de gran resultado obtenido con Mother's ruin, Gin Lady publicó en octubre de 2015 su tercer disco bajo el nombre de Call the nation, un álbum que sigue el camino trazado por el material anterior pero que no terminó de alcanzar ese estilo pegajoso lleno de ganchos y estribillos memorables. Sin embargo, la banda publicó hace dos meses en su página de Facebook que su próximo álbum ya está mezclado y masterizado, así que dentro de muy poco tendremos nueva música de la dama ginebra, por lo que sólo tendremos que esperar para saber a qué suena la banda en esta ocasión.

Inevitablemente, regreso la aguja al lugar que inspiraron estas líneas, al recuerdo de mi madre bailando con un buen tema de sabores vintage que sólo ella tiene la facultad de darles el visto bueno. No importa que el tiempo pase y se haga a un lado los quehaceres cotidianos, lo importante es dejar que la música invada al cuerpo mientras la mente vuele al ritmo de una buena melodía y que lo demás pase de largo...


lunes, 8 de mayo de 2017

1000mods : explotando tímpanos de nuevo


Precaución: la repetida exposición a los altos niveles de sonido (mayores a los 80 decibeles) puede causar daños parciales o permanentes de la audición...  Con esta leyenda en su portada recibimos el tercer disco de los griegos 1000mods, banda por demás establecida en la escena independiente de su país y que desde hace algunos años han buscado su internacionalización a punta de poderosos temas dignos de esta advertencia.

Si lo alcanzado por la banda originaria de Chiliomodi fuera poco con su genial Vultures de 2014 (reseña-review), lo hecho en Repeated exposure to... vale la pena resaltarlo y aplaudirlo. El álbum anterior de 1000mods es una joya stoner muy cercana a ser un clásico de lo que conocemos como rock desértico, pero para este nuevo material que fue publicado en septiembre de 2016  por medio de Ouga Booga & The Mighty Oug Recordings, la banda quiso aventurarse a expandir su estilo al alimentarlo con el hard rock de los setentas y el sonido grunge y heavy de los noventas, obteniendo finalmente un disco enriquecido con mayores posibilidades rítmicas que se pueden encontrar en cada uno de sus temas.


Siguiendo la forma de trabajo con la que hicieron Vultures, 1000mods grabaron por sí mismos este disco en mancuerna con el ingeniero de sonido George Leodis; pero en esta ocasión tuvieron la oportunidad de mandar las cintas para su masterización con Brad Boatright, aquel que trabajó el mítico Dopesmoker de Sleep para su re-edición en 2012. Desde el primer acorde, Repeated exposure to... explota las bocinas a través de un ruido eléctrico con alto voltaje que muestra las diversas opciones que tiene el concepto "stoner" en la actualidad gracias a sus fusiones con otros géneros como el metal, el doom, el grunge, la psicodelia y el propio desert rock.

Lejos de ser un disco compuesto bajo una misma temática como el anterior, Repeated exposure to... es una colección de ocho temas condensados en más de cincuenta minutos atascados de distorsión que, como ellos mismos lo dicen, "suena como debería de escucharse el moderno heavy rock". Más allá de las etiquetas, las guitarras de Giannis y George logran cruzar aquel límite de 80 decibeles que recomiendan los amplificadores de bulbos que ellos mismos utilizaron, Labros golpea sin piedad los tambores como lo ha demostrado desde que se formó la banda en el ya lejando 2006, y Dani guía con su peculiar voz a este barco sobre la fuerte marea de sonido que tiene su base en los tonos abismales y especialmente graves del bajo que sigue tocando al estilo de Tatsu Mikami de los legendarios Church of Misery.


La primera muestra visual del tercer disco de 1000mods es "Electric carve", tema infeccioso que acusa la arenosa esencia sonora de la banda. Un remate de batería sirve de entrada para un riff energético y adictivo que inmediatamente es seguido por el ritmo cortante de la guitarra y del bajo para saturar las bocinas de distorsión y poder. Aprovechando algunas grietas dentro del imponente muro de sonido que construye al tema, la cruda voz de Dani se desliza para mostrarnos la madurez que ha alcanzado, pero al llegar al estribillo, escuchamos con gusto como ha mantenido los gritos que sólo sus desgarradas cuerdas vocales pueden alcanzar. Si nosotros buscáramos puntos de encuentro con lo hecho por otras bandas, logramos escuchar la intensidad desbocada que lograron los alemanes Hyne en su MMXV, la distorsión destructiva de los primeros discos de Truckfighters y la intensión melódica tras el estruendo que caracterizó el Sonic debris de los portugueses Miss Lava; sin embargo, lo construido por 1000mods es una consecuencia de lo hecho desde sus inicios y que hoy han terminado de afinar.

