Dentro de la escena heavy psych en los Estados Unidos, surge un trío de origen latino radicado en Chicago, Illinoins que ha ido logrando colocar su nombre a base de energéticas presentaciones y viajes musicales como abridores de gente como Buffalo Killers o The Sword. Con una influencia innegable de Jimi Hendrix, Pink Floyd, Can, King Crimson, Black Sabbath y hasta en bandas más actuales como Comets on fire, Killer Moon es referencia para la nueva ola psicodélica que ha inundado la escena musical alternativa.
Su concepto a sido definido como una "viajada fusión de atmósferas y pesados riffs que buscan expandir la conciencia a través de la experiencia". Al escuchar su Tunnel vission publicado en Junio de 2013, Killer Moon nos sumerge en un jam psicodélico que busca refugio en el rock clásico, pero que su vez logra insertarse en el actual movimiento alternativo de rock saturado, stoner y de explosión sónica.
El trío está formado por las sorprendentes melodías de Jesse Garza en las armonías vocales y en la guitarra Gibson Les Paul, la belleza melancólica de Amaris Avilés en el bajo y la fuerza apasionada de Anthony Macías en la batería. Un combo que logra liberar la mente del cuerpo en un ácido viaje de sonidos y campos perceptivos distorsionados.
Set you free es la carta de presentación de su segundo disco, una densa ensoñación sónica empapada en una lluvia ácida. Una guitarra llena de wah, delay, chorus y efectos sonoros que nos introducen a un túnel, un pasadizo, una puerta hacia otro nivel de percepción. Un conjunto de percusiones con sabor oriental se unen al místico panorama que es coronado por un denso bajo ahogado en fuzz y que logra introducirnos en la atmósfera gracias a su expulsión por medio de un enorme amplificador Ampeg.
Una tétrica voz surge desde la profundidad de la marea sónica para implorar una sola cosa: la liberación hacia un océano de ensoñaciones. Se tiende la mano y la invitación está hecha: si el mundo está llegando ha su fin, ahora debemos encontrar en la mirada del cielo todos las formas de amor posible, y por qué no, hasta el eterno.
Compartimos el video promocional de esta rola. el cual fue grabado en una sesión en vivo realizada en la sala de conciertos Double Door de la ciudad de Chicago; en un juego de caleidoscópicas imágenes y atmósferas de colores. Más de siete minutos de escape cósmico, mágicos sonidos y liberación.
Los Natas son toda una institución de rock stoner hecho en Argentina, país con un fuerte arraigo a dicho movimiento sonoro. Formados desde 1994, poco a poco han forjado su estilo hasta convertirse en los mayores exponentes del rock desértico y la psicodelia pesada en América Latina, teniendo un reconocimiento en cualquier parte del globo terráqueo.
Gracias a su proyección internacional, la compañía norteamericana Small Stone Records, radicada en Detroit, Michigan los llamó en 2006 para que formaran parte de las bandas stoner que grabarían la segunda parte de una serie de tributos a bandas rockeras llamados Sucking the 70's, con el título Back in the saddle again; donde participarían bandas como Sasquatch, Puny Human, Clutch, Colour Haze, Orange Goblin, Mos Generator, entre otros.
Los Natas versionaron la conocidísima Born to be wild de Steppenwolf, rola original del primer grupo de la banda y publicada en 1968. Dicha canción fue escrita por Mars Bonfire, hermano del baterista de la banda. Esta canción de lírica psicodélica siempre ha sido relacionada con el concepto de vida y libertad de los grupos de motociclistas muy comunes en los 60: motores, velocidad, carreteras y aventuras.
El sonido que imprimió Steppenwolf a la canción se convertiría en un punto de inicio para el rock pesado de influencia psicodélica, que con contratiempos de guitarra rasposa y órgano alucinante dictaría el rock para los años venideros. La leyenda cuenta de la segunda frase de su segunda estrofa dió origen al nombre de un género naciente en esos momentos: el heavy metal. Derivado de la fértil imaginación de William Burroughs, Born to be wild reza unas palabras que se convertirían en un salmo para las siguientes generaciones: "heavy metal thunder".
