Vistas de página en total

miércoles, 10 de febrero de 2016

Wolf People : Inglaterra y la otra psicodelia


Una flauta transversal y una guitarra eléctrica con un ligero sabor a fuzz nos dan la bienvenida con una melodía entonada al unísono. Algunas voces tenues se dejan escuchar en coro hasta que son cortadas por un canto mágico, tenue y de un marcado acento inglés. Entre pequeños detalles de guitarras acústicas y uno que otro efecto sonoro, un extraño misticismo se postra sobre la canción hasta lograr un dulce vuelo como si de una ensoñación se trata. 

Esta sensación es lograda por medio de "Tiny circles", primer sencillo de la banda inglesa Wolf People como prueba a su maravilloso y multicolor Steeple lanzado en octubre de 2010 por medio de la disquera Jagjaguwar. El arriesgado arco iris sonoro de la banda termina siendo su mayor acierto, pues gracias a su ecléctica mezcla, en ello podemos encontrar un remanso ante la insistente  recuperación del pasado por medio del hard rock. Sin embargo, Wolf People sale de dicho cliché para establecerse en otro nicho: la vieja psicodelia inglesa de guitarras acústicas, letras místicas y un  cierto halo medieval de caballeros y castillos muy del gusto europeo.


Este extraño cóctel sónico surge de las ideas de Jack Sharp, quien desde 2005 fue construyendo su concepto hasta redondear su sonido y componer canciones que soportaran lo que en su mente giraba. Durante la larga senda que terminó con la publicación del Steeple, Sharp conformó a la banda y publicó algunos sencillos (mismos que terminarían condensados en su compilado de nombre Tidings).

Bajo el nombre de Wolf People, el cual fue tomado del libro para niños "Little Jacko and the wolf people" escrito por Margaret Greaves y Jill McDonald, Jack Sharp condensó un espacio donde pudieran confluir su gusto por la música de finales de los años setentas y el poder de la imaginación. Fue así que al proyecto se unieron Daniel Davies en el bajo, Joe Hollick en la guitarra principal y Tom Watt en la batería. 


Es precisamente "Tiny circles" la rola que nos puede servir de brújula para conocer la orientación musical del grupo. Aquí podemos escuchar la ya referida psicodelia acústica ingles en una combinación con el hard blues de Cream, el rock progresivo según Jethro Tull y algunos pasajes de folk al estilo de Fairport Convention y, ¿por qué no?, hasta Led Zeppelin. Por si fuera poco, la banda cita como influencia directa a gente tan dispar como Captain  Beefheart, Can, Pentangle o Television; lo que nos hace entender su ecléctico sonido.

En el primer sencillo del álbum debut de Wolf People podemos oír una melodía marcada por la guitarra de Hollick tomada de la mano con una flauta transversal totalmente heredera de Ian Anderson, la cual es interpretada por Ross Harris. Los duelos que hacen entre sí al final de canción terminan recordándonos al Jethro Tull de sus primeros discos, aquel que creaba maravillosos pasajes musicales de gran destreza interpretativa. 


Sin embargo, es la voz del propio Jack Sharp la que rompe con lo que podría ser una copia burda del estandarte del rock progresivo británico. Sharp guarda en sus cuerdas vocales una extraña combinación de varios cantantes, lo que dota a sus melodías de diferentes posibilidades y tonadas; abriendo así la puerta hacia distintas posibilidades para sus composiciones. En sus colores podemos escuchar las líneas melódicas de Jack Bruce en el Disraeli gears de Cream, el tono cercano a Steve Winwood en sus épocas en Traffic y en Blind Faith, y aunque se escuche extraño, algunas notas parecidas a Jim James, vocalista de My Morning Jacket.

Más allá de la búsqueda de influencias, semejanzas y tributos, "Tiny circles" es una rola que nos atrapa inmediatamente. Sus juegos melódicos, la calidez de su interpretación y la calidad en su ejecución la convierten en una pieza deliciosa de sonidos olvidados por el resto de las bandas que forman parte de ola vintage y revival que hemos tenido en la última década.



