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miércoles, 15 de febrero de 2017

Pottwal : un paseo lisérgico con el brujo cósmico


Luego de escribir algunas líneas sobre Limestone Whale y The Heavy Minds, Earthquaker se dio a la tarea de escuchar el catálogo de la austriaca Stone Free Records, disquera independiente activa desde 2007. Ante la variada oferta de la etiqueta con base Viena, una portada llama poderosamente la atención gracias a un extraño objeto que cruza el manto estelar y que al mismo tiempo sirve para resaltar el nombre de la banda: Pottwal.

La aguja baja sobre el vinil y por las bocinas se escapa un onírico material que bien puede crear atmósferas cósmicas a través de los sintetizadores como puede construir pasajes acústicos de guitarra, pero que en conjunto acusa un herencia progresiva. Buscamos una brújula que nos oriente en su viaje sonoro y encontramos como guías las etiquetas de space rock y psicodelia, pero el deseo de que la música hable por sí sola, desechamos los conceptos y las categorías para sentarnos sobre este vehículo estelar y aceptar su extraño paseo. 


Al escuchar el álbum debut de la banda alemana Pottwal entramos en una dimensión más allá de la realidad terrestre y el bullicio que se escucha en la música actual en cualquier parte del mundo. El aletargado sonido, que llega por momentos a lo atmósférico y abismal, nos toma por sorpresa hasta dejarnos abandonados en la nada total. Sin embargo, algunos instantes de guitarras fuertes y órganos vintage colorean la materia obscura y nos transportan a lisérgicos pasajes llenos de hard rock. 

Es precisamente en estas dos vertientes sonoras donde podemos encontrar las razones para nombrar Double space a este material, disco donde debe ser valorado el trabajo de grabación realizado por Martin Pollner en los Jolanda Studios, la mezcla de Thomas Weber y la masterización de Ludwig Maier, quienes lograron imprimir un contradictorio sonido etereo y explosivo según los deseos de la banda nacida en la pequeña Tunzenberg.


Max Reubel, Georg Fischer, Paul Wick, Marino Frishmann y Michael Krompaß nos sumergen en un recorrido lisérgico hasta perdernos en el vacío, ya sea a partir del krautrock progresivo de Tangerine Dream o en la psicodelia sesentera del Pink Floyd de Syd Barrett. Extraviadas entre los largos pasajes instrumentales de Double space, las neuronas comienzan a flotar por la ausencia de gravedad hasta que sin remedio abandonamos la noción del tiempo y del espacio. La máquina eléctrica se adueña del sonido hasta saturar los amplificadores entre melodías estelares y murmullos mágicos de otras galaxias.

Quizá el tema más directo y menos experimental de todo el Double space sea "Warlock", una cabalgata cósmica en teclados herederos de las viejas glorias de Uriah Heep y el primer Deep Purple de la Mark1. Vieja psicodelia mezclada con algún relampagueo de los primeros instantes del hard rock para extraviar la mente y enamorarla con facilidad, hipnótico ritmo de agitado paso que busca alcanzar las estrellas y olvidar que todo lo demás existe. Sin temor a equivocarnos, el primer sencillo del disco es un portal embrujado que al entrar en él nos engulle como agujero negro hasta desvanecer todo en figuras estridentes y ensordecedoras.

Unos meses antes del lanzamiento de Double space en junio de 2016, Pottwal presentó en su canal de de YouTube el video para "Warlock", un trabajo visual realizado por Cagamano y Siulaup Design que nos muestra a la banda en un entorno natural mientras todo se convierte en una ácida quimera llena de elementos simbólicos, colores y distorsiones visuales que juegan con la mente. Mirada lisérgica al universo conceptual del brujo cósmico que nos invita a realizar un viaje sin retorno posible, un paseo por los laberintos del interior, un zumbido penetrante que elimina las fronteras entre fantasía y realidad.


