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jueves, 5 de abril de 2018

As de Oros : el áspero blues nacido al sur del sur


Al final del continente americano se encuentra una pequeña ciudad, un austral lugar de la antártica chilena frente al Estrecho de Magallanes bañada por el río de las Minas. En aquel sitio en el extremo sur del planeta se resguarda una de las mejores propuestas de blues eléctrico que se ha escuchado en los últimos años, una banda con dos álbumes bajo el brazo que regresa a las raíces del género para ofrecernos sentimiento y música desgarradora sin límites donde se pueden escuchar crudas historias sobre drogas y sexo. 

As de Oros es el encuentro entre los tambores de Ariel Torres y la guitarra de Carlos Díaz, es un áspero dúo decidido a rasgar las bocinas por medio de un blues visceral inspirado en el pecado, es un espacio donde el alma se confiesa sin esperar perdón ni redención. La banda chilena ya había sido detectada por el radar de Earthquaker por medio de su debut El negro, el blanco y el diablo publicado en octubre de 2015 (reseña-review), pero fue hasta agosto de 2017 cuando la pareja presentó su continuación bajo el nombre de Bluescifer, material lanzado de manera digital a través de C.F.A. Discos y la disquera independiente argentina South American Sludge Records del ex guitarrista de  los míticos Natas, Sergio Chotsourian. 


¿Qué podría ofrecer As de Oros de novedad tras un debut tan brutal? Pues el dúo de Punta Arenas transformó las guitarras slide de su primer disco para crear un material más ruidoso por medio de una docena de efectos en la guitarra eléctrica sin que la banda pierda su esencia directa, alimentando de la misma manera a sus composiciones clavadas en el blues tradicional de nuevos matices más cercanos a la amplia gama del rock alternativo y la aspereza del stoner de corte desértico. 

En oposición a su tranquila portada que muestra algún paisaje austral delimitado por una cerca de púas, Bluescifer nos ofrece un sonido crudo adornado con líricas impacientes llenas de impaciencia, vicio y lujuria. Sin abandonar aquellos primeros momentos del blues electrificado que es la base de As de Oros como se escucha claramente "Blanca nena" con todo y su aguja pasando por un sucio vinilo, el segundo disco de los chilenos ofrece sonidos más frescos como en la inaugural "Clonazepan" con aquel riff bestial de poder asesino y su lírica llena de dolor. Pero el disco no se queda ahí: "La Queen" nos ofrece una figura insistente que recuerda algunas líneas del Vida de Perros de sus compatriotas Los Bunkers (aunque su escandaloso final logra transportarnos a una realidad alterna fuera de cualquier comparación), "Muchacha" es una pesada bomba que se refugia en el rock más denso lejos de cualquier contemplación, "Reincidencia" juega con los tiempos para crear una melodía caprichosa que termina construyendo una entrecortada oda sexual llena de energía, y la obscura "Lo que yo quiero" con la eterna oración sexo, drogas y rock n' roll.


Aunque pudiera ser algo imposible, México se encuentra muy cercano a la pareja de Punta Arenas. Como lo habíamos escrito anteriormente, el nombre del dúo nace de la leyenda surgida en el asesinato del caudillo Emiliano Zapata y su caballo As de Oros. Pero ahora surge otra casualidad, ya que la banda grabó su Bluescifer en el Centro Cultural La Idea de su ciudad natal, el cual se encuentra en la calle de Mejicana número 252; y aunque el nombre de una calle podría no ser importante, para Ariel y Carlos este dato puede dar origen a una canción.

El primer sencillo del Bluescifer fue "Eusebio Lillo", tema lanzado en el último día de mayo de 2017 que está inspirado en el nombre de una de las calles de Punta Arenas. El personaje que le da nombre a esta vía fue un poeta y político chileno quien compuso la letra del himno nacional de su país, aunque dicho espacio hace referencia a los límites de la ciudad austral. Refugiándose en la magia del blues, el tema nos demuestra el poder de la banda por medio de la sencilla combinación entre la guitarra eléctrica y la batería. Mientras Carlos Díaz entona una desolada lírica, su guitarra marca una sincopada figura que termina en una explosión sonora para hacernos despegar los pies de la tierra y llevarnos hasta el manto estelar. La batería de Ariel Torres no frena ni un segundo para marcar su venenoso ritmo, mismo que nos lleva patear charcos sobre el asfalto y mandar todo al demonio...


