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viernes, 3 de febrero de 2017

Mamont : extrañando al mamut de un solo ojo


La nostalgia invade las líneas de este espacio, el recuerdo nos lleva a los senderos recorridos por aquel mamut de un solo ojo que nació en una de las ciudades más vieja de la helada Suecia. Sus cuatro jinetes que alguna vez pasearon sobre el lomo del elefante lanudo de grandes colmillos hoy se encuentran separados, han abandonado al enorme y pesado animal en los valles bajos en una muerte segura. Sin embargo, algunos aferrados hurgan en su memoria hasta recuperar los vestigios de las bandas escandinavas más completas dentro del panorama stoner del siglo XXI.

Bajo el nombre de Mamont, cuatro jóvenes de la antigua Nyköping formaron una banda en 2010 con la intención de crear música a partir de la fuerza y la distorsión del fuzz, recuperando al mismo tiempo ese amor por el hard rock setentero que mezclaba la acidez psicodélica, la intensidad bluesera y los vuelos esterares del progresivo espacial. Con la imagen de un mastodonte cíclope como amuleto, el grupo se lanzó a conquistar las frías tundras suecas con su rasposo rock desértico heredero del coloso norteamericano Kyuss.


Las desgarradoras guitarras de Karl Adolfsson y Jonathan Wardsäter corren como pesados V8 sobre el ardiente asfalto de alguna carretera californiana, aunque al pisar el pedal wha-wha  todo se transforma en un lisérgico paseo cósmico donde es fácil perderse entre las estrellas que cubren la noche desértica. El bajo de Victor Wardsäter golpea con toda su gravedad para envolvernos en una pesada atmósfera como si intentara regresarnos al suelo, pero la fuerza e intensidad de la batería de Jimmy Karlsson nos hace buscar algún refugio posible ante el temblor que se despierta bajo nuestros pies.

En septiembre de 2012 publicaron a través de Ozium Records su álbum debut Passing through the mastery door, disco clavado en lo más clásico del sonido stoner noventero y el jamming psicodélico. Sin embargo, el reconocimiento más allá de las fronteras suecas se logró con su EP The valleys below de mayo de 2014, material que nuevamente fue editado por Ozium junto con la reconocida disquera Napalm Records. 


The valleys below es un disco más crudo lleno de riffs sin contemplaciones y tambores cavernarios que dejan sin respiración. Este sonido se logró gracias al trabajo de Jonas Sundström que metió a Mamont en el Goliat Studio para captar el poder análogo que la banda explotaba sobre los escenarios. Sin embargo, este álbum permite por momentos que todo se relaje a través de mágicas exploraciones sonoras que se habían escuchado en el debut de 2012. 

El recuerdo nos lleva al único sencillo lanzado del EP, tema que abre la placa y que simplemente deja impactado a todo aquel que reciba el golpe de la salvaje melodía en los tímpanos. Ritmo sin clemencia que hace rugir a la bestia peluda  y muestra su furia incontrolable, un animal que hace vibrar el suelo arenoso a cada paso y al mismo tiempo nos transporta a galaxias muy lejanas entre colores estridentes y sonidos envolventes. "Airborne" nos eleva hasta lo más alto del cielo para sobrevolar el paisaje desértico, para derribar distancias a toda velocidad y romper con cualquier frontera que busque interponerse en el camino.

Junto con el lanzamiento de The valleys below se presentó en el canal de YouTube de Mamont el video de "Airborne", el cual es una edición hecha por el propio vocalista Karl Adolfsson de distintas grabaciones realizadas durante la gira de la banda por España durante febrero y marzo de 2014. En sus imágenes podemos ver la intensidad que tenía el grupo sobre los escenarios y cómo era su convivencia en los largos traslados con el público y entre ellos como compañeros musicales.Entre distintos filtros de colores, Mamont muestra su poder sonoro y su capacidad de crear fuertes pasajes oníricos entre instrumentos y amplificadores. 


Al poco tiempo de publicado el The valleys below, Karl Adolfsson tomó la decisión de salir de la banda para hacer otros proyectos, dejando sin voz al elefante prehistórico sin voz. El resto de los integrantes de Mamont prometieron conseguir sangre nueva para mantener en el camino a su bestia de grandes colmillos, pero desde entonces nada se ha sabido del grupo.