"Warlock" es un gancho ideal para animarse a ingresar al denso universo de Pottwal, pero si uno espera escuchar más cosas cercanas a este tema, la sorpresa será enorme. Sin embargo, para los oídos enamorados del viejo rock progresivo setentero inspirado en las excursiones cósmicas al estilo de 2001: A space odyssey de Stanley Kubrick, este disco resultará una verdadera joya. Este es el primer lanzamiento del transbordador espacial llamado Pottwal, permitamos que agarre altura para que alcance su objetivo y nos muestre la belleza del cosmos hasta el último track...


lunes, 13 de febrero de 2017

HombreHumano : stoner argentino sin freno ni control


Lo que el día de hoy conocemos como stoner es una herencia directa del rock desértico creado en California a principios de los años 90, teniendo como referente obligado a la banda de culto Kyuss. Rock granular, que como arena del desierto, raspa al cruzar las trompas de Eustaquio hasta alojarse en los tímpanos. Sonidos áridos que se desintegran al calor del asfalto ardiente hasta perderse en espejismos y ensoñaciones.

Algún tiempo después y a bastantes kilómetros lejos de la costa oeste norteamericana, el género se enquistó en aquella Argentina pesada para establecerse en el underground de la capital federal y sus suburbios. El nombre de Los Natas nos llega a la mente de manera inmediata, pero una impresionante cantidad de bandas le han apostado a dicho sonido para construir una forma de expresión y una manera de vivir la música. Nos es de extrañar que South American Sludge Records, disquera fundada por Sergio Chotsourian (ex-guitarrista de la mítica banda), quisiera incluir en su catálogo a los mejores exponentes de la actual escena en el cono sur... y es ahí donde nos enganchamos con un denso combo que tiene en la distorsión del fuzz su principal arma: HombreHumano.


La banda de la doble H tienen su origen en el lejano 2008 en Villa Devoto, uno de los barrios de la enorme Buenos Aires. Conforme fue pasando el tiempo, los integrantes fueron cambiando hasta establecerse en 2011 con Nahuel Rivas Pallares en el bajo, Sergio Diaz en la batería y Pablo "Bruja" Reif en la guitarra y vocales. Para esa misma época, el grupo se metió en los estudios de Cuartito Records para que en una sesión de seis horas fueran grabadas 4 canciones que serían publicadas como demo bajo el nombre Sesion1.

Con este modesto trabajo, HombreHumano se dio a la tarea de tocar en cuanto lugar se pudo dentro de su ciudad natal, construyendo de esta manera de un nombre y de una reputación sobre los escenarios. Todo ese esfuerzo se vio reflejado en su álbum debut, disco que fue grabado en Afro Studio bajo la guía en los controles técnicos de Facundo Jara entre los meses de noviembre de 2014 y abril de 2015. De manera independiente, la banda publicó el material en junio desde ese mismo año y desde entonces todo ha ido viento en popa.


En un primer momento, HombreHumano fue reeditado por la disquera Ozium Records, lo que brindó la posibilidad de ser escuchados más allá de su natal tierra gaucha; pero no fue hasta que fueron incluidos en el catálogo de South American Sludge Records en marzo de 2016 que el trío tuvo la oportunidad de tener una gran difusión en su país así como en todos los lugares de habla hispana. Gracias a este trabajo de promoción, la impresionante ilustración de Fernando "Caverman" Ardoneti se pudo ver en toda aquella página electrónica especializada en stoner y hard rock, despertando al mismo tiempo el interés por saber cuál era el sonido que guardaba en su interior aquel enorme cóndor de alas abiertas.

Pulsamos el botón de play e inesperadamente somos arrastrados por una avalancha fuzz incontenible, arrollados por un potente V8 que cruza los polvorientos caminos del desierto, aplastados por una poderosa máquina que deja tras de sí una densa nube de ruido y distorsión. Inspirados en aquel stoner arenoso y el hard rock setentero, HombreHumano nos regala un viaje por la pampa sobre el ave calva de los Andes, un onírico paseo que mezcla la tradición de los pueblos americanos y la fuerza eléctrica de los amplificadores a todo volumen. La flor nos observa indiferente mientras el hombre se avienta al abismo sonoro que quiebra el manto estelar.