Para su versión, Los Natas llenan de fuzz y distorsiones las bocinas para crear la conocida mística stoner. La fuerza es mucho mayor que en la versión original, aunque la melodía se mantiene intacta. El solo de teclado es eliminado y sólo queda la fuerza de los instrumentos en su salvaje ritmo que es sostenido durante los cuatro minutos y cuarenta y siete segundos de interpretación.
Incluida posteriormente en la doble recopilación titulada El universo perdido de Los Natas de 2007, Born to be wild se ha convertido en manos de los argentinos en un nuevo clásico y elemento de referencia para el stoner hecho en Argentina.
El día de ayer, 12 de mayo, salió a la venta el nuevo disco del supergrupo de stoner Sun & Sail Club, titulado The great white dope. El guitarrista de Fu Manchu, Bob Balch se juntó con Scott Thomas Reeder, quien ha sido bajista de Kyuss, The Obsessed y Fireball Ministry para hacer una banda que sumara el sonido de los proyectos en los que han participado.
Un poco en broma, un poco en serio, Bob Balch llamó a su compañero en Fu Manchu, el baterista Scott Reeder para que se uniera al grupo. Aprovechando que el baterista y el bajista tienen el mismo nombre, Balch jugó con la confusión sobre Scott Reeder: dos personas distintas en el ambiente stoner de California formando parte de una misma banda.
Luego de grabar Mannequin con la voz de Balch a través de su guitarra conectada a un vocoder, decidieron reclutar a un viejo conocido de la escena punk y hardcore californiana: Tony Cadena, cantante de Adolescents, además de grabar disco en conjunto con Black Flag.
Esta es una placa llena de velocidad, sucios riffs de guitarra acompañados de un bajo atascado de fuzz, además de líricas llenas de alusiones a drogas y elementos cósmicos. Stoner de alto octanaje y voz directa que acusa la herencia directa de Scott Hill y Fu Manchu.
Aquí está el primer sencillo, Desdren Fireball Freakout Flight, el cual llega acompañado de un video promocional donde se observa a Scott Reeder tocando la batería sobre la pista base de la rola. Escuchen y escriban qué opinión les merece...
Una portada llama la
atención sobre las propuestas musicales de los últimos días del 2012. Una
imagen inspirada en la vieja iconografía del art nouveau nos muestra a una
mujer con una antigua túnica sobre su cuerpo colocando un foco sobre una
especie de socket. Sin embargo, este dibujo nos trae a la mente la historia
bíblica de Eva al tomar el fruto del árbol de conocimiento del bien y del mal.
Una serpiente lleva la mano de la mujer a conectar a una toma de corriente
aquel ícono de la era de la electricidad. La iluminación artificial se
convirtió en el parteaguas para que alcanzáramos esta edad moderna, y para la
música no le fue ajena.
Comienzan los primeros
segundos del disco y unos sorprendentes coros a capella llenan el espectro
auditivo, los cuales recuerdan aquellos místicos cánticos negros del sur de los
Estados Unidos o aquel sabor campirano de extremo fervor religioso
norteamericano. Una vez sacudidos, una guitarra stoner crea un hipnótico riff
que choca directamente contra un muro sonoro de sabor árido al estilo Palm
Desert mezclado con un ambiente lúgubre y denso al estilo de los pantanos del
Bayou.
Y eso es All The
Witches, una contradicción sonora que explora diferentes caminos hasta
construir un combo auditivo muy compacto, muy fuerte y de gran calidad. Ellos
se encontraron en Nashville, Tennessee y se nota en su mezcla de blues negro,
stoner de gusto desértico, rock sureño de sabor fuerte, además de ambientes
nacidos de la densidad ácida de la psicodelia y hard rock de finales de los 60.
A este collage lo han nombrado Psychedelta Rock. Pero eso no es todo, ya que
todavía podemos encontrar un sabor a noise y shoegaze gracias a los efectos de
las guitarras como flanger, chorus o reverb. En otras palabras, y como ellos
mismos se califican, “unas adorables bestias que tocan drogados riffs”.
Por si fuera poco, esta
banda es el primer grupo no alemán de publicar en la disquera Elektrohasch, de
la cual es dueño Stefan Kogle, vocalista y guitarrista de Colour Haze. Esto
otorga un grado más de confianza en All Them Witches por lo que realizaron en
el estudio.
¿Pero
quién carajos son estos tipos?