Hace unos días fue presentado en el canal de YouTube de As de Oros el video promocional de "Eusebio Lillo", un excelente trabajo visual que nos muestra a la banda sobre la citada calle a través de imágenes de fuertes colores que rayan en la ilustración. El vértigo se hace sentir cuando la cámara gira en 360 grados dejando como punto de referencia a la pareja, pero todo regresa a la estabilidad cuando vemos a Carlos y Ariel interpretar sus instrumentos. Entre máscaras de potros, alcohólicos piratas y sombreros de mariachis, la emblemática carta que inicia la baraja española es lanzada: el As de Oros.


Es imposible no recordar a The White Stripes o a The Black Keys cuando uno escribe sobre hard blues hecho a basa de guitarra y batería, pero existen otras bandas que es necesario repasar y disfrutar como The Bonnevilles o Dirty Deep, y especialmente, los chilenos de As de Oros gracias as u crecimiento compositivo que ha quedado demostrado en el reciente Bluescifer. Mujeres, drogas y música siguen siendo sus tópicos favoritos, pero el dúo de Magallanes ha logrado darle un toque más visceral a las líricas mientras que su horizonte sonoro se ha ampliado.

Descarga Bluescifer desde la página oficial de As de Oros:

lunes, 26 de marzo de 2018

MaidaVale : un ácido aquelarre sueco


Al publicar una banda su segundo álbum, éste sirve de termómetro perfecto para saber si el grupo afianza su estilo conforme a lo establecido en su debut o terminando orientando sus pasos hacia nuevos horizontes sonoros. Hace unos días fue lanzado Madness is too pure, lo más reciente de MaidaVale, así que hoy tenemos la oportunidad de saber cuáles son sus nuevas expectativas y sus nuevas áreas de oportunidad con respecto a lo que habíamos escuchado con anterioridad.

Cuando analizamos en Earthquaker el Tales of the wicked west (reseña-review), describimos el álbum como un material basado en un sonido vintage que recuperaba algunas esencias psicodélicas para entremezclarse con el blues eléctrico y el hard rock de finales de los 60 y principios de los 70. Sin embargo, a casi dos años de su publicación  y la oportunidad de la banda de compartir escenario con diversas bandas establecidas en su natal Suecia, era necesario un crecimiento en el estilo de MaidaVale con la intención de conformar su sonido propio.


Para esta ocasión, las cuatro bellas chicas suecas egresadas de la escuela de música Ella Music Education de Farösund decidieron arriesgarse al crear un disco místico donde los fuertes ritmos tribales marcados por la batería de Johanna Hansson toman el control para regalarnos una obra contundente con panoramas obscuros, quizá místicos. La guitarra de Sofía Ström se refugia en la magia de los pedales de efectos para construir un telón misterioso que es bien explotado por la áspera voz de Matilda Roth, aunque las líneas melódicas dictadas por el bajo de Linn Johannesson conforman el soporte necesario para permitir en viaje onírico que en conjunción el cuarteto de brujas crea con su ácido aquelarre.

Madness is too pure está ahogado en un ambiente lúgubre, por momentos rituales. Sus notas se elevan al manto nocturno bajo el resguardo del fuego ritual de alguna secta secreta, sus ritmos terminan regresando a los primitivos sonidos creados por salvajes tribus que mezclaron las fuerzas del bien con los de la maldad. Si "Restless wanderer" del disco anterior de MaidaVale ya contenía sonidos que recordaban a los nativos americanos, "Oh hysteria!" y "Späktrum" nos arrastran a tiempos ancestrales donde pueblos ocultos realizaban sus rituales mágicos. Sin embargo, la ensoñación lisérgica que ya había mostrado anteriormente el cuarteto sueco se mantiene en temas realmente alusinógenos como "Trance" (con sus instantes realmente electrónicos), "Walk in silence" (con su fuerte melodía hipnótica) o "Another dimension" (con su impresionate caída en espiral hasta los abismos de lo desconocido como si tratara de la propia Alicia de Lewis Carroll).


Como si se tratara de un animal venenoso que repta por el suelo, Madness is too pure pisa terrenos lúgubres para terminar elevándonos a galaxias desconocidas. La portada del disco, que fue realizada por Courtney Cole, es una demostración de todo lo que resguarda en su interior, una amplia gama de sonidos cubierta por un velo de misterio y penumbra. Sin embargo, el album nos muestra más posibilidades que los ritmos tribales y la psicodelia más profunda, pues bien podemos disfrutar ritmos post-punk al más puro estilo de Joy División como en "Gold mind" así como violentos arranques de furia y desenfreno que nos recuerda por momentos a Yeah Yeah Yeahs como en "She is gone"; demostrando de esta manera la madurez estilística alcanzada por MaidaVale.