Como primer prueba al recio material, mordemos en su sexto track y saboreamos un riff directo que al término de su figura nos abandona a la mitad de la nada solos ante una batería que marcar el tiempo como un segundero infernal. Bajo el nombre de "Cabeza de motor" nos encontramos con una espectacular melodía valvular que nos hace pisar el acelerador y levantar el  vuelo hasta el azul del cielo. Los pistones se mueven tras la chispa de un fuzz que rasga las neuronas, las fantasías se sumergen en el lisérgico wah de un sol abrazador y una helada luna, un mágico desierto explota entre guitarrazos hirientes y bajeos envolventes.

A finales de septiembre de 2016, HombreHumano publicó en su canal de YouTube un video para "Cabeza de motor", y haciendo honor al sabor rutero del tema, realizó un homenaje a la genial película de autos, mujeres y violencia Death proof del director norteamericano Quentin Tarantino. Sustituyendo al clásico "Hold tight!"como soundtrack del filme, escuchamos el sencillo de la banda argentina entre sangre, persecuciones y amplificadores. Mientras los vehículos corren a toda velocidad sobre el asfalto, el tema nos va envolviendo en su nube de sopor hasta que nos deja abandonados en el reflejo del espejo retrovisor...


Quitamos el pie del acelerador y regresamos al suelo de la realidad, el fuerte viaje ha terminado y sólo nos queda recordar la sublime experiencia. Pero no todo queda ahí, HombreHumano se encuentra preparando nuevos temas y no sería una sorpresa que durante este 2017 tuviéramos noticias de este combo stoner. Mientras esperamos que nuevos vientos soplen sobre la árida estepa, nuestros oídos toman el siguiente retorno para escuchar una vez más aquellos temas que se han clavado en la memoria y hacen explotar los sentidos...


sábado, 11 de febrero de 2017

All Them Witches : enfocados en convencernos


En el mes de noviembre de 2016 nos enteramos que All Them Witches tenía un nuevo disco preparado para ser publicado a través de su disquera New West Records, teniendo como fecha de lanzamiento el 24 de febrero de 2017. A unos cuantos días de que se cumpla el plazo, Earthquaker se dio a la tarea de escuchar algunos de los temas que conformarán el Sleeping through the war, cuarto material de la banda formada en Nashville, con la intención de saber cuál era la dirección que había elegido el cuarteto tras cinco años de carrera.

Cuando el grupo informó a sus seguidores del nuevo disco, la noticia fue acompañada de la presentación de un primer sencillo con su video respectivo. "Bruce Lee" nos sirvió como una falsa pista para lo que podría ser el Sleeping through the war, pues su agitada melodía rompía con la aletargada y experimental marea sonora que ha distinguido a All Them Witches desde su maravilloso Our mother electricity (reseña-review) y que sin lugar a dudas fue totalmente desarrollada en el Dying surfer meets his maker de noviembre de 2015 y confirmado en su disco en vivo de 2016 Live in Brussels.


El primer sencillo de próximo disco de All Them Witches encontraba eco en otros tracks que se fueron develando en las redes electrónicas, lo que nos hizo imaginar un giro completo en el concepto sonoro de la banda. La onírica "Bulls" con sus arranques francamente stoners y la escandalosa "Don't bring me coffe" nos llevarían a confirmar dicha premisa, pero la publicación de "3-5-7" como segundo single del Sleeping through the war nos llevó de regreso a los atmosféricos sonidos que han distinguido al grupo, un retorno a las obscuridades del pantanoso Bayou bajo ese prisma lisérgico y misterioso que ha acompañado a All Them Witches desde sus primeras composiciones.

Sin embargo, lo nuevo que podemos encontrar en este disco se encuentra en los juegos corales que acompañan el lamento de Charles Michael Parks Jr., que lejos de lo que la prestigiada página The Obelisk ha calificado de "psychedelic gospel", Earthquaker los podría considerar como "abismales". Caitlin Rose, Erin Rae y Tristen conforman un fantasmal coro que llena de melancólicas tonalidades a un aletargado blues ácido hasta ahogarnos en sus mórbidas aguas.


