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viernes, 13 de noviembre de 2015

Out of the Earth: viviendo como si no hubiera mañana


Cuando hablamos de Grecia nos vienen a la mente muchas cosas: un país del Mediterráneo, una importante civilización antigua, una nación con una gran deuda económica que sacudió la Unión Europea y las bolsas de valores de todo el mundo en los últimos años. Filosofía, Ciencia, Democracia y Reflexión. Sin embargo, cuando volteamos hacia su horizonte artístico, encontramos aquel lugar donde se concibieron las siete bellas artes y se cultiva el valor estético. La música no es la excepción, y dentro de gran explosión rockera que ha vivido Europa en lo que va del presente siglo, la república helénica no se ha quedado atrás.

Si penetramos las arenas del internet para buscar el rock griego, fácilmente podremos quedar atrapados en él. No sería exagerado hablar de una escena, que a pesar de su situación económica y social, se ha mantenido constante en cuanto la formación de bandas nuevas como en la publicación de materiales, la mayoría de ellos de manera independiente (por no decir propia, casera y autodidacta). Gracias a las redes tendidas en los medios electrónicos, el mundo ha tenido la posibilidad de acercarse al rock griego, y además, saber que existe un mercado importante ahí para que las bandas de otros países se animen a tocar.


Dentro del espectro creado alrededor del hard rock, psicodelia, rock desértico y stoner podemos mencionar a gente como 1000mods (reseña), Planet of Zeus, Nightstalker, Lord 13 (reseña) y  Lizardia entre otros más. En este contexto musical nos hemos encontrado con Out of the Earth, un power trío de una pequeña ciudad helénica que mezcla el rock stoner, el hard blues y el grunge en su álbum debut que logra fijar nuevamente la mirada en Grecia.

¿Pero quién carajos son estos tipos?

Lamía es una pequeña ciudad ubicada en la zona central de Grecia. Por su ubicación estratégica dentro del Golfo de Malia, esta antigua localidad fue punto importante dentro del proceso histórico de la nación helénica. Este lugar sufrió diversas invasiones, las cuales influyeron hasta en su nombre: romanos, francos, aragoneses, otomanos. Finalmente, ese espacio retomó su nombre original, del cual se ha debatido su origen.


Quizá la razón más cercana a la realidad sea que este lugar haya tomado su nombre de Lamia, aquel ser mitológico enraizado en el folclore europeo. Siendo hija de Poseidón, dios de los mares, Lamia encontró el amor con Zeus; pero por los atemorizantes celos de Hera, fue transformada en monstruo mientras sus hijos fueron asesinados. Ahora la tradición occidental dice que las “lamias” son seres seductores que asusta a los niños o, en una versión moderna, podrían ser comparadas con las vampiresas.

Más allá de las etimologías, Lamía y sus alrededores son más conocidos por una de las batallas que acontecieron ahí, aquella en la que el rey espartano Leónidas y sus 300 guerreros lucharon para detener la invasión persa comandada por el rey Jerjes. Esta historia se hizo muy conocida gracias a la película realizada por Zack Snyder, haciendo del dominio público esta leyenda de valentía, coraje y patriotismo. La batalla de las Termópilas es una muestra de orgullo y resistencia ante la amenaza, el engaño y lo irremediable.


Bajo este ambiente de historia y cultura nace Out of the Earth, una banda que imprime el sentir de unos jóvenes griegos que buscan a través de su música expresar los valores de su pueblo y mezclarlos con el lenguaje universal del rock. Fuerza, coraje y potencia se hacen sentir a cada nota mientras sacuden el alma de todo aquel que los escucha, logrando así su objetivo: transportar muestro cuerpo y nuestra mente fuera de los confines de este planeta.

Out of Earth está conformado por Thanos Vlachos, un guitarrista de barba cana y gran calidad que llena su sonido con distorsiones rasposas nacidas de su amplificador Orange, efectos wah que juegan con la imaginación y figuras que van más allá de las fronteras que podrían delimitar sus melodías. A pesar de la magia que sus dedos postran en cada nota, la atención no se centra en ello. Cuando se escuchan las primeras frases del track de apertura de su disco, nuestro recuerdo noventero se engancha en aquellas bandas grunge que Seattle acogió en aquella movida que volvió a recuperar al rock de la debacle ochentera. Thanos es el punto de encuentro entre el Chris Cornell de los discos clásicos de Soundgarden y el Eddie Vedder de las canciones más altas y agitadas de Pearl Jam.


El bajo eléctrico se encuentra a cargo de Stelios, quien en búsqueda de complementar la máquina sonora que es Thanos, logra imprimir en su instrumento profundidad, fuerza y certeza. En algunos momentos podemos sentir cómo sus notas se derriten bajo los influjos del fuzz, logrando que el recuerdo del rock desértico y su derivación stoner salga a flote.


Finalmente encontramos a Marios Papapavlou en la poderosa batería, una percusión que logra dotar de energía y ritmo a la pared sonora que logra la dupla Thanos-Stelios. La larga cabellera se suelta y se agita a cada golpe que se asienta sobre los tambores.


Gracias al sonido que han construido como power trio, Out of the Earth ha logrado alternar en los escenarios griegos con gente de la talla de Nightstalker, 1000Mods y Beggars; y por si fuera poco, grabar con sus propios recursos su álbum debut, una placa que requiere ser escuchada, disfrutada y repasada nuevamente.

El concepto

El primer disco de Out of Earth fue grabado de manera directa en los estudios Echokipos de Lamía, Grecia y publicado en agosto de 2015. La fuerza y el coraje que respiran a cada nota, a cada golpe y a cada instante. Con las voces trabajadas en el propio departamento del guitarrista de la banda, podemos escuchar a un grupo de rock con gran calidad que su potencia está en interpretación tomando como base las estructuras melódicas  que beben directamente del hard, rock, el blues, el rock desértico y del grunge.

Para que pudiera tener la calidad necesaria para salir a la venta, el grupo envió sus cintas para que fueran mezcladas y masterizadas a Thanasis Papaeftimiou. Redondeando la fuerza bruta de la banda que tienen tocando en vivo, este álbum debut nos muestra un pedazo del alma griega, aquella que no se deja vencer por nada y ante nadie.


Out of the Earth cumple la frase clásica del rey Leónidas de Molon labe (“Ven y tómalas”, expresión hecha por el guerrero persa ante la solicitud hecha por el ejército enemigo de entregar sus armas). Canción a canción escuchamos una lucha encarnizada por recuperar y mantener al yo contra todo, ya sea contra los sentimientos, la sociedad, la suerte, los deseos insanos y los placeres mundanos.