En el trabajo visual realizado por Themistocles Lambridis a través de Jagged Melon Productions, podemos observar a 1000mods rodeados de sus amplificadores en distintas locaciones al aire libre, desde las pedregosas playas bañadas por el salvaje océano hasta las cumbres nevadas de las altas montañas. Surfistas, patinadores y snowboarders muestran su destreza mientras los griegos explotan las bocinas, aunque ni por un sólo segundo podemos observar sus rostros.


Desde la publicación del Repeated exposure to... 1000mods no ha parado de tocar ni un solo día por toda Europa con la intención de que su nombre sea reconocido dentro del heavy rock de este siglo, algo que podría lograr fácilmente con sus producciones discográficas, pero que seguramente consolidarán con sus presentaciones en vivo. El sonido de la banda sobre el escenario es muy cercano al encapsulado dentro de sus placas, así que si sus discos los convencen, en directo te llenarán el cuerpo de electroshocks. Sin embargo, 1000mods aun no tocan de este lado del Atlántico, así que mientras se animan a cruzar el gran charco, disfrutemos del espectacular escándalo con el que están conquistando al mundo.


viernes, 5 de mayo de 2017

Mountain Dust : el sentimiento de una banda canadiense


Un grito solitario rompe el silencio en un desesperado lamento, un dolor contenido que ha logrado escapar del cuerpo moribundo, una explosión que libera el tormento creado por una mala vida llena de decisiones equivocadas. El amor arde por las venas hasta quemar todo a su paso porque no ha encontrado una respuesta deseada, terrible castigo que hunde al enamorado hasta el último de los infiernos. Enfermas ideas pasan como estrellas fugaces por la mente, deseos de muerte que se muestran como posibilidad para acabar con todo ahora mismo...

Bajo este sentimiento es como comienza Mountain Dust su álbum debut, material que lleva por nombre Nine years y que fue publicado en julio de 2016. Una vez impactados, dejarmos correr los seis temas restantes y nos encontramos con una inesperada granada de blues electrificado que nos explota sin aviso ni freno. Sus cuarenta minutos son una introspección al dolor desde las distintas posibilidades rítmicas, ya sea a través de una aletargada melodía que de la nada se transforma en un tema desgarrador atascado de una distorsión que logra hacer tronar las bocinas.  Una vez que la aguja se levanta del vinil, sabemos que hemos encontrado una joya sonora que el tiempo le otorgará su justo valor dentro de lo mejor que se ha hecho dentro de su género en muchos años.
Mountain Dust es una banda originaria de Montreal, Canadá que se formó en 2013 con la intención de rescatar el heavy blues de bandas clásicas como Led Zeppelin, The Doors, Cream y The Jimi Hendrix Experience para mezclarlo con lo alcanzado por la escena vintage de Suecia formada en lo que va de este siglo con gente como Graveyard, Witchcraft y Siena Root. El resultado final de su sonido en un monstruo herido que se arrastra moribundo por el suelo y que de repente muestra espasmos violentos de sufrimiento que espantan a cualquiera que pase a su lado.

El grupo está conformado por la desgañitada voz y la resbalosa guitarra de Brendan Maiville, el penetrante teclado de Patrick Bennett, el grave poder del bajo Rickenbacker en las manos de Hal Jaques y la intensidad de los golpes de batería a cargo de Blair Youngblut. La capacidad interpretativa de estos cuatro chicos logra su encuentro gracias al poder de una melodías que logran transmitir el sentimiento más profundo hasta transformarlo en una sonora tormenta eléctrica que se agita por dentro del cuerpo y busca de manera desesperada una salida.


