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viernes, 11 de agosto de 2017

Hair of the Dog : cuando el mundo se transforma


Siempre han sido extraños los distintos métodos que hemos usado los hombre de diversos tiempos y diversos pueblos para combatir los efectos de una larga noche de tragos y alcohol, que tras el paso de las horas evaporándose en el cuerpo, explota bajo una sensación de mareo y malestar. Algunos han encontrado como solución mágica es volver a tomar algunas copas para nivelar el grado etílico en la sangre, aunque dicha receta pueda resultar bastante dudosa. A este curioso proceso se le conoce vulgarmente en Escocia como hair the dog, expresión que fue utilizada por la banda Nazareth en los setentas para titular uno de sus discos, pero que en el siglo XXI hace referencia a una de las mejores promesas del hard rock escoces. 

Hair of the Dog nació del encuentro entre los hermanos  Adam y Jonathan Holt con Iain Thomson en el high school con la intención de hacer algunas versiones de sus bandas favoritas, desde Led Zeppelin y Jimi Hendrix hasta Rage Against the Machine; pero el proyecto termino cuando el trío terminó la escuela. Jon se hizo actor, Iain siguió sus estudios y Adam formó parte de una banda de metal llamada Madman is absolute, aunque el tiempo los volvió a reunir durante 2013 en su natal Edimburgo.


Por medio de largas sesiones de improvisación, la banda comenzó a componer diversos temas hasta que se decidieron grabarlos. En el transcurso de un fin de semana trabajaron en los estudios Chamber de manera autodidacta, logrando la publicación de su álbum debut en febrero de 2014 por medio de su página de Bandcamp. Sin esperarlo, el disco obtuvo mucho reconocimiento al grado de que diversas disqueras independientes buscaron a Hair of the Dog con la intención de editar el disco, siendo la alemana Kozmik Artifactz la ideal para sus intenciones. Fue así que el disco fue presentado de manera física con un trabajo de masterización realizado por el reconocido Tony Reed de Mos Generator.

Gracias al ruido que se hizo alrededor de dicho material y el apoyo del afamado guitarrista, la banda tuvo la oportunidad de tocar con grupos reconocidos como Blues Pills, The Vintage Caravan, Elder, Greenleaf, Lonely Kamel y los propios Mos Generator. Sin embargo, ahora el momento de demostrar que el éxito del grupo no era un golpe de suerte, así que cuando presentaron su The siren's song en julio de 2015, Hair of the Dog tuvo los oídos de mucha gente sobre ellos. 


The siren's song significó un gran avance en el sonido del trío escoces debido a la suma de largos pasajes instrumentales que dotaron a su estilo más variantes y una muestra de su virtuosismo como intérpretes. Sin embargo, Hair of the Dog todavía tenía un paso más que dar hacia adelante, mismo que ha sido alcanzado con la publicación de su tercer disco en julio de 2017 bajo el nombre de This world turns.

Si en el material anterior pudimos disfrutar de excelentes viajes de gran intensidad, este This world turns es una colección de notas interminables que caen en espiral desde el cielo para sacudir a la tierra desde sus cimientos. Sobrevolando los territorios de metal progresivo, el tercer álbum Hair of the Dog nos muestra como la banda ha aprendido a desarrollar sus ideas musicales sobre distintos parajes con la intención de crear verdaderas obras completas que se bastan por sí solas. Cuatro de sus seis temas son de larga duración que oscilan entre los siete y los nueve minutos, lo que nos habla de las extensas odas que puede crear la banda.


This world turns viaje desde el proto-doom nacido en la obscuridad de los años setentas como lo escuchamos en "Ctrl-Alt-Delate" hasta la atmosférica "In death's hands" que poco a poco nos va llevando por ligeros sonidos hasta alcanzar el orgasmo. "4AM" se desarrolla a través de un suave blues que por momentos se arremolina sobre sí mismo a diferencia de "The colours in her skin" donde la intensidad es alcanzada con el juego de riffs directos y descendentes que fácilmente entran al gusto de los amantes del hard rock vintage. La tormenta de acordes que ofrece Hair of the Dog en este material se puede saborear perfectamente en sus dos primeros temas, mismos que bien podrían ser un solo track conceptual. "Keeping watch over the night" es una poderosa melodía de figuras que vuelan hacia todas direcciones, una lluvia de meteoritos que ilumina la noche para convertirla en un hermoso espectáculo.

Sin embargo, el track inicial que le da nombre al disco es una obra de arte. "This world turns" arranca con una metralla de notas que fácilmente deja con la boca abierta a cualquier buscador de tesoros enterrados. Su melodía es fuerte pero que al mismo tiempo se permite diversos cambios para otorgarle distintos intensidades y sentimientos. Su apocalíptica lírica nos habla de cómo el mundo se está transformando al grado de que muy pronto será inhabitable. Sus insistentes escalas que suben y bajan construyen a su alrededor un denso sopor con la intención de mostrarnos los horrores de un planeta que muere. Sus casi diez minutos son una muestra clara de la gran capacidad interpretativa que ha alcanzado el trío escoses, pero al mismo tiempo son una semilla de esperanza hacia todo lo que puede crear una banda con estas maravillosas características: bajo potentes, guitarras de exactitud hiriente y percusiones que ocupan en su totalidad el horizonte auditivo.


"Las montañas caen y se derrumban sobre el suelo. Este bosque se quema y su humo ahoga cualquier esperanza para salir de ahí. La poderosa tierra se sacude, su abundancia se escapa de su núcleo. Aquel río fluye repartiendo la esperanza a través de sus grietas. El mundo está cambiando y tú lo sabes, pero quieres seguir seguro dentro de aquellas mentiras..."

