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lunes, 15 de febrero de 2016

"Drowning" de Brutus : un nuevo golpe del barbado vintage nórdico


Desde hacía algunos meses corrían los rumores de que Brutus, aquella banda vintage escandinava conformada por músicos suecos y noruegos establecidos en Oslo, se encontraba grabando su tercer álbum de estudio. Algunas fotografías subidas por la propia banda en su página de Facebook desde agosto de 2015 ofrecían algunos indicios, pero todo fue confirmado hasta diciembre. 

Sin fecha tentativa de lanzamiento y sin un título para identificarlo, los nórdicos nos sorprendieron el pasado jueves 11 de febrero de 2016 con la siguiente noticia: "El gato ha salido de la bolsa: publicación de un video con el nuevo single del grupo desde la página electrónica de Metal Hammer". Sin tiempo qué perder, nos dimos a la tarea de darle seguimiento a la información, teniendo la oportunidad de ser de los primeros en escuchar una probada de lo que será el nuevo disco de Brutus. 


Tras la publicación del Behind the mountains en junio de 2013 (reseña - review), Brutus se había dado a la tarea de rodar por Europa con su combo de hard rock vintage y letras de introspección personal. Durante 2015  se metieron a los estudios para darle continuidad a dicha placa bajo la dirección de Christian Engfeldt y la participación de músicos invitados como Henning Solvang y Peter Olofsson de la banda noruega Brut Boongaloo. 

Antes de par el paso definitivo, la banda decidió lanzar un sencillo, con la intención de probar la crítica a su nueva producción y para tranquilizar a sus fanáticos quienes esperaban algo nuevo de Brutus tras años de espera. A través de la disquera filandesa Svart Records, se ha presentado "Drowning" en las plataformas electrónicas de YouTube, Spotify y Tidal, esperando su publicación en vinil en próximas fechas.


¿Qué es lo que nos ofrece "Drowning"? El nuevo sencillo de Brutus mantiene el sabor de sus primeras dos placas, aunque con una producción que logra darle brillo y claridad a cada instrumento sin perder la esencia vintage de su sonido. Con la sincronía entre las guitarras de Kim Molander y Johan Forsberg, la melodía mantenida por el bajo de "Krille" Hellqvist, el dulce ritmo de los tambores de Knut-Ole Mathisen y la voz grabada por medio de la técnica de "double-track" de Jokke Stenby; la canción es un pequeño tesoro que seguramente volverá loco a sus seguidores e interesará a quienes no los conocían.

El single es una recuperación por el hard rock setentero muy en la escuela de Black Sabbath, aunque en esta ocasión, Brutus juega con la cadencia melódica de un coro que golpea directamente las neuronas y las deja con los versos tatuados. La fuerza de los instrumentos acompañan las estrofas que narran la melancolía y el dolor, pero llegado el estribillo, todo se convierte en un irremediable reconocimiento del deprimente estado y una dulce resignación.


"Drowning" es un clamor, un ruego de auxilio. Esto es un canto para el hombre que está ahogado por su constante miedo, aquel que le encierra el corazón y hace que las palabras no salgan fácilmente de la boca. La felicidad se le escapa como arena entre las manos y su interior se derrumba completamente. Una posibilidad se ve al final del camino: que el alma se vuelva dura y fría ante lo que la rodea. Sin embargo, algo es muy claro: la debilidad y el temor son mayores. ¿Acaso esta sensación será única y personal? ¿Es el miedo un sentimiento universal? ¿Todos somos una sarta de débiles sin fuerza alguna?




El video que acompaña el lanzamiento del sencillo contiene parte del arte de su portada, el cual fue hecho por el dibujante holandes Maarten Donders, quien realizó la portada del Behind the mountains, además de carteles para eventos con gente como Goya, Blues Pills, Uncle Acid & the deadbeats y Heat, incluyendo los poster del conocido festival Roadburn en sus últimas ediciones.


Brutus regresa con fuerza y esas letras que calan hasta los huesos, lo que augura un regreso triunfal a la escena del rock vintage. Por lo pronto, "Drowning" está girando y sin lugar a dudas se convertirá en las favoritas de las páginas especializadas y todos aquellos amantes del hard rock retro y líricas llegadoras. Ahora sólo queda morderse las uñas en espera de la publicación de la placa completa, un disco que llegará a lo más alto de las listas de popularidad del género si la grabación guarda los estándares de su single. 



viernes, 12 de febrero de 2016

Killimanjaro : la súplica de los búfalos


Una sola letra puede cambiar totalmente el concepto que podría producirnos una palabra. El Kilimanjaro es una de las montañas más importantes e imponentes del continente africano, fuente de disputas territoriales e historias nacidas directamente de la magia que se desprende de sus tres volcanes inactivos y sus glaciares. Sin embargo, un trío de chicos portugueses se les ocurrió colocar una letra "L" en dicha palabra y el sentido de la misma dió un vuelco de 180 grados. "Kill" en inglés significa matar o asesinar, lo que originaría un tétrico juego de palabras  que terminó dando nombre a su banda de stoner.