Los canadienses se dieron a conocer a través de cuatros temas incluidos en un demo publicado en principios de 2013 y un single presentado en septiembre de 2014 que incluía los temas "Black walls" y "Dead queen" (la cual sería grabada de nuevo para formar parte del álbum debut). En estos primeros momentos de Mountain Dust descubrimos a un grupo en construcción que busca establecer su estilo sonoro con temas nacidos del blues más crudo lleno de guitarras ahogadas en fuzz pero que no terminan de cerrar el círculo para convertirse en algo memorable.

Sin embargo, y como ha ocurrido a lo largo de la historia, inesperadamente Mountain Dust se transformó en una maquinaria de acordes bien integrados que termina por crear una obra maestra con su primer disco. Así como si hubieran vendido su alma al diablo en un olvidado cruce de caminos, la banda llega a los cuernos de la luna con un material que se clava directo al corazón y se come a mordidas cada neurona por medio de las desgarradoras líricas que acompañan a la poderosa música.


Para promover el Nine years, la banda presentó a principios de abril de 2017 el video de "Evil deeds", tema con el cual inicia el disco. Bajo una estética visual que recuerda las imágenes del "Paranoid" de Black Sabbath", la obscuridad se llena de cálidos colores mientras unos enormes y estáticos ojos fijan la mirada sobre nosotros y los rostros de los integrantes de Mountain Dust se sobreponen unas a otras con el afán de mostrarnos a los culpables del abismal tema. Este clip fue realizado por David Dont, quien busca capturar con su cámara el poder interpretativo del grupo logrado únicamente a través de sus instrumentos, el volumen y la intensidad.

"Evil deeds" es un tema fuerte que de manera inmediata logra despertar la atención de aquellos amantes del hard blues actual, pues sin lugar a dudas recuerda la intensidad de las primeras grabaciones de los Blues Pills combinado con el sentimiento de All Them Witches. Sin embargo, Mountain Dust logra separarse de lo hecho por cualquier otro gracias a la montaña rusa de sensaciones que alcanzan en cada composición, hecho que muestran de manera concreta en los cinco minutos de este tema.

Para complementar el lanzamiento de Nine years, la banda ha publicado el disco en formato de vinil a través de Kozmik Artifactz, lo que ha permitido que el disco llegue de manera física a Europa, aunque el material en su versión digital ha alcanzado muchos más lugares. Mountain Dust se encuentra en estos momentos promocionando el material mediante presentaciones en vivo, convirtiéndose  así en los abridores de Horisont para sus presentaciones en Canadá. Ojalá y este empujón dentro de su carrera los lleve a afianzar su sonido y de que muy pronto tengamos nuevas noticias musicales sobre ellos.



miércoles, 3 de mayo de 2017

Cruthu : creando en las obscuras aguas del viejo doom


Si posas tu mirada sobre el lago, por debajo del espejo de agua podrás observar a una misteriosa dama, aquella mujer de increíble belleza que las leyendas describen como un espíritu cruel que engaña con el fin de obtener todo lo que desea. La luz del día comienza a caer y el color de las aguas comienzan a tornarse obscuro y profundo mientras el frío se hace mortal. La tétrica imagen se acerca para tomarnos de la mano y guiarnos hasta el fondo... Abrimos los ojos y nos encontramos en la orilla mientras el día despierta. Quizá todo haya sido un mal sueño, pero mi mente confundida sabe que algo paso en el fondo de ese lúgubre estanque.

A través de esta vieja leyenda que siempre ha acompañado al hombre por su temor a lo desconocido, nos encontramos con el álbum debut de Cruthu, banda originaria de Lansing, Michigan, una cuidad ubicada precisamente en medio de dos de los Grandes Lagos en Estados Unidos. A principios de marzo de 2017 fue publicado su The angle of eternity, un disco denso formado por seis pesadas melodías que buscan rescatar el sonido original de los primeros instantes del doom, pero que más allá de la tendencia que se ha generado en los últimos años alrededor de dicho género, encontramos en este material varios elemento que valen la pena compartirlo.


La inquietud del guitarrista Dan McCormick por crear un grupo que rescatara la raíces del doom al estilo de bandas clásicas como Trouble, Pagan Altar o Witchfinder General para combinarlo con el sonido obscuro y aletargado de los eternos Black Sabbath y los míticos Pentagram, lo llevó a componer varios temas bajo ese esquema mientras formaba parte de The Swill. Por medio de un posteo en la red, Dan contactó al baterista Matt Fry con quien descubrió sus similares gustos musicales tras compartir una buena cerveza. Ésta sería la semilla del proyecto.