Hair of the Dog ya no es una promesa, es una realidad. Su calidad ya no puede permanecer oculta dentro de su natal Escocia, la tecnología la ha descubierto y la ha difundido por todo el planeta. Sin embargo, la banda no se queda únicamente con su espectacular estilo sino ahora se ha dado la oportunidad de crear un mensaje de crítica contra el mundo actual. "This world turns" es tan sólo una pequeña dosis de lo que guarda el tercer disco del grupo, así que está su primera bomba con toda la intención de enamorar a los que buscan sonidos frescos, fuertes y frontales...


martes, 8 de agosto de 2017

La Iglesia Atómica: la resurrección del primer stoner


Cuando hablamos del stoner como género inmediatamente nos viene a la mente la escena de Palm Desert, Califonia con su rock arenoso en manos de míticas bandas como Kyuss, Queens of the Stone Age o Fu Manchu. Sin embargo, existe otra tendencia sonora más cercana al metal y al doom que llevó a este género hacia otros caminos más densos básicamente instrumentales gracias a la banda de culto Sleep. Es más, si ampliamos aún más nuestros horizontes, encontramos en bandas de la costa oeste norteamericana como Monster Magnet o Clutch una vertiente más dentro de aquel rock rasposo que buscaba rescatar la esencia lisérgica que distinguió a las décadas precedentes.

Si nosotros volteamos hacia nuestra América Latina encontramos como referente dentro de la escena stoner a los argentinos de Los Natas y la emblemática figura de su guitarrista Sergio Ch. Aun así, la historia de este género tan criticado, a veces negado y ahora demasiado recurrido no ha sido contada de manera completa porque varios nombres se nos han quedado olvidados en su largo sinuoso camino. El día de hoy regresa la vista a la última década del siglo XX para recordar a una de las semillas del stoner, una banda seminal que desde el Caribe sentó las primeras bases de aquel sonido que tenía la intención de recuperar el rock pesado de finales de los años sesentas y principios de los setentas para pasarlo por un crudo filtro donde se mezclaría con la magia del cosmos y la fuerza del metal: La Iglesia Atómica.


En agosto de 1990 se integró un power trío desde las cenizas de la incipiente escena punk rock de San Juan, Puerto Rico con la intención de crear nuevas cosas desde el recuerdo del viejo blues ácido y la fuerte psicodelia que sacudió al mundo tras el desencanto del flower power. Esta ecléctica mezcla derivó en la composición de temas densos donde el fuzz y el wah se fusionaban hasta lograr un sueño lisérgico donde se perdían los límites de la realidad y el manto estelar. Algunos años después se le llamaría a este estilo musical como stoner gracias a su relación con el consumo de alucinógenos, pero el nombre de La Increíble Iglesia Atómica quedaría desligado de ello.

Luego del esfuerzo hecho por el bajista Agustín Criollo, el guitarrista Raúl Ortíz y el baterista Otto López, la banda comenzaría a establecer un estilo propio más allá de lo escuchado hasta el momento en otra parte del mundo, pero todo quedaría escondido dentro de su pequeña isla caribeña, los cambios constantes de integrantes y la imposibilidad de grabar de manera profesional un disco. Tras una accidentada carrera, a principios de 1998 es grupo se desintegró para sólo quedar en el recuerdo de quienes tuvieron la suerte de verlos en vivo en sus delirantes presentaciones y en algunas cuantas grabaciones de mala calidad y demos.
Sin embargo, y como sorpresa para todos, Agustín Criollo resucitó a la banda a principios de 2016 bajo el recortado nombre de La Iglesia Atómica con dos nuevos compañeros de batalla: el guitarrista Martin Latimer y el baterista Edwin Solivan. Desde dicho momento, el grupo se concentró en las jam session con el objetivo de recuperar el tiempo perdido y rescatar parte del aquel sonido que los distinguió en el pasado. De la mano de Gaby Vidal, el grupo se metió al Estudio Ongolandia para registrar parte del trabajo conseguido hasta ese instante, aunque para esos momentos, de nuevo la banda se quedaba sin baterista. Parte del material grabado fue enviado hasta Perú para su mezcla y masterización, la cual fue realizada por Diego Cartulin, guitarrista de Ancestro, quien terminaría haciendo las baterías.

El primero de agosto de 2017 ha visto la luz el primer disco oficial de La Iglesia Atómica, material conformado por ochos temas tras el lanzamiento vía Bandcamp de algunas tomas sueltas e improvisaciones en directo. El debut del trío publicado por disquera argentina South American Sludge Records (creada por el ya mencionado Sergio Ch.) arranca con una tétrica introducción llamada "Cadaver exquisito", la cual sirve de preludio al poder del fuzz que distingue a "La resurrección", hipnótico pasaje instrumental que bien podría ser una declaración de intenciones. Sin embargo, La Iglesia Atómica se transforma en un mantra cósmico por el insistente wah de "Superhombres" y su riff aletargado y denso. En seguida cae desde la profundidad del obscuro universo un acelerado meteorito llamado "Stoner ball" con la intención de hacer vibrar el suelo, pero una vez ahí, se levanta ante nosotros una pared estereofónica de sonido imponente llamada "La mala semilla".


