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sábado, 15 de julio de 2017

Winexperience : alcohol, sexo y verdadero hard rock chileno



Bajo el resguardo de un fructífero valle y un río que baña las tierras, la ciudad chilena de Copiapó se encuentra en medio del desierto más árido del planeta: Atacama. Sin embargo, este pequeño oasis se distingue por su antigua tradición minera y por ser un vergel en donde nacen las mejores uvas del país sudamericano, lo que la convierte en un lugar especializado en la producción de vino. Entre arenas y vides, oculta entre las montañas y azotada por la intensa luz solar, este rincón de Chile nos tiene escondida una sorpresa musical.

A finales de 1996 nació entre las ardientes calles de Copiapó una banda inspirada en el hard rock setentero formada por Rodrigo "Puma" Godoy, Juan Quinteros y Carlos Olmedo; quienes tras algunos años dejan abandonado el proyecto. Sin el embargo, la tenacidad y el gusto por la música de "Puma" lo llevó en 2003 a reformar al grupo bajo el nombre de The Winexperience con Fernando Lobos en la batería, Carlos "Bassil" Rojas en la guitarra y Claudio Mauna en el bajo, quien finalmente fue sustituido por Julian Moris. Desde entonces, este grupo fue creando un repertorio propio a partir de su gusto por bandas como Led Zeppelin, The Jimi Hendrix Experience, KISS, Thin Lizzy y Gran Funk Railroad para recorrer todo el Atacama con su propuesta.


Los años de esfuerzo se vieron recompensados hasta 2005 cuando la banda publica su álbum debut Descarga desértica con la oportunidad de viajar por la extensa geografía de su natal Chile para promocionar su material, logrando así compartir escenario con gente de la talla de los geniales Hielo Negro y los argentinos Buffalo. De dicho material se desprendería un tema fundamental para el rock copiapino: la irreverente y sexual "Evelyn (Devil-in)" (con todo y algunas frases tomadas del "Inside looking out" del Grand Funk).

A pesar de éxito que comenzaba a alcanzar The Winexperience dentro de la escena local chilena, la salida del guitarrista "Bassil" del grupo en 2007 paralizó su despegue. Pero no todo estaba perdido, pues la banda reclutó al genial Giancarlo "Jibi" Fiocco, lo que llevó a una transformación sonora al grupo que terminó llevándolos hacia terrenos más estridentes que serían del gusto del público rockero. Estos cambios trataron de ser capturados en un EP que la banda quiso grabar durante 2009, pero todo quedó en un intento.


Como podría esperarse de la gente nacida en el desierto, las contrariedades no vencieron al ánimo de "Puma" y nuevamente llevó a su banda a meterse en los estudios en 2013 para grabar lo que sería su segundo material, aunque el mismo terminaría su proceso de registro hasta agosto de 2016. Bajo el nombre de El Pacto y con la eliminación del prefijo "The", Winexperince abandonaría el limbo para regresa al mundo del rock n' roll con un nuevo disco en octubre de 2016 y con toda la actitud de presentarlo en cuanto lugar se pudiera.

Rescatando cuatro temas de aquel intento frustrado de 2009, Winexperience nos ofrece en El Pacto nueve canciones desde su hard rock que han hecho desde sus primero días, pero ahora con una orientación hacia el blues eléctrico que le dota al estilo de la banda mayores posibilidades sonoras. El material es una colección de himnos a la triada maldita de alcohol, sexo y rock n' roll: la acelerada "Hasta quemar el sol" nos obliga a doblar el codo hasta encontrar el fondo de la botella (quizá una de vino artesanal dulce como los que se hacen en Copiapó), la rabiosa "Musa" homenajea la belleza de la mujer aunque todo termina en un orgasmo cuando los insistentes acordes de "Traci Lords" se hacen sublimes por medio de un memorable puente de atmósferas demoníacas. Por si ello fuera poco, el segundo disco de los chilenos no olvida a su tierra y le regalan un maravilloso blues eléctrico en "Delta Copiapó Blues" y un entrecortado heavy rock en "Ardes en el desierto".


Luego de entregarse a los placeres de la vida, Winexperience desciende a los infiernos a través de la fuerza de un bajo atascado de fuzz que marca un rebuscado riff, una introducción a la Black Sabbath que es seguida por una guitarra en wah hasta que ambos instrumentos dan forma a una melodía realmente poderosa. "Puma" nos comienza ha hablar sobre almas en pena que llegan a los abismos, una obvia condena tras una vida de pecados que no son sencillos de expiar. Bajo un sabor a Deep Purple, Uriah Heep y Spiritual Beggars, "Condena oscura" recrea una atmósfera vintage gracias a los teclados Hammond de Javier Rojas, un genial invitado a El Pacto quien también es profesor de música en Copiapó. Cuando ya nos encontramos extasiados bajo la magia negra de la armonía, la guitarra eléctrica de Fiocco explota mientras la canción se convierte en un aquelarre, un baile donde los demonios y las brujas se toman de la mano a la luz de la luna llena hasta el final de los días.