Gracias al nicho que creó para la banda este sencillo, Wolf People pudo establecer su concepto para ganar un espacio en el gusto de la crítica y el publico; situación que los ha llevado a publicar ya dos álbumes y un compilado de singles. El grupo ha tenido la oportunidad de alternar con gente del nivel de Tame Impala, Purson, Mudhoney, Dungen y Witchcraft; lo que nos habla de la posición que han alcanzado. Sin embargo, desde el año 2013 Wolf People no ha publicado absolutamente nada, aunque siguen rodando en los escenarios. Para mitigar un poco la espera, dejamos este pedazo de maravilla, deseando que pronto tengamos noticias sobre ellos...



lunes, 8 de febrero de 2016

Reignwolf : un amor eléctrico y distorsionado por el blues


Al teclear Saskatoon en Google, podemos encontrar un pequeño y congelado lugar en la provincia canadiense de Saskatchewan. Al rascar un poco sobre dicho lugar, nos enteramos que la cantante de folk Joni Mitchett comenzó su carrera musical en dicho lugar o que Shannon Tweed, esposa Gane Simmons (bajista de Kiss), pasó su juventud ahí antes de convertirse en playmate y actriz de los años ochentas. Sin embargo, este pequeño paraje nevado del Canadá vió nacer a un gran músico que a fuerza de calidad interpretativa e incendiarias presentaciones en vivo a logrado que los reflectores se dirijan hacia él.

Jordan Cook es un multi-instrumentalista de gran pasión por el hard blues electrificado, el cual canaliza su gusto explotando bocinas y derrochando energía. Sin embargo, el camino para él no ha sido nada fácil: un disco fallido, cambio de residencia, la formación de una banda de soporte y el lanzamiento de dos sencillos por medio de las plataformas electrónicas. 


Durante el año de 2010, Cook lanzó de manera independiente su Seven deadly sins, una placa de rock alternativo lleno de guitarras planas, sintetizadores y melodías cercanas al  rock pop. En algunos momentos del disco podemos descubrir las raíces bluseras del canadiense, pero termina convirtiéndose en una colección de temas sin gran trascendencia que se atrapado en el sonido de rock comercial de su momento sin mucho futuro ni profundidad.

Al intentar darle un mejor soporte a sus canciones, Jordan Cook se dedicó a buscar excelentes músicos que pudieran potencializar la esencia real que tenían sus composiciones. Fue así que coincidió con el baterista de mil batallas Matt Chamberlain, aquel que formó parte de Pearl Jam durante la gira del Ten y que desde entonces se convirtió en músico de sesión para un amplio abanico de artistas que van desde Elton John, Peter Gabriel, David Bowie o Morrisey. A su vez, Chamberlain invitó al proyecto al bajista de Soundgarden, Ben Sherpherd para que acompañaran a Cook a girar por Canadá.


Una vez terminada la gira, Chamberlain buscó la forma de convencer a Cook a continuar con su proyecto en Seattle, Estados Unidos, un lugar lleno de espacios para tocar, con una escena clara en lo referente a lo musical, con distintas plataformas para compartir su concepto y, finalmente, cerca de su tierra natal. Fue de esta manera que Cook decidió abandonarlo todo para replantear su sonido, dejando a un lado a los legendarios músicos de la escena grunge noventera.

Sin embargo, el cambio tenía que ser radical, y ello conllevaba a tomar decisiones radicales. Fue así que dejó a su lado su nombre y rebautizó su nuevo concepto como Reignwolf, un espacio musical donde se abandonaba la comodidad de los estudios y la "superproducción" para darle espacio al artista y su capacidad interpretativa. Ahora convertido en un lobo, Cook se dejó crecer el cabello y la barba para transformarse en un verdadero "frontman". Micrófono, batería y una guitarra conectada a una buena cantidad de pedales y efectos analógicos serían las armas para darle vida a un verdadero hombre orquesta en plena era eléctrica.


Reignwolf busca resaltar aquellas raíces bluseras de Jordan Cook, llevando a las estrellas algunas de esas melodías que formaron parte del Seven deadly sins, pero ahora con un nuevo rostro. La potencia de las guitarras llenas de fuzz, slides y juegos a través de POG de Electro-Harmonix convertirían las viejas melodías de rock pop en un colorido hard blues con sabor a garage, que con un poco de rock desértico y furia interpretativa, lograrían atrapar a todo aquel que observara su espectáculo. ¿Acaso Cook había vendido su alma al diablo en un cruce de caminos como lo cuenta esa vieja leyenda sobre Robert Johnson?

Para completar su sonido, Cook reclutó a Stitch (David Rapaport) para que lo ayudara a crear los sonidos graves con algunas guitarras y bajos, y a Texas Jo (Joseph Braley) en la batería. De esta manera, Reignwolf terminó transformándose en un monstruo de dos cabezas: en algunos momentos Jordan Cook es un impresionante pulpo que toca todo lo que se le pone enfrente y en otros un power trío de potencia impresionante.