Fue en la primavera de 2014 que el grupo se terminó de conformar al integrarse la vocalista Teri Brown y el bajista Scott Lehman. Sin un nombre definido, la banda comenzó a terminar las maquetas hechas por McCormick y fue ahí cuando llegó la idea de llamar al proyecto Creation gracias al concepto de que ellos estaban "creando nuevas cosas a partir de un antiguo origen", pero al existir varios grupos con este nombre, se dieron a la tarea de buscar la palabra en otros idiomas. Finalmente, Teri propuso Cruthu, término en gaélico que se ajustaba a lo que la banda deseaba transmitir y que además ofrecía el plus de un toque místico.


Una vez que terminaron tres temas, la banda grabó en su propio cuarto de ensayos un demo al que titularon Creation para liberarlo a través de su página de bandcamp en junio de 2014. Dicho material fue reseñado por J.J. Koczan de la reconocida página electrónica The Obelisk debido a su amistad con el propio Dan McCormick, lo que podría hacernos dudar de la calidad del material. Sin embargo, este primer paso dado por Cruthu vale la pena por sí al crear una pequeña joya de proto-doom mezclado con occult-rock inspirado al hecho a principios de los setentas como al de Coven; comparación obligatoria gracias a la presencia de una female-woman en las vocales.

Sin embargo, lo que parecía un inicio prometedor terminó en un proyecto sin futuro debido a las actividades teatrales que distraían a Teri Brown de sus obligaciones con Cruthu, al grado de dejar las grabaciones de su álbum debut con la música registrada pero sin voces. Fue en ese momento que se buscaron diversas opciones para sustituírla, encontrando en la figura de Ryan Evans al candidato ideal gracias a que él era amigo de la banda desde sus inicios y había alternado con ellos en los escenarios con su banda Seritas.  


La entrada de Evans a Cruthu transformó radicamente el concepto sonoro de la banda. Su grave y rasposa voz logró trasmitir a las melodías una atmósfera lúgubre, mismas que ahora navegaban sobre un misticismo más profundo por medio de las líricas re-escritas por el propio vocalista que hablan sobre las historias contadas en las viejas películas de horror o en las narraciones de H.P. Lovecraft. Fue así que Cruthu compuso cinco temas y reconstruyó uno del demo para conformar lo que escuchamos en The angle of eternity.

El álbum debut de Cruthu es un material que logra cumplir su cometido: crear un conjunto de melodías pasmosas y abismales que cayeran como losas sobre la espalda de quien osara bajar la aguja sobre el vinil. Si la música no fuera por sí sola suficiente para lograrlo, la banda se encerró en The Black Lodge (nombre con el que han bautizado a su estudio casero) para grabar la totalidad del material en cintas con la intensión de lograr un sonido crudo y de baja fidelidad como el que se escuchan en los discos setenteros. Guitarras desgarradoras, tambores secos y bajos imponentes como telón de fondo para una voz ceremonial que se arrastra sobre el suelo y se eleva como una densa niebla hasta envolvernos en zozobra y angustia.


Para entender la metamorfosis que sufrió Cruthu tomamos como ejemplo "Lady in the lake", tema que se llamaba "Walk with me" en el demo y se transformó en The angle of eternity. El riff de la canción se caracteriza por una figura lenta que asemeja el paso de un condenado a muerte que arrastra un grillete en su tobillo, melodía que llega a la intensidad cuando alcanza su estribillo hecho en base a una serie de escalas pentatónicas que juegan con las cuerdas a forma de un fúnebre vals.