All The Witches es un
collage, una mística mezcla de culturas. Ellos se conformaron como grupo en Nashville,
Tennessee durante el 2012, y en menos de un año publicaron su Our mother electricity. Sin embargo, no
todos los integrantes de la banda son de la llamada “Ciudad de la música”:
La batería está a cargo
de Robby Staebler, un chico que nació en The Shereveport, Louisiana. Músico que
trabaja a partir del jam y de la improvisación donde ha plasmado su
sensibilidad y su calidad como músico. Como baterista, admira la forma de tocar
de John Bonham de Led Zeppelin y la música en conjunto de Pink Floyd.
La banda se formó precisamente
a través de la unión de Robby con Ben McLeod, un guitarrista que tiene el gusto
por los sonidos acústicos y por las pesadas distorsiones eléctricas a la vez, además de una excelente capacidad de
emplear el slide sobre el mástil de su guitarra. La semilla de All Them Witches
está en sus sesiones de jamming.
A ellos se les unió un
chico que vivió toda su niñez y adolescencia en Nuevo México: Michaels Parks,
Jr. Él tiene un gusto variado por la música, pero tiene su mayor admiración en
las bandas de blues del delta de Mississippi y en la música de ZZ Top. Además
de completar los sonidos graves que se requerían en la banda con su bajo,
aportó con su fértil imaginación para las líricas de la música que estaban
creado y su voz para interpretarlas; que al conjuntarla con la de Ben, han
dotado de una identidad propia al grupo.
Finalmente, Robby llevó
a los ensayos a su amigo Allan Van Cleave para que hiciera cargo de los
teclados, unos Fender Rhodes. Siendo sólo un
músico invitado, poco a poco se volvió en parte fundamental de la banda
hasta ser ahora un miembro más. Su gusto musical está orientado hacia la música
clásica, al contrario de lo que se pudiera pensar.
El
concepto
Our
mother electricity es el álbum debut de All Them Witches,
una placa busca reflejar sus mezcla musical en el propio concepto de sus
líricas y del arte del disco. El blues hecho en el delta del Mississippi es la
base, pero logra la transformación al vender su alma en un cruce de caminos:
por un lado el stoner al estilo desértico de Palm Desert, California y por el
otro el hard rock y la psicodelia de finales de los 60. El sonido rural,
campirano y acústico del blues negro se encuentra con el sonido urbano,
citadino y eléctrico del hard rock blanco.
Nashville es su
verdadero cruce de caminos: Parks es originario del desierto de New Mexico,
Staebler nació en la delta bluesera de Louisiana. Tennessee es la tierra del country
y límite del rock sureño, sin olvidar que el origen del rock n’ roll está en
este lugar.
All Them Witches es una
banda que juega con los contrastes, encontrando en la brujería un punto de
referencia, además de entender que la música es algo sobrenatural. Todo los
fenómenos inexplicables son atribuidos a la magia, y la música es uno de esos
fenómenos. Y esta idea se refleja en las letras, mismas que versan sobre la
mística y el encuentro entre el bien y el mal, sobre cosas incomprensibles,
sobre amuletos y objetos que permitan atravesar otros planos de la realidad,
otras dimensiones.
Estas líricas no son de
extrañar para una banda que bebe directamente de tantas culturas, ideas que
crecen sobre los ambientes creados sobre los viajes musicales. Voodoo de la
gente negra del Delta y el chamanismo de los indios de los desiertos del Oeste
enfrentados a la visión de progreso, ciencia y conocimiento del hombre blanco.
Claramente escuchamos
el disco dividido en dos partes: una primera con un sonido sucio y pesado donde
los instrumentos eléctricos toman el control, y una segunda sección de sonidos
más pausados y acústicos. La electricidad está entre nosotros, pero no hay que
olvidar que hubo un pasado de obscuridad y de magia.
Canción
por canción
Heavy
like a witch: Una petición que se convierte en una
clemencia. El hombre que busca la sanación, el perdón, la liberación encuentra
en la brujería la posibilidad de solución. Un aquelarre a la luz de las velas…Unas
voces se entonan y se escuchan en un esplendor de eco y densidad, ubicándonos
en un tiempo pasado de misticismo y obscuridad.