¿Qué es lo que se puede escuchar en Reignwolf? En principio, el grupo es hard blues, una electrificación en la máxima potencia de gente como Robert Johnson, B.B. King o Muddy Watters, pasando por héroes de la guitarra del nivel como Jimi Hendrix o Johnny Winter, hasta llegar al sonido de reconocidas bandas como The Whites Stripes de Jack White o The Black Keys de Dan Auerbach, y servir de inspiración para Royal Blood de Mike Kerr.

¿Acaso esta banda no es una nueva versión de la exitosa y repetida receta de blues con rock distorsionado que hemos gozado desde los años sesentas? No lo sabemos, pero de lo que podemos estar seguros es que el proyecto de Jordan Cook cala hasta los huesos, por lo que le ganó formar parte de reconocidos festivales como Lollapalooza, Hangout Music o Coachella hasta ser abridor de los conciertos de Black Sabbath en la gira de su 13. El tipo nos atrapa con verlo como da su vida en el escenario: puede brincar desde su bombo, se avienta al público con todo y su guitarra, puede seguir tocando bajo un diluvio sin importarle quedar electrocutado o puede romper sus instrumentos al término de su presentación... Ufff!! Diversión garantizada!!


Para comprender un poco la mutación de Jordan Cook, hemos decido mostrarles una de sus canciones más explosivas desde sus dos distintos lados de la moneda. "Electric love" es quizá la rola más salvaje del Seven deadly sins, una melodía de guitarra distorsionada muy cercana al rock desértico y stoner que busca hacer volar las neuronas. Con una voz muy encadenada al rock alternativo, Cook se queda corto con todo lo que su propia canción puede dar, sublimando la energía en un potente solo de guitarra.

Sin temor a equivocación, las líricas son una plegaria de amor y sexo. Tras un abandono, la letra nos advierte que a pesar de la huida, será imposible escapar o esconderse de esta gran pasión. Sangre, sudor y lágrimas que sólo un alma atormentada puede ofrecer. El amor eléctrico termina fulminando todo lo que encuentra a su paso, implorando el regreso inevitable.


Tras la metamorfosis de Cook hacia Reignwolf, "Electric love" se convirtió descaradamente en un blues hacia el más viejo estilo de John Lee Hooker o Robert Johnson donde el hombre se encuentra solo con su guitarra, el golpe de sus pies para marcar el ritmo y el lamento de su voz. El hard blues que corre por las venas de esta versión exorciza todo a su alrededor y nos muestra al desnudo toda la calidad de un músico que se muere sobre el escenario.


Compartimos con ustedes una de las versiones más incendiarias y salvajes de "Electric love" hecha por Cook bajo su piel de lobo. Realizada para un stream de la página electrónica Jet City en los estudios de Rogue Island, esta rola se convierte en un escaparate perfecto para mostrar el salvajismo de Jordan Cook en el escenario, además de enseñarnos de lo que es capaz cuando se decide a ser un hombre orquesta dueño de todo lo que tenga a la mano.


Es extraño pensar que con la gran calidad interpretativa de Cook y su gente, sumado a su vez esa base blusera que tiene el corazón y el alma en sus manos, apenas tengan dos sencillos lanzados en tres años. Muchos deseamos que Reignwolf se meta a los estudios para crear un disco completo de arponazos directos como los son aquellas canciones con las que ha rolado en los diferentes festivales desde hace ya un tiempo. Aunque quizá, si nos detenemos a pensar, los límites de un estudio puedan domesticar a este lobo salvaje; por lo que sería mejor dejarlo en libertad para sólo disfrutarlo en su hábitat, sin cadenas ni rejas, suelto y gozando con lo que sabe hacer, explotando y llevándonos con él hasta el propio límite...


viernes, 5 de febrero de 2016

Sunder : la metamorfosis psicodélica de una banda francesa


Todo cambio provoca incertidumbre y temor. En sentido contrario, el confort que genera la estabilidad y el reconocimiento logrado siempre será preferible sobre el riesgo que supone una transformación. No sencillo arrancarse que aquello que fue tu soporte e identidad para lanzarse al ruedo para apostarlo todo por algo distinto, arriesgado y totalmente nuevo. Una vez abandonado el capullo, la metamorfosis se ha realizado sin retorno.

A principios del año 2015 comenzó a correrse el rumor que la banda vintage francesa The Socks se encontraba en un proceso de renovación musical que la llevaría a una modificación muy fuerte en su estilo. Poco a poco fue llegando la información hasta que llegó el anuncio que tras el radical cambio en su sonido, The Socks sería guardado en el closet para mutar a un nuevo nombre, Sunder.