En su versión original, el tiempo de la canción era muy lento y su bajo terminaba ahogado en un efecto wah muy profundo; además que la línea melódica cantada por Teri Brown terminaba haciendo del tema una balada que no lograba atravesar el empantanado bloque sonoro. Sin embargo, "Lady in the lake" sube la velocidad un poco para balancearnos con el movimiento de la barca que simula nuestro paso por las obscuras aguas. La penetrante voz de Ryan Evans sigue la figura marcada por la guitarra para crear una melodía más cercana a lo que Ozzy hacía en sus tiempos con Black Sabbath, pero vale la pena resaltar de que la nueva letra realmente logra trasmitir una enigmática historia que alcanza su climax cuando todo queda en silencio en una sorprendente pausa y comienza de nuevo el tema para dejarnos con la duda si lo relatado fue un producto de la imaginación o una terrorífica realidad.


Lo alcanzado por Cruthu en The angle of eternity es realmente maravilloso, pues el álbum en su totalidad logra transportarnos a finales de los setentas cuando el hard rock más obscuro se mezclaba con otros géneros para construir lo que hoy llamamos doom. Cuando se le pregunta a la banda cómo definen su sonido, ellos sólo se remiten a responder que "hacemos la música que nos gusta oír". Lo que podemos estar seguros es que este disco tiene los elementos suficientes para convertirse en álbum obligatorio para los amantes del doom clásico, cosa que también logra con su tétrica portada hecha por Dan McDonald, un amigo del bajista desde su infancia.

No sabemos cuál es el futuro que le depare a Cruthu, pues precisamente Scott Lehman salió de la banda hace un tiempo y ahora es Erik Hemingsen quien se encarga de las cuatro cuerdas. Quizá algunas cosas cambien en el estilo que la banda ha logrado con su debut, pero mientras se reconstruyen, sólo queda esperar a que Cruthu haga rodar el The angle of eternity en los escenarios para hacerlo madurar y que sus aprendizajes se puedan reflejar en un segundo álbum. El tiempo ya nos dirá...


lunes, 1 de mayo de 2017

Siena Root : el regreso de los pioneros del retro-rock sueco


Si existe una banda en la enorme escena sueca a la que se le puede llamar pionera dentro del rock hecho bajo una perspectiva vintage en un afán de crear nueva música en base a los paradigmas del pasado es Siena Root. Formados en Estocolmo desde finales del siglo pasado, el grupo se ha convertido con el paso de los años en un referente obligado del retro-rock escandinavo gracias a las multifacéticas maravillas sonoras que han creado gracias a la infinidad de músicos de sesión, invitados e integrantes que han pasado por sus filas. Sin embargo, ahora estamos a punto de conocer un nuevo capítulo dentro de su enorme historia...

Tras la gira de promoción que realizó Siena Root para su disco con sabor a Deep Purple titulado Pioneers que presentado en noviembre de 2014, el grupo sufrió la salida de su vocalista Jonas "Joe Nash" Åhlén. Eso llevó al grupo a buscar quién se hiciera de las vocales para darle nuevamente la vuelta a la página, encontrando en Samuel Björö a la persona ideal para el puesto. Una vez anunciado su ingreso en septiembre de 2015, la banda regresó a los escenarios europeos y comenzó la composición de nuevo material.


El estilo del nuevo vocalista se acomodó a las pretensiones del resto de los integrantes que grabaron el Pioneers, por lo que inmediatamente se avocaron a crear su sucesor. Samuel Björö junto con Sam Riffer en el bajo, Erick "Errka" Petersson en los teclados, Love "Billy" Forsberg en la batería y Matte Gustavsson en la guitarra, se escaparon al Silence Studio durante los últimos días de abril de 2016 para grabar diez temas que conformarían el sexto álbum de estudio de la banda. Entre las giras y el extenuante trabajo de estudio con la intención de crear un excelente material, Siena Root mandó a masterizar las cintas finales hasta enero de 2017. 

A través de su perfil de Facebook, el grupo anunció la publicación de A dream of lasting peace por medio de la disquera alemana MIG para el 30 de abril de 2017, pero por problemas en la fabricación de la edición física, la presentación del disco fue pospuesta para el 26 de mayo. Para calmar un poco la ansiedad por el nuevo material, Siena Root compartió el primer single titulado "Tales of independence" a través de las diversas redes sociales y plataformas de streaming.