Si hasta aquí este disco ha logrado incrustarse en las neuronas, el resto del material provocará una implosión en ellas. "Algo habitual" logra llevarnos al clímax por medio de su áspero riff que nos recuerda al "No quarter" de Led Zeppelin a pesar de gritar a cada estrofa alright now como sólo Ozzy Osbourne podría hacerlo. La canción se transforma en un lisérgico viaje que exorciza todo aquel fantasma del pasado, una liberación y una muestra de poder. Una vez abandonados en la estratósfera, La Iglesia Atómica nos regala un hard blues directo, tema que sirve de confesión al amor por el legendario rock pesado del siglo anterior al puro estilo de Blue Cheer, Cream y The Jimi Hendrix Experience.

Por lo general, cuando tenemos frente a nosotros un disco completo y llegamos a su conclusión, nos encontramos ya familiarizados con el estilo de la banda hasta el grado del hartazgo. Sin embargo, La Iglesia Atómica nos lleva por tan diversos senderos que cada uno de sus temas es una sorpresa. Para cerrar el material, la banda nos hace una advertencia: No estoy muerto, difícil es salir de mí. La magia psicodélica de Hendrix transpira por los poros de "Soy quien soy", tema que demuestra lo que debe ser un power trío y que en su lírica confiesa la convicción de Agustín Criollo por mantener en pie a su Iglesia Atómica. Su melodía es directa gracias a su envenenado riff que sirve de base para la explosión de la guitarra, la batería encuentra un rincón para regalarnos un remate cósmico y el bajo nos envuelve con sus profundas notas. En cinco minutos bien podemos escuchar la ansiedad de una banda por arrancarnos la atención y llevarnos a su galaxia.

El stoner al fin ha encontrado en América Latina un lugar donde pueda alimentarse hasta desarrollar diversos universos. Desde el sonido clásico arenoso de los mexicanos Electric Mountain hasta la fuerza astral de los chilenos Demonauta y desde el áspero hard blues de los argentinos Manthrass hasta la violencia sonora que roza el hard core y el sludge de los Satánicos Marihuanos de Perú, este género ha expandido su manto sobre nuestra tierra. Sin embargo, es necesario recordar a esa banda que en su natal Puerto Rico sembró la mala semilla a finales del siglo pasado y hasta hoy está recogiendo sus primeros frutos.

Así como el impávido astronauta observa la inmensidad del mar rivalizar con el universo, hoy tenemos frente a nosotros un disco hermoso que nos muestra el trabajo de tantos años, un material que requiere ser desmenuzado hasta sus últimas consecuencias. Por si esto fuera poco, la banda ha incluido de nuevo entre sus líneas al baterista Herb Pérez (uno de los primeros integrantes que formará parte del grupo), lo que ofrece de nuevo la oportunidad para que La Iglesia Atómica termine de recuperar aquel sonido que tuvo en la última década del siglo XX  y con él construya nuevo viajes auditivos bajo la estética de la nueva era y la improvisación de tres músicos experimentados que desean tomar esta revancha que les ha dado la vida...


miércoles, 2 de agosto de 2017

The Weight : mientras el vinil gira en la consola


Un ligero scratch se escapa por las bocinas y ponemos atención hacia el tocadiscos. Mientras la aguja gira sobre el vinil, una suave figura sobre las seis cuerdas de una Gibson Les Paul entona una melodía que poco a poco va invitando al resto de los instrumentos a sumarse a su canto. Sacudimos el polvo que ha juntado el tiempo para disfrutar un tema clavado en la estética setentera y regresar las manecillas del reloj hacia atrás. Como un dulce sueño, nuestros pies despegan del suelo para volar junto con la imaginación hasta aquel hermoso momento donde la música derrumbaba fronteras y lo único permitido era el deleite estético y el amor por lo bello, instantes de libertad que buscaban romper las cadenas de los prejuicios y atravesar las nubes obscuras del pesimismo...

Aprovechando el lanzamiento de la edición de lujo del primer EP de la banda austriaca The Weight, hoy escribimos unas cuantas lineas sobre el tema que le da nombre al disco: Keep turning. Han pasado ya tres años desde la publicación original de este material, pero apenas en enero de 2017 fue presentado esta versión especial que cuenta con los cinto temas que originalmente forman al disco, sus versiones grabadas en vivo y dos nuevos temas que nunca han sido grabado en estudio.


Formados en abril de 2012 en Viena, The Weight es una banda inspirada en los viejos sonidos de finales de los años sesenta y principios de los setentas para crear un combo que mezcla el pop, el hard rock y el blues eléctrico sin temor alguno. Gracias a lo anterior, en los temas que conforman su debut discográfico podemos escuchar algunos rasgos de sus mayores influencias como son The Beatles, Creedence Clearwater Revival, The Allman Brothers, Deep Purple, Led Zeppelin, Thin Lizzy y Grand Funk Railroad.

¿Podríamos considerar nostálgico el sonido de los austriacos? Luego de saborear detenidamente el Keep turning bien podríamos escribir que The Weight recupera lo mejor del pasado para dirigirlo a sus terrenos y expandirlo hacia nuevos horizontes. Teclados profundos en manos de Tobias Jussel, las rítmicas baterías de Andreas Vetter que nos obligan a marcar el ritmo, las hipnótica figuras de guitarra creadas por Michael Boebel y concretas líneas de bajo hechas por Patrick Moosbrugger que soportan las estructuras melódicas... así está construida "la contundencia" del rock vintage.


Sin embargo, para condensar ese estilo retro, la banda se metió a los estudios Far Beyond Recording bajo la supervisión técnica de Matthias Reithofer para crear su EP debut por medio de una definición sonora muy concreta, misma que logró ser publicada en mayo de 2014 de  forma independiente. En cada uno de sus temas se puede escuchar la claridad de cada instrumento sin que ello reste a la fuerza natural de la interpretación. Keep turning es un tesoro enterrado en el siglo pasado y rescatado en la nueva era para alimentarlo, un viaje en el tiempo hasta aquel momento en que el rock y el pop no se encontraban en la encarnizada lucha que hoy tienen gracias al prejuicio, las tendencias musicales y los tentáculos de lo comercial.