Con la producción de Dave Cobb y el trabajo tras los controles técnicos de Eddie Spear en los estudios de Creative Workshop, All Them Witches creó una hipnótica melodía hasta sumergirnos en su densa neblina de sopor y misterio. Robby Staebler marca un lento ritmo para el tema con su batería como si de una marcha fúnebre se tratara, mientras el bajo del propio Parks establece el track a través de una figura abrumadora de tan solo dos notas a la cual se suma el suave teclado de Allan Van Cleave hasta transformarlo en un órgano abrumador. La temerosa guitarra de Ben McLeod termina por arriesgarse y explota junto al orgasmo del estribillo, logrando así que "3-5-7" y su críptica letra se convierta en uno de los mejores momentos del Sleeping through the war.

"Me estoy transformando en una creciente conciencia, en un ojo sobre una cuchara, en un avión sobre un alimentado infierno... Dime cuánto y te convenzo hasta el estómago. Estoy enfocado, estoy concentrado estoy aquí..."

A principios de 2017 fue publicado en el canal de videos de All Them Witches el trabajo visual para "3-5-7". En sus imágenes podemos observar distintos cortes y escenas de guerra, de gente común en situaciones habituales y de la banda tocando, todo a través de una vieja pantalla de televisión. A cada interferencia sobre el receptor, vemos un cambio de imagen, lo que provoca un constante relampagueo hasta la saturación y el extravío de quien se queda hasta el final del video.


A unos cuantos días del lanzamiento oficial de Sleeping through the war hemos quedados prendidos de su segundo sencillo, deseosos además de saborear el resto del material que seguramente nos sorprenderá. De lo que podemos estar seguros en este momento es que All Them Witches ha logrado crear un disco muy bien trabajado donde cada tema fue pacientemente construido hasta lograr algo redondo, concreto y de gran calidad sonora e interpretativa...


jueves, 9 de febrero de 2017

Electric Jaguar Baby : distorsión a la francesa


Dentro de la pléyade de grupos que han hecho a un lado el bajo eléctrico para recrear los tonos graves con la potencia y la distorsión de la guitarra, nos encontramos ahora con una nueva propuesta formada en París con el deseo de ser incluida entre una de las mejores a lo que en este concepto sonoro se refiere. Con apenas un EP recién publicado bajo el brazo, les compartimos a una de las bandas francesas con mayor futuro en lo que a rock desgarrador se refiere... con ustedes, Electric Jaguar Baby.

Una pareja de jóvenes franceses se juntaron en 2015 para crear una banda que pudiera incluir en su sonido el rock desértico californiano de Josh Homme, los riff deformados de Jack White, los estribillos de The Black Keys y aquel sabor obscuro de los eternos maestros de Black Sabbath. Con tan solo el poder de una guitarra eléctrica y una bateria, Frank y Antoine construyen una saturada avalancha de sonido y rock directo que bebe directamente de otras bandas que han jugado con los instrumentos, los volúmenes y los pedales de distorsión como los canadiendes Death From Above 1979 o los norteamericanos Ty Segal y Deap Valley.


Con unas cuantas rolas bajo el brazo, Electric Jaguar Baby se metió a los estudios Main D'Oeuvre en marzo de 2016 para grabar un EP homónimo de tan solo cuatro temas que desgarran las bocinas y hacen temblar la tierra sin piedad. Una vez registrado el material, el grupo envió las cintas a Benjamin Farque  quien en junio del mismo año se dio a la tarea de masterizar los temas para que finalmente fuera presentado en noviembre con tan solo una tirada de 25 CD's y 10 cassettes con el apoyo de El Diablito Records, Smilodon Music y Creep Purple Promotion.

A pesar del pequeño número de piezas en la edición física del disco, los franceses subieron el material en su página de Bandcamp para que cualquiera puede escuchar sus temas y descargarlos tras proponer un monto libre. Doce minutos y medio de canciones directas y sin mediación que atascan los tímpanos con una estridente mezcla entre acid blues, garage fuzz y stoner que muerde y no suelta mientras una mujer desnuda sostiene un cráneo en sus mano sobre un fondo psicodélico que juega con nuestra mirada gracias a su efecto hologramático.