El mundo de la música siempre conlleva riesgo y esfuerzo. Muchas bandas se quedan a la mitad del camino, pero con un poco de coraje y terquedad, existen algunas que se mantienen gracias al amor por el rock. Winexperience es una de ellas y hoy escribimos sobre este nuevo paso hacia adelante, quizá un salto enorme en comparación a lo que habían logrado en un primer momento, pero también un obvio desarrollo tras el esfuerzo de tantos años. Hoy le damos una oportunidad a El Pacto para que sea degustado como los buenos vinos, que tras un tiempo de añejamiento, alcanzan su mejor sabor... Salud!!!


viernes, 14 de julio de 2017

Bionic Cavemen : un salvaje tren que llega desde Chicago


En algún sótano olvidado de la ciudad de los vientos, tres tipos que se conocieron en la escuela y que llevaban ya algún tiempo haciendo jamming reciben a un cantante para probarlo y saber su capacidad. Para quitarse el peso de encima por ser el hermano del guitarrista, el joven frente al micrófono pregunta si el grupo se sabe "The lemon song", aquella versión eléctrica que hizo Led Zeppelin al clásico blusero "Killing floor" de Howlin' Wolf. Tras un momento mágico que se transformó en una hora de improvisaciones, nació Bionic Cavemen.

Chicago nuevamente nos ha sorprendido con una banda nacida entre sus calles desde 2011, un grupo que rescata el blues eléctrico que alguna vez inundó aquella ciudad para mezclarlo con la distorsión característica del stoner y el salvajismo del hard rock setentero. Pero para sorprendernos más, Bionic Cavermen tiene raíces mexicanas: los padres del baterista José Bernal son originarios de San Luís Potosí y Guadalajara, los padres del vocalista Andy Morgen y el guitarrista Roland Morgen son de Morelia. A estas tres cuartas partes de la banda se les une el bajista Larry Drennan, quien llegó a Illinois desde Maine.


Earthquaker ya había tenido la oportunidad de escuchar Predator, álbum debut de la banda publicado en 2013, pero cuando nos preparábamos para escribir algo sobre él nos enteramos de la salida de su segundo disco. En abril de 2017 ha sido presentado Reactor, material realizado con la mezcla y la ingeniería de sonido de Grégorie Yeche en el estudio Electric Audio, técnico que es reconocido por haber trabajado con Jarvis Cocker (vocalista de Pulp) y con Pelican (banda instrumental de post-metal). Aun si ésto fuera poco, este trabajo está masterizado por el experimentado Carl Saff, lo que garantiza la calidad de sonido del material.

Sin embargo, Bionic Cavemen no es otra banda más de "revival" que trata de retomar el sonido de Black Sabbath o Led Zeppelin. Lejos de lo que pudiéramos esperar, este cuarteto de Chicago construye un sonido propio en base a la fuerza eléctrica y percusiones tribales para crear lo que ellos mismos han definido como "heavy stoner blues". Si nos detenemos por un instante, podríamos encontrar que el estilo propio del grupo radica en la contradicción que ya en su propio nombre se puede descubrir: la distorsión del fuzz y la voz desgarrada por un lado y el sentimiento y la suavidad melódica por el otro. En un constante vaivén, cada uno de sus temas juegan con el tiempo para ofrecernos tranquilamente una sentida armonía para transformarla súbitamente en una tormenta de intensidad y desesperación.


Si en Predator podíamos saborear la fuerza de una banda que buscaba encontrar su propio camino a base de salvajes figuras, Reactor logra condensar todos los años que tiene Bionic Cavemen construyendo su forma muy particular de hacer explotar las bocinas. Mientras la mujer de torso desnudo monta al bisonte acelerado, la suave tonada de "Self made men" con la que inicia el disco se convierte en un lamento ahogado en la distorsión del fuzz; pero si ello no fue suficiente, la banda nos coloca otra cachetada en el rostro con la deliciosa y salvaje "Lover" con todo y sus percusiones que recuerdan el hard rock latino del primer Santana. Mientras "EOW" nos ofrece un riff que nos recuerda el blues garage de The Black Keys o The White Stripes, la desgarrada voz de Andy nos regresa a la tierra en "10-4". Sin embargo, Bionic Cavemen nos ofrece algunos instantes de remanso con las acústicas "Midnight tonight"  y "Lilac", pero todo regresa a su estridente normalidad con la furia de "Breathe" y su sonido que nos trae el recuerdo de Blue Cheer (a pesar de sus atmosféricas pausas) o la maravillosa "Alone" con ese juego de bajo que sostiene al tema de principio a fin y su pasaje de guitarra progresiva a la Emerson, Lake and Palmer. Y por si fuera poco, el grupo se da la oportunidad de crear un atascado monstruo sonoro llamado "Black diamond" para mostrarnos la capacidad de José Bernal en la batería al más puro estilo de los colosos como Ginger Baker, John Bonham o Fito de la Parra.