Ahora tenemos entre las manos la versión deluxe de este disco que sirve para demostrar que The Weight no es un producto de estudio ya que tiene todo el potencial para explotar sobre los escenarios. Con grabaciones realizadas durante la gira promocional del EP a lo largo del año 2015, podemos escuchar sus cinco temas de manera integra con el inigualable sabor del en vivo y en directo; pero si éso fuera todavía poco, la banda nos ofrece dos nuevos temas inéditos como advertencia de lo que podría ser un próximo material.


Pero para quienes de este lado del Atlántico aun no conocen a The Weight, es necesario regresar al referente de estudio para poder valorar su nuevo trabajo publicado en vivo. De manera más que obvia, tenemos que volver a bajar la aguja sobre "Keep turning", tema que le da nombre al material y que sirvió de single hace tres años. La canción comienza de manera aletargada a través de un ligero riff de guitarra, pero una vez que la introducción sirvió para atrapar nuestra atención y poner a cada instrumento a tono, la guitarra marca una serie de acordes entrecortados para crear la tarima perfecta para una melodía infecciosa ideal para que la voz de Tobias Jussel no deje de pedirnos que sigamos girando. Vale la pena resaltar el penetrante sonido de los teclados que recuerda al viejo Hammond y el pequeño pero alucinante solo de guitarra...


Con un video realizado por Simon Anhorn y Tillmann Eisinger de la casa productora 2-tape, The Weight promocionó visualmente a "Keep turning". Con la obvia caída de la aguja sobre el vinil, vemos a un señor escuchando plácidamente ante su ventana el sonido que sale por las bocinas. Muy cerca de ahí y en medio de la naturaleza, observamos a la banda rodeada de amplificadores Orange y Ampeg necesario para recrear aquel sonido vintage exigido por el tema. Mientras los dedos marcan el ritmo, bajo una vieja estética a blanco y negro disfrutamos al cuarteto austriaco gozando de la interpretación de su tema mientras vemos diversos escenarios como cuartos abandonados, estrechos cubos de escaleras rodeados por ventanas y obscuros espacios interiores ahogados en neblina.


Los planes de The Weight para todo el 2017 han sido estar sobre los escenarios, ya sea de manera estelar o como soporte de varias bandas importantes como Blues Pills, Rival Sons, Siena Root, Uriah Heep y Foreigner. Suiza, Alemania y Austria son los países que tiene la suerte de disfrutar sus entregadas presentaciones, así que tendremos que conformarnos con la nueva edición del Keep turning para que nuestra imaginación vuele junto con su reproducción. Sudor, luces y alto volumen se unen para crear una excelente colección de temas concretos y sencillos orientados al placer de hacer simplemente rock n' roll...

Página de bandcamp de The Weight:
https://theweightrock.bandcamp.com/album/keep-turning-deluxe-edition-cd-download


lunes, 31 de julio de 2017

Snowchild : los profetas que miran al pasado


Un golpe distorsionado que revienta las bocinas sirve para arrancar los motores, acordes lentos que poco a poco van tomando fuerza para levantar el vuelo y dejarnos suspendidos en la nada. Los instrumentos aprovechan la reverberación de la caverna que hay en nuestra mente para dejar las notas sueltas mientras se estrellan contra las pocas neuronas que sobrevivieron a la impresión del primer momento. Suspendidos en el aire, todo se transforma en un denso paseo por los abismos internos hasta que todo queda derruido ante el ruido y la magia, irónica combinación difícil de alcanzar pero que el primer material de Snowchild logra construir de manera excepcional.

Originarios de Wichita, Kansas, tres tipos se juntaron desde finales de 2012 con la intención de hacer música que lograra fusionar sus más grandes gustos: el proto-doom, el stoner y la psicodelia. Fue ahí en la llamada Air Capital donde Larry Donaldson en la vocales y bajo, Dustin Roberts en la guitarra y Chad Duncan en la batería trabajaron arduamente hasta crear una pequeña colección de temas propios que beben directamente del Black Sabbath setentero pero que al mismo tiempo suelta las amarras para flotar en dirección de vientos distintos hasta alcanzar la estratósfera con su sonido.


Luego de dos años de trabajo en los estudios bajo la supervisión técnica e ingeniería de sonido de Glenn Baughman, Snowchild publicó a finales de noviembre de 2016 a través de su página de Bandcamp cinco temas que conformaría su primer EP titulado Age of change, un disco poderoso que sorprendería a todos por su inesperada aparición y por su gran calidad tanto sonora como interpretativa. Teniendo a las consolas de grabación como un gran aliado, este álbum llegaría directamente al enamoramiento y embeleso de quienes aman al pesado sonido vintage del primer doom; algo que terminaría de ser logrado gracias al esfuerzo de Eric Harrison en la mezcla y la masterización del material.

Luego de estar rodando durante varios meses por los océanos electrónicos de las redes sociales, Age of change será editado de manera física por las disqueras Kozmik Artifactz y The Company, saliendo a la venta hasta el próximo 25 de agosto de 2017. Así que aprovechamos este lanzamiento para escribir de esta pequeña maravilla que realmente puede ser calificada como un "parte-aguas" en el resurgimiento de los antiguos sonidos del hard rock en el inicio de este siglo, una grabación que marca el sendero que deberán seguir aquellas bandas que desean crear nuevas cosas a partir del puerto seguro que construyó el cuarteto de Birmingham hace más de 45 años.