El segundo disco del cuarteto sueco arranca con el lamento de una guitarra y un cavernario ritmo de percusiones llamado "Deadlock". Entre sus tinieblas podemos escuchar una melodía tribal que nos sumerge irremediablemente a su hipnótico sueño con toda la intención de perdernos en sus abismos. Entre los coros femeninos podemos escuchar los obscuros instrumentos que reptan por la base de la canción sin que por un momento escapen de su letargo misterioso, creando a su alrededor una atmósfera pesada difícil de respirar.


Con la intención de preparar el lanzamiento de Madness is too pure, MaidaVale publicó un video promocional para "Deadlock" a través del canal de YouTube de su disquera The Sign Records al iniciar febrero de 2018. Dicho trabajo visual fue realizado por Lisabi Fridell y en sus imágenes podemos observar las luces de una pequeña ciudad entre una ligera neblina mientras una silueta zoomorfa nos da la espalda. Una chica con largas orejas de conejo ronda las nevadas calles mientras todo se torna más extraño a cada cuadro que pasa por la pantalla, aunque su presencia nos obliga a recordar al personaje que aparece en el video de "(If you want the smoke) Be the fire". Entre las sombras aparece una persona con una máscara de caballo que termina por esfumarse en una bola de fuego, logrando un efecto mayor de misticismo.

Si aún les queda alguna duda del poder interpretativo de la banda y cuál sería el resultado de transportar el Madness is too pure al escenario, navegando por internet nos encontramos con esta versión en vivo de "Deadlock" realizada hace un mes donde podemos disfrutar de la potencia vocal de Matilda, la magia del feedback en la guitarra de Sofía y la lúgubre atmósfera creada por el juego del bajo Linn y las percusiones de Johanna.


Sin lugar a dudas, MaidaVale es toda una referencia del hard rock vintage que se hace en Suecia, demostrando de la misma manera como una banda conformada en su plenitud por mujeres puede tener toda la calidad necesaria para crear un álbum mágico y onírico. Aquella psicodelia contenida en su álbum debut se ha transformado en un ente maldito refugiado en su segundo material, obscuro disco que en sus surcos se puede saborear el frío de su nórdica cuna, el misticismo de su mórbido gusto musical y el amor por crear atmósferas introspectivas que navegan lo más oculto del ser...


sábado, 24 de marzo de 2018

Bronco : lo que tenía escondido Canadá


Cuando te encuentras revisando la escena musical canadiense y te encuentras con una banda que ha alternado con varias que has disfrutado y hasta has escrito sobre ellas en tu blog, significa que vale la pena prestarle atención. Bajo el nombre de Bronco encontramos un cuarteto de Quebec que ha compartido escenario con The Hazytones, Evil Can Evil y Sandveiss, un grupo que tiene en su front-woman su carta de presentación y en el hard rock setentero su inspiración.

Bronco nació a finales de 2013 frente a las orillas del río San Lorenzo, en el distrito de Limoilou y en pleno centro de la ciudad de Quebec, Canadá. Con la idea de crear música basada en el viejo hard rock a partir de los conceptos implantados por Black Sabbath, cuatro chicos decidieron juntarse para ensayar y comenzar a componer cosas propias: Jean-Francis Gascon en la guitarra, Gabrielle Bègin en las vocales, Frederic Fortier en el bajo y Dave Latouche en la batería. 


Al poco tiempo entrarían al Studio Marie-Louise para grabar lo que sería su primer EP, un material con cinco temas llamado Hell Racers que sería publicado de manera independiente en octubre de 2014. En dicho disco se puede encontrar a una banda influenciada por el hard blues sesentero y el hard rock setentero a través de riffs de guitarra directos y una voz femenina a primer plano tratando de lanzar su hechizo como si fuera una dulce sirena de crueles intenciones.

Sin embargo, a unos cuantos meses del lanzamiento del Hell Racers la banda sufrió la salida de su baterista, quien fue sustituido inmediatamente por Rejean Lacroix. Lejos de perder fuerza, Bronco consiguió con su nueva adquisición identidad y contundencia en su sonido. Fue así que el grupo se concentró a crear nuevos temas y un nuevo espacio para mejorar lo alcanzado con su EP.


En la primera mitad del año 2016, Bronco grabaría su álbum debut en el Studio du Roi bajo la supervisión técnica, mezcla y masterización de Jaques Montmigny y Eric Pfalzgraf. Este material sería bautizado con el nombre de Modern mythology y tendría como principal diferencia con antecesor un sonido mucho más penetrante e intenso, mismo que sería logrado al registrar los instrumentos de manera directa y en vivo en el estudio.