Reactor es un excelente material en su totalidad, pero si fuera necesario escoger un tema que logre encapsular el estilo de Bionic Cavemen alcanzado en los treinta y nueve minutos que lo conforman, forzosamente nos quedaríamos con "Train", track de riff directo que permite explotar la voz de Andy pero que al mismo tiempo nos muestra ese ligero sabor a blues que corre por las venas de los integrantes de la banda. Sin embargo, al mismo tiempo podemos escuchar el poder del fuzz deshaciendo la guitarra hasta que se un espectacular solo sale de las manos de Roland mientras Larry cuida la melodía con su bajo y José no deja de azotar los tambores. Furia y agonía condensados en tan solo tres minutos y medio donde todo puede ser posible...

"Bien, tú tratas de decirme que este autobús es tuyo e intentas decirme que vas a la tienda y que te tienes que ir, pero cariño, mejor date cuenta de que éso ya lo sé. Estás tomando el tren hacia otro tipo sobre mentiras rectas. No hay transferencia aquí , así que me temo que deberé negarte porque todo es muy claro para mí entre tus muslos. Bien cariño, es mejor entenderlo... yo sé que tienes a otro hombre y que tienes que tomar el tren. "

Bionic Cavemen se encuentra promoviendo su disco, aunque cada uno de sus integrantes tienen otros proyectos musicales. Ellos tienen toda la intención de venir a México para que escuchemos en vivo su Reactor, así que no sería extraño que pronto nos visiten con ese irónico estilo contradictorio que pocas bandas se atreven a crear. ¿Quién se anima a traerlos? ¿Quién tiene ganas de vivir esta experiencia salvaje de sonido sobre el escenario?



miércoles, 12 de julio de 2017

Harvester : cuando el metal cruza por un río rocoso


Cuando uno baja la aguja sobre los primeros surcos del Harmonic ruptures de Harvester, pensaríamos que estamos frente a otro disco más de metal que busca refugiarse en las guitarras gemelas de Iron Maiden o de Thin Lizzy; idea más que obvia si sabemos que esta banda es originaria de Irlanda. Sin embargo, los segundos transcurren y poco a poco vamos descubriendo un metal más moderno que se alimenta del stoner más ruidoso y de los sonidos alternativos del nuevo siglo. Nos damos la oportunidad de escuchar el disco completo y finalmente obtenemos una escandalosa propuesta digna de ser valorada.

Harvester tiene sus orígenes en la antigua cuidad irlandesa de Galway. Frente a su pedregoso y pequeño río Corrib se juntaron en el año 2012 el vocalista y guitarrista Gavin Grealy, el bajista Steve Loughney, el guitarrista Bryan Higgins y el baterista Kenn Sweeney para crear una poderosa banda inspirada en el Black Sabbath de los años setentas, pero que terminaría sumando a su sonido el stoner según High on Fire y el metal progresivo de Mastodon hasta lograr construir un estilo propio que bien puede comenzar por melodías aletargadas hasta convertirse en verdaderos monstruos que emergen de las aguas para devorarnos por completo de un solo bocado.


Desde que la banda grabó de manera apresurada su debut The blind summit que fue publicado en noviembre de 2012, Harvester se encerró a su cuarto de ensayos para darle una personalidad propia a su ruido hasta que poco a poco terminó creando una colección de temas, aunque el grupo jamás abandonó los escenarios (logrando abrir las presentaciones de Mastodon y Uncle Acid & deadbeats en Irlanda). En dicho primer material, la banda tenía algunos instantes doom así como otros grunge, pero ya se podía respirar el stoner metal que terminarían por desarrollar. 

En el año 2015 se metieron a los estudios The Hive bajo la supervición técnica de James Eager para grabar los ocho temas que conformarían el Harmonic ruptures, pero el material terminaría de obtener su espectacular sonido gracias al trabajo de masterización de reconocido James Plotkin, quien ha trabajado con otras bandas como Conan, Egypt, Electric Wizard, Haunted, Iron Void y Slomatics. Sin embargo, el disco no sería publicado sino hasta julio de 2016 a través de la página de Bandcamp del grupo y editado en formato físico en marzo de 2017 a través de la disquera Distroy Records.


Desde que observamos la apocalíptica portada realizada por Emmett Connell, sabemos que Harmonic ruptures guarda grandes tesoros en su interior. Desde las percusiones que desatan una verdadera tormenta de notas en "The obol" hasta las reptantes figuras de "Wrought" que logran crear a su alrededor una atmósfera misteriosa que termina por explotar en las bocinas, el disco es una muestra de lo que se puede con una guitarras bien distorsionadas y una fuerte imaginación para crear estridentes melodías bajo una estructurada idea que no se pierde con el pasar de los minutos. La vibración del bajo a nuestros pies como se escucha en "Outlier" sirve de excelente plataforma para que la desgarradora voz vomite las palabras sobre el tiempo, el sol, la tierra y el golpe de los martillos sobre los hombres.