El vocalista y guitarrista José Gomes coincidió con el bajista Louis Masquete a principios del año 2011 con la intención de crear música a partir de su gusto por el rock stoner del estilo desértico y el hard rock de principios de los setentas, influencias que van desde Black Sabbath hasta Graveyard, pasando por Orange Goblin y sus paisanos de Black Bombaim. Al poco tiempo se les unió Joni Dores en la batería, con quien comenzaron a realizar "jammings" hasta que al poco tiempo se fueron conformado sus primeras canciones.


Un productor musical los vió durante una de sus primeras presentaciones en vivo e imeidtamente se puso en contacto con ellos para meterlos al estudio de grabación a un módico precio. La banda agarró sus maletas y se fueron a a los estudios Epsilon de San Tirso, donde en una noche grabaron todos los instrumentos y en una tarde todas las voces. Con una producción austera bajo la dirección un productor que no estaba familiarizado con el rock (mucho menos la acidez psicodélica y la aridez desértica), Killimanjaro regresó a su natal Barcelós para encontrar los medios para promocionar las cintas.

Todo se fue alineando a favor del trío portugues, pues una vez que terminaron de mezclar los audios, entraron en contacto con la Barcelós on the Rock- NetLabel, una especie de disquera independiente nacida del esfuerzo por crear medios y espacios propios entre varias organizaciones de Barcelós como la Asociación EsferaNegra, el Colectivo artístico Honeysand, el blog Rock.rola y el programa de radio Sinfonías de Aço. De esta manera, y en un tiempo récord para una banda nueva, en julio de 2011 publicaron el EP Killimanjaro bajo el sello BOTR Records.


A pesar de la producción deficiente, donde la falta de potencia y profundidad sonora es más que notoria, la calidad de la banda logró que Killimanjaro no sólo se colocara como una de las bandas más importantes de rock en Portugal, si no que tuvieron la oportunidad de traspasar las fronteras para llevar su música a otros escenarios europeos.

¿Qué es lo que podemos escuchar en el EP debut de Killimanjaro? El grupo es un power trio que a partir de la potencia del rock ácido y el hard blues de finales de los sesentas hace un stoner crudo, directo y sin filtros. Figuras densas de acordes fuertes que permiten a la guitarra explotar en solos de gran manufactura. Mientras la batería juega con los tiempos, el bajo recrea un sopor de atmósfera pesada que termina por redondear el recuerdo vintage.


Para promocionar la placa, Killimanjaro lanzó como sencillo el track abridor del EP: "Prayer". Para completar su lanzamiento, la banda grabó un video dirigido por A Tua Prima donde podemos observar escenas de maquinaria y trabajo de fábrica mezcladas con otras del grupo tocando en un pequeño antro frente algunos de sus seguidores. Bajo el toque vintage de las escenas a blanco y negro, el power trio nos muestra lo que sabe hacer: explotar sus instrumentos en el escenario hasta que sin remedio alguno abandonemos el cuerpo y nos quedemos absortos con su música.


Los deseos son desencadenados aunque eso nos lleve "directito" al infierno. No hay súplica ni oración que nos remida nuestros pecados. La obscuridad se convierte en una guerra que nos nubla la mente. Perdidos entre ideas y creencias, perdemos el tiempo, las oportunidades y la propia vida. Es momento de dejar todo a un lado para abrirle paso a todo que está dentro del alma...