Uno fácilmente podría esperar que este par de músicos apenas estarían saliendo del garage para meterse a los estudios y registrar ahí sus primeras composiciones, sin embargo, los miembros de Electric Jaguar Baby tienen una trayectoria de diez años entre las salas de grabación y los escenarios luego de haber formado parte de grupos reconocidos en la escena francesa como No Cure y 7 Days Before.

Aun así, Electric Jaguar Baby es un proyecto sonoro totalmente distinto ya que busca en su distorsión y destreza interpretativa inyectarnos de melodías adictivas que nos hagan cantar junto con la banda. Para ejemplificar lo alcanzado en este material, pulsamos sobre el botón de play para escuchar "The sabbath", que tras unos cuantos golpes en la batería, un riff sin freno nos hipnotiza con su fuerza y su intensión mientras le abre paso a una armonía imposible de abandonar. Más allá del muro infranqueable que construye la guitarra de Antoine y su arsenal de artilugios electrónicos, la banda se permite frenar algunos momentos para crear espectaculares segundos de silencio que permiten dimensionar las capas de sonido que conforman al track.

Mientras la voz grave en primer plano de Frank es escoltada por la de Antoine con un tono muy alto, "The sabbath" entra en nuestras neuronas de manera dócil a pesar de sus distorsionados acordes y certeros golpes, lo que nos hace entender porque han tenido ya la oportunidad de alternar con el pop alternativo de Yeti Lane, la psicodelia de Charles Howl y el garage atascado de Death Valley Girls. Con la intención de que podamos darnos una idea sobre cómo suena Electric Jaguar Baby en vivo, compartimos un video con esta canción interpretada totalmente en directo y grabada de manera informal.

Estos son los primeros pasos de una banda nueva, que aunque sus integrantes son viejos marineros que ya han navegado sobre las aguas de la escena alternativa de Francia, nos comparten una propuesta auditiva fresca en la que Europa comienza a experimentar luego de digerir lo hecho en América. Ya hemos escuchado lo hecho por bandas establecidas como Royal Blood desde Inglaterra y The Bonnevilles desde Irlanda del Norte, así como las opciones más recientes de The Heavy Minds de Austria y Hey Satan de Suiza; así que no deberíamos extrañarnos que propuestas como la de Electric Jaguar Baby explote las posibilidades sonoras de la distorsión para crear nuevas atmósferas donde los tonos jueguen con nuestra inteligencia y el ruido con nuestra emoción...


martes, 7 de febrero de 2017

Hey Satan : fuerte rock suizo a sangre fría

Buscando entre las portadas de las nuevas propuestas sonoras del 2017 el encuentro con un torso de una mujer desnuda sobre un fondo negro, irremediablemente la atención cae en la hipnótica ilustración. Los cálidos colores de dibujo hacen arder la mirada mientras en el vértice contrario de la tapa un ojo panóptico logra crear un equilibrio estético, mágico símbolo que con su luz ilumina el nombre de la nueva sensación hard rock que ha llegado desde el país helvético: Hey Satan.

Una vez hechizados con la portada hecha por Amélie Avril y Michaël Jousson, nos adentramos en la propuesta musical de esta banda originaria de la olímpica Lausana, pequeña ciudad suiza asentada a orillas del lago Lemán. Tras unos cuantos segundos de haber apretado el botón de play, una energética batería y un ejército de guitarras distorsionadas nos ofrecen una idea de lo que podremos escuchar durante los diez temas que conforman este álbum debut publicado a finales de enero de 2017 a través de la local disquera Cold Smoke Records.


Dejando en un rincón olvidado al bajo eléctrico, Hey Satan se formó en 2014 con la intención de unirse al exclusivo club de bandas que con tan sólo el poder de los amplificadores y los pedales de distorsión construyen poderosos muros sonoros imposibles de atravesar. Con un sonido cercano a grupos ya reconocidos como Black Rebel Motorcycle Club, Royal Blood o The Blackwater Fever, este trío suizo nos ofrece una mezcla entre rock y metal alternativo al estilo de Dozer o Audioslave y el stoner de la costa este norteamericana de gente como Clutch y Monster Magnet.