Un mundo lleno de incertidumbres se postra sobre el ser humano desprotegido ante las decisiones de los dioses y echado a su suerte. Lamias seductoras tientan al hombre desvalido para que finalmente muestren sus verdaderas y aterradoras intenciones. Personas encerradas en su moral lanzan miradas de repruebo y emiten juicios sumarios para reprimir a cualquiera que salga de la línea ética. ¿Dónde queda la individualidad del ser ante un círculo de circunstancias ajenas a su albedrío?


Este disco habla de la recuperación del ser como individualidad. Al intentar retomar su dominio propio, las consecuencias derivadas por sus decisiones serán únicamente suyas. Placeres, ideas, experiencias y sufrimientos serán completamente responsabilidad de quien las viva. No hay mañana, sólo existe el día de hoy.

Canción por canción

Need: Necesito algo que agite mi mundo y lo necesito ahora. El precio es alto para lograrlo y la suerte se ha alejado. Buena comida, hermosas mujeres y abundante bebida es lo que requiero. En bancarrota y hecho un desastre, será mejor seguir cantando esta tonada… La guitarra marca un riff de buen ritmo que juega sobre escalas en sus cuerdas. Entre la fortaleza de un robusto bajo y la batería completa la fuerza necesaria para hacer de esta canción una plegaria. Muy cercana al color de Eddie Vedder, la potente voz de Thanos expresa su anhelo con intensidad, pero cuando entra la guitarra haciendo su solo, la melodía se convierte en una necesidad. Al contrario de lo que podría esperarse de la rola por las figuras que se escuchan, su estructura termina siendo un hard blues “ad hoc” a su letra.

Out of the Earth: Quiero hacerte mía aquí y ahora. Besar, tocar, chupar y lamer. Quiero comerte pulgada a pulgada. Estoy saliendo de la Tierra y estoy tan excitado… Bajo un riff de guitarra, que a pesar de surgir obscuramente de los arreglos de guitarra de Tony Iommi de Black Sabbath, la velocidad nos hace cambiar la perspectiva. En esta rola, Thanos nos recuerda al Chris Cornell de los primeros discos de Soundgarden gracias a su fuerza, a las sílabas alargadas para reflejar intensidad y a la forma de entonar la melodía. Una letra llena de referencias sexuales que hacen de la rola una delicia. Un solo de guitarra ahogado en pedal wah nos despega de la tierra hacia la estratósfera, buscando en sí mismo cumplir el nombre de la canción, del álbum y de la propia banda.


Sinewave: Palabras dichas con anterioridad y ceños fruncidos se convierten en puñaladas en el corazón. La mente y el alma se ahogan en momentos agridulces, ya que la vida es como una onda: cuando estás en la cima de la cresta te encuentras fuerte, pero cuando estás hasta abajo del valle eres tan débil que no habrá lugar para esconderse de sí mismo. No hay razón para sentir arrepentimiento, lo hecho y hecho está y se ha ido. Así es la vida y ahora es momento de seguir adelante…. Un feedback nos trae a la mente una onda sonora que sube y baja hasta que las cuerdas dejan de vibrar. Los instrumentos rompen el plano y un blues en toda la extensión de la palabra nos sorprende La guitarra se desbarata mientras marca cada uno de sus acordes, dejando las notas sueltas al final de cada línea para que estas nos atrapen en su sentimiento. Thanos hacer explotar su guitarra con una colección de figuras que conforman el solo, hasta que con un nuevo feedback, el ritmo se agita y escuchamos un hard rock que nos trae a la memoria alguna melodía setentera y, apurados un poco, hasta de los primeros intentos del doom y heavy metal. Vale la pena resaltar como el bajo eléctrico de Stelios satura las bocinas mientras no deja de entonar la melodía final.

Mother nature: Gente feliz corre por aquí y por allá sin ninguna carga en sus corazones. Hermosas mujeres bailan por todos lados mientras en el aire se puede respirar la música y la naturaleza. Flores en el cabello y cuerpos desnudos se lanzan a la construcción de un nuevo mundo. Estos son los hijos de la Madre Naturaleza… Los acordes de la guitarra marcan un ritmo desértico que nos pone en la carretera y nos obliga a revisar el panorama a nuestro alrededor. Con una voz muy cercana a Eddie Vedder, escuchamos una letra totalmente sacada de la época hippie y el verano del amor de la Costa Oeste, aunque las guitarras distorsionadas nos sacuden y nos enfrentan con los ritmos nacidos en el desierto californiano. Como referente directo del final de los años sesenta, una guitarra psicodélica con pedal wah nos regala un mágico solo.


All mine: Un beso, un abrazo y un anzuelo. La única forma de salvarse es teniendo a aquella fresca flor de primavera. Totalmente prendido de la hermosa mujer, el hombre se siente como un rey cuando ella es totalmente suya… Blues de notas agresivas que marchan imponentes y seguras. Paso a paso va acechando a su presa hasta que la toma en sus brazos y la hace suya cuando llega al final de cada estrofa. El pie aprieta el pedal wah y un sentido solo de guitarra nacido de la más clásica escuela se deja escuchar insistente.

My way: Las miradas recaen sobre el extraño. Su forma de llevar su vida es mal vista, como si se tratara de un extraterrestre. Nunca estarán satisfechos porque siempre estarán pidiendo más. Nadie es perfecto, ¿pero cuándo tendremos la capacidad de entenderlo y dejar a los demás en paz con sus vidas?... Un bajo lento entona una melodía densa y aletargada, otorgándole un respiro a la velocidad que llevaba la placa. La guitarra sube la intensidad con feroces rasgueos distorsionados, logrando que la canción se impregne de coraje. Cuando Thanos toma su guitarra y comienza alguno solo, es muy difícil frenarlo gracias al sentimiento que fluye en cada figura. Hacia el final de la rola, la guitarra logra hacernos salir de la tierra al encerrarse en una nota insistente que entra en una burbuja por medio del pedal wah y que jamás saldrá de ella.


Last day: Viviendo cada día como si no hubiera mañana. Aburridos de disculpas y pretextos, mejor esperamos que se cierren las bocas y que las opiniones se vayan al carajo. Será mejor vivir a nuestra manera, a lo mejor, este día sea el último… Con un ritmo grunge nacido directamente de Seattle, esta rola enarbola la bandera posmodernista del “vive ahora y no dejes nada para mañana”. Como si se tratara de una rola de Pearl Jam, Out of the Earth se agita con un rock garage de solo de guitarra ahogado en wah y desenfadada actitud.