Tras la publicación de un EP, la banda presentó su álbum debut el 30 de octubre de 2015 a través de Crusher Records en Europa y Tee Pee Records en Estados Unidos. Esta placa es una colección de nueve piezas clavadas en la acidez psicodélica de finales de los años sesentas, donde el poder del teclado y el mellotron corre por la venas de cada track hasta la saturación. El sabor a aquel misticismo oriental del flower power se prueba en cada nota sin dudarlo, encontrando una nueva atmósfera para aquellas mágicas letras que The Socks nos presentó anteriormente.

Aquel sonido salvaje y directo que la banda de Lyon vomitaba desde las bocinas en un estilo muy cercano al rock revival de gente como los suecos Graveyard o los alemanes Kadavar ha quedado sublimado bajo un omnipresente órgano de bulbos, juegos corales inspirados en mantras budistas y rock pop melódico sesentero nacido en aquella generación del "peace and love".


Sin embargo, lejos de haber perdido una de las bandas más prometedoras de hard rock vintage, Sunder guarda la esencia de lo que The Socks logró en el camino. Existen algunos momentos del disco debut del renacimiento multicolor se funde con aquella explosión roquera de amplificadores Orange y Sunn que hacía mover la cabeza sin freno ni control. Ahora todo se encuentra impregnado de un halo de incienso y LSD que modifica aquel sonido sucio de motociclistas sobre el asfalto carretero hacia una densa ensoñación cósmica que recuerda Vietnam, Woodstock y el verano del amor.

Aunque sí es cierto, es imposible negarlo... las enérgicas figuras de guitarras eléctricas han cedido el paso a lisérgicas melodías llenas de acidez y vértigo. Nicolas Baud abandonó la guitarra eléctrica para sentarse frente al mellotron y acompañar a Julien Méret en las etéreas voces, el cual termina manteniendo algunos de los guitarrazos que distinguían a The Socks. La base rítmica quedó intacta sobre los hombros de Jessy Ensenat en la batería y Vicent Melay en el bajo eléctrico, pero sus conceptos melódicos también han mutado con este nuevo rostro de la banda.


Si hubiera la posibilidad de decepcionar a la camada de seguidores que habían creado bajo el concepto de The Socks, este cuarteto francés rebautizó al grupo para dejar muy claro que Sunder es totalmente otra cosa: es una banda totalmente nueva. Con unos oídos distintos y bajo una limpia espiritual, es momento de postrarse para escuchar a un grupo que busca crear algo distinto desde las bases de la psicodelia y el rock ácido.

Para ello, arrancamos un pedazo del disco debut y compartimos "Wings of the sun", una rola mágica de vuelos mentales que nos regala un paseo cósmico lleno de colores y que termina adentrándose a los abismos internos. A cada respiro que otorga la canción, la batería golpea sin piedad hasta terminar en una danza tribal bajo un cielo lleno de luz solar. La guitarra y el teclado se toman de la mano para compartir una colección de notas que suben y bajan por espirales sónicas que logran realmente hacernos emprender el viaje en un recuerdo constante a Strawberry Alarm Clock. El bajo eléctrico repta sobre la base de la melodía, llenado la atmósfera sonora de profundidad  y cuerpo.


El video promocional de "Wings of the sun" es una versión interpretada en vivo por Sunder como promoción de la banda a través  del canal de YouTube de Crusher Records publicado unos meses antes del lanzamiento del disco. Por medio de este video podemos presenciar la mutación del cuarteto francés, demostrándonos también que su calidad interpretativa ha quedado intacta y que sus presentaciones en los escenarios serán incendiarias.  Si desean comparar lo que la banda nos muestra en el video con lo hecho en los estudios de grabación, les compartimos el link desde la plataforma de Spotify con el track en cuestión.

https://play.spotify.com/track/5nHHEZ8JVRkjca8jwd2rRj





miércoles, 3 de febrero de 2016

Freedom Hawk : bajo el manto de un sangriento cielo


La batería marca el tiempo y el resto de los instrumentos dan dos golpes para abrir pista. Una guitarra dibuja su figura llena de hipnotismo a la cual se van sumando otra guitarra y un bajo. Con un sonido bien ensamblado y sin ninguna grieta en su muro sonoro, la melodía nos inunda las neuronas hasta el grado de ahogarnos en ese gusto recurrente por las bandas de hard rock  y metal setenteras que dieron bases a lo que después con el paso de los años conoceríamos como doom y stoner. Agitamos la cabeza, marcamos el ritmo con los pies y levantamos nuestro puño con la señal de la mano cornuta. 