Aventamos una moneda al pozo de los deseos y pedimos que Mamont regrese y nos comparta nuevamente de su arenosa música. Si la mítica banda Graveyard resucitó de su sorpresiva muerte, ¿por qué no habríamos de guardar la esperanza para que el viejo mamut de un solo ojo vuelva a sus andanzas? Todo es posible en este loco universo, así que nuestro deseo no morirá mientras sigamos disfrutando de los colosales temas que alguna vez nos sacudieron con su peso, y que irónicamente, nos ayudaron a levantar el vuelo hasta lugares desconocidos...


miércoles, 1 de febrero de 2017

Heat: sin dejar de contar los días


Luego de escuchar un disco genial que nos has dejado de poner una y otra vez hasta desgastar los surcos en el vinil, comienza la espera para tener algo nuevo en los oídos de aquel grupo que lo grabó. Damos vuelta al reloj de arena para que los granos caigan en el cristal vacío hasta que la impaciencia corroe la calma. De repente, tu banda favorita publica una pequeña sorpresa con toda la intención de calmar un poco la ansiedad mientras que el nuevo álbum es terminado y sale a las tiendas. Un single, un EP o una nueva canción que sólo pueden encontrar su metáfora perfecta en unas escasas gotas que reducen la sed del perdido en el desierto.

Tras el impacto que nos dejó en las células el genial Labyrinth de Heat (reseña-review), segundo disco de la banda alemana publicado en agosto de 2014, los días nos comían poco a poco sin saber nada del quinteto de Berlín. Unas prometedoras fotos de una sesión de grabación en el estudio BigSnuff que fueron subidas a la página de Facebook de la banda a mediados del año 2016, sembrarían una esperanza en sus seguidores y amantes del hard rock vintage alemán hecho durante la segunda década del siglo XXI. Todo se haría realidad en diciembre de 2018 cuando fue presentado a través de This Charming Man Records en 7" el sencillo "Day in day out", una diminuta probada de dos minutos y medio de su próximo disco.


La despintada guitarra Fender Stratocaster de Marco Rischer se escapa por las bocinas al arrancar con la aguja los sonidos del acetato para marcar un riff directo y rasposo totalmente nacido bajo el estilo que ha establecido Heat. Así como lo ha hecho desde que se unió a la banda en la gira promocional de Labyrinth, Matthias Schult acompaña con su guitarra a la cortante melodía. Patrick Fülling entona con su voz una canción sobre el paso del tiempo mientras el ritmo es marcado por la batería de Marcus Töpfer.

Las figuras melódicas del single son completados por el bajo de Gräm Rowland, el nuevo integrante de la banda que ha sustituido a Richard Behrens, pero quien no ha abandonado del todo a Heat. El también bajista de Samsara Blues Experiment grabó y mezcló este nuevo material, por lo que podemos suponer que este músico ha decidido dedicarse al cien por ciento a su trabajo tras los controles técnicos para lograr estupendos materiales como lo ha hecho con varias bandas de la escena vintage alemana como son Kadavar, Wucan, Limestone Whale y Travelin Jack. 


"Day in day out" lo tiene todo para ser el sencillo ideal: un melodía adictiva, el sonido retro nacido del viejo rock setentero, un coro pegajoso y un solo de guitarra que enamora. Sin lugar a dudas es un tema muy pequeño en comparación a los temas que conformaron sus dos disco anteriores en los cuales se permitía la experimentación y los largos puentes musicales, estructuras musicales en las cuales también está basada la cara B del 7", canción que lleva por nombre "Time to believe". Sin embargo, el lado A es un golpe directo, rápido y concreto.

Si nos basáramos en esta rola, bien podríamos pensar que el próximo álbum de Heat será muy energético, pero escuchando "Time to believe" con su guitarra slide y melancólico ritmo quizá este disco sea una puerta hacia nuevos caminos. Por lo pronto, "Day in day out" nos hace mover la cabellera con su eléctrico riff  que cabalga sobre el ardiente asfalto de las viejas carreteras del hard rock.

El sonido de un motor que sale de un túnel al ritmo de las guitarras nos lleva directamente a imaginar una Harley-Davisson rodando sobre el pavimento de la ciudad, pero jamás esperaríamos que fuera una pequeña Hercules escoltada por cuatro bicicletas como si se tratara de una rodada de Hell's Angels sobre las carreteras del Pacífico californiano. Con estas imágenes se promociona "Day in day out", un trabajo visual realizado por Paul Schlesier por medio de Pallid Eyes Films donde podemos observar a la propia banda desplazándose por las calles hasta llegar a un cuarto de ensayos para verse a sí mismos interpretar la canción. Bajo una estética vintage setentera, con la pantalla dividida en recuadros y las imágenes congeladas nos transportamos a un pasado donde la estética visual coincide con la auditiva. Entramos en la cápsula del tiempo y las épocas se fusionan en una mezcla de días pasados que no se quieren olvidar y un presente que busca regresar a viejas glorias.