Si esta mordida a la primera placa de Killimanjaro los ha enganchado, seguramente el Hook de marzo de 2014 no podrán soltarlo. Con una producción y una grabación profesional, además del resguardo de Lovers & Lollipops como disquera de cabecera, la banda alcanzó el reconocimiento mundial y diversas páginas electrónicas realizaron reseñas del mismo; razón por la cual quisimos rascar un poco más para irnos a los propios orígenes del grupo. Killimanjaro se denomina a sí mismo como un grupo de búfalos en la sabana que no ha parado de galopar desde entonces, ahora sólo nos queda esperar con resignación un nuevo material que nos haga tronar las neuronas.



miércoles, 10 de febrero de 2016

Wolf People : Inglaterra y la otra psicodelia


Una flauta transversal y una guitarra eléctrica con un ligero sabor a fuzz nos dan la bienvenida con una melodía entonada al unísono. Algunas voces tenues se dejan escuchar en coro hasta que son cortadas por un canto mágico, tenue y de un marcado acento inglés. Entre pequeños detalles de guitarras acústicas y uno que otro efecto sonoro, un extraño misticismo se postra sobre la canción hasta lograr un dulce vuelo como si de una ensoñación se trata. 

Esta sensación es lograda por medio de "Tiny circles", primer sencillo de la banda inglesa Wolf People como prueba a su maravilloso y multicolor Steeple lanzado en octubre de 2010 por medio de la disquera Jagjaguwar. El arriesgado arco iris sonoro de la banda termina siendo su mayor acierto, pues gracias a su ecléctica mezcla, en ello podemos encontrar un remanso ante la insistente  recuperación del pasado por medio del hard rock. Sin embargo, Wolf People sale de dicho cliché para establecerse en otro nicho: la vieja psicodelia inglesa de guitarras acústicas, letras místicas y un  cierto halo medieval de caballeros y castillos muy del gusto europeo.


Este extraño cóctel sónico surge de las ideas de Jack Sharp, quien desde 2005 fue construyendo su concepto hasta redondear su sonido y componer canciones que soportaran lo que en su mente giraba. Durante la larga senda que terminó con la publicación del Steeple, Sharp conformó a la banda y publicó algunos sencillos (mismos que terminarían condensados en su compilado de nombre Tidings).

Bajo el nombre de Wolf People, el cual fue tomado del libro para niños "Little Jacko and the wolf people" escrito por Margaret Greaves y Jill McDonald, Jack Sharp condensó un espacio donde pudieran confluir su gusto por la música de finales de los años setentas y el poder de la imaginación. Fue así que al proyecto se unieron Daniel Davies en el bajo, Joe Hollick en la guitarra principal y Tom Watt en la batería. 


Es precisamente "Tiny circles" la rola que nos puede servir de brújula para conocer la orientación musical del grupo. Aquí podemos escuchar la ya referida psicodelia acústica ingles en una combinación con el hard blues de Cream, el rock progresivo según Jethro Tull y algunos pasajes de folk al estilo de Fairport Convention y, ¿por qué no?, hasta Led Zeppelin. Por si fuera poco, la banda cita como influencia directa a gente tan dispar como Captain  Beefheart, Can, Pentangle o Television; lo que nos hace entender su ecléctico sonido.

En el primer sencillo del álbum debut de Wolf People podemos oír una melodía marcada por la guitarra de Hollick tomada de la mano con una flauta transversal totalmente heredera de Ian Anderson, la cual es interpretada por Ross Harris. Los duelos que hacen entre sí al final de canción terminan recordándonos al Jethro Tull de sus primeros discos, aquel que creaba maravillosos pasajes musicales de gran destreza interpretativa. 


Sin embargo, es la voz del propio Jack Sharp la que rompe con lo que podría ser una copia burda del estandarte del rock progresivo británico. Sharp guarda en sus cuerdas vocales una extraña combinación de varios cantantes, lo que dota a sus melodías de diferentes posibilidades y tonadas; abriendo así la puerta hacia distintas posibilidades para sus composiciones. En sus colores podemos escuchar las líneas melódicas de Jack Bruce en el Disraeli gears de Cream, el tono cercano a Steve Winwood en sus épocas en Traffic y en Blind Faith, y aunque se escuche extraño, algunas notas parecidas a Jim James, vocalista de My Morning Jacket.

Más allá de la búsqueda de influencias, semejanzas y tributos, "Tiny circles" es una rola que nos atrapa inmediatamente. Sus juegos melódicos, la calidez de su interpretación y la calidad en su ejecución la convierten en una pieza deliciosa de sonidos olvidados por el resto de las bandas que forman parte de ola vintage y revival que hemos tenido en la última década.