Así es como abre el Into your mind, el cuarto disco de Fredom Hawk , banda originaria de Virginia, Estados Unidos que enarbola en todo lo alto su gusto por Black Sabbath, Pentagram, Kyuss y Clutch para crear rolas que llegan directamente a nuestro gusto. El tema inicial de dicho disco, "Blood red sky", en un knock out directo que logra hacer caer rendido a cualquiera que lo escuche, aquel enamorado de las tradicionales estructuras melódicas que llevaron al hard rock a cruzar la frontera entre el bien y mal para formar parte del lado obscuro.


¿Qué podríamos esperar de una banda que lleva como estandarte ese gusto vintage tan de moda en los últimos años y que además tiene produciendo música por más de diez años? Pues más allá de escuchar una copia fiel a la referencias musicales habituales, Freedom Hawk coloca todas sus influencias en una licuadora para crear un sonido propio y bien amalgamado donde podemos escuchar una pizca de todo pero sin calcar lo que todos conocemos (y que nos fascina). 

Buscando fotos de la banda, siempre podremos ver al grupo tocando frente a sendos amplificadores Orange, lo que nos podría llevar a pensar que Freedom Hawk es una máquina analógica que intenta sonar como aquellos rudos álbumes de los setentas. También ahí nos equivocaríamos con tal impresión, ya que gracias al trabajo hecho Jim Woodling de grabación, mezcla y producción, los instrumentos se escuchan potentes como los de aquella época; pero gracias a la tecnología actual, todo se escucha de manera definida, limpia y sin saturación como se podría esperar.


Para lograr el sonido del Into your mind, Freedom Hawk se metió a los estudios Clay Garden Studios de su natal Virginia para grabar "en directo" toda las partes instrumentales de las canciones. T.R. Morton en la guitarra principal, Mark Cave en el bajo eléctrico y Lenny Hines en la batería, siendo acompañados en la segunda guitarra Matt Cave (en calidad de músico invitado). Una vez con las cintas bajo el brazo, el grupo grabó las voces y realizó "overdubs" sobre las guitarras en los estudios Lowder Sound. Una vez terminada la mezcla del disco, todo fue enviado a Michigan para que Chris Goosman masterizara las ediciones finales de cada pista. Finalmente, el disco fue publicado en junio de 2015 bajo el sello Small Stone Records en formato digital, CD y vinil.

Dentro del concepto sonoro que Freedom Hawk maneja, quizá sean las voces y sus líneas melódicas las que identifican a la banda, pero es en ellas donde encuentran su arma de doble filo. Morton utiliza la técnica de "double tracking" para plasmar las líricas de sus rolas, método empleado por muchas bandas desde finales de los años sesentas. Sin embargo, cuando escuchamos las melodías, es inevitable recordar a Ozzy Osbourne y la primera época de Black Sabbath. La comparación surge sin remedio hasta el grado de rascar en la larga discografía de la banda inglesa alguna figura que sugiera algún parecido con lo hecho por Freedom Hawk, y más allá de lo que pudiéramos esperar, nos encontramos con una sorpresa...


El trabajo vocal de T. R. Morton es muy cercano al de Ozzy Osbourne, pero una vez que lo escuchamos con detenimiento y en conjunto con la construcción musical de Freedom Hawk, el recuerdo se desvía de Black Sabbath y nos arrastra a la época solista del Príncipe de la Obscuridad en los años ochentas. Tras una base instrumental sólida y de gran unidad, podemos escuchar voces en "double track" llenas de ecos, repeticiones y efectos cósmicos que dotan de magia, electricidad  y atmósfera a cada melodía.


"Blood red sky" tiene todo para ser el track de arranque del disco: a introducción con la suma de cada instrumento nos permite apreciar cómo está construido el muro sónico de Freedom Hawk, las figuras que conforman la rola son una colección de ganchos directos para agitar las células del cuerpo, el solo de guitarra lleno de fuzz y wah que vuela junto con las agudas voces, el tributo vocal a Ozzy logra hacernos añorar sus mejores épocas, y las oníricas letras sobre una lucha interna terminan cerrando el círculo.

"Viviendo en el pasado puedo observarme. Me encamino hacia la luz hasta quedarme de pie, observando como crece día tras día. Estoy bajo un sangriento cielo. Este es el tiempo para pelear por mi vida, una pelea a vida o muerte. Los dioses me ha colocado en este juego, pero han sido justos... la decisión está en mis manos, soy libre."



sábado, 30 de enero de 2016

Sacri Monti : cómo convertir el gris en un arco iris psicodélico


La opacidad se transforma en brillo. La intensidad rompe con esa monotonía que nuestra vida carga en sus hombros día tras día. Este es el momento de olvidar todo y escapar de la realidad. La fantasía alucinógena nos espera tras pasar la frontera de lo permitido. La pastilla sónica está a nuestro alcance, sólo queda tragarla. La cápsula penetra el cuerpo y el viaje comienza.