Para acompañar el lanzamiento del sencillo, Siena Root  subió el video de "Tales of independence" en su canal de YouTube. En dicho trabajo visual que realizado por Ashlee Christman y Alain Schumacher podemos observar una historia que se repite todos los días en todas las bandas: la impuntualidad de los bateristas. El grupo ya está listo es su cuarto de ensayos para tocar, pero la ausencia de "Billy" los hace desechar la idea. Mientras tanto, el encargado de las baquetas pasea al aire libre por los más variados paisajes, viaje que lo lleva desde las nieves de los helados bosques hasta las arenas del ardiente desierto. El hartazgo del resto de los miembros de Siena Root en el estudio se hace evidente, pero de manera sorpresiva, Forsberg aparece por debajo de una consola de grabación y todo regresa a la normalidad.

El primer single del A dream of lasting peace confiesa el gusto que tiene la banda por el Deep Purple en su tercera alineación, cuando la inclusión de Dave Coverdale y Glen Hughes inyectaron al grupo un toque funky. El ritmo sincopado de "Tales of independence" nos balancea en una relajada melodía que habla sobre cómo los sueños de libertad se hacen realidad gracias al poder de la imaginación, aquel primer eslabón que debe romperse de las cadenas que nos detienen a cumplir nuestras metas.

Además del adictivo juego musical del tema, "Tales of independence" nos muestra la calidad interpretativa de Siena Root con los solos ejecutados en su parte media, pero más allá de su indiscutible capacidad que ha sido demostrada con el paso de los años, hoy el grupo nos presume a su más reciente adquisición a través de una grabación de estudio. Samuel Björö tiene una voz perfecta para el sonido actual de Siena Root gracias a su color cercano al ya citado Dave Coverdale y a Paul Rodgers, quien escribiera su nombre en la historia del rock gracias a su paso por Free y Bad Company. Suavemente nos va llevando por los senderos del tema hasta que nos obliga a cantar con él el pegajoso estribillo... oohhhh tales of independece will come true.


Luego de escuchar este sencillo, no queda más remedio que morderse las uñas y esperar a que pasen los días para que sea publicado de manera integra los 43 minutos de duración del A dream of lasting peace. Por lo pronto, nuestra cabeza cantará una y otra vez esta ligera canción que fácilmente entra al cuerpo y que será imposible soltar. El sabor revival de Siena Root es innegable, pero para quienes amamos la música de aquella épocas, los suecos nos regalan una joya que pareciera haber sido encontrada en una cinta olvidada para ser develada como un tesoro... ojalá que el disco entero sea por igual una mina de oro!!


viernes, 28 de abril de 2017

The Wizard : la mirada retrospectiva de un hechicero


El recuerdo por el tiempo transcurrido pasa frente al hechicero como un cúmulo de imágenes, fragmentos de vida que otorgan sentido a su existencia, momentos de aprendizaje que se convierten en conocimiento. Las extrañas voces que se escuchan bajo el tenue brillo de la noche rememoran lo ocurrido para tomar fuerza, la naturaleza ha cobrado vida propia hasta que la fantasía envuelve la atmósfera bajo un sopor de intriga y temor que la obscuridad hace crecer aún más. Las sombras formadas por el fuego de la hoguera bailan y cantan alrededor de aquel brujo que ha logrado encontrarse consigo mismo bajo un ritmo eléctrico que explota en su interior como una granada de notas infecciosas y adictivas.

Han pasado varios años desde que en un pequeño y encantado pueblito mexicano cercado por brujas y nahuales, cuatro espíritus se entregaron a los caminos sin retorno de la creación bajo el velo de la magia y la obscuridad. Atrapados por el poder de la montaña, estas entidades se han puesto en contacto con el universo a través de cantos y acordes que narran el penar de las almas perdidas, sobre los misterios escondidos en el manto de la noche y sobre los mórbidos pensamientos que ahogan la mente humana entre el odio y el placer. La congregación se ha hecho llamar The Wizard y al fuego de su ritual nos entregamos entre danzas y alabanzas...


Hace unos días fue presentado el video oficial de "Fausto", tema que forma parte del EP que The Wizard grabó a mediados del mes de septiembre de 2015 en el mítico The Warehouse Studio, espacio donde han trabajado grupos tan variados como Monster Magnet, AC/DC, Muse, Slayer o R.E.M. Bajo la supervisión técnica, mezcla y masterización del material realizadas por Jason Finkel, los chicos originarios de Mextepec, Estado de México tuvieron la oportunidad de viajar hasta Vancouver, Canadá para registrar dos temas gracias a que la marca Converse los escogió dentro de su campaña de apoyo a nuevas propuestas musicales llamada Rubbertracks.