Snowchild son una muestra de lo que es perseverancia y paciencia, pues tras años de cuidar cada composición y buscar la mejor manera de plasmarlas en el estudio de grabación, han cosechado un excelente material que requiere ser escuchado, saboreado y disfrutado poco a poco, más allá del deseo por devorarlo de una sola mordida. El simple hecho de decir que tenemos frente a nosotros a otra banda que toma como ejemplo al Black Sabbath bien nos puede arrancar una mueca del rostro por el lugar común en que se han convertido en los últimos años, pero realmente existen pocas bandas que logran despegar por medio de este referente para lograr cosas increíbles y novedosas... y los norteamericanos forman parte de este pequeño y selecto grupo.

El álbum está conformado por largos temas que desarrollan universos propios, un disco que sirve como punto de fuga a diversas ideas que toman su rumbo para jamás volver a su lugar de origen. Las guitarras distorsionadas que se deshacen en millones de pedazos, un bajo que momentos se ahoga en un pantano envolvente y una batería paciente que sabe en qué momento tan sólo marcar los aletargados tiempos y cuando explotar en salvajes danzas apocalípticas. Si aplicamos a estos sonidos temas bien estructurados que saben jugar con las melodías y los aderezamos con una pequeña pizca de teclados, obtenemos la fórmula perfecta para crear un disco memorable.


Age of change arranca con el tema que le da su nombre, mismo que se distingue por sus acordes lentos y sostenidos como si tuviera un grillete amarrado al tobillo, lo que hace entender porque la voz de Larry se parece más a un lamento que a un canto. Hay pocas bandas que saben trabajar con los silencios para lograr intensidad en sus composiciones, y Snowchild lo logra con este track inicial; aunque luego de su orgasmo instrumental, la canción encuentra algunos cortes eléctricos que nos recuerdan los efectos sonoros que sólo Tom Morello podría hacer. "Born in flames" nos regala un tiempo suave para mostrarnos como las guitarras más desgarradoras se pueden mezclar con los teclados, creando así un melancólico blues que demuestra cómo de dicho género surgió el sonido de Black Sabbath. Pero si se trata de retomar la enseñanza de dichos dioses, "King of Koch" es un tributo directo a través de su introducción  de bajo a la Geezer Butler en NIB y la línea melódica más clásica de Ozzy Osbourne que versa sobre una promesa de mejor futuro que jamás será cumplida. Finalmente escuchamos los más de 16 míticos minutos de "Boudica", la cual se debate entre los tambores tribales y los teclados cósmicos hasta convertirla en una oda mágica que pasea por todas las posibilidades sonoras del proto-doom, la psicodelia y el krautrock.


Sin embargo, uno de los temas que destaca por su acelerado ritmo más que pegajoso es "Evil little things", track que se encuentra separado del EP y que fue pensado como single, por lo que terminó siendo lanzado de manera digital unas semanas antes que Age of change. Esta canción está clavada en el hard rock setentero donde las voces lisérgicas se conjugan para arrancarnos la tranquilidad y sumergirnos en obscuros terrenos. Las figuras de la guitarra son hirientes pero su melodía es más que hipnótica, logrando de manera inmediata que quedemos prendidos a ellas. El corte de cada acorde resuena en las bocinas mientras el bajo trata de profundizar la sensación sonora, creando un ambiente envolvente donde quedamos encerrados frente la salvaje interpretación de la banda y un solo de guitarra galáctico. Quizá este tema sea el menos "doomy" de lo hecho hasta el momento por Snowchild, pero es buena una muestra de que ellos también están preparados para hacer cosas directas, desgarradoras e infecciosas.


Por el momento, Snowchild está llevando su Age of change a los escenarios donde ha compartido espacio junto con Youngblood Supercult, Jucifer, Bison Machine, Hossferatu, Merlin y Lord Fowl; excelentes bandas que llevan ya un tiempo en el circuito americano de las que pronto estaremos escribiendo de ellas. Con el grato sabor de boca que nos deja este material que pronto saldrá a la venta en formato físico, ahora sólo nos queda esperar para que el trío entre nuevamente a los estudios para regalarnos otra joya como ésta que han logrado...

sábado, 29 de julio de 2017

Los Devas : despertando a la bestia interna


La mirada se inunda de color rojo, pero tres misteriosos seres cubiertos tan solo por una negra túnica nos hacen perder la atención sobre la sangrienta visión. Mientras las aves rapaces sobrevuelan a la espera de su próximo alimento, un haz de energía surge del ojo interno de aquellas esencias transparentes que han llegado a esta tierra para acabar con todo lo que aparezca frente a ellas. El volumen crece hasta que el sonido ahoga todo el horizonte auditivo y las neuronas caen rendidas ante su estridente mensaje.

Con esta impresionante ilustración realizada por Fernando Adorneti "Caveman", nos encontramos con el último material discográfico de Los Devas, banda argentina originaria de Buenos Aires que desde 2003 se ha distinguido por la búsqueda creativa a través de largos pasajes instrumentales que desgarran el alma hasta alojarse en su interior. En este 2017 han regresado con un volcánico EP titulado Invisibles que logra regresar al poderoso trío a ese lugar especial que se han ganado dentro de la escena alternativa de su país que sabe condensar en un mismo lugar el stoner y el hard rock heredero de la acidez psicodélica.