La luz se hace y un riff de guitarra blusera y heavy explota para hacer juego
con una sucia batería y un bajo lleno de fuzz. Blues pesado con momentos stoner
y de maravilloso sólo de órgano que hace volar la cabeza.
The
urn:
Lo único que tenemos seguro es la muerte y sobre ella es en lo único que
podemos hacer promesas. Sol, botas y arenas son los elementos que enmarcan el
paisaje donde se puede vender el alma. Las cosas terminarán y sólo quedarán
cenizas dentro de una urna... Árido y pesado blues de tintes sureños y guitarra
slide al estilo Johnny Winter. El final de rola rompe el ritmo con un bajo
atascado de fuzz y guitarras distorsionadas para regresar al riff de la
guitarra con remate ahogado en su feedback.
Bloodhounds:
Una
oda a la obscuridad, a la noche, al miedo por lo desconocido. Todo queda
sumergido en el color de la medianoche. Nadie puede vivir en este pueblo sin
luz… El inicio de la rola lo da una batería que no para y juega con su efecto
de grabación lo-fi, que en su ritmo recuerda a The Black Keys. Un cortante riff
de guitarra entra y el recuerdo llega directamente al sonido de Jack White.
Tras energéticas y rítmicas estrofas, el puente hace bajar la rola hacia una
pesada sensación de soledad. El segundo solo de guitarra simplemente es genial,
sentido y explosivo.
Guns:
no
existe otra palabra más que la que expresa la bala. El reto está lanzado y
ahora ambos hombres están sobre la caliente arena del desierto esperando quién
de los dos será el primero en acertar el disparo. La sangre se va, el cuerpo se
va, el alma se va. Esto es un duelo a muerte... Una lenta figura de guitarra se
arrastra como un hombre agonizando que se desangra en la arena. Melodía clavada
en el heavy blues eléctrico pero que guarda un sonido sucio cercano a Black
Rebel Motorcycle Club. La guitarra de McLeod realmente se escapa de sí misma
gracias al sentidísimo solo, pero cerca del final, la rola se convierte en una
explosión stoner que logra dar mayor dramatismo, un balazo que hace explotar lo
que uno tiene guardado.
Elk
blood heart: existen cosas que creemos que tienen
poderes sobrenaturales, objetos mágicos que nos ayudarán a alcanzar nuestros
deseos, a encontrar las respuestas a nuestras dudas, a escapar de los
sufrimientos. Mientras más extraños, más exóticos y más difíciles de conseguir,
mayor será su poder y su efectividad. ¿Y cuál sería el mayor motivo por el que
buscaríamos un elemento mágico como este? El amor no correspondido. Con él,
lograríamos todo; sería tener en las manos las llaves para abrir cualquier
puerta… Esta rola fue escrita por Michael Parks Jr., el bajista de la banda. Un
blues en toda la extensión de la palabra, pero que en él se siente una ligera
bruma psicodélica gracias a la etérea guitarra de acompañamiento. Gracias a la
voz del propio Parks y la propia melodía de la rola, es inminente el recuerdo
de lo que ha hecho por The Black Keys en aquel Big come up del 2002.
Until
it unwinds: El cuerpo se queda flotando en un
letargo, un viaje mental hasta las profundidades del ser, un sueño total como
la muerte. El alma se pierde poco a poco en un arrullo pero algo está mal: el
cuerpo ya no ve, no se puede liberar, ya no puede vivir. Atrapado en una
ensoñación, el ser se ha perdido… Se escuchan sirenas sobre unos tambores
tribales, pero todo queda sepultado en una batería muy Bonham (When the leeve breaks, Led Zeppelin IV) y
un bajo de gran distorsión y densidad profunda que tendrían muy orgulloso a
Robert Levon Been de Black Rebel Motorcycle Club. Melodía obscura que poco se
va desencadenando un jamming explosivo, desenfrenado y orgásmico, digno de ser
la pieza central del disco. La voz pasa del arrullo a gritos de desesperación,
pero en la ensoñación hasta se escuchan
voces al revés. Son de llamar la atención los juegos de slide en la guitarra en
contraposición de los teclados de Van Cleave muy al estilo de Ray Manzarek de
The Doors. Hacia el final los ecos de las guitarras no se dejarán de escuchar,
en un vago recuerdo de los efectos sonoros logrados por Jimmy Page al pasar un
arco de violín sobre su Gibson Les Paul. Quizá sea esta rola la que desarrolle
más el concepto de blues eléctrico derivado por un viaje lisérgico.