Heat nos amenaza con un verano lleno de rock, así que sólo nos queda seguir contando los días hasta que el solsticio llegue a nuestras tierras y podamos disfrutar de lo nuevo que tienen los alemanes bajo el brazo. Por lo pronto, la banda ha logrado nuevamente crear un tema que es imposible de soltar. Vuelta y vuelta como las ruedas que observamos en su video promocional, el disco gira para compartirnos lo que guarda celosamente en su interior una y otra vez hasta que llegue lo nuevo de una de las mejores bandas alemanas del género...


lunes, 30 de enero de 2017

Bagual : la historia de una bestia sin domar


Nuevamente South American Sludge Records nos ha compartido un material lleno de poder que nos muestra de lo que se hace en Latinoamerica. La disquera argentina fundada por Sergio Ch., ex-Natas y miembro activo de Ararat y Soldati, editó el segundo disco de una banda nacida del otro lado de la cordillera de Los Andes con la intención de no sólo hacerlos escuchar en el cono sur del continente, sino que pudieran tener un eco en otras latitudes. Desde Chile, compartimos la poderosa propuesta sonora de Bagual.

La banda fue formada en el ya lejano 2012 en la ciudad de Santiago con la intención de crear un proyecto musical que bebiera directamente del stoner y del metal, teniendo como influencias directas a grupos como Kyuss, Black Sabbath y The Sword, además de los propios Natas de Argentina y bandas de su país natal con los que ha construido una especie de escena como lo son Yajaira y Demonauta. Tras mucho esfuerzo y trabajo, Bagual tuvo la oportunidad de publicar de manera independiente su primer disco en mayo de 2014 bajo el nombre de I: Viento sur, material que fue bien recibido en Chile, lo que les permitió ser incluidos en varios compilados.


Como una continuación a lo logrado con su disco debut, Bagual se metió a los estudios Lautaro de su natal Santiago en agosto de 2015 para grabar lo que hoy conocemos como II: Viento norte, material publicado en diciembre de 2015 por medio de TuneLess Records de manera local y con South American Sludge Records de manera continental. Con el trabajo en los controles y la mezcla de Pablo Giadach, la banda nos ofrece un trabajo sonoro más maduro donde el concepto de la banda termina por definirse con melodías infecciosas y las líricas que dejan reflexionando al escucha.

Para este trabajo, Francisco Yañez y Felipe Machuca en las guitarras, Alejandro Clavijo en la batería y Julian Inostroza en el bajo crean un muro macizo de sonido que se levanta inquebrantable a partir de los acordes arenosos del stoner más denso. Los siete temas del II: Viento norte forman parte de una bestia sin domar que en su carácter salvaje rompe con todo lo que se le pudiera poner al frente. Sin embargo, en ciertos momentos el potro bravío abandona su loca carrera desbocada para regalarnos instantes místicos donde el mundo onírico ahoga la realidad y permite que los pies despeguen de la tierra.


Quizá el tema que mejor ejemplifica estas características de nuestro animal indómito sea "Maeses", primer sencillo del II: Viento norte donde la melodía nos golpea sin piedad desde su primer segundo, riff seco y sin compasión que nos arranca la atención y nos hace abandonarlo todo para seguir el embeleso de la potencia y la distorsión. Tema cortante que cimbra la tierra bajo nuestros pies hasta que alcanza su clímax en un mágico y suave puente que nos hace flotar en su misticismo. De la nada, despertamos del dulce sueño para caer vertiginosamente en espiral y sin freno en una cruel realidad, en un abismo lleno de fuerza y desazón.

Como si se tratase de una continuación de la lírica narrada en "Los ojos de Dios", aquel sencillo del primer disco de Bagual, "Maeses" comienza con la frase y entonces pude ver... Sin embargo, y lejos de ser un himno a la redención espiritual, la banda nos muestra su lado más humano al criticar la fe humana, aquella que oculta la razón y termina por clavar la espada sobre su hermano. Las enseñanzas del maestro son incomprendidas y todo es reducido a cenizas. El tiempo se ha escapado como agua entre las manos, pero quizá exista una última oportunidad...

Bagual lanzó en diciembre de 2016 el video promocional para "Maeses", trabajo visual realizado por José Aguirre Maldavsky que nos muestra la vida de la banda entre ensayos, traslados de equipo y presentaciones en pequeños antros mientras un extraño personaje de sombrero entra en su mundo hasta que todo desemboca en una batalla campal, pero que al final del día, termina formando parte de a banda. 


Tras un año de promoción para el II: Viento norte, Bagual se ha concentrado en componer lo que será su tercer disco, el cual esperamos que logre condensar todo lo alcanzado hasta el día de hoy pero sin perder ese sabor indomable que nos ha impactado: guitarras hirientes, un bajo envolvente y una batería implacable. El desértico astado de doble mirada está preparando su siguiente lance, así que lo único que podemos hacer es esperar su nueva estampida mientras dejamos inundar las células con su poder hasta estallar los tímpanos...








viernes, 27 de enero de 2017

Haunted : la muerte sobre diez pies


Al termino de 2016, muchas revistas electrónicas y diversos blogs especializados tenían en sus listas a lo mejor del año el álbum debut de una banda originaria de Catania, una ciudad ubicada en la isla italiana de Sicilia. En las reseñas que se hacían del disco se habla de un grupo que regresaba al viejo doom de lentas melodías y obscuras líricas del pasado setentero, pero que al mismo tiempo recuperaba la frescura e imaginación del resurgimiento del género durante el nuevo siglo a través de su versión más clásica. Luego de tantas menciones, era necesario internarse en los surcos de este material y descubrir por uno mismo si dichas referencias y recomendaciones eran correctas...