Sin embargo, deseamos detenernos en "Magnetic north", tema de eléctrico riff que inmediatamente nos arrastra a sus abismos por su fuerza e intensidad. Los acordes se resbalan sobre las cuerdas mientras el ritmo nos envuelve en una helada espiral hasta paralizar todos los sentidos. El caos sonoro cobra sentido cuando las guitarras escurridizas lloran y los golpes de percusión tocan a la puerta como si el invierno quisiera entrar en nuestro pequeño refugio. Las voces crecen mientras el tema cabalga indomable hasta convertirse en una oda congelada que nos quiebra por dentro. En tan solo cinco minutos, Harvester logra condensar lo que es capaz con sus instrumentos en todo el material, una pequeña muestra de las ideas directas que caen como trueno sobre nuestras conciencias. 

"Perdiste el camino en el cielo nocturno. Tus herramientas de confianza fallan ahora. El campo polar está oscilando y la jornada de regreso está perdida. La Aurora y el envenenador: la belleza encontró corruptos y tus últimas palabras son de despedida. Un claro se abre y una mentira colectiva de esperanza se transforma en casa. La isla está perdida para todos y la conciencia demasiado real. Estás en el norte magnético..."


Harmonic ruptures ya está al alcance de nuestros tímpanos, así que no desperdiciemos la oportunidad de escuchar esta granada que realmente sabe explotar las bocinas. Voces desgarradoras sobre melodías claras que se enganchan fácilmente, guitarras encontradas que se deslizan por congelados toboganes, bases sonoras bien cimentadas e historias que nos llevan a la imaginación y al folclore gaélico. Harvester tienen en sus manos todo para convertirse en los favoritos  de aquellos que buscan un lugar de encuentro entre el heavy metal, el sludge, el metal progresivo y el stoner. Hay pocas bandas que se atreven a mezclar estos géneros quizá irreconciliables, pero los irlandeses se han aventado al abismo y han logrado crear un material redondo....


lunes, 10 de julio de 2017

Topplock : el obscuro rock vintage sueco


En numerosas ocasiones hemos escrito dentro de las líneas de Eartquaker sobre el gran legado que dejó tras de sí la banda sueca de culto Norrsken, grupo que dio origen al rescate del hard blues setentero hasta convertirse en una tendencia global en lo que va del siglo XXI. Al separarse esta aurora boreal al final del siglo pasado, se sembraron las semillas para dos de las más importantes bandas que ha dado Suecia dentro del llamado vintage rock: el Witchcraft de Magnus Pelander y el Graveyard de Joakim Nilsson. 

Uniendo los nombres de estos dos referentes obligados de la escena retro de Suecia, hoy encontramos a una banda que ha decidido fundir sus dos tendencias sonoras para crear una verdadera joya. Bajo el nombre de Magnus Nilsson encontramos un guitarrista y vocalista que formó en su natal Trollhättan durante el año de 2011 a una banda llamada Topplock que hasta el año 2017 ha logrado publicar su álbum debut a partir de lo mejor del sonido sueco que ha muchos ha enamorado.


Topplock está conformado además de Magnus Nilsson, por Alexander Kucera en la guitarra principal, Harald Göthblad en el bajo eléctrico y Tomas Sköld en la batería. Este cuarteto se ha sumado a bandas como Vidunder, Nocturnal, Svartanatt y Svvamp en la nueva camada de grupos que han rescatado aquella esencia del hard rock setentero para mezclarlo con el fuerte blues electrificado que en algún momento identificaron el sonido de los primeros discos de Graveyard y Witchcraft, aunque cada uno de los arriba mencionados ha logrado imprimir su sello propio.

La banda se metió al estudio N3 para grabar entre enero y julio de 2016 su álbum debut, mismo que tiene por nombre Overlord y que sería publicado en febrero de 2017 a través de su página de Bandcamp y editado un mes después por la pequeña disquera alemana HepTown Records. El álbum fue registrado por la propia banda, contando como ingeniero de sonido a su bajista Harald Göthblad; quien logró situar a cada instrumento en un lugar perfecto con un volumen ideal que permite disfrutar los nueve temas con la mejor claridad posible sin perder la esencia vintage del sonido "en vivo y directo" como si estuviéramos frente a la banda. 


La banda tuvo la oportunidad de contar como invitado especial en la grabación de Overlord  a Robert "Strängen" Dahlqvist, guitarrista de The Hellacopters (la mítica banda de Nicke Andersson), quien falleciera unas semanas antes del lanzamiento del disco. Con la fortuna de la participación del reconocido guitarrista, el álbum debut cuenta con la bendición de una de sus últimas participaciones de estudio; otorgándole así también el plus de convertirse en una pieza de coleccionista. Sin embargo, el material por sí solo tiene los suficientes méritos para convertirse en un disco obligado dentro de los estantes de los amantes del rock vintage.