Modern mythology es un potente álbum de guitarras mucho más distorsionadas que transforman el hard blues que originalmente tocaba la banda hacia la aspereza del proto-doom y los primeros momentos del heavy metal de los setentas. Aunque serían re-grabados "Hazy lies" y "Trompe la mort" que originalmente habían sido publicados en Hell Racers para imprimirles mayor fuerza, los restantes siete temas muestran una evolución evidente en el estilo del grupo: guitarras distorsionadas, cambios de ritmo para enriquecer las melodías y composiciones bien estructuradas que muestran la capacidad interpretativa de cada integrante de la banda. 


Un torso desnudo sobre dos simétricos corceles negros nos atrapa la mirada, pero el sonido crudo y desbocado termina por enamorar las neuronas. El debut de Bronco bien nos puede llevar desde el rock potente de gran voltaje y notas entrecortadas que se escucha en "122 dB" hasta el sentimiento blusero de ritmo cadencioso y sensual de "Machine". El veneno con el que ataca la banda canadiense está contenido en "Never ending dance" y en "Starting again", par de temas que confiesan su gusto por el hard rock setentero directo y sin contemplaciones. 

Pero si deseamos explicar todo lo que contiene el Modern mythology en un solo tema, su inaugural "Falling free" resultad ideal para nuestro cometido. El disco arranca con un riff aletargado y misterioso heredero del primer Tony Iommi, pero una vez que pasan algunos segundos, el tema agarra su propio paso hasta obligarnos a llevar su trote con los pies y levantar el puño con la mano cornuta. Mientras la bella Gabrielle entona una apocalíptica lírica sobre la delgada frontera que divide al mundo de las pesadillas de la cruel realidad, muertos vivientes danzan bajo la tonada de los instrumentos alrededor de una fogata ritual a la mitad de la noche con la intención de rendir culto a los poderes malignos que se ocultan en la obscuridad y las tinieblas. Ritmo infeccioso y maligno, pausas exactas para remarcar las figuras de la melodía y una voz embrujada que nos hace caer rendidos a sus pies... ¿qué más podemos pedir?


"La pesadilla comienza tan pronto como despiertes. La realidad comienza tan pronto finjas. La verdad salió a la luz cuando la evidencia fue olvidada. La respuesta desapareció cuando la pregunta fue abierta. Si hay un paraíso en el cielo, nosotros perdimos la escalera y la llave. Si una vez los ángeles pudieron volar, nosotros quemamos sus alas y ahora están en caída libre. Una imagen de otro mundo, de un lugar de donde no pertenezco. Una generación de monos tomó el control y desde entonces todo salió mal. No tengas miedo a un apocalipsis zombie porque ya estamos viviendo en él, así que cierra todas las puertas y ventanas porque el fin del mundo vendrá mucho antes que tú..."


Tras escuchar con detalle lo hecho por Bronco hasta este momento, nos queda claras las razones por las cuales el cuarteto de Quebec ha logrado alternar con aquellos grupos que están conformando una verdadera escena del hard rock en Canadá. Sin temor a equivocarnos, Bronco tiene todo en sus manos para convertirse en referencia del proto-doom de su país junto con gente como Blood Ceremony o Cauchemar, pero ésto quedará demostrado cuando la banda publique su siguiente disco y logre establecer su sonido en pos de un estilo propio. Estemos atentos...



jueves, 22 de marzo de 2018

Heavy Tiger : alto voltaje femenino desde Suecia


Tres chicas suecas enfundadas en brillantes uniformes y tenis Converse lanzaron hace un año un álbum energético y directo que bien podríamos calificar de explosivo, un power-trio femenino obsesionado con el hard rock clásico heredero del glam y el pop-punk que buscaba la forma de consolidar su estilo para ganarse un nombre dentro de la impresionante escena musical de su país natal. Ha llegado el momento de hacer una retrospectiva para analizar lo alcanzado por Heavy Tiger tras la primera vuelta al sol de su Glitter y saber de qué están hechas sus integrantes...

Heavy Tiger nació en Estocolmo durante 2010 por el deseo de la guitarrista y vocalista Maja Linn Samuelsson, la bajista Sara Frendin y la baterista Astrid Carsbring de hacer una banda de rock inspirada en la energía de Kiss, la composición de Thin Lizzy y la imagen de The Runaways. Tras algunos años de trabajo arduo, la banda logró publicar un EP en 2013 a través de la pequeña disquera española Ghost Highway Records inspirado en el estilo probado de The Hellacopters, mismo que les sirvió de plataforma para obtener diversas oportunidades en distintas partes de Europa.


El álbum debut de las chicas salió a la luz en marzo de 2014 bajo el nombre Saigon Kiss por medio de la discográfica alemana High Roller Records. Uniformes entallados rojos y rock n' roll sencillo se convirtió en la fórmula ganadora que llevó a Heavy Tiger a obtener un lugar entre las mejores bandas de hard rock en Escandinavia y hasta tener la oportunidad de visitar Japón y Vietnam. Sin embargo, tras el éxito obtenido ahora era tiempo de dar el siguiente paso.