En dicho trabajo visual realizado por Capitán Estudio, podemos observar una recopilación de imágenes con diversos instantes de la banda sobre los escenarios en conjunción con algunas tomas realizadas durante las sesiones de grabación en The Warehouse Studio. Pruebas de sonido, afinación de instrumentos y anécdotas vividas en los traslados hacia los eventos nos sirven de prueba fehaciente del esfuerzo realizado por grupo nuevo que busca hacerse de un espacio dentro de la escena mexicana con un proyecto sonoro propio basado en el occult rock y uno que otro instante fugaz cercano al doom, al stoner, al hard blues y a la psicodelia.


Los rostros que se observan en los miembros de este aquelarre durante el video muestran la satisfacción de alcanzar un mágico sueño, pero lejos de lo que le podría ocurrir a cualquier banda en su circunstancia, el hechicero regresa la mirada a sus huellas marcadas en el suelo y agradece a las estrellas y entidades que han formado parte de su crecimiento, sabiendo bien que aún falta un paso final para terminar su transformación mística: la publicación de su álbum debut.

Los tres brujos y la bella sacerdotisa repasan cada momento para saborear lo que será su salto final hacia el abismo, aquella prueba que demuestra su devoción por aquel demonio que llamamos música. Ya hemos compartido las pruebas que The Wizard ha realizado como muestras de lealtad, ya sea con su demo publicado en enero de 2015 (reseña-review) y obviamente con su Converse Rubber Tracks Sessions que fue presentado en mayo de 2016; así que sólo nos queda esperar que aquellos cuerpos muten en bolas de fuego que crucen la noche para aferrarse a nuestros sentimientos a través de nuevos himnos llenos de misterio, búsqueda y obscuridad.

Más allá de la retrospectiva que nos ofrece este recuerdo visual, es necesario rescatar el valor que tiene "Fausto" como un tema que muestra el crecimiento de The Wizard dentro de la composición alrededor de su concepto sonoro. Este track está inspirado en la leyenda europea sobre un hombre que al desear el conocimiento ilimitado y los placeres mundanos, ofrece su alma al demonio. La duda y la insatisfacción sirven de semilla para la tentación, llevando a Fausto a realizar un pacto con Mefistófeles quien le ofrece cesar su tormento a cambio de una eternidad en los infiernos tras su muerte. El arrepentimiento se entremezcla con la libertad y el goce, mostrándonos la complejidad de la naturaleza humana entre su obsesión por saber y la libertad más allá de los límites que establece la lucha entre el bien y el mal.


"Fausto" es un endemoniado monstruo sonoro de riff directo y sin contemplaciones que se muestra ante nosotros desnudo y poderoso. La guitarra de Jhon Medrano tiende su la mano para ofrecernos el pacto diabólico que aceptamos inmediatamente al escuchar los palpitantes golpes de la batería de Pedro Alvarado y las serpenteantes figuras del grave bajo de Jorge Medrano. Sin embargo, cuando escuchamos la mágica voz de Karla Jiménez nos transportamos a los obscuros pasillos de la mente de un hombre tentado por cumplir sus deseos. La fuerza de la melodía nos azota con intensidad hasta lograr un viaje onírico de raíces ácidas con la intención de hacernos chocar contra las estrellas del firmamento, un salto cuántico que hace conversar al repudiado pasado con el futuro prometedor, un relámpago que ilumina la noche con su descarga eléctrica y cimbra los suelos con su distorsión desgarradora.


El terremoto hecho palabra tan sólo puede agradecer la mención del brujo en este hechizo gráfico llamado "Fausto", aunque su movimiento telúrico busca despertar aquellas almas somnolientas que no han encontrado las odas que otorguen paz y remanso. Nuestras letras se encaminan hacia el hechicero porque él forma parte del esfuerzo que realizan esos raros y escasos entes nocturnos que están construyendo un hermoso mundo de sonido, leyenda e imaginación que ahogue al universo vacío del hombre. Ahora sólo queda esperar su siguiente conjuro que conquiste a las estrellas...