Crave: Algo extraño está pasando, como si todas las memorias regresaran y nos golpearan a la cara. Amor y odio terminan siendo diferentes caras de una misma moneda, abandonando al hombre sin saber qué debe sentir. Sólo queda el anhelo de que algún día conozcamos la respuesta correcta…Un guitarra muy funky comienza con su ritmo cortante, mientras un bajo la persigue en una agitada melodía que recuerda a Audioslave, que al entrar la voz de Thanos, el recuerdo por la banda conformada por los ex-integrantes de Rage Against the Machine y Chris Cornell es completo. El juego en la batería de Marios rompe con todo lo escuchado en el resto del disco, ya que termina compitiendo con sus golpes contra el muro sonoro de Thanos y Stelios. Una excelente rola para cerrar el disco, una explosión que logra volar por los aires todo lo que se encuentre a su paso.




Este es el álbum debut de los griegos Out of the Earth, 44 minutos de excelente rock que nos muestra lo que está sucediendo en Grecia. Este es el momento en que aquellos sonidos construidos por el rock están conformando una escena muy importante más allá de lo que podríamos imaginar. Hard blues, stoner y grunge para gozarlo a todo volumen…


miércoles, 11 de noviembre de 2015

Sons of Morpheus o cómo se hace hard blues en Suiza


Afortunadamente para los amantes del blues, dentro del resurgimiento y recuperación de los sonidos que construyeron el rock a finales de los sesentas, se han formado algunas bandas con la intención de crear nueva música a partir de aquella mágica mezcla entre el blues, el jazz, el hard rock y la psicodelia. Es así como hemos escuchado las propuestas de Kamchatka (reseña), All them witches (reseña), Radio Moscow, Electric Zoo (reseña), Divididos, The Stone Foxes y Blues Pills (reseña), pero ahora les presentaremos una banda recién salida desde Suiza: Sons of Morpheus.

Esta banda ante del hard blues nos llega desde Basilea, una de las ciudades más importantes de Suiza, y que por su cercanía con la frontera de Francia y Alemania, este lugar recibe la influencia multicultural. Aún así, Sons of Morpheus toman el idioma inglés para componer sus melodías con la intención de llegar a más lugares con sus líricas. Bajo el panorama de una hermosa ciudad antigua europea bañada por las aguas del río Rin, esta banda toma como estandarte el blues electrificado como forma para compartirnos sus cualidades interpretativas en cada uno de sus instrumentos.


Con una formación clásica de power trio, Sons of Morpheus retoman los conceptos musicales de bandas como Cream, Led Zeppelin y, sobretodo, The Jimi Hendrix Experience. Tomando como base el blues, podemos escuchar algunas pizcas rítmicas de rock n’ roll, algunos sonidos y figuras psicodélicas y hasta uno que otro efecto y distorsión del stoner. La clásica guitarra Fender Stratocaster de Hendrix se fusiona con alguna octavación perdida del stoner que busca alcanzar el espacio exterior, regresándonos a la memoria bandas tan distantes como Queens of the Stone Age y The Mars Volta. 

El poder del grupo está en su capacidad interpretativa, la cual nos arrastra sin duda a un maravilloso mundo de sentimientos que erizan la piel del cual será muy difícil escapar. Los hijos del viejo dios griego nos llevan a su universo de sueños, magia y rock que, irónicamente, despierta las emociones hasta el grado de augurar un futuro promisorio para una banda que le apuesta todo a su hard blues. Por si fuera poco, dentro de su corta carrera han tenido la oportunidad de ser la banda abridora de grupos de la calidad de Kamchatka y Karma to Burn, lo que habla de su calidad y capacidad en los escenarios.

Sons of Morpheus está integrado por Manuel Bissig en las vocales y la fantástica guitarra eléctrica, la fuerza y los juegos de notas graves están a cargo del bajo de cinco cuerdas de Lukas Kurmann, y finalmente, el ritmo y los remates son cortesía de Simon Gautsch; quien apenas hace unas semanas tomó la decisión de abandonar el grupo, por lo que ahora Rudy Kink se encuentra encargado de marcar el tiempo en la banda.


En septiembre de 2014 publicaron por medio de Deepdive Records su álbum debut, el cual fue grabado en los Waterworks West Recording Studios de Tucson, Arizona bajo la producción de sonido análogo y mezcla de Jim Waters, reconocido ingeniero de sonido que ha trabajado con gente tan distinta como The Jon Spencer Blues Explosion hasta Sonic Youth, pasando por Nortec Collective.

La carta de presentación de la placa es su primer track, que bajo el título de “Pay for me”, nos presenta un hard blues de riff entrecortado que permite escuchar la voz de Bissig en plenitud. Una mezcla de instrumentos de sonido fuerte se entremezcla con la esencia blusera del grupo. La guitarra eléctrica explota en un solo fabuloso de guitarra mientras un poderoso y distorsionado bajo le da soporte a su improvisación. El desbocado ritmo baja a una suave melodía donde escalas salidas de los instrumentos de cuerda se enfrenta a remates de batería de innegable origen jazzero. Nuevamente se agita la rola para dar entrada a otro espectacular solo de guitarra con un bajo que por momentos parece derretirse en las bocinas. La batería no deja de golpear los platillos hasta que el eco de la última nota de la guitarra es rasgueado.


Para la promoción de este sencillo, se realizó un video bajo la producción visual de Sven Probst con locación en un bar de la ciudad de Lucerna, Suiza. En este promocional podemos observar a la banda tocando en el local mientras el lugar es deslumbrado por la entrada de tres hermosas chicas. Mientras observamos cómo se resbalan los dedos de Bissig y Kurmann sobre las cuerdas de sus instrumentos, podemos ver a varios jóvenes jugando cartas entre el humo de cigarro y tarros de cerveza, reflejando algunas de las ideas de la lírica de la rola.



Mientras los amplificadores explotan con la potencia sonora de la banda, la música nos hace despegar los pies de la tierra hasta la propia Vía Láctea. Cada instrumento nos muestra el virtuosismo de sus ejecutantes mientras que juntos construyen una melodía que nos habla sobre juegos de cartas y mujeres. Energía pura capturada en tan sólo cuatro minutos de intensidad y potencia blusera salpicada con algunos granos de arena del desierto.


lunes, 9 de noviembre de 2015

En versión lunática: las distintas formas de seguir al conejo blanco


El conejo blanco, la famosa metáfora nacida del clásico libro Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll que nos remite a la persecución de lo desconocido para llegar a nuevos mundos donde nuestro concepto de la realidad cambiará irremediablemente. La comprensión cambia gracias a que rompemos las cadenas, saltamos la frontera de lo convencional y soltamos las amarras de nuestra percepción. Momento de experimentación donde el mundo onírico, la duda y la imaginación se mezclan tras cruzar la puerta y mirar hacia el otra lado.