Con un trabajo de estudio realizado por Gustav Ydenius y Rikard Löfgren, Heavy Tiger registró su segunda placa, misma que publicada en marzo de 2017 por medio de Wild Kingdom Records. A diferencia de su debut, el power-trio creó un disco mucho más agresivo que de manera inmediata nos remite a lo hecho por otras bandas suecas como Honeymoon Disease y Spiders, aunque quizá es obvia la influencia de los míticos The Hellacopters gracias a la participación de Nicke Andersson en la grabación de "Devil may care", tema que cierra el material. 


Glitter es un disco con un sonido que se mantiene durante sus once tracks, pero las chicas suecas logran imprimir en cada uno de ellos elementos distintivos para no convertirlo en una obra tediosa y repetitiva. A la luz del tiempo transcurrido, el segundo álbum de Heavy Tiger no termina de posicionar al grupo como un referente sueco del nuevo hard rock, pero nos ofrece varios temas memorables que nos sirven de referente para lo que podría ser en un futuro próximo (siempre y cuando las hermosas tigresas deciden recorrer dicha senda).

Bajo una estética obviamente glam al más puro estilo del Ziggy Stardust de David Bowie, las tres chicas de Heavy Tiger toman una personalidad: Maja toma la estrella para covertirse en la líder indiscutible de la banda, Sara recibe el rayo cósmico que cimbra los cielos con su grave poder y Astrid surge del fuego como señal de la energía más primitiva. Las tres esencias se hacen sentir en cada tema del Glitter para llevarnos por la buena vibra de "Shake me" con sus guitarras directas sin contemplaciones, por la energía necesaria para llenar las neuronas como lo demuestra "Felin feeling" con su fabuloso solo de guitarra, y por los juegos vocales de "The only way is up" que confiesan el siguiente objetivo de la banda.


El segundo disco del trío de Estocolmo arranca de manera meteórica por medio de "I go for the cheap ones", breve tema de tan solo dos minutos y medio que muerde para no soltar. Su ritmo nos obliga a mover el pie a su ritmo mientras coreamos su estribillo junto con la banda, su melodía se impregna como diamantina a la piel mientras caemos enamorados ante la belleza de las tres interpretes. La influencia de Nicke Anderson al mando de The Hellacopters o sus Imperal State Electric es innegable, pero Heavy Tiger logra darle un toque personal cuando la frenética canción alcanza su puente para otorgar un cambio de velocidad por medio de sensualidad luego de ofrecernos algunos segundos de base rítmica a fuerza de bajo y batería.  

Con un trabajo visual realizado por Emil Klinta a través de Our Man Klin Productions, la banda presentó el video para "I go for the cheap ones" para acompañar el lanzamiento de Glitter. Un lindo tigre de peluche sobre un iluminado amplificador Orange nos dan la bienvenida para ver a las integrantes de Heavy Tiger brillar frente a la pantalla sobre un fondo negro e intensa iluminación; alto voltaje femenino mientras el rock n' roll directo sale por los parlantes.

 ¿Pero quieren saber cómo se escucha el tema en vivo? Aquí les va una prueba...

Si nos quedara alguna duda de los logros obtenidos por Glitter tras un año de su lanzamiento, bien podemos escribir que la banda fue nominada en el prestigiado evento Gaffa-Prisen 2018 que premia a lo mejor de la música popular de Suecia (tres categorías: mejor banda del año, mejor disco de hard rock del año y mejor acto en vivo del año), además de participar en el reconocido Rockpalast Crossroads Festival que se lleva acabo en Alemania. Aun así, la banda se encuentra en un receso para recargar pilas y componer nueva música para su siguiente entrega, por lo que muy pronto tendremos noticias de Heavy Tiger...



martes, 20 de marzo de 2018

Black Mirrors : referente obligado del rock belga


Los puentes de comunicación que han sido creados a través del Internet y de las llamadas redes sociales han permitido una mayor difusión de la música, logrando de esta manera que podamos escuchar lo que se hace en países con los que tenemos poco contacto y no hay los suficientes medios de difusión. Gracias a esta circunstancia fue como nos enteramos de la existencia de Black Mirrors, grupo belga con una carrera musical iniciada en 2013 que tras varios años de esfuerzo se ha convertido en referente obligado del rock en su país.