Las guitarras de François y Laurent se combinan hasta crear un sonido compacto y directo que puede matar y resucitar con un solo golpe. La batería de Frank nos sacude salvajemente a cada tiempo marcado mientras la voz de Bob Morlock (sobrenombre de François) se desgarra por los altavoces hasta deshacerse junto con el ruido general. En pocas palabras, ésta es la sencilla pero adictiva fórmula de Hey Satan: el certero impacto en los tambores, los acordes diferenciados por tonos en cada bocina y las crudas cuerdas vocales explotando sin control.


Grabado, mezclado y masterizado por Serge Morratel durante el mes de junio de 2016 en el Rec Studio de Ginebra, el álbum debut de Hey Satan es una colección de dardos directos a las neuronas que buscan sacudir el alma, cápsulas que entran al cuerpo como tormenta eléctrica, poderosa carrera que acelera la sangre en las venas y agita las células. Una vez arrastrados por el vendaval sonoro, miramos a nuestro alrededor para encontrar nuestros restos en el suelo aún vibrante.

Uno de los temas que nos llamaron la atención desde el pre-lanzamiento del disco en noviembre de 2016 en la página de Bandacamp del grupo fue "In cold blood", un misil lanzado de manera directa a su objetivo gracias al poder de su riff inicial de figura en caída libre. Percusiones vibrantes de tiempos muy lejanos y tonos graves producidos por los efectos electrónicos sobre las seis delgadas cuerdas. Un pie pisa el pedal de wah y el gemir de la guitarra se transforma en un lamento cósmico, pero lejos de quedar abandonado, el resto de los instrumentos golpean con mayor rabia hasta hacer crecer el tema como si fuera una enorme ola que busca ahogar todo a su paso.


Desde el canal de YouTube del vocalista de la banda podemos observar un collage de sangrientos extractos de películas viejas a blanco y negro mezclados con místicos rituales satánicos a technicolor mientras la banda explota las bocinas con la fuerza de "In cold blood". Sencillo montaje visual que acompaña a la perfección el poder del tema y que permite acercarnos al concepto sonoro de Hey Satan, mismo del que es fácilmente quedar prendido.


Esta ha sido la primera prueba al primer disco del trío suizo, mismo que esperamos que empiece a hacer sonar sobre los escenarios y logremos así saber cómo se escucha en vivo. A la distancia desde este lado del Atlántico, nos conformarnos con dar un click para permitir que los datos electrónicos saturen nuestros tímpanos mientras Hey Satan comienza a establecerse como una de las mejores propuestas del país helvético y se ganan al público europeo...


viernes, 3 de febrero de 2017

Mamont : extrañando al mamut de un solo ojo


La nostalgia invade las líneas de este espacio, el recuerdo nos lleva a los senderos recorridos por aquel mamut de un solo ojo que nació en una de las ciudades más vieja de la helada Suecia. Sus cuatro jinetes que alguna vez pasearon sobre el lomo del elefante lanudo de grandes colmillos hoy se encuentran separados, han abandonado al enorme y pesado animal en los valles bajos en una muerte segura. Sin embargo, algunos aferrados hurgan en su memoria hasta recuperar los vestigios de las bandas escandinavas más completas dentro del panorama stoner del siglo XXI.

Bajo el nombre de Mamont, cuatro jóvenes de la antigua Nyköping formaron una banda en 2010 con la intención de crear música a partir de la fuerza y la distorsión del fuzz, recuperando al mismo tiempo ese amor por el hard rock setentero que mezclaba la acidez psicodélica, la intensidad bluesera y los vuelos esterares del progresivo espacial. Con la imagen de un mastodonte cíclope como amuleto, el grupo se lanzó a conquistar las frías tundras suecas con su rasposo rock desértico heredero del coloso norteamericano Kyuss.


Las desgarradoras guitarras de Karl Adolfsson y Jonathan Wardsäter corren como pesados V8 sobre el ardiente asfalto de alguna carretera californiana, aunque al pisar el pedal wha-wha  todo se transforma en un lisérgico paseo cósmico donde es fácil perderse entre las estrellas que cubren la noche desértica. El bajo de Victor Wardsäter golpea con toda su gravedad para envolvernos en una pesada atmósfera como si intentara regresarnos al suelo, pero la fuerza e intensidad de la batería de Jimmy Karlsson nos hace buscar algún refugio posible ante el temblor que se despierta bajo nuestros pies.