Bajo el nombre de Haunted encontramos a una banda conformada por 5 jóvenes amantes de los riffs pesados como lozas y los ambientes profundos como abismos, grupo que se ha tatuado sobre la piel el epitafio "la muerte sobre diez pies".  Con dicha sentencia lanzada, es fácil imaginar que es lo que se escuchará en su primer disco: un álbum titulado de manera homónima que encapsula cinco monstruosas odas de tamaño colosal que caen sobre el escucha como rocas megalíticas, obscuros himnos sumergidos en un espeso banco de niebla que oculta en su interior horrores indescriptibles, terribles marchas fúnebres que escoltan un putrefacto cuerpo que se ha cansado de andar una vida llena de pecados y pesadillas con raíces malditas.


Apenas conformados como grupo en octubre de 2015, estas cinco almas en pena lograron construir los temas que hoy escuchamos a través del material publicado por Twin Earth Records en agosto de 2016. Francesco Bauso y Francesco Orlando en las guitarras eléctricas, Frank Tudisco en el bajo, Valerio Cimino en la batería y Cristina Chimirri en las vocales son los cinco endemoniados duendes que anuncian la muerte por medio de su mórbida atmósfera y su estruendoso sonido inquebrantable.

Haunted se metió al NuevArte Studio de su natal Catania bajo las órdenes de Carlo Longo para grabar su álbum debut durante los meses de marzo y abril de 2016.  Ya con el material mezclado, la banda lo envió a Estados Unidos para que el experimentado James Plotkin lo masterizara durante junio de ese mismo año así como lo ha hecho para los discos de importantes bandas del género como Egypt, Iron Void, Slomatics, Windhand o Electric Wizard. Quizá la magia negra que imprimió Plotkin en estas dos últimas bandas sea la que más se puede respirar en el primer trabajo de los italianos, esa extraña mezcla entre el impenetrable muro de sonido que los instrumentos levantan ante nosotros y las etéreas pero fúnebres voces femeninas que erizan la piel de todo aquel que se atreve entrar a este bosque encantado.


Bajamos la aguja sobre el vinil y un trueno se deja escuchar mientras rompe la tranquilidad de la noche. Ciertas frases de alguna película olvidada de Dario Argento, Mario Bava o Lucio Fulci del viejo cine de horror italiano se escapan por las bocinas mientras preparan el terreno para que un pesado riff de guitarra construya el ambiente ideal de letargo y sopor necesario para que las voces entonen  letanías sobre hechicería, ocultismo y muerte. Distorsión y obscuridad saturan el audio para dejarnos abandonados a la mitad del abismo, música lenta que nos domina hasta la hipnosis y la perdición.

Una vez ahogados bajo el manto pesado de la música de Haunted, una melodía nos arranca del coma inducido y nos enamora como si Escila y las sirenas cantaran hasta hacernos caer en sus redes. El estruendo de las guitarras en "Slowthorn" cae sobre nosotros mientras el bajo y la batería mantienen su ritmo somnoliento como si siguieran a un cortejo fúnebre. La atmósfera se hace a cada segundo más densa hasta que su peso es imposible de cargarlo, los latidos del corazón se hacen tan lentos que peligrosamente se acercan hasta el freno total y los tobillos renuncian definitivamente a seguir arrastrando los grilletes que entorpecen su camino. Aquí está el doom en su máxima expresión, la música de la condena escuchada a través del filtro lisérgico de la psicodelia más ácida y la distorsión más desgarradora. Desollados pacientemente, no queda otro remedio más que morir tras nueve irónicos minutos de tortura  y goce pleno.

Ya en una ocasión anterior nos había llamado la atención el trabajo que realiza Gryphus Visual con los FanVid para diversos tracks de la nueva escena doom a partir de viejas películas de horror y serie b, como lo hecho con la música de Mephistofeles. Entre pequeños extractos de sectas espiritistas y sacrificios satánicos en simetría perfecta y colores psicodélicos, escuchamos "Slowthorn" de Haunted en perfecta concordancia con la portada de su disco, un diseño realizado por Sandro di Girolamo (vocalista de Elevators to the grateful sky) donde observamos a una mujer desnuda y amarrada ista para ser ofrecido al maligno sobre un circulo de inscripciones de alguna lengua olvidada y velas encendidas. Entre las sombras de la imagen podemos ver algunos paisajes tétricos y un gran cráneo superpuesto que abarca la totalidad del cuadro, elementos ideales que revisten de obscuridad la estética de la banda.