Easy:
existen personas que pueden sacudir nuestras vidas, que pueden cambiar lo que
somos o lo que hacemos. Pero es no es lo sorprendente, sino que lo hagan con
suma facilidad. Sin embargo, esta sensación no es compartida, no es mutua y se
convierte en plegaria, en un ruego… Aquí comienza el descenso de la saturación
sonora del disco hacia suaves ritmos
donde un ligero efecto de slide de la guitarra se lleva la canción, dejándonos
un pequeño sabor a balada folk. Una ensoñación que hace olvidar todo.
Family
song for the leaving: bajo la mentalidad del hombre de campo
y de pueblo, la visión religiosa orienta sus acciones y su forma de vida.
Gracias a esta forma de ver la vida, los problemas no son provocados por las
personas, sino son elementos ajenos al hombre que llegan y se postran sobre él.
¿Qué tan alejado es el pensamiento místico y mágico del religioso y cristiano
de Estados Unidos?... Balada acústica que desea recorrer el camino trazado por Going to California de Led Zeppelin y
que termina con un sabor folk muy al estilo de James Jim y su My Morning
Jacket. Los aplausos se los lleva la guitarra con sonido a pedal steel y los
etéreos teclados del final que dotan de mayor atmósfera campirana.
Righ
hand:
¿cómo se puede tener confianza en el otro, si al mirarse uno mismo al espejo se
observa el engaño? Una plegaria para encontrar la fuerza en los demás para
convertirse en un hombre mejor… Acompasado blues sureño de sabor a Lynyrd
Skynyrd que poco a poco sube de intensidad y fuerza en los instrumentos. El
círculo del disco se cierra con unos juegos vocales de estilo góspel y que
tienen la misma melodía de los del inicio de la placa. Gran solo de guitarra
cercano al sonido psicodélico de Hendrix y un feedback final que marca el triunfo
de la electricidad sobre los sonidos acústicos.
Aquí tienen el primer
disco de All Them Witches: Our mother
electricity. 45 minutos y 48 segundos de blues que en su reedición le fue
agregado I can´t even see myself ,
una rolita de guitarras slide muy al estilo de The Black Keys como bonus track.
Viviendo entre sombras, en medio de la obscuridad. El camino es sólo una pendiente hacia abajo. Cierras los ojos y comienzas a reflexionar sobre tu alma. No existe una solución, todo terminará contigo. Este es el negro océano.
Aquí está la madre de Dios, aquí está la que trajo al mundo al hijo del creador. Ella es la puerta hacia este plano de la realidad donde nos encontramos. Ella es el puente entre lo mágico y lo supremo hacia lo vulgar y lo bajo. Aquí es donde se encuentra el hombre. Un lugar de penas, de dolor, de sufrimiento, de pecado, de muerte. No es una pesadilla, es el mundo de la vigilia.
Mother of God es una banda de Suecia que toca una mezcla entre rock stoner y grunge, que al añadir una pizca de imaginación ácida heredada de lo más duro de la psicodelia y unos cuantos miligramos de metal y heavy rock retro, encuentra la amalgama para su sonido y para su concepto: el encuentro del hombre y su dios en un mundo terrenal, un lugar donde la madre naturaleza es la que manda y el ser humano se encuentra desprovisto de soporte y que sólo tiene su imaginación y sus esfuerzos.
La banda está formada por Daniel Nygren en la voz y guitarra de acompañamiento, Carl Lindblad en el bajo, Jimmi Hurtig en la bateria y Johan Kvastegard en la guitarra principal, éste ultimo, ex miembro de la banda de death metal Spasmodic y que tiene como proyecto alterno a Disrupted, otra banda de death metal junto con el baterista Jimmi Hurtig.
Black ocean es un single editado enero de 2014, una rola sacada para mantener a Mother of God en activo tras su genial Anthropos de 2013. Por desgracia, esta canción sólo fue publicada en formato de vinil de tan sólo 350 copias. Afortunadamente, la rola se puede disfrutar a través del video promocional que hicieron rodar en los canales de video por internet.