En septiembre de 2012 publicaron a través de Ozium Records su álbum debut Passing through the mastery door, disco clavado en lo más clásico del sonido stoner noventero y el jamming psicodélico. Sin embargo, el reconocimiento más allá de las fronteras suecas se logró con su EP The valleys below de mayo de 2014, material que nuevamente fue editado por Ozium junto con la reconocida disquera Napalm Records. 


The valleys below es un disco más crudo lleno de riffs sin contemplaciones y tambores cavernarios que dejan sin respiración. Este sonido se logró gracias al trabajo de Jonas Sundström que metió a Mamont en el Goliat Studio para captar el poder análogo que la banda explotaba sobre los escenarios. Sin embargo, este álbum permite por momentos que todo se relaje a través de mágicas exploraciones sonoras que se habían escuchado en el debut de 2012. 

El recuerdo nos lleva al único sencillo lanzado del EP, tema que abre la placa y que simplemente deja impactado a todo aquel que reciba el golpe de la salvaje melodía en los tímpanos. Ritmo sin clemencia que hace rugir a la bestia peluda  y muestra su furia incontrolable, un animal que hace vibrar el suelo arenoso a cada paso y al mismo tiempo nos transporta a galaxias muy lejanas entre colores estridentes y sonidos envolventes. "Airborne" nos eleva hasta lo más alto del cielo para sobrevolar el paisaje desértico, para derribar distancias a toda velocidad y romper con cualquier frontera que busque interponerse en el camino.

Junto con el lanzamiento de The valleys below se presentó en el canal de YouTube de Mamont el video de "Airborne", el cual es una edición hecha por el propio vocalista Karl Adolfsson de distintas grabaciones realizadas durante la gira de la banda por España durante febrero y marzo de 2014. En sus imágenes podemos ver la intensidad que tenía el grupo sobre los escenarios y cómo era su convivencia en los largos traslados con el público y entre ellos como compañeros musicales.Entre distintos filtros de colores, Mamont muestra su poder sonoro y su capacidad de crear fuertes pasajes oníricos entre instrumentos y amplificadores. 


Al poco tiempo de publicado el The valleys below, Karl Adolfsson tomó la decisión de salir de la banda para hacer otros proyectos, dejando sin voz al elefante prehistórico sin voz. El resto de los integrantes de Mamont prometieron conseguir sangre nueva para mantener en el camino a su bestia de grandes colmillos, pero desde entonces nada se ha sabido del grupo.

Aventamos una moneda al pozo de los deseos y pedimos que Mamont regrese y nos comparta nuevamente de su arenosa música. Si la mítica banda Graveyard resucitó de su sorpresiva muerte, ¿por qué no habríamos de guardar la esperanza para que el viejo mamut de un solo ojo vuelva a sus andanzas? Todo es posible en este loco universo, así que nuestro deseo no morirá mientras sigamos disfrutando de los colosales temas que alguna vez nos sacudieron con su peso, y que irónicamente, nos ayudaron a levantar el vuelo hasta lugares desconocidos...


miércoles, 1 de febrero de 2017

Heat: sin dejar de contar los días


Luego de escuchar un disco genial que nos has dejado de poner una y otra vez hasta desgastar los surcos en el vinil, comienza la espera para tener algo nuevo en los oídos de aquel grupo que lo grabó. Damos vuelta al reloj de arena para que los granos caigan en el cristal vacío hasta que la impaciencia corroe la calma. De repente, tu banda favorita publica una pequeña sorpresa con toda la intención de calmar un poco la ansiedad mientras que el nuevo álbum es terminado y sale a las tiendas. Un single, un EP o una nueva canción que sólo pueden encontrar su metáfora perfecta en unas escasas gotas que reducen la sed del perdido en el desierto.