Tan sólo se dejan escuchar sus primeros acordes y nuestra mente se transporta a sombríos parajes llenos de maldad y encanto. Sin salvación, caemos rendidos ante el envolvente sonido, que como si de una densa neblina se tratara, nos encierra hasta perdernos irremediablemente. El frío recorre por la piel, el temor toma control de todo a nuestro alrededor hasta que poco a poco sentimos la presencia de los poderes ocultos y de la muerte. Si aún con esta descripción no se han animado a pulsar el botón de play, quizá el morbo de tener a una bella mujer en las vocales y la promesa de escuchar una música apabullante sean los anzuelos perfectos para saltar al abismo...


miércoles, 25 de enero de 2017

Sgt. Sunshine : quemando dulces hojas


La imagen de un hombre a un costado de unas rocas megalíticas juegan con nuestra imaginación entre juegos de colores y sombras. Un cielo cubierto de nubes domina la escena mientras dos extraños personajes al fondo se quedan perdidos a la escena principal, pero siguen formando parte de la ilustración. Estas piedras forman parte de los 52 bloques de granito que conforman un barco conocido como "Ales Stenar" en la remota Kaseberga, en Escania, Suecia. La leyenda cuenta  que ahí fue enterrado el rey Ale el fuerte, otros dicen que es un antiguo calendario astral y quizá sea más bien una ofrenda funeraria dedicada a un conjunto de marineros muertos en el océano...

Este enigmático lugar sirve de portada para Plataformas, el cuarto álbum de Sgt. Sunshine, aquella banda stoner de Malmö que ha sorprendido a todos por su potencia sonora y los viajes lisérgicos que propone su música. Así como nos muestra la fotografía, en primer lugar encontramos a Eduardo Fernández Rodríguez, vocalista y guitarrista de origen cubano que ha servido de guía espiritual para la banda, el rostro visible de un proyecto onírico que nos toma de la mano para internarnos a nuestras neuronas en fuertes viajes donde las distorsiones eléctricas sacuden cada una de sus fibras. 


Ocultos a un costado de la imagen, dos figuras humanas nos recuerdan que el concepto sonoro de Sgt. Sunshine está basado en la figura del power-trío. Para su álbum debut, Eduardo se hizo acompañar de Par Hallgren en el bajo y Christian Lundberg en la batería; pero para la publicación de Black Hole de 2007, el guitarrista estaría escoltado por el bajista Michael Mino y el baterista Robin Rubio. La alineación original de Sgt. Sunshine regresaría para presentar en 2013 su disco III, pero nuevamente las cosas cambiarían para su último material. 

Plataformas fue grabado en su totalidad por el baterista Roberto Sundin y por Eduardo Fernández Ramírez en el resto de los instrumentos. El trabajo en el estudio se escucha meticuloso, cuidado hasta la perfección más allá de lo que se oculta bajo las capas de fuzz que una banda amante de las arenas desérticas de California emplea en su sonido. Al escuchar cada uno de los once temas que conforman el disco, la palabra experimentación nos viene  a la mente si previamente se ha escuchado la discografía de Sgt. Sunshine. Sin embargo, si realmente quisiéramos encapsular el disco en una sola palabra quizá la ideal sería groovy, pues el material nos sumerge en una ola de "buena onda", una ensoñación que a pesar de las guitarras rasposas nos eleva suavemente hacia un paseo por el cosmos.


Por obvias razones, cada material de Sgt. Sunshine tiene un concepto propio más allá del estilo que Eduardo le ha impreso a la banda. El stoner crudo a la Kyuss y la escena de Palm Desert en los años noventas del álbum debut se enfrenta con la experimentación del segundo disco y la fuerza directa del tercero. Ahora en Plataformas escuchamos una mezcla entre el rock psicodélico de Jimi Hendrix a finales de los sesentas, el funk setentero con reminiscencias latinas y el desert rock actual cercano por momentos a la propuesta de John García en su disco homónimo de 2014 y sobre todo al Tao of the devil de Brant Bjork; ambos miembros de Kyuss que unieron fuerzas en el excelente Peace bajo el nombre de Vista Chino

La primera mordida a este nuevo disco de Sgt. Sunshine es "Mary Jane (Keeps you sane)", fumada melodía que arranca con un genial ritmo marcado de batería para ser seguido por un riff pegajoso difícil de no seguir con el pie. Atravesando el muro de sonido, una guitarra Gibson Les Paul deja escapar un gemido al ser frotadas sus cuerdas con un arco de violín, emulando a lo que hacia Jimmy Page en sus épocas con Led Zeppelin y la interpretación épica de "Danzed and confused". Entre los escombros de la melodía, otra guitarra se escurre misteriosamente para regalarnos un efecto fantasmal nacido por un pellizco al instrumento hasta crear un armónico falso que inmediatamente nos recuerda al orgasmo que logra Billy Gibbons al final del clásico "La Grange". Finalmente, la canción escapa de todo control en un jamming que logra hacernos bailar en un frenesí multicolor que nos lleva a estrellarnos contra el manto estelar... Aquí tienen el tema ideal para prender un porro y dejar de que la vida siga su curso sin mayores preocupaciones.