Este referente conceptual ha servido de inspiración artística en múltiples ocasiones, y con tan sólo recordar películas como Matrix, Lucía y el sexo o Donnie Darko, sabemos lo importante que es la imagen de seguir algo ciegamente para quebrar lo que hasta el día de hoy se tiene, y en muchas ocasiones, sin haberlo deseado conscientemente.  Para el mundo de la música, la idea del conejo blanco ha sido incluída en numerosos temas, pero quizá la más famosa e importante sea la compuesta por Jefferson Airplane.


La leyenda nos cuenta que en octubre de 1966, la cantante de Jefferson Airplane, Signe Toly Anderson, anunció que abandonaría el grupo para dedicarse a su hija recién nacida. Al buscar quién la reemplazara, el bajista Jack Casady recomendó a la vocalista de The Great Society, banda que fue abridora de los propios Jefferson Airplane en muchas de sus presentaciones. De esta manera, Grace Slick se integró inmediatamente, gracias a que ella conocía el repertorio y el sonido del grupo, por su capacidad vocal y, por si fuera poco, por la imagen que manejaba tras su paso por el modelaje. 

En las sesiones de grabación para lo que sería el Surrealistic pillow, segundo disco de la banda, Slick presentó una canción propia que tenía con su banda anterior y que no habían grabado. La letra impactó fuertemente en los integrantes de Jefferson Airplane, por lo que comenzaron a trabajar sobre la música para dotarle de la identidad que ya tenían, además de sumarle algunas recomendaciones en los arreglos musicales que les hacía un entonces desconocido Jerry García, voy y guitarra de Grateful Dead. 

Al quedar terminada la canción cuando fue publicada en febrero de 1967, en ella podemos escuchar una melodía que sube poco a poco inspirada en el crescendo del famosp "Bolero" de Maurice Ravel, aunque la propia Grace Slick comentaría en una entrevista que la estructura musical de "White rabbit" había nacido tras escuchar el Sketches of Spain, un disco de Miles Davis y Gil Evans publicado en 1960. Primeramente escuchamos una sorprendente y mágica figura en el bajo de Jack Casady  con obvio sabor español, a la que le sigue un redoble de tarola nacido de las manos de Spencer Dryden. Enseguida entra una hipnótica y suave figura de guitarra hecha por Jorma Kaukonen, la cual serpentea sobre el mástil hasta dotarle un misticismo a la rola. La acidez musical y la intensidad que busca en su estructura, esta canción puede ser considerada en una de las primeras del llamado rock psicodélico, ya que ella trata de reflejar musicalmente el efecto del uso del LSD y el peyote en quien lo consume, un viaje sonoro que sube hasta hacernos perder el control.


Seca, imponente y fría entra la voz de Grace Slick. Sobre un extraño eco empezamos a escuchar un relato que nos remite a la historia de Alicia cuando toma las píldoras que la hacen cambiar de tamaño. Mientras va subiendo la intensidad de la melodía, vamos encontrando más personajes y momentos del mágico cuento de Carroll: la persecución al conejo blanco que motiva el inicio del viaje, la oruga  azul que fuma y ofrece la ingesta del hongo, el funesto encuentro con la reina roja y la sentencia del lirón ("Feed your head": alimenta tu mente").

Al hacer una revisión de la letra, el "White rabbit" de Jefferson Airplane nos habla del rompimiento con los padres y sus enseñanzas para encontrar nuevos caminos a través del uso de las drogas, un intento por conocer el mundo desde otra perspectiva. Si se desea entender la realidad con otra mirada, los alucinógenos podrían ser una opción para encontrar cosas que de otra forma no podríamos lograr. El consumo de sustancias lisérgicas como experimentación y descubrimiento, no como escape y evasión.


Con una canción tan influyente, ya sea en su estructura musical así como en su potente lírica, "White rabbit" ha sido interpretada por los más variados artistas, donde podemos encontrar a gente como Patti Smith, Emiliana Torrini o a My Morning Jacket. Del gran abanico de posibilidades, en esta ocasión escogemos la versión hecha por Tracii Gun´s League of Gentlemen.


Tras la formación de diversas bandas, el legendario guitarrista Tracii Guns, fundador de la banda de hard rock L.A. Guns, semilla de los famosos Guns n' Roses, se embarcó en un proyecto donde pudiera interpretar todas aquellas rolas de los años 60 y 70 que le sirvieron de inspiración, y que al final del día, lo llevaron a tomar una guitarra y lo convirtieron en lo que es hoy en día. Fue así que en 2012 conformó a los Tracii Gun´s League of Gentlemen, con Scott Foster Harris en las vocales y Doni Gray en la batería, los cuales en algún momento fueron integrantes de L.A. Guns; a quienes se sumaron el bajista Craig "Patches" McCloskey y el tecladista John Bird.

A través de la disquera Shrapnel Records, Tracii Guns pudo publicar en junio de 2013 el album debut de su banda, una placa llena de covers que buscaban imprimir en sus versiones un sabor más profundo de psicodelia y blues. Tras las buenas críticas a dicho material, en agosto de 2014 se presentó el The second record, con la intención de completar la colección de temas que deseaba el guitarrista compartir.


Una de las canciones que conforman dicho disco es la clásica "White rabbit" de Jefferson Airplane, una rola de obligada referencia a la psicodelia del verano del amor. En esta versión, podemos escuchar la misma estructura de la original del 67, pero aquí escuchamos a un Scott Foster Harris en una forma muy particular de interpretar a Grace Slink, pues en lugar de sus poderosas primeras linea, el cantante de League of Gentlemen busca impregnar a la lírica un sabor más "melódico" dentro de una estética más moderado. 

Teniendo como base la guitarra de Jorma Kaukonen, Tracii Guns comienza un viaje más sentido al alargar la canción original por medio del riff inicial y hacer crecer la canción sobre su famoso crescendo. Tracii juega sobre efectos y ecos mágicos que recuerdan un poco lo que hacía Jimmy Page en su "Dazed and confused", quizá la rola más psicodélica de Led Zeppelin. Un teclado se deja escuchar, logrando crear una atmósfera más ácida. Y de la nada, Scott Foster Harris comienza a improvisar líricas distintas a las escritas por Grace Slink, donde nos habla de la introspección que busca el viaje ácido. 