Un cortante ruido satura las bocinas. Una difusa guitarra se pierde en su propio efecto sonoro, pero en su contradicción, regala una base para que el resto de los instrumentos entonen una mágica melodía llena de hipnotismo y acidez. El ritmo se hace claro poco a poco logrando que dos guitarras se debatan entre si con figuras similares. Colores psicotrópicos ahogan sin remedio la atmósfera que nos rodea, densidad sónica que nos arranca los pies de la tierra hasta lograr estrellarnos con el propio firmamento. Una vez sumergidos en el maremoto de sonidos y efectos sabemos que hemos perdido el control definitivamente.


Estas sensaciones son las que despiertan el álbum debut de Sacri Monti, una banda de compañeros de high school salida de San Diego, California que se formó a finales de 2012 como proyecto alterno de Thomas Dibenedetto (baterista del grupo de rock y blues psicodélico Joy) y Anthony Meier (bajista de los ya posicionados Radio Moscow). La alineación es complementada por Brenden Dellar y Dylan Donovan en las guitarras eléctricas y Evan Wenskay. Luego de ensayos, palomazos y jamming lograron meterse a los estudios hasta que en julio de 2015 publicaron su primer disco, el cual fue reeditado por Tee Pee Records en diciembre del mismo año.

Utilizando el mágico nombre de las "sagradas montañas", esta banda californiana busca explotar aquella vena más densa y lisérgica del rock psicodélico y el hard rock de finales de los años sesentas, logrando por medio de la conjunción de sus instrumentos una estridencia que contradiga las melodías marcadas y pegajosas de cada una de sus rolas. Por si fuera poco esta base sonora, Sacri Monti sazona su estilo con krautrock y rock progresivo setentero, lo que nos lleva a imaginar una extraña mezcla entre Jimi Hendrix, Deep Purple y Blue Cheer con un poco de Emerson, Lake & Palmer y Hawkwind.


Como si mordiéramos un pedazo de peyote, el Sacri Monti nos regala su "Growling grey". Comenzamos a masticar y su efecto comienza a inundar nuestras sensaciones hasta que su sonido atasca nuestros oídos y comenzamos a tener coloridas alucinaciones. Las voces no son nada claras y nuestra mente comienza divagar dentro de una tormenta de sonidos que la arrastra a un laberinto de efectos e imágenes. Lo que podría ser un túnel obscuro y denso se transforma ante nuestros ojos en un abismo multicolor que rompe con todo lo que podríamos esperar.

Teclados penetrantes y guitarras ahogadas en pedales fuzz se funden en un constante "paneo" que arrastra de bocina a bocina nuestra atención hasta lograr una confusión y mareo, pero dentro de este caos, logramos encontrar una melodía hipnótica que hace que no busquemos la salida de emergencia. Extasiados ante el ritmo descendente, las propias estrellas quedan al alcance de nuestras manos.


Una vez que hemos pensado que todas las neuronas de nuestro cerebro han explotado, un acompasado ritmo aligera el peso y nos toma de la mano para dar un paseo por el universo. Bajo el recuerdo de Jimi Hendrix, las guitarras eléctricas toman el control para crear un canto de sirenas que perderán a cualquier marino que las escuche. El lamento de las cuerdas es tan espectacular que sólo queda soltar el cuerpo para que todo fluya en cada una de sus células.

Sin lugar a dudas, "Growling grey" es la perfecta banda sonora para un viaje ácido en donde se fusionan una gran melodía de dulce gancho, la estridencia psicodélica de paseo sideral entre nebulosas y cometas sin control, grandes solos de guitarra y una instrumentación alucinante que atrapa y que jamás te soltará.



jueves, 28 de enero de 2016

Black Trip : en un viaje sin mañana ni retorno


Esta es la noche de la maldición, aquella que aclama mi nombre por medio de hechizos huecos y el silencio de un mundo sin mañana. Navego a través de la muerte, en ríos ahogados de obscuridad y desolación. Desde la orilla de sus abismos puedo observar espectros que intentan llevarme al fondo. Sin remedio caigo al más allá bañado en sangre, sin retorno abandono la vida y el mundo real.

Black Trip nos toma de la mano para llevarnos a un paseo por la muerte, al mundo desconsolado de la obscuridad y la soledad sin fin. "No tomorrow" es una canción que habla del término de la vida y de aquellos momentos que siguen tras la última exhalación. Estamos al borde del pozo que contendrá nuestra alma sin perdón, donde la resignación no servirá para nada.