Gracias al nicho que creó para la banda este sencillo, Wolf People pudo establecer su concepto para ganar un espacio en el gusto de la crítica y el publico; situación que los ha llevado a publicar ya dos álbumes y un compilado de singles. El grupo ha tenido la oportunidad de alternar con gente del nivel de Tame Impala, Purson, Mudhoney, Dungen y Witchcraft; lo que nos habla de la posición que han alcanzado. Sin embargo, desde el año 2013 Wolf People no ha publicado absolutamente nada, aunque siguen rodando en los escenarios. Para mitigar un poco la espera, dejamos este pedazo de maravilla, deseando que pronto tengamos noticias sobre ellos...



lunes, 8 de febrero de 2016

Reignwolf : un amor eléctrico y distorsionado por el blues


Al teclear Saskatoon en Google, podemos encontrar un pequeño y congelado lugar en la provincia canadiense de Saskatchewan. Al rascar un poco sobre dicho lugar, nos enteramos que la cantante de folk Joni Mitchett comenzó su carrera musical en dicho lugar o que Shannon Tweed, esposa Gane Simmons (bajista de Kiss), pasó su juventud ahí antes de convertirse en playmate y actriz de los años ochentas. Sin embargo, este pequeño paraje nevado del Canadá vió nacer a un gran músico que a fuerza de calidad interpretativa e incendiarias presentaciones en vivo a logrado que los reflectores se dirijan hacia él.

Jordan Cook es un multi-instrumentalista de gran pasión por el hard blues electrificado, el cual canaliza su gusto explotando bocinas y derrochando energía. Sin embargo, el camino para él no ha sido nada fácil: un disco fallido, cambio de residencia, la formación de una banda de soporte y el lanzamiento de dos sencillos por medio de las plataformas electrónicas. 


Durante el año de 2010, Cook lanzó de manera independiente su Seven deadly sins, una placa de rock alternativo lleno de guitarras planas, sintetizadores y melodías cercanas al  rock pop. En algunos momentos del disco podemos descubrir las raíces bluseras del canadiense, pero termina convirtiéndose en una colección de temas sin gran trascendencia que se atrapado en el sonido de rock comercial de su momento sin mucho futuro ni profundidad.

Al intentar darle un mejor soporte a sus canciones, Jordan Cook se dedicó a buscar excelentes músicos que pudieran potencializar la esencia real que tenían sus composiciones. Fue así que coincidió con el baterista de mil batallas Matt Chamberlain, aquel que formó parte de Pearl Jam durante la gira del Ten y que desde entonces se convirtió en músico de sesión para un amplio abanico de artistas que van desde Elton John, Peter Gabriel, David Bowie o Morrisey. A su vez, Chamberlain invitó al proyecto al bajista de Soundgarden, Ben Sherpherd para que acompañaran a Cook a girar por Canadá.


Una vez terminada la gira, Chamberlain buscó la forma de convencer a Cook a continuar con su proyecto en Seattle, Estados Unidos, un lugar lleno de espacios para tocar, con una escena clara en lo referente a lo musical, con distintas plataformas para compartir su concepto y, finalmente, cerca de su tierra natal. Fue de esta manera que Cook decidió abandonarlo todo para replantear su sonido, dejando a un lado a los legendarios músicos de la escena grunge noventera.

Sin embargo, el cambio tenía que ser radical, y ello conllevaba a tomar decisiones radicales. Fue así que dejó a su lado su nombre y rebautizó su nuevo concepto como Reignwolf, un espacio musical donde se abandonaba la comodidad de los estudios y la "superproducción" para darle espacio al artista y su capacidad interpretativa. Ahora convertido en un lobo, Cook se dejó crecer el cabello y la barba para transformarse en un verdadero "frontman". Micrófono, batería y una guitarra conectada a una buena cantidad de pedales y efectos analógicos serían las armas para darle vida a un verdadero hombre orquesta en plena era eléctrica.


Reignwolf busca resaltar aquellas raíces bluseras de Jordan Cook, llevando a las estrellas algunas de esas melodías que formaron parte del Seven deadly sins, pero ahora con un nuevo rostro. La potencia de las guitarras llenas de fuzz, slides y juegos a través de POG de Electro-Harmonix convertirían las viejas melodías de rock pop en un colorido hard blues con sabor a garage, que con un poco de rock desértico y furia interpretativa, lograrían atrapar a todo aquel que observara su espectáculo. ¿Acaso Cook había vendido su alma al diablo en un cruce de caminos como lo cuenta esa vieja leyenda sobre Robert Johnson?

Para completar su sonido, Cook reclutó a Stitch (David Rapaport) para que lo ayudara a crear los sonidos graves con algunas guitarras y bajos, y a Texas Jo (Joseph Braley) en la batería. De esta manera, Reignwolf terminó transformándose en un monstruo de dos cabezas: en algunos momentos Jordan Cook es un impresionante pulpo que toca todo lo que se le pone enfrente y en otros un power trío de potencia impresionante.