Para acompañar el lanzamiento de Plataformas hecho en noviembre de 2016, un mes después fue publicado en el canal de YouTube de Sgt. Sunshine el video de "Mary Jane (Keeps you sane)", trabajo visual realizado por Christopher Tolbert donde podemos ver a Eduardo Fernández Rodríguez y a Roberto Sundin acompañados por Michael Mino, bajista que formara parte de la banda durante la época del Black Hole y que participó como invitado en la grabación de este tema en Plataformas, además de acompañar a Sgt. Sunshine en la presentación del disco sobre los escenarios. Las imágenes del video nos muestran al grupo tocando en diversos escenarios mientras un caleidoscopio de formas y colores nos sumergen en un viaje mientras las dulces hojas se queman hasta hacernos perder el suelo suavemente


Las frías tierras de Suecia han servido de refugio a este vikingo con sangre latina, músico que logra transportarnos al inconsciente por medio de la distorsión que funde en un mismo sonido al funk, la psicodelia, el stoner y al hard rock. Las cálidas arenas del desierto rasgan los instrumentos mientras pasan por las bocinas y llegan a los tímpanos, irónica combinación que sacuden al cuerpo y lo eleva hasta la estratosfera. Si acaso no se habían dado la oportunidad de escuchar a Sgt. Sunshine, a partir de este momento dicho nombre no sólo hará referencia a la vieja canción de Roy Harper (aquel múisco folk cercano a Pink Floyd y Led Zeppelin), sino a una mágica y ácida banda que crea a su alrededor una sublime atmósfera llena de guitarras y ritmos hipnóticos...


lunes, 23 de enero de 2017

Buzzard : un ave de rapiña que devora brujas oceánicas


Unos fuertes acordes cercanos al metal se escapan por las bocinas, pero una vez captada nuestra atención, los instrumentos cambian de melodía y la velocidad es reducida casi a cero. El aletargado ritmo nos sumerge en aguas abismales, una marcha fúnebre ahogada en obscuridad y misterio que recuerda aquel viejo doom de atmósferas densas del que muchos han bebido. Un monstruo terrible nos acecha bajo el pesado manto de la música, un canto nos anuncia su irremediable muerte dentro de un enrarecido mundo de terribles sueños, un grupo que a punta de opresivos temas lúgubres hipnotiza al errante escucha que tiene la suerte de encontrar esta pequeña joya sonora...

Buscando en las subterráneas aguas que nos ofrece el rescate que ha habido en este siglo alrededor de los diversos géneros que se desarrollaron a partir del hard rock setentero, hemos tenido la fortuna de hallar a una banda que en su sonido logra mezclar el stoner, el psych, el metal y el doom para crear un infeccioso disco imposible de abandonar. A través de las disqueras Bilocation Records y Kozmik Artifactz llegó a nuestros oídos en mayo de 2015 Sonic renaissance, álbum debut de la banda norteamericana Buzzard. 


La historia de esta banda comienza en 2009, cuando Pete Campbell, guitarrista de la banda de metal The Mighty Nimbus, decide crear un proyecto alterno que lograra explotar su gusto por los sonidos graves del stoner y el proto-doom, encontrado al aliado perfecto en Gene Starr, bajista de The New Suns. Establecidos en aquella ciudad de Minnesota partida en dos por el río Mississippi, por un lado la enorme St. Cloud y por el otro Sauk Rapids, la banda se conformó como un power-trio y encontraron en Buzzard su nombre de guerra. 

No fue sino hasta finales de 2012 cuando el grupo encontró su alineación definitiva al ingresar Andy "Big" Campbell como baterista, quien también era compañero de Pete en The Mighty Nimbus. Con esta formación, Buzzard se dedicó a componer material propio y a tocar en cuanto lugar era posible, hasta que a finales de 2014 y principios de 2015 se metieron a los estudios Beast Mountain Audio en Minneapolis para grabar su primer disco con Dinis Carvalho, bajista también de The Mighty Nimbus.


Al buscar información sobre la gente que colaboró musical y técnicamente en Sonic renaissance, la página de Bandcamp de la banda registra como encargado de la mezcla del material a Kevin Starrs, trabajo realizado en Londres, Inglaterra. Bajo ese nombre no podemos encontrar a otra persona más que al líder de Uncle Acid and the deadbeats, pero si escuchamos con paciencia y mucha atención cada track del disco, podemos detectar algunos rasgos de la reconocida banda.