Aunque pudiéramos esperar un ritmo lento, denso y aletargado por lo que nos narran sus líricas, Black Trip nos empuja al barranco hacia una caída libre de la cual no hay retorno. La velocidad se siente en nuestros cuerpos moribundos, la corriente de los ríos sangrientos nos azota sin piedad hasta ahogarnos en su lecho. Los espectros gritan y podemos escuchar sus lamentos, y desde este momento, nosotros clamaremos junto con ellos porque ahora formamos parte de su tétrico coro.

Bajo el concepto "New wave of British Heavy Metal", grupos como Iron Maiden, Judas Priest , Venom y Angel Witch construyeron su nicho para hablar de la muerte y de los horrores humanos. Ahora por medio de la avalancha nostálgica que cae sobre el rock desde hace ya varios años, diversas bandas alrededor del mundo enarbolan nuevamente aquellos antiguos ritmos para crear nuevos himnos que nos hagan entender que los sentimientos siguen intactos a pesar del paso de los años. Esta es la forma en que recupera Black Trip aquellos viejos sonidos metaleros de finales de los años setentas que dominaron en Inglaterra, un metal rápido y directo que mezcla la irreverencia del punk junto con la capacidad técnica de aquel hard rock amante de las figuras de la música clásica.


Eso es lo que podemos en Goin' under, album debut de Black Trip publicado en octubre de 2013 bajo el sello Threeman Records. Tras un fallido intento de crear una banda de NWOBHM en 2004 realizado por Peter Stjärnvind, baterista de Entombed, y Daniel Bergkvist, baterista de Wolf; en 2012 Stjärnvind retomó el concepto, agarró la guitarra eléctrica y se dedicó a buscar los músicos ideales para su banda. Fue así que Black Trip se conformó al estilo de un supergrupo de death metal con Joseph Tholl en las vocales (Corrupted y Hazard), Jonas Wikstrand en la batería ( Enforced, Leprosy y Hazard), Sebastian Ramstedt en la segunda guitarra (Morpheus) y Johan Bergebäck en el bajo (Morpheus), pero con la peculiaridad de desarrollar su gusto por el heavy metal clásico.

Goin' under es un repaso por los conceptos básicos de aquel metal rápido y directo que al final dió las bases para el llamado power metal. Ese sonido de as guitarras gemelas en competencia con un furioso y omnipresente bajo originario de Thin Lizzy es mezclado con el golpe directo del punk británico. Con letras que hablan de manera exclusiva sobre el miedo y el horror que provoca la muerte en el ser humano, Black Trip nos regresa a esa época donde el metal se convirtió en la única opción para combatir la música plástica ochentera. 


"No tomorrow" es quizá la rola más cercana a ese viejo sonido de todo el Goin' under. Su introducción nos lleva al recuerdo de las figuras de la música clásica de la época de Bach, aunque termina siendo una actualización de la guitarra de Timo Tolkki en "Night time eclipse" de los finlandeses Stratovarius. Sin embargo, una vez que arranca la melodía en su agitada carrera, la lluvia de notas nos recuerdan el sonido de Iron Maiden en su disco debut de 1980, siendo irremediable la comparación con el clásico "Phantom of the opera".

A la primera expresión salida de la voz de Joseph Tholl, la mente corre en recuerdo a Paul Di'Anno, el primer vocalista de Iron Maiden. El encuentro entre las guitarras de Stjärnvind y Ramstedt sin duda es un tributo al NWOBHM más clavado, el más fiel. La melodía nos llena de nostalgia, pero a la vez nos regala algunas cosas nuevas. Con la experiencia de Fred Estby como productor de bandas de como Necronaut, In Solitude, Katatonia y Carnage, el sonido de la banda es muy claro, logrando otorgar un lugar definido a cada instrumento, aunque ello le quita la sensación de inmediatez de las bandas originales del NWOBHM. Los solos de guitarra nos llevan a nuevos caminos por medio de su efecto de sonido más allá a las enseñanzas de Adrian Smith o Dave Murray. Finalmente, la fuerza contenida en el sonido de Black Trip acusa su influencia por los eternos Hellacopters, banda importantísima en el hard rock sueco liderada por Nicke Andersson (quien en su momento fuera baterista de Entombed).