Desde su nacimiento, Los Devas se han mantenido firmes con su propuesta sónica gracias a que mantenido a sus tres pilares: Marcelo de la Fuente en la guitarra y vocales, Sebastian Pallares en la batería y Federico Midaglia en el bajo. Ya en su álbum debut Experimental publicado en 2009 por medio de Bourbon Records se podía saborear la incesante búsqueda por desarrollar todas las posibilidades que el jam desgarrador ofrece con la intención de sembrar por ese medio sus semillas lisérgicas que logran convertirse en abrumadoras atmósferas; pero en su segundo disco Vulkania de abril de 2014, la banda logró aterrizar su estilo al orientar sus composiciones hacia una dirección definida más allá de las cadenas sueltas que tiene su onírica música.

Luego de su participación en el proyecto "Stoner cycles" donde se juntaron diversas bandas de Argentina y Chile a través de un trabajo de audio, video y fotografía, Los Devas se metieron a grabar a los estudios El Attic junto con Patricio Claypole y Sergio Ch. (ex-guitarrista de Los Natas y actual miembro de Soldati y Ararat); teniendo como resultado el citado Vulkania, un material basado en la potencia de las guitarras distorsionadas, golpes certeros de batería y bajos hipnóticos que en conjunto logran acelerar las válvulas de los motores que corren por las ardientes carreteras hasta elevar los pesados cuerpos hacia otras galaxias.


Luego de tres años de la publicación de Vulkania por medio de South American Sludge Records (fundada por el propio Sergio Ch.), Los Devas nos regalan Invisibles, un material que fue grabado directamente en el estudio propio de la banda y que cuenta con la mezcla y masterización de Ramiro Nogueiras alternado los estudios El tiempo del gigante y PM. Aprovechando aquella idea mística oriental que bautiza al grupo sobre ciertas deidades poderosas que son invisibles al ojo humano pero que brillan con su propia luz, el trío nombró a este EP conformado por cuatro temas que retoma lo alcanzado por la banda hasta este momento para llevarlo a nuevos universos donde el stoner se hace mágico y la psicodelia se endurece.

Invisibles muestra las dos facetas de Los Devas: por un lado tenemos los enigmáticos territorios instrumentales que retumban la tierra a nuestros pies con "El camino de ladrillos" y el tema que le da título al disco, pero por el otro tenemos los incendiarios riffs que asemejan a un poderoso V8 rodando a toda velocidad sobre los polvorientos caminos del desierto que sirven de telón de fondo perfecto a líricas crudas que hablan de personajes ahogados en sed de revancha llamados "El vengador" y "Garage".


Earthquaker se deja llevar por su melómano instinto y decide que el track inicial de Invisibles es el tema ideal para ejemplificar al material. Damos vuelta a la llave que está en el tablero y el motor arranca su salvaje carrera mientras una serie de arenosos acordes de guitarra se filtran por las bocinas hasta alcanzar a nuestros excitados tímpanos... escuchamos "El vengador". Tras unos cuantos segundos, todo explota ante nosotros para dejarnos frente a una desbocada huida sobre la calcinante pista, aunque al final el tema queda reducido a tres minutos y medio del correr de un potro de hierro al encuentro de su fuga interna. Las notas comienzan a caer a nuestro alrededor como si todo se derrumbara, el viaje se convierte en un escape onírico hasta que la desesperada melodía encuentra desquite y escondite.

 

Invisibles es directo y sin mediaciones, un material que sólo existe de manera electrónica y descargable, un pequeño caramelo creado por tres tipos que tienen en la música su refugio contra la cotidianidad y la realidad insolente, un medio para pasar inadvertidos entre el cúmulo pero que logra atrapar la atención con aquel sonido desgarrado que no suelta. La compresión digital nos hace llegar en unos cuantos segundos aquellos cuatro archivos de audio bajo el nombre de Invisibles que como densos espíritus se dan a la tarea de encontrar algún rincón libre de nuestra mente para alojarse de él y no salir de ahí. Los Devas lo han logrado otra vez, aquí están y no se escaparan de nuevo...

Bandcamp de Los Devas: https://tresdevas.bandcamp.com/album/invisibles



viernes, 28 de julio de 2017

Bretus : cara a cara frente a la locura y la muerte


Bajo la advertencia de que este material no es un álbum conceptual pero que busca homenajear a algunas de las mejores películas de horror de todos los tiempos y recordar a sus actores y directores, la banda italiana Bretus ha publicado su tercer disco que lleva por nombre ...From the Twilight Zone, en referencia directa al viejo programa de televisión norteamericana de los años sesentas.  

Por medio de la disquera rusa Endless Winter, la banda originaria de puerto italiano de Catanzaro  ha lanzado en junio de 2017 su último disco, una colección de siete temas que mantienen el paso marcado en su The shadow over Innsmouth de 2015 (reseña-review) que los colocó dentro de la escena doom europea. Para esta ocasión, Bretus buscan mayor intensidad en cada uno de sus temas hasta lograr hacerlos más directos sin perder su esencia doom que se ha convertido en el sello personal de la banda, pero con un mejor trabajo de producción que logra darle mayor claridad a su sonido y con un ligero toque psicodélico que los tenues pero fúnebres teclados incluidos en algunos temas construyen para reforzar el mórbido ambiente.


Abajo de las capuchas encontramos nuevamente a Ghenes en la guitarra, Zagarus en las vocales, Azog en el bajo y a Striges en la batería quienes en siete temas logran asegurar un lugar dentro de la historia del nuevo doom del siglo XXI. Atmósferas lúgubres nos van ahogando poco a poco mientras todo se vuelve más obscuro segundo tras segundo, pero al tronar las bocinas por culpa de la intensidad de los instrumentos sabemos que el temor se vuelve ira bajo la luz de la luna llena.