Overlord arranca con una guitarra agresiva que termina dándole nombre al disco, un tema hiriente que inmediatamente nos recuerda al Graveyard en su Lights out de 2012. Sin embargo, el disco se debate entre el blues electrificado de "Bakfylleföreningen" y "Free from you" hasta el proto-metal de la instrumental "The battle between the twin mountains", pasando por la acompasada "Signals from heaven" (también con su sabor a Graveyard) y temas más crudos como el primer sencillo "Boogie till you barf" y "Son of a gun", los cuales confiesan el origen "motero" de Topplock cuando formaban parte de la escena vintage chopper que los llevó a tocar en diversos lugares de Suecia y Europa antes de grabar su debut.


Unas semanas antes de publicar el Overlord, Topplock lanzó como segundo single del disco "Noir",  tema que logra encapsular el estilo de la banda dentro de sus más de cuatro minutos de duración. En sus acordes se puede respirar algunos aires del The alchemist de Witchcraft mientras la voz inspirada en Joakim Nilsson se asoma cuando la nota sube de intensidad. Sin embargo, "Noir" muestra ya el estilo propio de Topplock al estructurar un tema terminado donde las guitarras se combinan para crear la melodía hasta llegar a su estribillo, aunque el solo de guitarra confiesa la admiración por The Hellacopters. Mientras escuchamos la historia de una mujer de la calle al amparo de la obscuridad, cada instrumento explota su preciso espacio en el horizonte sonoro para crear un tema preciso, infeccioso y penetrante.


"Estoy aterrado con lo que se ha convertido este mundo. Los pecadores solitarios no se preocupan por ellos. Nadie encaja en el catálogo, así que cuidado porque vienen por tí. Podría ser el camino que escogiste o la forma en la que vistes. Todavía hay algo de belleza en tus ojos vacíos y este mundo es totalmente obscuro. Las luces brillan en una noche vacía. Recostado en un sucio camino, así que calma y continua. Los recuerdos se alejan en la obscuridad como todo lo que ellos te quitaron. Una mano sobre tu boca para tranquilizarte mientras tu vestido de seda te ha sido arrancado en un mundo totalmente obscuro"


En el mismo momento en que fue lanzado "Noir" como sencillo promocional, Topplock presentó a Nicklas Hellqvist como nuevo bajista del grupo, sin embargo la calidad de la banda sobre el escenario que los llevó a alternar con bandas tan distintas como Honeymoon Disease y Vokonis no se ha perdido por la salida de Harald Göthblad. En lo que Topplock se adapta al cambio, Overlord ha cruzado las fronteras y comienza ha escucharse en otros países donde se comienza a valorar el sonido alcanzado este disco debut. Ahora sólo el tiempo colocará a la banda en su sitio preciso mientras nosotros disfrutamos de otra joya vintage que sólo Suecia podría regalarnos...



sábado, 8 de julio de 2017

The Watchers : una aguja que se clava en la piel


En esta fiebre que hemos vivido en los últimos años por recuperar las raíces sonoras del siglo pasado, hemos tenido la oportunidad de escuchar a nuevas bandas que logran crear cosas originales bajo esta estética vintage. Desde la psicodelia hasta el doom, pasando por el heavy metal y el hard blues, la marejada de opciones retro han inundado al mundo musical alternativo y underground hasta que poco a poco comienza a salpicar a los espacios comerciales gracias al esfuerzo de los grupos y al gusto de la gente.

La marea de la noche nos ha dejado en la playa a un espécimen de colores obscuros y piel rugosa, un animal duro de roer que clava sus colmillos para succionar la sangre de su víctima, un monstruo abismal que muestra los horrores ocultos en las desconocidas profundidades. Bajo el nombre de The Watchers tenemos a una banda que rescata las densas melodías del Black Sabbath más espeso y lo mezcla con elementos tan diversos como el incipiente doom setentero o el glam metal ochentero. Recogemos al cadáver que ha expulsado las aguas para escuchar su rasposo lamento que inmediatamente se hace adictivo.


The Watchers es un grupo originario de Estados Unidos que se conformó como un proyecto integrado por músicos experimentados que lograran dar un paso más allá de lo que habían hecho hasta el momento. A principios de 2016 cuatro colosos crearon a esta superbanda: el guitarrista Jeremy von Eppic de BlackGates, el baterista Carter Kennedy de Orchid, el vocalista Tim Narducci de Scorched Earth, White Witch Canyon y Spiralarms, además del bajista de esta última banda, Chris Lombardo "Cornbread" quien ha tocado también con Vicious Rumors. 