"No tomorrow" nos lleva de viaje al obscuro mundo de la muerte, donde la caída en sus abismos nos hace sentir el vértigo y la velocidad. Esta mordida al Goin' under es quizá la más saborizada al NWOBHM, esa que nos trae a la memoria el trono perdido que alcanzó el metal de interpretación magistral que, irónicamente, tenía la frescura en su sonido y la fuerza en su agresividad. Black Trip se une a la nostalgia vintage, esa que busca recuperar aquello que el rock y el metal han perdido en las últimas décadas: sinceridad y alma.



lunes, 25 de enero de 2016

Mother Corona : un despertar sin salir del mundo de los sueños



Una cascada de notas nos empieza a salpicar hasta que la guitarra se decide por controlar su erupción y marcar un pegajoso ritmo que termina por hacernos mover la patita de principio a final. Abrimos los oídos y la melodía nos sacude sin piedad, logrando que las neuronas despierten de su sueño profundo. La rola es directa, sin contemplaciones ni miramientos. Un golpe directo al sistema psicomotor con la intención de ahuyentar cualquier resto de la noche. 

El despertar no será agradable... esta es la mañana sucia de una buena noche. El día se abre paso a la obscuridad de la noche, pero éste termina guardando la misma atmósfera densa y sin luz que en principio buscaba romper. No se alcanza ver nada, así que será mejor esperar. Momento perfecto para quedarse bajo las sábanas y dejar que las cosas pasen. La nueva mañana entre al cuarto y nos encuentra sin preocupaciones. No hay nada que decir, quizá sería mejor regresar al mundo de los sueños.


Esto es "Black acid morning" de Mother Corona, una rola con sabor stoner que como gancho al hígado entra a nosotros y de la cual no es fácil escapar. El juego de la guitarra eléctrica entre los efectos fuzz y sus solos llenos de pedal wah nos arrancan del suelo para llevarnos en un denso paseo por los terrenos de Morfeo. Una vez en el vuelo, la fuerza se siente en cada poro de la piel gracias al poder de un trío que sabe muy bien combinar la potencia de sus instrumentos.

Mother Corona es un grupo nacido en Didcot, una pequeña población del condado de Oxfordshire, Inglaterra. La banda nació en septiembre de 2008 con el encuentro del baterista Dave Oglesby y el guitarrista Lee Cressey, quienes buscaban crear una banda que pudiera mezclar la potencia de los sonidos distorsionados que lograran recrear viajes ácidos como lo hacen el stoner. Al poco tiempo se les unió como bajista Robert Glen, formando así un power trio bajo la influencia de bandas de hard rock y psicodelia como Blue Cheer o The Jimi Hendrix Experiencie, pero con un sabor desértico y espacial. Tras varios años de aprendizaje, lograron en abril de 2012 publicar su álbum debut bajo el título Out of the dust. Gracias a este trabajo, tuvieron la posibilidad de girar por su país natal junto con Desert Storm, ser abridores de Karma to Burn y formar parte del Foad Fest 2014, el cual tuvo como cabeza de cartel a Orange Goblin. 


Fue precisamente a principios de 2014 que Mother Corona se metió al Studio Focus para grabar lo que sería su segunda placa, la cual fue publicada por When Planets Collide hasta octubre bajo el título de Reburn con la producción de Mike Hill.  El disco llevó a confirmar la calidad que tienen hasta colocarlos como referencia directa de lo que es el rock stoner en la Gran Bretaña.

Earthquaker decidió escoger la tercera rola del set list que conforma el Reburn como muestra de lo que es Mother Corona. "Black acid morning" es una rola directa donde podemos escuchar lo que puede hacer Lee con su guitarra, la fuerza sonora del bajo de Robert que llena las bocinas y una insistente batería de Dave que termina por explotar todo lo que encuentra.


Con un sonido cercano a la escena desértica de Palm Springs, Califonia y la fuerza de los ingleses Orange Goblin, Mother Corona construye su sonido por medio de riff directos donde la magia se escucha cuando el pedal wah es presionado. La contradicción quizá la podemos escuchar en la voz de Dave Oglesby, ya que los sonidos que expulsa desde su garganta guardan notas chillonas y nasales. En algunas reseñas se le ha comparado con el propio Billy Corgan de los Smashing Pumpkins, pero quizá por lo que toca Mother Corona y el estilo melódico que tienen las líricas de Oglesby, su voz se encuentra más cercana a Gabriele Fiori, guitarrista y vocal de las bandas italianas Black Rainbows y Killer Boogie


Compartimos con ustedes una versión de "Black acid morning" grabada en vivo en junio de 2013, la cual fue hecha en los mismos estudios que posteriormente utilizaría la banda para grabar el disco en 2014. Aquí podemos constatar que Mother Corona guarda la misma potencia de sus grabaciones de estudio que en el escenario. Tatuajes, acidez desértica y buen ritmo buscando tronar las bocinas...