La lluvia cae mientras los cuervos graznan, los lobos aúllan y las campana repican mientras una guitarra acústica entona una melancólica melodía. Así inicia ...From the Twilight Zone, pero todo queda olvidado tras un minuto y medio al dejarse escuchar las guitarras como un eléctrico lamento. El recuerdo de Black Sabbath, Saint Vitus y Pentagram es inevitable, pero al comenzar a cantar Zagarus las neuronas se inundan en el Danzig solista de finales de los ochentas. Sangre, almas en pena y muertos vivientes salen a nuestro paso como si se tratara de una casa del terror, pero a final de cuentas termina convirtiéndose el disco en un museo cinematográfico que busca recrear los momentos más sublimes de los clásicos del horror.


...From the Twilight Zone arranca con "Terror behind the mirror" para asestar un golpe certero a nuestro deseo doom incontenible que nos precede por los materiales anteriores de Bretus, pues su figura cortante como navaja ritual logra cortar las venas para saciar la sangrienta sed del maligno. "In the vault" la velocidad se reduce para ofrecernos un verdadero tributo al primer doom de los años setentas, aunque la fuerza es retomada en "Old dark house" como si se tratara de una continuación más desgarradora de la canción anterior. Aunque Bretus mantiene el uso de extractos de las viejas películas que han inspirado a los temas, la banda nos ofrece nuevos elementos en este disco como los pasajes acústicos de "Danza macabra" o el lisérgico viaje instrumental de "Lizard woman" con sus más de siete minutos de duración.

Sin embargo, Earthquaker desea rescatar y profundizar lo alcanzado en el tercer disco de Bretus a partir de su primer single llamado "The creeping flesh". El tema comienza con una guitarra que marca su acorde para permitir que los armónicos surjan al cubrir las cuerdas para que estas dejen de vibrar, como si un psicópata buscara asfixiar lentamente a su víctima. El bajo y la batería golpean desde su sepulcro cuatro veces como si solicitaran salir a pasear por la fría noche. La intensidad aumenta y todo se convierte en un ritmo infeccioso que fácilmente regresa a sus lúgubres orígenes cuando la voz de Zagarus nos narra parte de la historia del clásico filme de Freddie Francis, logrando que con su entonación pareciera un demente a punto de saltar sobre nosotros. Los cambios de ritmo logran que "The creeping flesh" nos tenga a la orilla del asiento en tensión permanente, haciendo que el tema se convierta en uno de los mejores del disco e indiscutible sencillo promocional.


Bretus lanzó en abril de 2017 el video de promoción de "The creeping flesh" como preparativo a su ...From the Twilight Zone. Como era de esperarse, el trabajo visual está realizado a partir de diversos extractos del clásico del terror británico que Freddie Francis realizara en 1973, la cual fue protagonizada por Christopher Lee, Peter Cushing y Lorna Heilbron. La historia nos cuenta como un esqueleto humanoide es encontrado en Nueva Guinea, el cual es llevado para su investigación a Inglaterra. Ahí descubren que tiene la capacidad de regenerar su carne al estar en contacto con el agua, pero una vez que está por completar el proceso, entienden que en dicha joya antropológica reside el mal. Sin embargo, la película no se basa sólo en el monstruo, sino en la locura que radica en el hombre, la envidia y la búsqueda mórbida que llega hasta la obsesión.


Bretus se encuentra en plena promoción de su nuevo material, situación que los ha llevado a compartir escenario con Jucifer y Goatness. No sobra decir que la banda ha consolidado su estilo en los últimos años, dejando a un lado los largos y densos pasajes instrumentales del pasado para enfocarse a crear ambientes ideales para sus líricas cada vez más trabajadas. ...From the Twilight Zone merece ser escuchado con calma para ir descifrando todo lo que esconde tras las capas de ruido, es necesario ir cavando en sus terrenos para descubrir al verdadero monstruo que hay en su interior. Aquí está el primer arañazo, ahora les toca seguir rasgando hasta su obscuro abismo que aguarda en los surcos del disco...


miércoles, 26 de julio de 2017

PhaZer : un recuerdo para una banda portuguesa


"A todos los fans, amigos y seguidores de PhaZer, queremos agradecerles el apoyo que nos han dado y sentido por nosotros durante este viaje de 12 años, materializado en más de 150 conciertos y cuatro grabaciones. Con esta sensación de agradecimiento y tristeza anunciamos el final de la banda. Hubo innumerables experiencias que nos enriquecieron como hombres y músicos. No es un adiós a la música, sin duda habrá nuevas noticias sobre los nuevos caminos musicales alrededor de cada miembro de la banda. ¡Te damos las gracias por todo el amor de y amistad, sentido desde todos los rincones del mundo a lo largo de este viaje que estará marcado por siempre en nuestros corazones..."

Con este sentido mensaje publicado a principios de febrero de 2017 en la página de Facebook de la banda, los portugueses de PhaZer escribían el punto final a un grupo que delimitó la historia del hard rock en Portugal. La noticia se convertiría en una sorpresa para todos, pues el grupo tenía tan sólo cinco meses de haber publicado su cuarto material titulado Un(locked), disco que iba ha ser revisado por Earthquaker pero con el comunicado final de la banda, la nota fue congelada.