A propósito de la referencia a Page, al término de esta versión a "White rabbit", podemos escuchar una pequeñas notas de guitarra en fuzz que traen a la memoria a la época en que el famoso músico formó parte de The Yardbirds; aunque quizá, la idea que realmente buscaba reflejar Tracii Guns es tocar las guitarras que el propio Page interpretó para el "Beck's Bolero", esa preciosa melodía instrumental que hizo Jeff Beck junto con Keith Moon (baterista de The Who), Nicky Hopkins (músico de sesión de The Rolling Stones, The Kinks y John Lennon), y John Paul Jones (músico de sesión de The Rolling Stones y Donovan, además de ser bajista posteriormente de Led Zeppelin). Por si fuera poco, Jeff Beck compuso esta rola inspirado en el "Bolero" de Ravel; razón suficiente para  que Tracii la sumara a la rola original de Jefferson Airplane.


Como si no fuera suficientemente clara la referencia al escape ácido, Tracii Guns aprovecha el feedback producido por la última nota de la canción para añadir un efecto sonoro que nos remita a un viaje especial, un despegue de nuestros pies hasta las estrellas, un abandono de esta tierra y la realidad conocida para encontrar nuevos mundos en nuestro propio interior. 

Aceptemos la invitación, sigamos al conejo banco y abandonemos todo...


viernes, 6 de noviembre de 2015

Vista Chino : el ave fénix que alguna vez se llamó Kyuss


El deseo de todo fanático es ver a su banda favorita sobre un escenario. Si aquel grupo se ha desintegrado, el anhelo consiste en verlo reunido nuevamente; pero si no se tuvo la oportunidad de disfrutarlos en su momento (ya sea por la edad, la falta de dinero o por otra razón), tener la posibilidad de estar cerca de aquellos músicos que se admira se convierte en un sueño hecho realidad. Sin embargo, las aspiraciones pueden venirse abajo cuando los que fueron los integrantes de esa banda no logran dejar a un lado sus diferencias, dejando a un lado los proyectos, las presentaciones y, en última instancia (aunque debería ser una de las primeras) a sus seguidores.

Tras la ruptura de Kyuss en 1995, una legión de fans esperó por muchos años el retorno a los escenarios de la banda que se convirtió en la insignia del desert rock y de lo que muchos llamarían stoner. Por si fuera poco, con la escuela sonora que dejó la banda, muchos grupos se formaron con la intención de seguir sus pasos hasta construir una identidad, que para algunos,  hasta se convirtió en un género.

Cuando se anunció el cartel para el festival Roadburn de 2010, la sorpresa fue grata: el vocalista de Kyuss, John García, realizaría una presentación exclusivamente con rolas de la banda que lo dio a conocer en el medio musical. Tras el éxito del concierto, García decide invitar a los miembros originales del grupo a dar varias presentaciones, lo que originó varias disputas aunque no la cancelación de los eventos. Bajo el nombre de Kyuss Lives! el grupo giró por los escenarios hasta que un anuncio provocó un enfrentamiento legal: la presentación de un disco con rolas originales.

Con esta circunstancia y con una sentencia en contra, el proyecto termina cambiando de nombre. Sin embargo, el objetivo estaba claro y no había sido dañado: la creación de música a partir de aquel camino frenado con la intención de presentarlo ante un público ávido de deseos por escucharlos en vivo, ya sea para volverlos a disfrutar, ya sea para verlos por primera vez. Esta es la historia de Vista Chino.


¿Pero quién carajos son estos tipos?

John García, el legendario vocalista de Kyuss, tras la desintegración de dicha banda durante 1995, se involucró en varios proyectos musicales (Slo Burn, Unida y Hermano) hasta que en el 2010 decidió realizar una presentación con puras canciones de Kyuss para el festival de Roadburn. Con la excelente recepción del público, decidió convocar al resto de los miembros originales del grupo, encontrando eco a su petición en el baterista Brant Bjork y en el bajista Nick Oliveri. Sin embargo, el guitarrista Josh Homme rechazó la oferta alegando que estaba con los tiempos ocupados con la grabación de nuevas canciones para Queens of the Stone Age, además de presentaciones en vivo con Them Crooked Vultures y Eagles of Death Metal.

Fue así que para el año 2011 se presentó a Kyuss Lives! durante una larga gira por Europa y los Estados Unidos, teniendo en sus filas a los arriba mencionados García, Bjork y Olivieri. Para algunas presentaciones especiales, se uniría Scott Reeder (quien también fuera bajista de Kyuss a la salida de Nick Olivieri en 1992), pero el lugar de Homme sería ocupado por un músico poco conocido. John García decide invitar a este proyecto a Bruno Fevery, un guitarrista belga a quien había conocido en su participación en la grabación del disco de 2008 Lotuk de la banda electrónica Arsenal, pero de quien sabía que había creado una banda tributo a Kyuss en su natal Bélgica. Sin embargo, John García mantenía las puertas abiertas a Josh Homme para cuando el deseara integrase a la serie de presentaciones y, ¿por qué no?, encerrase a componer nueva música.


Tras esta gira, García anunció que el grupo tenía planes de grabar un disco con material nuevo durante el verano de 2012, además de presentar un disco en vivo con rolas de Kyuss. Lo anterior llevó a la molestia de Josh Homme por el uso del nombre con fines comerciales, por lo que decide interponer una demanda judicial a la cual se une sorprendentemente el bajista Scott Reeder. Con el caso en las cortes y con las viejas historias sobre diferencias con Homme, el bajista Nick Olivieri decide salirse del grupo. Para poder cumplir con los proyectos comprometidos, se integra con nuevo bajista de la banda Billy Cordell, miembro del grupo de desert rock Yawing Man.

En agosto de 2012 las cortes legales deciden que John García y Brant Bjork no podrían utilizar el nombre de Kyuss para publicar cualquier grabación, por lo que se les recomendaba el cambio de nombre para evitar alguna pena mayor. Fue así que a finales de noviembre se anuncia oficialmente que el proyecto se llamaría Vista Chino.


Con el problema legal terminado, la banda comenzaría a trabajar en el material propio, aunque las cortes no les hubieran negado la posibilidad de interpretar en vivo el repertorio original de Kyuss. De esta manera, y sin rencores, el grupo recibe nuevamente a Nick Olivieri como bajista definitivo para trabajar con las nuevas composiciones y la grabación del material, la cual se realizó durante el primer semestre de 2013 en los estudios Thunder Underground de Palm Springs, California bajo la producción del propio Brant Bjork. La mezcla correría a cargo de Trevor Whatever ( quien ha trabajado con Slash y con la banda punk Dwarves) y la ingeniería de sonido por Harper Hug, miembro del equipo de producción de Robby Kriegger, guitarrista de The Doors.