Black Mirrors nació en la ciudad de Bruselas a través del encuentro musical de la vocalista Marcella di Troia, el guitarrista Pierre Lateur, el baterista Edouard Cabuy y el bajista Gregory Verdin, quienes se dieron a la tarea de crear un grupo inspirado en el rock alternativo de los 90's aderezado con instantes del hard blues setentero y el stoner bajo la óptica de Queens of the Stone, logrando así un combo lleno de intensidad y sentimiento.


A través de la reconocida disquera Napalm Records llegó a nuestros oídos el EP titulado Funky Queen, un material editado en marzo de 2017 que fue grabado y mezclado por la propia banda en el Studio Pyramide con la dirección técnica de Ulysse Wautier. Sin embargo y como ocurre con todas las bandas, el esfuerzo por establecer un estilo propio y ganarse un lugar en la preferencia del público, originó cambios en la alineación de Black Mirrors; siendo así que el bajista Gino Caponi y el baterista Nico Scalliet fueran quienes participaran en la grabación del disco.

El disco nos recibe con una impactante ilustración en la portada, la cual fue realizada por Sebastian Jake quien ha trabajado en el arte visual de otros grupos importantes como Blues Pills, My Sleeping Karma, Mothership o Greenleaf. Bajo la estética de los nativos norteamericanos, una mujer-chamán extiende las manos para recibirnos y ofrecer el mágico contenido resguardado por su poderosa imagen.


Funky Queen cuenta tan solo con cuatro temas en los que podemos detectar los senderos que delimitan su sonido. Por un lado tenemos "The mess" que nos receta un denso blues eléctrico de ritmo con referencias indias y una melodía realmente mística que tras algunos acordes se transforma en un diluvio sonoro que nos hace mover la tierra, pero por otro encontramos en "Canard vengeur masqué" una intensa balada alternativa que permite disfrutar los colores vocales de Marcella di Troia y las distintas posibilidades interpretativas de la banda, aunque es Pierre Lateur quien despega gracias a los embrujados ruidos que salen de su guitarra. Por si fuera esto poco, la banda de Bélgica se anima a realizar un cover del clásico de los norteamericanos MC5 "Kick out the jams", misma que sustituye las ásperas guitarras para centrar la intensidad en el poder escénico de la propia Marcella.

Para promocionar el material, la banda escogió el tema que le da título al EP como single. A diferencia de la esencia bluesera del resto del pequeño disco, "Funky queen" es una granada directa de figuras hirientes que delatan el gusto del grupo por los sonidos estridentes al estilo de The White Stripes, The Kills o hasta Royal Blood. Las distorsiones de los instrumentos de cuerda se enfrentar entre sí en duelo a muerte mientras la batería golpea sin piedad. Los coros buscan por momentos suavizar el ambiente, pero la energía contenida en la plegaria de sus líricas que versan sobre la lucha contra los demonios interiores (amor, alcohol o drogas)  finalmente logra explotar las bocinas y envenenarnos con su adictiva melodía.


"Me gusta mucho obtener un descanso de la realidad, diariamente arriba y abajo y alejado de la vanidad. Me gusta mucho que todos mis pecados sean lavados al soplar mi cerebro muerto, entonces ¿por qué me siento avergonzado? Te necesita tanto que mis manos tiemblan cuando no estás. Sudando humo en mi sofá no siento ningún dolor. Te extraño tanto cada vez que te vas. La fiebre me comerá la espina dorsal,   pero me dice que eso se llama debilidad ardiente. Dame algo, algo que arrulle todos mis pensamientos. ¿Puedo obtener alguna cosa?  "

A finales de febrero de 2017 a través del canal de YouTube de Napalm Records fue el video promocional de "Funky queen". Entre siluetas, sombras y sobrias imágenes observamos a Black Mirrors interpretando su tema, mostrando al mismo tiempo su intensidad interpretativa que contrasta con la belleza de Marcella di Troia ataviada con detalles indios. Tres frenéticos minutos que se escapan como un puñado de arena en el viento.


Los cambios en la alineación de Black Mirrors continúan, lo cuales ha provocado el regreso del baterista Edouard Cabuy a la banda. Sin embargo, ello no ha derivado en una transformación en el estilo alcanzado por el cuarteto de Bruselas en su Funky Queen. Todo a quedado por el momento condensado precisamente en dicho EP y sus presentaciones que han realizado desde su publicación por toda Europa, logrando compartir escenario con grupos reconocidos como The Vintage Caravan y Horisont. Cuatro temas son realmente poco para conocer los alcances de la banda, así que dejaremos que el tiempo pase para saber que tiene Black Mirrors para ofrecernos en esta escena tan fugaz...



sábado, 17 de marzo de 2018

Willow Child : el ascenso del hard rock vintage bávaro


El salto de una banda de covers hacia un grupo de composiciones propias es quizá el movimiento más difícil, probablemente sea el paso temerario donde se quedan muchos al grado de poner en riesgo su continuidad. La historia del rock nos ha mostrado que las todas las leyendas comenzaron sus carreras haciendo versiones de sus ídolos, pero todos los elementos nos indican que el día de hoy estamos ante el nacimiento de una agrupación que dará mucho de qué hablar: Willow Child.