¿Qué es lo que se puede escuchar en Reignwolf? En principio, el grupo es hard blues, una electrificación en la máxima potencia de gente como Robert Johnson, B.B. King o Muddy Watters, pasando por héroes de la guitarra del nivel como Jimi Hendrix o Johnny Winter, hasta llegar al sonido de reconocidas bandas como The Whites Stripes de Jack White o The Black Keys de Dan Auerbach, y servir de inspiración para Royal Blood de Mike Kerr.

¿Acaso esta banda no es una nueva versión de la exitosa y repetida receta de blues con rock distorsionado que hemos gozado desde los años sesentas? No lo sabemos, pero de lo que podemos estar seguros es que el proyecto de Jordan Cook cala hasta los huesos, por lo que le ganó formar parte de reconocidos festivales como Lollapalooza, Hangout Music o Coachella hasta ser abridor de los conciertos de Black Sabbath en la gira de su 13. El tipo nos atrapa con verlo como da su vida en el escenario: puede brincar desde su bombo, se avienta al público con todo y su guitarra, puede seguir tocando bajo un diluvio sin importarle quedar electrocutado o puede romper sus instrumentos al término de su presentación... Ufff!! Diversión garantizada!!


Para comprender un poco la mutación de Jordan Cook, hemos decido mostrarles una de sus canciones más explosivas desde sus dos distintos lados de la moneda. "Electric love" es quizá la rola más salvaje del Seven deadly sins, una melodía de guitarra distorsionada muy cercana al rock desértico y stoner que busca hacer volar las neuronas. Con una voz muy encadenada al rock alternativo, Cook se queda corto con todo lo que su propia canción puede dar, sublimando la energía en un potente solo de guitarra.

Sin temor a equivocación, las líricas son una plegaria de amor y sexo. Tras un abandono, la letra nos advierte que a pesar de la huida, será imposible escapar o esconderse de esta gran pasión. Sangre, sudor y lágrimas que sólo un alma atormentada puede ofrecer. El amor eléctrico termina fulminando todo lo que encuentra a su paso, implorando el regreso inevitable.


Tras la metamorfosis de Cook hacia Reignwolf, "Electric love" se convirtió descaradamente en un blues hacia el más viejo estilo de John Lee Hooker o Robert Johnson donde el hombre se encuentra solo con su guitarra, el golpe de sus pies para marcar el ritmo y el lamento de su voz. El hard blues que corre por las venas de esta versión exorciza todo a su alrededor y nos muestra al desnudo toda la calidad de un músico que se muere sobre el escenario.


Compartimos con ustedes una de las versiones más incendiarias y salvajes de "Electric love" hecha por Cook bajo su piel de lobo. Realizada para un stream de la página electrónica Jet City en los estudios de Rogue Island, esta rola se convierte en un escaparate perfecto para mostrar el salvajismo de Jordan Cook en el escenario, además de enseñarnos de lo que es capaz cuando se decide a ser un hombre orquesta dueño de todo lo que tenga a la mano.


Es extraño pensar que con la gran calidad interpretativa de Cook y su gente, sumado a su vez esa base blusera que tiene el corazón y el alma en sus manos, apenas tengan dos sencillos lanzados en tres años. Muchos deseamos que Reignwolf se meta a los estudios para crear un disco completo de arponazos directos como los son aquellas canciones con las que ha rolado en los diferentes festivales desde hace ya un tiempo. Aunque quizá, si nos detenemos a pensar, los límites de un estudio puedan domesticar a este lobo salvaje; por lo que sería mejor dejarlo en libertad para sólo disfrutarlo en su hábitat, sin cadenas ni rejas, suelto y gozando con lo que sabe hacer, explotando y llevándonos con él hasta el propio límite...


viernes, 5 de febrero de 2016

Sunder : la metamorfosis psicodélica de una banda francesa


Todo cambio provoca incertidumbre y temor. En sentido contrario, el confort que genera la estabilidad y el reconocimiento logrado siempre será preferible sobre el riesgo que supone una transformación. No sencillo arrancarse que aquello que fue tu soporte e identidad para lanzarse al ruedo para apostarlo todo por algo distinto, arriesgado y totalmente nuevo. Una vez abandonado el capullo, la metamorfosis se ha realizado sin retorno.