Se escucha girar el carrete de una cinta de Super 8 y las imágenes difusas se postran sobre la pared. Se abre una puerta y encontramos a la banda tocando sobre un obscuro escenario. Un redoble de bateria da el banderazo de salida y escuchamos a todos los instrumentos juntos en un riff que nos hace llamar nuestra atención. La voz grungera de Daniel Nygren entra bajo una melodía que trae dolor y queja sobre sus hombros. Las guitarras juegan con figuras que mezclan distorsiones stoners y efectos sonoros robados del metal. En su puente musical, el ritmo desciende hacia un stoner más clásico, pero ello sólo sirve para dar empuje a los juegos melódicos y los remates de una batería que no frena.
Aquí tienen el video de Black ocean, en lo que esperamos que estos suecos se animan ha grabar algo nuevo...
La vida nos regala la libertad de hacer lo que queremos y nunca nos preguntamos por qué. Estar en ella equivale a tener problemas y sufrimientos. Pasa muy rápido y no permite arrepentirse de nada. Para salvar nuestras almas sólo nos queda abrir los ojos y levantar la mirada al cielo... pero inmediatamente.
Este el tema del que hablan los daneses de Doublestone en su "Save our souls", rola editada en el Wingmakers de noviembre de 2013. Un redoble en la tarola abre paso a un riff de guitarrra simplemente contagioso. El ritmo cabalga y nos hace correr sobre un viaje mental para liberar el alma de los problemas de la vida real.
Esta banda de Copenhagen es un power trío que nace directamente del sonido "retro" del hard rock de finales de los setentas del que se ha puesto de moda desde hace unos años en los países nórdicos y en la Europa oriental. Por ello, nos es extraño encontrar en sus rolas un sabor a Graveyard, a Horisont y a Kadavar. Y por si fuera poco, estos muchachos tienen en la producción el manto protector de Tony Reed, quien es guitarrista y vocalista de la banda stoner y retro Mos Generator, además de ser el centro creativo de Stone Axe.
Bo Blond en la voz y las guitarras, Kristian Blond en el bajo y Michael Bruun en la batería hacen en conjunto lo que han denominado como "Cult-boogie", rock revival que conjuga algunas distorsiones stoner con imaginación psicodélica.
"Save our souls" abre la segunda placa de Doublestone, y gracias al rápido y pegajoso riff de guitarra, merece tal lugar. Sin embargo, tras su rampante ritmo y exorcismo lírico, la canción baja a un letargo musical heredado del rock stoner, una metáfora sobre el escape del alma que deja su moribundo cuerpo. Gran rola que coloca a Dinamarca en la palestra de países que buscan rescatar sonidos vintage para colorear nuestros días.
El final se acerca, se siente en cada poro de la piel. La vida es un desastre, la mente está llena de odio, la ciudad está está desquebrajada. El dulce aroma de una humeante pistola disparada llena los pulmones hasta su fondo. La muerte se postra sobre el rostro... probablemente ésto es el infierno.
La fuerza del mamut lanudo se posa sobre los petrificados ríos de lava de Melbourne, Australia. Heavy rock con sabor a distorsión stoner, guitarras de ritmo glam, actitud punk, fuerza doom y arreglos psicodélicos. Bajo la producción de Jason Fuller (bajista de la banda de metal Blood Duster), el cuarteto australiano de Mammoth Mammoth publicó su Volume III: Hell's likely en noviembre de 2012 con el amparo de Napalm Records.
Mikey Tucker en la voz, Ben "Cuz" Couzens en las guitarras, Pete Bell en el bajo y Frank "Bones" Trobbiani en la batería han patentado su sonido en lo que ellos denominan "Good-time-murder-fuzz", un rock que puede matar unicornios.
La rola que da título al disco es la abridora de dicha placa. El video nos ubica en algún callejón abandonado de Australia y nos lleva hasta un pintarrajeado baño para discapacitados de un pequeño bar. Playeras negras y chamarras de negro arropan al mamut que se agita en el reducido lugar. El casco de motociclista en la cabeza de "Bones" nos da una idea de la velocidad de los riff de esta rola. Cervezas y gente bailando cierran el círculo vicioso (¿quise decir virtuoso?)
Regálense sólo dos minutos y 41 segundo de energético y desenfrenado rock australiano...