Entre 2014 y 2015 hubo una banda surgida en la ciudad universitaria de Erlangen (a unos cuantos kilómetros de Núremberg, Alemania) la cual se dedicaba a tocar temas clásicos de Led Zeppelin, Deep Purple y The Doors bajo el nombre de Trip Down Memory Lane. Tras dos años de tocar en bares y fiestas locales, el grupo se decidió a componer canciones propias hasta crear un estilo definido que necesariamente tendrían que ser registradas en un material discográfico.


Originalmente conformados por la vocalista/guitarrista Eva Kohl, el bajista Javier Zulauf, el tecladista/guitarrista Jonas Hartmann y el baterista David Kohl, durante el proceso de composición de temas propios llevó a la banda a cambiar de nombre, transformándose a partir de ese momento en Willow Child. Con nueva identidad y un sonido definido, el grupo se encerró en el estudio Red Audio bajo las órdenes técnicas de Alexander Schmidt para grabar un EP que irónicamente llamarían igual a como fue la primera personalidad de la banda: Trip down memory lane.

Publicado de manera independiente en febrero de 2017, el arranque musical de Willow Child nos ofrece seis temas bajo la estética vintage alemana de teclado viejos, intensidad interpretativa y la fuerza vocal centrada en una bella mujer; lo que nos trae al recuerdo de bandas como Wucan y Wolvespirit. Sin embargo, este pequeño material tiene los elementos suficientes para construir un estilo distintivo que lo identificara y le permitiera convertirse en plataforma para una carrera ascendente.


Guitarras limpias sobre etéreas atmósferas de teclados recrean sonidos vintage que permiten relatar místicas historias, temas que juegan con la intensidad para atrapar la atención y ofrecer una propuesta interesante. La áspera voz de Eva Kohl se eleva con fuerza para mostrarnos su potencia mientra la suave elegancia de los acompañamientos musicales demuestran la capacidad interpretativa de la banda. La intensidad de la melodía en la que se soporta "Red wood" sacude la tierra en sus cimientos, mientras la infección rítmica invade al cuerpo a través de la adictiva "Holy town", aunque el EP nos ofrece más posibilidades sonoras como la tersa "Your shadows" o la energía bien encapsulada que se escucha en "Hale Rose".


Quizá el tema que más refleja el estilo confeccionado por Willow Child es "Lady in the sea", canción donde el bajo nos regala una mágica interpretación llena de notas sin quedarse en un simple base de acompañamiento mientras la guitarra se ahoga en la acidez de un efecto wah que nos regresa a la música hecha hace cincuenta años. Mientras escuchamos el lamento de la sirena, poco a poco caemos rendidos ante sus encantos hasta que finalmente somos devorados por las profundidades del océano de manera sencilla y sin esfuerzos.


Conforme a las necesidades de recrear en directo lo alcanzado en los estudios de grabación, Willow reclutó a finales de octubre a Flo Ryan como guitarrista principal; lo que permitió a Hartmann concentrarse en los teclados. Con esta nueva alineación, la banda ingresó en enero de 2018 al reconocido Big Snuff Studio de Berlín para registrar lo que será su álbum debut con el reconocido productor Richard Behrens, quien fuera hace un tiempo bajista de reconocidos grupos como Heat y Samsara Blues Experiment. El material llevará por nombre "Paradise & Nadir", contará con el arte  visual del ilustrador australiano Harley and J, estará conformado por ocho temas  y tendrá como fecha para su lanzamiento oficial el  próximo 11 de mayo de 2018.


Por si fuera poco, hace unos días fue anunciado en la página de Facebook de la banda su inclusión dentro de la disquera austriaca StoneFree Records, de la cual forman parte otros grupos de gran calidad como Lizardmen, The Heavy Minds y Limestone Whale. Con este soporte, Willow Child tiene en sus manos un futuro prometedor dentro del panorama musical en el viejo continente, lugar donde existe el gusto y las plataformas necesarias para desarrollar los sonidos vintage hacia diversos senderos y estilos; por lo que no sería una sorpresa comenzar a ver constantes referencias y recomendaciones de la banda de Baviera de aquí en adelante...


jueves, 15 de marzo de 2018

Kitchen Witch : cuando Australia hace coincidir al blues y al stoner


Los desarrollos tecnológicos a partir de las llamadas redes sociales soportadas en Internet han logrado reducir las distancias físicas entre, por ejemplo, México y Australia. Sin embargo, el maremoto de información que se encuentra alojada en bases de datos, páginas electrónicas y servidores provocan que las cosas se pierdan entre la cantidad. La música no se encuentra exenta de este proceso cibernético, al grado que sus antiguos soportes materiales se estén perdiendo para dar paso a la infraestructura digital. Ahora son las capacidad de investigar, discernir y filtrar propuestas sonoras las que hoy pueden ayudarnos a encontrar materiales auditivos que realmente valgan la pena.