En el primer disco de Buzzard podemos escuchar una amplia gama de sonidos que tienen en la distorsión de las guitarras su punto de encuentro. Desde la francamente stoner y desértica "Get gone" hasta la metalera "Fists of thunder", pasando por la introspectiva "Feathers" y la lisérgica "Blood, sweat and beers", Sonic renaissance muestra todo lo que puede hacer una banda sin encasillarse en un solo estilo pero sin abandonar su esencia. Gracias a dichos sonidos, podemos saborear las distintas influencias del grupo, las cuales van desde bandas clásicas como Purple, Sabbath, Blue Cheer y Grand Funk hasta las que tienen el stoner de bandera como Clutch, The Sword, Sleep, Queens of the Stone Age y Fu Manchu, sin olvidar aquellas que fundaron el doom como St. Vitus, Witchfinder General y Pentagram, banda esta última de la que Pete Campbell formó parte como baterista en 2015 para la grabación del Curious volume y su gira promocional en Europa.


Es precisamente de ese sabor denso del primer doom que rescata Buzzard en el cual deseamos abundar un poco más, ya que "Sea witch" es un verdadero tributo a esas obscuras deidades que moldearon esa tendencia sonora en los años setentas. Bajo una obvia estructura musical basada en Back Sabbath, el tema navega en aguas obscuras hasta llevarnos a zozobrar en ellas. El "chicloso" riff de la guitarra ahogado en fuzz nos recuerda la línea melódica de "Electric funeral" de Tony Iommi y Geezer Butler, sin dejar a un lado el solo de guitarras siamesas y la explosiva parte media con su necesario duelo entre instrumentos que institucionalizaron los de Birmingham inspirados en el Cream de Clapton, Bruce y Baker. Tal y como si miráramos a la Medusa a los ojos o escucháramos a las sirenas, el suave canto nos hechiza hasta llevarnos a la perdición, pero la eléctrica figura de la canción termina cortando de un solo tajo la cabeza la pesadilla que nos acecha.

"Al caer la noche ella entra en ira, se alimenta de los que duermen hasta despertarlos de terribles sueños donde el agua es obscura y profunda. Vamos a cazarla entre los ríos y los lagos, pero ella se encuentra entre los pantanos y los arroyos. Sabemos que está allá afuera en algún lugar, se escucha el sonido de la muerte y los gritos. Ahora que termina termina el día y la noche ha llegado rápidamente, tengo en mi mano la cabeza de la bruja del mar que no estará más en esta tierra. Ahora las aguas están en calma, pero sé que ésto no durará mucho..."

Para darnos una idea de lo que es Buzzard más allá del calor y el resguardo de los estudios de grabación, compartimos una versión en vivo de "Sea witch" subida al canal de YouTube de la banda un poco antes de la publicación del disco. Gracias a sus imágenes y sonidos, podemos darnos cuenta del poder y estruendo que expulsan a través de los amplificadores, de su calidad interpretativa y lo que podemos esperar de la banda en un futuro próximo.

Desde hace algunos meses, Buzzard ha regresado a los escenarios, lo que nos hace pensar que próximamente saldrá algo nuevo de los de Minnesota. Bajo el hastag de #12DaysOfKrampus se empieza a cocinar lo que puede ser el siguiente disco de la banda, mismo que esperamos con ansiedad. Por lo pronto, regresamos a esas lodosa aguas que nos atraparon una vez y que no nos han soltado, gusanos musicales que se repiten una y otra vez en la mente hasta roer cada neurona disponible...



viernes, 20 de enero de 2017

Mephistofeles : demonios, vampiresas y doom psicodélico


Un fanvid comenzó rondar por las redes sociales hasta que llegó a nuestros ojos, mismo que fue imposible ignorar. En extraño juego de imágenes caleidoscópicas y simétricas hecho por Gryphus Visual, podemos observar la belleza de Soledad Miranda, una de las musas del director español Jess Franco. Teniendo como telón de fondo las eróticas escenas de Las vampiras, escuchamos una densa melodía que inmediatamente nos engancha por su figura de fuerza insistente y acidez sonora. Buscamos a los responsables de esa maravilla sónica e inmediatamente encontramos el nombre de la banda: Mephistofeles.

Su historia comienza durante 2013 en Paraná, ciudad ubicada en la provincia de Entre Ríos, Argentina cuando Gabriel Ravera construye un proyecto musical a partir de su gusto por el funeral doom, pero a falta de encontrar los músicos ideales para su idea, termina lanzando un demo casero llamao Master doom split donde él graba todos los instrumentos. Sin embargo, dicho material no consigue ningún reconocimiento y Ravera congela a Mephistofeles durante todo el 2014 con la intención de conformar una verdadera banda que diera una base sonora a sus ideas.