Por si fuera poco, el álbum debut de Vista Chino contó con la participación especial de Chris Cockrell en una rola, bajista que fuera miembro original de Kyuss desde que la banda comenzara en 1987 bajo los nombres de Katzenjammer y Sons of Kyuss. Asimismo, otra participación como músico invitado en otra canción es la de Mike Dean, bajista de la banda metalera Corrosion of Conformity; sin embargo, por la personalidad tan inestable e impredecible de Nick Olivieri, él  decide tras la publicación del disco abandonar al grupo, dejando definitivamente a Dean como miembro oficial del Vista Chino durante la promoción del álbum debut.


El concepto

Tras la derrota legal, John García y Brant Bjork se dieron a la tarea de buscarle un nuevo nombre  la banda  y que dejara atrás la leyenda de Kyuss. Fue así que bautizaron al grupo como Vista Chino, en honor a una de las principales calles de Palm Springs, California; la cual cruza la ciudad y llega al Chino Canyon, al pie de las imponentes montañas de San Jacinto. Por si fuera poco, Palm Springs es es lugar natal de los músicos y el espacio donde se creó y desarrolló la escena del desert rock.

Una vez con la personalidad renovada, la pareja comenzó a componer teniendo como referencia el sonido que los hiciera conocidos en los noventas, pero con la experiencia que habían adquirido con el paso de los años y su participación en la larga lista de proyectos personales (Unida, Hermano, Fu Manchu. Ché, The Desert Sessions y Slo Burn). La capacidad de crear melodías por parte de Brant (derivado de su habilidad para tocar varios instrumentos como la guitarra, el bajo y la batería) y las líricas de John (derivadas por la fértil imaginación que le provoca el desierto y el uso de algunas drogas) en poco tiempo pudieron tener una colección de rolas que fueron trabajadas en los ensayos con Bruno Fevery y Nick Olivieri.


Al tener completada la placa, la banda buscó entre las distintas firmas discográficas quién pudiera promocionarla, anunciando finalmente en mayo de 2013 que lo habían hecho con Napalm Records; y por si fuera poco, subieron a su página de Soundcloud una maqueta de “Dargona Dragona”. Fue hasta septiembre de dicho año que Vista Chino que publicó el disco completo bajo el nombre de Peace, un título que hace referencia al estado en que se encontraban los integrantes del grupo ante la situación legal con sus ex -compañeros de Kyuss y las constantes salidas de Nick Olivieri del grupo, además del propio estado de tranquilidad encontrado por John García con su elemento natural: el desierto.

En la portada de la placa podemos observar una cobra con una cruz en su cuerpo que envuelve un cráneo que porta el símbolo del dinero. Algunos buscaron algún obscuro y misterioso significado a dicha ilustración, aludiendo al conflicto que tuvieron los integrantes de la banda con Josh Homme y con Scott Reeder, quienes expresaron en diversas entrevistas que habían interpuesto la demanda por un mal uso del nombre de Kyuss, ya que con él se estaban generando ganancias económicas que no serían compartidas con ellos. En respuesta, John García declararía que lo último que le interesaba era el dinero y que lo que buscaba era ofrecer nuevamente un grupo que tuviera el sonido y la actitud que alguna vez tuvo Kyuss.

Por lo anterior, Peace es una colección de temas que toma las sensaciones despertadas y elevadas por el desierto. La magia, el calor, la inmensidad del manto nocturno y la soledad escuchan en cada pieza como si se tratara de una constante lucha entre la vida y la muerte hasta que todo queda en paz. El disco es un viaje ácido que eleva a quien lo escucha a una ensoñación sonora que lo arrastra a los paisajes desérticos que forman parte del Valle de Coachella, dejando a su propia suerte a quien se adentra a sus notas.

Cantado en primera persona y con el poder de los instrumentos arañando la áspera piel, Peace es un disco totalmente personal que busca redimir los demonios del pasado para construir un nuevo camino bajo el calor y sobre la arena. Entendido como una victoria, Peace surge como un áve fénix que logra volar y nos lleva consigo al sueño de escuchar a aquella mítica banda noventera creado cosas nuevas, que como esas escasas gotas que caen sobre el desierto, nos traen paz para mitigar el deseo y el anhelo.

Canción por canción

Good morning wasteland: El desierto nos da la bienvenida. Un enorme espacio baldío comienza a iluminarse con los primeros rayos del sol. La inmensidad de la naturaleza nos sorprende y apenas comienza a visualizarse… El eco de unas guitarras se dejan escuchar en todo su esplendor. Misteriosos efectos de feedback nacidos de las cuerdas de Bruno Fevery nos sirven de introducción al Peace, una preparación para lo que escucharemos y deseamos encontrar: música que nace del desierto.

Dargona Dragona: Ella sabe quiénes somos y cuáles han sido nuestros pecados. No podemos olvidarla y mucho menos ignorar a qué viene. El temor nos invade e irremediablemente dejamos que nos tome la vida… Un juego de palabras alrededor de la mujer y aquel ser fantástico oriental que termina construyendo una metáfora mágica sobre la muerte. Una guitarra ahogada en distorsión y delay se deja oír como si fuera un loop. La batería entra en competencia con la figura y marca el ritmo, tal y como si quisiera poner en su lugar a todos los instrumentos. Riffs de guitarra nos llegan por todos los lados como su nos atacaran sin piedad, trayéndonos a la memoria la nostalgia por el poderoso sonido de Kyuss. Sin embargo, a la mitad de la rola se pueden escuchar una agudas notas salidas de las manos de Bruno Fevery, y aunque sabemos que su estilo es heredero al de Josh Homme, el sabor que queda en la boca es al Queens of the Stone Age de sus primeros discos. El poder de las percusiones de Brant Bjork y las notas descendentes de Nick Olivieri en el puente medio de la rola nos dejan impactados al permitirnos escuchar que ese ruido desértico creado en Palm Springs, California está de regreso tras largos años de ausencia. No es de gratis que Vista Chino haya decidido escoger este pedazo de canción como su carta de presentación antes del lanzamiento completo de la placa. Como detalle anecdótico, el efecto sonoro en la particular voz de John García se realizó por recomendación de Robbie Kriegger, guitarrista de The Doors, quien durante la mezcla del disco aconsejó que utilizaran un micrófono U87 para la rola, el mismo que utilizaba Jim Morrison para darle profundidad y presencia en varias rolas de la clásica banda.