Y es precisamente en Oceanía donde encontramos a una banda de sonidos contundentes que mezclan el primer blues eléctrico con la distorsión del stoner desértico bajo el nombre de Kitchen Witch. Con una historia que remonta desde inicios de 2013, el grupo originario de Adelaida logró la atención del público amante del hard rock a través de la publicación de su álbum debut en abril de 2017 a través de la disquera alemana Kozmik Artifactz.


Sin embargo, el primer disco de los australianos no es un material nuevo, ya que se trata de una selección de temas publicados previamente en dos EP editados de manera independiente. De esta manera, podemos escuchar la transformación musical que sufrió el grupo entre ambas grabaciones, misma que ha llevado a una maduración en la composición y en la capacidad interpretativa de sus cuatro integrantes: el baterista John Russo, la vocalista Goeorgie Cosson, el bajista Simon Elliot y el guitarrista Connor Kinsella.

El primer EP de Kitchen Witch se llamó Trouble y fue publicado en julio de 2015. En sus cinco tracks podíamos saborear el gusto del cuarteto por el blues pantanoso lleno de guitarras slide y lamentos propios de los campos de algodón que circundan el delta del Mississippi. Al escuchar el tema que le da nombre al material, también podemos detectar una influencia del rock sureño y los sonidos alternativos de la última década del siglo pasado, por lo que nos obliga a recordar a gente como Blues Pills y su innegable herencia al blues eléctrico al estilo de Led Zeppelin; aunque ésto último queda demostrado con la guitarra metálica de "Don't waste your time" y su energía desbordante.


En junio de 2016 fue presentado Back to the mud, un EP grabado por Patrick Tapping y Nick Steele que muestra un gran salto en el estilo sonoro de la banda. En este disco podemos escuchar el poder del fuzz en temas más aletargados que se sumergen en ambientes obscuros, quizá tenebrosos. Los acordes desgarran el horizonte auditivo en contraste a la tensión creada por las melodías y la fuerza vocal de Cosson, provocando inmediatamente la comparación con Alisson Mosshart de The Kills y The Dead Weather. Escuchar cómo se desintegran los instrumentos en "Third eye" y "Delusion" al puro estilo stoner diluido de Queens of the Stone Age nos permiten encontrar una delgada línea entre el desierto australiano y el californiano, pero el bonus que nos ofrece Kitchen Witch es la honestidad de su sonido, la naturalidad de las composiciones y el rescate por aquel blues energético que transforma el dolor en poder.

El tema que fue lanzado como single promocional para el Back to the mud y que ha servido también de referencia para la selección hecha por Kozmik Artifactz es "Slipstream". Acordes secos ahogados en distorsión rompen el silencio y sirven de base al clamor de una mujer, melodía cruda que se impone por su estilo directo y su canto de sirena que nos hechiza para hacernos naufragar en sus aguas pantanosas. El track nos ahoga poco a poco como si se tratara de arenas movedizas, pero ello nos otorga el tiempo suficiente para desmenuzar sus elementos aunque en conjunto levanten un impenetrable muro de sonido áspero y desgarrador.


Con una animación realizada por Aaron Farrant, en octubre de 2016 fue lanzado el video para "Slipstream". Con una estética que nos recuerda el arte realizado por Bonaface para ...Like clockwork de Queens of Stone Age, Kitchen Witch nos ofrece una mirada panóptica que nos observa con toda su totalidad hasta alcanzar la maldad y la muerte, mórbida hipnosis que nos sumerge en un viaje ácido mientras la sustancia tóxica que segrega corre por las venas. 


Desde la publicación del recopilatorio, Kitchen Witchen está de gira por su país natal con la finalidad de consolidarse como una banda importante, teniendo la oportunidad de alternar con otros grupos australianos como Devil Electric, Comacozer, Seedy Jezzus y Fuck The Fitzroy Doom Scene. Mientras el cuarteto de Adelaida se decide regresar a los estudios a darle continuidad a lo hecho hasta hoy, sólo nos queda deleitarnos con el material existente y esperar cuál será su siguiente paso...