Sin mucho tiempo que perder, la banda se metió a los estudios en abril de 2016 para grabar un EP conformado por cuatro temas llamado Sabbath highway que fue etiquetado por Ripple Music y publicado en noviembre del mismo año. En este material podemos escuchar cual es el camino que han decidido recorrer, uno lejano al de las bandas en las que en algún momento formaron parte, pero que seguramente los llevará a poner nuevamente su nombre entre lo mejor del sonido crudo. 


Estos dos barbudos y dos greñudos nos regalan un cuarteto de temas distintos entre ellos pero que de manera irónica guardan una relación en común. A través de sus desgarradores acordes y la muy particular voz de Narducci, The Watchers crean un universo propio de música directa que mezcla en su interior estilos que en algún momento podríamos calificar de irreconciliables. El EP arranca con "Sabbath highway", tema que le da nombre al material que se distingue por una figura entrecortada que desangra por su filo y asombra por la grave fuerza creada por cada golpe conjunto del bajo y la bateria. En un primer momento (y sobretodo por el nombre del tema), quizá uno esperaría un tema escrito bajo los cánones de Black Sabbath, sin embargo el track está orientado hacia el glam de finales de los ochentas y el heavy metal de principios de los noventas gracias a su sonido envolvente y a la voz de Narducci muy cercana a las de Vincet Neil y John Corabi de Mötley Crüe.

Una vez lanzada la primera granada, The Watchers nos ofrecen un mórbido puente musical llamado "Requiem" de penetrantes teclado para dar paso a "Call the priest", un tema de aletargada melodía que juega con las notas sostenidas para sacarle el máximo juego a la distorsión; dejando a esta canción en una extraña mezcla entre rock alternativo de los noventas y un incipiente stoner metal. Sin embargo, la banda le da otra vuelta a la tuerca para regalarnos un acelerado track llamado "Today" que demuestra la gran capacidad de Jeremy en la guitarra eléctrica mientras escuchamos como se desgañita la voz de Tim.


El tema que cierra el disco es quizá el que logra encapsular todo lo que es The Watchers. "Just a needle" comienza con el poder del wah a través de un riff demoniaco hecho con una guitarra arenosa y un bajo insolente que tatua las bocinas gracias al golpe de sus cuerdas sobre el mastil como sólo Geezer Buttler podría hacerlo. Esta canción logra condensar lo más crudo de Ozzy Osbourne en su carrera solista con el Black Sabbath de su época de experimentación sonora lograda en Cross Purposes y en Forbidden de la mano de Tony Martin. Por algunos instantes, la fuerza de su figura principal está inspirada en los primeros instantes del doom, pero al llegar a su estribillo se transforma en una melodía noventera mientras el bajo de Cornbread toma el control al marcar algunos acordes distintos a lo dictado por la guitarra de Jeremy. La hipnótica voz de Tim nos envuelve para seguir a coro las frases y todo termina completado con la impresionante fuerza de la batería de Carter, un verdadero experto en crear a lo que hemos llamado el sabbathi tempo.


En marzo de 2017 fue lanzado el video promocional de "Just a needle", una cruda selección de imágenes que muestran explosiones de guerra, desastres naturales, accidentes, asesinos seriales, muertos y las más diversas posibilidades de violencia. Mientras observamos como diseccionan a un extraterrestre o vemos una entrevista por TV al ocultista Anton Szandor LaVey, la aguja de este single hecho por The Watchers se clava en nuestra piel para inyectarnos su venenosa melodía hacia el torrente sanguíneo. Los horrores que vive el ser humano día a día quedan retratados en "Just a needle", mientras sus acordes logran engancharse en las neuronas de manera irremediable.

  
The Watchers está de gira por su país natal para dar a conocer su Sabbath highway, lo que ha llevado a la banda a alternar con gente como Castle, Duel, Mos Generator, Zed, Desert Suns o Forgotten Gods. Lo alcanzado en su EP debut nos deja con un buen sabor de boca, pero con la ansiedad de saber qué más guardan en las manos. Entre presentación y presentación, el grupo ha grabado nuevo material en los Sonic Room Studios, así que muy pronto tendremos nuevas noticias sobre este cuarteto, lo que nos ayudará a definir más a esta banda llena de diversos sonidos que no muchos se animan a mezclar entre sí...


viernes, 30 de junio de 2017

Descarado : la nueva promesa del stoner sueco


Hace poco tiempo un amigo de Earthquaker preguntaba en Facebook cuál era la banda sueca favorita de stoner entre sus contactos. José Maldonado, baterista de 3 Wheeler Band, recibió varias respuestas en su perfil, algunas acertadas y otras lejanas al género del que hizo referencia. Obviamente salieron a relucir nombres como Truckfighters, Astroqueen o Sgt. Sunshine, pero al buscar entre las arenas encontramos a un grupo que entraba perfecto en lo solicitado, una banda orgullosa de su estilo desértico y de su origen escandinavo: Descarado.