Sweet remain: Debajo de la superficie se puede sentir el temblor. El frío se siente por la espina dorsal al descubrir quién ha sido el culpable. Ellos han perdido sus almas gracias a sus acciones y a sus formas. ¿Quién engañó a quién? Nosotros seguiremos peleando hasta el final, aunque el espíritu recuerda lo dulce que fue el pasado… Brant Bjork nos sacude con un genial golpeteo de su batería, el cual da pie a un ritmo desértico de la guitarra de Bruno Fevery  y el penetrante bajo de Nick Olvieri completa la densidad del sonido. Con un tono fuera del rango vocal, John García se esfuerza para cantarnos sobre el engaño y la decepción que vivió el grupo tras la demanda legal que sobre ellos realizaron sus ex –compañeros en Kyuss. Los arreglos de guitarra terminan con un sonido muy cercano al de Josh Homme con Queens of the Stone Age, pero al llegar a la parte del solo, Fevery construye su propia identidad y nos regala un gran momento. Esta pieza es un golpe directo, una combinación de sentimientos que se encuentran y que despiertan en quien la escucha una vibra muy especial. Este fue el primer sencillo oficial del Peace, para el cual se le realizó un video promocional donde podemos ver a la banda tocando sobre las animaciones que acompañarían el arte del disco, jugando con imágenes a blanco y negro contra otras llenas de color. Le metáfora de la lucha entre el cosmos observado a través del manto nocturno y el calor abrazador del sol nos lleva directamente al desierto, espacio fundamental de inspiración y vida para los miembros de la banda.


As you wish: El ave fénix renace de sus cenizas y nos muestra su esplendor. Los sueños caen del cielo en búsqueda de futuros que conlleven amor. Ahora aquí en la tierra, todo se puede observar, sentir y comprender… El bajo de Mike Dean, miembro fundador de Corrosion of Conformity, se fusiona con la rebuscada batería en destiempos de Brant Bjork. Una tímida guitarra entona algunos acordes hasta que se integra en su distorsión con el ritmo anunciado. Esta fue la primera canción con la cual el dúo Bjork-García comprendió cuáles eran los pasos que seguirían sonoramente en su reencarnación como Vista Chino. La hipnótica melódica se sostiene constantemente mientras una guitarra nos arrastra a su mágico abismo del cual no podremos escapar.


Planet 1 & 2: La noche cósmica se encuentra con la insolación diurna. El desierto nos permite observan el esplendor del universo y su encuentro con la tierra. Cuando las sombras se convierten en piedras, se borra el dolor provocado por las traiciones. Es momento de dejar a un lado el odio, la guerra finalmente ha terminado… Un bloque de guitarras entonan un mórbido riff muy a la Black Sabbath, pero tras unos segundos se trasforma en un desbocado ritmo que evoca al hecho con Kyuss en su “Green machine” del Blues for the red sun de 1992. Dos melodías unidas a través de la improvisación y el aprovechamiento de los feedback de la guitarra de Fevery. La primera parte en una hipnótica entonación hecha por Brant Bjork donde podemos escuchar su forma de expresar el dolor provocado por el rompimiento con Scott Reeder y Josh Homme, a través de la magia en su voz hecha gracias a los efectos y ecos que la adornan. Para la segunda parte, el ritmo se hace lento y aletargado mientras John García retoma las vocales. Con tan sólo ocho líneas y con la intensión de enamorarnos con su simplicidad, García nos habla del dolor que causa poner los pies en la tierra tras un viaje, un sueño o un deseo. Los solos de guitarra hechos Fevery envuelven la melodía logrando que nos trasporte a otros universos. Por su estructura, quizá sea esta pieza la más cercana a aquel Kyuss de improvisaciones y densos sonidos de sus primeros discos.


Adara: aquí está una de las estrellas más brillantes del manto nocturno, la última en apagarse en el cielo. Su belleza deslumbra, pero ¿quién podría adorarla? ¿quién le hará volar su mente? Lo único que sabemos es que es difícil continuar, romper, olvidar y dar un paso adelante... Una suave melodía de notas de guitarra que resbala sobre sus cuerdas, como si tratara de una misteriosa tonada surgida en el medio oriente. Las percusiones acompañan sigilosamente mientras entra la voz de John García de manera reptante sobre la fría arena del desierto al amanecer. En el cielo todavía se ve una estrella que trae a la memoria aquello hermoso que se desvanece de nuestras manos, abandonándonos a nuestra suerte. Tras el salvaje ritmo, la velocidad de la canción baja hacia una dulce melodía que remite a la añoranza gracias a su tenue guitarra. Finalmente, unos remates sacuden hasta darle muerte a la rola.

Más vino: Una melodía instrumental que le sirve de introducción a “Dark and lovely”, la cual le dio su título gracias a las frases “wine for two… for three… for five”. Este corte fue tomado directamente de una grabación en vivo hecha en el estudio a media noche entre Fevery y Bjork mientras improvisaban sobre la estructura que finalmente se convirtió en “Dark and lovely”.


Dark and lovely: El vino corre por las venas. Se puede sentir el lugar, el día, la noche y la necesidad. Todos tendremos que bajar, irremediablemente caer y perderse en un viaje muy fuerte y sin regreso… Un monótono riff de cinco golpes que da rienda suelta a los demonios internos, que como el alcohol en el cuerpo, nos va ahogando hasta hacernos perder la noción del tiempo, del lugar y de nosotros mismos. El poder hipnótico del desierto tiene esa misma cualidad mágica del vino, donde una vez envueltos, es imposible escapar de él. Vale la pena resaltar los juegos en la guitarra de Bruno Fevery, los cuales se entrelazan con las figuras de Nick Olivieri en el bajo hacia el final de la rola.