A principios del año 2015 comenzó a correrse el rumor que la banda vintage francesa The Socks se encontraba en un proceso de renovación musical que la llevaría a una modificación muy fuerte en su estilo. Poco a poco fue llegando la información hasta que llegó el anuncio que tras el radical cambio en su sonido, The Socks sería guardado en el closet para mutar a un nuevo nombre, Sunder.


Tras la publicación de un EP, la banda presentó su álbum debut el 30 de octubre de 2015 a través de Crusher Records en Europa y Tee Pee Records en Estados Unidos. Esta placa es una colección de nueve piezas clavadas en la acidez psicodélica de finales de los años sesentas, donde el poder del teclado y el mellotron corre por la venas de cada track hasta la saturación. El sabor a aquel misticismo oriental del flower power se prueba en cada nota sin dudarlo, encontrando una nueva atmósfera para aquellas mágicas letras que The Socks nos presentó anteriormente.

Aquel sonido salvaje y directo que la banda de Lyon vomitaba desde las bocinas en un estilo muy cercano al rock revival de gente como los suecos Graveyard o los alemanes Kadavar ha quedado sublimado bajo un omnipresente órgano de bulbos, juegos corales inspirados en mantras budistas y rock pop melódico sesentero nacido en aquella generación del "peace and love".


Sin embargo, lejos de haber perdido una de las bandas más prometedoras de hard rock vintage, Sunder guarda la esencia de lo que The Socks logró en el camino. Existen algunos momentos del disco debut del renacimiento multicolor se funde con aquella explosión roquera de amplificadores Orange y Sunn que hacía mover la cabeza sin freno ni control. Ahora todo se encuentra impregnado de un halo de incienso y LSD que modifica aquel sonido sucio de motociclistas sobre el asfalto carretero hacia una densa ensoñación cósmica que recuerda Vietnam, Woodstock y el verano del amor.

Aunque sí es cierto, es imposible negarlo... las enérgicas figuras de guitarras eléctricas han cedido el paso a lisérgicas melodías llenas de acidez y vértigo. Nicolas Baud abandonó la guitarra eléctrica para sentarse frente al mellotron y acompañar a Julien Méret en las etéreas voces, el cual termina manteniendo algunos de los guitarrazos que distinguían a The Socks. La base rítmica quedó intacta sobre los hombros de Jessy Ensenat en la batería y Vicent Melay en el bajo eléctrico, pero sus conceptos melódicos también han mutado con este nuevo rostro de la banda.


Si hubiera la posibilidad de decepcionar a la camada de seguidores que habían creado bajo el concepto de The Socks, este cuarteto francés rebautizó al grupo para dejar muy claro que Sunder es totalmente otra cosa: es una banda totalmente nueva. Con unos oídos distintos y bajo una limpia espiritual, es momento de postrarse para escuchar a un grupo que busca crear algo distinto desde las bases de la psicodelia y el rock ácido.

Para ello, arrancamos un pedazo del disco debut y compartimos "Wings of the sun", una rola mágica de vuelos mentales que nos regala un paseo cósmico lleno de colores y que termina adentrándose a los abismos internos. A cada respiro que otorga la canción, la batería golpea sin piedad hasta terminar en una danza tribal bajo un cielo lleno de luz solar. La guitarra y el teclado se toman de la mano para compartir una colección de notas que suben y bajan por espirales sónicas que logran realmente hacernos emprender el viaje en un recuerdo constante a Strawberry Alarm Clock. El bajo eléctrico repta sobre la base de la melodía, llenado la atmósfera sonora de profundidad  y cuerpo.


El video promocional de "Wings of the sun" es una versión interpretada en vivo por Sunder como promoción de la banda a través  del canal de YouTube de Crusher Records publicado unos meses antes del lanzamiento del disco. Por medio de este video podemos presenciar la mutación del cuarteto francés, demostrándonos también que su calidad interpretativa ha quedado intacta y que sus presentaciones en los escenarios serán incendiarias.  Si desean comparar lo que la banda nos muestra en el video con lo hecho en los estudios de grabación, les compartimos el link desde la plataforma de Spotify con el track en cuestión.

https://play.spotify.com/track/5nHHEZ8JVRkjca8jwd2rRj





miércoles, 3 de febrero de 2016

Freedom Hawk : bajo el manto de un sangriento cielo


La batería marca el tiempo y el resto de los instrumentos dan dos golpes para abrir pista. Una guitarra dibuja su figura llena de hipnotismo a la cual se van sumando otra guitarra y un bajo. Con un sonido bien ensamblado y sin ninguna grieta en su muro sonoro, la melodía nos inunda las neuronas hasta el grado de ahogarnos en ese gusto recurrente por las bandas de hard rock  y metal setenteras que dieron bases a lo que después con el paso de los años conoceríamos como doom y stoner. Agitamos la cabeza, marcamos el ritmo con los pies y levantamos nuestro puño con la señal de la mano cornuta. 