Tras el impacto que nos dejó en las células el genial Labyrinth de Heat (reseña-review), segundo disco de la banda alemana publicado en agosto de 2014, los días nos comían poco a poco sin saber nada del quinteto de Berlín. Unas prometedoras fotos de una sesión de grabación en el estudio BigSnuff que fueron subidas a la página de Facebook de la banda a mediados del año 2016, sembrarían una esperanza en sus seguidores y amantes del hard rock vintage alemán hecho durante la segunda década del siglo XXI. Todo se haría realidad en diciembre de 2018 cuando fue presentado a través de This Charming Man Records en 7" el sencillo "Day in day out", una diminuta probada de dos minutos y medio de su próximo disco.


La despintada guitarra Fender Stratocaster de Marco Rischer se escapa por las bocinas al arrancar con la aguja los sonidos del acetato para marcar un riff directo y rasposo totalmente nacido bajo el estilo que ha establecido Heat. Así como lo ha hecho desde que se unió a la banda en la gira promocional de Labyrinth, Matthias Schult acompaña con su guitarra a la cortante melodía. Patrick Fülling entona con su voz una canción sobre el paso del tiempo mientras el ritmo es marcado por la batería de Marcus Töpfer.

Las figuras melódicas del single son completados por el bajo de Gräm Rowland, el nuevo integrante de la banda que ha sustituido a Richard Behrens, pero quien no ha abandonado del todo a Heat. El también bajista de Samsara Blues Experiment grabó y mezcló este nuevo material, por lo que podemos suponer que este músico ha decidido dedicarse al cien por ciento a su trabajo tras los controles técnicos para lograr estupendos materiales como lo ha hecho con varias bandas de la escena vintage alemana como son Kadavar, Wucan, Limestone Whale y Travelin Jack. 


"Day in day out" lo tiene todo para ser el sencillo ideal: un melodía adictiva, el sonido retro nacido del viejo rock setentero, un coro pegajoso y un solo de guitarra que enamora. Sin lugar a dudas es un tema muy pequeño en comparación a los temas que conformaron sus dos disco anteriores en los cuales se permitía la experimentación y los largos puentes musicales, estructuras musicales en las cuales también está basada la cara B del 7", canción que lleva por nombre "Time to believe". Sin embargo, el lado A es un golpe directo, rápido y concreto.

Si nos basáramos en esta rola, bien podríamos pensar que el próximo álbum de Heat será muy energético, pero escuchando "Time to believe" con su guitarra slide y melancólico ritmo quizá este disco sea una puerta hacia nuevos caminos. Por lo pronto, "Day in day out" nos hace mover la cabellera con su eléctrico riff  que cabalga sobre el ardiente asfalto de las viejas carreteras del hard rock.

El sonido de un motor que sale de un túnel al ritmo de las guitarras nos lleva directamente a imaginar una Harley-Davisson rodando sobre el pavimento de la ciudad, pero jamás esperaríamos que fuera una pequeña Hercules escoltada por cuatro bicicletas como si se tratara de una rodada de Hell's Angels sobre las carreteras del Pacífico californiano. Con estas imágenes se promociona "Day in day out", un trabajo visual realizado por Paul Schlesier por medio de Pallid Eyes Films donde podemos observar a la propia banda desplazándose por las calles hasta llegar a un cuarto de ensayos para verse a sí mismos interpretar la canción. Bajo una estética vintage setentera, con la pantalla dividida en recuadros y las imágenes congeladas nos transportamos a un pasado donde la estética visual coincide con la auditiva. Entramos en la cápsula del tiempo y las épocas se fusionan en una mezcla de días pasados que no se quieren olvidar y un presente que busca regresar a viejas glorias.


Heat nos amenaza con un verano lleno de rock, así que sólo nos queda seguir contando los días hasta que el solsticio llegue a nuestras tierras y podamos disfrutar de lo nuevo que tienen los alemanes bajo el brazo. Por lo pronto, la banda ha logrado nuevamente crear un tema que es imposible de soltar. Vuelta y vuelta como las ruedas que observamos en su video promocional, el disco gira para compartirnos lo que guarda celosamente en su interior una y otra vez hasta que llegue lo nuevo de una de las mejores bandas alemanas del género...