Barcelonian: A lo lejos sobre la costa podemos observar su alma con esos ojos del mismo color que el océano, aquellos ojos que convertirán tu corazón en piedra. La vieja conspiración, todos los caminos llevan a Roma. Enamorados de los sueños y de esas voces que sólo nosotros podemos escuchar. Aquellos días donde dormíamos en el suelo y el desierto era nuestra casa han quedado olvidados. Ahora no sé qué significas para mí… Otras de las rolas donde John García expone metafóricamente el problema con sus ex -compañeros de Kyuss, aunque irónicamente, esta canción sea la más alejada del sonido de la mítica banda. De ritmo ligero y entrecortado donde la guitarra explora nuevas posibilidades y abre nuevos caminos. Las percusiones que se escuchan en el puente son hechas por Tom Brayton, las cuales dotan a la pieza de un misticismo especial. Embelesados por la venenosa melodía, caemos en las redes del engaño, la imagen y la creencia. Esta rola se convirtió en el segundo sencillo oficial del Paece, para el cual se realizó un video que muestra varias imágenes del mar, el desierto y las calles de la pequeña ciudad de Palm Springs entremezcladas con cortes de algunas presentaciones de la banda. Bajo una estética psicodélica, podemos ver a una misteriosa mujer, que como ser ponzoñoso y reptante, nos engaña y nos ofrece la bebida envenenada.



Acidize…The gambling moose: No todas las palabras han sido ciertas, sin embargo, ella está regresando ha casa. Aquí estoy, solo en casa y en espera. La demora ha sido larga. Pasa el tiempo y poco a poco la mente se pierde en sus deseos, en sus ensoñaciones, en sus viajes. Sólo estando hasta “arriba” se puede tener esa sensación tan anhelada… La guitarra distorsionada de Bruno Fevery entona una melodía mística, la cual se convierte en una serie de acordes que el resto de la banda termina siguiendo. Una suave voz nos habla de aquella dama deseada, pero el ritmo cambia a un juego de arpegios limpios totalmente distintos a lo escuchado en todo el disco, los cuales recuerdan el “Road trippin” de Red Hot Chili Peppers. De la nada surgen las distorsiones y una guitarra heredera del más puro estilo de Josh Homme para entonar un solo de notas infinitas, las cuales quedan ahogadas en su feedback. Una batería tribal, casi india, da entrada un adolorido y pesado blues, un alce que da tumbos contra lo que encuentra en su camino. Una extraña armónica se deja escuchar en compañía de la guitarra mientras el ritmo baja todavía más de velocidad. Dos canciones diferentes unidas gracias al poder de la improvisación de la banda donde la lírica nos habla en primera persona del propio John García, el cual busca perdernos en el viaje para darle punto final al disco.


Este es el Peace de Vista Chino, un disco donde se respira la búsqueda de paz interna tras una pugna y una traición que contrajo dolor. El desierto sirve de metáfora para las líricas mientras el recuerdo sonoro de Kyuss nos invade, que más que dejarnos una añoranza, abre un nuevo camino para aquella música que nació en Palm Springs, California.



martes, 3 de noviembre de 2015

Castle y la caída del hombre


Bajo la escuela más clásica del heavy metal y la fuerza lírica de sus melodías, Castle se coloca como una de las bandas referente de aquel movimiento musical que poco a poco toma mayor espacio en el panorama actual. Este trío basado en San Francisco a logrado encontrar su lugar en el nicho del doom, pero más allá de los géneros y tendencias, Castle hace música con la suficiente fuerza y obscuridad que puede satisfacer los oídos ávidos de escuchar historias bien estructuradas sobre la muerte y la maldad por medio de grandes riffs y una tétrica voz femenina.

La banda está conformada por los canadienses Mat Davis (guitarra) y Al McCartney (batería), quienes dejaron su natal Toronto para trasladarse en 2009 a Estados Unidos, donde encontraron en Liz Blackwell la mezcla perfecta entre la gravedad de su bajo Kramer y la profundidad en su voz que encaja excelente para narrar relatos mórbidos donde la obscuridad y lo maligno toman el control. La densidad de la guitarra eléctrica construye las líneas melódicas de la perdición, una marcha fúnebre que paso a paso se acerca al fondo del abismo.


Fue hasta mayo de 2011 que lograron publicar su primer álbum bajo el título de In witch order por medio de Ván Records y con la producción del propio Mat Davis. Esta placa es una colección de temas pesados  que por su sonido nos traen a la memoria a bandas como Candlemass, The Oath o Witchfinder General aderezado con algunos riffs con estilos tan distantes como Trouble, Mercyful Fate o Cathedral. La obscuridad la encontramos bajo la voz de Liz Blackwell, que tal y como una bruja, lanza sus conjuros bajo los cuales quedamos hechizados sin remedio.

Aletargadas melodías se combinan con salvajes guitarras entrecortadas que cabalgan sobre mórbidas líricas. La fuerza malignas se van apoderando de cada uno de las rolas hasta que la obscuridad se convierte en un fin, tal y como si fuera un destino. La batería golpea como si desde la ultratumba nos estuvieran llamando. El bajo se pierde en su densidad como si en lugar de dar base a las melodías se convirtiera en una atmósfera de la cual es difícil de escapar.


Como primer sencillo del disco se escogió la abridora, que bajo el título de "Descent of man" sentimos el peso sobre nuestros hombros. Unas desbocadas guitarras entran sin piedad ni control para sólo darle la palabra a una hechizada Liz Blackwell, que bajo su voz llena de ecos y misterios nos relata sobre un espectro que ronda al hombre en todo momento como si se tratara de una bestia salvaje. Sus pasos acompañan todo el tiempo, que como pálida sombra, acecha a cada instante. La puerta ha sido abierta, aunque sus ojos mortales no la puede ver, y lo único que queda es seguir caminando para atravesarla sin remedio. Aquí está la muerte y no hay retorno, ha llegado el momento de abandonarlo todo.

La guitarra de Matt Davis serpentea con unos misteriosos arpegios que contrasta con la fuerza de los demás instrumentos. Los juegos de ritmo se convierten en un reto para la batería de Al McCartney hasta que de la nada surge un solo de guitarra que rompe con la melodía hasta terminarla sin piedad. La ansiedad recorre por todo el cuerpo mientras es sacudido por un temor irremediable. El ritmo nos va hipnotizando hasta que llegamos a un callejón sin salida... éste es el fin de nuestras vidas. Irónicamente, una vez en este abismo de dolor y muerte, sabemos que apenas comienza el camino que recorreremos donde Castle será nuestro guía.


Bajo la dirección de Jaan Silmberg, Castle publicó el video promocional de "Descent of man", en el cual podemos observar un misterioso hombre renacentista mezclado con imágenes de los integrantes de la banda bajo una estética psicodélica de colores intensos. Libros de extraños íconos se hojean ante nuestros ojos, que como viejos arcanos, tratamos de descifrar para descubrir su obscuro significado. Todo comienza ha ser más claro hasta que las profecías se revelan. El horror, la enfermedad, la guerra y la muerte se han anunciado y sólo queda registrarlo para compartir el funesto mensaje.