A forma de tributo, hoy hemos decidido escribir algunas cuantas palabras para recordar a PhaZer y hacer llegar su música a quienes no los conocieron de este lado del océano Atlántico. Todo nació en el año de 2004 en la ciudad de Lisboa cuando el vocalista Paulo Miranda, el bajista Henrique Martins y el guitarrista Gil Neto decidieron crear una banda donde pudieran desarrollar su gusto por el hard rock y el metal alternativo, por lo que formaron a PhaZer.

Tras lograr de hacerse de una buena reputación dentro del circuito de bandas de su ciudad natal, fue hasta el año 2006 cuando PhaZer lanzó de manera independiente su primer EP llamado Revelations, el cual fue producido por Quim Monte y Fred Stone, siendo éste último quien se encargaría de la batería. Gracias a este material, el grupo pudo escucharse en la radio de su país y poco a poco su música comenzaba a cruzar las fronteras, pero todo llegó a concretarse cuando se integró Nelson Caetano a la batería y la banda regresó a los estudios para grabar lo que sería su primer disco completo llamado Kismet, mismo que sería publicado en junio de 2010 a través de las disqueras Raginplanet y Raising Legends Records.


Kismet se distinguiría por un hard rock directo con un cierto sabor al glam metal de finales de los ochenta y principios de los noventas, entrando fácilmente al gusto de la gente y permitiendo a la banda a ser abridores de las presentaciones en su país de leyendas como Cheap Trick o Iron Maiden (éstos últimos como cabeza de cartel para un festival realizado para un rally de motociclismo). Gracias a este material, PhaZer construía un sonido propio basado en la poderosa voz de Miranda y la insistente guitarra de Neto que se convertirían en su marca indistinguible.

Sin embargo, para su siguiente publicación discográfica lanzada en septiembre de 2012, Phazer entraría a los terrenos de la experimentación que dejaría sorprendido a más de uno. El EP Rockslinger iba desde un southern metal en "I've been shoot" ( con todo y su espectacular solo de guitarra) hasta un ligero juego acústico en "My Treasure", sin olvidar su estridente "Dear Fae" que directamente podría clasificarse como metal alternativo sin duda alguna.  Pero a pesar de la buena respuesta de la prensa por este trabajo discográfico, el grupo caería en un silencio que los regresaría a su difusión local.


En el año 2013, Caetano abandonaría a PhaZer, lo que permitiría el ingreso de Nuno Cruz para encargarse de las percusiones de la banda. Concentrados únicamente en sus presentaciones, el grupo dejó pasar el tiempo para reconstruir su propuesta musical y así concentrase en un nuevo material. Sin embargo, en dicho proceso sufrieron la salida de su bajista Henrique Martins, quien sería sustituído por Carlos Falé a finales de 2015. Ya con la nueva alineación, el grupo se concentró para grabar su nuevo disco durante el siguiente año.

Un(locked) vio la luz hasta septiembre de 2016 por medio de las disqueras Ethereal Sound Wors y Raginplanet, pero la respuesta ante el público fue ambivalente. Mientras unos recibían con gusto el giro del sonido de la banda más hacia el hard rock comercial de temas con tendencias pop como "Hold me" y "Sun of glory", otros extrañaban la fuerza alcanzada en su último material y que ahora sólo quedaban algunos de sus rastros en el hiriente single "No remedy" o en los acordes iniciales de "Wake up to die" con su ligero toque occult rock y proto doom, tema que también contiene un extraño vals en su puente que se convierten por momentos en una danse macabre.


Para esta ocasión, escogemos el tema "On the road" del EP Rockslinger de 2012 para tratar de capturar la esencia de PhaZer a lo largo de su accidentada carrera. Mientras observamos una alocada carrera de hermosos autos clásicos que queman sus llantas en el asfalto que sirven de perfecto acompañamiento visual en su video promocional, un asesino riff de guitarra distorsionada en manos de Gil desgarra las bocinas para ser complementado por el resto de los instrumentos para crear un muro de sonido áspero como el polvo que levanta el duelo motorizado frente a nuestros ojos. Bajo la técnica de grabación en varios tracks, escuchamos la rasposa voz de Paulo que nos narra la huida de un hombre que deja todos sus problemas atrás mientras rueda sobre la carretera. Tras un puente clavado en un metal melódico que identificara a la banda por muchos años, todo se acelera nuevamente para que la guitarra nos ofrezca un bello solo ahogado en wah mientras la batería golpea sin piedad hasta el final del conciso track.

"Estás gastando tu vida, no tienes futuro y eres una causa perdida... Siento haberte fallado, siempre supe lo que estaba por venir. A través de esta pelea de diáconos yo me convertí en un anticristo. Ahora no tengo a dónde ir, pero en cualquier lugar estaré rodando bajo las estrellas. Cruzando el río Cocito encontraré la felicidad que busca mi mente. No hay nada detrás de mí, ahora todo está frente a mí como siempre lo es en el camino. La salida fácil, siempre tan buena como falsa. La vida problemática fue atractiva. Casa consumida y pueblo abandonado, así que la reina y yo salimos corriendo... Me dirijo hacia afuera, hacia el camino!!"


Las razones de la extinción de PhaZer no las conocemos hasta el día de hoy, pero de lo que estamos seguros es que deja un vacío grande que será difícil de llenar a pesar del gran momento que vive Portugal en cuanto música fuerte se trata con gente distinta entre sí como Miss Lava, Killimanjaro o It was a Elf. Ahora tan sólo nos quedan sus grabaciones y lo hecho sobre los escenarios, y aunque ellos mismos lo prometieron, cuando regresen cada uno de sus integrantes con nuevos proyectos, la nostalgia por lo que hoy día fue PhaZer nos invadirá de nuevo...