Este grupo nació en Gotemburgo, Suecia, un lugar que se ha distinguido porque entre sus calles surgieron bandas metaleras en los noventas como In Flames, At the Gates o Dark Tranquility y otras cercanas al rock vintage que después infectaron a toda Europa durante lo que va del siglo XXI, como Graveyard, Spiders o Horisont. Sin embargo, cuatro chicos barbados decidieron hacer a un lado las sensaciones que despierta el río Göta para mejor tomar la inspiración en el desierto como en su momento lo hiciera la escena de Palm Desert, California y tocar lo que hoy conocemos como stoner.


Descarado nació en 2013 como una banda clavada en los acordes magnéticos creados a partir de la distorsión y la magia cósmica nacida por el encuentro entre las ardientes dunas y las heladas estrellas. Bajo este concepto sonoro, el grupo comenzó a componer su propio material hasta que logró publicar un EP homónimo en octubre de 2014 compuesto de cuatro temas, mismos donde ya se puede sentir el vibrar poderoso del fuzz y la contradicción melódica propia de su género.

Sin embargo, las cosas comenzaron a cambiar con la salida de su chica baterista, orientando a Descarado a acercarse hacia las bases del stoner californiano y desarrollar más sus líneas armónicas con la intención de crear temas con mayores variantes. Desde entonces, la banda está conformada por Drev en las vocales, Uno en la guitarra, Jimy en el bajo y Kiff en la batería, alineación que se mantiene hasta el día de hoy.


Descarado se metió a grabar a los estudios Grand Recording bajo las órdenes de Sven Jensen para grabar lo que sería su álbum debut, mismo que vería la luz en agosto de 2016  con el nombre de Odd. Este disco es una colección de nueve temas que recoge todas las posibilidades del stoner como género, pasando de su inicio desértico hasta su fusión con otras tendencias musicales como el metal y la psicodelia, sin olvidar el jamming heredero del hard blues clásico. Para completar la obra, el material fue masterizado por Göran Finnberg, un técnico experimentado que ha trabajado para gente tan distinta como Arch Enemy, Dark Tranquility, Glowsun, HamerFall, In Flames, Opeth y Spiritual Beggars.

Odd arranca de manera poderosa con "Cirko Mamuno" pero logra bajar el volumen con "Schizo", aunque no de intensidad. Mientras "One man's death" es una densa tormenta de arena, mientras "Pigroad" juega con el stoner más desarrollado como el hecho por Fu Manchu a finales de los años noventa o en el primer disco de Queens of the Stone Age. Sin embargo, la joya de la corona la encontramos en "Cactus wine" (único single del disco hasta el momento), tema de velocidad sostenida que nos recuerda por algunos momentos a los griegos de 1000mods que corre por los polvorientos caminos olvidados del desierto que nos hipnotiza con sus adictivas figuras mientras nos cuenta sobre los efectos de una extraña bebida presumiblemente lisérgica. Sin embargo, "Cactus wine" se encuentra claramente dividida en dos partes, pues tras la avalancha sonora con la que inicia, la tonada baja de intensidad para convertirse en un alucinante viaje donde la guitarra toma el control para perdernos entre espejismos y imágenes multicolores


"Salgo de mi mente, vuelo gracias al vino de cactus. Dame tu vida, amor, la guardaré como si fuera la mía. Los ojos de sábado caen sobre tu mirada, pero la sorpresa de domingo no es divertida. ¿Dónde estoy ahora? Estoy fuera de mi mente y escucho el llamado de un espíritu desde el cielo. Girar alrededor sin dirección es lo correcto durante esta noche sin fin. Fue mío el vino de cactus, ahora estoy ciego... Arrojé mi alma al océano, dejé mi cuerpo en la arena. Esperaba que las olas me limpiaran por completo, pero soy un extraño en una extraña tierra. Sentí un espíritu moviendose a través de mí, oí que las montañas se derrumbaban, vi a las nubes alejarse del cielo azul, sabía que era mi momento de morir. Oigo a alguien acercarse, oigo a alguien susurrar. Veo una luz que será mi guía, siento que ha llegado el momento de regresar a casa..."


Descarado presentó en diciembre de 2016 el video promocional de "Cactus wine" en donde sólo vemos a la banda haciendo lo que mejor saber hacer: explotar los amplificadores. Desde entonces, el cuarteto sueco se ha dedicado a presentar el Odd sobre los escenarios, logrando así que el material madure. Sin embargo, Descarado presentó a finales de abril de 2017 el single Never ride alone, un nuevo tema que mantiene la fuerza sonora de la banda, pero que se desmarca del álbum debut por el subido nivel del fuzz en las cuerdas y los efectos en las voces. De una cosa podemos estar seguros: tenemos stoner sueco por mucho tiempo más!!!

https://descarado.bandcamp.com/track/never-ride-alone


miércoles, 28 de junio de 2017

Wretch : cuando la muerte ronda a tu alrededor


Cuando el bajista Jason McCash salió de la banda doom The Gates of Slumber, al poco tiempo el guitarrista y vocalista Karl Simon decidió terminar al grupo. Para continuar por el camino musical, Karl creó a Wretch mientras McCash recuperó algunos temas que había creado para interpretarlos con un nuevo grupo, pero su fallecimiento en 2014 rompió cualquier proyecto y ahogó en una depresión a su ex-compañero. Bajo esta atmósfera, Simon compuso el álbum debut de Wretch, un disco lleno de coraje, drogas y recuerdos que logró poner su nombre de nuevo ante los reflectores de los sonidos densos y distorsionados.