Así es como abre el Into your mind, el cuarto disco de Fredom Hawk , banda originaria de Virginia, Estados Unidos que enarbola en todo lo alto su gusto por Black Sabbath, Pentagram, Kyuss y Clutch para crear rolas que llegan directamente a nuestro gusto. El tema inicial de dicho disco, "Blood red sky", en un knock out directo que logra hacer caer rendido a cualquiera que lo escuche, aquel enamorado de las tradicionales estructuras melódicas que llevaron al hard rock a cruzar la frontera entre el bien y mal para formar parte del lado obscuro.


¿Qué podríamos esperar de una banda que lleva como estandarte ese gusto vintage tan de moda en los últimos años y que además tiene produciendo música por más de diez años? Pues más allá de escuchar una copia fiel a la referencias musicales habituales, Freedom Hawk coloca todas sus influencias en una licuadora para crear un sonido propio y bien amalgamado donde podemos escuchar una pizca de todo pero sin calcar lo que todos conocemos (y que nos fascina). 

Buscando fotos de la banda, siempre podremos ver al grupo tocando frente a sendos amplificadores Orange, lo que nos podría llevar a pensar que Freedom Hawk es una máquina analógica que intenta sonar como aquellos rudos álbumes de los setentas. También ahí nos equivocaríamos con tal impresión, ya que gracias al trabajo hecho Jim Woodling de grabación, mezcla y producción, los instrumentos se escuchan potentes como los de aquella época; pero gracias a la tecnología actual, todo se escucha de manera definida, limpia y sin saturación como se podría esperar.


Para lograr el sonido del Into your mind, Freedom Hawk se metió a los estudios Clay Garden Studios de su natal Virginia para grabar "en directo" toda las partes instrumentales de las canciones. T.R. Morton en la guitarra principal, Mark Cave en el bajo eléctrico y Lenny Hines en la batería, siendo acompañados en la segunda guitarra Matt Cave (en calidad de músico invitado). Una vez con las cintas bajo el brazo, el grupo grabó las voces y realizó "overdubs" sobre las guitarras en los estudios Lowder Sound. Una vez terminada la mezcla del disco, todo fue enviado a Michigan para que Chris Goosman masterizara las ediciones finales de cada pista. Finalmente, el disco fue publicado en junio de 2015 bajo el sello Small Stone Records en formato digital, CD y vinil.

Dentro del concepto sonoro que Freedom Hawk maneja, quizá sean las voces y sus líneas melódicas las que identifican a la banda, pero es en ellas donde encuentran su arma de doble filo. Morton utiliza la técnica de "double tracking" para plasmar las líricas de sus rolas, método empleado por muchas bandas desde finales de los años sesentas. Sin embargo, cuando escuchamos las melodías, es inevitable recordar a Ozzy Osbourne y la primera época de Black Sabbath. La comparación surge sin remedio hasta el grado de rascar en la larga discografía de la banda inglesa alguna figura que sugiera algún parecido con lo hecho por Freedom Hawk, y más allá de lo que pudiéramos esperar, nos encontramos con una sorpresa...


El trabajo vocal de T. R. Morton es muy cercano al de Ozzy Osbourne, pero una vez que lo escuchamos con detenimiento y en conjunto con la construcción musical de Freedom Hawk, el recuerdo se desvía de Black Sabbath y nos arrastra a la época solista del Príncipe de la Obscuridad en los años ochentas. Tras una base instrumental sólida y de gran unidad, podemos escuchar voces en "double track" llenas de ecos, repeticiones y efectos cósmicos que dotan de magia, electricidad  y atmósfera a cada melodía.


"Blood red sky" tiene todo para ser el track de arranque del disco: a introducción con la suma de cada instrumento nos permite apreciar cómo está construido el muro sónico de Freedom Hawk, las figuras que conforman la rola son una colección de ganchos directos para agitar las células del cuerpo, el solo de guitarra lleno de fuzz y wah que vuela junto con las agudas voces, el tributo vocal a Ozzy logra hacernos añorar sus mejores épocas, y las oníricas letras sobre una lucha interna terminan cerrando el círculo.