Dedicándose tan sólo a la guitarra eléctrica y las voces, Gabriel Ravera conformó a principios de 2015 la primera alineación de su banda, misma que siguió la influencia del blues psicodélico y composiciones hechas con líricas en español. Bajo el nombre de Mephistofeles, aquel demonio a las órdenes que sirve de emisario al propio Satanás, el grupo siguió trabajando con su concepto, mismo que regresó al doom original, pero ahora con un cierto toque stoner muy a la escuela de bandas como Electric Wizard y Uncle Acid & the deadbeats. Fue así como llegaron primero Iván Sacharczuk en la batería y luego Ismael Dimenza en el bajo.

Una vez definido el sonido de Mephistofeles, la banda cambió todas las líricas para pasarlas al inglés, dejando a un lado también el rebuscamiento compositivo para crear temas más directos y riffs concretos, crudos y obscuros. Para esta versión definitiva del grupo, las letras de los temas hablarían de las experiencias de sus miembros con las drogas, la violencia y la muerte, tópicos ideales que coincidían plenamente con la música densa y llena de distorsión.


A finales de 2015 y principios de 2016, el grupo se metió al Fuzzy Lab para grabar de manera directa lo que sería el álbum debut de Mephistofeles, trabajo realizado bajo la guía de con Octavio "Colo" Miretti, baterista de La Carroña Rock Basura. Bajo el nombre de Whore fueron publicados en mayo de 2016 los siete lisérgicos temas que conforman el material, mismos que habían sido mezclados por Julio Millen. Esta grabación quedaría como un trabajo subterráneo como el de la mayoría de las bandas del interior de nuestros países latinoamericanos, pero la difusión hecha del disco por medio del canal de YouTube de Stoned Meadow of Doom hizo que medio mundo se fijara en ellos. Es así como el disco es editado y promocionado a través de South American Sludge Records, disquera independiente fundada por Sergio Ch (ex-Natas, Soldati, Ararat); además de algunas re-ediciones en cassette por Pirámide Records y Golden Dawn Recordings y una próxima publicación en vinil a través de Black Farm Records.

Para completar el ambiente mórbido de la banda, el grupo se hizo acompañar de una imagen insolente y provocadora que despertara el interés visual más allá del sonoro. Bajo el nombre de Wizard of Meth, Gabriel Ravera realiza todo el artwork de Mephistofeles, mismo que consiste en collage y posters llenos de porno antiguo, fotografías de viejas películas del cine serie B o revistas olvidadas. Este trabajo ha servido para crear los carteles de promoción para los eventos del grupo, así como para vestir las ediciones de su primer disco oficial.


Aprovechando el trabajo visual hecho por Gryphus Visual, nos acercamos al Whore por medio de "Evil beauty", tema de riff directo y sin previo aviso donde la guitarra ahogada en fuzz y wah danza alrededor de un fuego ritual, aquelarre al que son invitados el grave bajo eléctrico y la primitiva batería mientras sacrifican a una hermosa virgen en honor a los poderes malignos. El ritmo es realmente infeccioso, una mordida venenosa que inyecta maldad a la sangre que es difícil de soltar, un canto hipnótico que nos deja al borde del abismo dispuestos a lanzarnos a su interior. Un leve tufo a Black Sabbath nos llega a los oídos, pero el doom psicodélico de Mephistofeles va tomando su propio rumbo hasta que inevitablemente caemos en sus redes...


"Tú eres mi única droga, yo soy tu desangrado. Sus ojos se han ido ha otro lugar. Al amanecer, te golpearé hasta que mueras... ésa es la única manera de calmar mi cólera. Me gusta pensar que mi vida termina, me fascina el sonido de la muerte. Mi cuchillo dice que la vida termina aquí como si te amara también. Tu mente está muerta, deprimida. Te voy a colgar ahí arriba y al amanecer yo moriré. Tus palabras serán maldecidas, pequeña mentirosa. Con un disparo mi vida termina. Apuesto a que amas el sonido de la muerte. Mi cuchillo dice que la vida termina aquí mientras atraviesa tu garganta en este momento..."

Para que podamos tener una leve idea de lo que puede ser la banda en vivo, compartimos una versión "casera" de "Evil beauty" compartida por Spectral Recordings, la cual contiene líricas distintas a las que quedaron de manera definitiva en la edición del disco. A pesar de que Whore fue grabado de manera directa en los estudios, este video nos demuestra de lo que es capaz Mephistofeles más allá de la edición, producción y masterización. Aquí tenemos ante nosotros un verdadero power trio en su versión más cruda posible...


Afortunadamente, Mephistofeles no se ha quedado en el meteórico éxito de Whore, pues la banda argentina entrará de nuevo a los estudios para grabar lo que será su segundo disco, mismo que incluirá temas que insistentemente han sonado en sus presentaciones como "White butterfly" y "I'm heroin". Si no han escuchado a este denso grupo, es momento de hacerlo; pero si ya los conocen, aquí está de nuevo la posibilidad de disfrutarlos otra vez mientras la vampiresa de Soledad Miranda los acompaña con su belleza y su misticismo...