En el año de 2013, Karl Simon fundó en Indiana, Estados Unidos a Wretch con la intención de recuperar la fuerza perdida en su primera banda tras el paso de los años, por lo que orientó a su nueva banda hacia el sonido de las bandas más importantes dentro del doom como Saint Vitus, The Obsessed, Witchfinder General, Cathedral y los eternos Black Sabbath. Fue así que reclutó al joven bajista Bryce Clarke y al baterista Chris Gordon, quien en algún momento formó parte de The Gates of Slumber. 


En pleno proceso de composición de los temas que conformarían el primer disco de Wretch cuando Simon se entera del fallecimiento de ex-compañero Jason McCash por el abuso de drogas. Si desde un inicio el idea del guitarrista era crear una colección de fuertes riffs que cayeran como losas del cielo, las líricas terminarían ahogadas en dolor y pena por el amigo muerto. Los seis temas propios son una colección de golpes que poco a poco nos hunden en los más profundos abismos, y por si ello fuera poco, el cover a un tema del Rocka Rolla de Judas Priest termina por demostrarnos de la capacidad demoledora de una banda buscado recuperar la fuerza perdida por medio de la muerte.

Durante el proceso de grabación de homónimo álbum debut en el estudio The Music Garage, Karl Simon sufrió nuevamente la partida de otro ex-compañero de The Gates of Slumber. Ahora sería el baterista J. Clyde Paradis quien dejaría este plano de realidad, sumiendo más en la depresión al líder de Wretch pero otorgándole más rabia al sonido de su material, mismo que vería al fin la luz en los últimos días de agosto de 2016 por medio de Bad Omen Records.


Wretch es un álbum hosco y crudo que arranca con un obligado homenaje a McCash por medio de la inaugural "Running out of days" y termina con la desgarradora y abismal "Drown" mientras las guitarras se convierten en cenizas en los fuegos eternos del infierno. Sin embargo, el disco bien nos ofrece por una parte los juegos psicodélicos a la Sabbath de "Blood finger" así como por otro lado los hipnóticos acordes colosales de Icebound. En pocas palabras, el primer material de la banda de Indiana es una muestra de lo que es el doom metal en el nuevo siglo: cuerdas que se deshacen a cada rasgueo, una batería que sabe jugar con los tiempos y unas líricas ahogadas en fatalidad y perdición.

Como una muestra perfecta de lo que es la banda y su concepto sonoro, escogemos su segundo track. "Rest in peace" está construida a partir del riff más agresivo que pudiera imaginar Tony Iommi para lograr desgarrar las bocinas. Las percusiones tribales golpean como si fueran parte de algún ritual pagano mientras el bajo acompaña la figura original para permitir que la guitarra explote en un solo ahogado en wah. Mientras Karl Simon solicita que lo dejen descansar en paz, los instrumentos quiebran la melodía para que los rumores de esta alma en pena se escuchen dentro de la muralla de sonido que levanta la banda a cada segundo. Una vez que se ha liberado al espectro, todo termina en un sobrevuelo por los abismos del purgatorio hasta que logra avanzar hacia lo que le tiene deparado el destino.

"Estoy en un camino hacia ninguna parte, nadie es mi nombre y nada me importa. Los finales son siempre iguales. Arrojé mi futuro pero no pude escapar de mi pasado. Lamento mi única compañía con la que mi eché mi destino. Las palabras me han servido para atarme y conducirme como un esclavo, para conducirme entre las salas y las tumbas. Ahora ruego por silencio, podría morir por descanso, yo daría todo por liberarme. Mi vida fue hecha por mí mismo, mía y en soledad conmigo, una cruz para cargar y una pesada losa. Los sueños que tuve seguramente murieron pr hablar de una esperanza, por decir una mentira. Déjame libre, déjame descansar en paz..."


Wretch se encuentra en estos momentos componiendo lo que será su segundo disco, por lo que han abandonado los escenarios para concentrarse en ello. La muerte que acompañó al debut se ha quedado encerrada en él, así que deberemos de esperar cuáles serán los tópicos que acompañen a los nuevos temas. El sonido de la banda está más que definido, algo que debemos agradecer los amantes del doom más clásico; sin embargo, un grupo con toda la fuerza como la que lidera Karl Simon no puede dejarnos de sorprendernos una y otra vez...