"Viviendo en el pasado puedo observarme. Me encamino hacia la luz hasta quedarme de pie, observando como crece día tras día. Estoy bajo un sangriento cielo. Este es el tiempo para pelear por mi vida, una pelea a vida o muerte. Los dioses me ha colocado en este juego, pero han sido justos... la decisión está en mis manos, soy libre."



sábado, 30 de enero de 2016

Sacri Monti : cómo convertir el gris en un arco iris psicodélico


La opacidad se transforma en brillo. La intensidad rompe con esa monotonía que nuestra vida carga en sus hombros día tras día. Este es el momento de olvidar todo y escapar de la realidad. La fantasía alucinógena nos espera tras pasar la frontera de lo permitido. La pastilla sónica está a nuestro alcance, sólo queda tragarla. La cápsula penetra el cuerpo y el viaje comienza.

Un cortante ruido satura las bocinas. Una difusa guitarra se pierde en su propio efecto sonoro, pero en su contradicción, regala una base para que el resto de los instrumentos entonen una mágica melodía llena de hipnotismo y acidez. El ritmo se hace claro poco a poco logrando que dos guitarras se debatan entre si con figuras similares. Colores psicotrópicos ahogan sin remedio la atmósfera que nos rodea, densidad sónica que nos arranca los pies de la tierra hasta lograr estrellarnos con el propio firmamento. Una vez sumergidos en el maremoto de sonidos y efectos sabemos que hemos perdido el control definitivamente.


Estas sensaciones son las que despiertan el álbum debut de Sacri Monti, una banda de compañeros de high school salida de San Diego, California que se formó a finales de 2012 como proyecto alterno de Thomas Dibenedetto (baterista del grupo de rock y blues psicodélico Joy) y Anthony Meier (bajista de los ya posicionados Radio Moscow). La alineación es complementada por Brenden Dellar y Dylan Donovan en las guitarras eléctricas y Evan Wenskay. Luego de ensayos, palomazos y jamming lograron meterse a los estudios hasta que en julio de 2015 publicaron su primer disco, el cual fue reeditado por Tee Pee Records en diciembre del mismo año.

Utilizando el mágico nombre de las "sagradas montañas", esta banda californiana busca explotar aquella vena más densa y lisérgica del rock psicodélico y el hard rock de finales de los años sesentas, logrando por medio de la conjunción de sus instrumentos una estridencia que contradiga las melodías marcadas y pegajosas de cada una de sus rolas. Por si fuera poco esta base sonora, Sacri Monti sazona su estilo con krautrock y rock progresivo setentero, lo que nos lleva a imaginar una extraña mezcla entre Jimi Hendrix, Deep Purple y Blue Cheer con un poco de Emerson, Lake & Palmer y Hawkwind.


Como si mordiéramos un pedazo de peyote, el Sacri Monti nos regala su "Growling grey". Comenzamos a masticar y su efecto comienza a inundar nuestras sensaciones hasta que su sonido atasca nuestros oídos y comenzamos a tener coloridas alucinaciones. Las voces no son nada claras y nuestra mente comienza divagar dentro de una tormenta de sonidos que la arrastra a un laberinto de efectos e imágenes. Lo que podría ser un túnel obscuro y denso se transforma ante nuestros ojos en un abismo multicolor que rompe con todo lo que podríamos esperar.

Teclados penetrantes y guitarras ahogadas en pedales fuzz se funden en un constante "paneo" que arrastra de bocina a bocina nuestra atención hasta lograr una confusión y mareo, pero dentro de este caos, logramos encontrar una melodía hipnótica que hace que no busquemos la salida de emergencia. Extasiados ante el ritmo descendente, las propias estrellas quedan al alcance de nuestras manos.


Una vez que hemos pensado que todas las neuronas de nuestro cerebro han explotado, un acompasado ritmo aligera el peso y nos toma de la mano para dar un paseo por el universo. Bajo el recuerdo de Jimi Hendrix, las guitarras eléctricas toman el control para crear un canto de sirenas que perderán a cualquier marino que las escuche. El lamento de las cuerdas es tan espectacular que sólo queda soltar el cuerpo para que todo fluya en cada una de sus células.

Sin lugar a dudas, "Growling grey" es la perfecta banda sonora para un viaje ácido en donde se fusionan una gran melodía de dulce gancho, la estridencia psicodélica de paseo sideral entre nebulosas y cometas sin control, grandes solos de guitarra y una instrumentación alucinante que atrapa y que jamás te soltará.